Hola holitaaas,…. No, no es una alucinación, estoy de regreso…. Estaba teniendo problemas con esta historia…. Nyuuu pero bueno, hare mi mejor esfuerzo a ver como queda.

Antes que nada quiero pedirles una super mega disculpa por la tardanza, recupere mi laptop el 4 de enero de este año, pero sinceramente, no tenia inspiración para seguirle, fue raro, gracias por su paciencia y espero no defraudarlos con la historia

O si, la simbologia cambiara

- dialogos-

"pensamientos"

……………… cambio de escena

ahora si.

El inicio del fin

Caminaba por los pasillos de su mansión, recientemente estaba aburrido, muy aburrido, estaba esperando a que le hablaran, sabia que pronto tendría que asistir, las guerrillas habían comenzado, las malditas bolsas de agua se habían infiltrado a su planeta, a Irk –malditos gusanos terrícolas- escupió con odio mientras entraba a su habitación y caminaba hacia los monitores de vigilancia, todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo para su gusto.

-computadora, ¿donde esta gaz?- pregunto a la maquina

-la humana gaz se encuentra en el gimnasio- contesto la monótona voz robótica

-dame ojos y oídos-

se encendió uno de los monitores, la pelimorada estaba de espalda, el cabello, ligeramente mas largo que hace un par de meses ahora era sujetado con una coleta, con furia, la chica desquitaba su impotencia con el saco de gimnasia, patada tras patada, el saco blanco se sacudía ferozmente, hasta que una certera patada doble, hizo volar el articulo en cuestión, haciendo que cayera sobre uno de los irken que estaban entrenando también, el irken que quedo bajo el saco estaba forcejeando tratando de quitarse de encima los 120 kilogramos, cuando lo logro, se levanto a encarar a la humana.

-óyeme tu, bolsa de carne, ¿quién te has creido?- siseaba peligrosamente el alíen acercándose a la pelimorada quien, ni siquiera se inmuto.

- no me provoques escoria espacial, que no tendré piedad contigo- respondió ni tonta ni lenta la chica, no era la primera vez que la amenazaba cualquiera de los soldados y no era la primera vez que le pateaba el trasero a uno, seguramente este seria otro mas en su lista.

-eres una humana insolente, si fuera yo tu amo, te estarías pudriendo en la celda de castigo ahorita mismo- gruño el pielverde

-tu, ja, no me hagas reír,- escupió gaz haciendo enfurecer mas al alíen – pero si tantas ganas tienes de ponerme un dedo encima, adelante, inténtalo,- dijo la chica divertida, poniéndose en guardia, hacia tanto tiempo que no tenia un combate, no desde que el maldito de Zim había decidido mutilarla.

Estaba a punto de desatarse el combate entre las dos especies, cuando un gran estruendo se escucho por todo el lugar, Gir entro volando por todo el lugar, estrellándose contra del alíen que previamente había retado a la chica.

-gazzzzyyyyyy- levanto la cabeza moviéndola en 360 –¿donde estas gazyyy?- dijo con lagrimas en sus verdes ojos

-ahhhh- suspiro la chica –aquí lata de sardinas- el robot volteo alegre sin tomar en cuenta el insulto previo y salto a los brazos de Gaz

-gazzzzzzzyyyyy hice de almorzar, hay waffles- grito emocionado el robot, abriendo su cabeza y mostrando un par de waffles.

-pero gir, son las 5 de la tarde, ya casi es hora de cenar- replico la chica. No era la primera vez que al robot estaba despistado, y la verdad, a pesar de ser un fastidio la mayoria del tiempo, se habia ganado el cariño de la pelimorada, de cierta manera le recordaba a lili, o al menos eso queria creer ella.

Regreso de su ensueño cuando vio una presencia pielverde y ojoruby en la entrada, ahí estaba, el maldito culpable de toda su desgracia, sintio sus nervios erizarse, maldición, no solamente la había mutilado físicamente, también su adn se había alterado.

Zim sonrío, le encantaba hacer enojar a la pelimorada, le fascinaba verla arder de coraje, porque sabia que nadie podía hacerla llegar a ese estado, ni siquiera el saco de agua de su hermano, y eso lo hacia sentir complacido, aunque cada vez que la molestaba, sentía que necesitaba mas, mucho mas.

-¿qué quieres?- pregunto la chica con todo el desprecio que podía impregnar a sus palabras.

-nada,nada solo me divierto, sabes Zim ha estado pensando, que te queda bien tu nuevo look, combina contigo- touche, sabia perfectamente que el comentario la molestaría a un mas, esperaba insultos, gritos, amenazas de muerte, todo menos la reacción de la pelimorada.

La chica bajo la mirada con algo de tristeza, la que no paso desapercibida por esos ojos rubies, había tocado un punto sensible.

-pensé que no era posible, pero estoy de acuerdo contigo Zim, soy una maldita zorra- gaz dio un par de pasos con las orejitas moradas levantadas, alejándose de la puerta y de Zim, - tal vez eso es lo que realmente soy, pero aun así, no importa, vendrán por mi y entonces, tendré el placer de acabarte con mis propias garras- camino rápidamente pasando por un lado del extraterrestre, quería largarse de ahí, no toleraba la presencia de Zim, el, y solo el, era el responsable de toda su desgracia desde que la invasión comenzó.

-je, ¿a dónde y sin permiso?- pregunto el alíen agarrando del brazo a la chica y rodeándola por la espalda –eres mía, ¿ya lo olvidaste?- esas palabras le ganaron un puntapié, cortesía de la pelimorada.

-nunca, ¡JAMAS!!!!!!!!!!!! Vuelvas a decir eso, yo no soy de nadie, y haz caso de mis amenazas, en la primera oportunidad que tenga, te volare la cabeza y escapare de aquí- grito fuertemente la chica mientras forcejeaba intentando soltarse.

-wooo woo, quieta, no quieres tener problemas ¿verdad?- pregunto el alíen despertando la curiosidad e incredulidad de la chica

-no veo en que podría afectarme, tratar de soltarme de ti- escupió lo último tratando de formar un arco con su cuerpo, en vano

-solo te diré, que no soy de piedra… y que si sabes lo que te conviene , te quedaras quieta de una vez- las palabras del alíen penetraron la corteza cerebral de la chica, cierto, que acaso no tenia bien estudiada la anatomía irken, era muy similar a la humana, al menos en cuestión de reproducción…. Solo que habían cambiado ligeramente los métodos, "ja., ligeramente" sonrío de su propio pensamiento, mirando a la nada., no se había dado cuenta cuando dejo de luchar por soltarse.

-eso gazy, así me gustas, quietecita- el susurro del alíen volvió a encrespar los nervios de la chica, quien aprovechando el momento, se movió bruscamente, soltándose al fin, corrió hasta el final del pasillo y antes de desaparecer se dio la vuelta encarando al alien.

-¡TE ODIO ZIM!!!! ¡TE ODIO!!!!- le grito a la cara antes de desaparecer de la vista de un sonriente alíen, tener cerca a la pelimorada le gustaba, pero hacerla rabiar, eso era algo que lo extasiaba, que lo fascinaba, gaz era una bomba de tiempo, una válvula de escape para el ,no se daba cuenta que cada día que pasaba se hacia mas y mas dependiente de la humana.

corrió, corrió rápidamente hasta llegar a la habitación que Zim le había otorgado, no que ella lo hubiere pedido, preferiría mil veces estar en la calle pasando hambre, y a merced de cualquier loco irken, que estar ahí encerrada con ese megalomaniaco enano.

sonrió para si, si bien, era cierto que ZIm ya no era enano, todo lo contrario, ahora le sacaba casi una cabeza de estatura y ella tenia que poner mas fuerza en sus golpes cada vez que se le enfrentaba, pero eso, no le quitaba el hecho de que era un gritón, egocéntrico, creído y engreído.

se acerco al espejo de 180 grados que tenia ahí, sonrió tristemente, ese hijo de su in vitro la había convertido en un mostruo, río ante la ironía, ahora su exterior reflejaba lo que era por dentro, una bestia, un ser monstruoso, una maquina de matar, se observo lentamente, sus ojos, a pesar de ser del mismo color, ahora eran afilados, mas canidos, había notado también el incremento en la capacidad visual y auditiva. abrió la boca, en ella sus cuatro colmillos, sobresalían de los demás, ahora eran mas afilados, listos para desgarrar. se observo las manos, aparentemente iguales, pero sus uñas ahora eran mas fuertes y filosas, había podido cortar una sandia de un tajo, pero la característica mas evidente de su mutilacion eran las orejas que se asomaban por sobre su cabeza, se movian de un lado a otro, había notado que ella era capaz de controlarlas como si fuera parte de ella.

todo parecía ilógico, ¿porque Zim se molestaría en cambiar no solo su fisico, si no, darle las características propias del animal?, eso no era común en las mascotas, de hecho, la pequeña a la que rescato ese día no tenia ninguna de las habilidades propias del animal que representaban sus orejas.

suspiro y se dejo caer en la cama, no tenia ganas de verle la cara a nadie, una jaula de oro no era mas que eso, una maldita jaula y ella no podia escapar, no estaba amarrada a ningun lado, pero por alguna razon, sentia una gran ansiedad cada vez que se alejaba de los territorios de la mansion. ella no era tonta, estaba segura que Zim le habia implantado algo, lo encontraria y escaparia, eso o vendrian por ella, estaba segura que los suyos estaban muy cerca, lo sabia, lo presentia.

-Dib- murmuro quedito antes de caer dormirda

Zim seguia donde lo habian dejado, en el pasillo, sonreia maliciosamente, como si le hubiera salido bien alguna travesura, la humana gaz daba mucha guerra y eso le complacia sobremanera,

-piense rapido capitan- el arma dio de lleno en la mano que zim levanto, se dio la vuelta y encaro una desafiante mirada, negra como la noche y fria como el espacio mismo.

-ami- conesto complacido, entrando hacia el gimasio y poniendose en modo de defensa -¿que te trae por aqui?- pregunto

-capitan, mire como es, ¿que no puede un soldado fiel venir al refugio de su capitan a entrenar un poco?- contesto inocentemente

- Zim te conoce, te conoce muy bien- dijo saltando por sobre una barricada y disparando nuevamente hacia la irken -Zim sabe que no vienes y me atacas nada mas porque si, algo tienes en esas concecciones cerebrales tuyas- dijo abriendo las extremidades de su pak y subiendo al techo.

-ahhh vamos capi, sin extremidades- bufo la chica, fingiendo molestia.

-todo se vale en la guerra querida Ami- sonrio malignamente el irken mostrando sus dientes de cierra, la hembra no se hizo esperar, tambien expandio sus extremidades y trepo al techo

-¿sabe?, le tengo noticias interesantes- dijo mientras disparaba a un par de las extremidades de Zim haciendolo caer, el irken, rodo sobre su propio cuerpo y comenzo a disparar hacia arriba tratando de derribar a la chica.

-¿asi? dimelas entonces, quiero pensar que soy el primero en enterarme- por respuesta, la irken le devolvio una torcida sonrisa, Ami no solo era una gran y fiel soldado, tambien era excelente a la hora de hacer limpiamente un trabajo sucio, era diestra y despiadada y eso le gustaba a Zim. la chica bajo del techo y guardo su arma acercandose a su capitan.

-tengo nocion de los inflitrados, son los resisti, pero con ellos, esta el grupo de humanos amigos de la prisionera, pero lo mas interseante es, que detectamos adn ankaitiano* con ellos- Zim paro las antenas por la iformacion, acaso la distante y neutra fenix se queria unir contra el imperio Irken, eso seria interesante.

-bien Ami, has hecho un buen trabajo,puedes retirate- la chica simplemente hizo una reverencia y se retiro.

-¿conque Ankaa quiere jugar eh?- dijo para si mismo mientras una explosion producto de Gir y gritos ahogados de las esclavas se escuchaban


-waaaaaaaaa, eso es increíble, ¿puedes hacerlo de nuevo?- preguntaba una emocionada lili a la chica de cabellos verdes, quien ahora que había revelado su verdadera identidad, ya no temía mostrar sus habilidades, en esos momentos estaba levitando un par de utensilios de cocina, para diversión de la pequeña cabellos de fuego. Hacia mas de dos meses que la peque no salía del escondite, no la dejaban, estaban en pleno territorio enemigo, y si se mantenían a salvo, era gracias a la astucia de Joe.

-¿te gusta?- pregunto la chica alegremente mientras hacia danzar a las cucharas alegremente, mientras los tenedores daban piruetas alrededor.

-shiiiiiii, es divertido- contesto la pequeña viendo como un tenedor se acercaba a sacar a bailar a una cuchara que estaba mas alejada del resto.

-ami también me gusta verlo- la voz de un chico se les unió , era Dib quien había entrado, se acerco hasta su novia y la abrazo por la espalda, dándole un tierno beso en la mejilla izquierda.

-dahhh que asquito- refunfuño la niña poniendo cara de asco y los dos chicos sonrieron, lili aun era muy pequeña para entender el amor de pareja, tal vez lo mejor seria que no hubiera tantas demostraciones cariñosas en frente de ella.

Dib estaba a punto de decir algo cuando la alarma sonó, rápidamente, el resto del escuadrón llego corriendo hacia la salida del lugar, el pelinegro entendió el mensaje y se encamino rápidamente a la salida, no sin antes abrazar a Jade.

-volveremos- dijo desapareciendo de la vista de las dos chicas, la pequeña miro a la mas grande con curiosidad, dado que ahora los cubiertos ya no estaban bailando.

-ne jade nesan, ¿estas bien?- pregunto la niña preocupada por el brusco cambio de ánimos en jade.

-estoy bien lili, es solo que me siento algo mareada- mintió la peliverde forzando una sonrisa, no era necesario preocupar a la pequeña con problemas de adultos, hizo una vez mas bailar a los utensilios, para entretener a la pequeña., asi la chica podria enfrascarse un poco en sus propios recuerdos.

**FLASHBACK**

-y es por eso, mi querida Jade, que nuestra raza siempre debe buscar la manera de sobresalir, por sobre las demás, hemos sido bendecidos con dones que otras especies no tienen, mas desafortunadamente, hemos sido malditos con nuestra propia pasividad- decía una anciana de mirada dulce pero severa a la vez

-no comprendo- una Jade mas joven miraba confusa hacia su mentora.

-veras, nosotros los habitantes de la constelación del fénix tenemos la enorme dicha de mantenernos a raya de los problemas intergalácticos, ahorita mismo, el imperio irken se fortalece, tomando planeta tras planeta, invadiendo, conquistando y destruyendo, pero nosotros, nos mantenemos a salvo, y debemos permanecer así- al final de la explicación la pequeña jade comenzó a sollozar, haciendo que un par de lagrimas multicolor salieran de sus ojitos.

-¿que pasa pequeña?- pregunto la dulce anciana cargando a la niña

-es solo que esos irken son muy malos, y ami no me gusta que traten mal a nadie, abuela, ¿no podríamos proteger a los demás?- pregunto la pequeña con esperanza en los ojos, esperanza que se vio apagada con la respuesta de su abuela

-jade, nosotros no podemos tomar las riendas del destino de nuestros vecinos, lo unico que podemos hacer es tratar de mantenernos a salvo y siempre juntos-

**FIN FLASHBACKS**

- lo siento abuela, siempre he sido una decepción para ti, desde ese dia, espero que puedas perdonarme- dijo mirando hacia la cocina, las cucharas seguían bailando pero algo faltaba

-lili!!!!!!!!!!!!!!!- grito la peliverde mientras la trataba de localizar con desesperacion a la pequeña, no podía estar lejos, no sabia como salir, ¿o si?

Mientras corria algo la golpeaba dejandola inconciente, solo atino a desmayarse en unos brazos desconocidos.

-ankaitiana ¿eh?-

FIN CAPITULO

Que tal?

Como estuvo?

No les dieron ganas de vomitar?

Nos leemos

Silkkannda fuera