Disclaimer: No me pertenecen :D. Agradezcan que KHR es producto de la genial Amano *O* (?).
Advertencias: Spoilers de todo el Arco del Futuro. Yaoi. Blablabla (?).
Notas: En realidad esta viñeta fue escrita antes que la otra. Y aunque tampoco me gustó el resultado, al menos disfruté traumar a Tsuna |'D. E-es que es tan traumable~ (?).
Peor que una imagen mental es una imagen real.
Hay cosas que uno no quiere ver nunca. Tsuna las conoce muy bien, porque desde que Reborn apareció en su vida (ya tantos años atrás) había visto muchas de ellas. Pero estaba seguro de que, a estas alturas, había crecido y madurado lo suficiente como para que no le sorprendieran y espantaran tanto.
En cuanto entró en aquella habitación, una especie de instinto le dijo que había estado equivocado, mas decidió ignorarlo. Tenía asuntos importantes que terminar y no podía perder tiempo.
Frunció el entrecejo levemente al ver la paleta de helado medio derretida tirada en el suelo, junto a un gorro con forma de cabeza de rana, y esa fue su primera señal de peligro. Pero decidió creer que ambos objetos habían terminado allí a causa de una pelea. Después de todo, sabía que no debía enviar a Gokudera a recibir a Fran (especialmente ese día, cuando lo necesitaba urgentemente), pero era la única persona medianamente dispuesta a hacerlo.
Suspiró. Debería comenzar a revisar otras habitaciones hasta que alguna explosión le indicara el paradero de su "Mano derecha". Se volteó y se dispuso a irse, mas un sonido extraño (que su mente se rehusó a clasificar de "gemido", porque simplemente no era sano pensar que podía ser eso) le alertó. Notó que la puerta de la habitación contigua estaba abierta, y se acercó sigilosamente a espiar por ella.
Fue entonces cuando supo que su instinto inicial había estado en lo correcto.
Porque definitivamente, ver a su Guardián de la Tormenta acorralando al ilusionista de los Varia contra una pared, mientras ambos se besan como si quisieran literalmente comerse, es algo que Tsuna no quería ver (el "por qué" podía ser cuestionable, pero estaba más que seguro de que no quería ver eso). Especialmente considerando que ambos estaban semi-desnudos. Especialmente si se ponía a relacionar el helado con esa escena. Especialmente si…
Tsuna se sintió de nuevo como un niño de quince años que quería huir de todas las cosas extrañas que Reborn le presentaba, y simplemente se alejó rápidamente del lugar, dejando todo el sigilo atrás. Sus asuntos urgentes no eran tan urgentes.
De algo estaba seguro: aquella noche no podría dormir bien.
