Declaimer: los personajes son de la gran Stephenie Meyer, pero el fic fue creado por mí.
Actos Por Impulso
El sonido del despertador me sobresalto, lo apague de mala gana y volví a recostarme, pero era difícil volver a dormir después de un ruido tan molesto. Me levante de la cama de mala gana y me desperece, como toda las mañanas, ya era una rutina, todo siempre normal. Me estaba dirigiendo al baño cuando vi la chaqueta de Edward colgada en el asiento de mi escritorio, verla me dejo un tanto desconcertada, el fin de semana había decidido olvidar todo lo que paso y ya lo sentía como se hubiera sido solo un sueño, pero el verla de nuevo dejaba en claro que realmente fui a esa fiesta y paso lo que paso.
Baje a desayunar, Reené ya estaba sentada en la mesa de la cocina con su café en la mano y frente ella mis tostadas con un vaso de jugo.
-Buenos días ma – dije recorriendo la silla, pasa sentarme
-buenas Bella, que raro que te hayas despertado temprano, que paso? – dijo sonriendo
- Culpa del despertador – dije haciendo una mueca – además quiero llegar temprano, no entiendo unos ejercicios de Cálculo así que pediré ayuda a alguien.
-Me parece bien – dijo mientras yo asentía - que uses tu despertador – concluyo riendo. Yo puse lo ojos en blanco y luego me uní a sus risas. El resto del desayuno transcurrió en silencio.
-Iré por mi mochila y bajo – terminando mi desayuno y levantándome de la silla.
-está bien, eh….Bella, si quieres te puedes llevar el auto, me vendrán a recoger y hoy llegare tarde, tenemos una presentación y si sale bien iremos a cenar todos los de la oficina.
-ok, buena suerte, nos vemos a la noche – dije subiendo las escaleras. Entre a mi cuarto, me puse un poco de perfume y recogí mi mochila del piso. Fui hasta mi escritorio para recoger el libro de cálculo y vi la chamarra.
Basta Bella - me dije a mi misma seguida de un suspiro. No tenía porque trastornarme lo que paso, simplemente casi fui asaltada y alguien no apreciado me rescato. Solo eso. Además después de devolver la chaqueta todo volvería a la normalidad, nadie sabría lo que paso, e incluso podría fingir que fue una pesadilla, ni siquiera un sueño. Tome la chaqueta y la metí junto con el libro. Baje corriendo las gradas.
-Adiós mama – grite pasando por el umbral de la puerta. Conduje hasta el instituto, al llegar prácticamente estaba vacío, aún era temprano, aparque el coche bajo un árbol y salí en búsqueda de un asiento mientras esperaba que lleguen los demás.
Poco a poco se fue llenando el lugar, todos charlaban muy animadamente, vi a lo lejos a Ángela llegar en su auto junto con Jessica. Me vieron y se acercaron a saludarme, en el camino se les unió Catherine que recién había llegado.
-Bella…a que se debe el milagro, porque tan temprano? – dijo Ángela acercándose
- sí, mira lo radiante que esta el sol, deberías venir temprano más seguido – concluyo Jessica, mientras se escuchaban las risas de las demás.
-Buenos días a ustedes también chicas, ahora una no puede llegar al colegio temprano sin que la molesten?
-entiéndenos Bella, llegas temprano al colegio solo una vez al año, tenemos todo el derecho de molestarte- dijo Katy – te aseguro que vuelves a llegar temprano este año no te diremos nada
- como quisiera creer eso – dije en un suspiro. Todas nos miramos y estallamos en risas mientras nos dirigíamos a clases. Pasamos primero por la sala de música donde Jessica y Ángela se quedaron. Estaba acompañando a Katy al salón de gimnasia cuando vi a Edward y Alice al otro extremo del pasillo, viniendo en nuestra dirección, enseguida recordé la chaqueta que permanecía en mi bolso, las ganas de devolvérsela se hicieron presentes, así como las incertidumbre, qué pensaría Alice si me viera devolviendo la chaqueta de su hermano. Desvíe la mirada del frente, tenía la esperanza de que Alice no nos viera.
-Alice… - canturreo Katy. Mientras yo maldecía para mis adentros.
-Katy, como estas?, no te dijeron nada en tu casa después de mi fiesta?, te hice quedar hasta tarde – respondió Alice muy animada. Yo no quise mirar, me sentía nerviosa y no sabía porque
-No, por suerte todos estaban dormidos – dijo Katy muy divertida
-Me alegro mucho – hubo una pausa – Bella?? – dijo mientras yo volteaba a verla - Bella, como estas?, me conto Edward lo que paso, como se te ocurre irte sola.
Sus palabras me dejaron perpleja, no esperaba que se enterara, no esperaba que él le contara lo que paso. Mire a Edward por un segundo y de nuevo fije mi vista en Alice, trate de recomponer mi expresión de desconcierto lo mejor que pude.
-Estoy bien Alice, no fue nada – dije un tanto nerviosa. Katy me miro totalmente desconcertada, estaba segura que me mataría en cuando sepa lo que paso.
-como nada, si no hubiera sido por mi hermano, quien sabe que hubiera podido pasar – dijo en un tono un tanto preocupado
-esperen… - dijo Katy antes de que pudiera defenderme - no te fuiste con tu Reené después de la fiesta? – pregunto extrañada
-ehh…..
- No, se fue sola – dijo Edward interrumpiéndome
-Por qué? – pregunto Katy molesta
-Es que yo – el timbre de entrada a clases me salvo – Sera mejor que nos demos prisa
-Sí, nos vemos en la cafetería – dijo Alice despidiéndose con la mano
-chau – fue lo único que dijo Edward
-Espera….Edward, quiero devolverte tu chaqueta – dije mirando en su dirección. Él se giró levemente.
-Me la das luego – dijo encaminándose de nuevo a sus clases junto con Alice. Yo simplemente asentí y mire a Katy. Su rostro me mostraba claramente que estaba muy enojada.
-Te explico luego Katy
-Si hablamos luego – dijo molesta, dirigiendo se a sus clases. Yo suspire frustrada y me fui prácticamente corriendo a mi clase.
Las clases pasaron lentas, demasiado lentas para mi gusto, por suerte ninguna la compartía con Katy u otra de mis dos amigas ya que seguramente Katy les habría aviso lo ocurrido. Lo bueno es que me la pase pensando lo que le diría a Katy para que no se enoje tanto por no haber llamado a Reené como lo dije en la fiesta. El timbre de fin de clases sonó. Yo suspire, ese sonido anunciaba que era hora de mi juicio.
Al llegar a la cafetería, vi a mis tres amigas ya sentadas en nuestra mesa. Algunas veces nos acompañaban nuestros amigos Mike, Ben y Eric, pero esta vez no estaban. Al llegar a la mesa, las tres me miraron, pero solo Katy parecía molesta, las otras preocupadas.
-Bueno – dije mirando a Katy – lo siento en serio.
-Eso es todo lo que tienes para decirme, lo sientes?, Bella si no ibas a llamar a Reené, me lo hubieras dicho para que nos vayamos, no sabes lo peligroso que es caminar de noche?
Si dije para mis adentros, ahora ya lo se
-Sí llame a Reené –dije sintiendo el impulso de mentir para defenderme – solo que no me contesto, así que decidí ir hasta la avenida por un taxi, sé que fue estúpido e inmaduro. Prometo no volverme ir sola – Al pronuncia lo último me sentí, como una niña pidiendo perdón a su mamá
-Hay Bella, la próxima te mato – dijo abrazándome
- Te matamos – dijo Jessica – pero suerte que Edward te salvo – añadió giñando el ojo.
-Sí, no sabes cómo te envidio por eso - dijo Katy, jugando y riendo nuevamente. Entendí que sucedido había quedado en el pasado hasta que vi por la otra puerta de la cafetería que conectaba, con los campos de entrenamiento. Tanya iba a la cabeza como capitana de las porristas, la seguía Leah, su "mejor amiga" y las acompañaban las demás porristas y entre ellas Alice. Siempre entraban a la cafetería como unas reinas, y muchos dejaban lo que estaba haciendo solo para mirarlas. La verdad yo nunca me detenía a mirarlas, ser porrista nunca me intereso, pero ahora la necesitaba a Alice. Para mi buena suerte, nos vio sentadas y se vino caminando toda sonriente hasta nosotras.
-Chicass….- dijo Alice con esa alegría típica de ella
-Alice.. – la saludamos a coro, mientras ella reía ante la bienvenida – que tal la práctica? – dijo Ángela
-La verdad, nos salió muy bien, nadie se cayó esta vez – dijo bromeando. Todas reímos
-Hay Alice – dijo Katy – y como se portan tus "amigas" contigo?
-Tanya y Leah?, bueno Katy ya te dije que no somos muy buenas amigas, pero nos llevamos bien.
-Solo se portan bien contigo porque estas en el equipo, aunque tú no eres como ellas. Alice se limitó a reír ante el comentario
-No lo creo, aunque la verdad no sé. A mí me caen bien
-Alice a ti todos de caen bien – dije jugando. Todas estallamos en risas, mientras Alice hacia una mueca y luego reía
-Bueno, iré a mi mesa, seguramente están quedando en practicar en la tarde
-Alice espera – dije incorporándome
-Si? – dijo Alice sonriente
-Me podrías hacer un favor? – dije titubeante
-Claro, Bella dime
-No sé si podrías entregarle esta chaqueta a tu hermano por mí, me la presto el día de la fiesta y pues quiero dársela
-Ah, pues vamos Edward se sienta en la mesa de a lado, te acompaño – dijo tomándome del brazo y jalándome en dirección a su mesa
-No Alice espera, espera – dije tratando de escapar
- Ahora volvemos – dijo Alice a mis amigas – Hay Bella, tú fuiste la que se prestó la chaqueta, así que tú la tienes que devolver, además mi hermano no muerde.
-Pero Alice, dijiste que me haría un favor
-eso no cuenta – Suspire rendida y deje de tratar de escaparme, solo sería un gracias y me iría. Nada más.
-Bueno creo que no están quedando en nada, ya que Tanya está muy ocupada con mi hermano – dijo mirando la mesa de a lado
-Vez Alice, dásela tú, no quiero interrumpir
-Tranquila, Bella, no vas a interrumpir nada – dijo jalándome nuevamente hasta la mesa de Edward
-Hola – dijo Alice saludando a todos al llegar y sentándose a lado de su hermano, había una asiento vació alado de ella y con señas me indico que me sentara. Acaso estaba loca?
-Este… Edward – dije titubeante de tras de él. Se giró para ver quien estaba hablando – quiero devolverte tú….
-Después – me interrumpió – luego me la das. Yo me quede paralizada ante su reacción. ¿Por qué después?
-Pero… - empecé de nuevo
- No ves que estamos ocupados, además tu que estás haciendo acá – dijo Tanya interrumpiendo me. Yo me quede estática en mi lugar, sentí como la rabia subía hasta mi cabeza. Mire a Alice que también parecía en estado de shock y luego a Edward. Este último también me miró
-Después – dijo Edward nuevamente con un tono bastante hostil. Quería lanzarle su chaqueta en la cata y gritarle unas cuantas verdades a Tanya. La rabia me inundaba pero lo único que hice fue darme la vuelta y marcharme. Quería llorar, sentía mucha rabia. Antes de que llegue a mi asiento sonó el timbre de entrada a clases, recogí mis cosas y me fui a mi siguiente clase sin decir nada a nadie. Llegue a mi siguiente clase toda enfurruñada, ¿quién se creía que era?, no iba a cargar con su chaqueta todo el tiempo que se le antojara, no claro que no, no la haría.
Me pase el resto de las clases, pensando en diferentes insultos que decirle a la tonta pareja de novios, si me volvían a hablar de esa forma. Aunque sabía que no sería capaz de decírselos, me sentía bien imaginándolo.
Al llegar a mi última clase del día me encontré con Catherine, al verla recordé que me tocaba Calcula. Me senté en mi lugar y me di la vuelta para charla con ella
-Me vas a decir que paso? – dijo Katy extrañada
-Nada, fue Tanya, sabes cómo es
- Bueno eso lo explica todo, porque tenías una cara… dabas miedo- dijo riendo. Yo me limite a sonreír y me di la vuelta ya que el profesor había entrado al salón.
La clase se pasó rápida para mi sorpresa, Katy salió rápido del salón, ya que tenía que ir a casa de su Abuela. Yo me tome mi tiempo para guardas mis cosas y salí del salón con pasos lentos. Al llegar al estacionamiento Edward pasó a mi lado. Le llame, para darle de una vez por todas su estúpida chaqueta, él me miro de soslayo y siguió con su camino. Eso aumento más mi rabia. Me quede inmóvil en mi lugar, como podía existir gente tan egocéntrica e idiota.
Vi a Tanya entrar en el auto de Edward y un impulso me invadió todo el cuerpo y me encamine con paso firme hasta su auto mientras sacaba la chaqueta de mi mochila. Al llegar logre ver que están muy entretenidos besándose. Toque la ventanilla con los nudillos, ellos pararon y Tanya me lanzo una mirada envenenada, Edward se limitó a rodear los ojos y bajo la ventanilla del auto.
-Que no ves que estamos ocupados estúpida – se escuchó enfurecida la voz Tanya
-Tranquila Tanya, solo serán unos segundos además, además estoy segura que tus pulmones y hormonas me lo agradecerán, ya que debe cansar estar todo el día besando a todos los chicos del instituto – ella se quedó callada, y yo totalmente sorprendida, nuca había sido capaz de decir algo así a alguien. Edward tuvo que taparse la boca para no reír. Yo lo mire y la rabia volvió –Y Edward muchas gracias por prestarme tu chaqueta, pero no soy tu sirvienta para estarla cargando todo el tiempo y dártela cuando se te dé la gana – dije lanzándole la chaqueta a la cara – Gracias – dije alejándome del auto antes de que alguno reaccionara. No tendría palabras para defenderme.
Llegue a mi auto y me subí. Deje mi mochila en el asiento del copiloto y me lleve las manos a la cara. No podía creer lo que había hecho, yo no era así, siempre me quedaba callada. Respire profundo y el perfume de Edward se me había quedado en las mano, todo mi cuerpo se llenó de ese olor tan delicioso que tenía. Me obligue a reaccionar, estaba agitada, nerviosa, pero satisfecha por lo que había hecho.
Holaa.....Aca les dejo mi tercer capitulo de este fic.
espero que les gustes
Me gustaria que dejen algun comentario para saber si les gusto o no
nos vemoss LEDY
