Venganza

-Hola Bella – saludo Ángela al verme llegar a la clase de gimnasia

-hola Ángela, como estas? – respondí, alegremente, hoy estaba de muy buen humor

-bien gracias, al parecer estas muy feliz

-Sí, presiento que hoy será un buen día

Nuestra atención se centró en el profesor de gimnasia al verlo llegar, traía consigo una bolsa repleta de balones de voleibol. Nos indicó que formáramos equipos y que hoy simplemente practicaríamos ya que junto con la directora tenían que supervisar al equipo de porristas. Eso me alegro aún más ya que no tendría que participar en ningún equipo. La verdad es que era bastante mala para este deporte y cuando lo jugaba lo único que obtenía eran burlas y buenas riñas.

Casi al final de la clase el profesor entro seguido de todas las porristas y la directora, para hacernos una demostración de sus nuevas rutinas.

Bufe por lo bajo, la verdad es que me aburría verlas, siempre era lo mismo y lo mismo y lo mismo. Estaba viendo lo bien que se movía Alice cuando Ángela me dio un leve codazo.

-qué?

-Por qué Tanya te mira de esa forma, como si te quisiera matar y no es la primera vez que la veo mirarte de esa forma – pregunto mirándome con el ceño fruncido

- No lo sé – le respondí, encogiéndome de hombros. Con hoy ya eran exactamente dos semanas desde que la hice callar, no le había dicho a nadie lo que hice y tenía miedo de que se vengara, sabía que ella no se dejaría. Tanya solo era de las chicas que les gusta molestar e insultar a las demás ya que nunca había visto que haga bromas demasiado pesadas, era como un perro que ladra pero no muerde, aunque yo podría ser su primera víctima, si es que no se había vengado de algunas antes.

-¿Segura Bella?, porque no entiendo porque tendría que mirarte así, si no le hiciste nada- me pregunto, entrecerrando los ojos.

-Segura – dije en un suspiro – vámonos ya tocó el timbre

Caminamos por los pasillos hasta llegar a la siguiente clase de Ángela, después de dejarla me dirigí a mi siguiente clase pensando en la mirada amenazadora de Tanya, pero me convencí a mí misma que no pasaría nada. Al salir por la puerta que conectaba directamente al estacionamiento, me encontré con Tanya y sus amigas, ya estaba preparada para una mirada envenenada, pero en cambio recibí carcajadas de todas ellas, no les di importancia y me apresure para llegar a mi siguiente clase, ya era bastante tarde. La clase de Francés paso bastante rápida, ni siquiera tuve que concentrarme demasiado, ya que repasamos una lección anterior. Salí del salón con una sonrisa dibujada en mi rostro, al fin era hora de irse a casa, para poder estar a solas y tranquila, camine con paso apresurado por los pasillos para llegar al estacionamiento al encuentro con mi auto. Al llegar vi unas cuantas personas alrededor de mi auto, unos desconocidos, eso me desconcertó bastante porque mi auto no era de una marca reconocida y mucho menos digno de apreciar, era un simple Chevrolet antiguo a punto de caerse a pedazos.

-Perdón, perdón, voy a pasar – dije tratando de llegar a mi auto. Mis ojos no lo podían creer, todo mi ser quedo completamente paralizado al encontrar mis 4 llantas totalmente pinchadas, sin oportunidad de poder usar la de repuesto ya que no serviría de nada, así no podría llegar a mi casa o a algún taller automotriz.

Llegue a escuchar unas cuantas risas, posiblemente por la expresión de mi cara, pero no les di importancia, lo único en lo que podía pensar era en Tanya, maldecí una y otra vez haber aceptado ir a la fiesta de Alice con Katy y haber hablado con Edward, haberle gritado a Tanya y esta última es lo peor que hice, quién me manda a insultar a una loca presumida. Todos se fueron alejando de mi auto, hasta que al final me quede sola, no sabía cómo volver a mi casa y ese no era el peor de mis problemas, mi peor problema era que haría con mi auto. De repente un bocinazo me hizo darme cuenta que seguía alado de mi auto como una idiota.

-Bella….¿quieres que te lleve a tu casa?, veo que tienes problemas – preguntó desde su auto mi buen amigo Eric, compartíamos la clase de Literatura

-Hola Eric, no, está bien gracias – respondí sin pensarlo

-Por favor Bella no tienes en que irte – ante sus palabras vi nuevamente las llantas de mi auto y acepte. Verifique que mi auto estuviera asegurado y me subí a su auto.

-Gracias Eric, te debo una

-No te preocupes para eso están los amigos verdad? – dijo sonriendo. Yo me limite a asentir con la cabeza

-Y dime ¿por qué le hiciste eso a tu auto?

-Ahh…es divertido pinchar las llantas de tu auto, nunca lo has intentado? – respondí sarcásticamente, nadie en su sano juicio pincharía las llantas de su auto y yo no estaba loca hasta ese extremo.

-lo intentare – respondió riendo – Ya bueno dime quien te hizo esto

-lo mismo quisiera saber yo – Mentí

-Bien Bella fue un placer traerte - dijo estacionando frente a mi casa – espero que puedes arreglar lo de tu auto

-Gracias Eric y yo espero lo mismo – dije riendo

Entre a mi casa dando un fuerte suspiro y pensar que creí que sería un buen día. Me sentía tan cansada que estaba punto de botarme en el sillón de la sala y dormir hasta que sea el día de la graduación, la verdad es que no soñaba con ir a la Universidad, pero estaba completamente segura que sería mucho mejor que la preparatoria. Suspire nuevamente y con frustración me dirigí al teléfono para avisar a Reené de mi pequeño "accidente".

Abrí los ojos lentamente, estaba muy renegada porque un molesto sonido me despertó de mi descanso. Tarde unos segundos en darme cuenta de que era mi celular.

-holaa? – dije con la vos pastosa, dormir un ratito me había dejado más cansada aun

-hola Bella, ¿por qué tardas tanto en contestar?, llevo un buen rato llamándote

-perdón estaba durmiendo, mmm ¿Qué hora es?

-sí me di cuenta – dijo riendo – pero ¿por qué estas durmiendo tan temprano?, son las 10

-¿quee? – no lo podía creer, recordaba haber entrado a mi cuarto alrededor de las 5 después de hablar con Reené, la cual no resulto enojada como esperaba, llegue a pensar que no creería mi historia de que justo yo pise clavos y pinche las 4 llantas de mi prehistórico Chevrolet, pero bueno, seguramente ya se habrá dado cuenta de que su hija tiene una mala suerte increíble.

-sí Bella ya son las 10, ¿estas enferma? – preguntó un tanto preocupada

-nono, para nada solo un poco cansada

-Pues qué bien!, porque te tengo una buena noticia- gritó toda emocionada

Ohoh - dije para mis adentros, lo que me diría no sería nada bueno

-Iremos a ver películas mañana!

-me parece bien, la verdad pensé que me harías asaltar un banco por diversión o algo por el estilo – respondí aliviada, no moriría nadie

-en la casa de los Cullen – continuo

-ESTAS LOCAAAAAAAAA! – grite exasperada. No iría a que una serpiente venenosa me coma enterita

-No te pongas así, por favor vamos…, Alice me invito, será divertido

-No pienso ir

-pero Bella, sabemos que no tienes nada que hacer mañana, es sábado, además las dos sabemos muy bien que te encanta ir a ver películas

-tú no sabes, tal vez mañana tengo una cita muy importante y no sabes nada al respecto

– si claro Bella, ¿a qué le tienes miedo?

- Yo no tengo miedo – odiaba que me diga eso, ella sabía muy bien que cuando me retaban muchas veces aceptaba el reto, odiaba sentir miedo.

-Entonces paso por ti a las 5….nos vemos

- pero…

-nada – me corto – si dices que no tienes miedo iras conmigo

-me las pagaras – fue lo único que alcance a decir antes de colgara

Al llegar a la casa de los Cullen junto con Katy, se me vinieron varios recuerdos a la mente, aquella noche fue totalmente rara, nunca me imaginé que me podrían pasar esas cosas a mí, ser salvada por Edward Cullen, el tipo más idiota del colegio.

-Vamos Bella?- me preguntó Katy para que bajemos de su auto

-Vamos – dije un suspiro, no entendía a que fui, sabía que ese no era nuestro sitio. Katy toda emocionada se apresuró a tocar el timbre de la entrada, mientras yo iba a paso tortuga. Alice nos recibió con la misma emoción que irradiaba Katy, ella estaba tan enamorada de Edward que no desperdiciaba ni una oportunidad y está según ella era una muy importante. Al entrar a su sala, vimos a su hermano sentado en un sillón individual, a Tanya y sus amigas en el más grande y a Jacob junto con Emmett en otro.

-que hacen ellas acá? – gritó un poco sobre saltada Tanya al vernos entrar junto con Alice

-son mis invitadas Tanya – respondió Alice firmemente, eso me sorprendió me sonó más a un reto que a una respuesta. Tanya nos miró feo a las tres y se sentó nuevamente – bien chicas, pueden sentarse junto con migo en el suelo, en la mesa hay refresco y bocaditos - dijo Alice sentándose en la alfombre de su enorme sala.

-gracias – respondimos al unísono Katy y yo.

Todos decidieron ver una película de acción y luego una de terror, cuando llegamos ya había empezado la de acción por lo que al final de la película no sabía ni cuál era el título, a decidir verdad tampoco le había prestado atención, prefería las comedias.

Tengo hambreé….- grito Jacob antes de que pongan la siguiente película. Edward y Emmett apoyaron a Jacob.

-pidamos algo de comer – sugirió Alice

-Por qué no cocinamos algo- sugerí

-Lo siento Bella, la empleada no está, salió de compras con mi madre – dijo Alice

-pero podemos hacerlo nosotros

-No seas ridícula – dijo Tanya mirándome a la cara – aunque pensándolo bien, te queda bien lo de ser sirvienta – Alice la fulmino con la mirada y luego me miro un tanto apenada

-Bella tu sabes cocinar?, sería un placer, probar tu comida – dijo Alice

-pero la idea es que todos lo hagamos

-Lo siento no soy buena cocinando y los chicos peor – agrego riendo – enserio me gustaría probar tu comida, te animas.

Yo y mi bocota, pensé para mis adentros – Claro Alice, porque no

-Genial, te mostrare la cocina, si te falta algún ingrediente Edward ira por el – dijo muy sonriente, se veía tan feliz. Su hermano la miró con cara de pocos amigos y puso los ojos en blanco. Y bien que necesitas – dijo abriendo la puerta de su alacena, su cocina era enorme

-mmm, creo que solo me hará falta crema de leche

-muy bien, mandare por el – dijo mientras salía por la puerta, con dirección a la sala

Decidí cocinar comida italiana, la cual consistía en fideo con crema y un poco de jamón, puse una olla con agua a hervir y me quede mirando por la gran ventana que tenía en frente, su jardín era enorme y muy hermoso.

-Acá esta la crema – dijo Edward atrás de mí. No me había dado cuenta del instante en el que llegó, ni sabía cuánto tiempo me había quedado mirando el paisaje, ya que el agua ya estaba hirviendo

-ah, muchas gracias

-De nada – estaba a punto de darse la vuelta, cuando se escucharon unos gritos provenientes de la sala – creo que mejor me quedo, esa película me aburre. Y dime sabes cocinar? O nos piensas envenenar a todos

-Por qué piensas eso? – pregunte un tanto extrañada

-Creo que las amigas de Alice no te agradan y yo tampoco, así que….

-quédate tranquilo, no soy ninguna asesina. Simplemente me gusta cocinar

-Ya veo…..Esa cosa blanca es harina? – pregunto de repente, se notaba que era un tonto que nuca tuvo que hacer nada.

-Si – dije un tanto renegada. De repente tomo un puñado de harina y la lanzo contra mi cara. Me quede sin palabras, quien se creía que era para hacer eso, yo no era ninguna empleada que aguantaría sus bromas – Que te pasa?, estas loco, ¿por qué hace eso?

-Te lo mereces, por gritarme el otro día, quien te crees que eres para gritarme a mí – eso me enfureció más y tome toda la bandeja de harina y se la lancé con todo mi rabia. El quedo inmóvil en su lugar, en sus ojos se veía lo enojado que estaba y eso me agradaba.

-Pues eso te lo mereces, tú por engreído, fanfarrón y petulante. Yo no pienso aguantar tu forma de ser y si estoy acá es porque Katy y Alice son mis amigas, no me interesa tener una amistad como la tuya o de tus amigos – Me sentí tan aliviada por haber dicho todo eso

-Interrumpo algo? – pregunto Alice desde la puerta de la cocina. Yo me quede petrificada ¿habría escuchado lo que dije?.

Hola chicassssssssss! lamento haberles hecho esperar tantoo

encerio, la verdad pence en dejar este fic ya q no tenia ningun comentario

acerca de el, pero ahora seguire, gracias x su apoyo!

LEDY