Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Shampoo y Ranma ceci est certain? (¿Shampoo y Ranma esto es cierto?)
–Señorita Tendo –dijo Ranma abriendo la puerta de golpe y haciendo que gritara por el susto repentino que le había dado.
–Pero que sorpresa, no me imagine que fuera una fisgona que se esconde detrás de las puertas para escuchar conversaciones ajenas –dijo Ranma con una sonrisa descarada en su rostro, Akane tembló al ver sus ojos, había un odio más intenso que el del otro día y sabía muy bien cuál era la razón.
–E… eso no es cierto –dijo se defendió pero Ranma la arrastró dentro de su oficina y la arrojó contra una de las paredes de esta.
–¡Ranma! –recriminó aquel hombre acercándose apresuradamente a Akane, quien lo miró con desconcierto, era un hombre corpulento, un poco más bajo que Ranma y llevaba una bandana en la cabeza ocultando su calvicie, tenía anteojos y su edad oscilaba entre los cuarenta y cuarenta y cinco años. –¿Señorita Tendo, se encuentra bien?
–¿Quién es usted? –preguntó alejándose instintivamente de él.
–Que le importa señorita Tendo –le cortó Ranma impaciente.
–Soy Saotome Genma, padre de Ranma, para servirle a usted –dijo con una pequeña reverencia mostrando su caballerosidad.
–Muchos gusto, Tendo Akane –dijo ella también presentándose.
Ranma rió despectivamente y ambos lo miraron, Genma con reproche y Akane con miedo.
–Ustedes sigan presentándose y con sus juegos de cortesía y buenos modales que no había visto antes en ti padre, yo tengo que encargarme de un asunto –dijo y salió de dos zancadas de la oficina.
–¡Ranma! –llamó Genma desesperado, Akane corrió detrás de él y se arrojó a su brazo tratando de detenerlo.
–¡Saotome que piensa hacer! –exclamó Akane deteniéndolo.
–¿No escuchó? –preguntó Ranma con sarcasmo y se soltó bruscamente del agarre de Akane quien lo tomó nuevamente del brazo.
–¡Esta loco, que piensa hacer!
–¡No es obvio! –gritó perdiendo la paciencia y la delicadeza con Akane, nuevamente se soltó de su brazo, pero Akane no desistió y lo tomó nuevamente con fuerza.
–¡Suélteme de una maldita vez! No va a conseguir nada, estuve esperando ver a esa estúpida por meses y no perderé mi oportunidad después de matar a ese Tatewaki!
Akane se le cayó el cielo encima cuando escuchó aquello, no conocía lo suficiente a Ranma pero en sus ojos no había nada de duda ni vacilación, estaba decidido a hacer lo que tenía pensando y Akane tenía que detenerlo a como diera lugar, recordó la mirada enamorada de Kuno, su sonrisa embobada y todas las señas que daba de estar perdidamente enamorado de Shampoo.
–¡Usted no puede hacer eso! –exclamó Akane con un chillido, Ranma la miró con una sonrisa irónica.
–¿Por qué no? ¿Usted me lo va a impedir? –preguntó con una risotada que hizo que Akane se estremeciera.
–¡Usted es cruel! Pero no puede hacerlo. Haya están los inversionistas chinos viendo el trabajo que hemos hecho y también esta Kuno…
–¡Vaya me conmueve el afecto que le tiene a su prima!
–¡No es por ella es por él que hago esto, esa zorra no me interesa en nada! –gritó Akane desesperada y la ironía y sarcasmo se borraron del rostro de Ranma.
–¿Cómo dice? –preguntó interesado.
Akane tragó fuete, no podía repetir lo que había dicho, era obvio que Ranma se había dado cuenta que no era por Shampoo que trataba de detenerlo, que no temía por ella si no por él como ya se lo había dicho en su desespero. –¡Usted no puede hacer eso, tenga corazón!
–¡No lo tengo y usted no me dice que hacer! –gritó soltándose con más violencia que antes y Akane tuvo que agradecer que Genma estuviera detrás de ella para impedir que callera contra el suelo, pero apenas se vio equilibrada salió detrás de Ranma a pesar de que le llevaba mucha ventaja gracias a sus grandes zancadas que no se comparaban con las de ella.
Los inversionistas chinos estaban impactados con las prendas que habían confeccionado los diseñadores, unas cuantas las había diseñado Akane y la mayoría eran de Ukyo. Nabiki y Akane nunca había ejercido el titulo de diseñadoras, y mucho menos Kasumi que también había estudiado lo mismo, Nabiki se quedo con su primera carrera y pasión que eran los números y el dinero, por eso era la administradora y contadora, Kasumi también estaba con su pasión que era el hogar y Akane no le quedo más remedio que encargarse de representar a la empresa y ser administradora y vicepresidenta cuando estaba su padre.
Shampoo por su parte se había quedado también con su pasión que era la de modelar y tener la atención de todos en ella y su cuerpo, los chinos estaban atontados al igual que Kuno y los otros hombres que estaban ahí, el lascivo de Haposai tenía la baba afuera y Ryoga estaba cerca de tener una secreción nasal.
–Shampoo se esta luciendo –dijo Ukyo satisfecha con su trabajo.
–Sí, como siempre –dijo Nabiki aburrida de tantas luces y cámaras dirigidas a Shampoo, no la envidiaba en nada, pero no la soportaba y ver aquella sonrisa tan hipócrita en su egoísta rostro le revolvía el estomago.
–¡Saotome! –exclamó Akane yendo detrás de Ranma, pero nadie le prestó mucha atención porque la música se encargaba de apagar su voz. Nabiki miró con desconcierto a su hermana, nunca se la había imaginado persiguiendo a Ranma y después pudo ver a un hombre que no conocía detrás de su hermana y de Ranma.
–¿Pero qué demonios pasa? –preguntó con el ceño fruncido, Ranma se detuvo enfrente de la Passarella, se cruzó de brazos y sonrió de una forma extraña que Nabiki nunca había visto, pero lo más extraño que le resulto fue que Akane se abalanzó contra el tomando su brazo, él no hizo nada para quitársela y clavó su mirada azulada en Shampoo como dos puñales, cuando Shampoo terminó de dar se vuelta y quedó enfrente de los inversionistas chinos, finalizando el desfile hubo una mirada que le llamó la atención.
Sintió un golpe en su estomago al ver esas dos chispas de odio en aquella mirada que la hacía desfallecer, sus piernas flaquearon y no la pudieron sostener más haciendo que se desplomara inconsciente en la Passarella.
–¡Shampoo amor! –exclamó Kuno arrojándose a la Passarella para auxiliarla mientras todos los encargados de producción y empleados se acercaban a ella y los inversionistas chinos se miraban confundidos y asustados.
Akane miró a Ranma rápidamente y este solo sonrió negando con la cabeza mientras miraba con un gran odio a su prima y después a Kuno.
–No puedo creer lo que me estás diciendo –dijo Nabiki mirando con sorpresa a Akane que acababa de contarle todo lo que sabía con respecto a Ranma, todo lo que había escuchado antes de que él la sorprendiera escuchando detrás de la puerta.
–Lo que oyes ¡así fue! –exclamó Akane.
Unos golpes en la puerta sonaron en la oficina de Akane, y entró Ryoga.
–Disculpe señorita Tendo, el señor Saotome la quiere ver en su oficina.
–Dígale que ya voy –dijo Akane y cuando Ryoga salió Nabiki la tomó del brazo.
–¿Vas a ir? –preguntó y Akane asintió.
–Que más me queda, por mi no hizo nada, además quiero saber cómo fue todo y además que piensa hacer, porque lo poco que conozco de él es un terco y sé que no se dará por vencido tan pronto –dijo Akane saliendo de su oficina para ir a la de Ranma, estaba nerviosa, sus piernas flaqueaban y sentía que le faltaba el aliento, Ranma la incomodaba y la ponía nerviosa, ambas cosas no eran buenas, porque ahora le tenía algo de miedo, esa mirada llena de odio la cual lograba intimidarla y sabía que su carácter era difícil y duro por la forma en que la había tratando cuando intentó detenerlo.
Respiró hondo, cuando se encontraba enfrente de la puerta de Ranma, temía por su respuesta, por la forma en que pudiera tratarla.
–Adelante –escuchó la voz de Ranma seria y tranquila después de que tocó la puerta suavemente, se abrió y al primero que vio fue a Ryoga que apenas entró abandono la oficina dejándola sola con Ranma.
–¿Q… quería hablar conmigo Saotome? –preguntó Akane vacilante y Ranma asintió con la cabeza para indicarle después que tomara asiento en una de las sillas vacías que estaban enfrente de su escritorio y así lo hizo.
–¿Quiere algo de tomar? –preguntó y Akane negó con la cabeza, pero Ranma ignorando su respuesta se encargo de servirle en vaso de Ron, en las rocas, sin nada de coca-cola como algunas veces se acostumbraba a tomar, no era una mujer que estuviera acostumbrada al alcohol.
–Supongo que quiere saber lo que escuchó esta tarde –dijo Ranma tranquilo tomando asiento y sirviéndose el mismo trago sin nada, tal y como se lo había servido a ella.
–Claro que si, pensé que era obvio –dijo Akane molesta.
Ranma sonrió y asintió con la cabeza. –Si me lo imagine –dijo y tomó un largo trago de su vaso de Ron, casi terminándose lo que había adentro. –Lo único que le diré, señorita Tendo… es que se meta en su vida y me deje a mí en la mía –dijo despectivo mientras Akane le miraba con incredulidad, se levantó de golpe y golpeó la mesa fuertemente.
–¡Es usted un imbécil! Me trata como su fuera yo la culpable de todos sus problemas y ahora me quiere tomar el pelo.
–Yo no he hecho ni una cosa ni la otra –dijo Ranma mirándola fijamente pero con una sonrisa divertida en su rostro –lo único que le estoy aclarando es que no voy a dejar que ni usted ni nadie se meta en mi vida.
–¡¿Qué piensa hacerle a Kuno?! –preguntó Akane desesperadamente como si la vida se le fuera en ello, la sonrisa de Ranma se afianzó y se volvió de burlona a cruel.
–¿Por qué le interesa tanto ese hombre? –preguntó Ranma interesado y Akane desvió la mirada, pero después lo miró fijamente.
–Eso es algo que a usted tampoco le importa, solo manténganse lejos de mi prima y de su esposo –dijo Akane resaltando las últimas palabras para después irse apresuradamente de la oficina, Ranma la vio irse y se percató de que ese día estaba diferente, cuando la había descubierto detrás de su puerta no se había percatado que llevaba ropas de ejecutiva, la había conocido con ropa deportiva y con el cabello atado en cola de caballo, nunca la había visto vestida de esa forma ni tampoco se había detenido a observar las delicadas curvas de su cuerpo, ni de cómo se contorneaban sus caderas al caminar, pero ahora no era momento para pararse y observarla, tenía que hablar con Shampoo, tenía que hacer que le rindiera cuentas y si era posible que le devolviera la vida que le había robado. Se estiró y tomó el vaso que Akane ni se había molestado en tocar.
–A la salud de las Tendo –dijo Ranma brindando solo para después tomarse el trago hasta el fondo sin dejar una sola gota dentro.
–Amor, amor ¿estás bien? –Shampoo estaba regresando en sí y lo primero que escuchó fue la voz empalagosa de su esposo, cuando despertó totalmente se dio cuenta que estaba en la enfermería de la empresa en donde se habían encargado de atenderla.
–¿Kuno? –preguntó Shampoo algo confusa, Kuno sonrió y se apresuró a abrazarla.
–Estás en la enfermería amor, tuviste un bajón de azúcar y te desmayaste –explicó Kuno mientras Shampoo sentía punzadas en su cabeza y recordaba rápidamente los ojos de Ranma en aquella Passarella.
–¡¿Dónde está?! –exclamó confusa aún por la ensoñación y el dolor de cabeza, Kuno la miró algo confuso y arrugó levemente el ceño no comprendiendo lo que pasaba.
–¿De quién hablas? –preguntó Kuno.
Shampoo recobró por fin sus cincos sentidos y se percató de que estuvo a punto de decir una locura.
–Mis primas ¿dónde están? –preguntó.
Kuno sonrió y acarició su mejilla dándole un leve pellizco.
–Tan linda, preocupándote por el trabajo de tus primas, todo está bien –dijo acariciando su mano para después darle un beso en ella –a pesar del altercado los inversionistas chinos se han ido muy satisfechos con el trabajo, si no fuera por el nuevo dueño el desfile se retrasaría y así podrías descan…
–¡El nuevo dueño! –exclamó Shampoo. –¿Cómo se llama? –preguntó con impaciencia.
Kuno arrugó levemente el entrecejo recordando su nombre, ya se lo habían presentando, después de que Akane y él fueran a ver como se encontraba Shampoo.
–Es joven, tiene un nombre raro… ¡Ranma! Se llama Ranma Saotome –dijo Kuno.
Shampoo tuvo que hacer un esfuerzo para no desmayarse de nuevo, le resultaba casi imposible creer que se trataba de Ranma, ¡Ranma estaba ahí! A salvo y vivo.
–Tengo que hablar con él, pedirle perdón por lo que paso –se apresuró a decir Shampoo tratando de levantarse de la cama pero Kuno se lo impidió.
–De ninguna manera acabas de despertar, además él comprenderá, después de que te desmayaste te vino a ver, se notaba algo preocupado –dijo Kuno y Shampoo sintió que la vida regresaba a ella.
–Tengo que hablar con él, por favor tengo que explicarle que he estado algo casada que por esa razón…
–No temas amor –dijo Kuno posando uno de sus dedos sobre su boca para callarla –ya le he explicado nuestra situación, le he dicho que estábamos de viaje de bodas y que…
Shampoo no siguió escuchando, ese estúpido le había contando a Ranma que estaba casada con él, ahora sí que iba a tener problemas, sabía cómo era Ranma y sabía todo lo que ella le había prometido antes de que se separaran.
El celular de Kuno empezó a sonar, había complicaciones en su negocio y como ahora él se encontraba ahí era una razón muy fuerte para ir. Tenía otro negocio mucho más importante en Nerima, el pueblo natal de las Tendo, que se habían trasladado a la ciudad por la empresa de Soun. –¿Quién era? –preguntó Shampoo cuando Kuno terminó la llamada, se notaba molesto.
–Del trabajo, tengo que ir pero no quisiera dejarte sola.
–¡De ninguna manera! El trabajo es primero que todo –dijo Shampoo apresuradamente.
–A mí me importas más tú –dijo Kuno besándola rápidamente en los labios porque Shampoo se apresuró a romper el beso.
–Ve, no quiero causarte problemas yo ya estoy bien, además no estaré sola, están mis primas ¡hay tanto que quiero contarles! –exclamó Shampoo sonriente, Kuno también sonrió y le dio otro pequeño beso.
–Espero que sean cosas buenas –dijo y Shampoo asintió dándolo otro beso.
Kuno se fue, dejándola sola, Shampoo se apresuró a vestirse y regresó a donde estaban los maquillistas para darse unos cuantos toques coquetos que sabía que le gustaban a Ranma, tenía que verse linda, impactante y deseable para calmar a la fiera que seguramente había poseído a Ranma.
Akane juagaba inquietamente con sus dedos sobre el escritorio, estaba completamente impaciente, angustiada y asustada asimilando la información que acababa de recibir. Un sonido que provino de su estomago le recordó que tenía hambre, se reprochó por tener apetito en un momento así en donde seguramente la comida le iba a hacer mal, pero tenía que calmar aquella sensación incomoda.
–Iré a la cafetería –dijo buscando entre sus gavetas unos cuantos yenes para comprar algún sándwich o un pastel salado que le quitara aquel vació.
Cuando salió y se encamino a la cafetería vio una sombra que se reflejo en los cristales que iban a la oficina de Ranma, obviamente no era él porque la sombra que había visto era más pequeña y él nunca entraría de esa forma a su oficina.
–¡No puede ser, esa zorra! –exclamó suavemente yendo detrás de la sombra.
Cómo lo sospechó, pudo ver unos cabellos purpuras desapareciendo detrás de la puerta de Ranma.
–Esto sí no lo voy a permitir –dijo Akane decidida acercándose de nuevo a la puerta para escuchar lo que iban a hablar, aunque no soportara a su prima temía por ella. Había escuchado que Shampoo le había prometido casarse con él, pero pensó que no había llegado muy lejos, esperaba que así fuera.
–¿Qué haces aquí? –preguntó Ranma cortante cuando la vio entrar.
Shampoo lo miró, llevaba un abrigo que ocultaba sus ropas y su cabello purpura estaba suelto y lacio cayendo sobre su espalda.
–Necesitaba hablar contigo –dijo y se quitó el abrigo dejando ver una minifalda y una camisa escotada que resaltaban sus curvas, pero las expresiones del rostro duro de Ranma no cambiaron ni un poco al verla así, ni siquiera se molesto en mirarla porque tenía sus ojos clavados en los purpuras de ella, siempre le habían llamado la atención, eran tan diferentes, tan únicos, pero ahora solo os odiaba y los aborrecía.
–Yo no, así que mejor sal –dijo Ranma sin levantar la voz pero hablando del mismo tono autoritario e intimidante.
–Sé que debes de estar molesto y te entiendo.
–¡Por supuesto que estoy molesto! –exclamó Ranma poniéndose bruscamente de pie mientras caminaba acechante hacía Shampoo que lo miraba con atención y con algo de miedo –cómo puede ser que te atrevas si quiera a dudarlo.
–Todo tiene una explicación Ranma, todo lo tiene.
–Supongo que sí, pero yo ya no quiero escucharla. Mañana matare al maldito de tu marido.
–¡No puedes! –Akane apretó sus puños sobre la puerta conteniéndose para no entrar, para seguir escuchando detrás de la puerta, pero se alegró al saber que Shampoo tenía un poco de cordura y le decía que no.
–¿No puedo? –repitió Ranma sarcástico. –No me tientes Shampoo porque no me conoces.
–No es por él, él no me importa, mátalo si quieres, pero no quiero que lo hagas por ti.
Ahora si Akane se sorprendió, como era posible que lo incitará a matarlo ¿no tenía corazón acaso?
–¿Por mi? ¡A qué diablos estás jugando Shampoo!
–No quiero que lleves otra muerte encima de ti.
Akane abrió los ojos con gran sorpresa ¡Ranma era un asesino! Y lo peor, Shampoo se había involucrado con un tipo como ese, definitivamente tenía que estar loca.
Ranma rió burlescamente y de una forma que hizo que Akane se erizara, no se explicaba con Shampoo podía seguir hablando con él cuando le debería de dar miedo en esos momentos.
–Que linda eres Shampoo, definitivamente te ganas el premio de la mejor actriz del año –dijo Ranma aplaudiendo mientras la rondaba y la miraba de reojo, viendo como bajaba la cabeza.
–Tú sabes que te amo, con todas mis fuerzas…
–¡Cállate si no quieres que te mate! –exclamó Ranma tomándola del cuello para pegarla contra una pared sin hacerla daño, Akane tuvo que resistirse también para no entrar, no quería que le hiciera daño a su prima y mucho menos si se trataba de un asesino, pero quería seguir escuchando.
–¡Te lo juro Ranma y tú lo sabes, si no nunca me hubiera entregado a ti con la pasión que lo hice!
Akane se horrorizó, Shampoo y Ranma habían tenido amoríos, esto se ponía cada vez peor.
–¡Si no te amara no te hubiera dado mi cuerpo, mis besos, mis caricias! ¡No hubiera estallado de pasión y amor todas la veces que alcance el cielo entre tus brazos…
Ranma al principio desvió la mirada pero al escuchar lo último la miró con rabia.
–¡Cállate, cállate!
–¡Te amo de la misma forma que tú me amas a mí!
–¡Eso no es cierto! ¡Lo que sentía por ti lo mataste, lo aniquilaste! Por meses te busque, preguntando por ti, queriendo encontrarte, no tenía los medios pero luchaba contra todo por encontrarte.
–¡Ranma! –sollozó Shampoo tratando de arrojarse entre sus brazos pero él no se lo permitía, sabía que si lo hacía iba a ser un juego peligroso para ambos.
–¡Eres una zorra!
Akane sintió un sentimiento de victoria que no había sentido antes, un sentimiento que la hacía sentirse mejor que Shampoo.
–¡Tú dices esas cosas porque estas enojado! Y yo te entiendo, pero tú mejor que nadie sabes que no puedes odiarme y mucho menos despreciarme cuando tuvimos aquellas noches de pasión ¡Te amo Ranma! –dijo Shampoo arrojándose de lleno a sus brazos mientras devoraba sus labios con hambre, Ranma no era de piedra y la estrechó con fuerza mientras le contestaba todos sus besos.
Akane abrió con sorpresa los ojos al escuchar los besos y sus piernas se congelaron al escuchar como el pomo de la puerta se giraba encontrándose nuevamente con el rostro de Ranma que se contuvo para no abofetearla.
–¡Akane! –exclamó Shampoo sorprendida al verla ahí.
–¿De nuevo espiando señorita Tendo? –preguntó Ranma, pero esta vez no se encontraba con aquella sonrisa burlona, sino con un gesto de impaciencia y molestia al haber sido interrumpido.
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Comentarios, quejas y demás (no ofensivas onegai) jajaja a
Espero que les este gustando, un beso y nos vemos!
