Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Qui est ceci, je ne comprends pas (Que es esto, no entiendo)

Capitulo 4

–¡Ranma detenla! –exclamó Shampoo al ver que Akane salía corriendo del lugar, Ranma no hizo nada se limito a verla escapar de ahí. –¡Ranma!

–¡¿Qué?!

–¡Porque no la detuviste! –reclamó Shampoo desesperada.

–Porque estoy hablando contigo, no con ella.

–¡Le va a decir a Kuno! –dijo impaciente.

–¿Te importa tanto? –preguntó Ranma celoso, mirando con odio a Shampoo.

–No es por mí, es por mi tío, él está enfermo nosotras no tenemos dinero, si te das cuenta la empresa está en quiebra, seguro que cuando tú la tomaste la salvaste de la ruina –se apresuró a decir Shampoo al recordar la historia que Nabiki les contó esa mañana a Kuno y a ella sobre todo lo que había pasado, Ranma la miró algo más tranquilo sabiendo que todo eso era cierto y Shampoo sonrió a sus adentros al ver que su mentira estaba siendo creída –Si Kuno se entera… es un hombre sumamente celoso y orgulloso, a mí me repudiaría y nos quitaría todo su apoyo económico, eso terminaría de matar a mi tío.

–Eso a mí no me importa.

–¡Por favor Ranma no seas tan cruel! Acaso crees que prefiero a Kuno.

–Por algo te casaste con él –dijo Ranma enojado.

–¡Claro que no! Estábamos en la ruina mi tío últimamente hizo malos negocios, tu mejor que nadie lo debe de saber y más si llevas la contabilidad de la empresa, tenía que hacerlo no tenía de otra, si no nunca hubiera ayudado a mi tío.

–¿Por qué no compro él la empresa entonces? –preguntó Ranma interesado.

–Porque no queríamos deberle nada más, mis primas coincidieron en que si yo me sacrificaba era suficiente –dijo Shampoo sabiendo que Akane se encargaría de hacer que se creyera el cuento de que Shampoo se había sacrificado por su tío y su familia, era tan idiota y estaba tan enamorada de Kuno que por él daba la vida.

–¿Por qué no se caso ninguna de ellas con él? ¿Por qué tú y no tu prima Akane?

–¿A qué viene a Akane?

–Ella lo quiere, se nota demasiado –replicó Ranma.

–Porque él me quiso a mi no a ella, es cierto que a ella le gusta, pero él quiso casarse conmigo, por esa razón me case con él, para salvar la vida de mi tío ¡trata de entenderme Ranma! –dijo de nuevo arrojándose a los brazos de Ranma pero nuevamente fue rechazada.

–¡Basta ya, Shampoo!

–¡¿No me crees?!

–Tengo que ir a buscar a tu prima, decirle que se calle, por el bien de tu tío –dijo Ranma y salió de su oficina en busca de Akane, Shampoo sonrió se había creído el cuento y estaba confiada sabía que Akane no la iba a desmentir por el simple motivo de que la vida y bienestar de Kuno estaba en juego, Akane lo conocía mejor que ella habían sido prometidos por más de tres años y era obvio que la iba a ayudar, el próximo paso era que Ranma se volviera su amante y su vida sería mucho más cómoda.

–¡Akane! –llamó Ranma que la alcanzó en el estacionamiento. Ella intentó no detenerse pero Ranma la tomó del brazo, deteniendo su camino.

–¡Suélteme! –gritó Akane zarandeándose sin mucho éxito.

–Cálmese si no quiere que todos los choferes vengan a ver qué sucede con usted –dijo Ranma y Akane no tuvo más remedio que hacer lo que él decía y calmarse.

–¿Qué quiere? –preguntó molesta.

–¿No cree que él que debería de estar molesto soy yo? En todo caso usted era la que se encontraba escuchando detrás de la puerta –dijo Ranma y Akane lo miró desafiante.

–Y que va a hacer ¿Me va a matar por eso? –preguntó logrando que Ranma se irritara, había escuchado esa parte seguramente, bien la iba a dejar con la duda de la verdad.

–Créame que ganas no me faltan –dijo provocando un estremecimiento en Akane que ella no le demostró.

–Déjeme me siento mal –dijo Akane queriendo ir a su auto.

–Antes de que vaya dígame una cosa ¿su padre está enfermo? –preguntó y Akane lo miró recelosa.

–Se lo dijimos el día que vino a comprar la empresa, señor Saotome –dijo cansada y Ranma la soltó sin decir nada más.

–Bien, nos vemos mañana –dijo Ranma y dejó que se fuera.

Shampoo corrió hacía Ranma cuando este entró a la oficina pero él la rechazó en el acto.

–Déjame Shampoo, será mejor que salgas, en esta oficina no faltan los chismoso y lo último que quiero son cuentos.

–Tienes razón, será mejor que me vaya… lo único que no quiero que olvides es que te amo –dijo robándole un beso fugaz de los labios y saliendo apresuradamente de su oficina.

–¡Es un asesino! –exclamó Akane aterrada mientras conducía aprisa a su casa, agradecía que esa mañana Nabiki había llevado su auto, confiaba plenamente en ella pero no estaba segura de querer que se enterara de que le nuevo dueño de le empresa era un asesino. Cuando llegó encontró su casa agitada, Kasumi corría de un lado a otro al igual que el doctor Tofú.

–¡Hola Akane! –exclamó el doctor corriendo a la cocina.

–¡Neechan! –exclamó Kasumi al verla para darle un leve beso en la mejilla.

Akane miró la escena confusa, ambos esposos corrían por toda la casa, definitivamente algo había pasado, esperaba que fuera bueno, pues más malas noticias en su día ya no daban abasto.

–¿Qué paso? –preguntó Akane y Kasumi se detuvo enfrente de ella respirando agitadamente.

–¡Papá despertó! –exclamó dándole un fuerte abrazó que Akane tardó en responder por la sorpresa que le había dado escuchar esa noticia.

–Quiere verte Akane –dijo Tofú llegando a donde estaban ellas –pero antes, quiero decirte unas cuantas cosas que no puedes hacer, por su estado de salud, tú me comprendes ¿verdad?

Cuando Akane entró a la habitación de su padre notó que habían corrido las cortinas para que entrara la luz del día, estaba tendido en la cama como había estado un par de semanas atrás, tenía los ojos cerrados y en su rostro se dibujaba una pequeña sonrisa de dicha y tranquilidad.

–¿Papá? –dudó Akane al verlo tan quieto, Soun abrió lentamente los ojos hasta encontrarse con el hermoso rostro de su hija menor.

–¡Akane! –exclamó con la voz ronco mientras trataba de abrazarla pero Akane se arrojó a sus brazos sollozando alegremente al saber que ya se encontraba bien, sabía que su padre no podía recibir emociones fuertes así que se contuvo.

–¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado con la empresa? –preguntó ansioso mientras miraba como Akane limpiaba las lágrimas de sus ojos.

–Bien papá, ya todo está bien –dijo Akane sonriendo forzadamente, pero Soun no se dio cuenta de eso.

–¿Kuno al final compró la empresa? –preguntó y Akane negó con la cabeza.

–Recuerda que estaba de viaje de bodas, no lo podíamos localizar, por esa razón nos vimos en la obligación y en el apuro de buscar otra persona.

–¿Sigues triste por lo de Kuno? –preguntó Soun muy preocupado y Akane negó con la cabeza, lo último que quería era causarle una pena a su padre.

–Sabes que no, estoy muy aliviada porque se haya roto el compromiso, de eso no te apures. Mejor te cuento todo lo que paso con la empresa.

–¿Es hombre o mujer? –preguntó y Akane entendió de inmediato.

–Hombre, es joven, inteligente…

–¿Es buena persona?

–¿Cómo? –preguntó Akane queriendo evadir la respuesta, en esos momentos Ranma era todo menos una buena persona para ella.

–El hombre, ¿es buena persona? ¿Es de fiar? –insistió, Akane apretó fuertemente sus labios y asintió positivamente.

–Muy buena –dijo apretando sus dedos con rabia, sintiendo como sus manos sudaban por tantas emociones encontradas.

–Quiero conocerlo.

–No puedes levantarte papá, a lo sumo podrás ir a la cocina o al comedor –dijo Akane con la mirada baja.

–Entonces dile que mañana lo espero a comer

Akane lo miró con los ojos más abiertos que nunca y negó con la cabeza.

–No creo que se pueda papá, es un hombre muy ocupado y…

–Te puedo apostar que tiene interés en conocerme, soy el antiguo dueño, definitivamente tengo que conocerlo, si no viene iré yo –replicó Soun regresando a su terquedad de siempre, Akane sonrió al ver que ya se encontraba en buen estado.

Sonrió débilmente y asintió con la cabeza.

–Bien… mañana le diré que venga a comer.

–También a Shampoo y a su esposo, quiero verla y saber cómo se encuentra –dijo Soun y Akane le falto poco para atragantarse.

Ranma estaba más frustrado que nunca, no sabía qué hacer, tenía unas ganas intensas de matar a Kuno y escapar con Shampoo, esa mujer lograba trastornarlo, segar sus sentidos, no soportaba la idea de que esa misma noche Kuno la hiciera suya cuando solo tenía que pertenecerle a él.

–¡Maldición! –exclamó Ranma golpeando la mesa en seco, no sabía que iba a hacer, pero tenía que hacer algo pronto, en la noche sería el desfile y tenía que saber que iba a hacer.

Akane llegó apresuradamente a la empresa y paso recto del saludo de algunos empleados que se extrañaron al verla regresar, presionó el botón del elevador y faltaba mucho para que llegara a la planta baja, no tuvo más remedio que tomar las escaleras quitándose los tacones para poder ir más rápido.

Ranma se encontraba esperando el ascensor para ir a la planta baja, maldecía que el edificio fuera tan grande cuando él tenía prisa por irse.

–Hola Ranma –dijo Ukyo de forma coqueta acercándose a él para esperar también el ascensor.

–Hola Ukyo ¿cómo estás? –saludó Ranma con la misma cordialidad.

–¡Tengo que llegar, tengo que llegar! –se decía a si misma Akane para darse ánimos, pensaba que estaba llegando al límite de sus fuerzas, llevaba más de treinta pisos y sentía que s corazón se iba a salir del pecho, más de mil escaleras en menos de dos minutos, eso era todo un reto para ella y los tacones que llevaba puestos.

–¿Te gustaron las prendas? –preguntó Ukyo ilusionada y Ranma asintió positivamente.

–La última en especial, antes que la modelo se desmayara ¿está embarazada acaso? –preguntó Ranma con curiosidad camuflada, esa duda lo quemaba desde la tarde, pero no estaba dispuesto a preguntarle eso a Shampoo y mucho menos bajar hasta la enfermería a preguntar ahí.

–¡No que va! Si se acaba de casar, se dé muy buenas fuentes que no sostenían ese tipo de relación antes. A que no adivinas, la última prenda que Shampoo modelo fue un diseño de Akane.

–¿Akane es diseñadora? –preguntó Ranma incrédulo y algo sorprendido, no se podía imaginar a Akane diseñando algo.

–Claro que si, tenemos la misma edad, nos conocimos en la universidad y cuando nos graduamos ella me ayudo a conseguir trabajo aquí.

–Pero supongo que cuando tuvo poder dejo de ser diseñadora –dijo Ranma y Ukyo negó con la cabeza.

–Su pasión es diseñar, si algún día la puedes ver diseñar te darás cuenta que como ella ninguna. Todas sus hermanas estudiaron lo mismo, pero Kasumi la mayor se caso muy joven y Nabiki no le interesaba, fue su segunda carrera en cambio la pobre de Akane, ella sí que le gusta, pero su padre la ocupa en otras cosas, dice que el diseño no es para ella, que tiene que ver más arriba y tener el poder y el mando de todo lo suyo.

–Que hombre más obstinado –dijo Ranma y Ukyo asintió.

Unas pequeñas campanitas anunciaron que el ascensor había llegado, cuando las puertas se abrieron Ranma le indicó caballerosamente que entrara primero al ascensor y Ukyo lo hizo encantada para después el hacerlo.

–¡¡Ranma!! –gritó Akane desde lo más profundo de su garganta cuando escuchó que las puertas del ascensor se cerraban pero después se abrían con brusquedad.

–¿Tendo? –preguntó Ranma saliendo del ascensor y encontrándose con Akane tirada en el suelo a punto de tener un infarto, Ukyo no pudo salir, por más interés que tuviera en su amiga tenía que ir a ordenar todo para el desfile de esa noche, tenía que dar indicaciones a Shampoo y a las otras modelos así que no le quedo más remedio que irse por ordenes de Ranma.

–Saotome –dijo Akane muy agitada, respirando bruscamente, trataba de llenar sus pulmones con grandes bocanadas de aire pero parecía imposible.

–¿Qué le ha pasado? –preguntó Ranma algo preocupado poniéndola de pie mientras la sentía temblar en sus brazos y el sudor caía por su frente.

–No puede… no puedo dañar así la vida de Kuno –dijo al fin, Ranma tuvo que contenerse para no arrojarla por las escaleras ¿cómo le podía pedir eso? Si lo único que quería era terminar con la vida de ese imbécil.

–Le dije que no metiera en mi vida –dijo Ranma algo molesto mientras ella se soltaba de él, para tratar de sostenerse sobre sus piernas que temblaban por el ejercicio tan forzado que había hecho, Ranma se apresuró a alcanzarle un poco de agua que había en un jarrón de la oficina, Akane lo tomó para refrescar un poco su garganta y respiró un poco mejor.

–Créame que no lo hago por usted, sino por mi familia…

–Paré ya ese maldito cuento –cortó Ranma subiendo un poco el tono de su voz –sé muy bien que lo quiere, así que no se esconda más detrás de esa cara de mártir, usted hace eso porque no quiere que ese hombre se dé cuenta de lo que tiene por esposa.

–¡Claro que no! Me interesa porque es el esposo de mi prima, tanto como me interesa el bien estar de ella.

–Y que paso con "no me importa esa maldita zorra" –recordó Ranma intentando remedar su voz sin nada de éxito, Akane desvió la mirada y después lo encaró de nuevo.

–Fue un arranque de locura, desesperación por lo que usted iba a hacer –dijo Akane y Ranma rió irónicamente acercándose a ella.

–Claro, y yo soy el rey de Roma –se alejó y apretó de nuevo el botón del ascensor.

–¡¿Adónde va?! –preguntó Akane alarmada.

Ranma sonrió de medio lado haciendo su gesto varonil seductor, logrando que Akane sintiera un nudo en su estomago ¿Qué era eso? Se preguntó de inmediato.

–Está por empezar el desfile y aún tengo que llegar al auditorio nacional –dijo Ranma y Akane sintió que el cielo caía a sus pies.

–¡Esta loco! ¿Qué va a hacer haya? ¿Qué ganara? –preguntó alarmada.

–Usted mejor que nadie lo sabe, solo voy a reclamar lo que es mío.

–¡¡No!! ¡Ya está casada que caso tiene!

–¿Acaso usted nunca ha visto a una viuda? –preguntó de forma cruel mientras se divertía torturando a Akane que le miró con espanto.

–¡¿Qué piensa hacer?!

–Nada que le interese –dijo Ranma despectivo, mirando con impaciencia el ascensor que tardaba en llegar. –¡Vaya mierda, mañana diré que lo cambien y que instalen dos ascensores más! Sin nada más que decir, espero verla en el desfile señorita Tendo –dijo Ranma bajando rápidamente por las escaleras mientras Akane bajaba detrás de él con el poco aliento que tenía.

–¡Saotome deténgase! –gritó Akane cuando llegaron al estacionamiento ya vacío, Ranma la ignoraba mientras caminaba lo más rápido a su auto y Akane corría detrás de él, no sabía porque pero quería provocarla, quería ver que era capaz de hacer por ese hombre, al verla tan desesperada sentía rabia de que Akane lo amara de tal forma de humillarse para perseguirlo por toda la empresa.

–¡En el nombre de Kami deténgase!

Ranma subió a su auto y Akane hizo lo mismo con el suyo, no iba a permitir que llegará al desfile y le hiciera daño al hombre que amaba más que a nada en el mundo.

Cuando entraron a la pista Ranma llevaba la ventaja por el simple hecho de que se auto era un Audi TT y el de Akane era un simple Citroën que era rápido pero jamás se podía comparar con la velocidad de un Audi. Akane pisó el acelerador hasta el fondo tratando de alcanzarlo aunque sus esfuerzos parecían inútiles, pero en un cambio de suerte que tuvo Ranma se vio retrasado por un camión que se salto el alto, cuando aceleró de nuevo perdió mucha potencia y por esa razón Akane pudo alcanzarlo mientras golpeaba la carrocería trasera del auto, Ranma lo ignoró y se enojó muchísimo al ver que ella era capaz de no solo dañar su auto sino el de él también para salvar a ese tal Kuno. Ranma aceleró olvidando el pequeño golpe que seguro tenía su auto y continuo pero nuevamente Akane lo golpeó con más fuerza quedando los dos pegados, Ranma no tuvo más remedio que parar y bajar del auto acercándose hecho una fiera al de ella.

–¡Salga del auto! –ordenó Ranma pero Akane negó con la cabeza, abrió la puerta antes de que Akane pudiera poner el cerrojo y desato el cinturón de seguridad para sacarla con violencia del auto mientras Akane chilló como un niña para después encararlo con valentía.

–¡Esta usted loca o que! –espetó Ranma incrédulo, Akane le miró fijamente a los ojos, podía notar que él tenía tanta adrenalina como ella ya que respiraba algo más agitado de lo normal.

–¡No permitiré que le haga nada a Kuno!

–¡Cállese si no quiere que ahora si lo mate y después a usted!

–¡No permitiré que le haga daño a él!

Ranma tuvo que girarse para contener su enojo, nunca antes le había hecho daño físico a una mujer y sabía que jamás podría hacerlo por muy enojado que estuviera, pero no estaba molesto por su auto, tenía mucho dinero para arreglarlo con facilidad, lo que le molestaba era la forma en que Akane defendía su amor ¿Por qué Shampoo no había hecho lo mismo con el suyo?

–¿Qué va a hacer para impedirlo? –preguntó Ranma acercándose a ella, violando todas las reglas de espacio personal, Akane sintió su respiración caliente y su aroma varonil, tembló ante tal acto y sintió como su pulso se aceleraba.

–Yo… yo

Ranma no le dio tiempo de contestar le hizo señas a un taxi que se detuvo inmediatamente con la ilusión de tener un pasaje para esa noche.

–¡Espere! –exclamó Akane pero ya era muy tarde, Ranma subió al auto y le indicó a donde tenía que ir y rápidamente aceleró ignorando los gritos y las quejas de Akane.

–¡No dejare que logres tu objetivo Saotome! –exclamó Akane subiendo a su auto pero esta ya no arrancaba, no tuvo más remedio que subir al de Ranma que no estaba muy bien, pero por lo menos andaba.

Todas las cámaras y las luces estaban dirigidas a la Passarella, Shampoo estaba más radiante que nunca, sus curvas se alineaban y complementaban perfectamente con los diseños de Ukyo y Akane, la primera presentaba con orgullo y dedicación su colección diciendo que los diseños de Akane eran también suyos como tenía que hacerlo. Kasumi y su esposo también estaban ahí, su hijo se había quedado en compañía de una niñera que se encargaba de él cuando su madre no podía hacerlo y Nabiki estaba con Kyo su prometido con el cual llevaba saliendo cerca de dos años. Soun también estaba ahí, había insistido mucho por ir y Tofú había accedido con la condición de que fue en silla de ruedas y no expusiera sus emociones.

–¿Akane dónde estás? –preguntó Nabiki cuando por fin la llamada le entro al celular de su hermana.

–¡Ya casi llegó! –exclamó Akane acelerando para llegar antes que Ranma que sabía que iba a ser imposible.

–Menos mal, papá no deja de preguntar por ti.

–¡Papá! ¡¿Él está ahí?! –preguntó alarmada.

–Sí, insistió mucho, Tofú le dijo que podía hacerlo si no excedía de sus fuerzas y aparecía en una silla de ruedas.

–¡Tengo que impedirlo! –exclamó Akane terminando la llamada.

–¿Akane? –preguntó Nabiki desconcertada al escuchar lo último, pero miró rápidamente el salón y se dio cuenta de que Ranma tampoco estaba ahí.

Ranma ya estaba dentro y Akane lo vio bajar del taxi, daba gracias a Kami de que le había dado tiempo llegar. Bajó rápidamente del auto de Ranma y corrió hacía él, tenía que alcanzarlo a como diera lugar, ahora no solo la vida de Kuno estaba en juego sino también la de su padre y eso si no lo iba a permitir.

Ranma pudo ver a Shampoo desfilando las prendas de verano, se veía como una diosa y ese día la deseaba más que antes, no soportaba la idea de que estuviera casada con ese mentecato, pudo verlo disfrutando de la imagen de Shampoo y sintió celos, ella era de él, no de Kuno, Ranma era su dueño y se lo demostraría, ese día le propondría a Shampoo algo que tenía en mente, pero antes de que se pudiera acercar más Akane le tomó del brazo.

–¡Saotome!

–Señorita Tendo, estoy empezando a perder la paciencia con usted ¡deje de seguirme! –exclamó Ranma molesto mirando a Akane con cara de pocos amigos pero a Akane no le importo.

–¡¿Qué piensa hacer?! ¡Dígamelo! –gritó desesperada pero nadie que no fuera Ranma la escuchó gracias a la música que resonaba en el salón, se trataba de una pieza de Alice Deejay - Better Off Alone que pegaba con el evento.

–Lo voy a matar ¿satisfecha? –preguntó de forma seria, era mentira, Ranma no era capaz de matar a alguien, era cierto que muchos lo creían así pero pocos sabían la verdad y él no era ningún asesino.

–¡No se lo permitiré! ¡Primero tendrá que matarme a mí! –exclamó y Ranma quiso abofetearla por defender tanto la vida de Kuno.

–Será todo un placer entonces –restregó mirándola fieramente, cuando la iba a apartar de si Akane tuvo miedo y se le fue encima buscando sus labios con desesperación, fue la única forma que encontró para detenerlo y así fue porque Ranma al sentir sus labios paró en seco y respondió el beso de una forma hambrienta mientras algunas cámaras los captaban sorprendidos y entusiasmados con la fotografía que daría mucho de qué hablar.

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Espero que les este gustando, un beso y nos vemos!