Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Un nouveau changement dans la vie, est-elle vraiment Tendo Akane? (Un nuevo cambio en la vida, ella es de verdad Tendo Akane?)

Capitulo 6

–¡Usted es un gran estúpido sabía! –exclamó Akane al entrar a la oficina de Ranma el día siguiente, Ranma la miró sin decir nada, ya era bastante normal que lo insultara antes de saludarlo, así que no le prestó mucha atención.

–¡¡Acaso me está ignorando!!

–No –dijo Ranma mirándola por primera vez, llevaba su atuendo normal. –Solo que ya mis oídos se han acostumbrado a escuchar sus insultos para prestarle mucha atención.

–¡¿Dé qué hablaron ayer Shampoo y usted?! –preguntó y Ranma solo sonrió irónico.

–Eso es algo que a usted no debería de importarle.

–¡Usted es un patán que juega de caballero!

Ranma sonrió irónico y se puso de pie. –¿Eso es lo que cree de mí? –preguntó y Akane rió sarcásticamente.

–No solo eso, sino mil cosas peores.

–Vaya, porque tan arisca hoy, ayer por la noche ante su padre estaba bastante callada.

–¡Usted se aprovecho de que mi padre estaba ahí para hacerme sonrojar e incomodarme! –replicó Akane molesta y Ranma negó con la cabeza.

–Yo solo estaba bromeando, que usted se inhiba cuando el monigote de Tatewaki está presente es otra cosa –dijo Ranma molestó, y Akane también lo miró de la misma forma.

–¡No se meta en mi vida!

–Eso es lo que llevo diciéndole desde que la conocí, métase en la suya y dejé mi vida en paz –dijo Ranma acercándose a ella, Akane lo miró fieramente y retrocedió al verlo acercarse. No se dio cuenta hasta que su espalda chocó contra la pared de la oficina de Ranma.

–Vaya, vaya, señorita Tendo, parece que le han cerrado el paso –dijo Ranma acorralándola. Akane vio que había poca distancia entre ellos, estaba nerviosa, no sabía que hacer y no soportaba la cercanía de su rostro, recordó el beso que ya se habían dado y algo dentro de ella se encendió.

–¡No se atreva a…

–¡¿Propasarme con usted!? –rió Ranma acercándose más a ella, Akane le miró con el ceño fruncido y él se alejo de ella.

–¡Por favor señorita Tendo, créame que usted no tentaría ni a un ermitaño –dijo Ranma riendo de forma burlona y Akane bajo su cabeza, eso le había dolido, no tenía palabras para defenderse contra ese insulto, no se esperaba tanta brusquedad departe de Ranma, no dijo nada, solo buscó la salida, no iba a permitir que se burlara de esa forma de ella, Ranma solo la vio desaparecer y no hizo nada por detenerla, mejor así pensó.

Ranma no tenía ni la más mínima intención de pedirle disculpas a Akane, no sabía porque pero estaba verdaderamente molesto con ella, y no se debía a que lo insultara o que se metiera en su vida sino algo relacionado con Kuno, no soportaba la simple idea de ver como aún amaba tanto a ese estúpido después de lo que le hizo, cambiarla por otra.

La puerta de su oficina se abrió violentamente y por ella entró Shampoo.

–¡Tú! –exclamó señalándolo.

–¡¿Qué acaso aquí no hay secretaria?! –preguntó Ranma molesto levantándose de su escritorio.

–¡Deja tus bromas para después, no estoy de humor!

–Que bueno… porque yo tampoco –dijo Ranma yendo hacía ella para encararla.

Akane estaba muy dolida por lo que Ranma le había dicho, pero quería hablar con él, quería enfrentarlo de una vez, así que tomo fuerzas de donde pudo y fue a su oficina.

–La señorita Shampoo está adentro –dijo la secretaria muy interesada en pintarse las uñas de color rojo.

–¿Cuánto tiempo lleva ahí? –preguntó Akane algo alterada.

–Cómo una hora –dijo ella y Akane fue hacía la puerta de Ranma que quedaba algo alejada de la secretaria, cuando se acercó pudo escuchar la conversación de ambos, se acercó a la puerta, esperaba que esa vez no la descubrieran, ya estaba preparada por si las dudas tenía que salir corriendo para no ser vista, cuando ese hombre se movía parecía un gato, nunca se daba cuenta de ello.

–¿Qué debó hacer para que me perdones? –preguntó Shampoo, estaba algo desesperada, se notaba por su tono de voz, Akane se pegó más a la puerta.

–¿Qué serías capaz de hacer? –preguntó Ranma interesado.

–¡Lo qué tú me digas, lo que tú quieras! –exclamó Shampoo.

–Vámonos, vente conmigo –dijo Ranma y Akane abrió los ojos llena de sorpresa, imaginó que Shampoo estaba igual que ella puesto que se quedó sin habla.

–¿Es mucho pedir? Ó ¿te duele separarte de tu amado esposo? –preguntó de forma sarcástica, riendo burlescamente.

–Sabes que te amo a ti, pero Kuno es muy conocido en el país, hasta es reconocido internacionalmente.

–Entonces no quieres renunciar a los placeres que eso te ofrece, a su dinero y posición.

–Claro que no, por eso te tengo a ti –dijo Shampoo y Ranma rió despectivamente.

–Yo no tengo el mismo dinero que él, ni la misma posición, tu sabes cuales son mis raíces y mi gente.

–Podemos vernos cuando yo venga de Nerima, como te dije la vez pasada.

–Shampoo, esas cosas no sirven conmigo.

–Bésame –pidió ella desesperada.

Akane se pegó más a la puerta, quería ver atreves de ella, para ver que iba a hacer Ranma, pero no fue necesario al escuchar los sonidos de un beso, sintió que algo la golpeaba en el estomago y pudo ver como sus ojos se nublaban, no pudo hacer otra cosa que salir corriendo de ahí.

Ranma la había tenido que besar, necesita saber que sentía por ella y se había dado cuenta que ya no había amor y mucho menos pasión, ya no sentía lo mismo que antes por ella. Shampoo se fue algo esperanzada, pero él sabía que entre él y ella las cosas no iban a volver a ser iguales y mucho menos ahora que se daba cuenta que ya no le interesaba como antes, al principio si había sido su idea irse con ella, pero ahora no, Shampoo no se atrevería a tanto por él, nunca se separaría de Kuno para irse con él. Ella no pelearía ni defendería su amor cómo lo hacía Akane Tendo por Kuno. A pesar de ser familia eran muy diferentes.

La puerta se abrió violentamente de nuevo y Ranma miró de inmediato con molestia la puerta, que pasaba con la maldita secretaria que nunca estaba atenta a los visitantes.

–¡Usted! –exclamó Akane mirándolo con rabia, Ranma sonrió de medio lado y se levantó para ir a donde estaba ella.

–¿Qué pasa ahora Tendo? –preguntó Ranma divertido, pero ese humor se fue cuando Akane le dio una bofetada sonora en la cara. Ranma colocó su mano en la zona afectada. Era la primera vez que una mujer se atrevía a pegarle de aquella forma, por más patán que hubiera sido con las otras ninguna se había atrevido a pegarle.

–¡A qué viene esto! –exclamó Ranma molesto mirando a Akane fieramente, pero ella no se inmutó, porque lo miró de la misma forma.

–¡Pensé que era más hombre!

–¡¿Qué dice?! –preguntó Ranma algo confuso, no sabiendo ni de lo que Akane estaba hablando pero lo sospecho. –Perdone por decirlo lo del ermitaño…

–¡¿Por qué beso a Shampoo?! ¡¿Por qué le dijo eso?! –se alteró Akane y Ranma la tomó rápidamente de las muñecas mientras trataba de que lo viera a la cara pero apenas de que la tomó Akane se revolvió con violencia.

–¿Otra vez escuchando detrás de las puertas Tendo? –preguntó Ranma riendo burlescamente.

–¡Cómo juega así con la honra de una hombre que no tiene nada que ver con todo lo que le ha pasado!

–¡Y usted cómo puede defenderlo tanto después de que la cambio por otra! –exclamó Ranma y Akane se detuvo pero le miró con rabia, ya sabía todo, toda su historia y seguramente se ría de ella a cada oportunidad que tenía.

–¡Maricón! –gritó Akane mirando de una forma retadora.

–¡Déjeme enseñarle que tan maricón soy! –dijo Ranma molesto mientras la jalaba con fuerza dándole la vuelta para tirarla al escritorio y se abalanzó contra ella dándole un beso totalmente inesperado y violento en los labios, Akane sintió la dura madera contra su espalda y el fuerte cuerpo de Ranma contra el suyo. Notaba de nuevo aquella lengua experta dentro de su boca que se movía recorriendo su espacio impaciente, como si fuera la última vez que lo iba a hacer. Una tos ajena invadió la habitación y ambos se separaron violentamente, cuando se giraron encontraron a Haposai y Shampoo sorprendidos mientras Nabiki los miraba para indicar que ella había sido la que había carraspeado para llamar su atención.

–Los inversionistas chinos están aquí, quieran saber la decisión que tomó señor Saotome –dijo Nabiki.

En la junta las miradas de Ranma y Akane no dejaban de cruzarse, Akane notaba el ambiente, estaba tenso y no solo por ellos si no por Shampoo que estaba peor que un demonio, mirando a Ranma con reproche y Akane con odio, Akane le costaba mucho prestar atención a la reunión, todos los que estaban ahí hablaban mandarín menos Ranma, pero Haposai sabía que se estaba haciendo porque si lo manejaba como los demás, pero conocía las razones del porque no lo hablaba así que le traducía inútilmente sabiendo que había entendido todo. Ranma accedió quedarse con ellos, la alegría de los inversionistas era tan grande que los invitaron a cenar, pero Akane se excuso al igual que Shampoo. Ranma, Nabiki, Ukyo, Haposai y Ryoga fueron a cenar con los inversionistas chinos.

Cuando Akane iba a subir al auto de Nabiki puesto que el suyo aún estaba en el taller y Nabiki aprovecharía para irse con Ukyo sintiendo que la tomaban fuertemente de su muñeca y la giraban con violencia mientras la miraban fieramente.

–¡Eres una zorra! –exclamó Shampoo dándole una sonora bofetada a Akane en el rostro, pero ella no se cortó y se giró arrugando el ceño para devolverle la bofeteada de la misma forma y Shampoo la miró con sorpresa, no se esperaba aquella respuesta.

–¡Maldita perra! –exclamó Shampoo con voz ronca mientras Akane se cruzaba de brazos.

–¿Qué acaso tu no lo eres? –preguntó Akane mirándola con una ceja arqueada y Shampoo se le fue encima acorralándola contra el auto y su cuerpo. Akane la esquivo pero Shampoo era bastante ágil, cuando eran niñas Akane había querido aprender artes marciales. Soun las había instruido a ambas, pero Shampoo siempre fue mejor, su madre que era una gran artista marcial la había instruido desde los cuatro años antes de que muriera, por esa razón siempre había demostrado ser mejor que Akane cuando se trataba de peleas marciales.

–No te permito que te acerques a mi hombre –dijo Shampoo entre dientes y Akane rió de forma sarcástica.

–¿Tu hombre?

–¡Sí, mío!

–¡Estás casada con Kuno! –gritó Akane tratando de controlar sus emociones pero le estaba resultando bastante difícil cuando tenía a Shampoo encima de ella.

–¡Eso a mí no me importa! Ranma es mío y tú no me lo vas a quitar.

–Le diré a Kuno lo que le estás haciendo –amenazó Akane pero Shampoo rió divertida a carcajadas mientras miraba a Akane como si estuviera mirando a un payaso.

–No te rías, soy capaz de decírselo para que se dé cuenta de la clase de mujer que tiene por esposa.

–¡Hazlo! –la retó Shampoo mientras la miraba arriba abajo –provoca un enfrentamiento entre ellos, has que Ranma lo maté, porque eso sí, te tengo que advertir que Ranma es muy diestro con las armas y también con las artes marciales –dijo Shampoo sonriendo de forma confiada, Akane le miró con los ojos llenos de sorpresa y algo de angustia.

–¿Ranma sabe artes marciales? –preguntó Akane y Shampoo asintió con la cabeza.

–Es mejor que Kuno, no te estoy mintiendo, si no me crees dile todo a Kuno para que lo rete y así lo mate –dijo Shampoo y Akane le miró con espanto, como podía siquiera jugar con esas cosas.

Recordó la primera vez que trato de detener a Ranma, se le había escabullido muy rápido, casi ni le había dado tiempo de alcanzarlo, recordó las palabras de él al decirle a Shampoo que no era ningún asesino, no podía decirle a Kuno, no podía arriesgar la vida de él por descubrir a Shampoo.

–Espero que ya te haya quedado claro. Solo aléjate de mi hombre –dijo Shampoo girándose, pero esta vez fue Akane la que la tomó de la muñeca y la giro para verle el rostro.

–¡No te atrevas a irte con él! –exclamó Akane fuera de sí, Shampoo le miró con algo de sorpresa, después sonrió de medio lado. –¡No le hagas eso a Kuno!

–Kuno, Kuno, Kuno ¿solo te importa él cierto? Siempre ha sido así… la pobre Akane preocupándose por Kuno que la cambió por otra.

Esas fueron palabras fuertes para Akane, dieron en el centro de su orgullo, haciendo que sintiera un nudo en su estomago, queriendo vomitar lo poco que había comido ese día.

Shampoo sintió al saber que había ganado, se acercó a ella y acarició su mejilla.

–No te preocupes, primita… tú tuviste la mala suerte de nacer fea y fea te vas a quedar –dijo y Akane golpeó su mano indicándole que la dejara de tocar, no quería tener el más mínimo contacto con ella, Shampoo rió y se fue dejándola sola.

Nabiki se descalzó llegando a la puerta del dojo. Ranma se había encargado de llevarla, la dejo en la puerta y esperó a que entrara para subirse de nuevo a su auto y dejar a Ukyo en su casa, ambas estaban más que happy por las tantas copas de champán que las habían hecho tomar los inversionistas chinos. Nabiki tropezó torpemente con las escaleras de madera y rió sola al saber mareada, no estaba ebria, pero si estaba algo tocada, la puerta de la habitación de Akane se abrió débilmente y arqueó una de sus cejas al ver a su hermana en ese estado.

–No me regañes Akane, soy mayor que tú –dijo mirándola, sabiendo que Akane se disponía a llamarle la atención, Akane retrocedió y no dijo nada, no quería causarle un problema a su hermana.

Nabiki se tambaleó levemente pero llegó a su habitación y antes de entrar Akane la llamó, ella se giro y le miró con la cabeza gacha.

–¿Soy fea? –preguntó y Nabiki regresó a la realidad ante aquella pregunta, toda alegría se esfumo y le miró con pena.

–¿Qué dices?

–Solo responde: sí o no. Es simple –dijo Akane aún sin mirarla.

Nabiki sonrió conmovida y posó una de sus manos en el hombre de su hermana que se apresuro a mirarla.

–No lo eres –una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro de Akane que le miró esperanzada, Nabiki sonrió de forma sincera y siguió hablando. –Solo que no te dedicas a ti, cambia un poco. Viste otro tipo de ropas, resalta tu linda figura y peina tu cabello de otra forma. No actúes como una abuela Akane, eres muy joven, disfruta y diviértete. No todos los hombres son iguales, no te digo que te vayas a buscar novio, eso es con tiempo, pero sal, baila a ti te gusta bailar –dijo Nabiki inspirada y Akane negó con la cabeza.

–Lo hago muy mal.

–Entra a clases entonces, pero no te importe lo que dice o piense la gente y mucho menos la repugnante de Shampoo que seguramente te metió esas ideas en la cabeza.

–No te preocupes –dijo Akane sonriendo débilmente –mañana cambiare, te lo prometo.

–No me lo prometas a mí –dijo Nabiki mirándola fijamente a los ojos –sino a ti misma.

Akane sonrió y la abrazó con fuerza, eso era lo que necesitaba, se alegraba bastante de tener a Nabiki a su lado.

Akane salió más temprano de su casa, pero no fue a la empresa, sino más bien a "Fashion Street" uno de los lugares más grande de la ciudad de Tokyo en donde conseguiría la mejor ropa del lugar, le había pedido prestado el auto a Nabiki quien ese día no podría ir a trabajar puesto que tenía que ir con Haposai a las fabricas a cerciorarse de que todo estuviera funcionando bien.

Llevaba unos pantalones vaqueros y una camisa ajustada, cuando entró le dijo a la modista que ella misma iba a buscar sus prendas ya que en esos lugares eran normal que asesoraran a los clientes.

Akane no se arreglaba porque no quería no porque no supiera, tenía muy buen gusto y un toque único, así que rápidamente tomó las prendas que querían, iba a tener un cambio radical de imagen, la ropa sería más casual y fresca y usaría zapatos con algo de tazón.

Después de todos los conjuntos de ropa que escogió fue al lencería en donde compro varias prendas algo atrevidas pero que le sentaban muy bien y nuevos sostenes que se moldeaban a sus senos dejando ver que eran hermosos y que tenía un lindo tamaño.

Cuando salió de la tienda subió con ayuda de unos jóvenes de servicio todo lo que había comprado, ella sola no hubiera podido, estaba decidida a botar todo su guarda ropas para meter lo que acababa de comprar, tenía que hacerlo ya que todo lo que tenía le recordaba a Kuno, absolutamente todo le recordaba a él, así que al pasar cerca de una estética tuvo la tentación de hacerse un cambio de look, ese día lo haría y llegaría a la oficina esperando ver la reacción de todos.

–¿No ha llegado? –repitió Ranma al hablar con la secretaria de Akane que había llegado a su oficina por sus propias ordenes.

–No señor, la llamé en la mañana para ver si estaba bien de salud y me dijo que tenía unas cosas que hacer, que llegaría ahora más tarde –dijo la chica algo nerviosa, estaba bajo la mirada severa de Ranma y eso podía congelar a cualquiera.

–Bien… cuando llegué dígale que me venga a ver, que se trata de los inversionistas chinos –dijo y la chica asintió para salir apresuradamente del lugar.

–Pobre chica, relaja un poco tu semblante –dijo Ryoga mientras miraba a Ranma.

–No tengo ganas de escuchar bromas, Ryoga –dijo Ranma cortante, Ryoga le miró ahora serio, había algo que lo molestaba que lo inquietaba.

–¿Qué sucede Ranma? –preguntó y él solo se limitó a mirarlo son contestar, no quería hablar, eso se notaba, siempre que usaba esa actitud era por esa razón, que no tenía ganas de hablar con nadie. Así que Ryoga no insistió más y siguió con lo suyo antes de marcharse a su nueva oficina.

–¡¡Me encanta!! –dijo Akane mirando el espejo después de que el estilista había acabado con su trabajo. Estaba sinceramente agradecida con el estilista y con ella misma por ese cambio de apariencia que se había dado, ahora solo faltaba ir a su casa cambiarse las ropas maquillarse un poco e ir a la empresa.

Nabiki llegó a la casa, estaba algo cansada, había caminado esa mañana por toda la fabrica y después había estado en la oficina junto con Haposai revisando todos los ingresos y la papelería. Quería un descanso, su padre estaba en el comedor tomando su té verde y Sanosuke coloreaba sobre la mesa de la sala viendo la televisión.

–¿Qué tal hija? –saludó Soun después de que Kasumi le diera la bienvenida a su hermana del medio, ella saludó a todos y acarició la cabeza del pequeño que estaba muy concentrado en el televisor viendo sus caricaturas.

–¿Quieres comer? –preguntó Kasumi desde la cocina.

–No gracias, tengo que cambiarme para ir a la oficina.

–Entonces te vas con Akane que llegó y ahora esta cambiándose en su habitación –dijo Kasumi y Nabiki se entusiasmo, era la única que sabía que Akane había decidido darse un cambio, ella había aportado para la idea pero no sabía al final que había decidido su hermana menor.

–Dame un ramen, la esperare un poco –dijo Nabiki sabiendo que Akane se tomaría su tiempo.

Akane en su habitación estaba con la lencería puesta, estaba toda confundida, no sabía que usar. Ese día Kuno iba a estar en la empresa, ayer se lo había dicho y sabía que si Kuno estaba Shampoo también. Lo primero que quería era dejar callada a Shampoo y después impresionar a Kuno para demostrarle lo que había perdido.

Decidió por algo no tan radical seleccionando un pantalón de color marrón claro y una camisa café. El pantalón se ajustaba a las curvas de su cuerpo perfectamente al igual que la camisa, tenía un escote que llamaba la atención, para cubrirlo un poco buscó accesorios, lo combinaría con accesorios dorados, no era su color favorito pero se vería muy bien con ese conjunto. Cuando termino de colocarse la gargantilla delicada y unos aretes largos que le hacían lucir su hermoso y delgado cuello se miró en el espejo y sonrió. No quería presumir pero se veía bastante bien, un toque serio y sensual se reflejaba con ese atuendo, definitivamente iba a llamar la atención por lo menos del portero pero iba a llamar la atención, el cabello estaba perfecto, puesto que acababa de salir de la estética, lo llevaba corto, nunca antes lo había tenido de ese tamaño pero le encantaba como se veía, se acercó al espejo, buscando las sombras de ojos que más le favorecieran y como era de esperar tomó las marrones y colores cafés para agregar dorado.

Cuando termino pudo ver sus ojos marrones más relucientes que nunca, ese color le favorecía enormemente ahora maquillada y completamente lista se veía como una mujer muy sensual y por primera vez se creyó así verdaderamente provocativa.

–Muy bien… ahora sí, todos verán a la nueva Akane Tendo.

Ranma había empezado la reunión sin las hermanas Tendo, ninguna de las dos estaba en la empresa, así que en la sala de juntas solo estaba él, Ryoga, Haposai y Ukyo mientras hablaban con los inversionistas coreanos. Les estaba explicando todo conforme a las reglas y los servicios que ellos daban como casa diseñadora y productora. "Le Passerelle" no era solo de moda, sino también de imagen y comerciales, los coreanos estaban muy atentos a todo lo que explicaba Ranma y los demás socios. La puerta de la sala de juntas se abrió y por ella entró Nabiki apresuradamente, excusándose con los inversionistas coreanos en inglés quienes la excusaron, tomó asiento apresuradamente y después entro Akane provocando un impacto en todos. Los inversionistas coreanos no la habían conocido antes, pero quedaron embobados con su belleza. Ukyo la miró con asombro, Ryoga estaba completamente ido, como si estuviera viendo a un ángel o por primera vez a una mujer y Ranma le miraba algo turbado. No podía creer que ella fuera Akane, estaba más linda que nunca. Por primera vez se dio cuenta de que tenía caderas anchas y piernas delgadas, estrecha cintura y pecho promedio. Tenía un cuerpo hermoso y un cuello delgado y fino para después mostrar su delgado y delineado rostro con una hermosa nariz respingada y unos labios delicados y delineados.

Llegó el turno de Ukyo para explicar y Ranma no le quito la vista de encima a Akane en toda la reunión, ella se percato de ello, pero disfruto del momento, eso era un logro para ella como mujer, ahora ese estúpido se iba a arrepentir de haberle dicho que ni un ermitaño se fijaría en ella.

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