Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Un nouveau traitement, un nouveau défi (Un nuevo trato un nuevo reto)
Cap 7
Ranma estaba más perturbado que nunca. Al recordar la imagen de Akane entrar a la sala de juntas le daba un escalofrío que nunca había sentido y que lo hacía sentir más que estúpido.
La puerta de su oficina como de costumbre se abrió violentamente. Ranma levantó la vista de inmediato con la esperanza de que fuera Akane pero el cabello purpura se dejó ver, demostrando que se trataba de Shampoo.
—¡Ranma! —exclamó mirándolo con espanto.
—¿Qué sucede? —preguntó Ranma con cansancio mientras se frotaba levemente la sien.
—¡¿Viste a Akane?! —Ranma la miró con una ceja arqueada. —¡Contesta!
—Obviamente que si la vi.
—¿Qué está pasando entre ustedes? —preguntó Shampoo fieramente y Ranma se puso de pie encarándola.
—¿Qué diablos te pasa a ti? Crees que soy de esos hombres que se abalanzan contra la primera mujer que está a la vista.
—¡Señor Saotome! —exclamó Akane entrando a la oficina acompañada de Kuno quien le miró de una forma retadora, para después a mirar a su esposa con reproche, Ranma comprendió que Kuno había entrado ahí y que como siempre Akane había estado pendiente de todo lo que él hacía, eso le hacía hervir la sangre, lo ponía celoso y ya no lo podía negar. Akane era capaz de calentarle la sangre como pocas mujeres lo habían hecho.
—¿Dígame señorita Tendo? —dijo Ranma mirándola con el entrecejo fruncido mientras veía la forma en que Kuno miraba a Akane, como todos estaba completamente anonadado, como él, se estaba dando cuenta del hermoso cuerpo de Akane y como él, se estaba dando cuenta del bello rostro y únicos ojos que tenía Akane.
—Perdone que lo moleste, estábamos buscando a mi prima, le estaba diciendo a el señor Tatewaki que usted la había mandado a llamar para hablar unos términos de un contrato con los chinos.
—Efectivamente —contestó Ranma ante la mirada de suplica de Akane, eso lo hizo enojar más porque sabía que estaba protegiendo de cierta manera a Kuno que ignoraba todo, pero sonrió al saber que sacaría provecho de todo eso ya tenía una idea para cobrarse todos los ratos amargos que Akane le había hecho pasar. —Los chinos tienen un capricho especial con su esposa, señor Tatewaki.
—Sí, lo puedo ver —dijo Kuno serio ante Ranma.
—Pero no se preocupe, no tendrá que venir hasta en tres semanas, si yo puedo atrasare todo, para no tener que volverlos a interrumpir como lo hicimos antes —dijo Ranma y Shampoo le miró con enfado.
—No se preocupe señor Saotome, mi esposo entiende que mi trabajo es muy importante para la compañía de mi tío —se apresuró a decir Shampoo pero Akane intervino.
—No te preocupes tanto primita, nosotros tenemos más modelos, los chinos tienen que acostumbrarse a que no siempre se hará su santa voluntad.
—Quisiera hablar con usted señor Saotome —dijo Kuno mirando a Ranma con firmeza quien lo miró de la misma forma, Akane sintió un nudo en su estomago y miró a Ranma de inmediato que sonrió de medio lado, Akane pudo ver una mueca de amargura y crueldad en aquel hermoso rostro.
—Será todo un placer, señor Tatewaki —se apresuró a decir Ranma antes de que Akane dijera algo pero si lo dijo.
—Lo siento, Kuno, pero yo tengo que hablar primero con el señor Saotome…
—Eso será después, señorita Tendo. El señor Tatewaki es una persona muy ocupada, me imagino que hoy regresa a Nerima, así que no lo hagamos esperar —dijo Ranma sonriendo de forma burlona mientras miraba a Akane, como diciéndole "esta vez gano yo" no les quedó más remedio a ambas que salir de la oficina.
—¡Ya estarás feliz! —dijo Akane molesta en tono bajo para que no las escucharan.
—¿Qué dices? Yo no he hecho nada malo —replicó Shampoo molesta.
—Te parece poco venir a buscarlo, idiota.
—Cómo verá —empezó diciendo Kuno, mientras miraba a Ranma que estaba totalmente callado esperando a escuchar a Kuno. —Mi familia ahora es la familia Tendo, me interesa todo lo que tenga que ver con ellos. El señor Soun es como mi padre y las hermanas Tendo como mis hermanas…
Mientras hablaba Ranma lo examinaba, examinaba todo. Su cara, su cuerpo, sus ojos todo él buscando la razón del porqué Akane se había enamorado de él pero no lograba dar con eso, no entendía que había visto ella en él para amarlo con tanta intensidad como lo hacía. Era un hombre prepotente, altanero, creído y presuntuoso, no era feo, pero tampoco un galán. ¿Qué había en él para que lo amara de esa forma que el tanto envidiaba? Porque nadie nunca lo había amado de esa forma.
—Por esa razón quisiera comprarle la empresa —dijo Kuno mostrando una sonrisa carismática al final de su discurso que a Ranma solo le provocó nauseas. Kuno era un tipo vacío, frívolo e hipócrita.
Ranma sonrió de la misma forma que él, pero había victoria y rabia en aquella sonrisa, negó con la cabeza —Lo siento, pero mi empresa no está a la venta.
—Tenga en cuenta que no hemos hablado del precio. Sé que esto vale varios millones de yenes, así que póngale usted todos los ceros que quiera, mi familia tiene mucho dinero, puedo jactarme de que podría comprar todo Japón si así lo quisiera.
Ranma sonrió, cada vez odiaba más a ese hombre y ahora mucho más al presumir sus cosas de esa forma, no lo envidiaba, jamás lo haría de hecho que empezaba a darle lastima. Kuno sacó su chequera y extrajo una hoja que puso sobre el escritorio de Ranma esperando que pusiera un precio, Ranma tomó el cheque y sonrió abiertamente.
—Entonces, señor Tatewaki, compre todo Japón si quiere, pero mi empresa no la venderé ni por el precio de todo Asia —dijo Ranma rompiendo el papel en miles de pedacitos, Kuno lo miró con fastidio y enfado y después de una forma despectiva.
—¿Tiene tanto dinero que rechaza mi oferta?
—Creo que mi situación económica no es de su incumbencia —dijo Ranma de la misma forma.
—¿Acaso tiene mucho interés con esta empresa?
—Más del que usted se puede imaginar —contestó Ranma sonriendo y Kuno sintió un golpe en su estomago.
—Tiene que ver con Akane Tendo —cuestionó Kuno y Ranma lo miró con molestia, pero disimuló y sonrió de forma incomoda.
—Me parece que eso a usted no le debe de importar.
—Akane es mi familia, estoy casado con su prima y eso me convierte en la cabeza de familia de las Tendo —replicó Kuno energéticamente y Ranma sonrió con ironía, encontrando más razones para odiarlo y preguntarse en que se había fijado Akane.
—Me parece que está equivocado, el señor Soun es la cabeza de la familia Tendo y cómo usted dijo se caso con la prima no con Akane, por esa razón no tiene que meterse en su vida. No quiero ser descortés señor Tatewaki pero tengo muchas cosas que hacer, así que espero verlo pronto y mucha suerte en todo lo que haga —dijo Ranma poniéndose de pie mientras Kuno lo seguía y extendía la mano para un saludo, cuando amabas manos se estrecharon Ranma pudo ver un destello de ira en los ojos cafés de Tatewaki, la verdad es que sentía muy bien el ver aquel resplandor sabiendo que ahora lo estaba odiando tanto como él lo hacía, así que sonrió y vio como Kuno salía inmediatamente de su oficina dejándolo completamente solo.
—Nos vamos Shampoo —dijo Kuno cuando llegó a la oficina de Akane quienes se encontraban hablando, Kuno no les prestó atención y Shampoo lo miró con recelo.
—¿Nos vamos a Nerima ya? —preguntó incomoda y Kuno negó con la cabeza haciendo que Shampoo sonriera hacía Akane, quien sabía que era una sonrisa de triunfo porque iba a tener tiempo para hacer de Ranma su amante. Tenía que detenerlo a toda costa, por la reacción de Kuno sabía que Ranma no le había dicho nada, sino hubiera respondido de forma violenta contra Ranma, pero también sabía que su prima no se iba a dar por vencida, ella no desistía hasta conseguir lo que quería y ahora lo que quería tenía nombre y apellido, Ranma Saotome.
—Estaba hablando con mi prima, te alcanzo ahora en el estacionamiento —dijo Shampoo y le dio un beso largo a Kuno en la boca, Akane no le quedó más remedio que desviar la mirada, se sorprendía porque verlos no le causaba dolor o incomodidad como antes, simplemente ya no le causaban ningún sentimiento. Cuando Kuno salió Shampoo sonrió y Akane la miró de forma retadora.
—¿Qué quieres? —preguntó Akane con fastidio, sabía que Shampoo solo se quedaba ahí para molestarla.
—Solo te diré algunas cosas que creó que estas olvidando —dijo y Akane la miró de forma burlona mientras se cruzaba de brazos —la primera es que me quedaré un tiempo más aquí, convenceré a Kuno de que no nos vayamos a Nerima, eso quiere decir, que Ranma y yo volveremos a ser amantes como en los viejos tiempos.
—¿No te da vergüenza? —le interrumpió Akane, mirándola con incredulidad, le costaba creer que hubieran personas como Shampoo.
—No —contestó sonriendo abiertamente —me gusta, esas situaciones me causan excitación, el saber que en cualquier momento puedo ser descubierta —Akane la miraba completamente atónita, sin habla —la segunda es que Ranma todavía me ama, no sabes con la pasión con la que me lo demostró —eso le causo un nudo en el vientre, no entendía porque, pero no estaba dispuesta a que Shampoo gozara de Ranma después de haberle quitado a Kuno, tenía que hacer algo para que no se saliera con la suya, empezaba a pensar que sería imposible —y la tercera es que… por más que cambies tu apariencia Ranma no se fijara en ti…
—Créeme que no lo he hecho por Ranma —rió Akane interrumpiendo a Shampoo quién la ignoró y siguió hablando como si nada.
—Así que no te sigas metiendo a donde no te llaman.
—¿Para qué me quitaste a Kuno? —preguntó Akane antes de que Shampoo saliera de la oficina, era un pregunta que siempre había atormentado su cabeza, Shampoo antes no mostraba ni el más mínimo interés por Kuno y un día como si nada llegó y se lo arrebató como un niño le quita un caramelo a otro.
Shampoo se acercó y sonrió mientras Akane se mantenía seria y distante —Porque no soportaba la idea de quedarme sola, tú tenías un novio rico, no era feo y bastante influyente, no iba a perder la oportunidad de tenerlo.
—¿Y Ranma?
—Él estaba en otras circunstancias, no me daría lo mismo que Kuno. Pero ahora es diferente y yo no quiero a Kuno, así que haré lo imposible por regresar con Ranma.
—No te lo voy a permitir —dijo Akane y Shampoo la miró algo desconcertada.
—¿Cómo dices?
—Te quedaste con Kuno ¿no? Ahora resígnate a Ranma.
Shampoo rió levemente y poso sus manos sobre su cintura —Sabes que no lo haré.
—¡Será mejor que lo hagas!
—¿Tú me vas a obligar? —preguntó Shampoo con un tono burlón.
—Si es necesario, lo hare.
Shampoo al escuchar aquello rió con muchísima fuerza, Akane enfureció, la hacía sentir menos pero le iba a demostrar que era completamente capaz de hacerlo, Shampoo no dijo nada, solo salió de la oficina como si le hubieran contado un chiste, la sangre de Akane empezó a hervir e inmediatamente se fue a la oficina de Ranma.
—¿Entonces la viste? —preguntó Moose mirando a Ryoga con interés, Ryoga le miró y pudo ver el dolor reflejado en su mirada, sabía que lo dolía mucho tener noticias de esa mujer, después de el amor tan intenso que había sentido por ella y que seguramente seguía sintiendo.
—Sí, se nota que no quiere a su esposo, aún está detrás del jefe.
—¿Y él aún la quiere? —preguntó Moose desviando la mirada.
—No lo sé. Ya sabes cómo es Ranma —hubo un destello de ilusión en la mirada azulina de Moose, pero desapareció rápidamente de la misma manera en que llegó.
—¿Estás seguro que Ranma ya no siente nada por ella?
—No lo sé, pero fue mujer de él, sabes que no te puedes meter con ella sabiendo todo lo que ambos vivieron…
—Lo sé —le cortó Moose.
—Entiende, Ranma no quiere que estés aún en la empresa, sabes que eres su carta blanca contra Tatewaki y Shampoo, aguanta un poco más —dijo Ryoga y Moose no tuvo otra salida que resignarse.
Akane entró a la oficina de Ranma después de tocar la puerta, los ojos de él se fueron inmediatamente a su rostro, admirando nuevamente su belleza. Akane estaba atormentada, sabía que Ranma había besado a Shampoo y también sabía que esa víbora era capaz de todo con tal de tener lo que quisiera. —Saotome, necesito hablar con usted —dijo Akane y Ranma le indicó que se sentara y así lo hizo.
—Soy todo oídos —dijo Ranma entrelazando sus dedos sobre el escritorio.
Akane tragó fuerte y lo miró de forma seria y decidida.
—¿Qué habló usted con Kuno? —preguntó y Ranma sonrió débilmente.
—No le dije nada acerca de lo que usted sabe, si es lo que atormenta —dijo Ranma y Akane arrugó el ceño.
—¿Qué piensa hacer? —preguntó y Ranma arqueó una de sus cejas negras.
—¿Con respecto a qué?
—A Shampoo —contestó Akane algo impaciente, Ranma ya estaba cansado de la situación, odiaba ver a Akane de esa forma, preocupada siempre por el bien estar de Kuno, estaba empezando a pensar en algo y sabía que Akane se iba a ir directo a la trampa, si la situación estaba incomoda para él la voltearía hacía su favor.
—Se ve muy hermosa señorita Akane, debo decir que me he equivocado, usted es capaz de tentar a cualquier hombre en la faz de la tierra —dijo Ranma mirando a Akane sin vergüenza, Akane ante aquella confección sintió que los colores llenaban su rostro y desvió la mirada, él la estaba desnudando con la mirada, podía sentir el calor y la pasión de aquella mirada posarse en su cuerpo.
—No estamos hablando de eso en este momento.
—Pues la verdad no me apetece hablar de los otros, déjelos ya vivir.
—¡Shampoo quiere ser su amante! —exclamó Akane perdiendo toda la calma. Ranma no dijo nada, solo se limitó a observarla. —Kuno me dijo que ofreció comprarle la empresa ¿Por qué no acepto sus términos? —preguntó Akane y eso fue la gota que derramo el vaso para Ranma, ahora sí que estaba molesto y la que iba a sufrir las consecuencias iba a ser Akane, Kuno no sería esta vez el héroe de la película.
—Porque no me dio la gana, es mi empresa y yo hago lo que quiera con ella —contestó sin ninguna cortesía, Akane se dio cuenta que lo había hecho molestar, pero no se iba a dar por vencida tenía que mover cielo y tierra para que Shampoo y él no reanudaran sus relaciones pasadas.
—Si usted quiere… me puede dar un poco de tiempo para reunir una cantidad de dinero…
Ranma no dejo que Akane terminara la frase porque rompió con una enorme carcajada que Akane estaba segura que se había escuchado por todo el edificio.
—Le recuerdo que aún no me ha pagado el daño producido a mi auto —dijo Ranma burlesco y Akane se sonrojo, era cierto.
—Sí, lo sé, pero si usted acepta que Kuno compre la empresa…
—No quiero ¿es tan difícil de entender? —preguntó Ranma empezando a irritarse, pero Akane explotó antes que él.
—¡¿Por qué prolongar esta situación tan incómoda?! Acepté lo que paso y váyase. Shampoo está casada…
—Pero ella quiere volver conmigo —dijo Ranma cruzándose de brazos y poniéndose de pie de la misma forma que Akane lo había hecho, quién agradecía que el escritorio estuviera entre ellos.
—¡Le daré lo que quiera si se va!
—¿Lo que yo quiera? —preguntó Ranma mirando a Akane con interés.
—Sí, ya le dije que si me da un poco de tiempo yo puedo juntar un poco de dinero…
—No me interesa el dinero —contestó Ranma caminando hacía ella para quedar enfrente.
—Perdí a una mujer, a una Tendo —dijo mirándola con algo parecido al deseo que hizo que se encendiera algo dentro de Akane que ni ella misma se lograba explicar, solo sabía que era algo que nunca antes había sentido con ningún otro hombre —y lo único que yo quiero es otra Tendo —dijo tomándola de la cintura pero ella rápidamente se soltó de él zarandeándose con fuerza, rompiendo todo contacto de inmediato.
—¡¿Qué me trata de decir estúpido?! —exclamó Akane dispuesta a darle una bofetada a Ranma pero el detuvo su mano en el aire mirándola con fiereza.
—Que sea mi amante.
Akane lo miró con los ojos como platos por la sorpresa y el espanto que le daban aquellas palabras. —¿Q…ué? —vaciló y Ranma se acercó a ella quedando a escasos centímetros de su rostro pero Akane retrocedió de inmediato perdiendo un poco el equilibrio pero recuperándolo de inmediato.
—Mi amante, mi mujer, a la mujer que le hago el amor todas las noches como quiera llamarle, me da lo mismo como le diga —dijo Ranma y Akane no terminó de escuchar la frase cuando salió corriendo de la oficina. Se sentía la peor mujer ¿cómo podía proponerle eso? Era una bestia, una basura, un desgraciado. Mientras corría se resistió a llorar pero cuando llegó a la oficina empezó a llorar sonoramente, se había arreglado y puesto linda para nada, ese hombre no la sabía ni siquiera atractiva y ahora le proponía que fuera su amante ¿A que estaba jugando?
Ranma solo estaba serio, no sabía qué hacer, se sintió mal al ver la expresión de espanto de Akane, pero no tenía otra idea para llegar a ella. No sabía porque pero quería tenerla, quería tener un poco de su atención. Tal vez era un desquite en contra de Kuno para demostrarle que él también podía robarle a una mujer. Le parecía algo tonto, puesto que Kuno estaba casado y por lo que se notaba amaba a Shampoo, pero recordó su mirada despectiva y incomoda cuando le ofreció comprar la empresa. No era tonto y sabía que despertaba la envidia y los celos en algunos hombres y que seguramente Kuno sentía un espirito competitivo hacía él para demostrar quién era el mejor.
Su plan original no iba a ser el de pedirle a Akane que fuera su amante, solo la iba a fastidiar con Shampoo y lo más que le iba a pedir era el resto de sus acciones, pero eso no le importaba, lo que quería en realidad era a Akane.
Akane llegó a su casa mucho después de Nabiki, cuando ella abandono la oficina le inventó que tenía que terminar unos balances, por esa razón Nabiki se fue con Ukyo que le había hecho el favor de llevarla a su casa. Cuando Akane cruzó la puerta se encontró al pequeño Sanosuke y le dio un beso en la mejilla para saludarlo mientras él le enseñaba los nuevos dibujos abstractos que había hecho y algunos garabatos que se lograban entender, Akane rió y después saludo a todos, cuando pensaba retirarse Soun le dijo que tenía que cenar y para no desobedecerlo se sentó.
—¿No va a venir tu prima y Kuno? —preguntó Soun mirando a su hija mayor que se encontraba atendiendo a su hijo mientras le servía arroz y encurtido.
—No papá, Shampoo me llamó, me dijo que tenían otra cosa que hacer —dijo Kasumi mirando a sus hermanas que no hicieron nada ante la noticia.
Soun suspiró pero rápidamente sonrió mirando a su hija menor, estiró su mano sobre la mesa hasta tocar la mano de ella quién lo miró de inmediato.
—¿Cómo te ha ido con Ranma? —preguntó y Akane tragó fuerte, tomó aire y pudo pasar la porción de arroz y rameen que estaba pasando en ese momento por su garganta. —Me gusta mucho ese muchacho, pare serte franco pensé que no superarías lo de Kuno.
Nabiki miró con preocupación a su hermana menor, no sabía lo que había pasado con Ranma esa tarde pero sabía que la había hecho llorar y sabía que su padre estaba siendo muy imprudente.
—Algunas veces pienso que Shampoo no es la esposa que Kuno estaba buscando —dijo Soun y Nabiki no pudo decir nada, de la misma manera reaccionaron las otras dos hermanas, Akane lo miró con curiosidad e interés y Soun sonrió.
—Shampoo, al haber escogido la carrera de modelo, pensé que ningún hombre la tomaría enserio —rió Soun y Akane miró de inmediato a Nabiki que le devolvió la mirada cómplice, Kasumi estaba completamente concentrada en ayudar a su hijo que apenas y ponía atención a lo que su padre estaba diciendo. —Pero gracias a Kami llegó Kuno, les diré un secreto hijas mías… si alguna vez ellos se separan, no sé si mi corazón sería capaz de resistirlo y más aún, por la promesa hecha a su madre antes de morir —dijo y Akane sintió como si le hubieran dado un electroshock en la espalda que la hizo reaccionar de una vez.
—¡Ranma es un desgraciado! —exclamó Nabiki molesta pero Akane le indicó que bajara la voz para que nadie la escuchara, le estaba contando todo lo que había pasado ese día y el beso de Shampoo. —Y Shampoo es una maldita zorra que no se cansa de meterse en lo que no le importa —dijo Nabiki algo molesta, recordaba el viejo rencor que le tenía a su prima que no había hecho más que fastidiar la vida de su hermana.
—Lo sé, pero sabes que no lo permitiré.
—No, ni yo tampoco. No voy a permitir que esa zorra mate a mi padre de un infarto —replicó Nabiki más molesta que nunca, mirando por la ventana con el ceño fruncido.
—Eso lo sé. Mañana se irán, así que no nos preocuparemos en mucho tiempo, los problemas vendrán cuando Shampoo venga a trabajar —dijo Akane angustiada mientras caminaba por la habitación.
—¿Te gustan los nuevos diseños? —preguntó Ukyo mientras le mostraba a Akane sus nuevas creaciones, Ukyo tenía potencial pero olvidaba o no le daba importancia a los colores más vivos, siempre era lo mismo, Akane le dijo que le parecía bien porque era cierto, pero accedió a creer varios diseños para la nueva colección de invierno que se iba a lanzar con los chinos y los nuevos clientes que eran coreanos.
—Se los tendré que mostrar a el señor Saotome más tarde —dijo Ukyo y Akane la miró con el ceño fruncido, miró el reloj que llevaba en su muñeca y recordó la agenda de Ranma cuando esa mañana le hecho una ojeada a ver qué era lo que le tocaba ese día y recordó que a esa hora no tenía nada que hacer.
—¿Por qué no vas ahora?
—Está con tu prima desde hace mucho —dijo Ukyo tranquilamente mientras tomaba sus diseños.
—¡¿Qué dices?! —preguntó Akane escandalizada pensando en mil cosas que podían estar haciendo, se levantó con violencia de la silla y Ukyo le miró con extrañeza.
—¿Te sucede algo malo? —preguntó desconcertada y Akane corrió a la puerta aún sin abrirla.
—¡¿Cuánto tiempo llevan juntos?!
—Mmm… no lo sé, una hora tal vez —contestó Ukyo algo dudosa, Akane abrió la puerta y antes de salir chocó con un corpulento cuerpo que no era el de su hermana.
—Akane, que tal —saludó Kuno dándole un beso en la mejilla a Akane que la dejó completamente paralizada, ahora si estaba en un problema, por culpa de Shampoo.
—¡¡Kuno!! —exclamó Akane más asustada que alegre y Kuno sonrió pensando lo contrario. —¿No se supone que deberías de estar yéndote a Nerima con Shampoo? —preguntó Akane y Kuno sonrió afirmando con la cabeza.
—Pero hubo cambio de planes, me iré yo solo, Shampoo se queda —cuando Akane escuchó aquello sintió que el cielo caía a sus pies ¡qué era lo que ese estúpido le estaba diciendo! Le iba a dejar las señales e indicaciones al perro para que atacara a la pobre liebre, que es este caso Ranma no se podía comprar jamás con una inocente liebre.
—¡¿Cómo dices?! —preguntó Akane en un grito, Ukyo le miró aún con más extrañeza, había algo que le preocupaba a Akane y se trataba de su prima y de Ranma, porque cuando ella le dijo que se encantaban juntos se comporto como una maniática.
—Bueno, Shampoo me dijo que tienen que hacer una campaña, durara tres días más, Saotome le ha dicho que se tiene que quedar, porque los chinos no quieren trabajar con nadie más —dijo Kuno y Akane lo miró con los ojos completamente distorsionados, los tenía más grandes que nunca, Kuno la miró con extrañeza al igual que Ukyo.
—¡Eso es mentira! —exclamó Akane y Kuno arrugó levemente el ceño, pero Ukyo se metió en la conversación.
—No es mentira, lo que pasa es que ayer hubo una pequeña reunión con un representante del señor Takú y dijo que necesitaba una pequeña campaña de una nueva fragancia, te íbamos a llamar pero Ranma dijo que estabas muy ocupada y Nabiki lo corroboró recordando que estabas organizando unos balances.
—Pero eso no puede ser, no es prudente que te vayas sin tu esposa —dijo Akane mirando a Kuno que sonrió divertido.
—Akane, querida mía, ya no estamos en el tiempo de antes, ahora no es nada raro que los esposos se separen —dijo Kuno y Akane sonrió forzadamente.
—Eso es cierto, pero me parece que ya los hemos molestado mucho —dijo Akane.
—Hablé con Shampoo sobre eso, pero me ha dicho que no le gusta faltar a su trabajo y tiene razón, esos chinos son unos tercos y ya me explicó que sin ella no firman contratos —dijo con algo de desagrado y Akane sintió que le ardía la sangre, era la excusa más simple y cómoda que había encontrado esa idiota para engañar al monigote de su esposo que le creía todo.
—Hablaré con Saotome —dijo Akane.
–No te preocupes.
—¿A qué hora te vas? —preguntó Akane y Kuno medito.
—A las cinco de la tarde
Akane sonrió, miró el reloj de su muñeca y se dio cuenta de que tenía más de siete horas para hacer que Shampoo se fuera de ahí antes de que Kuno se fuera —Compra dos tiquetes, que Shampoo se regresa contigo.
—No es necesario —dijo Kuno posando una de sus manos en los hombros de Akane, —te he dicho que Shampoo me ha explicado, he entendido no te tomes tantas molestias.
—¡No digas más! —exclamó con efusividad forzada —No puedo hacerte esto a ti y mucho menos a mi prima, haré todo lo posible ¡no se hablé más del asunto! —exclamó y salió apresuradamente de su oficina mientras corría a la de Ranma.
Cuando estaba enfrente de la puerta de madera con vidrio no dudo ni dos segundos en entrar con violencia mientras la secretaria pasaba la hoja de la revista que había comprado. Shampoo dio un respingo y Ranma miró la puerta y vislumbro a Akane que apareció hecha una fiera.
Aún así se veía hermosa, de hecho así le gustaba más a Ranma, cuando estaba enojada ó tal vez era la única faceta que conocía de Akane y cuando estaba desconcertada. Ahora vestía un vestido de color arena que le hacía ver mucho más joven y se pegaba más a su cuerpo, más que la ropa que llevaba el día anterior, como una adolescente y llevaba el cabello ligeramente revuelto, sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos maquillados.
—¿Qué quieres? —preguntó Shampoo en un grito, girándose para dejarle ver a Akane que había estado llorando, Akane frunció el ceño, de seguro esas eran lágrimas falsas cómplices para enredar a Ranma en las mentiras de su prima, pero esta vez no iba a pasar lo mismo, por primera vez no iba a dejar que Shampoo la pisoteara como hacía de costumbre.
—Señora Tatewaki —dijo Ranma llamando la atención de amabas mujeres mientras resaltaba las palabras dichas con desprecio —esta es mi oficina y la señorita Tendo es mi socia, no puede hablarle de esa forma cuando tiene un puesto mucho más importante que usted.
—¡Yo soy sobrina de Soun Tendo! —replicó Shampoo mirando a Ranma de forma resentida.
—Lo sé, señora Tatewaki, pero la señorita es la hija y vicepresidenta de la empresa, por lo tanto, tiene más importancia que la sobrina de Soun Tendo y modelo de la compañía.
—¡Eres un…
—¡Tengo que hablar con él, retírate quieres! —espetó Akane mirando con firmeza a su prima que le miró con odio mesclado con rabia.
Shampoo se irguió de nuevo y sonrió de manera victoriosa —Después me las arreglare contigo —susurró al pasar a su lado para después salir de la oficina.
Akane tragó fuerte, no podía permitir que Shampoo la humillara, no sabía si estaba cometiendo el error más grande de su vida pero ahora no solo su padre estaba en juego, ni el honor de Kuno si no su propio orgullo que pesaba más que todas esas cosas.
—Dígame, señorita Tendo ¿en qué puedo ayudarla? —preguntó Ranma retomando su lugar, después de que Akane se sentó en su silla.
—¿Por qué le ha pedido a Shampoo que se quedé? —preguntó casi escupiendo las palabras, estaba demorando lo que iba a decir, Ranma la miró con malicia y se puso de pie para caminar lentamente por la gran oficina, Akane no miró detrás cuando él lo estaba de ella, no quería verlo aún, no quería que la viera.
—Usted sabe cómo son los chinos, si no es nada con ella no firman, mañana cerraremos el contrato.
—¿Por qué no me llamo?
—Porque usted estaba muy ocupada, así que no pensaba molestarla —contestó Ranma tranquilamente y Akane se puso de pie aún sin verlo a la cara.
—Acepto —dijo Akane entre dientes mientras apretaba los puños con fuerza.
Ranma sonrió y aprovechó que Akane le estaba dando la espalda, las ropas eran mucho más ceñidas a su cuerpo y al ser de una sola pieza resaltaba su figura y bronceaba su piel, Ranma nunca había notado el trasero tan perfecto que tenía por atrás, imaginaba que era tomarlo y coger también sus caderas, anchas en lo pequeño y perfectas en la figura.
—¿Disculpe? —preguntó jugando, provocándola.
—¡Acepto ser su amante! —exclamó Akane girándose para toparse con los labios de Ranma hambrientos por ella, Akane se empujo de él separándose con violencia y Ranma la tomó entre sus brazos tomando su estrecha cintura para impedir que se separara del todo.
—¿Qué pasa? —preguntó Ranma un poco molesto.
—Usted se está pasando de la raya.
—Has aceptado ser mi amante.
—¡Pero no así y no me tute! —exclamó Akane molesta Ranma rió y nuevamente la besó pero tuvo la misma respuesta. —¡¿Qué no entiende?!
—La que no entiende eres tú —dijo ignorando las replicas de Akane. —Aceptaste ser mi amante, lo serás cuando quiera, como quiera y donde yo quiera —dijo Ranma besándola de nuevo, Akane se dio cuenta de que ahora si le pertenecía completamente al demonio.
—Bien, acepto sus…
—Tutéame, odio las formalidades —dijo Ranma mirándola directamente a los ojos, descubriendo la mirada más marrón y expresiva que nunca antes había visto.
—Está bien, aceptó sus… tus malditas condiciones, pero primero desaste de Shampoo y después ya tendrás lo que quieras de mí —dijo Akane con firmeza y Ranma sonrió, Akane era una mujer con mucho carácter. —Pero no la quiero ver ni un minuto más aquí.
Ranma rió divertido y esta vez la apretó con rabia, mirándola de forma burlona.
—¿Todo esto es por él? ¿Cierto? —preguntó y Akane se molesto, porque por primera vez se dio cuenta que Kuno no estaba de primero en las razones para hacerlo.
—No, pero no soporto la idea de estar con ella, cuando sé que la besas cuando no estoy.
—Te equivocas, linda, pero haré lo que me pides
Comentarios, preguntas y otros los quiero un beso!!!!
