Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Une nouvelle oci et une histoire, vraiment ne mens-tu pas ? (Una nueva opción e historia, de verdad no me mientes?)

8 cap

¡Si no acepta es su problema! —exclamó Ranma perdiendo el poco control que tenía al igual que los inversionistas chinos que estaban muy enojados con Ranma. Akane estaba completamente sorprendida de cómo Ranma hablaba en mandarín, el muy descarado le había dicho que no sabía y hablaba mucho mejor que ella, se sintió como una estúpida pero vio la forma en que los chinos temblaban al verlo, estaban entre asustados y molestos.

¡Usted nos prometió que todas las campañas serían con la señorita Shampoo! —exclamó Takú.

Ella no puede, así que atrasa la campaña y la espera o le asignamos otra modelo —ordenó Ranma con autoridad, Takú tembló de ira, Akane lo compadeció, sabía lo que era pelear con Ranma, pero le gusto la forma en que Ranma defendía sus órdenes y deseos y también de la autoridad que demostraba al hacerlo. Nunca antes había visto a su padre defender sus ideas de esa forma y mucho menos a Kuno que todo lo lograba con el dinero.

Romperemos los contratos —amenazó Takú y Akane se enderezó en la silla, había permanecido callada, solo observando la forma en que Ranma y el chino discutían fuera de sus lugares.

No señor Takú, por favor, no —pidió Akane mirándolo con pesadez pero Ranma la tomó del brazo y la obligó a sentarse de nuevo, lo único que consiguió fue que Akane le enterrara las uñas, pero no retiro la mano de ahí.

¡Rómpalos! —le retó Ranma apretando la mandíbula. Los chinos dieron una exclamación en general y se miraron confusos y perplejos, no se esperaban ese trato por parte de Ranma. Takú estaba muy ofendido, antes que nada estaba su orgullo, si tenía que romper los contratos con la mejor empresa de Asia lo haría sin importarle nada.

¡No! —exclamó Akane llamando la atención de todos. —¡Es un gran mal entendido, la señorita Shampoo puede hacerlo…

No puede señorita Tendo —dijo Ranma entre dientes mientras le miraba de forma desaprobadora, después miró a Takú mostrando su molestia —Así que haga lo que le plazca, buenas tardes —dijo Ranma arrastrando a Akane fuera de la junta mientras se resistía y Ryoga se quedaba con Haposai para escuchar las replicas de los chinos, Ranma ya había dado sus últimas palabras, ahora todo dependía de los chinos.

¡Esta loco! —gritó Akane fuera de la oficina y Ranma la arrastró hasta entrar a la de ella que era la más cercana, pudo ver que estaba mucho más decorada que la última vez que la había visto, Akane se soltó de él violentamente y lo miró completamente hecha una fiera, estaba más enojada que nunca, Ranma acababa de dañar las relaciones con uno de los mejores clientes que tenían.

¡Cómo se atreve!

Quedamos en que nos tutearíamos —dijo Ranma mirando a Akane mientras se cruzaba de brazos y Akane se irritaba cada vez más.

Pero acaba… acabas de romper con la relación más importante que tenía la empresa —replicó Akane mirándolo como si él no entendiera nada ¿acaso no veía la gravedad del problema?

¿Quién te entiende? Me dijiste que querías a Shampoo fuera y eso es lo que estoy haciendo.

¡Pero no así! —exclamó Akane incrédula mientras Ranma caminaba por la oficina seguido de Akane. —Los chinos son muy importantes, son los que nos pagan más ¡¿Acaso quieres que quiebre la empresa?!

Claro que no —dijo Ranma girándose para verla —tú sabías muy bien que si echaba a Shampoo era lo mismo que echar a los chinos, si no querías que eso pasara no me hubieras pedido lo de Shampoo.

Lo hice para evitar una locura —dijo Akane y Ranma la tomó con violencia de los brazos haciendo que Akane se asustara un poco al verlo de aquella manera, ella ya sabía que Ranma era muy temperamental y bastante autoritario.

Sí, sé que lo único que te importa en esta vida es el imbécil de Kuno —dijo Ranma haciendo que su voz sonara más fuerte, logrando que los vellos de Akane se erizaran —te importa tanto… que aceptaste ser mi amante para salvarlo a él.

Akane sabía que es parte era cierto, pero había aceptado ser su amante para demostrarle a Shampoo que ella podía tener a Ranma y que no era la reina del universo.

No es cierto —dijo Akane ladeando el rostro, Ranma sonrió de forma cruel, la verdad no le importaba porque lo había hecho, lo único que quería era disfrutar de ella.

No me interesa porque lo hayas aceptado —dijo empujándola hacía el escritorio en donde el trasero de Akane chocó contra la madera de este —pero pobre de ti, porque ahora eres mía.

Ranma, no te comportes así —dijo Akane poniendo sus manos como si fuera una barrera pero Ranma se apretó a ella y buscó sus labios para besarla de forma brusca, Akane ladeó su rostro para apartarse de él y Ranma la tomó de las caderas impulsando hacía arriba para que quedar sentada en el escritorio y él entre sus piernas. Akane estaba completamente incomoda, nunca antes un hombre la había tratado de esa forma, y por más extraño que sonara le estaba gustando, parecía que la dominaba y la hacía sentir más que deseada.

Akane, eres tan deliciosa —dijo probando de nuevo sus labios mientras una mano de él acariciaba su espalda —no sabes cuánto te deseo —susurró cerca del oído de Akane quién se estremeció ante aquellas palabras, no quería corresponder pero ese hombre la ponía a mil, despertaba todos sus sentidos y no lo podía esconder, sintió las fuertes manos de Ranma apretando su cintura y ahondado el beso con su lengua, Akane se abrazó de él y sus brazos rodearon sus anchos hombros.

Ranma —susurró Akane con los ojos cerrados mientras sentía las caricias de Ranma por toda su espalda, para después tocar levemente su trasero causándole un respingo, Ranma dejó de besarla para descender a su cuello y saborearlo, Akane inclinó su cabeza inconscientemente, no quería ceder tan pronto, pero ese hombre le encantaba y lo que ella necesitaba era sentirse querida, amada y deseada.

Sonó el teléfono de la oficina y Ranma paró de golpe, molesto y furioso ante la interrupción y tomó el teléfono encontrándose con la voz de la secretaria de Akane.

La señorita Tendo está ocupada, no le pase ninguna llamada hasta que yo salga —dijo Ranma cortante y le cortó arrojando el teléfono mientras tomaba a Akane nuevamente de la cintura, pero antes de que la pudiera besar Akane lo detuvo.

¿Qué quería…

Nada, solo molestar —dijo Ranma besándola de nuevo con la misma fiereza con que lo había hecho antes, Akane solo se dejaba llevar y pudo sentir la mano de Ranma en uno de sus senos, una descarga chocó contra su espalda y se arqueó hacia adelante involuntariamente haciendo que Ranma tuviera más acceso a ella, él se inclinó sobre ella recostándola en el escritorio, la iba a hacer suya, era un deseo que lo carcomía por dentro, quería probarla, saber cómo era ella y lo más importante enseñarle que ahora toda ella le pertenecía.

¡Qué diablos! —exclamó una voz femenina que no era la de Akane pero que ambos reconocieron como la de Shampoo, se separaron de golpe y no solo se encontraron con ella como Akane hubiera deseado sino con Nabiki y con Kuno que estaban completamente atónitos.

¡Akane! —exclamó Kuno molesto siendo el primero que entraba a la oficina, Akane se bajó de inmediato del escritorio completamente roja por la vergüenza y Ranma se irguió ante Kuno de forma molesta.

¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó Kuno completamente escandalizado mientras la tomaba del brazo pero Ranma rompió ese contacto jalando a Akane para ponerla detrás de él y cubrirla.

A usted que le importa lo que esté haciendo —dijo Ranma escupiendo sus palabras mientras miraba a Kuno con odio y rencor.

¡Esta es una empresa decente y usted no debería…

¡Esta es mi empresa y yo hago lo que se me pegue la gana!

Akane ven —dijo Kuno mirando a ella que estaba más roja que nunca retando a Shampoo con la mirada que seguía sin dar crédito a lo que había visto al lado de la puerta, la única que sonreía era Nabiki, era todo un show que nunca olvidaría y que le encantaba por el hecho de que Shampoo estaba sufriendo, porque no tenía una cámara de video en la mano, se maldijo.

¿Qué quiere? No ve que ha interrumpido, diga lo que tiene que decir y déjenos solos —dijo Ranma y Kuno le miró incrédulo.

¡No acose a Akane!

¡Yo no estaba acosando a nadie, que acaso usted no se da cuenta cuando una mujer goza! —exclamó Ranma molesto tomándolo con violencia por el cuello de la camisa haciendo que Akane se metiera entre ellos seguida por Shampoo.

Ranma ¡por favor déjalo! —exclamó Akane jalándolo de la espalda.

¡Kuno! —reclamó Shampoo.

Ranma miró a Akane de forma molesta y soltó a Kuno haciendo que se balanceara con violencia sobre el suelo.

Cuando termines búscame Akane —dijo Ranma mientras salía hecho una furia de la oficina de Akane quién tembló emocionada ante lo que le había pasado, siempre había querido que dos hombres pelearon por ella, y que mejor espectáculo que ese, pero su emoción murió al ver el rostro de Kuno y Shampoo, pero una sonrisa se poso en sus labios al saber que había alcanzado uno de sus objetivos.

No digan nada, es mi vida y yo puedo hacer lo que quiera con ella —dijo de inmediato viendo como los semblantes de ambos se tensaban.

¡No me puedo ir así Kuno! —exclamó Shampoo mientras lloraba frustrada al ver que su esposo era ciego y que lo único que quería era irse esa misma tarde a Nerima.

¡Nos vamos Shampoo! Akane está muy bien, si ella desea puede estar con quien quiera.

¡¡Pero es Ranma!! —gritó desesperada y Kuno la miró arrugando el ceño, nunca antes la había visto tan preocupada y angustiada por su prima.

¿Y eso qué? —preguntó.

¡Es un desgraciado, Akane no puede estar con Ranma! La va a lastimar, la va a dañar…

En eso tienes mucha razón, pero nosotros no podemos hacer nada, o por lo menos no por ahora, nos iremos y regresaremos a ver como sigue.

¡No! —chilló Shampoo.

Tengo que irme Shampoo, unos negocios me están esperando en Nerima.

¡Vete solo entonces! Deja que yo cuida de mi prima.

¡Será después, ahora sube al auto! —gritó Kuno perdiendo la paciencia, Shampoo no tuvo más opción que resignarse y entrar al auto. Tenía que ver la manera de regresar lo más antes posible, no podía dejar que una relación surgiera de Ranma y Akane, no podía, Ranma era solo de ella y no iba a dejar que su prima se lo quitara.

Pasa —dijo Ranma al escuchar que Akane llamaba a su puerta.

Akane entró y Ranma la miró desde su escritorio, era simplemente hermosa, le encantaba todo de ella, estaba empezando a perder la cabeza y era lo último que quería.

Me dijiste que viniera después de hablar con ellos —dijo Akane tímidamente acercándose lentamente al escritorio.

¿Qué querían?

Preguntarme sobre unos balances y una nueva colección… —Akane no pudo seguir hablando puesto que sintió la mano de Ranma en su cintura, le miró rápidamente, había entrado con la mirada baja y ni se había dado cuenta cuando él se había movido.

Ven, siéntate —dijo Ranma tranquilamente, mientras tomaba el respaldar de la silla y lo impulsaba hacía atrás para que ella se sentara, cuando ella lo hizo él regreso a su lugar.

Creó que esto te gustara —dijo Ranma tomando unas carpetas de color azul y entregándoselas a Akane que le miró algo desconcertada. —Velas, dime que es lo que te parecen.

Akane abrió la carpeta y leyó apresuradamente, no podía creer lo que decían las letras japonesas que sus ojos marrones contemplaban, miró con los ojos abiertos a Ranma que le sonreía abiertamente, mostrando sus hermosos dientes.

Será posible… —dijo casi sin aliento.

Los árabes están interesados en conocernos. Un inversionista de Arabia Saudita nos vendrá a ver la próxima sema…

Akane no le dio tiempo de terminar la frase, corrió hacía él y no pudo evitar echarse sobre sus brazos alegremente, disfrutando de su embriagante y varonil fragancia, Ranma la recibió y Akane lo besó alegre. Eso era lo que ella había deseado por largo tiempo, extender la empresa, Ranma se puso de pie junto con Akane en sus brazos mientras la besaba, Akane estaba completamente fuera de sí gracias a la felicidad que la embargaba, ese día había cumplido con dos objetivos, joder a Shampoo y extender la empresa y esas dos cosas las había hecho gracias a Ranma.

Lo siento —se apresuró a decir Akane cuando se dio cuenta que estaba prácticamente sobre Ranma, el rió y la apretó de la cintura para impedir que se alejara de él.

¿Por qué lo sientes?

Porque estoy casi encima de ti y porque eso no se debe de hacer cuando…

Me gusta que seas así —dijo Ranma y Akane le miró sonrojada, —conmigo no tengas vergüenzas de nada, cuando tengas un pensamiento o una inquietud dímelo, exprésate, se tu misma.

Akane no pudo evitar sonreír, era la primera persona que le decía algo así. Cuando le hablaba a su padre sobre las ideas y los deseos que tenía para la empresa Soun le negaba todo, diciéndole que no buscara en donde no tenía que buscar, recordó cuando estaba con Kuno, él nunca antes le había dicho que se expresara, ni siquiera le había preguntado cuáles eran sus sueños a futuros, ni siquiera nunca la había besado de la forma que Ranma la besaba, provocándole mil sensaciones que nunca antes había disfrutado.

¿Te queda mucho por hacer? —preguntó Ranma y Akane le miró al confusa por la pregunta.

¿Por qué?

Me gustaría ir a comer —dijo Ranma mirándola y ella rápidamente negó con la cabeza.

Entonces iremos a cenar

Tengo cosas que hacer.

¿Qué? —preguntó Ranma algo irritado.

Cosas…

Ranma se giró alejándose de ella mientras su mirada grisácea se perdía por la ventana de la oficina, Akane iba a salir pero Ranma empezó a hablar.

No es lo que piensas Akane —ella se detuvo en seco y le miró atenta. —Sé que escuchaste todo lo que dijo Shampoo el primer día que me vino a buscar, sobre el asesinato… —Akane sintió que un escalofrío chocaba contra su espalda, él se giró y sonrió levemente. —si lo quieres saber, pasaré por ti a las ocho y media para ir a cenar —indicó Ranma con una sonrisa de satisfacción para sentarse en la mesa, la verdad esperaba que Akane se negara, solo lo estaba haciendo para molestarla, pero ella fue hasta él de forma decidida y se inclinó hasta que sus rostros estuvieran cerca, puesto que él estaba sentado, sonrió sabiendo que él solo la quería provocar y habló suave y sensual.

Está bien, estaré lista a esa hora —sé acercó a Ranma a quién engaño con un beso falso que nunca llegó y que Ranma se quedó esperando, Akane sonrió victoriosa por haberle jugado aquella broma y salió apresuradamente de la oficina de Ranma.

¡No sé que ponerme! —gritó Akane frustrada mientras todas las prendas nuevas que había comprado estaban en el suelo. Nabiki no rió esta vez, ella no estaba nada feliz con que su hermana saliera con Saotome, le daba miedo en cierta parte, pues no conocía nada acerca de él y lo poco que si conocía no le gustaba y mucho menos para su hermana.

Por favor ayúdame Nabiki, sé que no lo soportas pero ayúdame, te lo ruego —le imploró Akane mientras se giraba hacía su hermana y juntaba sus manos en una súplica que convenció a Nabiki y la hizo entrar a la habitación para formar un conjuntos; una falda de color negra y una camisa fina y delgada de tirantes ajustada sus curvas de color roja, para después buscar un saco casual y unos zapatos iguales de tacón alto.

¡Me encanta! —dijo Akane amando a su hermana por haberla ayudado.

No sé, ni porque me lo pides, yo no sé nada de esto, tu eres la experta —dijo Nabiki suspirando mientras sonreía divertida, pero la sonrisa se fue al ver que Akane estaba ilusionada por la cena.

Sí, lo sé, pero cuando se trata de mí soy peor que una novata.

¿Te gusta Ranma? —preguntó Nabiki mirando fijamente a su hermana, Akane por un momento se desconcertó y después miró a su hermana directamente a sus ojos tan marrones como las de ella.

Mentiría si digo que no —dijo Akane desviando la mirada, Nabiki se cruzó de brazos y suspiró preocupada, Akane se dio cuenta de ello y se apresuró a decir. —A quién no le gustaría, tuve que aceptar sus condiciones…

Te convertirás en su amante entonces —le cortó Nabiki, Akane la miró y sonrió resignada.

¿Qué más puedo hacer Nabiki? Ranma es una de esas personas que hacen lo imposible por alcanzar lo que quieren, si me opongo solo será peor.

Nabiki sonrió resignada para después salir de la recamara de su hermana, había algo más, a Akane si le gustaba, si ella decía que Ranma era una de esas personas ella mejor que nadie sabía que Akane podía ser tres veces peor en alcanzar sus objetivos, ahí había algo de por medio y después lo sabría.

Llegaron las ocho y media y como dijo Ranma estaba esperándola fuera del dojo, en su auto nuevo, era otro Audi, pero un modelo más nuevo. Akane antes de salir se dio cuenta de que Ranma se bajaba del auto, fue hasta ella y la saludó con un ligero beso en los labios.

¿Cómo está tu padre? —preguntó interesado mientras Akane lo miraba con sorpresa, la verdad no se esperaba que Ranma le preguntara eso, ni siquiera pensaba que lo tenía en cuenta. Ella sonrió y le contestó que estaba durmiendo que por esa razón no o podía ir a saludar, Ranma le ofreció su brazo y Akane sonrió levemente aceptándolo hasta que llegaron al auto y él le abrió la puerta para después cerrarla cuando ya estaba dentro.

No sabía que ya tenias carro —dijo Akane mirando el carro por dentro, Ranma rió levemente y cuando Akane lo miró el tomó su rostro entre sus manos y la besó suavemente, esto la tomó por sorpresa pero ya era su amante, así que no era nada raro que se besaran, no participo mucho y cuando se separaron Ranma pudo ver como Akane se sonrojaba y ese detalle le gusto.

¿Cómo va el tuyo? —preguntó empezando a manejar, Akane le miró algo incomoda por lo que había pasado con ambos carros y después rió despreocupada.

Llegaron al restaurant que Ranma le había dicho, Akane agradecía llevar aquel vestido casual de color negro y los tacones del mismo color que dejaban expuestos sus hermosos pies, al final había terminado cambiando la combinación que Nabiki le había conseguido, era uno de los restaurantes más caros de la ciudad, había vale parking y cuando llegaron un mozo le abrió la puerta a Akane ofreciéndole su mano para ayudarla a salir del auto, ella la aceptó y cuando ya estaba fuera se encontró a Ranma esperándola para que lo tomara del brazo como había hecho antes, camino con él hasta la puerta en donde una mujer muy guapa y elegante los recibió, pudo ver con la envidia que la miraba por la razón de que Ranma la llevaba de su brazo, una extraña satisfacción la invadió cuando se dio cuenta de cómo Ranma llamaba la atención de las mujeres que la miraban con envidia mientras iba tomada de su brazo.

Cuando llegaron a la mesa que le había reservado Ranma se adelanto al mozo para correrle la silla a Akane con una forma de etiqueta que Akane accedió sentándose mientras él iba y se sentaba enfrente de ella, Akane apenas y podía creer que se trataba del mismo hombre con el que había tratado semanas atrás, quién le había gritado y maldecido más de una vez. Pidieron de comer sushi, la había llevado a un restaurante japonés, ya buscaría después otro momento para llevarla a otros lugares. Cuando entregaron las cartas Akane miró a Ranma y se encontró su mirada azulina clavada en ella, se intimido y Ranma empezó a hablar.

Supongo que quieres saber acerca de lo que dijo Shampoo aquel día, acerca de que supuestamente mate a alguien —Akane sintió un leve escalofrío con solo pensarlo, así que Ranma continuo —no es verdad, es cierto que lo vi morir, y que estuve acusado injustamente, pero me quede para enfrentar la justicia, me condenaron unos meses, después descubrieron mi inocencia y me liberaron.

Akane no se veía muy convencida. Esto a Ranma le irrito un poco odiaba hablar de su vida y más si se trataba del pasado.

Si no me crees puedes ir a preguntar a la cárcel de Nerima, yo vivía también en ese pueblo, de hecho ahí fue donde conocí a tu prima —Akane arrugó el ceño al saber que le iba a contar sobre Shampoo, pero aunque le desagradaba quería saber los detalles de esa relación. —Yo no sabía que era ella la que estaba comprometida con Kuno, una vez lo vi haya con ella, pero Shampoo me dijo que era tu prometido y que no tenía nada con él, que ni siquiera le agradaba.

Eso no es cierto, cuando Shampoo conoció a Kuno no perdió oportunidad para conquistarlo —replicó Akane molesta, Ranma solo se limito a mirarla, podía ver el dolor que le causaba el recordar aquello y la verdad era que le desagradaba saber que a pesar de todo lo seguía queriendo.

Sí, lo supongo…

¿Por qué te acusaron a ti? —preguntó Akane mirando fijamente a Ranma que ladeó su rostro.

Cómo te dije antes, estaba ahí cuando murió, lo habían atacado antes, su nombre era John Ruad, vivía en Londres, cuando trate de socorrerlo murió en mis brazos, la policía ni siquiera me dejo explicar las cosas. En el testamento todos sus bienes me los daba a mí, yo era un simple empleado japonés que estaba probando suerte en Europa —explicó Ranma, Akane estaba muy concentrada en su historia, le parecía que era un hombre de admiración. —El juez fabrico pruebas, necesitaba tener un caso ganado, hacía mucho tiempo que estaba fallando y ya estaban con la propuesta de quitarlo del poder, cuando tuvo la oportunidad de mi caso no fue muy difícil fabricar pruebas, yo tenía un arma en mi casa, no se aún como la encontraron y dijeron que lo había matado con ella, además de supuestos testigos que vieron la escena del crimen que nunca sucedió.

Que cruel esa gente —dijo Akane asombrada por saber que alguien podía llegar a hacer eso para provecho propio.

Ranma se encogió de hombros y sonrió de forma resignada. —Eran campesinos, gente con escasos recursos que por dinero eran capaces de hacer las cosas más bajas que te puedes imaginar. Jurar sobre una biblia y mentir ante una corte era lo más sencillo.

Entonces… fue por eso que Shampoo terminó contigo —inquirió Akane curiosa, Ranma sonrió más abiertamente demostrando su desprecio hacía Shampoo.

No solo por eso, la zorra pensó que me darían más de diez años, como me habían condenado, no soporto la idea de no tener sexo en todos esos años o simplemente no se conformaba con tenerlo en la cárcel —dijo Ranma y Akane desvió la mirada sonrojada, se imaginaba a su prima y a él juntos, Ranma era todo un experto con sus besos y caricias, ya se lo imaginaba debajo de las sabanas, tenía que ser demasiado bueno para que su prima estuviera como loca por él.

Ranma sonrió de medio lado al saber que era lo que se estaba imaginando y en cierta parte se divirtió, él ya se había imagino mil veces a Akane entre sus brazos, sintiendo como la hacía mujer y esa noche no se iba a ir sin una pequeña degustación de ella.

Lo siento, pero es verdad. Cuando paso todo eso Shampoo corrió a buscar marido, ella me lo había prometido a mí, le dije que confiara, que iba a ver la forma de demostrar mi inocencia sino simplemente me escaparía.

¿Lo hubieras hecho? —preguntó Akane asombrada y Ranma asintió.

Odio estar encerrado, no iba a pagar diez años por una condena que no era mía —contestó Ranma tranquilamente, Akane sonrió tímidamente, se daba cuanta que Ranma defendía lo que quería y lo que pensaba con su propia vida si era necesario, era un hombre bastante intenso.

La comida llegó, ambos habían pedido sushi de distintos tipos.

Akane estaba asombrada de la historia de Ranma, y lo entendía ahora porque había llegado como diablo a exigir sobre Shampoo y de la intensidad que odiaba a Kuno, envidiaba a su prima nuevamente, porque ella si podía conseguir el amor de un hombre como Ranma ¿cómo había sido tan estúpida de cambiarlo por Kuno? Fue una pregunta que llegó de repente y se sorprendió el solo pensarlo, ahora solo imaginaba el sabor que podía tener el cuerpo de Ranma, si hablaba y besaba con tanta pasión… se estremecía al pensar en otro tipo de relación que sabía que llegaría por el simple hecho de que había aceptado ser su amante.

¡¿Cómo que salieron?! —preguntó la voz de Shampoo por el teléfono, estaba alterada y bastante molesta, eso se notaba fácilmente.

Ya te lo dije, él la invito a cenar —dijo Nabiki con una gran sonrisa en el rostro, mientras escuchaba como Shampoo maldecía en chino, su primera lengua, puesto que ella había nacido en China.

¡No puedes permitir que estén juntos Nabiki! Ranma es un…

Si como digas, buenas noches —le cortó Nabiki terminando al llamada mientras reía. —¡Toma esa primita! —exclamó victoriosa desconectando el cable del teléfono sabiendo que si no lo hacía iba a seguir llamando y le preocupaba que su padre tomara la llamada, esa tipa era capaz de decirle cualquier cosa para inquietarlo y hacer que enfermara nuevamente, así que no se iba a arriesgar.

¡¡Maldición!! —exclamó Shampoo arrojando el teléfono lejos de ella, estaba peor que nunca, al saber que ellos dos estaban juntos no se dejaba de comer la cabeza con ideas que sabía seguramente iban a ser ciertas, sino era que ya estaban pasando.

¡Maldita Akane, te odio zorra! —gritó desquiciada recordando que su esposo no estaba y lo agradecía sino tendría que soportar sus asquerosos besos y caricias mientras la hacía suya, cada vez que eso pasaba recordaba a Ranma y lloraba amargamente al saber que ahora era otro hombre quien la tenía.

¡Soy una estúpida, si tan solo las cosas hubieran sido diferentes!

Intentó llamar a Ranma pero no tenía su celular y no iba a llamar a Akane para que se riera de ella, tendría que esperar para hablar mañana con él en la oficina.

Ranma y Akane salieron del restaurante, Ranma le dijo que aún no la iba a dejar porque quería mostrarle un lugar, Akane sintió un escalofrío delicioso al ver aquella mirada brillar con deseo. Subieron al auto y fueron a un mirador en donde se podía ver toda la ciudad, Akane miró asombrada y enamorada el paisaje, era una belleza sin duda, nunca antes se había parado a ver Japón de noche.

Es hermoso Ranma —dijo Akane girándose para ver a Ranma que la sostenía de la cintura, habían más parejas ahí, pero cada una estaba concentrada en sus cosas y tenían una distancia considerable, Ranma se quitó su saco y lo colocó en los hombros desnudos de Akane para que no sintiera el fresco que estaba haciendo y ella se lo agradeció con una sonrisa.

Qué bueno que te guste, este fue el primer lugar que conocí al llegar a Tokyo, aunque yo digo que no es tan hermoso como Nerima.

Akane rió, sabía que en cierta parte tenía razón, recordaba los juegos que había tenido sobre su tejado cuando tenía quince años, siempre subía ahí para ver las estrellas. Suspiro y sintió como Ranma la pegaba más a su cálido y fuerte cuerpo, Akane sintió un escalofrío agradable y lo miró de reojo.

¿Qué piensas de mí ahora? —preguntó Ranma, Akane se giró y quedo apoyada sobre su pecho, escuchando las pulsaciones estables de Ranma.

Que la vida ha sido algo injusta, que eres un… una buena persona —dijo Akane tímida.

Ranma sonrió y tomó ligeramente su mentón haciendo que ella lo mirara, Ranma le encanto aquella imagen de Akane, sus pestañas negras eran perfectas y sus ojos marrones estaban iluminados por una extraña luz, que pocas veces había visto en los ojos de las demás mujeres.

También pienso lo mismo de ti Akane, me gustas —dijo acercándose a su rostro para besarla suavemente como no lo había hecho nunca, Akane disfrutó de aquel beso, sintió la cálida boca de Ranma, la experimentada lengua entrenando a la suya, la pasión que se transmitían ambos en ese beso. Ranma la abrazó con fuerza mientras aumentaba la pasión de aquel beso, Akane abrió levemente los ojos y se dio cuenta de que esta vez Ranma los tenía cerrados, así que se relajó y los cerró también, sintiendo la mano de Ranma posarse con fuerza en su espalda.

Ranma —suspiró Akane cuando el beso termino y él la abrazó, nadie la había besado con tanta intensidad como Ranma.

¿Qué me has dado Akane? —preguntó Ranma riendo gravemente, Akane sonrió, Ranma la hacía sentir mujer, deseada y hermosa. Tomó su rostro varonil entre sus manos y se colocó de puntillas para darle un ligero pico.

¿No quieres ir a un lugar mucho más intimo? —preguntó Ranma y Akane sintió un escalofrió lo miró y pudo ver que él le sonreía de forma galante.

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Espero que les este gustando, un beso y nos vemos!