Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Ranma, vraiment qui m'surprends… (Ranma de verdad me sorprendes)
Cap 9
Akane estaba preocupada porque nadie en su casa contestaba, había llamado a Nabiki también pero no le contestó, estaba preocupada por su padre y por más ganas que tenía Ranma sabía que ella no iba a disfrutar, por esa razón le dijo que la llevaría a su casa. Cuando llegaron Ranma le dijo que entrara y se fijara que todo estuviera bien, él se quedó esperando afuera por si algo malo había pasado. Akane se alarmó al ver que no estaba el auto de Nabiki, corrió a la habitación de su padre pensando que algo malo le había ocurrido y lo encontró durmiendo plácidamente, cuando paso por la cocina vio una nota pegada en la refrigeradora. Era de Nabiki decía.
Akane:
Querida, he ido a la casa de mi novio, como es lógico no llegare a dormir, tranquila que prepare mi maleta para mañana llegar con otra ropa, por cierto desconecte el teléfono porque Shampoo no dejaba de molestar, un beso muy grande hermanita.
Con amor Nabiki
—Estúpida, casi me mata, existen los teléfonos —se quejó Akane molesta, cuando salió de nuevo se encontró a Ranma esperándola en el marco de la puerta, la miró esperando una respuesta, estaba algo inquieto y Akane sonrió.
—¿Paso algo? —preguntó de inmediato al verla, ella negó con la cabeza mientras sonreía levemente.
—No me contestaban porque Nabiki se ha olvidado de conectar el teléfono y ha salido.
—Vaya susto nos han dado entonces —dijo Ranma y Akane sonrió de nuevo.
¿Qué tenía esa sonrisa que lo hacía sentir de esa forma? ¿Qué tenía que por ella era capaz de mover cielos y montañas?
—¿Q…quieres pasar? —preguntó Akane algo nerviosa, Ranma se dio cuenta de ello y sonrió le parecía tan inocente que algunas veces le costaba creer que era real.
—No te preocupes, ya es tarde además tu padre necesita de tu atención, nos veremos mañana, tenemos que preparar todo para la fiesta de bienvenida que se les daremos a los árabes, descansa nos vemos mañana —dijo Ranma mientras la besaba de nuevo en los labios con aquella pasión que solo él le sabía dar, solo él la hacía temblar con un beso, solo él se encargaba de hacer temblar su cuerpo con una sola mirada. Cuando se separaron Ranma esperó hasta que ella entrara a la casa para irse de ahí.
Akane salió de la ducha con una toalla anudada a su cuerpo y otra en su cabeza cubriendo su cabello oscuro, tenía que ir a trabajar, se le había hecho un poco tarde, pero ya le pediría disculpas a Ranma. Cuando llegó a su habitación abrió su closet y buscó alguna prenda algo provocativa, quería verse linda y deseable para Ranma, buscó y encontró lo que quería. Era una falda de color negra que llegaba tres dedos arriba de la rodilla y una camisa de color roja con un leve escote que demostraba la blancura de sus pechos, se colocó medias de color piel haciendo de sus piernas pálidas más bronceadas y se colocó unos zapatos de tacón color negros con un saco también del mismo color, cepilló su corto cabello y después se maquilló levemente, resaltando sus pómulos, no quería sentirse mucho pero se veía hermosa, algo ejecutiva pero con su toque de sensualidad, también se puso unos pendientes largos con cristales rojos resaltando la camisa del fondo.
—Qué linda te ves hija —dijo Soun que se encontraba desayunando en la cocina junto con Kasumi que había llegado esa mañana como siempre después de dejar a Sanosuke en la escuela.
—Papá tiene razón, te vez hermosa Akane —dijo Kasumi sonriendo mientras se levantaba a servirle a su hermana pero ella solo quiso un té.
—¿Dónde está Nabiki? —preguntó Soun y Akane recordó que a su padre no le gustaba saber que sus hijas ya eran todas una mujeres, en toda la extensión de la palabra, era chapado a la antigua y solo estaba de acuerdo con eso si estaban casadas, por eso Kasumi era el vivo ejemplo de la responsabilidad para él.
—Salió temprano papá, por eso me tengo que ir pronto.
—Sí, llevas media hora de retraso —dijo Soun mirando el reloj que estaba sobre la pared, Akane sonrió y se puso de pie, dándole un beso a cada uno en la mejilla para despedirse, pero antes de salir Soun la llamó y ella se giró para verlo.
—¿Cómo te fue en tu cita con Ranma? —preguntó y Akane sonrió levemente, sintiendo un hormigueo dentro de su estomago.
—Bien papá, fue muy agradable. Nos vemos, después te cuento con detalles, voy tarde y sabes que odio llegar tarde —dijo Akane saliendo apresuradamente del salón, odiaba las preguntas que su padre le hacía, siempre descubría lo que quería.
—Señor Saotome, la señorita Tendo ya llegó —dijo su secretaria mientras la voz de ella resonaba en la bocina del teléfono llamando la atención de Haposai y Ryoga que le miraron de inmediato, Ranma tomó el teléfono y dijo.
—Dígale que venga.
—¿Qué tienes con ella muchacho? —preguntó Haposai sonriendo de forma traviesa mientras miraba a Ranma con curiosidad y ansiedad, Ryoga lo miró también pero estaba serio, y al parecer molesto.
—Algo que a usted no le importa, maestro —dijo Ranma sonriendo también de manera despectiva mientras el viejo se quejaba, sabía que lo iba a adivinar pero por el momento lo iba a tener en la duda, le encantaba ver como se moría por no saber los chimes.
La puerta se abrió y por ella entro Akane dejando a los tres sorprendidos ante su belleza, Akane se sonrojó al ver las miradas de todos y retrocedió.
—L… lo siento pensé que estabas solo —dijo Akane pero antes de salir Haposai se levantó llamándola para que entrara de nuevo.
—No se preocupe señorita Tendo, Hibiki y yo ya nos íbamos —dijo Haposai pegándole un punta pie a Ryoga para que reaccionara, ya que se había perdido en su mirada, Ryoga reaccionó apenado y la saludó con una reverencia para salir de la oficina junto con Haposai dejándola sola con Ranma.
—Llegas tarde —dijo Ranma poniéndose de pie mientras caminaba hacia Akane para saludarla.
—Perdona, me quede dormida, además no sabía que ponerme —dijo Akane para recibir el beso de buenos días que Ranma le iba a dar.
La tomó entre sus brazos y la besó sin prisa, sintiendo sus suaves y carnosos labios mientras aspiraba su dulce y fresca fragancia, Akane cerró los ojos y aprovechando que Ranma estaba inclinado porque aún con tacones Ranma le ganaba por mucho en altura rodeo su cuello y ahondo más el beso.
—Te vez hermosa, no he podido evitar sentir celos al ver como esos dos te miraban, de seguro todos los empleados te vieron de la misma forma —dijo Ranma mirando a Akane que rió ante su comentario.
—Eres un exagerado —dijo golpeando levemente su brazo.
—Soy celoso, sí. Y cómo ahora tú eres mía, no voy a permitir que nadie que no sea yo te desee —sentenció Ranma acariciando su espalda para después tomar su cintura.
—Me gusta que me hables así… me haces sentir protegida —rió Akane y Ranma la besó de nuevo haciendo que ambos retrocedieran, Akane abrió los ojos al sentir la pared en su espalda, Ranma la había acorralado como seguro tenía pensado.
—Ahora no te me vas a escapar —dijo Ranma sonriendo de forma seductora mientras Akane sentía que su mundo daba vueltas, acaso estaba pensando en lo mismo que ella.
—Te deseo desde que te vi, debiste darte cuenta por la forma en que te miraba —dijo Ranma y Akane bajó la mirada apenada, era cierto, ella se había dado cuenta y más cuando le había quitado su oficina y le dijo que él siempre conseguía lo que quería.
—Ayer te me escapaste, pero hoy no —dijo Ranma besándola de nuevo mientras tomaba sus muñecas y las apoyaba en la pared suavemente, Akane lo besó tiernamente y después habló.
—Pero aquí no, pueden entrar —dijo Akane y Ranma sonrió negando con la cabeza.
—Le he llamado la atención a mi secretaria, si no está atenta la despediré, además, no espero a nadie.
—Pero Ranma —dijo Akane y Ranma besó su cuello mientras la mano que estaba en su cintura iba descendiendo hacia su trasero.
—Ranma… —dudó Akane y Ranma la besó con más fuerza.
—Vamos ¿de qué tienes miedo? ¿no es lo que quieres? —preguntó Ranma soltando su trasero para empezar a tocar su muslo mientras la besaba ahora en el cuello.
—Sí, pero… —la verdad le parecía una locura, pero una locura que quería vivir solo con Ranma, su sola mirada la incitaba a hacer cosas que ni ella misma se hubiera imaginado. Se entregó a sus caricias y sus besos inquietos mientras ella también quería sentir piel, buscó la forma de desatar la camisa de Ranma, le aflojó la corbata de corte de seda color plata que hacían brillar sus ojos y abrazó la cadera de él con su muslo sintiendo la pequeña erección de Ranma.
—Me encantas Ranma —dijo Akane contra su oído y Ranma sonrió la miró y la besó de nuevo.
—No creo que más de lo que me gustas a mí —dijo y dejó caer su saco negro mientras introducía una mano cautiva por su escote buscando su seno que encontró algo despierto, sus pezones estaban hinchados y Ranma sonrió, los acarició encima del sostén mientras escuchaba una ligera exhalación de Akane. Ella lo abrazó y enredó sus dedos en los cabellos azabaches de Ranma.
Ranma ya se había deshecho del sostén de Akane y ahora bajaba los tirantes de la camisa teniendo pleno contacto con el torso desnudo de Akane quien se ruborizo al saberse semidesnuda, Ranma la besó de nuevo, sintiendo su pezón despierto ante aquella caricia que él le dada con su mano. Akane calló varios gemido y Ranma molesto por eso la embistió ambos con ropa haciendo que Akane lo sintiera completamente excitado arrancándole por fin un gemido desde lo más hondo de su garganta
—Quiero escucharte, no te calles —dijo Ranma tomándola con fuerza del cuello mientras la besaba ahora con mucha más pasión. Akane lo amó y le excitó más la idea de saber que Ranma era quien llevaba el mando no solo en su vida sino también en la cama, tuvo algo de miedo al saberlo posesivo pero ya hablaría con él después.
—No quiero que me escuchen, no aquí —pidió Akane y se relajó al ver que Ranma la entendía y respetaba su idea.
Pero cuando regresaron a lo suyo la puerta de la oficina de Ranma se abrió y la voz de Haposai se hizo presente.
—Ranma queríamos ver estos balances… —no termino la frase al ver lo que estaba pasando, Ranma se apresuro a darle la espalda a Akane para cubrirla mientras las miradas incrédulas de Haposai y Genma se clavaban de ellos y una de gran dolor y rencor en Ryoga.
—¡Ranma hijo, lo sentimos no queríamos molestar! —dijo Genma sonrojado, riendo nerviosamente, mientras se apresuraba a salir con Ryoga y Haposai, cuando la puerta se cerró Ranma enojado golpeo la pared con fuerza, tanta que Akane pudo escuchar crujir el cemento. Había olvidado eso, Ranma era un artista marcial, moría por verlo luchar contra alguien más, mientras no fuera Kuno por la salud de su padre.
—Esto no me puede estar pasando —dijo Ranma entre dientes mientras se giraba de nuevo y Akane aprovechaba para abrazarlo y hacer que olvidara un poco su frustración.
Akane rió levemente divertida y Ranma la miró con molestia, después aflojó un poco su semblante y también rió.
—Siempre, cuando estoy más prendido contigo algo pasa —dijo Ranma y Akane le dio un beso en los labios que Ranma respondió sosteniéndola de la cintura, después se separaron y Ranma solo le dio un pico para después separarse de ella.
—Vístete linda, se que tienes mucho pudor para seguir con esto.
Akane lo miró algo sorprendida y Ranma se acercó dándole un leve apretón en su mejilla.
—Sabes que a mí no me importaría, además de que tengo que revisar esos balances y despedir a mi secretaria.
—Pero… ella tiene una familia que mantener…
—Le he llamado la atención más de dos veces, no está atenta, lo siento mucho por ella, pero yo tengo mis reglas, si no puede con ellas lo mejor es que se vaya.
Akane se vistió estaba evidentemente afectada por aquello de la secretaria, le daba lástima que Ranma lo hiciera y cuando ya estaba lista Ranma se percató de eso y se acercó a ella tomándola del brazo para llamar su atención.
—Lo siento, Akane se que eres muy humana, pero si quieres ser una buena empresaria tienes que empezar a usar la cabeza y no el corazón.
—Pero eres muy duro con ella.
—Solo quiero que cumpla bien el trabajo, por eso eché de aquí a tu viejo administrador, era un vil ladrón —Akane lo miró con cierta sorpresa, la verdad era que su padre le había depositado toda su confianza a aquel administrador que se llamaba Sasuke, arrugó el ceño y miró a Ranma.
—Era recomendado de Kuno.
Esto hizo que Ranma arrugara el ceño también, había algo que no le gustaba, y Akane se dio cuenta. —¿Pasa algo?
—No, pero me podrías dar todos los datos de ese hombre.
—¿Para qué? –preguntó Akane algo dudosa y desconcertada.
—Solo me gustaría tenerlos, uno nunca sabe —dijo Ranma tranquilamente, Akane accedió y salió de la oficina dejándolo solo.
Ese hombre no le daba buena espina, y sabiendo que era un hombre de mucha confianza para Kuno menos.
Nabiki no paraba de reír, mientras Akane estaba más roja que nunca. Le había contado todo lo que había pasado en la oficina de Ranma y cuando entraron los demás, Nabiki lloraba de la risa y se agarraba el vientre sintiendo un gran dolor en sus músculos.
—¡No me imagino la cara de Ranma! —exclamó Nabiki apuntando a su hermana mientras esta arrugaba el ceño y se cruzaba de brazos, el teléfono de su oficina sonó y Akane tomó la llamada sabiendo que se trataba de su secretaria la ver una pequeña lucecita parpadear que siempre lo hacía cuando ella la llamaba.
—La señorita Ukyo necesita hablar con usted —le anunció ella a diferencia de la secretaria de Ranma que no se molestaba si quiera en ver quien entraba y salía.
—Dile que pase —dijo Akane y colgó el teléfono.
—Nabiki cálmate, no quiero que Ukyo se enteré —dijo Akane y Nabiki la miró con extrañeza, ellas eran grandes amigas y le impresionaba saber que no compartía el secreto con ella, Akane se dio cuenta y se adelanto a decir.
—Me parece que siente algo por él, es solo una idea.
—¡Hola!
—Ukyo ¿qué pasa? —preguntó Akane, sabía que cuando estaban en la empresa su relación era meramente laboral, lo demás lo hablaban fuera de ella.
—Empieza la nueva colección con los americanos, tenemos que ir planeando los diseños, quieren casuales y formales, por las bodas, graduaciones y quince años —dijo Ukyo sentándose en la otra silla que estaba enfrente del escritorio de Akane.
—Tienes razón, dime qué departamento me vas a dejar.
—Bueno, ya que ustedes empezaran a hablar de telas y todo eso yo me retiro, nos vemos a la hora del almuerzo —dijo Nabiki despidiéndose con un ademán de ambas y saliendo de la oficina.
—Yo quiero el de graduaciones ¿cuál te gusta a ti? Si quieres el de quince años…
—El de bodas está bien —dijo Akane impresionando a Ukyo, llegó a pensar que después de su mala experiencia con Kuno no querría diseñar nunca más vestidos de novia.
—Estás segura, si quieres solo los de quince años…
—No, de verdad quiero los de novia.
Akane estaba saliendo de su oficina, era la hora de almorzar y como era de costumbre iría a almorzar con su hermana y con Ukyo, pero cuando se estaba despidiendo de su secretaria que también iba a salir a comer llegó Ranma tomándola del brazo para jalarla hacia si, al ver la secretaria que estorbaba se fue apresuradamente.
—¿Te pasa algo? —preguntó Ranma al ver a Akane algo confundida, se debía a su aparición, no se lo esperaba.
—No, nada. Me sorprendiste —dijo Akane sonriendo levemente, Ranma también sonrió pero de forma seductora y se acercó a ella para besarla en los labios, pero Akane sintió vergüenza porque alguien los viera y lo apartó.
—¿Qué pasa? —preguntó Ranma arrugando el ceño, Akane estaba sonrojada y bajo la mirada.
—Nos pueden ver…
—¿Y qué hay de malo en eso? Somos adultos.
—No somos nada aún y eso no está bien visto —replicó Akane desviando la mirada y una mueca divertida se posó en el rostro de Ranma, y la tomó de la cintura con más fuerza.
—¿Por quién, tu secretaria?
–¡Ranma! Eres un grosero —exclamó Akane molesta y Ranma rió tomándola de la cintura, pegándola a su cuerpo mientras Akane lo miraba algo molesta.
—No te enojes poupée.
—¿Qué? —preguntó Akane con el ceño fruncido.
—Es muñeca en francés. Pero lo siento linda, sabes que me encanta molestarte, pero sé muy bien que disfrutas lo que te doy.
—Engreído —dijo Akane fingiendo estar indignada pero no era cierto, solo le gustaba que Ranma le rogara, era algo que estaba haciendo y que a ella le estaba gustando, sentirse deseada era la mejor experiencia que había vivido, Kuno nunca antes le había expresado abiertamente lo que sentía por ella.
—No me engañas poupée, recuerda como nos estábamos calentando en mi oficina.
—¡¡Ranma!!
Ranma la besó cuando Akane lo encaró molesta, la abrazó con más fuerza y extendió el beso lo más que pudo, cuando se separaron Akane rió negando con la cabeza.
—Bien, vámonos que me muero de hambre —dijo Ranma y Akane lo miró con sorpresa. —¿Qué pasa ahora? —preguntó al verla.
—Yo siempre como con Nabiki y con Ukyo.
—Come conmigo ahora —dijo Ranma indiferente, Akane sintió una sacudida dentro. —¿O no quieres?
—No quiero que Ukyo sepa lo nuestro.
—Ukyo ¿Por qué? —preguntó Ranma arrugando el entrecejo, Akane negó con la cabeza.
—Cosas mías, ayúdame a guardar el secreto.
—Bien, entonces vamos a hablar de negocios, esa es una excusa real por la cual quiero hablar contigo.
Akane lo miró algo sorprendida, la verdad no se esperaba aquella propuesta, estaba pensando en algo más y para su mala suerte Ranma lo notó, sonrió de forma maliciosa y se acercó a Akane para susurrarle en su oído.
—¿O querías hacer otra cosa?
—¡Ranma! —exclamó completamente sonrojada, Ranma rió de nuevo y le robó otro beso.
—Cuando quieras poupée, pero ahora quiero salir de los inversionistas árabes, hoy por la noche es la fiesta.
—¡Lo había olvidado!
—Pues bien, será mejor que nos vayamos a comer —dijo Ranma y la tomó de los hombros para conducirla hacía el ascensor.
Comentarios, quejas y demás (no ofensivas onegai) jajaja a
Espero que les este gustando, un beso y nos vemos!
