Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Amour et autres problèmes (Amor y otros problemas)
Capitulo 10
—¿Para qué vendrá? —preguntó Shampoo molesta cruzándose de brazos mientras los apoyaba en la mesa de aquel elegante y famoso restaurante de Nerima, en donde ella y su esposo eran más que conocidos.
—¿Qué tiene de raro? Es mi hermana, recuerda que Kodashi es la dueña de la otra parte de mi fortuna —replicó Kuno algo irritado al ver las negativas de su esposa mientras se esmeraba en degustar aquel vino chileno que estaba reposando ahora en su lengua.
—Pero disminuyo cuando nos casamos.
—Mínimamente, además ella me ha dicho que tiene muchos deseos de regresar y verte, sabes que pasaba poco tiempo aquí por eso solo compartió a Akane y a sus hermanas mínimamente.
—Ah —contestó Shampoo aburrida, apoyando ahora una de sus mejillas en una de sus palmas para mirar el restaurante.
Kuno era tan aburrido, en estos momentos ella podía estar disfrutando en los brazos de Ranma, pero no, Akane estaba ahora de por medio, ella había insistido tanto en que no fuera su amante que hasta se había metido con él, pero a ella no la engañaba sabía que Ranma le gustaba y no iba a permitir que nada naciera entre ellos.
Akane estaba en uno de los restaurantes más famosos de Japón, era comida italiana pero la más deliciosa que había probado, ya había estado antes una vez, pero había cambiado mucho la decoración desde la última vez que ella había ido. Las paredes eran de mármol claro al igual que los pisos, los techos eran altos y blancos, las mesas eran de una fina madera cubiertas con manteles de corte fino y las sillas acolchadas del mismo material que el mantel. Ranma se había encargado de pedir la comida, le había dicho que le dejara probar sus gustos, Akane era algo quisquillosa pero después de un rato aceptó la nueva ocurrencia de Ranma, si no le gustaba pediría pasta como siempre que iba a un restaurante italiano.
—En las noches suele tener un ambiente más… italiano —dijo Ranma paseando sus ojos azules grisáceos por todo el restaurante, Akane rió y tomó su copa de agua para beber un poco, tenía los labios resecos y no quería que Ranma los notara así, siempre era muy reservada con sus cosas personales, recordaba como Kuno odiaba darle un beso con los labios resecos o cuando acababa de despertar.
—Está bien.
Ranma aprovecho que no habían traído ni siquiera las bebidas y tomó su portafolio de dónde sacó unas carpetas, Akane lo miró algo cortada, pensó que la estaba engañando pero efectivamente quería hablar con ella de negocios.
—Te tengo una propuesta Akane.
—¿De qué se trata? –preguntó Akane interesada, Ranma le entregó unos papeles y Akane vio que eran los gustos y peticiones de los árabes, se trataba de una colección de verano pero pedían que fueran diseños autóctonos para no perder más su identidad.
—Siguen siendo muy patrióticos —dijo Akane y Ranma se hecho sobre el respaldar de la silla sonriendo de medio malo, gesto que le encanto a Akane.
—¿Cuál es el problema? —preguntó Akane viendo que todo estaba en orden, Ranma sonrió de nuevo y la miró de una forma que la hacía temblar, era mezcla de deseo, admiración y… ¿amor? No definitivamente no era eso, se regaño a sí misma por si quiera pensarlo.
—Quiero que seas tú la diseñadora de esta línea.
Akane lo miró con los ojos grandes y llenos de sorpresa, Ranma sonrió sabía que el diseño era su pasión tal y cómo Ukyo se lo había dicho.
—¿Estás de acuerdo? —preguntó Ranma interesado enderezándose otra vez para mirarla más de cerca, Akane hizo lo mismo y lo miró esperanzada y completamente incrédula.
—¿Estás hablando enserio? —preguntó con una gran sonrisa, apenas calmando los gritos que golpeaban su pecho abnegados por no hacer un escándalo.
—¿Cuándo no he hablado enserio?
—¿Qué pasara con Ukyo? —preguntó Akane y Ranma arrugó un poco el ceño.
—Ella ya está muy ocupada con los chinos y los americanos.
—Lo sé, pero nos repartimos las secciones, yo tengo una y ella el resto.
—Déjaselas a ella entonces, sé que siempre has estado detrás de expandirte, pero tu padre no lo quería hasta te hizo renunciar al título de diseñadora.
—Bueno… así no fue la historia, suena muy feo decirla así —dijo Akane algo apenada ¿cómo sabía tanto de ella? sin que se lo hubiera contado.
—El viejo Haposai me contó una parte, me he dado cuenta de la otra ¿Por qué dejas que Ukyo le ponga su nombre a tus creaciones?
Akane desvió la mirada, ese tema siempre le había disgustado, ya tenía que guardarse su orgullo cuando felicitaban a Ukyo por sus prendas que eran de ella.
—Porque en este negocio si no tienes nombre y fama no eres nadie —replicó Akane arrugando el ceño y dio un respingo al sentir los dedos ásperos pero masculinos de Ranma en su mentón, la obligó a mirarlo y Akane pudo ver aquellos ojos azules diferentes, como nunca antes los había visto, parecía como si comprendiera su dolor, estaba sintiendo miedo, no quería que ese lazo se hiciera más fuerte, no quería eso no lo podía permitir, ella ya no amaba a Kuno, pero sabía que él si amaba a Shampoo.
—Estos árabes no te conocen, es tu momento para enseñarle al mundo quien es Akane Tendo.
No debió de haber usado ese tono de voz y mucho menos aquellas palabras que la hicieron vibrar por dentro.
—No me respondas ahora, te dejaré pensar hoy y mañana. Por la noche tenemos que darles una respuesta a los árabes, así que esperare, piénsalo y mide todo lo que tengas que medir.
—¿Qué pasara con la vicepresidencia? —preguntó inquieta, tal vez solo la estaba engatusando para quedarse definitivamente con la empresa, no quería desconfiar pero lamentablemente las circunstancia la obligaban, Ranma lo notó y su mirada se hizo algo fría.
—Ahí estará, como siempre. Pero si no quieres entonces no haremos… —dijo Ranma molesto pero Akane lo tomó ahora del rostro obligándolo a mirarla, le sonrió y se acercó a él para darle un ligero beso y después le miró fijamente.
—Aceptó, quiero ser la diseñadora de esta línea.
Ranma ya estaba en la oficina de nuevo, había pasado la comida maravillosamente con Akane, eso no le estaba gustando, le estaba empezando a tener afecto y esa era una de las cosas que no quería que le pasaran, estaba con su padre quien le estaba ayudando con las cuentas y las nuevas inversiones que harían, no era muy diestro en ellos pero Haposai también estaba ahí y le ayudaba y lo corregía. Ranma estaba muy concentrado en lo que hacía y Haposai y Genma se intercambiaban miradas traviesas y confidentes, cuando Ranma se percató aventó los papeles en el escritorio y les miró fieramente.
—Hablen —ordenó y ambos rieron divertidos al ver aquella reacción, estaba muy incomodo con lo que había pasada esa tarde en la oficina, cuando ambos lo habían visto con Akane.
—¿Desde hace cuanto tiempo andan? —preguntó Genma y Ranma desvió la mirada.
—¿Ya te acostaste con ella? —preguntó Haposai con los ojos llenos de esperanza y Ranma le dio un golpe a la mesa.
—¡Pero qué rayos les pasa! Como pueden decir esas cosas, me están tratando como si fuera un colegial.
—Tú nos provocaste, si no te hubiéramos visto de esa forma con Akane ni te lo estaríamos preguntando —rió Haposai y Genma también.
—Eso es algo que a ustedes no les interesa —dijo Ranma mirándolos con una sonrisa irónica y ellos rieron juntos.
—No aún no se ha acostado con ella —dijo Genma y rieron de nuevo, Ranma estaba completamente irritado, que les importaba a ellos su vida amorosa con Akane.
—¡Dejenme ya! —exclamó perdiendo la paciencia y ellos rieron de nuevo.
—Por lo menos ya no estás obsesionado con aquella chica, Shampoo —dijo Genma aliviado recordando la mirada fiera y amenazante de su hijo cuando le decía que estaba dispuesto a matarla a ella y a su esposo.
—Sí, cierto. Aceptó que Akane me gusta… pero ella es un poco tímida —dijo Ranma entrando en la conversación.
—¿Te gustaría que fuera como Shampoo de desinhibida? —preguntó Haposai y Ranma rió con fuerza.
—Una cosa es ser desinhibida y otra muy diferente es ser una zorra —replicó Ranma y ellos rieron de nuevo.
—Podrá ser lo que quiera, pero esta buenísima —dijo Haposai y Genma rió negando con la cabeza.
—Pero Akane se ve que tiene lo suyo, si no Ranma no estaría tan interesado en ella —dijo Genma y esta vez Ranma no dijo nada, Haposai salió a solucionar un problema con el sistema y al estar solos Genma se dio cuenta que esta era su oportunidad.
—Hijo, ¿quieres a esa chica?
Ranma no lo miró de inmediato, después contestó desviando la mirada.
—No sé de que hablas —mintió, Genma sonrió, sabía que su hijo no era muy expresivo y mucho menos cuando se trataba en el campo amoroso, no iba a insistir más, su pregunta se había respondido sola.
Unos leves golpes en la puerta se hicieron presente y ambos hombres miraron hacia la puerta cerrada.
—Soy Akane.
Ranma se incorporó y Genma pudo ver un brillo en los ojos de su hijo que pocas veces había visto. —Adelante Akane —habló Ranma desde su escritorio, cuando Akane entró se sonrojo al ver a Genma, recordaba el cómo los habían visto en acciones comprometedoras, intentó salir diciendo que volvería más tarde pero Genma se lo impidió, se puso de pie y fue hasta ella para tomarla de los hombros y acercarla al escritorio de su hijo que estaba entre serio y divertido mirando la incomodidad de Akane.
—Los dejo solos entonces, me llamas cuando estés libre hijo —dijo para después soltarla y salir de la oficina.
Akane sintió un desagradable escalofrío cruzar por su espina dorsal, no tenía cara para mirarlos y Ranma le indicó que se sentará haciendo un gesto para restarle importancia al asuntó, empezaron a hablar de los negocios y cuando Akane se iba a levantar Ranma se inclinó sobre el escritorio y la tomó de la muñeca haciendo que lo mirara.
—¿A qué hora paso por ustedes? —preguntó Ranma y Akane lo miró algo desconcertada.
—¿Cómo?
—¿A qué hora estarán listos tu hermana, tu papa y tú, para que los pase a buscar?
Akane sintió de nuevo aquel cosquilleo que le pasaba constantemente al hablar temas así con Ranma, le parecía tan tierno que ni ella misma se creía que fuera el Ranma que había conocido semanas atrás, que estaba dispuesto a mover cielo y tierra para destruir dos vidas; la de Kuno y la de su prima.
—No te preocupes Ranma, aún está el coche de Nabiki, no creas que he olvidado la deuda que tengo contigo —dijo Akane y Ranma sonrió.
—Ven aquí —dijo de forma seductora y Akane sonrió también algo tímida lo obedeció y Ranma la admiró mientras se acercaba, le encantaba toda ella, su rostro, su cabello ahora corto, sus ojos, su cuerpo y especialmente sus caderas que se ladeaban delicadamente al caminar.
—Siéntate —le indicó Ranma y Akane sintió de nuevo aquella sensación dentro de su estomago al ver que se estaba refiriendo a sus piernas.
—No creo que sea buena idea Ranma —le cortó Akane pero Ranma la jaló de nuevo.
—No tengas prejuicios Akane, nadie va a entrar, además no va a pasar nada porque te sientes, solo quiero tenerte cerca —dijo Ranma despreocupadamente, dándola confianza a Akane para que se sentara, lo dudó, algunas veces ella se regañaba por ser tan educada y pudorosa, pero era algo que no podía evitar, después de la muerte de su madre se había resguardado detrás de su padre y de su hermana mayor que se había esmerado por hacer de ella una dama y la verdad era que a pesar de ya no ser virgen había tenido relativamente poco contacto con el sexo opuesto, Ranma era el único que realmente se había interesado en ella en ese campo, porque no solo buscaba placer sino también darle placer a ella a diferencia de sus otras experiencias. Akane se sentó ayudada por Ranma y dio un respingo al sentirlo algo excitado, intentó levantarse pero él se lo negó.
—Ranma yo creo…
—No lo hice a posta, Akane, así es como tú me pones, solo tú eres la culpable, me tienes como un niño de trece años con su primera experiencia sexual —dijo Ranma riendo mientras admiraba el bello rostro de su amante no consumida y saboreaba mentalmente aquellas finas y delicadas líneas rosadas que eran sus labios.
—Me gusta tenerte así sabes —dijo Akane desviando la mirada, estaba sonrojada y Ranma sonrió al notarla también como él, no habían pruebas pero su olor y respiración se lo decían, tenía demasiada experiencia con las mujeres para saber cuando estaban así.
—Te he dicho que conmigo no tengas vergüenza de nada, puedes expresarte sin miedo ni prejuicios.
Akane sonrió y se acercó para darle un beso en los labios mientras jugaba con su cabello negro, Ranma no dijo nada ante el acto a pesar de que no le gustaba que le tocaran el cabello, la besó con pasión y ella correspondió de la misma forma, Ranma la abrazó de la cintura y Akane sintió un delicioso cosquilleo en su espina de nuevo al sentirlo erecto.
—Tócame Ranma —dijo Akane entre un suspiro abrazándolo con sus brazos del cuello mientras lo miraba de forma reservada, Ranma hizo lo que ella le pedía y tomó uno de sus senos cubierto por la ropa que a pesar de tener sujetador pudo sentir su pezón erizado. Akane no sabía lo que le pasaba, Ranma no le inspiraba más que pensamientos lujuriosos siempre había tenido una fantasía y ahora la quería cumplir.
La silla de Ranma tenía descansa brazos por donde Akane metió sus piernas quedando completamente enfrente de Ranma sentada sobre él, sintiendo su sexo duro.
—Poupée ¿qué piensas hacer? —preguntó Ranma interesado, mirando con deseo a Akane, sintiendo como su erección crecía más.
—Siempre he querido hacer el amor en una oficina —dijo Akane ronroneando en su oreja y Ranma también sintió una sacudida, quería hacerla suya en ese momento, escucharla gritar su nombre y gozar de la pasión, pero no era el momento, aún no, esa noche lo sería pero después de la fiesta.
—Que interesante linda, pero no creo que sea el mejor momento —dijo Ranma posando sus manos en los muslos de Akane quien se movió sobre él, incitándolo, seduciéndolo.
—¿Por qué no? ¿Acaso no soy de tu agrado? —preguntó con fingida inocencia, Ranma rió divertido y la tomó de los senos apretándolos con fuerza pero sin hacerle daño alguno, Akane suspiró cerrando los ojos mientras se movía de nuevo sobre Ranma, sintiéndolo ahora más excitado.
—No tengo condón.
—Sales antes de venirte —dijo Akane moviéndose de nuevo contra él, causándole un gran placer.
—Apenas y me puedo contener, ya dentro de ti nadie ni nada me podrá sacar y no creo poder salir antes de terminar, ni siquiera si la empresa se derrumba o viene una guerra, en ese momento me vuelvo muy apasionado.
Era algo difícil de creer para Akane, no podía creerlo más apasionado de lo que lo había conocido.
—¿Enserio? —preguntó interesada.
Ranma sonrió al ver el asombro de Akane, era tan inocente que lograba cautivarlo.
—Ya lo veraz poupée, pero no ahora —dijo Ranma pero no quería soltarla, no quería era como una droga para él, Akane sonrió y se acercó para besarlo de nuevo.
Nabiki al entrar a la habitación de Akane a dejar unas toallas limpias sobre su cama como su hermana Kasumi se lo había pedido, se dio cuenta de que en la cama estaba el vestido que seguramente usaría esa noche, Akane ahora se encontraba tomando un baño pero Nabiki sonrió al ver que iría realmente sensual. El vestido era de color verde esmeralda, la tela era de seda y tenía un escote sugerente que se ajustaba en su pecho, con la espalda completamente desnuda, el corte de la espalda llegaba hasta donde perdía su nombre, en la pierna también tenía un escote y era completamente largo en el suelo estaban unos zapatos plateados de tacón y en su escritorio estaban los accesorios que llevaría, eran aretes de diamantes del mismo color que el vestido y unas pulseras de plata que hacían juego con los demás accesorios, lo que llamó mucho la atención de Nabiki fue la lencería que estaba sobre la cama, no necesitaría sujetador para la ocasión porque el vestido contaba con copas en la parte superior, pero llevaría tanga, la tomó y pudo ver el pequeño pedazo de tela color verde esmeralda semitransparente realmente provocador.
—¡Que pilla Akane! —gritó Nabiki riendo cuando Akane entró en la habitación, ella se percató de la tanga que tenía Nabiki entre sus manos y su rostro enrojeció exageradamente.
—¡¡Nabiki para ya!! —exclamó totalmente sonrojada, Nabiki rió y le entregó de nuevo la prenda.
—Están muy prendidos ¿no?
—Qué dices, nada que ver —dijo Akane ajustando la toalla a su cuerpo, Nabiki sonrió con complicidad.
—¿Desde cuándo tienes secretos con tu hermana favorita? —preguntó Nabiki en tono juguetón —Además no me lo puedes negar, pasas más tiempo en su oficina que en la tuya o en los asuntos de la empresa.
Akane la miró detenidamente, en cierta parte era cierto, estaba dedicándole mucho tiempo a Ranma. —Por ejemplo hoy ¿te acostaste con él en su oficina?
—¡Que quieres decir!
—Ya los atraparon una vez —Akane se sonrojó —, ¿pero paso hoy?
Akane negó con la cabeza, Nabiki se cruzó de brazos y la retó con la mirada —Vi como salían de su oficina, estaban sonrojados y tú llevabas el cabello alborotado, Akane se sonrojó.
—Si tuvimos algo… pero no nos acostamos.
—¿Entonces qué paso?
—Solo… nos tocamos.
Nabiki la miró incrédula, no podía creer que un hombre como Ranma solo la tocara, le preocupaba Akane se veía bastante ilusionada y él parecía un patán.
—¿Cómo dices?
—¡Solo nos tocamos no paso nada más!
—Tranquila no te exasperes —dijo Nabiki levantando los hombros, —será mejor que me vaya a alistar yo también ¿te vas con Ranma o conmigo? —preguntó Nabiki yendo hasta el marco de la puerta, no quería tener problemas con su hermana.
—Con Ranma —contestó Akane algo molesta, por lo que ella le estaba diciendo, por más que Akane le insistió para tener sexo él le dijo que no quería ahí en la oficina, como ella le había dicho solo se habían tocado y tras de eso encima de la ropa.
—Bien, nos vemos luego, tomare un baño —dijo Nabiki y salió de la habitación, Akane se tensó y decidió vestirse, tenía que apresurarse ya que se tenía que secar el pelo que agradecía ahora llevar corto.
—¡No sabes cómo me costó conseguir tu número de teléfono! —exclamó la voz de Shampoo mientras Ranma se terminaba de abrochar la camisa.
—Bueno, ya estás hablando ¿Qué quieres? —preguntó secamente mientras se acomodaba ahora la trenza.
—Ranma ¡Te amo! Porque eres así conmigo —dijo Shampoo, su voz sonaba desesperada y angustiada, Ranma sonrió de medio lado de una forma amarga, ahora sabía que Shampoo sentía lo mismo que él, pero extrañamente no se sentía feliz y victorioso como había creído sino que le daba pena.
—Shampoo, yo no te estoy haciendo nada…
—¡Te liaste con Akane solo para darme celos!
—Que tengas una linda noche —dijo Ranma serio y le cortó la llamada, Shampoo siguió llamando al celular de Ranma pero este no contesto ninguna de sus llamadas, quería apagarlo y dejarlo sobre la mesa, pero sabía que Akane podría llamarlo así que no tuvo más opción que dejarlo ahí sonar y sonar.
—¡¡Buenas noches, hijo!! —exclamó Soun dándola un afectuoso abrazo a Ranma que acababa de entrar al dojo Tendo. Soun tenía un traje de sastre al igual que él, Ranma se sorprendió al saber que iría también a la fiesta, aunque no se lo hacía raro, puesto que Soun odiaba estar todo el tiempo en su casa.
—¿Cómo sigue señor Tendo? —preguntó Ranma también alegre de verlo.
—Muy bien hijo, muy bien feliz de saber que Akane está con alguien como tú…
—Vámonos ya papá —le cortó Nabiki que apareció en la habitación tomando a su padre del brazo mientras le dedicaba una mirada despectiva a Ranma, quién lo notó y se sintió algo incomodo, con Nabiki nunca se había metido y se alegraba de que a si fuera, ella era una gran administradora y le tenía mucho respeto pero suponía que ahora lo detestaba por la relación que tenía con su hermana.
—¿Cómo esta señorita Tendo? —saludó Ranma extendiendo su mano que Nabiki le contestó rápidamente para romperlo.
—Akane no tarda en bajar —dijo Nabiki y jaló a su padre fuera de la casa para dejar a Ranma solo.
—Vaya, yo también te apreció Nabiki —dijo Ranma para sí mismo y escuchó unos pasos que se acercaban, pero arrugó el ceño, esos pasos se escuchaban apresurados ¿Akane vendría corriendo?
—¡Hola! —exclamó la infantil voz de Sanosuke que miró a Ranma con grandes ojos interesados.
—Pequeño ¿cómo estás? —preguntó Ranma acercándose a el feliz niño que le extendió los brazos para que lo cargara y así lo hizo.
—¡Sanosuke! —exclamó una voz masculina que llamó la atención de Ranma, puesto que no sabía que Akane vivía con un hombre, pero recordó al padre de Sanosuke y esposa de la hija mayor de Soun. —Oh, hola —dijo aquel hombre mirando a Ranma algo confuso, nunca antes lo había visto, pero lo miró más detenidamente y recordó una fotografía que Akane le había enseñado mostrándole el nuevo dueño de la empresa.
—¡Tú debes de ser
—¡Ranma! —exclamó Sanosuke feliz interrumpiendo a su padre, Ranma lo miró algo sorprendido, la verdad era que no pensaba que recordara su nombre, los niños siempre eran olvidadizos y le sorprendía que se recordara de él.
—Sanosuke deja al señor en paz, no le arrugues su traje —dijo Tofú tratando de tomar a Sanosuke pero Ranma negó con la cabeza.
—No se preocupe, me agradan los niños —dijo Ranma y Sanosuke rió.
—Buenas noches —dijo Akane bajando las escaleras, Ranma se giró con Sanosuke en los brazos y tuvo que mantenerse para no soltar al niño, estaba preciosa, parecía un ángel. Su vestido era completamente ceñido al cuerpo, dejando ver su delgada y definida silueta, su piel se notaba más bronceada con aquel color esmeralda que hacía sus ojos más marrones y grandes, estaba maquillada y Ranma pudo percibir una dulce fragancia que emanaba de su piel. Tofú también la miró, de todos los años que llevaba de conocerla nunca antes la había visto tan hermosa, ella no era para nada fea pero esa noche estaba como una diosa. Tomó a su hijo y se despidió apresuradamente sabiendo que estaba interrumpiendo y Akane se sonrojó al ver la mirada perdida de Ranma sobre ella y aclaró su garganta, Ranma se percató de su torpeza y se sintió verdaderamente apenado parecía un adolescente.
—Estas preciosa —dijo Ranma extendiendo su mano que Akane tomó sonriendo al sentir su calidez.
—G…gracias, tú también estas muy guapo —dijo Akane y Ranma sonrió ante su timidez, se acercó a ella y le dio un leve beso, no quería arruinar su maquillaje.
—¿Ranma fue a recoger a tu hermana? —preguntó Ukyo algo seria, Nabiki la miró recordando lo que Akane le había dicho, parecía que la observación de su hermana había dado muy en el blanco, puesto que Ukyo se notaba molesta e inquieta.
—Sí, creo que tenían que hablar antes de un tema relacionado con los árabes, ya sabes, hoy se verán con ellos y tienen que tener todo listo —mintió Nabiki y pudo ver que Ranma y Akane entraban al salón, daba las gracias porque ellos dos se comportaran como socios y no como pareja o amantes. Ranma cordialmente la tomó de la cintura y con un acto de caballerosidad la hizo caminar enfrente de él. Ukyo iba a buscar a Ranma para saludarlo pero Nabiki le dijo que esperara al ver que empezaban a hablar con los árabes.
—Es usted muy bonita, señorita Akane —dijo uno de los inversionistas árabes mirando a Akane de una forma que a Ranma no le gusto, Akane se sonrojó, era un hombre sumamente atractivo. Moreno de consistencia fuerte como la de Ranma pero más alto que él sus ojos eran negros al igual que su cabello y su sonrisa era tan blanca como las perlas que llevaba esa noche su hermana.
—Muchas gracias —respondió Akane sonriendo cordialmente, pero su sonrisa se esfumó al ver el semblante molesto de Ranma que empezó a hablar con ellos en inglés como lo estaban haciendo desde el principio. Ranma les explicó rápidamente a los inversionistas las pautas que deberían de seguir, ellos estaban atentos pero Ranma sentía celos al ver que Mustafá el inversionista más joven hablaba tendidamente con Akane quien estaba algo incomoda al parecer de Ranma, esos malditos árabes pensó, no podía evitarlo, sabía que los árabes tenían una mística magia que llamaba la atención de las personas, en especial de las mujeres cuando se trataban de hombres como Mustafá. Haposai se acercó a Ranma en un momento que los inversionistas estaban discutiendo entre ellos y Mustafá con Akane para indicarle que ya habían llegado las geishas para los inversionistas, Ranma le dijo que se apresurara a traerlas y cuando ellas llegaron impresionaron a los árabes con su belleza y particularidad, Ranma se acercó a Mustafá para terminar de indicarle las pautas que seguirían y Mustafá respondió con una sonrisa mientras miraba a Akane.
—Estoy muy feliz de que usted sea la diseñadora, esperó que nos veamos muy seguido.
—No sé si eso sea posible, la señorita Tendo trabajara en el taller y supongo que usted es un hombre muy ocupado —se apresuró a decir Ranma tomando a Akane del brazo. —Por cierto, tenemos para ustedes una diversión, que sea de su provecho y que tenga linda noche, si nos disculpa, tenemos que hablar sobre unos asuntos de trabajo –dijo Ranma despidiéndose cordialmente del árabe para llevarse lejos a Akane mientras Haposai les presentaba a las geishas y les ofrecía uno de los mejores sakes que habían en Japón.
—¡Le estabas coqueteando! —rió Ranma molestamente cuando estaban afuera en el balcón, la soltó y Akane sintió que estaba hablando de nuevo con el Ranma que conoció cuando Shampoo llegó de nuevo a Japón, brusco y violento.
—¡¿Qué dices?! —preguntó incrédula, Ranma la estaba acusando injustamente.
—¿Te gusta? ¿Por qué no mejor te vas con él? —preguntó sarcásticamente mientras la acorralaba contra el barandal y su cuerpo, Akane sintió un escalofrío pero no iba a dejar que Ranma la tratara de esa forma tan injusta.
—¡Exageras! Yo no tuve nada que ver, ese hombre estaba coqueteando conmigo no yo con él.
—Pero a ti sí que te gusto —replicó Ranma, Akane le dio una bofetada y lo miró realmente indignada, después de todo lo que habían pasado como se atrevía a decirle aquello.
—¡Eres un bestia! —gritó Akane intentando irse del lugar pero Ranma la detuvo jalándola de nuevo, ella se resistió pero Ranma la arrastró hacía él bruscamente.
—Espera, Akane —dijo Ranma un poco más tranquilo, de nuevo ella se resistió pero él la detuvo.
—Perdón, sé que me pase, no quería decir eso —dijo Ranma cerrando los ojos para después mirarla, Akane estaba más tranquila pero seguía algo molesta. —Sé que tú no tuviste nada que ver, fue ese idiota, pero entiéndeme.
—Ranma, eres un estúpido.
—Lo sé, pero entiende, no sé qué es lo que me pasa contigo, estaba celoso y yo soy muy celoso.
Akane sonrió y Ranma aflojo su agarre —Y también muy posesivo —dijo y Ranma se encogió de hombros.
—Disculpa, no puedo evitarlo, además no es nada raro siendo japonés recuerda que tenemos una sociedad machista.
—Cállate, no arruines el momento —dijo Akane riendo para después besarlo suavemente. Ambos contaban los minutos para que la fiesta terminara, Akane sabía que Ranma le daría una sorpresa y sospechaba cual sería.
