Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Vraiment il est amour… Qu'est-ce qu'est l'amour en réalité ? Ne le sais pas… Mais j'aime être avec toi (De verdad es amor... ¿qué es el amor en realidad? No lo sé... Pero me gusta estar contigo)
Cap 11
(Lemon) Este capítulo tiene escenas sexuales explicitas, si lo leen será bajo su propio riesgo...
Ranma cerró la puerta, Akane respiró nerviosa, ya estaba en su habitación, sabía a lo que iba, sabía lo que iba a pasar y no podía evitar estar nerviosa, hacía mucho tiempo que no sostenía relaciones sexuales con un hombre y mucho menos con uno tan varonil como Ranma que lograba incomodarla e intimidarla como él lo hacía.
Ranma se acercó por detrás y posó sus fuertes manos en sus brazos cubiertos por el saco negro de sastre que él le había dado en la fiesta para que no sintiera frío, Akane sintió la presión y la fuerza deliciosa con la cual los apretaba, cerró los ojos y se estremeció al sentir su aliento cálido chocar contra su cuello pálido.
Ranma no esperó más y la besó cerca de la clavícula, saboreando el sabor de la piel de Akane mientras la mordía levemente, su intención era marcarla pero lo haría después, al final. Akane ladeó su rostro al lado contrario dejándole más espacio a Ranma que la giró para quedar enfrente de ella.
—Me encanta la idea de tu cabello corto —dijo Ranma mirándola con pasión, Akane no dijo nada solo sonrió levemente. —Además de hermosa, disfrutare más de ti —dijo besando sus labios lentamente, como nunca lo había hecho, siempre era brusco y violento, esta vez fue delicado y tranquilo. Akane participó en el beso de la misma forma que Ranma, correspondía las suaves y fuertes caricias a la vez, participaba con su lengua en la danza inquieta que Ranma proporcionaba y el beso cada vez se fue haciendo más apasionado y jugoso. Ranma sin dejar de besarla se deshizo del saco negro que cayó al suelo, acarició su espalda terminando en su cintura la cual abrazó con fuerza. Akane por su parte entrelazó sus brazos sobre los fuertes y grandes hombros de Ranma que estaba con la espalda doblada hacía ella por la gran diferencia de tamaños. Ranma interrumpió el beso y la abrazó con fuerza para aspirar su aroma y después besar su cuello de nuevo descendiendo hasta llegar al principio de su torso.
—Eres tan suave… tan tersa —dijo Ranma muy concentrado en lo que estaba haciendo, Akane sintió un escalofrío al escuchar su voz grave y ronca en su oído, haciendo que las pulsaciones de su corazón se hicieran más intensas y rápidas. Ranma bajó sus manos acariciando su vientre aún cubierto por la ropa, tomó sus caderas pegándolas hacía él para mirarla y obtener una respuesta de gusto por Akane que la respondió al instante, besándolo ahora ella con hambre y deseo. Ranma no pudo evitar sonreír y posar sus manos completamente expandidas en el trasero de Akane, acariciándolo y agarrándolo con necesidad.
Akane se estremeció un poco al sentirlo algo excitado, y Ranma dejó su trasero para pegarla contra la pared suavemente y bajar los tirantes de su vestido verde esmeralda dejándolo por la mitad de su vientre, pudo admirar los pechos de Akane en donde la delataban sus pezones erguidos, Ranma sonrió y Akane se sonrojó al ver la forma en que Ranma la miraba, trató de cubrirse contra el torso cubierto de él pero rápidamente Ranma la tomó de las muñecas y la empujó suavemente contra la pared para poder admirar de nuevo sus hermosos senos.
—Son hermosos, Akane, perfectos —dijo dándole ánimos al ver que no demostraba mucho agrado en mostrarlos.
—No deben de ser tan grandes como los de Shampoo…
—No arruines el momento —dijo Ranma posando un dedo en sus labios y algo serio, Akane comprendió que había cometido un error pero no soportaba la idea de pensar que Ranma la comparaba con Shampoo.
—Lo siento… es que
—Son perfectos para mí, me enamore de ellos desde que paso aquello en mi oficina —le cortó Ranma acariciando la mejilla de ella con su nariz para hablarle suavemente al oído. —te enseñare a gozar de ellos cómo nunca lo has hecho.
Y no se equivoco, cuando tomó sus senos para estimularlos lamió sin urgencia y con delicia los senos de Akane, mordiendo levemente el pezón que se estremecía cada vez más al tener contacto con su lengua mientras masajeaba el otro con su mano, Akane soltó un leve suspiro de gozo, nunca antes alguien le había dado tanto placer con tan pocas caricias.
Ranma estaba totalmente embobado con sus senos, no quería detenerse y lamía el pezón de Akane como si fuera un dulce que se negaba a soltar, dejó el seno izquierdo para tomar el derecho con su boca repitiendo de la misma forma de caricias con su lengua y mordiendo de nuevo el pezón que se endurecía de inmediato, Akane soltó otro suspiro que estaba a punto de convertirse en gemido de placer, Akane no podía evitarlo más, quería sentirlo más cerca de ella y abrazó la cabeza de Ranma pegándolo aún más a sus senos.
—No pares, Ranma, no pares —pidió Akane con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados disfrutando de la intensidad de las mordidas de Ranma, quería sentir más, necesitaba probarlo a él también así que terminando el abrazo se apresuró a buscar con sus manos atontadas para desatar la corbata de Ranma, torpemente lo hizo y después intentó desatar los botones pero rompió algunos y otros Ranma también fue el culpable. Cuando estuvo con el torso desnudo al igual que Akane ella suspiró y tocó sin restricciones sus abdominales trabajados y pectorales anchos, se acercó a él y empezó a lamer también su cuerpo, sus pectorales y pezones pero Ranma la tomó del mentón y la besó con desesperación en la boca, tomando uno de los senos en sus manos con fuerza mientras con la otra intentaba bajar el resto del vestido.
Cuando quedo libre del vestido esmeralda de seda Ranma se dio cuenta que llevaba unas pantaletas muy sugerentes, que hizo despertar más sus instintos y apetito sexual, era del mismo color del vestido pero era de una tela delicada de punto semitransparente.
—¿Por qué no me dijiste antes que tenías esa prenda? —preguntó tomándola del trasero para separarla de la pared y conducirla a la cama, Akane rió levemente y lo miró de forma traviesa.
—¿Te gusta? ¿Creó que no se me ve bien? —ya no tenía reservas, estaba disfrutando esa noche, si se iba a convertir en la amante de Ranma esa noche se portaría tan mal como sus deseos e intenciones se lo permitieran.
Ranma también rió y le dio un ligero pellizco en el glúteo izquierdo —Ya te enseñare cuanto me gusta —dijo y la empujó suavemente en la cama dándole tiempo para que se acomodara en las almohadas de la cama matrimonial Akane lo hizo y Ranma quitándose los zapatos se colocó encima de ella besándola mientras sus manos la recorrían inquietamente al igual que ella a él, tocando también su trasero y sexo por encima de la ropa.
Ranma descendió de nuevo besando los pechos de Akane nuevamente y bajando por su vientre mientras lamía su ombligo proporcionándole una nueva sensación a Akane para llegar hasta su intimidad, besó sus muslos y le indicó que abriera las piernas, Akane nerviosa lo hizo, hacía tiempo que nadie la tocaba ahí y jamás había experimentado el sexo oral, ninguno de los dos hombres con los que había estado le habían hecho sexo oral, lo consideraban sucio e inadecuado, ni siquiera ella lo había hecho. Ranma se dio cuenta de ello y decidió que esperaría para enseñarle ese punto del sexo.
Recordando aquellos prejuicios intentó cerrar las piernas pero Ranma al darse cuenta la miró, sonriéndole de forma confidente y abriéndole suavemente las piernas. Besó el interior de sus muslos y después, tomó con lentitud la diminuta prenda bajándola hasta arrojarla al suelo, quedando Akane completamente desnuda.
Ranma le quitó los zapatos de tacón arrojándolos también al suelo, no quería que Akane pareciera una actriz de playboy que no se dignaban a quitarse los zapatos y tomando la intimidad de Akane con sus dedos pudo ver el placer que esto le proporcionaba.
—Ranma… Ranma —suspiraba Akane y Ranma sonrió aún no había probado nada, se acercó y pasó sus dedos por sus labios femeninos. Una sensación nueva apareció en Akane, una sensación que le gusto al sentir sus dedos contra su intimidad. Ranma empezó a darle caricias con dos dedos, acariciaba su intimidad con lentitud y después lo hacía con rapidez Akane se sostuvo de las sabanas sintiendo como el placer la invadía y como en su garganta se empezaban a formar más gemidos de placer. Ranma dejó de acariciar su intimidad para introducir los dedos en ella, Akane cerró los ojos y gimió al sentir el movimiento de los dedos de Ranma como si la estuviera penetrando.
—No Ranma… No me hagas esto… me vas… a… matar —dijo Akane entrecortadamente mientras respiraba con dificultad.
—Aún no llega lo mejor —dijo Ranma y Akane sintió una oleada de calor que la invadía, su cuerpo se tensó y experimento por primera vez su primer orgasmo, empezaba a creer que no existían Ranma no era el primero en su vida pero si el primero que le propiciaba un orgasmo solo tocándola. Akane se dejó descansar en el suave colchón en donde todo olía a él, las sabanas, almohadas y todo, todo olía a él, estaba embriagada por su aroma masculina.
—Ranma —suspiró con los ojos cerrados mientras este empezaba a desnudarse, le iba a dar placer a Akane, quería y necesitaba hacerla suya, estaba realmente excitado por el gozo que ella había experimentado y el placer que él le había brindado.
Buscó entre sus cajones y sacó un preservativo, Akane se incorporó levemente en la cama y pudo ver un poco de la virilidad de Ranma, quería ver más y se acercó a él contemplando todo su sexo, estaba muy bien dotado, tenía una linda forma y muy buen tamaño. Akane sin decir nada le quitó el preservativo y le sonrió indicándole que ella se lo pondría.
Ranma no dijo nada y se inclinó un poco para atrás apoyando sus manos en el colchón dejándole más espacio a Akane que palpó su sexo sin pudor alguno, Ranma rió al ver aquellos ojos marrones sorprendidos, le acarició los cortos cabellos negros azulados y ella lo miró con curiosidad y travesura, Ranma la besó de nuevo y sintió la tímida mano de Akane sobre su sexo que se movía con poca experiencia sobre él.
Akane intentaba estimularlo como él había hecho con ella, pero solo quería masturbarlo aún no estaba preparada para darle sexo oral y Ranma lo sabía así que dejó que Akane lo tocara sin pudor alguno, subía y bajaba su mano y con la otra libre masajeaba sus testículos sintiendo su suavidad y calidez. Ranma tuvo grandes exhalaciones de aire y Akane se dio cuenta que se resistía a gemir, ya se los arrancaría en otro momento, Ranma estaba en cierto punto sorprendido, pensaba que jamás volvería a sentir eso por nadie, y mucho menos estimularse de aquella manera con simples roces, Akane era increíble para él, lograba perturbarlo de mil maneras, incluso más de las veces que Shampoo lo había excitado, Akane lo excitaba el doble.
—Akane… me encanta que me toques —dijo Ranma sorprendido de que estuviera hablando, su sexo estaba ya completamente erecto y la sangre no circulaba bien por su cabeza. —Pero necesito hacerte mía… necesito…
Akane no lo dejó terminar porque le dio un apasionado beso mientras se encargaba de ponerle el preservativo, estaba encantada con su sexo y moría por sentirlo dentro, Akane se sentó encima de él y Ranma empezó a penetrarla mientras sentía como sus paredes vaginales lo recibían con ansias. Ranma la tomó con fuerza y la acostó de nuevo en la cama situándose el sobre ella, sin aplastarla, manteniendo el peso con sus codos.
—Eres bellísima —dijo Ranma mirándola para después besarla y moverse suavemente dentro de ella. Esperó a que Akane se moldeara a él y pudo ver a Akane sonreír al sentirlo ya todo dentro de ella, aunque hubo una leve impresión de dolor que Ranma calmó con besos y caricias en su rostro.
Ranma colocó sus brazos a lado de la cabeza de ella para poderse apoyar mientras entraba y salía de ella con cuidado, viendo como Akane disfrutaba y jadeaba sonoramente. Para Ranma era música escuchar aquellos suspiros femeninos que solo se lograban arrancar haciendo el amor, Ranma estaba extasiado, le encantaba Akane, todo de ella, su piel, su cuerpo, su rostro, su cabellos sus expresiones cuando estaba molesta, feliz y excitada como ahora, pero lo que más le gustaba de ella era su carácter, tan fiero y tierno a la vez, una mescla única e incomparable.
La tomó con pasión de la cintura para hacer más intensa la penetración, llegando hasta el fondo de Akane, arrancándole cada vez más gemidos. Akane entendía porque Shampoo estaba loca por Ranma, pero no quería pensar en ella en esos momentos y mucho menos imaginándosela en su lugar, tenía que distraerse así que una idea paso por su mente.
—Ha… háblame —pidió Akane acercándose a su oreja mientras la mordía con pasión.
Ranma aplicó más fuerza en la penetración al sentir aquella mordida y dudó antes de hablar, las palabras no llegaban a su mente, no sabía que decir.
—Por favor —dijo Akane jadeando en su oreja mientras introducía sus manos en su cabello besándolo con necesidad.
—Me encantas, no sabes… cuanto… espere este momento… te quiero Akane… te quiero —dijo Ranma agitado, Akane se abrazó a él con fuerza sintiendo una oleada de calor nuevamente alcanzando su segundo orgasmo, Ranma no lo había sentido llegar, sino la hubiera estimulado más, ese orgasmo había llegado de la nada y fue pequeño porque Akane no descanso, siguió participando sin bajar la fuerza.
—Ranma…. Ranma —gemía con los ojos cerrados, Ranma al escuchar su nombre entre jadeos se prendió más si eso era posible.
Akane tomó el mando indicándole que se girara para ella quedar sobe él mientras apoyada en sus pectorales subía y bajaba para después moverse de formas circular sintiendo como Ranma bailaba dentro de ella, siguió bajando y subiendo mientras Ranma tomaba sus senos con deseo y los apretaba produciendo más placer en Akane.
Ranma pudo ver el bello rostro de Akane anunciar que venía su tercer orgasmo lo iba a hacer inolvidable, por esa razón la tomó de las caderas y marcó el un nuevo ritmo más acelerado y profundo que le encanto a Akane.
—M…. me vas… a matar —gimió Akane arqueando su espalda, Ranma sonrió y Akane buscó desesperadamente sus labios mientras Ranma se encargaba del resto haciendo que Akane sintiera de nuevo aquella sensación para después gritar con fuerza sin importarle los vecinos, se dejó caer sobre el cuerpo de Ranma, sintiendo la calidez y el sudor de ambos cuerpos mientras las respiraciones eran agitadas.
—Akane ¿Qué me diste? —preguntó Ranma cerrando sus ojos controlándose para demorar su orgasmo también, Akane entendió y se incorporó de nuevo buscando que Ranma tuviera también su orgasmo como ella, Ranma se sorprendió de la energía de Akane, llevaba tres orgasmos y podía seguir, definitivamente esa mujer lo iba a matar.
Ranma la tomó de las caderas cambiando las posiciones para él tener el mando y la embistió saliendo y entrando con fuerza e intensidad, después de varios minutos de hacer lo mismo Ranma terminó con un leve gemido y Akane gritó de nuevo anunciando su cuarto orgasmo.
Ambos cayeron rendidos y Ranma abrazó con fuerza a Akane disfrutando de sus agitados cuerpos respirando sonoramente, exhalando ambos con fuerza.
—Eres… increíble —dijo Akane mirando a Ranma que estaba sobre ella, su peso era delicioso, le encantaba que la aplastara de esa forma, no la lastimaba, la hacía sentir protegida y deseada, Ranma respiró hondo e intentó levantarse de ella pero Akane lo abrazó de la cintura con sus piernas pidiéndole que no se alejara.
—Quiero… tenerte un poco más, dentro de mi —dijo Akane completamente desinhibida, Ranma sonrió y la besó con más fuerza pero a pesar de la suplica de Akane se apoyó en sus brazos para no aplastarla del todo.
—Me gustas tanto… podría amarte toda la noche. Quédate a dormir —dijo Ranma y Akane lo miró con cierta sorpresa.
—Mañana tenemos que trabajar, no podemos llegar tarde —dijo Akane acariciando el cabello de Ranma mientras jugaba con su trenza desordenada.
—Soy tu jefe, sabes que nunca te haré nada por esto, hasta puedo aumentarte el sueldo —bromeó y Akane rió dándole un ligero beso en los labios.
—Mi padre se preocupara si no llego a dormir.
—Llámalo, dile que estás conmigo.
Akane se sonrojó y negó con la cabeza.
—Por favor Ranma, no me pidas hacer eso cuando sabes que me muero de la vergüenza con él.
Ranma algo molesto se levantó saliendo de ella para sentarse a su lado en la cama, Akane se apoyó en sus codos y lo miró algo preocupada ¿había dicho algo para molestarlo? Ranma se quitó el preservativo y Akane lo miró con horror cuando lo arrojó sobre la alfombra.
—¿No piensas tirarlo en el baño?
—Mañana viene la criada —dijo Ranma saliendo de la cama para ir a su closet, Akane lo miró con atención su trabajado y perfecto cuerpo, era PERFECTO, todo estaba bien, su abdomen más duro que una roca, sus glúteos redondos y fuertes y su sexo grande y hermoso, estaba delicioso y disfrutaba de la escena que era solo de ella.
Akane se levantó incomoda con su desnudez tomando la sábana blanca y fue hacía el preservativo para tomarlo y depositarlo en la basura —No sé cómo no te da vergüenza, mañana se enteraran de que estuviste conmigo.
—¿Qué tiene de malo? Es mi casa, puedo hacer lo que lo que yo quiera con quien yo quiera.
Akane lo amó, le encantaba su forma de ser, tan libre y despreocupado, tan apasionado, pero fue más apasionado cuando la tomó de nuevo sin avisto pegándola contra su cuerpo ya descansado.
Le besó la mejilla y después la abrazó con fuerza buscando rozarla y besar su cuello.
Ese hombre era insaciable, la besaba con hambre y ansias, cómo si Akane se fuera a ir para siempre, Ranma hizo que retrocediera sobre sus pasos y regresaron a la cama, el sobre ella mientras que Akane solo se dejaba hacer y besar por él, le quitó la sábana blanca y empezó a acariciar su cuerpo con pasión y ternura.
De nuevo hicieron el amor, esta vez sin preservativo pero Ranma salió a tiempo ladeando su cuerpo para no mancharla, cuando Ranma se acostó Akane se acomodó a su lado reposando su cabeza en su pecho.
—¿Tienes hambre? —preguntó Ranma y Akane lo miró sonriendo levemente mientras besaba uno de sus pectorales y después subía un poco le daba un pequeño beso en su barbilla en donde habían vellos que estaban creciendo por la razón de que se había afeitado hace un par de días para darle un fugaz beso en los labios que Ranma respondió delicadamente acariciando su mejilla.
—Un poco, pero quiero estar más tiempo aquí, contigo.
—Puedo preparar algo y traerlo para que no tengas que salir de la cama —dijo Ranma pero cuando se iba a levantar Akane no lo dejo.
—Después —se quejó Akane con un bostezo.
Ranma acarició su cabello y se inclinó para besar su boca suavemente —Me vas a matar Akane, eres incansable.
—Quédate esta noche —pidió de nuevo, Akane negó con la cabeza y Ranma la acorraló contra su cuerpo y la cama.
—Mi padre…
—Debe de estar dormido, son las dos de la mañana. Además no es tonto, todos vieron que nos fuimos juntos de la fiesta, nadie te ha llamado es obvio que saben lo que está pasando —dijo Ranma serio y Akane rió besándolo mientras enredaba sus manos en su cabello.
—¿Y qué está pasando?
—Que te estoy haciendo el amor como un loco… que no te dejaré en paz toda la noche, que me gustas demasiado.
Akane se estremeció al escuchar aquellas palabras cálidas cerca de su oído pero su corazón se aceleró cuando Ranma preguntó serio.
—¿Kuno fue el primero?
Akane no contestó, pudo ver la penetrante mirada de Ranma en sus ojos marrones y sintió un escalofrío, desvió la mirada y Ranma tomó su mentón para obligar a mirarlo.
—Responde —ordenó y Akane intentó sacárselo de encima pero fue imposible.
—¿Por qué tienes que arruinar todo con eso? —preguntó molesta y Ranma la tomó de la muñecas poniéndolas encima de su cabeza para que no se pudiera mover.
—Quiero saber, necesito saberlo —dijo Ranma impaciente.
—Déjame —dijo Akane molesta.
—Akane, mírame —dijo Ranma pero Akane le hacía caso omiso —¡Mírame! —dijo tomando su rostro con la mano que le quedaba libre.
Akane lo miró, tenía el ceño fruncido y el semblante molesto.
—¡Dije que te quitaras de encima! —exclamó Akane forcejeando con él pero fue inútil, Ranma no aflojó ni un poco su agarre.
—No te pongas así Akane.
—¡Cómo me pides eso, después de preguntarme eso!
—Lo siento, pero necesito saberlo ¿fue el primero en tu vida?
—¡Patán!
—¡Es tan difícil responder si o no! —exclamó Ranma molesto, empezando a lastimar a Akane por la forma en que ella se trataba de soltar, ella misma era la que se estaba haciendo daño al intentarlo. —¿Amas a Shampoo? –preguntó Akane y eso tomó un poco desprevenido a Ranma pero le miró serio y decidido respondiendo.
—No.
—¿Seguro?
—Sí.
Akane lo miró algo recelosa, dejó de forcejear con Ranma y ladeó su rostro clavando su mirada en la pared que estaba al costado de la recamara.
—No —dijo y Ranma la miró con atención.
—¿Quién fue?
Akane lo miró algo molesta y Ranma estaba serio —¿Para qué lo quieres saber?
—Porque ahora tu eres mía, y quiero saber todo lo referente a ti.
Akane sintió otro escalofrío al escuchar esas palabras, había sido directo y sin tapaduras, le había dicho todo en una pequeña frase.
—Fue un novio en la preparatoria, Kuno fue el segundo.
Akane se dio cuenta que Ranma tensó un poco su ceño al escuchar aquello, sabía que Ranma odiaba a Kuno y le dolía la razón de saber que era por Shampoo.
—Entiende, era mi prometido, nos íbamos a casar y…
—No tienes que explicarme nada —le cortó Ranma apartándose de ella para retomar su antiguo lugar al lado de Akane pero esta vez ella se sentó.
—Ranma —dijo algo preocupada al ver el cambio de humor de este, se acercó a él y acarició su mejilla haciendo que este le mirara.
—No me hagas mucho caso —dijo Ranma dándole una leve sonrisa, Akane sonrió también y acomodó un rebelde fleco que se negaba a acomodarse como los otros. Ranma la miró de nuevo y la besó con algo de rabia, Akane se dio cuenta pero le gustaba la pasión de Ranma así que dejo que la amara de nuevo como la primera vez.
Espero que les guste!!!!! Un beso comentarios, quejas y demás (no ofensivas onegai) jajaja a
Espero que les este gustando, un beso y nos vemos!
