Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
cap 12
Entre un et une autre, quelle est la différence (Entre uno y otra, cual es la diferencia?)
Akane despertó por las horas de más que había dormido, y lo primero que vio fue la gran espalda desnuda de Ranma a su lado, Akane sonrió, la sabanas estaban cálidas y el colchón era realmente cómodo, se estiró y sintió su cuerpo desnudo sobre la cama. Sonrió, hacía mucho que no despertaba con un hombre a su lado y cuando lo hizo no fue con Kuno sino con su novio de la secundaria, él si había sido algo más condescendiente con ella, no como Kuno que solo paso una vez, se incorporó levemente sobre el colchón y olvidando su desnudez se acercó a Ranma acariciando sus piel, a pesar de estar tan trabajada era suave y cálida, Ranma descansaba plácidamente, había paz en su rostro, paz que ella nunca había visto, Akane paso las yemas de sus dedos sobre su piel y después empezó a depositar ligeros besos sobre su brazo, Ranma se removió al sentirla y dejó de darle la espalda para girarse y verla, abrió los ojos y sonrió al verla ahí, desnuda a su lado.
—Entonces no fue un sueño —dijo Ranma roncamente, con voz que delataba su recién despertar, Akane rió ante su comentario, se acercó y le dio un leve beso un los labios acostándose de nuevo al lado del costado de Ranma.
—¿Un sueño, por qué lo dices? —preguntó Akane recostándose ahora en el pecho de Ranma quien sonrió al sentir el cuerpo de ella cerca.
—Qué le hacía el amor a una diosa.
—No exageres —dijo Akane riendo sonrojada y Ranma acarició su espalda desnuda.
—No exagero, eres incansable Akane, perdí la cuenta después de la séptima vez que lo hicimos.
Akane rió y se apoyó en sus abdominales para subir a su boca y besarlo de nuevo, Ranma sonrió y la tomó de la cintura girándola para quedar el encima.
—Yo también perdí la cuenta después de la decima —sonrió Akane acariciando el rostro de Ranma, era tan guapo que le costaba creer que ahora lo tuviera solo para ella.
—¿Qué tienes? —preguntó Ranma algo extrañado al ver aquella mirada pensativa en Akane, ella se percató y negó con la cabeza, abrazó a Ranma y lo empezó a besar de forma apasionada, le indicó que se girara y así lo hizo, Akane quedó encima, sentada en su cintura mientras ahondaba el beso con su lengua.
—Tengo hambre Akane, no seas cruel —dijo Ranma apretando los muslos de Akane, ella rió, desde la noche había sido así, tenía hambre pero se negaba a levantarse de la cama para ir a buscar algo de comer.
—Una vez más, solo una —pidió Akane moviéndose encima de él mientras sentía su sexo erecto detrás de sus glúteos.
Ranma se cubrió los ojos con su brazo, ella lograba trastórnalo, nunca pensó que hacerle el amor a Akane fuera tan adictivo.
—Me vas a matar Akane —dijo Ranma tomando su cintura para colocarla más atrás rozando ambos sexos.
—Eso es lo que quiero, eso es —dijo Akane excitada entregándose de nuevo a las caricias de Ranma y la pasión que se empezaba a desatar entre ambos.
—¿Adónde vas a ir? —preguntó Ryoga al ver que Mousse tenía preparadas todas sus cosas, Mousse se giró y lo miró con frialdad.
Estoy harto de ser la sombra de Saotome, nos veremos algún día Ryoga —dijo Mousse secamente alejándose de ahí, Ryoga no comprendía, pero no le prestó mucha atención siempre era así, Mousse era muy extraño, cuando Ranma le preguntara le diría que se había ido a algún lugar desconocido, seguramente regresaría en menos de dos semanas.
—Dios ¿Akane qué es eso? —preguntó Ranma mirando el plato que Akane le acababa de cocinar, no quería ser odioso pero no tenía buena pinta para nada.
—¡Son huevos estrellados! —exclamó Akane algo molesta ante el semblante desagradable de Ranma que la miró cambiándolo de inmediato, ni siquiera tenía buen olor.
—Sí, bastante estrellados —dijo Ranma y Akane arrugó el ceño.
—Sí eres tan bueno en la cocina ¿por qué no intentas hacer algo mejor? —lo retó Akane, Ranma sonrió y le robó un beso que ella se hubiera negado a darle. Tomó las espátulas de metal y fue a la estufa para empezar a hacer lo mejor que podía, no era muy diestro en la cocina, pero por lo menos sabía hacer unas cuantas cosas. Akane miró con detenimiento la cocina, era completamente moderna, no se parecía en nada a la suya. Todos los instrumentos eran de acero inoxidable y la barra que había en la separación con la sala era de granito negro, los platos eran cuadrados y los vasos redondos pero bajos.
—Me gusta mucho tu cocina Ranma —dijo Akane sintiendo como Ranma la tomaba por detrás de sus muslos, abrazándola por la cintura y acomodando su rostro en la clavícula de Akane.
—A mi me gustas más tu —dijo Ranma succionado la piel del cuello de Akane, ella rió sabiendo que le dejaría marca, como ya tenía en varias partes de su cuerpo, algunas muy intimas pero que solo ambos sabían. Akane disfruto del momento, abrazando los brazos desnudos de Ranma, él solo estaba con bóxers y ella tenía una camisa que era de él que le quedaba realmente grande, hasta llegar a la mitad de sus muslos. Ranma se separó y regreso a su labor en la cocina, mientras Akane lo miraba atenta, nunca antes un hombre le había preparado el desayuno, nunca un amante se había portado con ella de esa forma, solo había estado con su novio de la secundaría y Kuno, con solo recordarlo sentía un nudo en el estomago que le daban ganas de vomitar, no pensaría en él, definitivamente no lo haría.
Shampoo sonrió y besó a Kuno con pasión.
—Veo que te alegra mucho la idea de volver a Tokyo —dijo Kuno sonriente mientras Shampoo asentía positivamente, —sabes que yo no podré ir, pero eso no importa, te extrañaré demasiado.
—Yo también —mintió Shampoo mientras abrazaba a Kuno con fuerza, no había sido fácil pero lo había convencido, lograría regresar a Tokyo para buscar a Ranma y demostrarle a Akane que ninguno de sus hombres sería para ella.
—No eres tan mal cocinero —dijo Akane comiendo el desayuno que Ranma había preparado, Ranma sonrió y levanto los hombros.
—Solo se lo básico, cuando entrene con mi padre apenas y comíamos, muchas veces me cambio por comida —Akane le miró con sorpresa y Ranma rió —pero siempre me recuperaba. Ranma le prestó a Akane una ropa deportiva que le quedaba inmensa, como no podían pasar a su casa Ranma la llevaría a un centro comercial para comprar solo lo básico antes de ir a trabajar, ya se habían duchado y estaban terminando de desayunar, mientras Ranma cocinaba Akane se arreglaba, Ranma se percató de que Akane lo miraba y también la miró.
—¿Qué pasa? —preguntó, Akane sonrió y negó con la cabeza, Ranma insistió llamándola y Akane le miró algo tímida.
—Te dije que no te diera conmigo nada de vergüenza, puedes expresarte libremente —dijo Ranma al ver aquella actitud tan cortada, Akane se perdió en su mirada azulina, definitivamente ese hombre la volvía loca y apenas habían pasado unos días desde que se llevaba mal con él.
—Tenemos que irnos Ranma, ya llevamos cuatro horas tarde, se van a dar cuenta en la oficina —dijo Akane y se levanto apresuradamente de la mesa, Ranma la miró resignado y la siguió saliendo ya del departamento para ir a comprar la ropa de Akane.
Nabiki estaba tecleando apresuradamente en la computadora mientras se fijaba en unos balances que Genma le había entregado, su hermana no había llegado a dormir, y ni Ranma ni ella habían llegado "los dos disfrutando y yo aquí trabajando como perro" pensó algo molesta, podría estar ahora también con su novio pero sonrió levemente al saber que Akane se la estaba pasando bien, solo le preocupaba que Ranma jugara con ella, eso ya sería después una observación que le plantaría. Su padre sabía que había pasado la noche con Ranma, puesto que los vieron salir juntos del evento y Akane no llegó a dormir, Soun estaba verdaderamente interesado en esa relación porque no protestó en nada, pero Nabiki sabía que después se metería mucho en la relación, la puerta de su oficina se abrió y por ella entro Ukyo bastante molesta, Nabiki la miró con desconcierto y Ukyo se acercó a su escritorio dándole un golpe con la palma extendida, Nabiki le miró despectivamente —¿Perdón?
—¡¿Dónde está Akane?! —exigió saber Ukyo, Nabiki le miró con mucho más sarcasmo y sonrió.
—Aún está en casa, sintió un ligero mal estar en el estomago, seguramente comió algo malo anoche —dijo Nabiki restregando sus palabras, Ukyo tenso su semblante y le miró de forma retadora a Nabiki.
—¡Está con Ranma verdad!
—¡A mí no me gritas en mi oficina! —gritó Nabiki de vuelta levantándose de su silla, Ukyo se dio cuenta de que se había pasado y rápidamente se tranquilizo.
—Ayer dicen que se fueron juntos…
—¿Quiénes? —preguntó Nabiki cortando a Ukyo que le miró dolida. —¿Quién? —preguntó de nuevo levanto el tono de su voz al no tener respuesta de Ukyo.
—Unos de producción…
—Cree lo que quieras, pero ellos dos no están juntos, ignoró porque el señor Saotome no ha llegado, pregúntale a su secretaria si tanto te preocupa, pero Akane no debe de demorar, Tofú le dijo que descansara un poco y que se repondría.
Ranma y Akane llegaron a la oficina, Ranma entró primero y Akane entró veinte minutos después mientras había esperado en una cafetería cercana, Akane insistía en que lo mantuvieran en secreto y Ranma sin más accedió, fue hasta su oficina devolviendo unos cuantos saludos e ignorando otros y después Akane entró saludando a todos como de costumbre, antes de ir a su oficina pasó por la de su hermana para contarle todo lo que había pasado, cuando terminó Nabiki rió pero no le gustaba mucho ver a su hermana tan entusiasmada con Ranma.
—Antes de que te vayas, guapa —la llamó Nabiki cuando Akane estaba a punto de salir, ella se giró y la miró atentamente.
—Cuidado con Ukyo, se puso como loca cuando vio que ni tu ni Saotome estaban —Akane tragó fuerte al escuchar aquello y la miró ansiosa —, yo negué todo claro, pero me parece que no se la creyó, es una tipa peligrosa, creo que deberías decirle a Ranma que tenga cuidado también.
—Sí, ya se lo dije, al principio no quería pero después no le quedo más remedio que aceptar.
—Señor Saotome, la señorita Ukyo necesita hablar con usted, dice que es muy urgente —dijo Mao la nueva secretaria de Ranma, que le gustaba bastante pro la forma que trabajaba, era muy ordenada y autoritaria, tenía cerca de los cincuenta años y hacía el trabajo excelente, Ranma supuso para que era y exhalo pesadamente.
—Hazla pasar Mao, gracias —contestó Ranma y colgó el teléfono, ni siquiera tuvo que esperar mucho, apenas colgó Ukyo entró bruscamente.
—¡Ranma! —exclamó dando un portazo, Ranma no se levantó, pero si la miró detenidamente mientras se acercaba fieramente a su escritorio.
—¿Cómo estás Ukyo? La verdad no se te ve muy bien deberías…
—¡Explícame que tienes con Akane! —exigió Ukyo mientras golpeaba el escritorio de Ranma y le miraba severamente, Ranma arqueó una de sus cejas y aclaró su garganta.
—No entiendo porque te pones así…
—¡Cómo que no lo entiendes! —exclamó Ukyo roncamente mientras esforzaba más de lo debido sus cuerdas vocales que se marcaban en su piel haciendo que resaltaran vivamente. —¡Cómo me puedes hacer esto después de lo que paso entre nosotros!
—No paso nada Ukyo, solo fue una noche.
—¡Cómo puedes ser así de frío!
—Yo no lo empecé Ukyo.
—¡Pero lo seguiste! ¡Me hiciste tuya…
—¡Basta ya Ukyo! —cortó Ranma levantándose de su escritorio, Ukyo lo miró alterada y apretó el puño. —Yo te dije que no quería nada contigo antes de que pasara eso, tú me dijiste que no te importaba y paso lo que querías ya después volvimos a las vidas normales.
—¡Canalla!
—Soy realista y digo solo la verdad, una verdad que tú conoces muy bien Ukyo —dijo Ranma controlándose para no gritar y perder el control, Ukyo estaba bastante alterada y no era justo que ella se portara así, además temía que Akane lo supiera, sabía que era bastante sensible y que no le gustaría nada enterarse de esa vieja relación.
—Yo pensé que tu y yo —dijo Ukyo con la voz cristalizada y Ranma la interrumpió antes de que terminara, bajando el tono y la presión de su voz.
—Pensaste mal Ukyo, lo siento pero tú sabes que yo te deje muy claras las cosas, cuando nos conocimos supe que te guste, tu también me gustaste pero no de la forma que tu quieres.
—¡Akane no te merece! —gritó Ukyo retomando su fiereza y brusquedad, Ranma la miró severamente, sabía que le había prometido a Akane mantener el secreto, por esa razón tenía que medir sus palabras.
—No sé de qué me estás hablando, la señorita Tendo no me interesa en nada, ni yo a ella…
—¡No me mientas Ranma! —le interrumpió Ukyo con un grito, Ranma la miró más serio que nunca, él era un hombre de poca paciencia, y Ukyo definitivamente estaba haciendo que la perdiera, estaba haciendo un gran esfuerzo para contenerse y no gritarle, no sacarla a tirones de su oficina, fue hasta la pequeña mesa de licores que tenía y se sirvió un ron a las rocas, tomó un gran sorbo y después se giró para ver a Ukyo, sabía por experiencia que el ron mataba las tensiones.
—No tengo porque mentirte Ukyo, entre la señorita Tendo y yo no hay nada. No sé de donde hayas sacado la historia, pero ella no es mi tipo.
—Claro que si te gusta, eso no me lo puedes negar.
—Es bonita, pero nada más. Tiene un carácter de los mil demonios y es bastante extraña.
—Ayer se fueron juntos.
Ranma se acercó a ella lentamente mientras Ukyo lo miraba algo reservada, la verdad era que la intimidaba como nunca antes nadie lo había hecho y el simple motivo de tenerlo cerca le ponía los vellos de punta.
—Mira Ukyo —dijo Ranma roncamente, mirándola directamente a los ojos —tú no eres nadie para cuestionar lo que yo hago o deje de hacer.
—Pero Ranma yo…
—Y por ese motivo —interrumpió Ranma completamente serio —, no tengo porque darte cuenta de mis actos.
La puerta de la oficina sonó y ambos miraron hacía la puerta.
—Señor Saotome, soy Tendo Akane, la secretaria no está así que…
—Un momento —dijo Ranma y miró de nuevo a Ukyo —dime una cosa ¿una amante le llama al otro "señor" o se refiere a él con tanta cordialidad y educación?
Ukyo no dijo nada, solo camino hasta la puerta realmente humillada por su escena y abrió la puerta encontrándose con Akane que como los demás días estaba completamente despampanante.
—¡Oh Ukyo! ¿Qué tal?
—Enferma del estomago —respondió Ukyo saliendo apresuradamente de la oficina de Ranma mientras Akane entraba y cerraba la puerta detrás de sí.
—Ranma, tengo una lista de los nuevos proved… —Akane se detuvo al ver que Ranma le daba la espalda y que respiraba molesto. —¿Ranma? —lo llamó despacio, por si estuviera alterado no quería molestarlo, dejó los papeles sobre el escritorio y se acercó a él, cuando puso una de sus manos en el hombro de él lo sintió tenso.
—Akane —su voz estaba ronca, se giró y ella pudo ver que realmente estaba molesto —, no creo que sea buena idea ocultar lo nuestro.
—Ranma, por favor aún no, es muy pronto.
—¿Pronto? —preguntó molesto.
—No te exasperes, entiendo que las cosas no son normales, pero Kuno puede darse cuenta…
—¡Me vale un carajo que ese imbécil se entere de algo! —gritó Ranma perdiendo toda paciencia que pensaba que tenía, Akane le miró con los ojos como platos por aquella reacción y él se percató de ello.
—Akane, perdón yo no quise gritar.
—Entiendo que esto sea extraño, pero no me tienes que tratar así.
—Akane espera —dijo Ranma mientras trataba de detener a Akane, pero no lo consiguió y prefirió dejarla tranquila.
—Aún ama a ese imbécil aún lo ama —dijo con rabia.
—¡Ranma es un idiota, es un idiota y lo odio! —exclamó Akane mientras golpeaba su escritorio con fuerza sintiendo como el golpe afectaba sus palmas y sus glóbulos rojos se rompían dándole un color rojizo interno a los tejidos de sus manos —¿Quién se cree para gritarme a mí?
—¡Akane soy yo! —exclamó Nabiki golpeando levemente la puerta de su despacho que se encontraba cerrada, Akane miró hacía ahí y suspiró pesadamente.
—Adelante —dijo con tono rancio mientras se dejaba caer sobre su silla de cuero giratoria, clavando sus dedos entre sus cabellos de forma frustrada. Nabiki entró y cerró la puerta de inmediato, Akane levantó la mirada y ella se sentó en una de las sillas que estaba enfrente de su escritorio.
—Akane no sabes lo que me acaba de llegar —dijo Nabiki apenas conteniendo su emoción, Akane no dijo nada, solo la miró indicándole que siguiera hablando y ella sonrió abiertamente.
—¡Los británicos quieren hacer tratos con nosotros!
Akane sonrió ante aquella notica y se puso inmediatamente de pie para celebrar con un abrazo aquel nuevo avance, cuando lo rompieron ambas se miraron con dicha y alegría y Nabiki se acercó enseñándole la carpeta. —Tienes que irte en dos días, para que les enseñes todo lo referente a nosotros y los hagas ver nuestros objetivos y logros.
—¿Por qué no mandas a Ranma? Total es su empresa —dijo Akane molesta mientras se cruzaba de brazos, Nabiki sabía que algo andaba mal, le bastaba con ver el semblante de su hermana, pero también sabía que no se tenía que meter si quería seguir con la hermosa relación que tenían amabas. —No. Ranma se irá mañana en la tarde a Corea, parece ser que hubieron algunos problemas con las modelos así que quiere poner orden.
—Ya veo —dio Akane resignada mientras se encogía de hombre. —Mañana en la noche haré mi equipaje.
No hablaron más. Ranma no se molesto en llamar a Akane para pedirle una disculpa por la reacción que había tenido con ella, sabía que se había pasado pero él no tenía toda la culpa, Ukyo lo había sacado de sus caudales y eso había sido suficiente para gritarle a Akane, sabía que había hecho mal pero no era del todo su culpa.
Por otra parte, Akane estaba rotundamente decidida a que Ranma tenía que pedirle disculpas y no lo buscaría ni le hablaría antes de que lo hiciera.
Cuando se cerró la empresa vio que las luces de su oficina se encontraban apagadas, ya se había ido, ni siquiera se había despedido de ella.
Sintió una punzada en su estomago pero la ignoró de inmediato.
Ranma estaba en su departamento, ya tenía su equipaje listo y estaba sentado en la sala de su departamento que ahora solo compartía con Ryoga, le había sorprendido la notica de que Muosse se había marchado pero supuso que necesitaba un descanso, muchas veces hasta él se cansaba de ellos. —¿Qué tienes Ranma? —preguntó Ryoga que llegó a la sala con una lata de cerveza y otra para Ranma que rechazó de inmediato, había cambiado, antes nunca despreciaba una cerveza, pero ahora era completamente diferente ya casi no las bebía.
—Nada.
—Vamos te conozco bien, dime qué te pasa —insistió Ryoga mientras le daba un sorbo a su lata sintiendo un burbujeó en su estomago para después expulsar el gas con un eructo.
—Solo, problemas que yo mismo me he cargado.
—¿Lo dices por Ukyo? —preguntó y Ranma lo miró con algo de desconcierto él no le había contado nada acerca de la discusión que había tenido esa mañana con ella.
—No te preocupes, escuché un poco, iba a entrar pero al ver que estabas tan ocupado me fui a la oficina de Haposai, estaba con tu padre. Nos quedamos un rato ahí y después ella llegó buscando consuelo.
—¿Les contó algo?
Ryoga sacudió la cabeza mientras le daba otro sorbo más pequeño a su bebida —Pidió hablar con el viejo, después se fue un poco más tranquila, pero yo sabía que había discutido contigo porque lo escuche.
—Maldita oficina, todo el mundo se da cuenta de lo que hago —masculló de mala gana mientras apretaba su puño y meditaba sobre el asunto. Ryoga ya no dijo nada más ni él tampoco, sabía que le quería preguntar pero que no se atrevía a hacer y mucho menos cuando sabía que estaba enojado.
Cuando entró en su habitación se quitó el traje de sastre que empezaba a odiar, pero sabiendo que tenía que casarse con él por el resto de los días que le quedaban como socio mayoritario de la empresa, pensó en llamar a Akane pero recordó su preocupación porque Kuno no supiera de sus antiguos amoríos con Shampoo, como lo odiaba y por primera vez envidiaba a un hombre ¿porqué él tenía el amor de Akane y el no podía siquiera anhelarlo?
Akane no pudo dormir, se removía inquieta en la cama intentando hacerlo, pero no daba resultado. Miró la mesilla que estaba al lado de su cama y pudo ver que su reloj digital de luz azul decía "02:34 a.m." estrelló su mano contra su frente escuchando el leve golpe seco que no tuvo ningún dolor en ella ya que no había fuerza en el, tomó el celular que estaba también en la mesilla y vio que se encontraba completamente limpio. Sin ninguna llamada perdida ni ningún mensaje de texto en la bandeja de entrada ¡NADA!
—¡Maldito imbécil! —exclamó mientras se incorporaba violentamente sobre la cama quedando sentada con la espalda completamente recta, se maldijo mientras apretaba los dientes.
—¡Ese idiota que se cree! ¿por qué no me ha llamado? —preguntó de forma frustrada mientras se dejaba caer de nuevo pesadamente sobre el colchón sintiendo los músculos tensos de su espalda.
Un miedo la embargo por completo, él solo se había divertido con ella, había sido un número más en la lista de las mujeres con las que había tenido amoríos, se sintió usada y no pudo evitar las lágrimas que salían violentas de su corazón.
Comentarios, preguntas y otros los quiero un beso!!!!
