Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Confusion, zèles, désir et amour (Confusión, celos, deseo y amor)

Cap 13

Ranma entró a su oficina después de cuatro días de estar fuera, había llamado a Akane pero no le había contestado ninguna de sus llamadas y no había querido preguntarle a Nabiki por ella, pero esta vez la buscaría en su oficina. Antes de llegar a donde tenía previsto se encontró con Nabiki que lo saludó interesada en saber que había pasado al final con las modelos y el problema en Corea.

—Te contaré ahora, necesito hablar con Akane antes —dijo pasándola recto pero Nabiki aclaró su garganta en el momento que Ranma giró la cerradura de la puerta de Akane, encontrándola completamente vacía.

—Ella no está, se fue hace tres días a Inglaterra —apuntó Nabiki dándole ahora la espalda para seguir su camino, pero Ranma la tomó del brazo y la hizo girarse para verla detenidamente.

—¿Inglaterra? —preguntó algo molesto, no sabía nada al respecto y no le gustaba nada que Akane se hubiera ido sin decirle nada, aunque él hubiera hecho lo mismo —¿Qué hace ahí?

—Trabajando obviamente —contestó Nabiki provocando a Ranma, él lo sabía y la estima que sentía por ella se estaba transformando en irritación. Era una mujer sumamente persuasiva, calculadora y frívola y sabía que estaba satisfecha con esa situación.

—Bien, no ha contestado mis llamadas.

—Creo que no se llevó su celular, últimamente ha gastado más de lo que creía en llamadas y no quiere pagar de nuevo tanto dinero, así que habla del hotel solo una vez al día.

—Dame el número —ordenó Ranma y Nabiki sonrió con maldad.

—No lo recuerdo, más tarde te lo llevó ahora tengo que pasar al área de producción —dijo de forma cortante y se soltó de su agarre para marcharse, Ranma la miró furioso desaparecer de ahí, quería detenerla pero tenía demasiada experiencia en tratar a mujeres como Nabiki y sabía perfectamente que esa no era la manera, además de que no quería ser violento con ella.

Fue hasta su oficina y cerró, cuando se giró su sorpresa fue sentir el peso de otro cuerpo contra el suyo. Aquellos cabellos purpuras completamente particulares le anunciaron que se trataba de Shampoo. La separó inmediatamente de él y la miró con algo de confusión.

—¡Ni hao Ranma! —exclamó la china mientras le sonreía abiertamente, Ranma restregó su cabello y le miró con cansancio.

—Shampoo ahora no tengo ganas —dijo Ranma mientras la esquivaba e iba a la mesa de sus licores para prepararse un ron en las rocas.

—Vaya, yo que me di mi escapadita para verte.

—Cierto. ¿Cómo es que estás aquí? —preguntó mirándola ahora —¿Dónde está tú querido esposo?

Shampoo sonrió con malasia y travesura, se sentó en el escritorio mirando a Ranma de una forma provocativa y acarició ella misma su cuello, de una forma sugerente y sensual.

—Lejos, muy lejos.

Ranma rió de forma despectiva y la miró con incredulidad, era una completa ninfómana —Qué bueno, pero te aconsejo que no pierdas tu tiempo en esta oficina, deberías de ir a algún centro comercial o a visitar a tu tío.

—Pero quiero estar contigo —interrumpió Shampoo mientras él tomaba tranquilamente de su ron, clavando su mirada azulina en los cristales del gran edifico mirando la ciudad mientras respiraba hondamente.

—¿Dónde dijiste que esta Kuno? —preguntó mirándola, Shampoo se puso nuevamente de pie y fue hasta donde él estaba, casi ronroneando como si se tratara de una gata apunto de atacar, sonrió de nuevo y habló de forma sensual.

—Se fue hace tres o cuatro días.

—¿Eres sorda? Responde a mi pregunta.

Shampoo sonrió mientras pegaba sus manos el torso de Ranma que la rechazó en el acto. —Estás molesto, eso lo sé.

—Shampoo, déjame en paz.

—Dame un beso —pidió Shampoo, lanzándose a sus labios, pero Ranma la detuvo apretado sus mejillas con una mano y sonrió, se separó de ella y dejó el vaso de nuevo en la mesa ahora vació.

Shampoo se quejó y suspiró de forma resignada, seducir a Ranma ya no era nada fácil, y eso la fastidio.

—Y pensar que Kuno se fue a Inglaterra dejándome completamente sola.

Ranma al escuchar aquello se detuvo en seco, como si le hubieran dado un golpe bajo acabando con todos sus sentidos y claridad del pensamiento, se giró de nuevo y avanzó contra Shampoo para pegarla a la pared, ella lo miró de forma sorprendida y feliz, pero aquella felicidad desapareció cundo se dio cuenta de que no estaba siendo apasionado si no histérico.

—¡Repite eso! —gritó mientras tomaba su rostro en su mano y se pegaba completamente a ella para ver si no estaba mintiendo.

—¡¿Qué pasa contigo Ranma?! —exclamó mirándolo con los ojos completamente abiertos, estaba asustada, conocía su carácter y sabía que perdía el control cuando se enojaba.

—¡Dime donde esta Kuno!

—¡En Inglaterra!

—¡¿Cuándo?!

—¡No lo sé, tres o cuatro días!

Ranma la soltó de inmediato y ella respiró agitadamente mientras cerraba sus manos sobre su pecho sintiendo los inquietos latidos de su corazón, nunca antes había visto a Ranma de aquella forma y realmente le había impactado. Ranma avanzó hacía su escritorio y tomó el teléfono de forma violenta mientras marcaba el número de su secretaria.

—Sí, señor Saotome —dijo ella con su suave voz, Ranma intentó calmarse rápidamente, no podía ser grosero con ella cuando no había tenido la culpa de la misma forma que pensó en disculparse con Shampoo por su arranque de cólera.

—Consígame un pasaje para Inglaterra esta misma tarde.

—Sí señor —dijo y cortó la llamada de inmediato de la misma forma que Ranma tiraba el teléfono. Shampoo estaba completamente sin habla, y pudo ver como el bajaba la cabeza respirando fuertemente, de una forma frustrada que le hizo saber que estaba conteniendo su enojo. Después de tres minutos Ranma se incorporó de nuevo y fue hacía donde Shampoo que lo miraba con miedo.

—Perdón Shampoo, me agarraste en mal momento.

—Eso ya lo note ¿por qué te vas a Inglaterra?

—Tengo unos asuntos pendientes —contestó Ranma mientras regresaba a la mesa de licores para servirse de nuevo un ron en las rocas, Shampoo lo miró con receloso, sabía que eso no era cierto por el simple motivo de que había reaccionado violento cuando le dijo lo de Kuno.

—¿Qué clase de asuntos? —preguntó Shampoo, Ranma la miró de forma molesta y le dio un sorbo a su trago sintiendo el cálido sabor de aquella bebida.

—No los entenderías muñeca, no los entenderías —dijo con amargura mientras su puño se cerraba.

Akane despertó de un saltó al ver que se le había hecho tarde, por la diferencia de horarios que tenían aún no lograba acostumbrarse, se quitó apresuradamente la pijama y se puso el traje de sastre que tenía planeado usar para la junta, se cepillo rápidamente y dio gracias de que lo había cortado, su maquillaje era casi invisible y calzó los tacones para salir rápidamente del hotel con las cosas que necesitaba.

Al llegar a la compañía saludó a todos y se dio cuenta que era una de las más grandes de Inglaterra, sintió un cosquilleó y tuvo algunas dificultades para hablar al principio, normal en los nervios pero ya después se desenvolvió a las mil maravillas.

Cuando terminó la junta hubieron algunas preguntas que Akane respondió despreocupadamente y después los integrantes del comité fueron abandona el lugar mientras ella terminaba de organizar sus materiales para irse y regresar a la mañana siguiente para saber que habían pensado. Una de sus láminas en donde venían fotografías de la última colección que habían hecho se resbalo de sus manos y fue a parar a los pies de un hombre que la recogió de inmediato.

Extendió su mano hacía Akane y ella le sonrió descubriendo que aquel hombre tenía una sonrisa bellísima.

—Me ha gustado mucho su explicación, estoy sumamente interesado —dijo y Akane sonrió más abiertamente tomando la lámina para guardarla en su portafolios.

—Muchas gracias, esa era mi esperanza, estábamos pensando en ampliar nuestros…

—Soy John K´lonret.

Akane se sorprendió un poco, el dueño de la compañía en la que estaba se llamaba igual, no había estado presente en la junta, solo sus representantes y sabía que aquel hombre tenía más de setenta años.

—Soy el nieto del señor John —comentó para que Akane saliera de su duda.

—Mucho gusto señor, Tendo Akane.

—Sí eso ya lo sé. Es realmente hermosa —dijo mientras sus ojos azules destellaban algo que Akane no se percató, ella sonrió y se ruborizo.

—Muchas gracias señor.

—Dime solo John ¿Cuánto tiempo vas a estar por aquí?

—Solo estos días, tengo que regresar a Japón.

—Bien, entonces nos veremos mañana.

—Claro que sí señ… John —dijo Akane sonriendo de forma tímida para salir de la oficina, dejando a John realmente cautivado.

Nabiki bostezó mientras se dirigía a la oficina de Ranma, tenía que llevar unos papeles, extrañaba a Akane, odiaba ir a aquella oficina, y Akane no salía de ella, cuando tocó la puerta escuchó que la voz de su prima le daba la entrada y eso la extraño. Cuando entró se dio cuenta que no había nadie más que ella.

—¿Dónde está Ranma? —preguntó Nabiki arqueando una de sus cejas, Shampoo sonrió y dejó de jugar con un adorno que Ranma tenía sobre la mesa para matar la tensión, la miró y suspiró levemente.

—Se fue a Inglaterra.

—¡¿Cómo?! —gritó Nabiki mientras las carpetas que llevaba en la mano se le caían por la sorpresa.

—¿Qué está pasando?

—Nada que te interese —dijo Nabiki mientras salía de la oficina de Ranma dirigiéndose a la suya para llamar a Akane y advertirle de lo que esperaba pero como supuso no estaba, intentó varias veces más hasta que optó por dejarle un mensaje, hizo las cuentas de las horas y sabía que Ranma estaría ahí casi en la madrugada, así que Akane tenía tiempo para prepararse y saberse defender ante él.

—¿Akane? —preguntó una voz conocida que la hizo parar su camino hacía su hotel, se giró y la sorpresa fue muy grande al ver que se trataba de Kuno.

—¡Kuno! —exclamó algo sorprendida mientras él se acercaba y besaba su mejilla.

—¿Qué haces por aquí?

—Bueno, estaba presentándonos en una empresa que es muy reconocida ¿tú qué haces por aquí?

—También, estoy en viaje de negocios —contestó Kuno y le hecho una mirada fugaz a su cuerpo, estaba hermosa, llevaba un traje de sastre que ceñía su figura y demostraba la elegancia de su cuerpo.

—¿Qué vas a hacer ahora?

—Pensaba ir al hotel, descansaría solo un rato, no tengo mucho que hacer.

—Voy a comer ¿no quieres acompañarme? Sabes que odio comer solo.

Akane accedió y fue con Kuno a comer.

Estaba algo inquieta, sabía que sí Kuno se había marchado Shampoo saldría de inmediato a Tokyo para encontrarse con Ranma y eso la entristecía, sabía que había sido una más para Ranma, pero no podía evitar sentirse triste y mal por eso.

Después de más de doce horas de vuelo Ranma llegó al hotel en donde había rastreado la tarjeta de crédito con la que Akane había pagado las noches de hospedaje, se trataba de un lujoso hotel en donde él también hizo una reserva, era bastante elegante y reconocido, cuando subió al taxi y le indicó el lugar este no se sorprendió y llegó en menos de diez minutos, cuando Ranma se bajó con una sola maleta fue hasta la recepción en donde confirmo su reserva y pagó con efectivo.

—Disculpe, señorita —dijo Ranma mientras la joven lo miraba atentamente.

—Aquí esta hospedada la señorita Tendo Akane, quisiera saber cuál es su habitación, quiero darle una sorpresa, ella es mi esposa —mintió y la recepcionista sacudió la cabeza.

—Lo siento señor Saotome pero esa es información confidencial que yo no le puedo revelar.

Ranma extrajo un billete británico y lo puso sobre el mostrador haciendo que el rostro de la joven se iluminara, miró la cámara que estaba cerca y Ranma supo que lo quería tomar pero que no podía.

—Déjelo cerca del basurero, arrójelo a un lado yo lo recogeré. La habitación es la 206, aquí está la llave —dijo mientras copiaba una tarjeta con los datos de la habitación para que Ranma pudiera entrar sin ningún problema, Ranma sonrió y asintió de forma positiva con una sonrisa ladeada.

—No sabe cómo se lo agradezco —tomó la llave y antes de irse miró a la recepcionista de forma confidente. —Por favor, no le diga que estoy aquí, quiero darle una gran sorpresa.

—Sí señor, como usted diga —contestó la recepcionista mientras asentía positivamente y se fijaba que Ranma tirara el dinero donde ella le había dicho.

Akane estaba realmente cansada, había sido un día largo, después de ver a aquellos empresarios había ido a comer con Kuno y después había hecho unas vueltas que le hacían falta, cuando llegó al hotel la recepcionista la saludó con una gran sonrisa haciendo que ella se sintiera algo extraña, le resto importancia y subió a la segunda planta en donde estaba su recamara, agradeció que no le hubiera tocado en el decimo piso y buscó entré su bolsa la llave para entrar, paso la tarjeta electrónica por la rendija plateada escuchó como el cerrojo se abría. Entró y pudo percibir el aroma de la limpieza en su recamara, dejó la bolsa sobre el sillón y arrojó los tacones lejos de ella, sintió sus pies palpitar por la presión de los zapatos y suspiró de forma fuerte.

—Maldición, mi espalda me va a matar —dijo para sí misma, fue hasta el ropero y tomó su pijama para después dirigirse al cuarto de baño, pero antes de entrar sonó el teléfono de su habitación y dejó la ropa sobre la cama para contestarlo.

—¿Cómo está la mujer más linda? —preguntó la voz de Kuno, haciendo que ella se extrañara por su repentina efusividad, estaba comportándose como cuando había empezado su noviazgo con él.

—Kuno, que sorpresa ¿cómo has estado?

Ranma estaba dentro, aún cautivo, había agradecido que Akane no hubiera encendido ninguna luz, se había conformado con las lamparillas que alumbraban vagamente la habitación dándole luz solo a la cama y a un poco más allá de ella, el rincón donde él se encontraba no le daba la luz y Akane no siquiera se había percato de su presencia, la verdad es que había controlado su presencia para que no la percibiera, eso era algo que había aprendido en su entrenamiento cuando tenía dieciséis años, al escuchar que se trataba de Kuno sintió como su sangre le ardía, habían salido hoy, eso lo escuchó también de la misma boca de Akane, se habían visto y ella ni siquiera se había dignado a llamarlo, era peor que la prima, eso fue lo primero que pensó, pero esperó. No alarmaría a nadie y mucho menos cuando Kuno estaba del otro lado de la línea.

—No, mañana tengo la tarde ocupada, y la noche, no esa si esta libre. Está bien, sí bueno, hasta mañana —Akane terminó la llamada y suspiró de forma cansada, no entendía el repentino interés de Kuno por ella, pero no le dio importancia, estaba molesta aún. Le dolía que Kuno la llamara y que Ranma no, fue al cuarto de baño y se desvistió para ponerse la pijama, solo se puso la camisa porque cuando se iba a poner el pantalón sonó el teléfono, corrió suponiendo que se trataba de nuevo de Kuno con la esperanza de que cancelara la cena de mañana pero se encontró con la voz agitada de su hermana mediana.

—¿Nabiki, qué pasa, que tienes? —preguntó preocupada.

—¡¿Dónde diablos estabas?! Llevo buscándote todo el día.

—Yo trabajo sabes —replicó Akane de forma molesta mientras escuchaba los reproches de su hermana.

—Hay algo importante que debo decirte, Ranma fue a Inglaterra.

—¡¿Qué?! —gritó Akane alarmada.

—¡Lo que escuchas, supo que estabas en Inglaterra y fue a buscarte!

—¡Ranma!

—Buenas noches —dijo una voz detrás de ella que la dejó completamente congelada, Akane despegó el teléfono de su oreja y se giró para ver el rostro de Ranma escondido en las sombras donde se asomaba una sonrisa cruel que la dejó completamente paralizada.