Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
cap 15
Ceci est totalement nouveau pour moi (Esto es totalmente nuevo para mí)
Akane sabía que había despertado la cólera de Ranma, pero era la única idea que se le había ocurrido para ganar tiempo, él no podía tratarla como una alfombra, ella era mucho más que una de sus conquistas, no sería como las demás, manejables y dispuestas a hacer lo que Ranma les dijera, ella iba en representación de la empresa que a su padre le había costado años levantar y no iba a dejar que un hombre como Ranma dañara la imagen de ella.
Miró el reloj que estaba sobre su mesa de noche al lado de la cama del hotel y descubrió que ya se acercaba la hora que había quedado de cenar con Kuno y con Kodashi que se había sumado a la lista, se levantó rápidamente de la cama y se metió al cuarto de baño para arreglarse.
—¡Que te vaya muy bien muchacho! —exclamó alegremente el jefe de la comisaría a la que habían metido a Ranma por "acoso sexual en un lugar público" había tenido que pagar una multa y también sobornar al jefe para que lo dejara salir esa misma noche. Estaba más que enfadado, por culpa de Akane había gastado una gran cantidad de efectivo para una sola noche y se lo cobraría con creces.
—Buenas noches —dijo Ranma saliendo de la comisaría para pedir un taxi que estaba cerca de ahí, esa era otra, el taxista había alegado ver el acoso sexual que Ranma le había dado a la chica, gracias a él lo habían encontrado más culpable, cuando Ranma le indicó el nombre del hotel al taxista este apresuró y Ranma miró distraídamente por la ventada del auto mientras su mente divagaba perezosamente. Akane había sido muy injusta con él por juzgarlo de aquella forma, era cierto que había tenido amoríos con Ukyo y Shampoo pero habían sido en situaciones muy diferentes. Estaba frustrado, nunca antes le había importado la opinión de una mujer como le importaba ahora la de Akane, además hervía de los celos al recordar que se encontraba cenando con Kuno en esos momentos, sabía que le sería imposible dar con ellos pero se le ocurrió una idea.
—Señor, pase un momento al hotel —dijo Ranma al conductor haciendo que recordara la dirección que le había dado, el taxista asintió y cambió el rumbo acelerando la velocidad como se lo había dicho Ranma, cuando llegaron al hotel Ranma le indicó que esperara y subió a su cuarto para asearse rápidamente y no ir con el olor de la comisaría y cambiarse de ropa.
Fue de nuevo al taxi y le indicó que fuera a los restaurantes más caros y más reconocidos de la ciudad, sabía que Kuno solo comería en esos lugares y estaba dispuesto a encontrarlos.
Akane escuchó de nuevo con cansancio la frivolidad de las palabras de Kodashi, como siempre le parecía vacía y superficial, no hablaba de nada interesante y cada vez que Kuno y ella entablaban un tema de conversación interesante Kodashi lo rompía volviendo a ser ella el centro de atención.
El mesero llegó con la cena y Akane se lo agradeció moría de hambre y sonrió al ver aquella pasta tan exquisita que había pedido, empezaron a comer y Akane pudo ver las dificultades que tenía Kuno para comer la langosta que había pedido y la amargura de Kodashi al probar el sabor de la lechuga mesclada con más vegetales ya que siempre estaba preocupada por medio gramo que pudiera aumentar su peso.
—Todos esos carbohidratos se irán a tus caderas —apuntó mientras veía el gusto de Akane por comer su pasta, ella sonrió y se encogió de hombros.
—No importa, ya hare ejercicio después.
—Buenas noches —dijo una voz detrás de ella que la hizo casi atragantarse con la comida, empezó a toser y Ranma sonrió al ver la incomodidad en el rostro de Kuno.
—¿Saotome? —preguntó este y Kodashi sonrió ilusionada.
—Tuve un pequeño retraso —dijo mirando a Akane que se congeló al escuchar aquello y Ranma sonrió de forma cordial —, pero ya estoy aquí.
—Esta cena es privada, no tiene nada que ver con negocios —dijo Kuno de mala gana y Ranma sonrió más abiertamente.
—Vaya, entonces veo que será mucho más interesante —mintió y tomó la silla que estaba al lado de Akane y Kodashi por ser la mesa cuadrada y se sentó, Kuno iba a reprochar el comportamiento tan atrevido de Ranma pero Kodashi se le adelantó.
—Creo que no nos han presentado señor Saotome.
Ranma la miró y sonrió con interés mientras miraba con el rabillo del ojo como Akane se molestaba ante la sonrisa coqueta que Kodashi presentaba.
—Ciertamente. Mi nombre es Saotome Ranma.
—Tatewaki Kodashi —sonrió y Ranma buscó su mano sobre la mesa para depositar un leve beso cordial en ella que entendió para provocar a Akane, que sabía que no lo iba poder provocar a él porque no se metería con Kuno respetaba demasiado la relación que tenía un su prima para hacerlo.
—Supongo que es la hermana del señor Kuno, a menos de que tenga dos esposas.
—¡Cómo se atreve! —exclamó Kuno ofendido mientras Kodashi reía estruendosamente como era su acostumbrado "jojojo" que Akane odiaba más que nada en el mundo.
—Disculpe, solo fue un comentario.
—Nada constructivo —apuntó Akane molesta mientras intentaba comer tranquilamente su pasta que le empezaba a saber amarga, Ranma sonrió e hizo la orden de su cena al camarero.
—En los países arábigos no era tan extraño antes, se llamaban "harem".
—Pero no estamos en Arabia, sino en Europa y vivimos en Japón —replicó Kuno molesto y Ranma rió un poco tomando su copa de vino que había pedido adicional para acompañarlos a ellos.
—Solo era una broma, no se lo tiene que tomar tan apecho, yo sé que usted ama con locura a su esposa Shampoo. Por cierto muy hermosa.
Akane casi se atraganta al escuchar aquello, Kuno miró a ella primero y después a Ranma, sabía que había pasado algo entre ellos, no sabía qué pero le parecía que le estaba haciendo pasar mal rato a Akane.
—Sí, hermosa.
—¿Cuándo se conocieron?
—Señor Saotome, por favor —le cortó Akane mortificada al ver la expresión molesta de Kuno.
—¿Señor Saotome? Sabes que me puedes llamar Ranma fuera de la oficina Akane.
—Creo que llegó en mal momento señor Saotome —le dijo Kuno intentando hacerle entender a Ranma que se fuera, él simplemente sonrió, ya sabía que Kuno y Akane estaban incómodos con su presencia, pero eso era lo que quería y no se iba a ir hasta incomodarlos al extremo y sin Akane.
—Más bien yo creo que llegue en buen momento señor Tatewaki ¿no es así señorita?
—Kodashi por favor y claro que llegó en muy buen momento, me estaba muriendo del aburrimiento.
"Idiota" pensó Akane mirando a Kodashi con rabia, ella siempre había sido así, cuando le gustaba un hombre no se molestaba en esconderlo. Nunca se metió con ella porque Kuno era su hermano pero había tenido problemas con Nabiki, con Shampoo incluso con Ukyo por meterse en sus relaciones con sus respectivas parejas hace mucho tiempo y sus ojos destellaban interés por Ranma y eso le hacía hervir la sangre.
—Por cierto, el vino blanco acompaña mucho mejor los maricos que el tinto —apuntó Ranma mirando a Kuno con una medio sonrisa burlona y Kuno se dio cuenta de su falló y sonrió de forma amarga.
—Veo que es muy inteligente, señor Saotome —dijo con sarcasmo y Ranma lo odio, pero se desquito de la mejor manera, dejándolo a él aún más peor parado.
—No, simplemente es cultura general. Aunque supongo que aquí no hay un buen sumiller sino jamás le hubiera dado esa opción.
Akane no pudo evitar reír levemente callando en su interior pero Ranma se dio cuenta que le había gustado aquello.
Kuno lo miró con algo de confusión y Ranma sonrió.
—Sumiller es la persona conocedora de vinos que los sirve y prueba que tan a gusto estén de su cliente.
—Lo sé —dijo entre dientes y Ranma asintió levemente divertido, llegó su comida y siguieron comiendo mientras Kuno y Ranma luchaban por demostrar quién era el mejor, Akane sabía que Ranma estaba molesto y lo ocultaba muy bien, pero cuando estuviera ella sola con él sería la muerte por lo que había pasado aquella tarde con la policía.
Sintió la mano de Ranma rozar su muslo y se congeló, lo miró y pudo ver la media sonrisa cruel que tenía Ranma en su rostro y ni siquiera se molesto en mirarla, intentó separarse un poco y Ranma la detuvo sosteniendo su rodilla.
—¿Qué tienes Akane? —preguntó Kuno sacando a Akane de sus pensamientos por quererse separar de Ranma.
—¿Por qué? —preguntó Akane alarmada y Kuno miró con desconfianza a Ranma.
—Diste un respingo, además estás algo pálida ¿segura que te encuentras bien?
—Sí estoy bien, tengo un poco de frío ¿Por qué no nos vamos?
—Estamos a la mitad de la cena Akane —dijo Kuno y Ranma se quitó el sacó de sastre que llevaba y se lo tendió a Akane, en un principio lo iba a rechazar pero Ranma se levantó de la mesa y se lo puso sobre los hombros.
—Con permiso —dijo el mesero y dejó un coctel en el campo de Akane que lo miró confusa al igual que los demás.
—Se lo manda el caballero de aquella mesa —indicó el mesero señalando una mesa en donde estaban sentados varios hombres y uno de ellos era John K´lonret. Ranma al verlo sintió un golpe en su estomago y toda la cordialidad y la burla se fueron de su rostro y Akane sonrió victoriosa, ahora si le pagaría con la misma moneda.
—Vaya muchas gracias —dijo Akane con una sonrisa y miró a John tomando la copa mientras brindaba con él desde lejos, le giñó el ojo y le sonrió de forma coqueta. Ranma sintió nauseas y odio al ver que Akane correspondía los gestos de aquel hombre. John sonrió y le giño levemente también el ojo.
—Veo que te has vuelto toda una ligona, Akane —apuntó Kodashi mientras sentía envidia de ella, Akane sonrió y simplemente se encogió de hombros, Ranma sonrió y sabía cuál sería su desquite, tenía demasiada experiencia con las mujeres para saber que ambas no se soportaban.
—Usted se ve muy bien está noche señorita —intervino Ranma sonriendo de una forma completamente seductora que encendió la irá en Akane, lo miró y quiso matarlo en ese instante.
—¡Muchas gracias señor Saotome! —exclamó Kodashi emocionada y Akane sintió nauseas, él sonrió y se inclinó un poco más sobre la mesa.
—Dime Ranma por favor, odio las formalidades.
—Señor Saotome, no creo que…
—¡Gracias, Ranma! —interrumpió Kodashi a Kuno que la miró con recelo al igual que Ranma, Akane bebió la bebida que John le había dado, era una mescla tropical bastante caribeña que le extrañaba en un lugar como Londres.
—¿Qué tal está tu bebida Tendo?
—Exquisita, aunque no es de extrañar, viniendo del señor K´lonret todo debe de ser así.
Kuno la miró completamente sorprendido ante las palabras que había usado porque entendía el doble significado como todos lo que estaban en la mesa, Kodashi rió al escucharla y la miró con interés mientras Ranma la destazaba con la mirada.
—Vaya Akane, ¿desde cuándo te has vuelto tan atrevida?
—No soy atrevida Kodashi, soy sincera —contestó Akane con una gran sonrisa.
Paso el tiempo y Akane no perdió oportunidad para coquetear con John, él la miraba desde la mesa mientras seguía hablando con aquellos hombres que estaban vestidos de traje suponía que se trataba de un negocio y John le mandó una tercera bebida después de que Akane había acabado con las otras, Kuno le dijo que se tenían que ir pero Akane se negó, sabía que era su oportunidad para molestar a Ranma y no la iba a perder, Kodashi también quiso quedarse, pero Kuno no la dejó y ella se levantó a regañadientes.
—Bien, confió en que usted sepa cuidar a Akane señor Saotome.
—Por supuesto que sí, yo sé lo que ella vale no se preocupe —contestó Ranma usando doble sentido a sus palabras, Akane pensó que ese día era el de palabras con doble significación, Kuno se molesto al saber que lo decía por el rompimiento de su compromiso con Akane, cuando Akane y Ranma se quedaron solos en la mesa se miraron y ella sintió un nudo en su garganta al igual que él, pidió otro ron y el mesero se lo trajo de inmediato.
No había dicho nada aún, y él tomó su trago de ron y bebió lentamente, Akane simplemente lo miraba y sabía que lo peor aún no venía.
—¿Cuándo terminaran de reparar mi auto? —preguntó aún sin mirarla, Akane lo miró con desconcierto y él sonrió levantando la mirada, clavo sus pupilas azules – grisáceas en los hermosos ojos chocolates de Akane y ella se tensó, su mirada estaba más fría que nunca, sintió como si su corazón se congelara completamente y pudo ver una expresión de crueldad en su rostro.
—Responde.
—No lo sé, me tocara llamar al taller.
—Agrégale cuatro mil quinientos cincuenta y tres dólares con doce centavos de dólar —dijo de forma seria y Akane lo miró con el rostro completamente desencajado, tenía que ser una broma, pero él no sonrió ni un solo instante, antes de que ella pudiera replicar la interrumpió.
—Eso fue lo que tuve que pagar para salir de la detención sin tener ningún cargo más en mi expediente, una ventaja que tuviste sobre mí fueron mis antecedentes cuando estuve en prisión.
—Eso es lo que tú quieres hacerle creer a la gente —replicó Akane sin poderse guardar la rabia que sentía, Ranma la miró con el ceño fruncido.
—¿Qué intentas decir? —preguntó con molestia, Akane sonrió de mala gana y se inclinó un poco sobre la mesa apara estar más cerca de él.
—Las personas pueden contar una historia, como yo sé que en verdad no mataste a ese hombre, o que todo el dinero que tienes lo adquiriste legalmente.
—Ya te conté mi historia Akane, ese día fui totalmente sincero, no puedo creer que hables de esa forma cuando yo de verdad te hable con la verdad.
Akane rió sarcásticamente y lo miró detenidamente, estaba enojado y ella lo sabía pero no quería tener nada más que ver con él, no soportaba la idea de que volvieran a jugar con ella y no lo iba dejar lastimarla de nuevo como había hecho los demás hombres que se habían cruzado en su vida. —Buenas noches —dijo y antes de que pudiera levantarse la mano de Ranma se enrolló a ella como si fuera una serpiente y la hizo regresar a la mesa de golpe.
—¡Tú te quedas! —exclamó sin subir el tono de su voz, estaba enojado y tensó su tono de voz, pero no gritando y mucho menos llamando la atención, Akane sintió la presión que hacía sobre su brazo y se quejó pero él la ignoró por completo.
—Yo no estoy jugando Akane, no sé qué es lo que estás pensando de mi pero yo no soy un juguete con el que puedas divertirte, lo que hoy me hiciste no tiene nombre, yo te estaba protegiendo y tú solo pensaste en la forma más estúpida para escaparte.
—No fue tan estúpida, funciono —replicó Akane completamente ardida, no soportaba lo que estaba pasando entre ambos, se vieron de forma retadora y una voz los interrumpió se trataba de John, Ranma miró la mesa en donde había estado con los demás hombres y se dio cuenta de que ya se había ido todos.
—¿Les importa si me siento?
—Sí —contestó Ranma antes de que Akane hablara, él sonrió y Akane rompió el agarre de Ranma aprovechando el descuido.
—Claro que no señor…. John, siéntate.
—Ya casi nos vamos —interrumpió Ranma y Akane sonrió sacudiendo la cabeza.
—Si quieres puedes adelantarte Ranma me apetece hablar con el señor John.
—No puedo adelantarme porque tenemos que hablar del negocio que tenemos pendiente.
—¿Cuál negocio? —preguntó John con una sonrisa galante mientras se estiraba sobre la silla, Ranma sintió fuego en su interior, deseaba enterrar el cuchillo de la mantequilla en la garganta de John… aunque eso era bastante exagerado se conformaría con solo golpearlo hasta cansarse.
—Nada importante en realidad —dijo Akane con coquetería mientras sonreía pero Ranma se adelantó ante cualquier detalle que diera ella.
—Me temo que es bastante importante, bueno eso si te interesa la salud de tu padre.
Los ojos de Akane se abrieron por la sorpresa y Ranma sonrió hacia sus adentros, la verdad era que el señor Tendo estaba muy bien, pero era la única excusa que él encontró para alejarla de John, no le gustaba nada lo que sentía por él, además de celos era una sensación que le daba calofríos, como si fuera un hombre peligroso.
—¿Qué le pasa a mi padre? —preguntó Akane en japonés, olvidándose de las reglas de cortesía frente a una persona que no manejaba su idioma, Ranma se levantó de la mesa y la miró con ironía.
—Quédate hablando con tu acompañante, sé ve que estás mejor con él —respondió Ranma en inglés y abandono la mesa, Akane meditó unos segundos si iba detrás de él, pero recordó que ella había hablado con Nabiki y que ella no le había dicho nada de su padre, si hubiera pasado algo ya lo sabría, así que se relejó y siguió hablando con John de forma despreocupada.
Ranma desde fuera se dio cuenta que su plan había fallado, y se recriminaba por tan mal improvisación, pero sabía que no podía dejarla sola y mucho menos regresar ahí, así que no le quedó más que esperar fuera, pidiéndole a uno de los meseros que le informaran de todo lo referente con la mesa de Akane.
Nabiki bostezó cansadamente mientras llegaba a su casa, había sido un día duro en la oficina, y lo único que quería era acostarse en su cama y estirar sus piernas, cerró la cochera y su auto también, subió las pequeñas escaleras que la hacían entrar al dojo y lo primero que percibió fue el aroma de la deliciosa comida que hacía Kasumi, sonrió al escuchar la queja de su estomago ya lo compensaría por las horas que se había privado de alimento. Entró a la cocina y saludó a Kasumi que la recibió cálidamente con una sonrisa maternal.
—Qué bueno que llegaste, pensé que te quedarías en la oficina.
—Tengo que admitir que sin Ranma y Akane la cosa es más pesada, pero bueno aún puedo sola, me di una escapada, mañana llegaré más temprano —dijo Nabiki pero antes de cruzar la puerta que la llevaba a la sala, Kasumi la detuvo sosteniéndola del brazo.
—Shampoo está aquí, papá está hablando con ella. Parece que está muy triste, me da tanta pena la pobre —dijo Kasumi y los ojos de Nabiki se abrieron ante la sorpresa, sintió un golpe en su estomago y no midió sus instintos, entrando de golpe a la sala, para encontrarse con la imagen de su padre abrazando a Shampoo que lloraba desconsoladamente en sus brazos.
—Nabiki, dile a Kasumi que prepara la recamara de Shampoo otra vez.
—Pero pap…
—¡Haz lo que te digo! —exclamó con molestia presionando su pecho y Nabiki obedeció de inmediato entrando a la cocina, Kasumi sonrió débilmente y se acercó a su hermana.
—Sé que Shampoo no te agrada, pero la pobre está sufriendo, no es feliz con Kuno creo que papá está pensando en pedir el divorcio en nombre de Shampoo.
Los ojos de Nabiki no pudieron abrirse más ante la sorpresa que aquel hecho le causaba, ahora si estaba más convencida de que Shampoo era una hipócrita, Kuno la trataba a las mil maravillas y estaba haciendo todo eso para poder quedarse con Ranma, no le interesaba lo que pudiera pasar entre ellos dos, pero ahora también Akane estaba en juego y no pensaba dejar que Shampoo lastimara de nuevo a su hermana, eso sí que no lo permitiría.
—Quiere guerra, entonces guerra va a tener —susurró Nabiki dejando a Kasumi completamente confundida mientras Nabiki se iba directamente a su habitación sin probar bocado, toda hambre se le había quitado ante el hecho de que Shampoo estaba usando a su padre para sus fines.
Ranma escuchó las risas de Akane y de John, aunque era claro que Akane no estaba en sus cinco sentidos, seguramente ese hombre la había emborrachado, pensó Ranma tragándose su rabia, tenía que controlarse si no quería cometer una locura, no le convenía, la empresa estaba de por medio y también Akane, ya había cometido demasiadas imprudencias para seguir con la lista.
—Señor K´lonret…. Tengo que irhme yaaaaaa —dijo Akane torpemente mientras se sostenía del brazo de John, que sonreía de forma galante buscando tener contacto con su piel al agarrar su cintura, Ranma sintió que algo en su interior se encendía, algo que tenía que controlar y que distinguía como celos.
—Sí, yo te llevare a un bonito lugar Akane, confía en mí.
Antes de que Akane pudiera decir algo, Ranma reapareció enfrente de ellos causando un gritito torpe en Akane, que después rió señalándolo, John se asustó un poco, confiaba en que él se hubiera ido y era completamente fuera de su plan que la viera borracha.
—Me parece que ya termino de hablar con mi socia —apuntó Ranma y John lo miró con molestia, lo mejor que pudo hacer fue retirarse de inmediato, las circunstancias no eran las mejores para proteger su cordialidad y educación, así que dejó a Akane con Ranma y supo que abriría relaciones con aquella empresa para seguir viendo a Akane, y sabiendo que su plan funcionaría a futuro, se despidió y salió en camino hacía su auto mientras Akane se resistía a tomar el brazo de Ranma.
—Nooo me quhierom ir contigjjjo —dijo Akane tambaleándose sobre sus pies, hablando en inglés y japonés a la vez, Ranma la tomó con más firmeza del brazo y la obligó a caminar hacía el taxi en el que él había llegado.
—¡No quiero Ranma! —exclamó empezando a molestarse, Ranma ignoró aquella replica y la introdujo a la fuerza al taxi mientras el chofer lo miraba algo confundido, se dio cuenta que Akane estaba tomada y después Ranma entró cerrando la puerta para sostener a Akane que quería salirse por la ventana cerrada.
—Al hotel por favor —pidió y tomó con más fuerza a Akane que se resistía a sus manos, y Ranma se dio cuenta que la gente bajo los efectos del alcohol era bastante estúpida.
Cuando llegaron Akane estaba un poco más tranquila, aunque seguía enojada con Ranma, él la tuvo que bajar casi a rastras del taxi para meterla al hotel, estaba de nuevo la recepcionista que se dejaba sobornar por Ranma y lo saludó de inmediato con un ademán para verlo arrastrar a Akane hasta el ascensor.
—¡No quiero que me toques Ranma! —exclamó habiendo varias personas detrás Ranma les sonrió incómodamente y después tomó a Akane con fuerza, acercándose a su oído para poderle hablar.
—Espera un poco, porque cuando estemos en la habitación no te la vas a acabar —dijo Ranma hablando con los dientes cerrados por la rabia que le daba, Akane rió de forma exagerada y las demás personas los miraron algo confusas, Ranma agradeció a Dios llegar a su piso y la sacó de un empujón, Akane se resistía a entrar a su habitación y él la separó de forma violenta del marco de la puerta al cual se estaba sosteniendo.
—¡No sabes las ganas que tengo de matarte Akane! —exclamó Ranma impaciente y Akane lo pateó mientras se aferraba de nuevo al marco de la puerta, Ranma se separó de ella y la miró de forma frustrada, respiró pesadamente y se acercó de nuevo a ella pero grito sacudiendo la cabeza.
—¡No me lastimes más, no lo hagas!
Ranma la miró confuso y se cruzó de brazos mientras pensaba la mejor forma de llevarla a la habitación, Akane estaba reaccionado a la ofensiva y sabía muy bien porque, se acercó a ella y la miró con pesadez.
—Lo siento mucho Akane —dijo y ella le miró algo desconcertada, él se acercó y aplicó presión en su nuca haciendo que cayera inconsciente al suelo, había aplicado fuerza en un punto de presión que la había hecho perder el conocimiento, sonrió agradeciendo aquellas clases que su padre le había dado en la infancia y al tomó en sus brazos para llevarla a su habitación.
Cuando estaban dentro Ranma la dejó sobre su cama y aprovechó su calma para cambiarse de ropa, pero lo que lo sorprendió fue que Akane se despertó y corrió al baño, Ranma no pudo ponerse de nuevo la camisa y escuchó como vomitaba, restregó su rostro sobre su mano y sacudió su cabeza, sabiendo porque lo estaba haciendo, seguramente al perder el conocimiento su sistema digestivo se altero eliminando todo el alcohol que había consumido esa noche.
Ranma se sentó en la cama escuchando como Akane vomitaba, no podía hacer nada, sabía que si entraba iba a ser peor y luego dejo de escuchar a Akane, entró y la vio recostada sobre el retrete mientras seguía vomitando, Ranma sabía que no estaba consciente totalmente, así que cuando se acercó intentó levantarla para llevarla a la habitación pero percibió una erupción en su estomago y la inclinó de nuevo al retrete para que vomitara, pero no paso nada, Ranma cerró los ojos con desagrado sabiendo que era lo que tenía que hacer y suspiró pesadamente sacudiendo la cabeza.
—Debo de quererte demasiado para hacer esto —pronunció Ranma intentando acomodar los cabellos cortos de Akane mientras introducía dos dedos en la boca semiabierta de Akane y presionaba la boca de su estomago, percibiendo como la erupción se acababa, a Ranma casi no le dio tiempo de retirar la mano y sintió el vomito de Akane arrugando la cara por el asco que le daba, esas eran una de las cosas que no soportaba. Vomitar, odiaba hacerlo porque lo llenaba de un asco que no podía describir, desde niño había sido así, ya que su padre se lo había intentando de quitar de mil formas, pero fue imposible y lo agravó más como el terror que sentía por los felinos. Así que aplicó más fuerza en la boca del estomago de Akane y repitió el procedimiento cinco veces, haciendo efectiva su tarea, incluso lo hizo una sexta vez pero comprobó que Akane ya había terminado.
Ranma la recostó un momento en la fría cerámica mientras se lavaba las manos, además del asco que le causaba el vomito no quería ensuciar más a Akane de lo que ya estaba, la miró y se dio cuenta que no podía dormir así, sabía que ella no se lo perdonaría pero tampoco le perdonaría que la bañara.
—Qué gran dilema —dijo Ranma ya limpió y optó por a segunda opción, ya que él dormiría en la cama no iba a dormir con Akane en ese estado, encendió la ducha y espero a que la tina se llenara para después despojarla de sus ropas hasta desnudarla.
Ranma no era de piedra y al ver de nuevo su cuerpo sonrió, era tan hermosa que le costaba creer que de verdad existiera, y que estuviera con ella en esos momentos.
—Solo que me gustaría que fuera en otras circunstancias —dijo con una media sonrisa mientras la miraba enamorado, comprobó que el agua estuviera a una temperatura que no la quemara ni que la congelara y la introdujo suavemente, notando como el agua cambiaba levemente el color de su piel, y como ella se movía suavemente, pero no despertaba, cuando ya estaba en la tina Ranma intentó hacer lo que tenía que hacer lo más rápido posible, porque si no sería demasiado cruel con su cuerpo que ya estaba empezando a reaccionar, y no pudo evitarlo, cada vez que la enjabonaba lo hacía con cuidado y suavidad, y lo mejor para él fue enjabonar su espalda y sus piernas, al igual que su pecho sucio por los jugos gástricos y al final su cabello. Cuando ya estaba limpia la sacó de ahí para vestirla con una camisa de él que le llevaba por la mitad de los muslos y la mitad de sus codos, se veía demasiado pequeña dentro de su ropa y sonrió de nuevo, la recostó en la cama y la estuvo observando en silencio mientras se sentó en un sillón que estaba en la misma habitación. Era tan hermosa por dentro y por fuera, pero le gustaba mucho su forma de ser, la comparó con varias mujeres con las que habían estado, incluso más hermosas que ella, pero ninguna con la belleza interna que ella tenía. Shampoo por ejemplo, había llegado a sentir algo demasiado fuerte por ella, incluso tenía deseos de casarse, pero ahora lo único que sentía era pena por ella y más por él, ya que había sido demasiado estúpido al no darse cuenta antes de que Akane era una mujer real, una mujer que sabía lo que valía y lo que era. Pero lo único que odio fue que ella seguía queriendo a Kuno, eso era la único que le dolía y con lo único que no podía luchar.
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