Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Capitulo 16

Akane sintió que su garganta estaba más rasposa que un camino rocoso, le costaba tragar, sentía su garganta escasa de saliva. Cuando abrió los ojos se encontró en una habitación que no era la suya y recordó de inmediato a John K'lonret. Saltó en la cama pensando que había tenido algo con él, pero su corazón se calmó y sonrió al ver la espalda desnuda de Ranma, aunque la felicidad le duro poco porque se aterró al no recordar nada de lo que había pasado la noche anterior, solo tenía lagunas mentales y eso la asustaba, se levantó de inmediato de la cama dando un ligero grito que hizo que Ranma se despertara de golpe.

—¡¿Qué pasa?! —preguntó exaltado por aquel repentino grito y brusco despertar, Akane se dio cuenta que tenía pantalones puestos y se sintió más segura, pero después se vio en el reflejo del espejo de aquella habitación y estaba con ropa de Ranma, llevaba una camiseta deportiva y unos bóxers negros de Calvin Klein.

—¡¿Qué hiciste conmigo!? —exclamó alterada mientas lo encaraba, Ranma la miró algo cortado y desconcertado ante la forma en que ella estaba reaccionado.

—Akane…

—¡¡Abusaste de mí!!

—¡¿Qué dices?! —preguntó Ranma completamente incrédulo con la voz ronca mientras miraba como Akane abría los ojos de forma asustada.

—¡Tu abusaste de mí!

—¡Yo no hice tal cosa! —exclamó Ranma molesto ante su acusación, se acercó un poco más hacia ella —¡No me señales que es de mala educación!

Akane abrió la boca para protestar pero Ranma no la dejó, la tomó de forma violenta llevándola hacía el baño que tenía un extraño olor que causo el desagrado de Akane de forma inmediata.

—¡Mira de qué forma me aproveche de ti, ayer! —indicó; el retrete que no estaba totalmente sucio pero sufría las secuelas de la noche anterior. Akane lo miró molesta y se soltó de su agarre de inmediato, fue hasta la puerta principal para irse pero Ranma la detuvo haciendo que lo mirase fijamente.

—¡Intenta calmarte, yo solo estaba tratando de ayudarte…

—¡¡Suéltame!! —gritó Akane golpeándolo con fuerza en el rostro mientras aprovechaba su golpe y salía corriendo a su habitación mientras se topaba con un grupo de turistas que la miraron atónitos y otros con picardía al igual que otros que pasaron a su lado, los cuales le aplaudieron al ver el rostro de Ranma completamente desencajado. Él se molesto ante el hecho y la reacción de Akane y cerró de un portazo, mientras la maldecía con todas sus fuerzas.

Akane buscó a una mucama para que le abriera la puerta de su habitación, ella había extraviado la llave. Cuando entró fue inmediatamente al baño mientras intentaba recordar lo que había pasado la noche anterior y poco a poco los recuerdos fueron llegando a su cabeza, aunque llegaba un punto que no recordaba más y fue cuando Ranma le pidió perdón para hacerle algo en la nuca.

Mientras el agua resbalaba por su cuerpo desnudo, Akane se llevó la mano detrás de su cabeza y acarició esa zona pensando en que le había hecho. No temía que le hubiera hecho nada, conocía a Ranma, bueno eso creía pero no tenía el rostro de aprovecharse de una mujer cuando no estaba en sus cinco sentidos y se sintió un poco mal por haberle hecho ese show, pero él tenía que entenderla estaba confundida y su reacción fue huir. Suspiró pesadamente y sacudió la cabeza de forma negativa reprimiéndose por su comportamiento.

Después de vestirse y arreglarse como lo había pensado para la reunión que tenía aquella tarde con John K´lonret fue a la habitación de Ranma, dispuesta a pedirle una disculpa por su comportamiento, pero no pudo evitar sentir un nudo en su estomago cuando llegó a la puerta de este. Antes de poder tocarla detuvo su mano, mediatando cual era la mejor forma de hacerlo, seguramente ni querría verla después de lo ocurrido y mucho menos después de la forma en que lo había tratado esos días. Cuando se decidió, el tiempo no le alcanzó, la puerta se abrió y por ella apareció Ranma, mirándola con cierta molestia y enojo.

—Vaya, vaya, miren nada más quien está aquí.

—Ranma —dijo Akane con voz ronca, notando que ya estaba listo para irse a la reunión al igual que ella, puesto que llevaba un traje de sastre de color oscuro identico al suyo, en lo único que diferían era que el de ella era falda y sus piernas estaban cubierta por unas delgadas medias, casi transparentes de color carne. —Necesito explicarte lo que paso hace rato…

—¿Adónde crees que vas vestida de esa forma? —preguntó Ranma ignorando sus explicaciones, mientras la miraba de arriba abajo, completamente receloso.

—Voy a la reunión con John K´lonret, tal y como lo acordamos…

—Te dije que tú no ibas —le cortó Ranma saliendo de su habitación para cerrar la puerta bruscamente mientras hacía que Akane retrocediera instintivamente, pero lo encaró fieramente al escuchar aquellas palabras.

—Estás loco si piensas que no iré —dijo ella con los dientes apretados mientras miraba de forma rabiosa a Ranma que la observaba de la misma forma, sintiendo como un demonio se despertaba en su interior.

—Dije que no, tú haces caso a lo que yo digo.

Akane rió a carcajadas al escuchar aquella expresión tan machista, y lo miró de forma retadora mientras colocaba sus manos en su cintura —Tú no eres nadie para mandarme, mucho menos para decirme lo que tengo que hacer o no.

Ranma también sonrió, pero en aquella sonrisa solo había enfado y orgullo.

—Soy tu jefe, ¿te parece poco? Además te recuerdo que eres mi amente.

Akane lo miró seria, él tenía toda la razón, pero jamás se iba a dejar pisotear de aquella manera por Ranma.

—¡No tienes ningún derecho de tratarme como una alfombra! —exclamó apretando sus puños, mientras sentía como sus uñas se clavaban en la palma de su mano, iba a pagar las consecuencias de aquel enfado.

—No me levantes la voz Akane, lo último que quiero es otro escándalo como el de la mañana y basta ya con lo de la alfombra —dijo Ranma con la mandíbula tensa, haciendo su voz cada vez más grave y ronca.

—Si no quieres un escándalo entonces no me provoques.

—Tú eres la que se está provocando sola, crees que todo se soluciona peleando, no irás y es mi última palabra —sentenció, mientras empezaba a caminar y dejaba a Akane con la palabra en la boca.

Akane sintió que la ira se apoderaba de ella y sabía que tenía que controlarse sino quería cometer una locura, pero lo que ahora sentía por Ranma era una rabia inmensa, sabía que él no la dejaría ir, y que la detendría de cualquier forma, así que tenía que correr, apretó su bolso contra su pecho y se descalzó de las zapatillas de tacón promedio que llevaba, escuchó la señal del ascensor dando a conocer que había llegado al piso y sabía que tendría que tomar las escaleras de emergencia, así que corrió con los zapatos en la mano al igual que su bolsa y Ranma la miró completamente atónito al ver que se lanzó a las escaleras mientras las bajaba velozmente.

—¡Mierda! —exclamó él saliendo del ascensor para bajar las escaleras también corriendo, tras de Akane, no dejaría que ella fuera, no quería que ese hombre se acercara más a ella ni mucho menos que en que ellos se creara una amistad, así que la detendría a como diera lugar, además de que su orgullo masculino estaba por los suelos por la forma en que Akane lo había tratado.

Shampoo se miró en el espejo y sonrió infantilmente, enseñando aquella niña cruel y caprichosa que ya todos conocían, Nabiki, estaba en el marco de la puerta de aquella habitación, que había sido la guarida de su prima desde el día que llegó a su casa, cuando quedo huérfana, Shampoo dirigió sus hermosos y hechizantes ojos color violeta y una sonrisa fingida se cruzó en su bello rostro.

—¿Necesitas algo?

—Hablar contigo, nada más —respondió Nabiki entrando a la habitación, cerró la puerta detrás de su espalda y miró a su prima con interés, de la misma forma que ella la miraba.

—¿Qué es lo que pretendes, Shampoo? —lanzó Nabiki sin ningún rodeo, demostrándole que no tenía pelos en la lengua, aunque Shampoo eso ya lo sabía desde hacía mucho tiempo.

—No te entiendo.

—No finjas demencia conmigo, podrás engañar a Kasumi y a papá, incluso a Akane, pero a mí no.

Shampoo sonrió y se levantó de su tocador para encarar a su prima, y no mirar su reflejo en el espejo, Nabiki subía que su prima era caprichosa y que no descansaba hasta tener lo que quería.

—Quiero divorciarme de Kuno, no lo tolero más y mucho menos si sé que regresa con su querida hermanita —dijo casi con asco mientras Nabiki sonreía burlonamente, sabiendo lo que en realidad ella quería.

—Quieres separarte de él, ¿para volver con Ranma?

—¿Acaso te importa? No será que tú eres otra de las enamoradas de…

—No digas estupideces —le cortó Nabiki riendo levemente, demostrando su frialdad ante la vida y ante los lazos familiares que las unían —, sí me interesa Saotome, pero por una sola razón…

—Akane —le cortó Shampoo con amargura, mientras la miraba fastidiada, Nabiki sonrió y asintió positivamente, cruzándose de brazos, causando que Shampoo sintiera un golpe en su estomago al pensar en Akane, que en esos momentos seguramente se encontraba en los brazos de Ranma.

—¡Akane detente! —gritó Ranma mientras seguía a Akane que le llevaba muy pocos metros de distancia, si aceleraba su paso no le costaría trabajo alcanzarla, tenía una fuerza impresionante, pero en velocidad Akane era demasiado torpe y eso le daba ventaja en la situación que estaban atravesando.

Akane cada vez sentía menos sus piernas, sabía que sus pies estaban completamente sucios y lastimados por los metros que había corrido, intentando acercarse a la empresa de John K´lonret, no le interesaba realmente tratar con él, lo único que quería era llevarle la contraria a Ranma, no iba a tolerar que la dominara y mucho menos que le dijera lo que tenía que hacer, pero antes de poder reaccionar sintió la fuerte mano de Ranma en su brazo, que la tomó causándole un grito por su repentino agarre.

—¡Maldición Akane detente!

—¡Qué no! —exclamó Akane y se soltó de él escabulléndose una vez más, Ranma esta vez no le iba a dar tregua, la detendría contra todo, él corrió unas cuantas cuadras más detrás de Akane, mientras algunas personas que se cruzaban en su camino los miraban desconcertados por las circunstancias en las que se estaban dando las cosas, Akane tropezó con un grupo de turistas que iban muy entretenidos admirando los paisajes de Inglaterra y Akane cayó pesadamente sobre un tipo que llevaba una cámara fotográfica que se rompió con el impacto del pavimento.

—¡Im sorry, sorry! —exclamó levantándose de inmediato, mientras el tipo la miraba con un intenso odio, mientas recogía su cámara hecha trizas.

—¡Para de una maldita vez! —exclamó Ranma tomándola de la muñeca mientras dejaba sin escape a Akane, el turista los miró esperando una respuesta por lo de su cámara, pero Akane antes de poderse decir algo fue presa de la rabia de Ranma.

—¡Eres consciente de todo el tiempo que me has hecho perder mientras te perseguía!

—¡No me culpes, yo no te pedí que lo hicieras, además estamos muy cerca de la oficina de John K´lonret!

—¡Mira Akane….

—¡Hey! —llamó el turista, mostrando una voz ronca y molesta, ambos lo miraron y con expresión molesta mostró la cámara inservible. —¿Who respond for my camera now?

Ranma molestó metió su mano libre al bolsillo y soltó a Akane, temiendo que se escapara, pero captando que después de lo que le había pasado no correría más, Ranma sacó unos cuantos billetes y se los entregó al turista, mientras este se mostraba insatisfecho con la suma y Ranma le dio más billetes, esperando que esa vez se conformara y así fue, aunque Ranma sabía que había pedido mucho más de lo que valía aquella cámara, el turista se alejó feliz, regresando de nuevo a su grupo y Ranma posó sus ojos molestos en Akane, que fruncía el ceño y lo miraba deforma retadora.

—No me parece justo lo que estás haciendo, te estás comportando como el típico macho que se quiere sentir superior a las mujeres —replicó Akane, olvidando la reprimenda que le iba a dar Ranma, incluso él, la olvidó cuando ella le dijo eso, la miró algo incrédulao y la tomó por los brazos, mientras sus ojos iban directamente a sus hermosos ojos marrones, que tenían una gran tristeza en su interior.

—Créeme que lo menos que quiero hacer es menospreciarte, pero no quiero que acudas a esa reunión por ese imbécil.

—¡Deja ya de mentir Ranma! —exclamó Akane furiosa, Ranma la soltó y respiró profundo, para no empeorar el estado de la situación.

—¿Eres bruta o qué?

—¡No me insultes pedazo de idiota! —exclamó Akane retándolo, mientras notaba que su rodilla le ardía, al igual que sus pies.

—Lo siento, lo siento —se apresuró a decir Ranma y le dio la espalda por un momento, mientras controlaba su impotencia y su rabia por gritarle todo lo que había visto de un tipo tan desagradable como John K´lonret.

—Akane, es algo que tú no entiendes….

—¡Eres tú, quién no entiende! —gritó Akane perdiendo también la paciencia y Ranma se adelantó hacia ella para tomarla fuertemente de los brazos, haciendo que ella lo mirara algo cortada.

—¡La que no entiendes eres tú! Soy hombre, sé lo que está pensando ese tipo, quiere todo contigo menos hacer un negocio.

—Me estás ofendiendo, Ranma —dijo Akane dolida, sintiéndose como la peor mujer al escuchar las palabras de Ranma, definitivamente se daba cuenta que había sido un error acostarse con él, puesto ya tenía un concepto bajo de ella, aunque fuera el contrato más jugoso que hubiera tenido la empresa, si el precio para alcanzarlo era acostarse con John K´lonret jamás lo habría aceptado.

—Lo siento Akane, pero ese tipo es lo que quiere, se nota de inmediato, solo tú no te has dado cuenta, o te estás haciendo la loca….

—Suéltame —dijo Akane casi ronca, tragándose sus lágrimas y sus gritos, sintiendo como su corazón se crispaba al escuchar aquellas palabras de la boca de Ranma, ella se había abierto a él, le había contado todo lo que sentía incluso le había revelado sus miedos, y él se comportaba tan neutro y distante que la lastimaba, era una más en su lista y no solo eso, si no que el orgullo de macho se hacía presente en su rostro y le daba a entender que no soportaba la idea de que otro hombre la mirara, sus ilusiones se rompieron en ese momento, al saber que nunca la había tomado enserio en el campo laboral, la había engatusado para llevársela a la cama y lo había conseguido, eso fue algo que la daño profundamente y la hizo sentir muy herida.

—Akane —dijo Ranma, sabiendo que Akane había cambiado su comportamiento al escuchar aquellas palabras, no sabía hasta que punto lo había entendido o hasta que punto lo había confundido.

—Dije que me soltaras.

—No lo haré hasta que entiendas.

—No soy estúpida, ya lo entendí —dijo Akane, removiéndose levemente, pero notó que el agarre de Ranma no se suavizo ni un poco. —Ranma, iré a la reunión con John K´lonret, no te estoy pidiendo permiso, soy una ejecutiva y tengo todos los derechos a asistir a esa reunión cuando soy vicepresidenta y representante de la compañía.

Ranma suspiró pesadamente y antes de poder decir algo Akane arrojó los zapatos al suelo para calzarlos de nuevo y Ranma supo que sería inútil, no le quedo más remedio que soltarla. Empezaron a andar juntos, pero bastante distantes, los dos iban callados, sin decirse nada y sin mirarse. Akane sentía que era la peor mujer del planeta y Ranma sentía algo que jamás había sentido, ni siquiera por Shampoo, cuando lo había dejado y engañado.

—¿Akane? —se preguntó un hombre que miraba a aquella mujer de lejos, estaba completamente desconcertado y al ver mejor su rostro sonrió, sintiendo una agradable sensación en su interior, recordado el pasado. Disfrutó al verla de nuevo después de tantos años, aunque ni ella ni su acompañante se percataron de su presencia.

Ya había caído la noche, estaban de vuelta en el hotel y todo el camino había reinado un silencio incomodo, un silencio que ambos sabían cuál era la razón, las últimas palabras que había cruzado fue una discusión cuando Ranma rechazó el contrato con John K´lonret, Akane se había alterado, pero al final John había rechazado el contrato de nuevo, cuando llegaron al hotel Akane se bajó apresuradamente, casi ni queriendo que Ranma la tocara, pero le fue imposible, porque este la tomó del hombro antes de entrar al ascensor, obligándola a mirarlo.

—¿Adónde está el fuego?

—Estoy algo cansada, quiero regresar a mi habitación y tomar un baño —dijo Akane, mintiendo y haciendo que Ranma lo supiera, este la miró algo culpable, sabiendo que ese día no había sido nada fácil para ambos, y entró con ella al ascensor, mientras los dos marcaban el mismo piso.

—¿Te gustaría ir a cenar? —preguntó él buscando un escape para hablar del problema, pero Akane sacudió la cabeza de forma negativa, irritando un poco a Ranma por las veces que ya había cortado los intentos de conversación.

—No tengo hambre, gracias —mintió y Ranma apoyó su mano en la pared metálica mientras sentía que el tiempo se hacía eterno en ese ascensor al igual que Akane, quien se limitaba a ver los números en la pantalla superior, como pasaban con una gran lentitud.

—No puede ser que no tengas hambre Akane, nunca le dices que no a la comida.

Por fin la puerta se abrió y Akane agradeció inmensamente llegar al piso de su habitación y salió apresurada, Ranma ni siquiera la siguió, entendía su comportamiento y sabía perfectamente la razón, tal vez había sido muy rudo y no había encontrado las palabras correctas para hablarle a alguien como Akane, quien era tan sensible.

—Akane, buenas noches, cualquier cosa… Ya sabes dónde encontrarme —dijo Ranma y ella asintió sin verlo, para entrar a su habitación de inmediato, mientras esquivaba los ojos inquisitivos de Ranma, que buscaban la razón para su desánimo.

—No le hagas caso Akane, tú sabes cuánto vales para la empresa —dijo Nabiki, sintiéndose impotente por no poder hacer algo por su hermana menor, quien lloraba por el teléfono, era la madruga en Japón y en Inglaterra cerca de la media noche.

Akane se desahogó con su hermana tendidamente, notando como la carga se le hacía un poco menos pesada, aunque seguía presente, puesto necesitaba un abrazo y sus brazos no eran suficientemente grandes para darle el abrigo que necesitaba. Después de una hora de hablar con su hermana terminó la llamada, sabiendo que para Nabiki era cansado escuchar así, puesto la diferencia de horarios era bastante, Nabiki se había rehusado a terminar la llamada hasta que escuchara mejor a Akane, pero esta fingió y rápidamente se metió en su cama, después de haberse bañado tal y como se lo había dicho a Ranma, cuando se estiró en su cama pudo sentir como sus músculos tensos empezaban a soltarse, haciendo que se sintiera más fresca y relajada, aunque se sentía agotada por la forma que había corrido esa tarde, hacía mucho tiempo que no se entrenaba y su cuerpo resentía ese esfuerzo realizado.

—¿Porqué tienes que ser tan estúpido Ranma, porqué? —preguntó frustrada mientras intentaba callar su llanto presionando la almohada contra su pecho, sin resultado algunos, solo el cansancio y el sueño fueron capaces de parar el llanto para hacerla dormir, solo por unas horas.

—¡Buenos días! —exclamó la alegre voz de Shampoo que hizo que Nabiki se erizara de inmediato, se giró en la silla de rodines y la miró con algo de desagrado, mientras Shampoo disfrutaba la forma en que indisponía a su prima.

—¿Qué haces aquí tan temprano? Hacía días que no venías a la empresa.

—Hoy regresa Akane —respondió Shampoo sin vergüenza, haciendo que Nabiki notara el deseo que eso provocaba en ella, por el simple hecho de ver a Ranma, pues el sarcasmo al pronunciar el nombre de su hermana, había sido demasiado evidente.

—Y Ranma.

—Supongo —agregó Shampoo, sin esconder su alegría.

—¿No te da vergüenza?

—La verdad no, quiero que regrese, porque he estado demasiado aburrida.

—Estas casada Shampoo —replicó Nabiki arqueando una de sus cejas, ella la conocía perfectamente bien, y sabía que eso no era ningún impedimento para Shampoo, hasta ella sabía lo que Nabiki pensaba, por esa razón ni presto atención en los que ella estaba diciendo.

—Si tanto te gusta, amas o lo que sea a Ranma, ¿por qué le hiciste eso a Akane, porque le quitaste a Kuno? —preguntó Nabiki, Shampoo la miró fijamente, realmente no sabía que decirle, habían muchas razones de por medio por las que lo había hecho, suspiró profundamente y recostó su espalda en el respaldar de la silla, sonrió levemente y miró a Nabiki con malicia.

—Porque Akane siempre ha estado debajo de mi zapato, y debajo de él se va a quedar.

Ranma y Akane se dirigían a la sala de abordaje, ambos estaban molestos y ninguno de los dos le hablaba al otro, pero si se molestaban, cuando alguno de los dos podía, le daba una mala jugada al otro, y viceversa, haciendo que la situación de tensión y competencia aumentara entre ellos. Cuando llegaron a la sala de abordaje entraron al avión. Tomaron sus asientos que eran de primera clase, Akane estaba acostumbrada a viajar en cualquiera de las dos clases, pero Ranma había pagado más por más comodidad.

—¿No te gusta esta clase? —preguntó Ranma al ver el semblante serio de Akane, que no mostraba mucha satisfacción por donde estaba sentada, ella miró a Ranma con algo de reproche y desvió la mirada, cruzándose de brazos.

—Prefiero ir atrás, si el avión se estrella vamos a ser los primeros en morir.

—¿Por qué eres tan pesimista? —preguntó Ranma con una leve risa que demostraba la gracia por aquellas palabras —Los aviones van y vienen, las probabilidades que se accidente son pocas.

Akane lo ignoró, estaba muy concentrada en lo que hacían los demás pasajeros, miraba pasar millones de maletas de todos los colores y personas de todas las clases étnicas, sociales y culturales, se fijo en una joven que iba muy concentrada en su música, viajaba con su familia y un recuerdo le vino a la cabeza, de cuando ella tenía esa edad. Siempre habían viajado su padre, sus dos hermanas y Shampoo. Recordaba las muchas veces que su padre les dio lo mejor en los viajes, nunca se había quejado por la vida que él les había dado y le agradecía profundamente todo. Recordaba lo fácil que era su vida en aquellos tiempos, donde no se tenía que preocupar por nada más que sus gustos y preferencias.

—Akane, tenemos que hablar —dijo Ranma de forma resignada, notando la tensión que había entre ellos, Akane sintió un vuelco en su estomago, pero sabía que si hablaba con Ranma no iba a llegar a ningún lugar, lo miró y se encogió de hombros.

—Quizás más adelante, ahora estoy cansada —dijo y le dio la espalda, mientras colocaba sus manos debajo de su cabeza, apoyada en el respaldar de la silla para provocar un sueño que en realidad no sentía, pero que necesitaba con urgencia.

Ranma no le quedó más remedio que aceptar los deseos de Akane, no quería pelear con ella, estaba muy molesto y sabía que si peleaban no se iba a controlar, y eso era una de las cosas que él no quería.

El avión despegó y todo iba muy bien, el vuelo empezó con tranquilidad pero Ranma no podía pensar en otra cosa que no fuera la noche en donde Akane fue suya, recordaba la forma en que se había entregado a sus brazos y la pasión que había tenido a cada momento, también recordó su cuerpo desudo la pasada noche, en aquella bañera y sentía un cosquilleó en su interior, sabía que Akane se había molestado e indignado por lo que él le había dicho de John K´lonret, pero no quería que ese hombre se propasara con ella y mucho menos que la dañara, giró su rostro, ignorando el pasillo que estaba en paz, mientras cada uno de los pasajeros se preocupaban por lo que hacían ellos mismos, alargó su mano y acarició el cabello de Akane, sabiendo que se iba a molestar pero en realidad no le importaba, solo quería sentirla, aunque ella no respondió, así que Ranma decepcionado le dio la espalda, dejando su mirada vagar de ambulante por el callado pasillo.

Akane por su parte, apretó los ojos, sintiendo como unas lágrimas silenciosas resbalaban por sus pálidas mejillas.

Ranma entró a su oficina algo cansado, no había tenido buenas noches. Había pasado ya una semana desde su regreso de Inglaterra, y todo iba peor que antes. Akane apenas y cruzaba palabras con él y Nabiki si comportaba cada vez más fría, cosa que no le interesaba mucho, puesto que no había tenido un trato tan profundo con ella. Miró por la amplía ventana de su despacho y notó lo brillante que era el sol esa mañana, caminó hasta el escritorio y dejó su portafolios al lado, tomando asiento para estirar su espalda sobre el respaldar de la silla, antes de percatarse de algo escuchó el teléfono de su despacho, donde una pequeña lucecita de color rojo palpitaba con la palabra "recepción" cosa que le impresiono, ya que la secretaría que había contratado después de despedir a la primera era bastante eficiente, tomó la llamada y escuchó la maternal voz de aquella mujer.

—Señor Saotome, la señora Tatewaki desea verlo.

—Dile que estoy muy ocupado, no quiero ver a Shampoo en estos momentos —replicó Ranma, y antes de colgar escuchó de nuevo la voz de su secretaria.

—Perdón señor, quise decir la señorita, Tatewaki Kodashi.

Ranma se sorprendió evidentemente, jamás se esperaba una visita como la de ella, se preguntó la razón de su visita, no encontraba la razón, pero aún así aceptó que pasara y terminó la llamada con su secretaria, esperando que la visitante entrara por la puerta, cosa que hizo bastante rápido.

Kodashi entró presuntuosamente, con un vaquero bastante ajustado a su cuerpo, en donde se marcaban todas sus curvas femeninas, y una camisa roja que resaltaba el carmesí que había colocado en sus labios.

—¿Qué tal, señor Saotome? —preguntó con una voz bastante sensual, demostrando su más coqueta sonrisa, Ranma supo de inmediato las razones de su visita y sintió algo extraño en su estomago, no sabía porque, pero esa mujer no le gustaba en ningún sentido, era bastante hermosa, incluso más hermosa que algunas mujeres que había conocido, pero le resultaba algo hipócrita, y algo le decía que no estaba bien de la cabeza y lo menos que quería era enredarse con una loca.

—¿Cómo está, señorita Kodashi, me hubiera avisado de su visita y así le hubiera preparado algo, la oficina no está tan organizada como me gustaría y….

—Me gustan las sorpresas —lo interrumpió, hablando despreocupadamente y aún de una forma bastante sensual, pillando a Ranma un poco, no se esperaba aquella confesión disfrazada, donde estaba insinuando otras sorpresas —, no tiene idea de cuánto —finalizó, sonriendo levemente.

—Tome asiento, por favor —indicó Ranma y retomó su lugar, sabiendo que tendría que mantener las distancias con esa mujer si se quería ahorrar más de un problema.

—Siempre dije que Ranma era un idiota —dijo Nabiki, quien miraba a su hermana que trabaja apresuradamente enfrente del ordenador, respondiendo varios e-mails que les habían mandado por la última colección, felicitaciones, halagos y desaprobaciones. —Mira que ha pasado ya una semana y sigue tan mala sangre como antes.

—¡Ni hao! —saludó Shampoo, abriendo alegremente aquella puerta, donde Ranma la había degradado los primos días que llego, Akane y Nabiki la miraron de inmediato con desagrado.

—¿Qué quieres, Shampoo? —preguntó Akane dejando sus tareas para ver a su prima, quien mostraba sus hermosas y deseables curvas como siempre, con una camisa bastante ajustada a su cuerpo y tela que resaltaba su figura.

—Nada más quería saludar, llevaba días sin verte primita. Iba a venir en los días pasados, pero estuve demasiado ocupada de compras y solucionando lo de la campaña de modelaje, que liada he estado.

—No entiendo porque, lo único que tienes que hacer es posar para las fotografías y caminar en las pasarelas —rió Nabiki, cruzando los brazos, Shampoo, la miró con una ligera sonrisa y sacudió sus hermosos y llamativos cabellos púrpura, mirándola traviesamente.

—Ser modelo implica más tareas de las que dices, pero bueno me doy cuenta que tu reducido cerebro no puede con todo —dijo naturalmente y Nabiki miró severamente a Akane que iba a replicar, pues no quería que entre ellas hubiera una escusa para pelear abiertamente, puesto que razones sobraban, y la más grande tenía nombre y apellido.

—Bueno, creo que ya me voy, porque tengo que saludar a otra persona —dijo con coquetería mirando a su prima Akane con una gran sonrisa, pero antes de salir de aquella oficina entró Ukyo, con varias carpetas en los brazos.

—Aquí están los diseños que me pediste, son de las colecciones pasadas —indicó Ukyo, dejando aquellos documentos en el escritorio de Akane, quien se lo agradeció con un leve asentimiento, la verdad era que la relación entre ellas dos había cambiado radicalmente, no solo Nabiki lo notaba sino que también Shampoo y eso la hacía sospechar.

—Bien, nos vemos después —repitió Shampoo, caminando hacia la puerta, Akane se contuvo para no jalarla del cabello, pero antes de que pudiera hacer algo, su hermana se lo impidió con una severa mirada, recordándole que no tenía que darle razones a Shampoo para que su ego creciera.

Ryoga suspiró pesadamente, estaba demasiado molesto, cada día le tenía menos paciencia a Ranma y ya se estaba cansando, él creía que era su jefe, pero estaba demasiado equivocado, Ranma lo conocía de toda la vida, incluso peleaban por todo, solo que cuando Ranma fue arrestado Ryoga se unió más a él, sintiendo una gran estima, pero esa estima ya estaba desapareciendo. El día que Ryoga vio por primera vez a Akane le gustó, y Ranma lo sabía, porque él se lo había dicho, y de un pronto a otro Ranma se había decidido a conquistarla, apretó su puño con fuerza, sintiendo una completa frustración, no sabía qué hacer, y aparte de eso, no conocía los sentimientos de Akane, sabía que había estado comprometida y enamorada de Kuno y no sabía si lo seguía amando, además, había notado su comportamiento y cambio radical por Ranma, por esa razón se desconcertaba cada vez más, un pequeño chirrido de la puerta al abrirse lo sacó abruptamente de sus pensamientos, se le erizó la espalda y se irguió completamente para ver una hermosa silueta situada en el marco de la puerta de aquella oficina que ocupaba.

—¿Tienes un momento? —preguntó Ukyo arqueando una de sus cejas, Ryoga la miró extrañado y antes de poder responder a aquella pregunta, Ukyo ya se encontraba sentada enfrente del escritorio de Ryoga en uno de las cómodas sillas para las visitas.

—¿Ukyo, que haces aquí?

Ella sonrió levemente, entrecerrando sus ojos y demostrando su belleza pura, ladeó un poco el rostro y lo miró de forma interesada —Quieres a Akane, ¿cierto?

Ryoga se tensó al escuchar aquello y la miró con una ceja arqueada, pero antes de poder contestar ella habló.

—No tienes que negarlo, se te nota enseguida.

—¿Qué es lo que buscas Ukyo?

—Vamos Ryoga, ya debiste darte cuenta que estoy interesada en Ranma.

—Por supuesto que sí, no disimulas nada a decir verdad.

—¡¡Oye!! —exclamó ella molesta, Ryoga la miró y se encogió de hombros.

—De que te quejas, tú fuiste la que pregunto, yo solo respondí —replicó Ryoga de la misma forma que ella, Ukyo lo miró con desconfianza unos momentos y después suavizó su semblante, incluso sonrió ligeramente.

—Veo que tenemos los mismos intereses….

—Pensé que Akane era tu amiga.

—Yo también, pero resulta qué, después de haberle dicho que Ranma me gustaba decidió liarse con él.

—Ranma fue el que quiso, ella no tenía ningún interés en él.

—¡Eso no es cierto! Conozco demasiado a Akane y se que le gusta…

—Ranma la ha obligado desde el principio….

—Que poco conoces a las mujeres, Ryoga —replicó Ukyo con una vaga sonrisa, esté la miró algo confuso y frunció levemente el ceño y antes de poder preguntar ella habló con mucha confianza pero con una voz dolida y profunda —y que poco conocemos a Akane, ella ya no siente nada por Kuno lo sé, lo siento. Incluso, puedo apostar que no siente nada real por Ranma.

—A mí no me interesa Ranma, él no quiere a nadie, siempre ha sido así, la única mujer que él quiere es….

—¡Ni siquiera lo digas!

—Todo empezó por eso —le cortó Ryoga, sabiendo que estaba molesta, jamás pensó que una persona como Ukyo sintiera algo tan intenso por Ranma. —. Él vino aquí por Shampoo, y si se metió con Akane simplemente fue para vengarse de Shampoo, por eso es que estoy tan molesto, porque Akane no se merece nada de eso.

—Entonces ayúdame, tu quieres Akane y yo quiero a Ranma, ¿qué mas se puede pedir?

Ryoga no confiaba, Ukyo no le desagradaba, pero le parecía que era demasiado temperamental y podía perder fácilmente la cabeza.

—Estas demasiado lastimada….

—Ranma para mí no fue una noche, para mí es mucho más que eso y voy a luchar por él, sé que puedo enamorarlo….

Ryoga dejó de escucharla en ese momento, si la estaba oyendo hablar y entendía perfectamente sus palabras pero ya no la estaba escuchando, le sorprendía ver una determinación como esa, una valentía infinita a pesar de haber sido rechazada ya una vez por Ranma, incluso lo envidió, lo envidió tanto como Ranma envidiaba en secreto a Kuno por tener el amor de Akane, pero quería luchar, pelear por Akane, ser alguien más que un desconocido, que la sombra de Ranma, sabía que eso era lo que Akane pensaba, así que miró fijamente a Ukyo y estiró su mano interrumpiendo el discurso que estaba dando en nombre de Ranma, sus enormes ojos azules se abrieron y sonrió, olvidando su mano y saltando para abrazarlo con fuerza, mientras Ryoga se preguntaba si estaña haciendo lo correcto.