Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

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Très fréquentement les larmes sont le dernier sourire de l´amour

(Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor)

Capitulo 17

Akane escuchó como la empresa ya se encontraba vacía. Nabiki le había dejado su auto, no sabía que Ranma insistiría en irla a dejar, así que Nabiki llamó a Kyo para que fuera por ella y así lo hizo. Ranma también ya se había marchado, salió con su padre apresuradamente y Akane escuchó como los demás empleados se despedían de ella, gritando "adiós" hacia su oficina. Siguió tecleando en la computadora, estaba demasiado cansada, pero no quería regresar a su casa tan pronto y encontrarse con personas tan desagradables como su prima; Shampoo, quien había hecho de su casa un campo de batalla. La línea directa llamó y Akane leyó debajo de un botón con una luz roja que parpadeaba debajo tenía una pequeña leyenda que decía; "seguridad". Levantó inmediatamente el teléfono y se encontró con la voz ronca del guarda de seguridad del segundo turno, quien cuidada hasta el amanecer.

—Señorita Akane, perdón que la moleste. Tiene una visita.

Akane arrugó el ceño de forma inmediata. Se inclinó hacia delante, encima del escritorio y se fijó en la hora que estaba en la pantalla de su computador. Era la media noche. Definitivamente se sorprendió.

—¿A esta hora, de quién se trata? —preguntó de inmediato, echando su espalda sobre la silla. Escuchó como el guarda separaba el teléfono de su boca y lo apoyaba contra su pecho, intentando que ella no escuchara el ruido, pero no pudo identificar la voz que respondía.

—Koshiro, no recibiré a nadie a esta hora —dijo Akane firmemente.

—Dice que es urgente, está insistiendo desde hace una hora, por eso me atreví a molestarla, dice que cuando sepa quién es lo recibirá.

—¿Cuál es su nombre?

—Kioku Shinnosuke.

Akane al escuchar aquel nombre abrió inmensamente los ojos, sintiendo como su cuerpo temblaba y su estomago se anudaba. Se negaba a creerlo y habló débilmente, como si la estuvieran ahorcando y las palabras se resistieran a abandonar su garganta.

—¿Cómo dijo? —preguntó con la garganta seca.

—Kioku Shinnosuke.

—Dígale que me espere, que ya bajo —dijo y terminó la llamada, sabiendo que él la iba a esperar.

No sabía qué hacer, quería gritar de felicidad o de rabia, sentía como su corazón latía con brío, pero también sentía como sus piernas se resistían a andar, como había algo que le hacía difícil avanzar. Tomó aire, tenía que controlar sus impulsos y orientar sus ideas, organizar lo que quería y tomar una decisión rápida.

—¿Usted quién es? —preguntó el guarda, mirando aquel personaje con interés, siendo minucioso en todos los detalles. Shinnosuke lo notó, pero supuso que se trataba por su entrenamiento en el campo de la seguridad, sonrió cordialmente, y se comportó muy simpático.

—Sé que es extraño buscar a la señorita Tendo a esta hora, pero acabo de llegar a Japón y bueno, tenía muchas ganas de verla —respondió sinceramente, sabiendo que no tenía que darle una explicación a ese hombre, pero queriéndosela dar. —Soy amigo de Akane

—Nunca lo he visto por aquí, además, la voz de la señorita Akane se tenso al escuchar su nombre, dudo mucho que usted sea su amigo como dice.

Shinnosuke rió, sacudió su cabeza, elevó su vista al enorme edificio, admirando la construcción y el sueño cumplido de Soun.

—He estado mucho tiempo fuera de Japón, además, no creo que usted conozca a detalle la vida de la señorita Tendo.

El motor de un carro se escuchó en la inmensidad de aquel estacionamiento, desierto y ambos hombres sabían que se trataba de Akane Tendo. Cuando se acercó a la entrada, llevaba el vidrio abajo, y Shinnosuke se sorprendió al verla, no podía apreciarla en su totalidad, pero estaba hermosa. Akane lo miró fugazmente, sintió como sus mejillas se sonrojaban, intentó ignorar eso, pero sabía que le sería imposible.

—Vamos a dar una vuelta.

—¿A esta hora? —preguntó Shinnosuke, pensaba que lo iba a invitar a pasar a su oficina, donde podrían hablar y recordar viejos tiempos, pero al parecer ella no tenía esos mismos planes.

—Sí, a esta hora hay muchos lugares —dijo Akane de forma cortante, Shinnosuke se encogió de hombros y se subió al auto, Koshiro se acercó a Akane y la miró atentamente.

—¿Todo está bien, señorita?

Akane se conmovió ante aquel detalle, Koshiro era un hombre maduro que siempre le había caído bien, sonrió y asintió —Puede estar tranquilo, iré aquí cerca. Es un lugar que se llama Ichigo, no se preocupe. Buenas noches —dijo y abandonó el edificio, marchándose con aquel "amigo". Koshiro se apresuró a entrar en la casetilla de seguridad, tomó el teléfono, escuchó dos timbres y después la profunda voz de Ranma.

—¿Ya se fue?

—Sí, pero no sola, sino con un hombre.

—¡¿Con Kuno?! —preguntó Ranma roncamente.

—No señor, con un desconocido, bueno me dijo que le llamaba Kioku Shinnosuke, se presentó como un amigo de la señorita.

Ranma se tensó, le molestaba saber que Akane se había marchado con alguien a esa hora y más si se trataba de un hombre que él no conocía.

—¿A dónde fueron?

—A un lugar llamado Ichigo, la señorita me dijo que estaba cerca de ahí.

—Gracias Koshiro, buenas noches —dijo Ranma y terminó la llamada. Golpeó el volante frustrado, lo apretó y sintió como sus dedos lamentaban aquella acción.

—Maldita sea Akane, ¿Cuál es tu juego? —se preguntó, tomó nuevamente su celular y buscó un número en su agenda, no sabía a quién llamar, estaba entre Kodashi o Ukyo, pero llamó a la ultima, no queriendo tener nada con la primera, pues juraba que estaba desquiciada.

La música del lugar era ensordecedora para las personas que quisieran hablar, Akane pidió una mesa algo alejada, no sabía la razón pero temía hablar con Shinnosuke, le sorprendía realmente que la hubiera buscado y le parecía casi imposible, el mesero los acercó a una mesa algo alejada de las demás, pero de forma lenta se fueron llenando las que restaban, pidieron de tomar. Akane después de su última experiencia con al alcohol no quiso repetirla así que pidió un coctel sin licor, notando la leve risa de Shinnosuke.

—Estás mucho más hermosa que la última vez que te vi, Akane —dijo y Akane se sintió incomoda, no sabía porque pero sentía que estaba haciendo algo malo, recordó el rostro de Ranma sin saber la razón y sacudió su cabeza, sonrió con algo de amargura.

—Me sorprende que te hayas acordado, pensé que ya no estaba en tu memoria.

Shinnosuke sonrió galantemente, Akane percibió que estaba más apuesto que antes, sabía que tenía razón en lo que decía. Él había conocido a una colegiala, una niña, ahora ella era una mujer, con un cuerpo completo y definido. Shinnosuke también había crecido mucho, su espalda era mucho más ancha y su aspecto más atlético, inmediatamente lo comparó con Ranma, no queriendo hacerlo, pero imaginándolos y se odió, porque Ranma le gustaba mucho más, ni siquiera se comparaba un poco.

— Se que mi memoria es mala, he olvidado muchas cosas, pero tú no, Akane eres imposible de olvidar, todo lo que vivimos, está guardado en mi cabeza y en mi corazón, créeme que jamás va a salir de ahí.

—¿Dónde estuviste todo este tiempo? Dijiste que ibas a estudiar y luego desapareciste y ahora, apareces como si nada….

—Sé que fue extraño, pero tuve que viajar un tiempo, para encontrar algo que me hacía falta, si me dejas explicarte Akane, podemos ir a un lugar más cómodo….

—No, aquí está bien —cortó Akane, en el fondo no quería escucharlo, no quería saber porque había desaparecido de aquella forma de su vida, y le dolía verlo ahí, no entendía bien la razón, pero le era demasiado confuso.

—Ranma, todo esto me parece demasiado extraño….

—¿Te disgusta el lugar acaso? —preguntó de forma seca, buscando algún rastro de Akane, pero el lugar estaba lleno y no la encontraba. Ukyo sonrió, estaba nerviosa, pero no entendía cual era el cambio de humor de Ranma, había estado cortante y distante con ella y ahora la invitaba a salir.

—No, claro que sí, lo que pasa es que….

—Ranma —llamó una voz detrás de Ukyo que la hizo saltar, al reconocerlo.

—Ryoga, que bueno que llegas, me sorprende que hayas encontrado el lugar.

—Bueno, me costó un poco, llegue más pronto de lo que pensaba….

Ranma sonrió al ver la cabeza de Akane a lo lejos, se acercó a Ryoga y le susurró algo para después tomar a Ukyo del brazo y dirigirla hacía donde estaba Akane, sin que ella lo supiera, pues sabía que se rehusaría a seguirlo acompañado, así que Ukyo le daba la espalda a Akane y Ranma quedaba enfrente de ella y de su acompañante que estaba en la misma posición de Ukyo.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión? —preguntó Ukyo, Ranma la miró fijamente, pero en realidad no la veía a ella, sino a Akane que estaba en el lugar perfecto, para que Ukyo pensara que si le estaba poniendo atención.

—Háblame de ti, quiero conocerte —mintió Ranma, pero sabía que era la única forma de mantener la vista en Ukyo mientras vigilaba a Akane, sin escuchar realmente lo que ella estaba diciendo.

—Vamos Akane, tu siempre me has interesado, tal vez he sido rudo y extraño este tiempo, pero… ¿ya olvidaste todo lo que vivimos?

Akane no lo había olvidado, pero si lo había superado, después de todo lo que había vivido sabía que una nueva opción con Shinnosuke no serviría, Kuno la había lastimado mucho, pues su mujer interna estaba casi muerta y Ranma, en pocas semanas le había enseñado otro mundo, que jamás había sentido con Shinnosuke ni Kuno, lo que sintió con Ranma un una noche. Se lamentó por eso y dejó que sus ojos cayeran derrotados, dándose cuenta que sentía algo muy fuerte por Ranma y que le dolía la actitud que él tenía con ella y más porque seguía queriendo a Shampoo.

—¿Akane? —inquirió Shinnosuke inclinándose sobre la pequeña mesa para poder tocar la mano de Akane, Ranma se percató de aquello y sintió fuego en su interior, no sabía de quien se trataba ese hombre, pero sabía que quería destrozarlo por intentar algo con ella, Akane levantó la mirada y se encontró con aquellos ojos azules-grisáceos de Ranma, los cuales estaban clavados en ellos, Akane abrió la boca por la sorpresa y se echó sobre su silla, pensando que era algo imposible. Shinnosuke se giró, sabiendo que aquella reacción no era normal y pudo ver a un hombre que no les quitaba la vista de encima y que lo miraba a él con un intenso odio. Ukyo tampoco lo paso desapercibido y se sorprendió al ver a Akane de la misma forma que ella se sorprendió al verla con Ranma. Una rabia inmensa también la invadió, no podía creerlo, estaba con ella, con Ukyo. Ahora no solo le molestaba que hubiera tenido amoríos con ella, sino que la llevara ahí.

—¿Qué pasa? —preguntó Shinnosuke confuso y Akane sonrió forzadamente, tomando su hombro.

—¿No quieres bailar? —preguntó con una gran sonrisa, Shinnosuke desconfió, había tenido una actitud extraña y distante toda la noche y ahora le proponía aquello, definitivamente Akane estaba muy cambiada y bastante extraña.

—¿Te sientes bien, que tiene tu cóctel?

—Pensé que querías recordar viejos tiempo —dijo de una forma sensual, Shinnosuke sonrió y se levantó, estirando su mano hacía Akane, quien la tomó encantada, sintiendo como aquellos ojos se clavaban en su espalda, se acercó a Shinnosuke y empezó a moverse sensualmente, incluso ella se sorprendió por la forma en que lo hacía, jamás se había considerado una buena bailarina, incluso sabía que sus movimientos eran torpes, pero aquella noche su cuerpo estaba de su parte y bailaba como toda una experta, sintió las manos de Shinnosuke en sus caderas. Sabía que se estaba pasando de la raya, pero quería demostrarle a Ranma que no le importaba, aunque fuera todo lo contrarío y no reprochó por lo sucedido. Se dejó llevar por el ritmo y las manos de Shinnosuke, que ya no eran aquellas manos inexpertas que una vez la había tocado.

—¡Eres lo peor Ranma! —exclamó Ukyo, pero Ranma la detuvo de inmediato, impidiendo que ella se marchara.

—No tenía idea que Akane estaba aquí, pero vamos a bailar.

Ukyo se negó, pero recordó la charla que tuvo con Ryoga, donde él le aseguraba que Ranma nunca tomaba a ninguna mujer enserio, ella quería molestar a Akane, pues aún no le perdonaba que se hubiera liado con Ranma, así que aceptó la invitación y empezó a bailar de la misma forma en que Akane lo estaba haciendo, solo que más atrevida, pues ella se insinuaba contra el cuerpo de Ranma y provocaba que las miradas se posaran en ellos.

—Maldición —pensó Akane, sin apartar la mirada de Ranma, quien hacía lo mismo, ambos sonreían con molestia, sabiendo que estaban utilizando a sus parejas para provocar celos el uno en el otro, esta vez Akane decidió no perder ante Ranma y Ranma decidió lo mismo, sabiendo que Akane ya le había causado demasiados problemas. Akane entrelazó sus brazos sobre los hombros de Shinnosuke, y el afianzó su agarre sobre su estrecha cintura, Ranma movió a Ukyo acercándose más a ellos, mientras la apretaba también más contra sí, la música tenía un ritmo dance demasiado marcado, que hacía que los cuerpos estuvieran cada vez más juntos, y ambos se batían en duelo sin apartar las miradas, el animador empezó a hablar, estropeando el momento en que Akane iba a prender fuego a los celos de Ranma, lo lamentó, pero escuchó cuando el animador decía.

"Tragos gratis por el cumpleaños de….."

Akane no la conocía realmente, pero era una modelo que había hecho varios trabajos en "Le Passarelle" una modelo internacional quién cumplía años y su novio era el dueño de la discoteca, así que no tenía ningún problema en gastar de esa forma. Las bebidas empezaron a andar entre las mesas y las personas que bailaban. Akane se había prometido no tomar, pero esa noche estaba decidida a hacer rabiar a Ranma, además sentía su corazón oprimirse por la forma en que el bailaba con Ukyo. Ranma también tomó varios tragos, sintiendo como aquel líquido le quemaba la garganta, pero esta vez sentía que se refrescaba por la rabia que tenía dentro.

—¿Esa no es Akane? —preguntó Shampoo a su esposo, que estaban en el cumpleaños de aquella modelo, quien era amiga de ella, Kuno se giró y pudo verla de aquella forma, metiéndose demasiado en los pasos que daba, Shampoo sintió que su corazón latía emocionado al ver a Ranma ahí, sonrió ampliamente pero aquella felicidad desapareció al ver que estaba con Ukyo.

—Estúpida, sino es la imbécil de Akane es la inútil de Ukyo, me pregunto; ¿A que estará jugando Ranma? —pensó, mientras tomaba a Kuno del brazo, sabiendo que iría a ver a Akane, pues le parecía que estaba sintiendo algo demasiado especial por ella y eso le agradaba, porque tendría razones de sobra para separarse de él y tendría parte de su herencia, cosa que le fascinaba.

Akane seguía bailando y tomó otra copa que un mesero le ofreció, Ranma se lamentó, sabía que pasaría lo mismo que en Inglaterra y esta vez no estaba dispuesto a pasar sus celos y golpearía a aquel extraño que estaba con Akane. Kuno se acercó a ella, junto con Shampoo, quien sonrió cuando descubrió quien era la pareja de Akane, pensó que las cosas no podrían salirle mejor, ahora si era un hecho que Ranma regresaría con ella.

—¡Shinnosuke, que gusto verte! —exclamó Shampoo alegremente, mientras se arrojaba a los brazos de él como siempre había echó en el pasado para incomodar a Akane, pero esta vez ella no sintió ni los más mínimos celos, estaba concentrada en Ranma, quien no paraba de mirarla.

—Shampoo…. ¿verdad?

Ella sonrió y sacudió su hermosa cabellera púrpura —Sí que eres olvidadizo

—Tatewaki Kuno —dijo él sabiendo que también lo había olvidado, pero no fue así, porque los ojos de Shinnosuke reflejaron una ira que no disimuló. Akane se incomodó por la forma en que Kuno la miraba le parecía extraña, era como si le estuviera reprochando algo y no lo entendía, pero una voz grave habló detrás de ella deteniendo su corazón por algunos segundos.

—Buenas noches, que sorpresa verlos —dijo Ranma, con Ukyo detrás de él mientras se colgaba de su brazo, esta vez Akane si sintió algo, sintió que una bestia se despertaba dentro de ella y le obligaba a atacar a cualquiera que estuviera cerca de Ranma, pero se contuvo.

—¡Señor Saotome, vaya sorpresa, un gusto verle! —exclamó Shampoo saludando muy efusivamente a Ranma, pero Akane se impresionó al ver que Kuno no le daba importancia a aquello, sino que seguía con la vista sobre ella, sin importarle realmente lo que hiciera su esposa.

—Saotome Ranma —se presentó Ranma al ver que nadie hacía el intento de presentarlos, Shinnosuke miró detenidamente a Ranma y estrechó la mano que este le estaba ofreciendo.

—Kioku Shinnosuke, un placer.

—Mi amor, baila con Akane, mientras les presento a Shinnosuke a mis amigas —dijo Shampoo, pensando que Akane se derretiría en los brazos de Kuno y tomó a Shinnosuke apresuradamente para arrastrarlo hasta donde estaban las demás modelos y esa fue la gota que derramó el vaso de Ranma, antes de que Kuno hiciera algo, tomó a Akane firmemente pero ella se soltó.

—Tú estás con Ukyo, así que atiéndela —dijo y empezó a bailar con Kuno, manteniendo una distancia prudencial, sabía que estaba mal hacer eso, pues estaba provocando la ira de Ranma y sentía que Kuno estaba demasiado extraño, incluso la tomaba de otra forma al bailar, pero la rabia y los celos le habían ganado y sabía que aquello le iba a doler a Ranma, así que disfruto bailando no porque estuviera con Kuno sino porque estaba enseñándole a Ranma que no le importaba en lo más mínimo.

—¿Quién estaba con Akane? —preguntó Ranma, Ukyo no estaba tan segura de querer seguir bailando, estaba muy desanimada por lo que había visto, quería lastimar a Akane, pero la única que se estaba lastimando era ella misma. Se sintió como la peor mujer del mundo, incluso ella misma se tenía lástima, lo miró con dolor y embozó una pequeña sonrisa.

—Es su ex novio, estuvieron juntos en la preparatoria.

Ranma sintió como algo se le clavaba en el pecho, recordó la única noche que amó a Akane más de una vez y una palabra se repitió con violencia

Flash Back-----------

¿Quién fue?

Akane lo miró algo molesta y Ranma estaba serio —¿Para qué lo quieres saber?

Porque ahora tu eres mía, y quiero saber todo lo referente a ti.

Akane sintió otro escalofrío al escuchar esas palabras, había sido directo y sin tapaduras, le había dicho todo en una pequeña frase.

Fue un novio en la preparatoria, Kuno fue el segundo.

Fin del Flash Back -----

—Nos vemos después, Ranma —dijo Ukyo y Ranma se despertó abruptamente de sus pensamientos, intentó detenerla, pues sabía que la había dañado y ciertamente le había tomado cariño el tiempo que la conoció, pero Ukyo sonrió y sacudió su cabeza.

—No hace falta que me tengas lástima, detesto inspirarla. Pero si te gusta Akane entonces anda, habla con ella que de seguro te escucha —dijo y Ranma la dejó irse, sabiendo que Ryoga la interceptaría desde la barra.

Ranma se sintió mal, había jugado con los sentimientos de ella, se sentía como un verdadero patán y se sorprendió de todo lo que era capaz de hacer por Akane, jamás pensó que podría dañar a otros por otra persona y se dio cuenta que lo que sentía por Akane era mucho más fuerte que cualquier sentimiento que había sentido antes. Cuando estuvo con Shampoo pensó amarla, pero lo que sentía por Akane no era ni la mitad de lo que había querido a Shampoo, era mucho más, incluso no se comparaba. Cuando la miró notó que Kuno estaba intentando algo más con ella, y supo que esta vez no podría quitársela, pensó en invitar a alguna de las mujeres que lo estaban mirando interesadas, pero sabía que solo complicaría las cosas, así que se acercó a ellos y terminó con el baile de Akane, ella lo miró molesta, no porque la separara de Kuno, pues era lo que más deseaba, sino por todo lo que hacía pasado entre ellos. Kuno intentó replicar pero se contuvo al ver que su esposa se acercaba con Shinnosuke y cuando intentó bailar con Ranma este se lo impidió, sorprendiendo a Akane, pero al verlo así supo que la trataría de nuevo de una forma brusca así que cuando tomó a Shinnosuke del brazo para marcharse de la discoteca Ranma la siguió e intentó hablar con ella, pero Akane se rehusó, diciendo que no tenían de que hablar y cuando Ranma insistió Shinnosuke se puso en medio, defendiendo a Akane.

—¿Qué no entiende que quiere que la deje en paz? —replicó Shinnosuke con energía, molesto ante aquella actitud que inmediatamente le desagrado. Akane era su ex novia y a diferencia de ella él seguía sintiendo algo especial por ella, le molestaba la forma en que Ranma insistía y esta vez Ranma no tuvo prudencia, levantó las mangas de su camisa y lo miró de forma retadora.

—No te metas en lo que no te importa.

—¡Akane me importa demasiado para dejar que un tipo como usted la trate así!

—¡No te metas en esto! —exclamó Ranma de vuelta, sintiendo como la rabia empezaba a correr por todo su cuerpo y como la sangre que bombeaba su corazón con prisa. Akane sintió terror, recordaba que Shinnosuke era un gran peleador, pero según Shampoo, Ranma era casi invencible.

—¡No permitiere que se meta con ella!

—Maldito imbécil, ¡No se meta! —gritó molesto Ranma y notó como Shinnosuke también se levantaba para luchar. Akane corrió en medio de ellos, sabiendo que pasaría algo demasiado grave, jamás se habían peleado por ella, incluso había soñado que dos hombres lucharan por ella, pero ahora se daba cuenta que era una locura y lo único que deseaba era no haber provocado a Ranma.

—¡Arreglemos esto entonces!

Ranma sonrió satisfecho, tendría por fin una pelea, desde hace mucho tiempo no tenía una y Shampoo se alegró, sabiendo que Ranma ganaría sin duda. Pero Akane no estaba tan segura, había visto luchar a Shinnosuke infinidad de veces, pero jamás a Ranma y temía por ambos.

Ranma y Shinnosuke se batieron en duelo en aquella discoteca, la seguridad no se había percatado hasta escuchar los gritos de las personas, intentaron separarlos pero era imposible meterse en aquella pelea. Ranma golpeó a Shinnosuke, pero este esquivó a la perfección dicho ataque. Ranma sonrió, sabiendo que se estaba enfrentando a un buen oponente, Shinnosuke también lanzó varios ataques a Ranma, que esquivó con gran facilidad y gracia, Akane lo vio volar por los cielos, esquivando todos los ataques que Shinnosuke le lanzaba con fuerza, le parecía increíble a la velocidad y con la facilidad que lo hacía. Shinnosuke sonrió también, se había alejado de Akane por una extraña enfermedad que tenía, pero está vez podía luchar como antes de tener aquella bacteria que casi acaba con su vida. Ranma lo atacó está vez y también pudo ver como Shinnosuke esquivaba hábilmente sus golpes, aunque con algo de dificultad, ninguno de los dos estaba demostrando su fuerza verdadera, pues se estaban probando. Shinnosuke lanzó un primer golpe, Ranma lo esquivó sin poder esquivar el segundo, que lo golpeó en el pecho, haciendo que retrocediera levemente. Akane se alarmó pero Rama lo atacó anotando sus tres golpes de el rostro de Shinnosuke, que cayó pesadamente, Akane intervino de nuevo, intentando detener s Shinnosuke, pero este la apartó con cuidado, diciéndole que no interfiriera y la verdadera pelea empezó. Eran demasiado salvajes parecían animales y ambos estaban teniendo dificultados, Shinnosuke había mejorado, pero notaba que Ranma tenía una gran ventaja y finalizó la pelea cuando Ranma utilizó una técnica que Akane ya había visto usar en la abuela de Shampoo, llevaba el nombre de Tenshin Amagurin Ken donde daba golpeas a una velocidad que nadie podía seguir, Shinnosuke sufrió el impacto y Ranma finalizó con una patada, mandando lejos al hombre que cayó de bruces. Kuno supo que Ranma no era un hombre fácil de vencer, Shinnosuke se levantó, dispuesto a seguir peleando, pero la seguridad del bar intervino en ese momento. Echaron fuera a Ranma, Shinnosuke y Akane.

Ranma y Shinnosuke pensaban terminar aquella pelea fuera, pero Akane se metió de inmediato demostrando su inconformidad.

—¡¡Basta ya!! Dejen de portarse como niños.

—Akane no te metas en esto —replicó Ranma, pero Shinnosuke sacudió la cabeza y le pidió disculpas a Akane, mientras la seguía al auto, Ranma iba a ir detrás de ellos, pero supo que estaba sobrando, no porque fueran a tener algo, pues conocía a Akane y sabía que ella no era así, sino más bien porque no quería sufrir otro desplante. Pensó que era suficiente por aquella noche y buscó su auto

—¡¡Una más!! —exclamó Ukyo emocionada, levantando sus manos y con las mejillas completamente sonrojadas. El alcohol estaba haciendo estragos en ella, y Ryoga se encontraba en el mismo estado, ambos brindaban por Ranma y Akane y hablaban de temas completamente incoherentes, no se entendía y la música era un gran distractor para sus charlas.

—Odio a Ranma, odio a todos los hombros, ¡¡Son todos iguales!!

Ryoga rió, sacudió su cabeza de forma negativa y se acercó a ella levemente, sintiendo un aroma que le agradó demasiado. No sabía si era por la torpeza, que sus cinco sentidos sufrían ahora, pero le agradaba la cercanía de Ukyo y sonrió cuando le habló al oído.

—Las mujeres también son todas iguales, quieren a los patanes, los buenos somos solo para consolar.

Ukyo rió ante aquello y lo miró sensualmente —¿Eres uno de los chicos buenos? No te creo nada….

—Créelo que sí —rió Ryoga, Ukyo se levantó de aquella banquilla de la barra y empezó a moverse como lo había hecho con Ranma, pero esta vez bailaba con el aire. Ryoga la miró animado, notando como nadie se fijaba en ellos, todos estaba emparejados, sonrió, había dejado de pensar en Akane y dejó de tenerle rabia a Ranma, se levantó y se unió a Ukyo, bailando con ritmo. Ukyo no sabía si era por las copas que había tomado, pero miraba a Ryoga de una forma distinta, aquel cabello castaño que caía de forma rebelde sobre sus ojos del mismo color, le gustaba. Aquella sonrisa tímida y sincera también le agradaba y la determinación con que siempre había hecho las cosas le gustaba. Era demasiado noble y sintió un cosquilleó cuando una de sus varoniles manos se poso en su cintura, Ryoga también se perdió en la mirada clara de Ukyo, tenía unos ojos irresistibles, tan bellos como los de Akane, incluso le pareció una mujer tímida, le gustaba su ánimo y su emprendimiento, sintió fuego cuando ella se pegó más él, buscando un poco más de contactó. Tampoco supo si se trataba del alcohol que corría ahora por sus venas y tomó con sus dos manos la estrecha cintura de Ukyo, sintiendo las hermosas curvas que se escondían detrás de ese vestido. Ambos se conectaron como nunca antes habían echó y ninguno de los dos supo quien fue el primero en besar al otro, cuando se dieron cuenta de ello sus lengua ya se encontraban en una lucha por descubrir la boca del otro y un mar de caricias se desató entre ambos. Ukyo sintió las manos de Ryoga recorrer completamente su espalda, apretándola con necesidad. Ella lo abrazó de la misma forma, fundiéndose sobre aquel torso trabajado.

—Vamos a mi departamento —dijo Ryoga sorprendiendo a Ukyo, ella se separó levemente y sonrió completamente entregada a aquella pasión que surgía entre ambos.

—¿No eras un chico bueno?

—¿No odiabas a los hombres? —contrarrestó él y Ukyo sonrió besándolo de nuevo mientras él la guiaba entre la gente para salir de ahí, esperando no perderse y poder llegar pronto a su casa.

—Parece que las cosas entre ustedes se enfriaron —dijo Genma, mirando a Ranma, quien estaba muy serio, mirando a su padre sin ninguna expresión en concreto y moviendo distraídamente una pequeña figura de metal entre sus dedos. —Hace unas semanas parecían miel sobre hojuelas y ahora…

—Eres demasiado exagerado, lo que siento por Akane no se relaciona con el amor. Sabes que lo único que quería era llevármela a la cama, eso era todo. Ya lo conseguí y estoy tranquilo.

—Palabras de un típico despechado —rió su padre, mientras miraba Ranma con algo de pena, cosa que le molesto bastante.

—Podrás ser todo lo que quieras hijo y decir cuanta cosa quieras, pero sé que esa muchacha te gustaba bastante, y no solo para una cosa, ¿Qué fue lo que te hizo esa chica? Porque cambiaron del día a la mañana.

—Algunas veces las cosas no son como uno quisiera, papá. Es cierto que yo no he hecho las cosas de la mejor forma, pero merezco que me permitan defenderme, pasa algo y ya soy el villano de la película, además sigue amando al idiota de Kuno, ¿Qué puedo hacer yo contra eso?

—¿Tú sigues queriendo a Shampoo? —preguntó Genma bastante serio, siendo consciente que los hermosos ojos de su hijo se clavaban en él con mucha seriedad, pero con una firmeza que siempre lo había caracterizado —Te juro que no. No puedo negar que es preciosa, pero incluso esa belleza, no consigue que me guste ya, no siento el más mínimo interés en ella.

—Entonces…. Tú solo quieres una cosa con Akane, ¿Qué te afecta que quiera a otro? —cuestionó su padre con una ligera sonrisa, Ranma no lo notó, pero él lo estaba probando, queriendo averiguar lo que realmente su hijo sentía por Akane Tendo.

—Por supuesto que si me importa.

—¿Porqué?, si solo buscas su cuerpo.

—Porque no es nada agradable que una mujer piense en otro cuando está con uno.

Genma se encogió de hombros, fingiendo desinterés mientras ladeaba su rostro levemente.

—Qué más da….

—No soporto que Akane lo ame, no lo soporto porque quiero que me quiera a mí, ¡Ser el único! Qué sea solo mía —replicó Ranma y Genma pudo ver la confusión en el rostro de su hijo, suspiró levemente y sacudió su cabeza.

—Pero hare cualquier cosa para que eso cambie, la obligare a estar a mi lado….

—No seas bruto Ranma, no puedes tratarla mal, es una mujer y….

—No usare la fuerza, serán las circunstancias.

—¿Cómo? —preguntó Genma desconcertado, Ranma sonrió abiertamente, descansando su espalda en el respaldar de la silla, poso sus brazos sobre los descansa brazos.

—¿Olvidas que soy el accionista mayor de la empresa?

—¿Qué piensas hacer Ranma? Estas asustándome.

—Le daré una oportunidad, solo una, si la falla, empezare el juego que debí de haber empezado desde que puse un pie en esta maldita empresa —sentenció Ranma y Genma sintió algo de miedo, jamás había visto aquella determinación en los ojos azules de su hijo, parecía un mar en tormenta, y sabía que no era nada bueno, pero no pudo seguir insistiendo con el tema, pues Ranma se lo negó, Ranma no estaba preocupado por Shinnosuke, había visto que Akane no sentía nada por él, se había preocupado como era obvio, pero la forma en que había bailado con Kuno no le había gustado para nada.