Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Nouveaux Espoirs (Nuevas Esperanzas)
Capitulo 18
Ryoga entró al despacho de Akane, estaba nervioso, sentía sus manos sudar y tensarse, mientras arrugaba los documentos que llevaba entre las manos. Akane se encontraba inclinada sobre su amplio escritorio, no había nada encima, solamente un gran libro de dibujos que estaba utilizando. Levantó sus ojos y sonrió al ver que se trataba de Ryoga, no lo había conocido en las mejores condiciones, pero le agradaba. Cuando esto paso Ryoga sintió que su corazón se aceleraba de forma violenta.
—Perdón, pensé que no había nadie, me dijeron que estaba en producción, además su recepcionista no estaba y tome al atrevimiento….
—Tranquilo Ryoga, no pasa nada —respondió Akane notando lo tenso que estaba, le enterneció verlo, recordaba sus años de instituto, cuando había tenido varios compañeros como él, que se intimidaban con su presencia. Se irguió completamente, mirándolo con interés.
—¿Tienes algo para mí? —preguntó de forma amigable y Ryoga sintió como la sangre se abarrotaba en sus mejillas, sabiendo que se estaba sonrojando vivamente.
—S… Sí.
—Tranquilo Ryoga, no muerdo —apuntó Akane graciosa, sonriendo abiertamente. Ryoga rió levemente y sacudió la cabeza de forma inmediata.
—No es eso, solo que, usted….
—Háblame de tú, suena mejor, ¿no crees?
Ryoga rió levemente, hipnotizado por tal belleza y no solo eso, sino la ternura que la envolvía. Aquella sonrisa le había congelado los sentidos, pudo apreciar a la verdadera Akane. Siempre la había visto molesta por Ranma, la había incomodado desde que llegó y supo que no era neurótica como Ukyo le había garantizado.
La puerta se abrió sin previo aviso y ambos escucharon la voz de Ranma, más ronca que de costumbre, parecía molesto e irritado, más de lo normal.
—Sal Ryoga, necesito hablar con ella —dijo y Ryoga lo miró inmediatamente, sintiendo como un nudo se presentaba en su estomago. No quería hacerlo, sabía cómo era Ranma, jamás había tomado a ninguna mujer enserio más que a Shampoo, quien había jugado con él y Akane al ser la prima era puro desquite para él, eso lo sabía.
—¡Que salgas! ¿No entiendes? —exclamó Ranma con molestia, Akane iba a hablar pero antes de hacerlo, Ryoga abandonó inmediatamente la habitación, dejándolos completamente solos. Akane miraba la puerta cerrada por donde Ryoga se había ido, después dirigió su mirada molesta a Ranma que tenía el mismo semblante que ella.
—¡¿Quién crees que eres para venir a dar órdenes en mi oficina?! —gritó Akane, enfadada, notando como la mirada de Ranma se posaba en ella de manera exagerada, incluso se sintió desnuda al estar ante él.
—¿Qué te traes con Ryoga? —preguntó Ranma secamente, tomando a Akane por completa sorpresa.
Ella lo miró incrédula, sin saber que decir, la pregunta le había sorprendido exageradamente. Ella sabía que Ryoga era muy atento con ella, pero pensaba que era simple cortesía.
—No tengo porque darte ninguna explicación….
—¡Responde de una vez! —dijo Ranma, subiendo el tono de su voz, Akane apretó los dientes, estaba haciendo un gran esfuerzo por controlarse, pero sabía que no podía complicar más las cosas.
—Solo somos compañeros de trabajo.
—¿Te gusta?
Akane miró de golpe a Ranma, había desviado su mirada al suelo, pero esta vez se había pasado, dio un paso adelante y reprimió todas las ganas que tenía de golpearlo —¡Cómo te atreves!
—¡Responde!
—¡Qué te importa! —gritó Akane perdiendo toda cabalidad, Ranma tragó fuerte, pero inmediatamente la tomó de las muñecas cuando ella quiso golpearlo. La miró fijamente y sintió como la rabia hacía presa de él. Sabía que estaba exagerando las cosas, pero no podía detenerse, no podía olvidar, no aguantaba la rabia de que Akane no lo quisiera.
—Estás acabando con mi paciencia Akane.
—No me puedo creer que estemos pensando lo mismo —dijo Akane rabiosa, intentando liberarse pero sin conseguir nada. Ranma la miró con más rabia que antes y la acercó más a él, haciendo que el cuerpo de Akane se tensara. Intentó alejarse, pero eso fue imposible, porque Ranma no se lo permitió.
—Solo responde, ¿Qué tienes con Ryoga?
Akane se sacudió, liberándose de él, lo miró completamente molesta, hecha una furia, —¡Yo no soy como tú! —exclamó sin poderse contener.
Ranma puso los ojos en blanco y se alejó de ella, pasando sus manos entre sus cabellos negros mientras sentía una frustración que no podía controlar.
—Cuando tuve que ver con Shampoo no sabía de tu existencia….
—No hable de Shampoo, sino de Ukyo —cortó Akane, escupiendo aquellas palabras, las cuales quemaban su pecho. Había intentado no demostrar su molestia por aquella situación, pero era algo que ya no la dejaba respirar. Ranma se giró y la miró levemente incrédulo, no porque lo supiera, sino más bien porque agravara el asunto.
—No seas tan dramática, Ukyo fue solo una aventura de una noche…
—¿Así se llaman ahora?
—¿A qué diablos estás jugando Akane?
—Solo vete y déjame en paz —indicó Akane, pero antes de poder hacer algo más Ranma se acercó a ella, casi sin darle tiempo de notar su velocidad. Intentó tomar su mentón pero ella se retiró molesta, sacudiendo su cabeza de forma negativa mientras se escondía detrás de su amplio escritorio. Usándolo como un escudo.
—Entiendo lo que está pasando Akane, tenemos que hablar de todo lo sucedido….
Sin previo aviso la puerta se abrió y por ella entró Kuno, quien llamó la atención de Akane y Ranma. Especialmente la de Akane, que pensaba que se quedaría por un tiempo en Inglaterra tratando otros asuntos. Cuando Kuno notó que Ranma se encontraba ahí la sonrisa que llevaba en su rostro se borró de forma inmediata.
—¿No sabe tocar la puerta antes de entrar? Me extraña su falta de etiqueta ya que usted… Es un hombre sumamente educado —se burló Ranma, notando como Kuno se irritaba. Akane sintió una presión en su corazón, cada vez el ambiente se hacía más tenso cuando esos dos estaban juntos.
—Lo siento Akane, pensé que estabas sola —dijo Kuno, sin mirar a Ranma, ignorándolo por completo mientras se acercaba a Akane para darle un beso en la mejilla.
Cuando hizo aquello Ranma apretó el puño con fuerza, sentía que la sangre le estaba hirviendo y quiso matarlo en ese mismo instante. Tal vez estaba siendo un poco exagerado, pero si lo hubiera golpeado con todo el placer del mundo.
—No te preocupes, el señor Saotome ya se va…
—No hemos terminado —cortó Ranma la frase que Akane iba a decir, esta lo miró con reproche y Kuno con un gran resentimiento que Ranma detectó al instante.
—¿No escucho lo que dijo Akane?
—Sí quiere hablar con Akane va a tener que esperar a que termine con ella.
—No pienso dejar a Akane con un tipo como usted, que no hace otra cosa que exponer a Akane de la peor forma —replicó Kuno con energía, ella se desconcertó completamente al igual que Ranma, quien no entendía porque lo estaba diciendo.
—Kuno, por favor, sal y ahora…
—¡No!
Ranma, tragó fuerte, calmando sus instintos que lo apuntaban a atacar a Kuno. Por otro lado no miraba a Akane, mantenía su mirada fija en Ranma, quien hacía lo mismo que él. Akane supo que ambos estaban esperando un mínimo detalle para dar pie a una riña que no traería nada bueno.
Akane se acercó a Ranma, tomando su brazo para que la mirara, así lo hizo y pudo ver suplica en sus ojos. Una sumisión casi absoluta y eso fue lo que más le molestó, porque sabía que lo hacía por Kuno, que era capaz de todo por él, agradeció que era Akane la que estaba enfrente de él, porque si no hubiera sido así ya estaría golpeando a Kuno con todas sus fuerzas.
—Ranma, por favor….
—Atente a las consecuencias, Akane —dijo Ranma sin que Kuno lo escuchara, Akane se congeló al escuchar aquella voz carente de sentimientos, era neutra y sus ojos la congelaron, clavándole un puñal en su corazón, haciendo que sintiera una gran dolor en el pecho. Lo miró alejarse con pasos pesados y Kuno sonrió de forma victoriosa al ver que la puerta se cerraba detrás de Ranma. Miró a Akane y se acercó a ella para rodearla con su brazo sobre sus hombros mientras intentaba animarla, contándola de su viaje como hacía desde que la conocía, Akane no escuchaba, sabía que Ranma no había estado jugando. Había hablando seriamente y su mirada le había dado miedo, era la misma expresión que hubiera tenido un asesino y eso la aterraba al recordar la turbulenta historia que Ranma le había contado acerca de la herencia de aquel viejo que murió en extrañas condiciones.
Ranma al salir de la oficina de Akane se percató que la secretaria no estaba, por esa razón Kuno no había sido anunciado. Salió apresuradamente de aquel pasillo y al llegar a su despacho golpeó la pared brutalmente, escuchando como el concreto crujía para darle paso a una pequeña grieta y como sus nudillos masacrados resentían el golpe. Respiró bruscamente y calló un grito furioso que quería abandonar su pecho, pero esta vez golpeó el escritorio con fuerza, haciendo que las cosas ligeras de la mesa saltaran en el aire para retomar su lugar con violencia. Se sentó de mala gana y rompió un adornó que presionó en sus manos. Estaba completamente desconcertado, asombrado e incrédulo ante su reacción, ¿Qué rayos le había hecho Akane? Estaba celoso, por primera vez sentía aquel sentimiento realmente. Pensó haberlo sentido con Shampoo, pero lo que paso con ella no había sido más que un espejismo del verdadero sentimiento de los celos. Al ver como Akane le empezaba a pedir que se marchara para darle gusto a Kuno lo lleno de un sentimiento que no era ira, sino odio. Un odio intenso que incluso lo había asustado. Poco a poco se fue calmando y el deseo de matarlo fue desapareciendo, cosa que agradeció completamente aliviado, pues había tenido antes pensamientos crudos y desagradables pero ese había superado todos. Levemente sonrió, recordando la misma sonrisa de Kuno.
—Se cree mejor que todos, pero no podrá quitarme a Akane, esta vez no me la quitara —se dijo a sí mismo, —voy a pagarle con su moneda, le voy a enseñar quien es el que manda.
Tomó el teléfono, marcando la central de su secretaria que había temblando al verlo entrar de aquella forma y sonrió, muy seguro de lo que estaba haciendo.
—Dígale a Shampoo que venga a mi oficina, que tengo que hablar con ella.
Akane sabía que no podía dejar así las cosas, aquella mirada de Ranma había calado profundamente en ella, al grado que había congelado su corazón. Sabía que Ranma estaba confundiendo las cosas y cuando la secretaria la anuncio escuchó la voz de Ranma decir;
"Que pase"
—Muchas gracias, Mao —dijo Akane regalándole una sonrisa a la secretaria que hizo lo mismo.
Cuando Akane se acercó a la puerta sintió que su cuerpo le pesaba, estaba tensa y desanimada. Al entrar se topó con la mirada de Ranma que se clavó profundamente en ella.
—¿Qué quieres? —preguntó con un tono seco, hizo sentir a Akane, como si hubiera cometido un sacrilegio. Entró y cerró la puerta, escuchando el eco de esa acción en la oficina. Jamás le había causado tanto temor entrar, mucho menos sentirla tan fría como estaba ahora aquella habitación.
—Querías hablar conmigo….
—Exacto, quería, ya es una acción pasada. Puedes retirarte —dijo Ranma y Akane lo miró con rabia, pero notó que Haposai y Genma se encontraban ahí, sentados enfrente de Ranma, no los había visto cuando entró y se controló para no perder el control.
—Bien, estaré en mi oficina, con permiso —dijo y salió apresuradamente, sintiendo como Ranma seguía con su mirada clavada en su espalda.
Haposai miró dudosamente a Ranma, y cuando le iba preguntar, él indicó que guardara silencio. Siguieron con lo suyo y cuando terminaron Haposai abandonó la oficina, dejando a Ranma a solas con su padre. Aprovechó de inmediato el momento.
—¿Por qué la trataste así? —preguntó algo molesto, aquella chica le había caído demasiado bien, desde el primer momento en que la conoció le pareció demasiado sincera.
—No te mestas en lo que no te llaman.
Genma sonrió levemente, echó su peso sobre la silla y se cruzó de brazos. —No seas bobo, te conozco perfectamente, confía en mí y cuéntame lo que te pasa.
—No paso la prueba que te dije, papá. Akane perdió la oportunidad que tenía para que yo no tomara medidas drásticas.
—¿Volver con Shampoo son tus medidas drásticas?
—Sí, sé cuales puntos estoy tocando. Si todo sale como lo he calculado conseguiré lo que quiero, en un abrir y cerrar de ojos.
—¿Solo porque ella no quiso hablar contigo? Estás exagerando, Ranma.
—No fue por eso, Akane me dejo de segundo, prefirió hablar con el idiota de Kuno primero, ¡No tuvo las agallas para echarlo de ahí!
—Ranma, eso es una tontería —replicó Genma algo confuso por verlo así, pero él sacudió la cabeza con negativas, apoyando sus manos sobre el escritorio.
—No es una tontería, odio que lo ame, y aunque tenga que obligarla a estar conmigo estará conmigo.
—¿No que solo querías llevarla a la cama? —preguntó Genma con una media sonrisa, Ranma sonrió también, pero era totalmente amarga.
—Esta vez Tatewaqui Kuno no va a ganarme. Sé que le gusta Akane, lo veo en sus ojos cuando la mira y ella es mía, solo mía —indicó Ranma haciendo énfasis a la última palabra, mientras mostraba su molestia.
—Ranma…
—No voy a desistir, papá. Esta decidido.
Shampoo se miró en el espejo de su antigua recamara, le encantaba estar ahí. Cuando se casó con Kuno detestó irse, pero ahora disfrutaba de su soledad y privacidad. Tenía una sonrisa coqueta y alegre, como en mucho tiempo no se miraba, estiró los brazos jugando con su cabello purpura. Escuchó que su ventana se abría y se giró de inmediato, encontrándose con un hombre bastante alto, llevaba el cabello largo, hasta la mitad de la espalda y sonrió levemente encarándolo.
—Pensé que estabas lejos, Mousse.
—Me fui por un tiempo, pero ya regrese, estás preciosa Shampoo.
—¿Qué quieres? —preguntó secamente, Mousse sintió que algo apretaba su corazón. Siempre la había amado, pero ella siempre lo había tratado de una forma fría y cortante.
—Shampoo, me entere de que Ranma está saliendo con otra mujer, sé que no quieres a tu esposo, ven conmigo…
Shampoo se cruzó de brazos y rió animadamente, de una forma totalmente despectiva —No hagas este tipo de bromas, que no se te dan.
—No es ninguna broma, desde niño te he amado…
—No Mousse, perdiste tu oportunidad. Luchaste contra Ranma y perdiste, y yo lo quiero a él.
—Ryoga me ha contado que está con la tal Akane, y me dijo que parece que la quiere.
—¡¡No!! —exclamó Shampoo molesta, apretando sus puños —¡Ranma me quiere a mí, solo a mí! —gritó enojada, pero después sonrió ampliamente. —No tengo porque contarte nada, ahora vete, pues me enfermas —dijo dándola la espalda, Mousse frunció el ceño y se embriago con el dulce aroma de Shampoo, que flotaba en la habitación.
—El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
—Que filosófico, ¡Ahora lárgate! —gritó Shampoo dándole la cara, pero cuando lo hizo, él ya no se encontraba ahí.
—Estuvo bien. Ósea, ¿Quien se cree?, ¿El emperador de Japón? —replicó Nabiki frunciendo el entrecejo, mientras demostraba toda la repulsión que sentía por Ranma. No por que le diera asco, sino más bien, tenía sentimientos encontrados de rabia por todo lo que le había hecho a Akane hasta ese momento.
—No me gusto su mirada. Fue la misma que tenía cuando vino en busca de Shampoo, me da miedo.
—No te puede hacer nada. En fin, ustedes ni siquiera eran nada.
—Tienes razón —dijo Akane desanimada, Nabiki la miró recelosamente y se cruzó de brazos demostrando su molestia.
—¿Qué diablos te pasa, Akane?
—¿Dé qué hablas? —preguntó Akane no queriendo que se diera cuenta de que verdad quería a Ranma. Ambas escucharon un risa conocida, y luego una voz profunda que hizo vibrar a Akane. Se trataba de Ranma y Shampoo, estaban entrando al Dojo. Akane corrió descendiendo las escaleras, para asomarse por la puerta principal. Nabiki corrió a su lado, deteniéndose detrás de ella, y ambas se congelaron al ver que Ranma tenía su mano sobre la cintura de Shampoo, ella les dio la espalda sin saber que estaban ahí, pero Ranma había percibido la presencia de ambas, en especial la de Akane, que estaba más enojada que nunca. Akane se extrañó que los sentidos de Shampoo no las detectaran, pero sabía que era por la situación en la que estaba.
—Estoy tan feliz, Ranma… Pensé que ya te había perdido.
—Siento haber sido tan rudo —dijo Ranma acariciando el rostro de la china. Akane sintió que oprimían su corazón y Ranma sonrió, sabiendo que estaba logran su cometido. Jamás pensó que hablarle así a Shampoo le costaría tanto. Incluso tocarla le desagradaba, pero como le dijo a su padre; "El fin justifica los medios" y todo lo estaba haciendo para tener de nuevo a Akane. Sabía que su plan daría resultados, intentó estimular los celos de Akane con Ukyo, pero no había funcionado, y que Shampoo era su única arma para llegar a ella.
—Me cuesta creer que hayas regresado conmigo. Pensar que el estúpido de Kuno cree que estoy en la casa de mi tío porque me siento sola por sus negocios, ¡Qué se quede con ellos! Contigo soy inmensamente feliz —dijo Shampoo abrazándose a él, Ranma no hizo nada, pero disfrutó al ver fugazmente el rostro de Akane. —Pensar que fuiste capaz de posar tus ojos en la tonta de Akane, que mal gusto tienes, Ranma.
Akane quiso matarla, como se atrevía a llamarla de esa forma.
—Hoy Kuno estuvo con tu prima, creo que le gusta —dijo y Akane se sorprendió, ella no se había fijado en eso, pero Ranma había parecido molesto. Shampoo rió despectivamente y tomó el rostro de Ranma entre sus manos mientras lo miraba con deseo.
—Para lo que me importa, Akane siempre ha estado enamorada de él, y bueno si se lían tendría una razón de fuerza mayor para divorciarme.
—Tu tío sufriría, está enfermo y…
—Por ti no me importa, si por su salud tengo que renunciar a ti no lo haré, ¡No lo haré! Antes de dejarte prefiero que su muera.
—Entonces le diré todo, así podremos estar juntos.
La noticia fue devastadora para las Tendo que escuchaban detrás de la puerta. Tanto para Akane como para Nabiki, su padre era todo para ellas y Shampoo lo estaba condicionando.
—Te amo, Ranma —dijo ella y se elevó de puntillas para besarlo, Ranma respondió el beso, sin cerrar los ojos como Shampoo, sino clavó su mirada en Akane, quien había salido de su escondite. Ella esperaba que Ranma dejara de besarla, pero eso no sucedió, aunque tampoco la dejo de mirar.
—¡Shampoo! —exclamó ella haciendo que el beso terminare, Ranma sonrió y Akane sintió un odio inmenso en su estomago.
Al principio Shampoo se había asustado, pero al ver que se trataba de Akane sonrió con malicia y travesura.
—¡Cómo te atreves a…
—¡¡Déjame en paz!! —gritó Shampoo echa una furia, lanzó un golpe que Akane esquivó con dificultad y cuando Akane iba a contraatacar, aun sabiendo que Shampoo era mejor que ella en las artes marciales y que seguramente esquivaría los golpes con facilidad, Ranma la detuvo haciendo presión en su muñeca, sin lastimarla pero sorprendiese por su agilidad y rapidez. Ni Akane ni Shampoo vieron la mano de Ranma moverse
—Ranma —susurró Akane incrédula, dolida por la forma en que había defendido a Shampoo, pero Ranma dejó de mirarla para observar la puerta principal y sonrió levemente.
—Buenas tardes señor Tendo —saludó Ranma y Akane se percató que la había detenido porque su padre estaba ahí y si hubiera lanzado ese golpe se hubiera delatado ella sola. Shampoo retrocedió y Soun sonrió al ver a Ranma, se acercó a él y estiró su mano. Ranma la estrechó.
—Hace tiempo no lo veía, Saotome.
—Lo siento, usted sabe como es la empresa, lo menos que tenemos es tiempo libre —dijo Ranma cordialmente, Soun sonrió y miró con interés a Akane.
—Supongo que viene a ver a mi pequeña —rió y Ranma hizo lo mismo, pero Shampoo intervino inmediatamente, haciendo que Nabiki saliera también.
—Tío tengo que decirte algo…
—Antes déjame hablar con el señor Saotome, soy muy celoso de mis hijas, en especial de la menor —dijo con seriedad y Akane miró a Ranma que la miraba de forma retadora. Estudiando sus acciones, sabía que Akane amaba a su padre, y que jamás permitiría que algo malo le sucediera.
—Respecto a eso, señor Tendo. Akane y yo…
—¡¡¡Están comprometidos!!! —gritó Nabiki eufórica, levantando los brazos, Akane y Shampoo la miraron con los ojos inmensos por su intervención y Ranma sonrió. Sabiendo que había logrado su cometido, Akane estaría comprometida con él. No al cien por ciento, pero ya la obligaría a estarlo.
—¡¡No!! —gritó Shampoo y Akane la empujó, colgándose del brazo de Ranma mientras sonreía ampliamente.
—¿Es eso cierto? —preguntó Soun, mirando a Ranma y a Akane.
—Absolutamente —dijo Akane y cuando Shampoo iba a hablar de nuevo una voz ajena se sumo a ellos.
—No lo puedo creer —era Kuno, quien había entrado al dojo, Ranma sonrió ampliamente, las cosas no podrían estarle saliendo mejor. Había logrado su objetivo más pronto de lo que se hubiera imaginado —¿Es eso cierto, Akane?
—¿Acaso es sordo? —preguntó Ranma sin ocultar su antipatía. Akane hizo presión en su brazo y miró a Kuno.
—Sí, así es, Kuno.
Aquellas palabras fueron como un golpe en el estomago de Kuno, no podía creerlo, no daba crédito a sus oídos y no sabía porque le daba rabia. Miró a Ranma, quién tenía una sonrisa de victoria en su rostro y sintió que la sangre le hervía intensamente.
—No puede ser, no puede ser…. Me niego a creer esta vil mentira.
—¿De qué hablas, Kuno? —preguntó Soun confuso, pero Shampoo por primera vez estuvo de acuerdo con su esposo, sorprendiendo a todos, menos a Ranma y a Akane.
—¡Sí! Es una mentira, Ranma y Akane no tienen nada…
—Claro que si, ¿no lo escuchaste? —esta vez fue el turno de Akane para hablar, teniendo el mismo semblante que tuvo Ranma cuando se lo restregó abiertamente a Kuno.
—¿Cuándo se casaran? —preguntó Soun.
—Pronto.
—Falta mucho —dijo Akane contradiciendo a Ranma, que hablaron en el mismo momento, se miraron y sonrieron hipócritamente.
—Bueno, no está definido, tenemos que ver todos los detalles —dijo Akane apretando el brazo de Ranma.
—Sí, usted sabe cómo es todo esto, además los compromisos de la oficina jamás terminan. Pero sacaremos un tiempo para los detalles, verdad preciosa —dijo Ranma tomando el mentón de Akane, ella quiso golpearlo, pero solo sonrió tierna al saber que los ojos de su padre estaban clavados en ellos.
—¡No es cierto, dejen ya de mentir! —gritó Shampoo fuera sí, pero nadie pareció escucharla, pues Soun tomó a ambos de los hombros, completamente alegre y los hizo entrar al Dojo, mientras hablaba emocionado de todo lo que tenían que hacer y buscar para la boda, incluso les estaba hablando de la fiesta de compromiso que se tenía que realizar pronto.
Se sentaron a la mesa, mientras Soun le indicaba a Kasumi que se apresurara con la preparación de la comida y esta lo hizo de inmediato. Soun se extrañó que ni Kuno ni Shampoo entraran y Nabiki pasó a su habitación, diciendo que estaba cansada y que tomaría un baño.
—La noticia que me acaban de dar me causa una gran alegría, hasta llegué a pensar que Akane no se casaría nunca.
Akane se sonrojó al escuchar a su padre hablar de esa forma, Ranma rió levemente y la miró con picardía, definitivamente la molestaría con eso, Akane sin aguantar más se separó de él, pero Ranma la jaló de nuevo, haciendo que Akane no pudiera romper aquel roce. Su padre estaba demasiado emocionado.
—Akane es muy hermosa, no creo que solo yo quiera casarme con ella.
—Es por su carácter hijo, además no cocina ni un huevo…
—¡Basta papá! —exclamó Akane furiosa, Ranma se acercó a ella y la besó en la cabeza, apretándola de la cintura, mientras Soun sonreía más abiertamente.
—Eso no importa, me gusta como es Akane, últimamente las mujeres que cocinan me han traído mala suerte.
Soun rió ante aquel comentario, pero Akane lo odió, sabía que lo decía por Ukyo y Shampoo, pues cocinaban como nadie. Incluso algunos platillos eran demasiado de su agrado.
—Nabiki también cocina y bueno mi sobrina Shampoo, hace unos platillos para chuparse los dedos.
—No me atrevo a dudarlo.
Akane aprovechó un descuido de su padre y lo golpeó fuertemente en el estomago, sacándole el aire de forma brusca mientras Ranma tosía por la falta de aire. Ella se sintió mejor y sonrió cuando su padre la miró.
—De verdad que estoy feliz —dijo, mirando de forma cómplice a su hija. Akane sabía porque le había dicho eso a Ranma, ella también había llegado a pensar que jamás se animaría a casarse de nuevo, incluso no lo había pensado antes.
—Tengo que ir por Sanosuke…
—Pero Kasumi, no has terminado con la comida. No puedes dejar así todo —replicó Soun al ver que Kasumi salía apresuradamente.
—Tofu no lo puede recoger, tiene demasiados pacientes…
—Iré yo —dijo Akane poniéndose en pie, Soun iba a replicar pero sonrió al ver que Ranma también se levantaba.
—Vamos —indicó Ranma, tomándola del brazo, pero ella se negó, después sonrió forzadamente.
—No dejes solo a mi padre, por favor.
—¡No se preocupen por mí! —exclamó Soun batiendo las manos en el aire, Akane no quería ir con él, no quería estar a solas con Ranma. Incluso ya no lo quería volver a ver en lo que le restaba de vida, pero Ranma se acercó a ella y la dirigió a la entrada principal. Los dos se colocaron los zapatos y salieron de la casa, Akane se dio cuenta que ni Shampoo ni Kuno se encontraban ahí, le pareció extraño, porque tampoco los había visto entrar.
—¿Es la escuela que está a tres cuadras? —preguntó Ranma sacando a Akane de sus pensamientos, ella asintió y la conversación que ella esperaba no llego. Caminaron sin decir nada, incluso sin rozar sus manos. Ranma miraba al frente, y Akane ladeaba su mirada, no quería cruzarse con la de él. Llegaron a la escuela del niño y este sonrió al verlos. Elevó los brazos emocionado y corrió a abrazar a su tía, dándola un beso en la mejilla, sus inmensos y curiosos ojos se dirigieron a Ranma y sonrió más emocionado. Lo miraba de forma incrédula y se despegó de su tía, para saludarlo de la misma forma, Ranma lo cargó y empezó a andar con él. Akane no le gustó aquel gesto, Sanosuke estaba demasiado feliz con Ranma y ella ya no lo soportaba.
—¿Quieres ver algo divertido? —preguntó Ranma mirando a Sanosuke con travesura, este le devolvió la misma mirada con una sonrisa y Ranma afianzó su agarre y saltó hábilmente a la valla que estaba al lado de la calle por la que circulaban.
—¡Ranma, baja ya! —exclamó Akane preocupada. Si a Ranma se le resbalaba de las manos se caía a un río, Ranma sonrió de forma despreocupada y Sanosuke rió emocionado.
—No seas aburrida, Akane. Sube también.
—Bájate que el niño puede caerse…
Ranma tiró al aire a Sanosuke y Akane gritó, pero lo atrapó con sus pies mientras caminaba de manos por aquella valla. El niño rió con fuerza y Akane se impresionó por su rapidez, y su agilidad, cada vez la sorprendía más, definitivamente era un gran artista marcial. Ranma lo lanzó de nuevo y volvió a atraparlo con las manos, para bajar de la valla, colocándose al lado de Akane mientras depositaba al niño en el suelo.
—¿Quieres hablar? —preguntó Ranma cuando Sanosuke se adelantó un poco, jugando con sus pasos, Akane lo miró casi incrédula. Después de todo lo que había pasado no daba crédito a sus oídos.
—Quisiera decirte muchas cosas Ranma, pero jamás he dicho tantas groserías juntas.
—¿Te dolió ver a Kuno o temes que tu ex novio de preparatoria se entere?
Akane rió levemente, sacudiendo su cabeza y lo miró con un rencor que Ranma no había visto antes —No se va a enterar, porque no nos vamos a casar.
—Acabamos de comprometernos —replicó Ranma con una sonrisa burlona, pero Akane le respondió con la misma.
—Casarse y comprometerse son definiciones distintas, veré la forma de solucionar todo este embrollo.
—¿Solucionarlo? —repitió Ranma con una extraña carcajada, deteniendo su paso, Akane hizo lo mismo, mientras Sanosuke seguía jugando con unas ramas que había recogido en el trayecto andado.
—Sí, estoy harta de ti Saotome, lo último que quiero es casarme contigo.
Eso fue un puño de acero que le dolió como pocas veces le había dolido uno, pero no se lo demostró y sonrió como lo había echó la primera vez que la había tenido enfrente.
—¿Cuál es el número de tus acciones? —preguntó curioso, no sabiendo si eran de un tres o un porciento, Akane lo miró con los ojos llenos de sorpresa y sintió una descarga eléctrica en su espina.
—¿Porqué…
—Algún personal me está estorbando, tengo que tomar medidas y quiero saber cual será tu participación en la toma de decisiones.
—Ranma, no…
—Le preguntare a Haposai, nos vemos mañana —dijo sin tocarla, estaban a escasos metros del Dojo y Akane pudo ver cómo le acariciaba la cabeza al pequeño Sanosuke e iba directo a su auto para irse sin más.
Akane sintió un frió en su corazón, recordó aquella mirada y era la misma que había tenido cuando buscaba a Shampoo. Corrió, tomó a Sanosuke de la mano y cuando penetró su casa soltó al niño, subiendo apresuradamente las escaleras mientras ignoraba las palabras de los demás que le preguntaban dónde estaba Ranma. Puso el cerrojo a su puerta y debajo de su cama extrajo una caja, sacó unas carpetas y buscó el contrato que habían hecho con Ranma, congelándose al leer las clausulas.
—Ciertamente reaccionaste mal —dijo Genma cuando Ranma estaba dándole la espalda, estaba frustrado y abatido, no sabía qué hacer y mucho menos cuales serían los resultados de sus pensamientos si los llevaba a cabo.
—¿Por qué no les devuelves la empresa? Llegas a un arreglo de pago, te podrían pagar tu inversión en dos, tres años.
—Sabes que eso no es lo que me importa, yo podría hacer lo que dices. Pero no quiero.
—Ranma, estas llegando demasiado lejos con tu venganza contra Kuno…
—Esto no tiene nada que ver con Kuno, papá. Kuno dejo de ser importante en mis decisiones desde hace mucho tiempo.
Genma sonrió ligeramente, disfrutando de aquel momento, ciertamente le inquietaba que su hijo tuviera tantos sentimientos encontrados. Akane le gustaba y sabía que era buena para Ranma, solo que temía sobre sus acciones.
—Ranma, para un matrimonio se necesitan dos.
—Somos dos —replicó Ranma de mala gana, curvando su boca con algo de desagrado y tensión ante los hostigamientos de su padre.
Genma suspiró, sacudió la cabeza con negativas y cruzó las manos sobre la mesa ladeando los dedos —Sabes de lo que hablo, se tienen que querer los dos y me parece que estás llegando demasiado lejos con esto. Hace unos días decías que solo buscabas su cuerpo y ahora quieres casarte con ella…
—¡Déjame en paz! —gritó Ranma enfadado, se levantó de la mesa abruptamente y Genma lo imitó, atacando a Ranma con un gancho curvo que él esquivó con facilidad y se puso en guardia, reprimiendo su enfado para no dañarlo.
—¡La amas!
—¡¡No!! —replicó Ranma con energía, esquivando de nuevo un golpe que se padre le proporcionaba sin tener éxito.
—Eres demasiado terco Ranma, pero no la sigas lastimando más…
—¡Tú eres la persona menos indicada para juzgarme! Dices que no lastime a Akane y tú destrozaste a mi madre cuando la abandonaste…
—No me vengas con eso, lo hice para entrenarte, además fue hace mucho tiempo. Viene muy tarde reclamarlo…
—¡Solo déjame en paz! —gritó Ranma de nuevo, obstinado como un niño pequeño. Se apresuró a salir de la habitación y Genma sacudió su cabeza, lamentando el estado de su hijo y lo que le esperaba a Akane.
—¡Akane! —llamó Kasumi nuevamente, mientras ella se apresuraba a salir de su recamara, extrañada por la forma tan insistente en que su hermana la buscaba. Descendió apresuradamente haciendo más ruido del necesario sobre las escaleras y al llegar a la cocina pudo ver un rostro familiar en la sala que llamó su atención. Sonrió levemente y se acercó, saludando con un beso en la mejilla a Shinnosuke, quien sonreía de forma amplía. Pero aquel gesto desapareció de inmediato cuando estuvieron solos.
—¿Es cierto que estás comprometida? —preguntó secamente, apresuradamente, sin dar rodeos, Akane se congeló. No sabía como se había enterado, pero ladeó levemente el rostro.
—Por el momento… Sí.
—¿Por el momento? —repitió él desconcertado, Akane asintió y él arqueó una ceja.
—Los noviazgos suelen tener problemas, no se puede hablar de un futuro incierto.
—Akane —llamó Shinnosuke, haciendo que Akane lo mirara fijamente a los ojos, este sonrió levemente y se acercó a ella. Tenía una expresión preocupada y curiosa, tomándola por sorpresa —, siento que no eres feliz, lo veo en tus ojos, en tu sonrisa ya extinta. Si algo te esta dañando o te lastima por favor, no me lo ocultes. Te juro que haré lo imposible por solucionarlo. Te quiero.
Ranma se contuvo para no bajar, entró furtivamente a la habitación de Akane, había escuchado y visto a Shinnosuke entrar al Dojo tranquilamente, y eso lo hizo temblar de rabia, recordando con satisfacción la forma que lo golpeó aquella noche en aquel bar. Dio un paso pero se mareó. La habitación estaba totalmente perfumada, y una sensación muy fuerte le recorría toda su espina dorsal. Cerró los ojos por un momento y recordó la noche en que consumió a su amante en su departamento, disfrutó del momento, sabiendo que ahora estaba muy lejos de ella, a pesar de estar tan cerca no veía la forma de acercarse a ella realmente. Sus ojos bailaron por toda la habitación, estudiando cada detalle de ella, cada objeto y el estilo con que estaba decorada y le pareció en cierta forma infantil. Era la habitación de una colegiala, pero pegaba mucho con el carácter de Akane, tenía un escritorio donde habían infinidad de diseños. Cuidadosamente se deslizó sobre la silla, tomando asiento y esperando encontrar algo que pudiera servirle para saber más de ella, pero no había nada servible. Sus ojos se posaron en varios libros que tenía en un pequeño librero y uno exageradamente vistoso llamó su atención. Lo tomó y pudo ver que se trataba de un diario. Sintió curiosidad, el simple hecho de saber que Akane poseía un diario lo hizo temblar, ¿Qué podría haber en él? Sin pensarlo dos veces lo abrió y se topo con una fecha en donde ambos tenían cerca de trece años, sonrió, no sabiendo la razón, pero siguió inspeccionando. Leyó sin notar nada interesante, más que pensamientos de una niña.
—Qué desordenada —replicó Ranma con gracia, notando que los días iban sin secuencia alguna. Cada mes escribía dos o tres veces, y cuando los años fueron aumentando se notaban más cambios en su forma de pensar y expresarse, un orden mucho más demarcado al igual que una dedicación nata. Leyó el nombre "Shinnosuke" y pudo ver varios corazones dibujados a su alrededor, sintió que la sangre le hervía, especialmente por lo que decía la página, se sentía completamente estúpido. En ese momento Akane tenía diecisiete años, estaba enamorada de ese chico, "su primer amor" como ella lo había descrito, en donde narraba todos los detalles de su primer beso, las emociones que sintió. Ranma sintió una punzada que no pudo describir, no tenía nada que ver con la rabia, sino más bien le dolía, quiso detenerse, pero era como si sus ojos se hubieran clavado en el papel.
"Shinnosuke es increíble, lo amo con todo mi corazón, esta noche me enseño lo que es ser mujer, hicimos el amor, pero no fue exactamente lo que esperaba, supongo que lo maravilloso solo se ve en las películas… Pero fue grandioso, porque fue él y no otro, ¡Sé que llegaremos a casarnos! Siempre estaremos juntos"
Pasó las hojas apresuradamente, no queriendo leer más, pero encontró unas letras enormes que decían "Adiós" leyó un poco más y entendió que se trataba de la partida de Shinnosuke. Por todo lo descrito por Akane le había dolido intensamente, aquello no le extraño a Ranma, pues era una adolescente enamorada, dispuesta a todo por él.
"Kuno es un chico atractivo, aunque me parece algo prepotente, me gusta su forma de pensar y la paso bien con él, aunque es algo machista y no me escucha… Sigo extrañando a Shinnosuke, pero sé que tengo que… OLVIDAR"
Ranma lanzó un gruñido, ya había pasado el tiempo y Akane había empezado a describir su relación con Kuno. Definitivamente no iba a ser nada agradable, pero a pesar de sentir otra extraña punzada prosiguió.
"Nos comprometimos, soy feliz, pero siento que él no lo es totalmente, espero que no se arrepienta de esta decisión, no me creo capaz de soportar otra despedida, como la de Shinnosuke, debo admitir que Kuno me ha hecho olvidarlo, aunque las miradas que Shampoo le lanzan no me gustan, con lo frívola y coqueta que es, no creo que se trate de nada serio"
Ranma rió con molestia, y sacudió la cabeza —Como si no conocieras a Shampoo, eres demasiado ingenua.
"Todo termino, Kuno rompió el compromiso y lo peor es que se casara con Shampoo, siento que me muero, no creo que sea capaz de superar esto que me esta pasando, lo amo con todas las fuerzas de mi corazón, no podré reponerme a esto, ¡No podré! ¡¿Qué será mi vida sin él?! "
—¡Oh por favor, que ridícula! Ni que se tratara de la octava maravilla del mundo —replicó molesto, empujando las páginas con rabia. Le molestaba que escribiera aquello de Kuno, pero hubo algo que llamó poderosamente su atención, donde leyó su nombre, "Ranma" se detuvo en seco, y sus ojos recorrieron con impaciencia aquellos reglones más marcados que otros.
"¡¡¡ODIO A RANMA SAOTOME, LO ODIO CON TODAS LAS FUERZAS DE MI ALMA!!!"
—No me sorprende —dijo con fastidio, apretando el diario con molestia —, el ogro molesta a la pobre princesita.
"No entiendo lo que siento, hace unos días estaba perdidamente enamorada de Kuno y ahora… Ranma se atraviesa en el camino, cambiando todas las jugadas y provocando que mis sentidos se alteren cada vez que estoy cerca de él. No sé porque, pero me siento celosa cuando veo la intensidad y pasión con la que mira a Shampoo, me gustaría que un hombre, pudiera verme de la misma forma, la envidío porque tiene a alguien como Ranma"
Ranma tragó fuerte, y tuvo que leer dos veces aquellos párrafos, no podía creer lo que estaba leyendo. Sintió que su corazón daba una violenta sacudida, que jamás había sentido y se apresuró a leer más hojas.
"Me siento como una torpe, ¡¡BESE A RANMA!! Fue lo único que se me ocurrió para detenerlo y cuando me respondió…. ¡ME CONGELE! ¡Jamás me habían besado así! Definitivamente Ranma ha sido el mejor en la poca experiencia que tengo, envidío a Shampoo comop nunca"
Ranma sonrió ampliamente, sentía como su orgullo masculino se ensanchaba, disfrutaba de aquellas palabras, y sentía que una puerta se volvía a abrir.
"¡¡Un orgasmo!! Por fin conocí uno, aunque experimente más de siete en una sola noche con Ranma, me tiene completamente loca, y no solo es por su atractivo físico, sino que adoro estar con él. Cada vez que me habla siento que aprendo de la vida, tenemos gustos iguales y diferentes, nos tratamos de forma cariñosa y arisca, pero siento… Que lo quiero, es algo que no quiero sentir, no quiero que me sigan lastimando y sé, que aún ama a Shampoo, eso es lo que más me duele. Me niego a creer en tan perfección y sé que fue cariñoso y atento porque a pesar de todo es un caballero (parece increíble, pero es cierto) pero solo tuvo sexo conmigo, no hizo el amor… Como si lo hice yo, porque sé que no lo quiero… Sino que lo AMO"
Akane abrió los ojos por la sorpresa, pensó que jamás escucharía eso de los labios de Shinnosuke, pero lo único que sintió por él fue pena, porque ella no correspondía ya sus sentimientos. Shinnosuke la tomó de las manos, haciendo que ella tuviera un respingo.
—Tal vez podamos recuperar el tiempo perdido, Akane. —dijo acercandose más a ella, Akane intentó retroceder, pero nuevamente la voz de Kasumi se hizo presente, mostrando un timbre amable y agradable.
—Ranma está aquí —indicó, teniéndolo al lado, Akane inmediatamente se separó de Shinnosuke, sintiendo un calosfrío que le recorría completamente la espina dorsal. Shinnosuke frunció el ceño.
—Buenas noches —dijo con su voz gradual, Kasumi sonrió de nuevo y abandonó la habitación, entrando a la cocina para seguir con sus tareas rutinarias.
