Amour : un mot, cinq lettres et une signification

Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado

Capitulo 19

Akane sintió que le faltaba el aliento al ver la mirada de Ranma, pero este sonrió levemente, cruzándose de brazos y apoyando su cuerpo en el marco de la puerta.

—Te espero, lleva solo lo necesario.

Akane enarcó una ceja, no entendió lo que le dijo. Shinnosuke lo miró con recelo, sabiendo que las cosas entre ellos no andaban bien.

—¿Cómo? —preguntó ella confusa.

—Hoy duermes conmigo, así que apresúrate.

Akane se congeló, Shinnosuke sintió un golpe bajo, pero se contuvo, sabía que ya no tenía ningún derecho a opinar. Si la reacción de Akane era positiva no tendría más que aceptarla. Y Akane supo lo que estaba pensando él, así que lo tomó de nuevo de las manos, y se despidió de él, evitando de nuevo un enfrentamiento entre ambos.

—Cualquier cosa, Akane, no dudes en llamarme —dijo y Ranma puso los ojos en blanco, sintiendo asco por tanta ridiculez. No lo soportaba, Shinnosuke le dio un beso en la mejilla y Ranma tuvo que controlarse de nuevo, cada vez más sorprendido por los celos que se desataban cada vez que un hombre estaba cerca de Akane. Se consideraba el más machista de los hombres, pero era algo contra lo que no podía luchar. Incluso sabían que los celos era una clara muestra de inseguridad y estaba en contra de eso, porque se sentía demasiado seguro de si mismo.

Cuando Shinnosuke abandonó la habitación los ojos de ambos se clavaron en los del otro y Akane se apresuró hacía él para encalarlo con rudeza.

—Se nos esta haciendo tarde, y cámbiate de ropa que tengo hambre y quiero ir a cenar.

Los ojos de Akane se desorbitaron, parecía que estaba hablando con la pared. Lo miró con firmeza y el ceño tenso y habló con la voz cargada de reproche.

—No pienso ir Ranma, estas loco…

—No pienso discutirlo, vamos. —dijo tranquilo, sin desatar al verdadero demonio que tenía dentro.

—¡¡Qué no!!

Ranma rió levemente y sin previo aviso la tomó del brazo, sin lastimarla pero si incomodándola por tanta cercanía que no se creía capaz de resistir —Mira, vas conmigo o le digo a Kasumi que llame a Shampoo, tengo ganas de ir a cenar y si tú no quieres, me la llevare a ella.

—No te atreverías —masculló Akane, apretando sus manos sobre los brazos de Ranma.

—Me conoces y sabes que si loi haría, así que prepara tus cosas.

—Mi padre, él no me dejara…

—Ya he hablado con Ranma mi amor, y no tengo ningún inconveniente. Espero que se diviertan preciosa —dijo su padre que cruzo inesperadamente por el pasillo. Akane no se sorprendió. A su padre le agradaba demasiado Ranma y sabía que lo que más deseaba era que se casaran, así que suspiró y sintió un golpecito en su estomago.

—Ya regreso —dijo derrotada, yendo hacia su habitación, mientras Ranma no se sentía complacido. Quería lastimarla, hacerla sufrir por seguir queriendo al idiota de Kuno, pero ya no estaba tan seguro porque Shinnosuke se había atravesado en su camino, quería hacerle ver que él era su único dueño. Cuando Akane bajó llevaba un maleta pequeña y estaba vestida increíblemente hermosa, era un conjunto muy sencillo, pero en ella se miraba sensacional. Se trataba de un pantalón negro ajustado y una camisa de color vino, que contrastaba su hermosa piel. Llevaba unos zapatos del mismo color de la camisa y su cabello rebelde se veía estupendo. Se despidió de su padre y también de Kasumi, pues Nabiki no se encontraba. Ranma tomó su maleta y salieron del Dojo, mientras Shampoo se consumía de la rabia viéndolos desaparecer por su ventana.

Ranma mantenía su mirada clava en la carretera, mientras Akane se limitaba a ver las sombras de los árboles cerca de la carretera, sintiendo la tensión en el ambiente.

—¿Qué quieres comer? —preguntó Ranma, sin mirarla aún, Akane se notó sorprendida, pensaba que él ya tenía su destino predestinado, y jamás pensó que le pediría una opinión.

—No tengo hambre.

—Vamos, sé que te gusta comer, además, Kasumi me dijo que no habían cenado aún, dime donde.

Akane sintió algo extraño, después de todo lo que estaba pasando entre ellos notó sinceridad en su voz. Parecía que estaba realmente interesado en su opinión y Akane sintió su estomago resentido que le exigía comida.

—Da igual.

Ranma rió levemente, sacudió su cabeza y sin mirarla aún dijo con sinceridad —Con lo guapa que te ves se vería muy mal que te llevara a cualquier lugar, ¿Quieres carne, pasta, mariscos?

Akane sintió una sacudida al escuchar "guapa" y ver aquella sonrisa en su hermoso rostro. Bajó la mirada, sorprendida de la debilidad que sentía por él, era como si fuera Kriptonita, y se reprochaba no tener la fuerza suficiente para rechazarlo. —Pasta esta bien.

Ranma asintió y giró en una calle para perderse en un túnel. Akane notó los cambios de luces al pasar por debajo de los focos que alumbraban tenuemente aquel lugar. Se inclinó un poco hacia delante y puso algo de música, lo prefería para no perderse en el silencio que se clavaba entre los dos. Ranma se percató y también se sintió incomodo, ciertamente le dolía aquella actitud.

—¿Cómo van los diseños de los árabes?

—Bien, estoy trabajando en ellos, he tenido un poco de problemas por los colores, como ellos se rigen por la religión he tenido que descartar algunos al igual que otros diseños.

—Vaya, me imagino que si. Si necesitas ayuda puedes decirme para contratar algún otro diseñador…

—Para eso esta Ukyo —replicó ella secamente, sin ocultar su molestia, Ranma lo notó y aclaró su garganta, intentando borrar aquella charla entre ellos.

—Ya tiene demasiado trabajo con las demás colecciones, además... Ryoga le esta quitando un poco el tiempo.

Akane lo miró de forma incrédula, incluso un pequeña emoción se cruzó por sus ojos por saber aquella noticia. Él siempre le había agradado y sabía que haría una perfecta pareja con ella.

—¿Cómo dices?

Ranma sonrió, pues pensaba lo mismo —Me parece que están saliendo, no es fijo, pero eso me parece.

—Wow, cuesta creerlo. Quiero decir… Pensé que Ukyo…

Ranma cambió completamente de semblante, aquellas palabras había provocado un gran desagrado en él. Había intentado calmar la noche, pues a pesar de todo lo que había pasado ya no soportaba más la situación que estaba viviendo con Akane, necesitaba sentirla cerca, y cada vez la notaba más lejos.

—No empieces con lo mismo Akane, ella ya ni si quiera lo recuerda y tú sigues con el dedo en la herida, intento llevar la fiesta en paz y siempre lo arruinas.

—No puedo evitar recordarlo, lo siento —replicó sin sentirlo de verdad, con una voz que denotaba todo su resentimiento. Ranma detuvo el auto en seco y su seguidor en la carretera hizo sonar la bocina estrepitosamente, haciendo que el corazón de Akane diera una fuerte sacudida. Ranma se echó completamente sobre el respaldar de su haciendo y presionó su cabeza entre sus manos mientras se sentía frustrado. Jamás le había costado manejar una situación como la que vivía con Akane, ni siquiera con Shampoo se había sentido de esa forma. Akane se sintió exactamente igual, no entendía lo que estaba pasando y su confusión llegaba al límite de todo su razonamiento con respecto a los hombres y a Ranma.

—Akane no te entiendo —refunfuño Ranma entre dientes, queriendo ahorcarla por lo difícil que le ponía todo, pero también la quería estrechar entre sus brazos y decirle que no entendía lo que estaba pasando con él, que cada vez que la miraba una pasión ciega lo recorría y no concebía la idea de que ella pudiera mirar a otro hombre y dejarlo. Que no lo soportaría. Akane no dijo nada, no era capaz,

—De verdad que estoy intentando arreglar las cosas, intento defenderte y me echas a los policías encima, después impido que el estúpido británico abuse de ti, te atiendo terminas vomitando en toda mi habitación y huyes como si fuera el peor monstruo y después me entero que te ves con tu ex novio….

—¡¡Basta ya Ranma!! —exclamó Akane perdiendo el control, estaba harta de la situación y lo encaró tomando por sorpresa a Ranma, que no se esperaba aquella respuesta, pero que en el fondo le gustaba, pues desde hacía semanas estaba huyendo de ella.

—¡Te pasas diciendo mil cosas de mí, creyendo que soy la peor persona y tú volviste con Shampoo!

—¿Te molesto? —preguntó Ranma interesado, tomando por sorpresa a Akane que lo miró con los ojos desorbitados, no dando crédito a lo que sus oídos escuchaban.

—¡¿Qué dices?!

—¿Qué si te molesto? Responde es simple, ¿O temblaste al pensar que Kuno sufriría? Aunque seguramente teniendo a tu ex novio de preparatoria ya no le echas de menos…

—Fue un error haberme acostado contigo, Ranma —dijo Akane apretando sus manos, controlando sus lágrimas. Ranma la miró esta vez lleno de sorpresa, sintiendo como su ego masculino bajaba, le acababa de dar el golpe más bajo que pudo.

—¿Eso piensas? —preguntó con voz muerta, Akane no fue capaz de mirarlo, sabía que si lo hacía lloraría.

—Sí, fue el peor error de toda mi vida.

Ranma rió al escuchar aquello, no sabía porque reía, intentaba no sentir, pero aquello le había dolido como nunca pensó, pues para él no había sido un error.

—Que bien finges, pensaba que todos esos orgasmos fueron reales.

—¡¡Si lo fueron!! —replicó Akane pensando en voz alta, inmediatamente sus mejillas se sonrojaron como nunca antes. Ranma también lo notó y clavó sus ojos en ella, sabiendo que tal vez esto sería lo definitivo entre ellos.

—Dime entonces que diablos pasa, porque no lo logro entender.

—Fue mi peor error porque crees que soy como las demás, ¡no soporto que me compares con Ukyo y mucho menos con Shampoo! —terminó gritando y llorando de rabia. Ranma la miró esta vez con sorpresa, jamás se la había imagino de esa forma. Akane cubrió su rostro con sus manos y sacudió su cabeza, sabiendo que había hablado de más. Ranma no supo que hacer, después de haber leído su diario se había dado cuenta que Akane sentía algo por él, por esa razón estaba luchando de nuevo para no perder aquello que había encontrado y que ya quería.

—Yo jamás te he comparado con ninguna, Akane —dijo Ranma, presionando las intermitentes para que nadie los molestara, jaló el freno de mano y se giró para mirar a Akane, que se resistía a escucharlo. —, ni siquiera se me ha cruzado ninguna de ellas por la mente cuando estoy contigo, ni siquiera aquella noche en mi departamento pensé en ninguna…

—¡No soy estúpida! Volviste con Shampoo, esta tarde lo vi.

Ranma rió con ganas, echando su cabeza sobre el sillón, Akane lo miró con rabia, sus esfuerzos por soportar aquella situación habían fracasado y ahora él se bufaba.

—¡¡No te rías!!

—Perdón, perdón —atajó Ranma, intentando contener las carcajadas que se le querían escapar. Akane mantuvo su mirada sobre él, y Ranma la sorprendió con un acercamiento no medido, que invadió su espacio personal, tomándola del mentón.

—Lo hice porque no encontraba otro camino por el cual acercarme a ti.

—¡No soy tonta! —exclamó apartándose de inmediato. Ranma sonrió de nuevo y reposó su espalda, mirándola con una leve sonrisa que Akane no comprendió, pero sintió sus pestañas húmedas por sus lágrimas.

—Tengo que ser sincero contigo, quiero decirte lo que pensaba hacer antes de encontrar algo que me paro de inmediato.

Akane lo miró sin comprender, frunció el ceño y sin decir nada Ranma captó que le indicaba que siguiera.

—Ustedes solo tienen un dos porciento de las acciones, ósea nada.

Akane sintió un golpe en su interior, sabía que eso era cierto y se llenó de miedo al pensar que podría perjudicarlos, pero antes de poder hablar Ranma la interrumpió hablando de nuevo, de una forma graduada y modulada.

—Pensaba presionarte, pero cuando vi a Shinnosuke entrar los iba a destruir, en ese momento pensé en quitarles la empresa…

—¡¡Cuándo la compraste me prometiste que no nos harías nada…

—Déjame terminar, por favor. Estoy siendo completamente sincero, y expresar mis sentimientos es algo que no hago con facilidad, así que no hables y escúchame.

Akane no tuvo más que morderse la lengua, quería decir mil cosas, gritarle, insultarlo, golpearlo y lastimarlo si podía, pero espero. Al ver que la mirada de Ranma parecía sincera y tranquila.

—Pero, no sé porque me desvíe de mi objetivo y fui hasta tu habitación. —Los ojos de Akane se agrandaron incrédulos a lo que escuchaban —Fue bastante fácil saltarme los muros del jardín y cuando estuve dentro subí a un árbol y después al tejado y bueno…. Fue bastante fácil encontrar tu habitación y entrar ni que se diga. —Akane no se sorprendió, la última vez que había visto las habilidades de Ranma no se extraño. Había caminado por aquella baranda y había llevado a Sanosuke sin ningún problema demostrando sus habilidades y equilibrio. Ranma se inclinó hacia el lugar de ella y abrió la guantera, extrayendo un libro que Akane identificó de inmediato, sintiendo que su corazón se comprimía y una rabia que jamás había sentido hacía Ranma —, encontré esto y no pude resistirme a leer un poco.

Akane se lo arrebató de inmediato. Sintió como había rotó las barreras de su intimidad y antes de decir algo Ranma siguió hablando.

—Sé que no debí hacerlo, que un diario es algo muy privado, pero…

—¿Hasta donde leíste? —preguntó Akane sorprendiendo a Ranma de no tener un tono amenazante como se imaginaba.

—Un poco de tu relación con Shinnosuke, enterándome de lo que ya me habías contado, cuando conociste y te comprometiste con Kuno y mi parte. Akane, sé que no debí hacerlo, pero créeme que si no lo hubiera echo en estos momentos estaría ardiendo tu Dojo como Troya.

—Eso no excusa. Lo que hiciste Ranma… Invadiste mi espacio. Te enteraste de detalles que no quería que nadie supiera.

Ranma sintió algo extraño, prefería que Akane lo golpeara, insultara o cualquier cosa, a verla de esa forma tan vulnerable y frágil —Lo siento, Akane de verdad, pero, ¿Es cierto que me quieres?

Akane apretó sus ojos, sintiendo sus cálidas lágrimas, no sabía que sentimiento estaba experimentando.

—¡No llores! —dijo frustrado, sin reprocharle nada. Nunca antes la había visto llorar, y quiso detener el mundo y retroceder el tiempo para no dañarla, sabía que ya era tarde y lo lamentaba sinceramente. Se giró e intentó acercarse pero Akane se apartó instintivamente.

—Akane, soy un baka, lo sé. Pero quiero decirte que Shampoo ya no significa nada para mí, yo no siento nada por ella y lo que siento por ti no se compara ni en lo más mínimo por lo que sentía por Shampoo o por otra. Jamás te he comparado porque eso es imposible, no se que me has echo Akane. Antes pensaba conocer el significado de los celos pero descubrí que no, es algo terrible, que nadie ha sabido explicar ni en los libros o películas. No se compara lo que he sentido cada vez que un hombre te mira y más si se trata de Kuno o cualquier otro. Simplemente no lo soporto y me comporto para guardar un poco la compostura.

Akane no sabía si estaba siendo sincero, quiso creerle, pero su corazón ya estaba demasiado lastimado, y si él le estaba mintiendo era un gran farsante.

—Quisiera creerte Ranma…

—¿No te das cuenta de todo lo que he echo por estar contigo? —cuestionó Ranma algo frustrado. No sabía como convencerla ni como calmar el golpeteo de su pecho que no lo dejaba en paz. —Para que estemos a mano, por haber leído tu diario voy a ser totalmente sincero contigo. Llegue buscando a Shampoo, cuando te conocí, me pareciste insignificante, en mi cabeza solo estaba Shampoo —empezó a contar, clavando de nuevo la vista al frente, en el pavimento sabiendo que iba a abrir nuevamente su corazón, temiendo un poco, pero arriesgando ya todo lo que tenía sabiendo que podía perder —, cuando firmamos el contrato, al verte tan desesperada por tu familia me cautivaste en cierta forma. Admiraba tu determinación y fortaleza al defenderlos, pues en mi familia no ha habido ese lazo —dijo con algo de amargura, pero sin salirse de la historia —ahí fue la primera vez que llamaste mi atención, cuando al salir gritaste; "Te maldigo Ranma Saotome" —sonrió levemente sin mirarla aún y Akane se sonrojó levemente. No pensó que la escuchara y agradeció que no tenía el poder de leer su mente, sino hubiera sabido que le dijo "Maldito bastardo" al tenerlo frente la primera vez —, debo de decir que esa noche, no solo Shampoo estuvo en mis pensamientos, sino que tú los inundaste con tu presencia. No sabía porque, pero eso me molesto al principio pensé que te había contagiado el mismo enojo que sentía por Shampoo. Pero al parecer no fue así, pues cuando pensaba en ti me olvidaba de Shampoo, así que al día siguiente quise probarte, por eso te saque de tu oficina, para ver como reaccionabas y la forma en que te me enfrentaste me gusto. Vi que tenías agallas y valentía, ahí me di cuenta que entre tú y Shampoo había una gran diferencia —Akane escuchaba con sumo cuidado, no se le iba a escapar ningún detalle.

Ranma le bajó al volumen de la música, dejando lo necesario para que ambientara un poco el lugar y no se escuchara solo su voz, así que la melodía se escuchabas débilmente —Cuando tuvimos la reunión con los chinos, no hable, pues quería ver que eras capaz de hacer, lo hablabas a la perfección, usando el mismo acento que tengo yo y me di cuenta que aprendimos por la misma persona…

—Shampoo —dijo Akane dolida, recordando que su padre lo único que le exigió a Shampoo fue que les enseñara a hablar mandarín.

—Exacto, así que cuando supe que la modelo era ella tuve la oportunidad que quería. No sabía que hacer, porque una traición no la perdono, por mucho que la amara no la perdonaría, pero cuando la vi mi carne fue débil, aunque no caía por ti. Por tu insistencia en que me alejara para no dañar a Kuno y fue ahí donde tope con que a Shampoo y ti no las separa una pequeña distancia, sino un gran abismo. Ella no me defendió de la misma forma que lo hiciste tú con ese idiota, de solo recordarlo siento que la sangre me hierve —Akane sintió que ante aquellas palabras su corazón estaba latiendo de forma diferente. Estaba aumentando y sentía la emoción recorrerla entera, poso una de sus manos y siguió escuchando a Ranma —y cuando me besaste en el desfile… No tuvo nombre. Shampoo desapareció para siempre de mis pensamientos —se rió, alzando los ojos al techo del auto, sabiendo que Akane lo estaba escuchando con atención y ella sintió un cosquilleo en su estomago al escuchar aquellas palabras y recordar el primer beso entre ellos—, después intente mejorar mis modales y comportamiento contigo, pero tú estabas demasiado concentrada en Kuno para darte cuenta y eso me enojo. Cada vez que te acercabas a mí era para gritarme que me alejara de Shampoo y al saber que esa era la razón fingía interesarme más en vengarme, aunque lo que quería era acercarme a ti. Cuando cambiaste de apariencia destruiste lo poco que quedaba de cordura y auto control, así que lo único que se me ocurrió para tenerte cerca y mía fue proponerte que fueras mi amante. Escondí mis intenciones con los deseos de venganza contra Kuno. Lo cierto era que esos deseos no eran contra Kuno, sino solo contra ti, pues no sabía como tenerte. Soy poco creativo y todo se acomodo para que llegáramos a ese acuerdo. Sé que fui un canalla, ya que tú no estabas interesada en mí, pero después llegaron todos esos roces y encuentros en mi oficina. Me costaba creer que eran ciertos y después de encontrar contratos jugosos para la empresa cumplí un deseo que tenías y compartía contigo. Expandir la empresa y bueno, no creo que pueda describir lo que paso en mi departamento —sonrió, cerrando los ojos por un momento, mientras respiraba sin ninguna prisa. Akane sintió que su corazón luchaba por salir de su pecho al escuchar aquello y la sonrisa de Ranma se convirtió en satisfacción. —No sé si soy un enfermo, pero recreo esa escena todo el tiempo. Ninguna mujer se me ha entregado como tú lo hiciste y si tuviera que bajar al mismo infierno por repetirlo lo haría sin pensarlo dos veces…

—Solo es lujuria —replicó Akane sin mucho ánimo, pero Ranma no la miró aún. Sacudió su cabeza de forma negativa y soltó una risa casi inaudible, para después proseguir;

—Ninguna de las otras conocía mi departamento, no estoy acostumbrado a llevar a mis amantes a mi casa. Siento que es la pobre fachada de un hogar y mi espacio personal. Contigo no me importo compartirlo, quería hacerlo. Incluso, odio que toquen mi cabello. —Akane se sorprendió, ella había jugado varias veces con su trenza, pero Ranma no parecía reprochárselo, sino solo se lo estaba contando. —Cuando Ukyo se fue de mi oficina habíamos discutido, ella no fue nada para mí y me siento mal con ella, porque le cause un daño que hubiera podido evitar. Pienso hablar con ella, porque aunque sienta pena eso no podrá borrar lo que ya siento por ti. Pensé en un momento que era ya una obsesión, pues tú me enseñaste lo que es realmente el significado de los celos. Soy posesivo, sí, pero contigo lo soy al extremo, no soporto que otro que no sea yo te mire, y más si se trata del estúpido de Kuno, o John K´lonret, pues no hacen más que desnudarte con la mirada. Todavía Ryoga lo resisto y el bestia de Shinnosuke, pero los otros no.

—Ranma… —dijo con sorpresa, no se esperaba aquella confesión y una ilusión se había encendido en su interior. Lo miró con los ojos crispados, notando que sus emociones no se habían tranquilizado en lo más minino, pues Ranma la había desconcertado como nadie, la había matado y ahora la estaba reviviendo.

Ranma la miró por primera vez, pero se echó sobre ella, tomándola del rostro, mientras clavaba sus hermosos ojos grisáceos, invadiendo de nuevo su espacio personal. Haciendo que el corazón de Akane latiera con violencia.

—Acostarme contigo no fue un error Akane, yo te hice el amor esa noche, no fue cualquier cosa —dijo con voz ronca, mientras sentía una cálida lágrima de Akane chocar contra su mano que impedía su camino por la mejilla de esta, —. No tengo idea de que diablos me hiciste, pero te amo Akane, te amo como jamás he amado a nadie.

Akane pensó que se trataba de un sueño y estuvo apunto de sufrir un espasmo, Ranma la miró con desesperación, no sabía que más podía decir y se estaba frustrando.

—Dime que no estoy soñando, que todo esto es verdad —dijo Akane con voz seca, completamente muerta, por todos los sollozos que se había tragado. Ranma sonrió levemente, estaba aliviado, podía ver que aún había una esperanza.

—Si pudiera cambiar todo lo que he echo, lo haría, con tal de estar contigo soy capaz de todo. Incluso de convertirme en un verdadero asesino.

—Te necesito… —fue lo único que pudo decir, Ranma la estrechó con fuerza, besándola con un hambre que Akane no había sentido antes. Pero le contestó de la misma forma, enredó sus delgados y finos dedos en el cabello azabache de él, apretándolo con la misma necesidad. Aquel besó demostraba muchas cosas que antes no había visto. Estaba viva la misma pasión ciega que siempre los había unido, pero también estaba el gran cariño que se habían tomado, Akane sentía que volvía a la vida y Ranma que entraba al cielo. Se fundieron en aquel abrazo, sintiendo sus cuerpos, notando el latir inquieto de sus corazones y el tiempo se detuvo para ellos, no importaban ya las constantes luces que los deslumbraban por su posición en la carretera ni tampoco el frío que estaba haciendo, el mundo de Ranma era Akane y viceversa.

—Nos dimos cuenta que lo que sentíamos era simplemente… Atracción física —dijo Shampoo mientras su tío clavaba la mirada en ella. Kuno también estaba presente, pero con una mirada perdida, ausente, su cuerpo estaba en aquella habitación pero no sus pensamientos y le importaba muy poco lo que estaba pasando dentro.

Soun estaba algo confuso, aunque no se extrañaba. Su sobrina ya le había contado que no era feliz con Kuno. Nabiki abrió los ojos por la sorpresa, no se esperaba que todo terminara tan rápido y le sorprendía que Kuno lo tomara con tranquilidad y casi sin importancia. Soun no dijo mucho, solo los sermoneo y le pidió a Kuno que dejara a Shampoo ahí, a lo que accedió de inmediato, diciendo que estaba totalmente de acuerdo y que él no regresaría a Nerima. Shampoo sonrió cuando Kuno se despidió y abrazó a su tío, agradecida infinitamente. Sabía que Ranma solo la había utilizado y no estaba dispuesta a perdonárselo.

Nabiki corrió detrás de Kuno, llamándolo para que se detuviera, este lo hizo al escuchar su voz y cuando ella llegó a su lado lo miró incrédula.

—¿Por qué te vas a divorciar de Shampoo?

—No somos felices y como ella lo dijo, lo que sentíamos era pura atracción física. Yo quiero realmente a Akane.

Nabiki no se sorprendió, ya lo había sospechado desde hacía mucho tiempo. Sabía que era una locura, pues Akane ya no sentía nada por él y Ranma lo mataría si intentaba algo.

—Kuno, Akane está ahora con Ranma, no sé como anden esos dos, pero sí…

—Akane es demasiado para él, sé que solo esta con él por las acciones que tiene sobre la empresa. Si hubieran acudido a mi nada de esto estaría pasando, ¿entiendes?

—El que no entiendes eres tú, Kuno, Akane ya no….

—Eso lo veremos Nabiki —le cortó, dándole la espalda.

—De igual forma…. Shinnosuke esta aquí y si Ranma no es de su agrado regresara con Shinnosuke, de eso estoy más que segura.

Kuno no dijo nada, siguió su camino y Nabiki lamento que Shampoo fuera tan malvada. Quería dañar a su hermana y lo evitaría a toda costa. Apretó los puños y pateó molesta el suelo, ¿Cómo podía ser su padre tan tonto de ayudarla? "Maldita mentirosa" fue lo que pensó, sabiendo que se había mantenido en un papel demasiado convincente y lo peor fue que Kuno se había puesto del lado de Shampoo.

Ukyo estaba delante de la puerta de Ryoga, este se sorprendió levemente y sonrió. La dejó pasar y cuando ella entro notó el agradable aroma que llevaba. Se trataba de una colonia a base de cítricos que lo cautivo. Ukyo sintió un escalofrío al entrar a aquel departamento, la última vez que lo había echo tuvo una noche candente con Ryoga, y no se lamentaba para nada, incluso no le molestaría repetirla, pero estaba demasiado interesada en Ranma para cambiar su objetivo.

—¿A qué debo el honor? —preguntó Ryoga tomando su chaqueta, mientras Ukyo sonreía, sabiendo que él estaba pensando lo mismo. Aclaró su garganta y lo miró sin tapujos.

—Estaba algo aburrida, y bueno, pensé en ti. Generalmente cuando no tenía que hacer buscaba a Akane y nos íbamos a tomar un café, pero supondrás que ahora eso es más que imposible.

—¿Sigues molesta con ella? —preguntó algo incrédulo. Ukyo enarcó una ceja y colocó sus manos sobre sus caderas, ladeándolas levemente.

—Hasta pareces tonto, sabes perfectamente por que estoy molesta con ella, pero en fin, si estás ocupado o algo, siento haberte molestado... —decía mientras tomaba de nuevo su chaqueta e intentaba salir, pero él no se lo permitió. Detuvo su camino mientras la tomaba del brazo y se reía levemente animado.

—¿A dónde vas? —cuestionó tomando su chaqueta de nuevo, —No me molestas para nada, y me agrada que hayas pensando en mí para divertirte…

—No me confundas, Ryoga…

—No seas mal pensada, iba a cenar, después podemos mirar unas películas que acabo de rentar —dijo completamente sincero. Ukyo sonrió y asintió, agradeciendo el gesto de la chaqueta.

—¿Has probado los Okonomiyakis?

Ryoga sacudió la cabeza, Ukyo sonrió y entró apresuradamente a la cocina, dejando su bolsa encima de un mueble y se emocionó al encontrar los ingredientes, mientras Ryoga la miraba de forma confusa, pero divertida al verla tan animada. Hacia tiempo que no la veía de esa forma, pues cuando la conoció era demasiado entusiasta y después su mundo se había transformado en gris.

—¿Sabes hacerlos?

Ella enarcó una ceja —Estás hablando con un experta, mi padre tenía un puesto. En las vacaciones lo ayudo, incluso estoy pensando dejar el diseño para abrir mi propio restaurante —dijo y Ryoga se sorprendió por aquel detalle.

—Ayúdame, por favor —dijo, dándole la espalda, para indicarle que atará el delantal y así lo hizo, notando la pasión con la que cocinaba, agradando a su nariz por su exquisito olor.

Akane rió al escuchar la forma tan atropellada con la que Ranma entraba a su departamento, dejando caer unos cuantos adornos por besarla, había quedado claro que era noche no tendrían relaciones, pues Akane le había pedido que le demostrara que de verdad la amaba y que no iba detrás de su cuerpo y Ranma se lo había prometido a regañadientes, pues necesitaba estar con ella.

—Akane, me vuelves loco —dijo cerrando la puerta con una patada, mientras se embriagaba con su aroma. Akane lo abrazó, sintiendo sus huesos adoloridos por la forma en que él la abrazaba, besando su cuello, produciéndole algunas mordidas que le gustaban.

—Debe de ser el hambre, eso engaña los sentidos.

—Yo solo tengo hambre de ti Akane, solo de ti —dijo apretándola con más fuerza, lamentando aquella promesa que había echo. La besó de nuevo con fogosidad y supo que tenía que parar, sino se haría él mismo un mal, cuando terminó el besó sonrió de nuevo, contra su voluntad la dejo y Akane recordó de nuevo el lugar. Sintiendo un cosquilleo en su interior, no se creía capaz de soportar tanta cercanía sin caer en la tentación.

—Dime que quieres cenar, no soy un gran chef, pero por lo menos es comible lo que preparo.

Akane sonrió algo resignada, recordaba la vez que intentó cocinar y lo miró con timidez. —Lo que se te antoje a ti, no tengo mucha hambre.

—Podemos pedir comida china, pizza, hamburguesa….

—¡Sushi!

—¿De cual quieres? —preguntó tomando el teléfono, Akane lo miró y sonrió, mientras este marcaba el número.

—Sorpréndeme.

Ranma hizo el pedido, y terminó la llamada, mientras iba a la cocina y le decía a Akane que se pusiera cómoda, que estaba en su casa. Akane sonrió, dejó su abrigó sobre el sillón de Ranma y cuando este regresó con la bebidas notó que la camisa de Akane se le miraba aún más hermosa, demostrando sus hermosos hombros desnudos. Tendría que ser de piedra para controlarse esa noche, sabía que si lo hacía sería todo un milagro. Tomó a Akane en un abrazo cariñoso y la depositó en el sillón a su lado, sintiendo su calidez y agradeciendo el haber encontrado su diario.

—¿En que piensas, Ranma? —preguntó, mientras estaba recostada en el pecho de Ranma, que la sostenía en un abrazó firme sobre su cintura, ella acariciaba su brazo, sintiendo la aspereza de su piel y amando aquel simple roce.

—Nada en concreto, solo que… Han pasado muchas cosas, ¿no?

Akane rió, cerró los ojos y se acurrucó un poco más en su costado.

—Demasiadas, pensar que hace tan solo unos meses la empresa estaba apunto de quebrar.

—¿Por qué dejaste de practicar artes marciales? —preguntó curioso. Acariciando el abdomen de Akane, que se tensó levemente al escuchar aquella pregunta. Ranma se percató de ello y apresuradamente atajó —No tienes que contármelo….

—Nunca fui buena.

—Pero eres fuerte, te digo porque he recibido tus golpes y te puedo asegurar que no cualquier mujer los resistiría incluso algunos hombres que no estan acostumbrados a luchar.

Akane rió, sin gracia, era más bien una risa irónica, que la hizo recordar algunas cosas que no le agradaban, pero que le contaría a Ranma, pues quería hacerlo —Mi padre perdió toda esperanza con Kasumi, mi madre siempre le estaba enseñando recetas de cocina y a llevar la casa. Después Nabiki presentaba todo el desinterés del mundo, jamás llamó su atención y cuando mi padre lo intento conmigo se dio cuenta que era un caso perdido.

—No creo que lo hagas tan mal —empezó a decir Ranma, notando el cambio de humor de Akane, al parecer aquellos recuerdos no eran para nada gratos. Akane acarició de nuevo su brazo y sintió la respiración de Ranma cerca de su cuello, se congeló. —, además, todo con práctica mejora…

—Mi padre prefirió entrenar a Shampoo —dijo con dolor, callando a Ranma, que comprendió que desde la infancia se traían riña. —Y bueno, ella fue la mejor. Intenté superarla, pero siempre me vencía, creo que esa fue la razón del porque Tofu y Kasumi se enamoraron —rió Akane, causando una sonrisa en Ranma al escuchar su sincera felicidad ante aquel hecho. Pero notando su tristeza por Shampoo.

—En eso no difiero contigo. En una ocasión vi luchar a Shampoo, es toda una amazona, me sorprende que no te haya dañado tanto.

—No lo hacía por mi padre, pero dime, ¿Cómo conociste a Shampoo? —preguntó Akane, separándose de él para poderlo mirar. Ranma se tensó un poco, sabía que esto podría traer problemas, pero le parecía lo justo por haber leído su diario. Dejó caer su mano pesadamente sobre el sillón y suspiró levemente, sonriendo con algo de ironía.

—Entrenaba. Mi padre siempre ha sido algo problemático, y bueno, tuvimos que luchar contra ella.

Akane abrió los ojos con gran sorpresa, no se imaginaba a Shampoo luchando contra Ranma, pero este sonrió en el acto.

—Mi hermana peleo contra ella.

Los ojos de Akane fueron muchos más grandes, y Ranma sonrió de forma galante.

—Creo que hay algunos detalles que no conoces de mi vida, ella se llama Ranko.

—¿Ranko? —repitió Akane mientras notaba la similitud entre los nombres, Ranma asintió y elevó los ojos en blanco, sabiendo que estaba pensando lo que muchas personas pensaban.

—Demasiado original, lo sé —dijo con sarcasmo. Akane sonrió y sacudió con la cabeza, sintiendo vergüenza por su expresión. Ranma aventuró una mano a acariciar su rostro suavemente, haciendo que Akane cerrara los ojos por un momento, agradeciendo y amando aquella caricia.

—Puedes preguntar lo que tu quieres. No tengo ningún problema con ello.

—¿Cómo es ella?

—Muy hermosa —dijo con una gran sonrisa cariñosa. Akane también sonrió sintiendo la calidez con la que hablaba. —Es pelirroja y tiene el mismo color de mis ojos —Akane sonrió, se perdió en aquella mirada profunda y una duda la embargó de inmediato.

—¿Quién gano?

Ranma se desconcertó, pero supo a que se refería y sonrió —Ranko.

Akane no pudo ocultar su felicidad, y Ranma rió ante aquel gesto, —No me puedo imaginar la cara de Shampoo, hubiera pagado cualquier cosa por estar ahí, ¡Que lastima! —dijo con gran satisfacción, Ranma rió y besó su mejilla, llamando de nuevo la atención de Akane.

—Mi hermana se gano el beso de la muerte, fue por eso que nos conocimos, cuando defendia a mi hermana de sus ataques sorpresivos y después paso todo —dijo y Akane desvió la mirada, algo molesta. Ranma la tomó del mentón y ella inmediatamente lo miró.

—Pero eso no tiene ninguna importancia ya —Akane sonrió y se besaron suavemente, entrelazando de nuevo sus brazos, mientras Ranma la atraía hacia él, se fueron fundiendo de nuevo en aquel beso. La pasión se desató, rompiendo las reglas que habían planteado y Akane intentó detenerse al sentir el suave sillón en su espalda, mientras el cuerpo de Ranma la aprisionaba, haciendo un contacto delicioso. Las manos de Ranma apretaron su cintura con más firmeza y se fueron deslizando por todo su cuerpo, mientras Akane correspondía aquellas caricias, deseando lo mismo. Quería detenerse para no romper la promesa que se había echo a ella misma y la prueba para saber que era lo que Ranma quería concretamente.

—R…Ranma —dijo agitada, sintiendo como sus pulsaciones aumentaban de una forma vertiginosa. Ranma tenía los ojos cerrados, recorrió sus piernas y al llegar a su ingle Akane se tensó, sabiendo que tenía que detenerlo.

—No seas cruel, Akane —dijo Ranma agitado, mientras se entretenía con la clavícula de ella, apretando la cadera de Akane contra la suya, haciéndole ver que la deseaba más que a nada —. Yo también te necesito, mi cuerpo ya no aguanta más.

Akane se aferró a su espalda, y entrelazó una de sus piernas a la cadera de Ranma ocasionando un roce que fue fuego para ambos. Ranma la estrechó con más fuerza y Akane deslizó sus manos por su perfecto torso, y después sus trabajados brazos, mientras intentaba desabrochar aquella camisa casual que llevaba Ranma, pero cuando estaba haciéndolo, su tarea se vio interrumpida por el llamado del portero. Se detuvieron de forma abrupta, Ranma maldijo en forma baja y Akane rió levemente.

—Creo que el sushi ya llego.

—Te salvaste —dijo Ranma con una sonrisa resignada. Besó suavemente los labios de Akane y se retiró, acomodando su ropa y su cabello, para después indicarle al portero que lo dejara pasar, mientras Akane se arreglaba también, agradeciendo que hubiera llegado el pedido.

Se sentaron en aquella mesa moderna que tenía Ranma. Akane disfrutó de la cena al igual que él, lanzando comentarios insinuantes y miradas deseosas, cuando terminaron Ranma le indicó a Akane que dejara todo sobre la mesa, que mañana vendría la mujer de limpieza a hacer el aseo y ella accedió. Fueron a la habitación y Akane se cambio de roma al igual que Ranma, que tuvo que controlarse al ver aquella ropa de dormir, era bastante sencilla, pero en Akane se veía perfecta. Unos pantalones cortos que llegaban a la mitad de su muslo y una camisa suave de algodón que dejaba levemente a la vista sus perfectos pezones que se erizaron por el cambio, Akane también tuvo que controlarse. Ranma estaba con unos pantalones muy cómodos y una camisa de algodón también que mostraba sus perfectos músculos.

Ranma se relajó, sabiendo que tendría que controlarse, apoyó su cabeza en una almohada, presionada contra el respaldar de la cama, para tener su cabeza con un poco más de altura, cuando Akane entró a la cama se apoyó en su pecho, mientras miraban televisión. El programa que había llamado la atención de Ranma dejo de hacerlo cuando empezó a acariciar la espalda de Akane. Disfrutaba de cada momento que estaba con ella, se había dado cuenta que a diferencia de las demás mujeres con las que había estado con Akane no solo compartía la cama, sino muchas cosas más.

—¿Quieres que le cambie? —preguntó Ranma, atentó a ella, pero Akane acarició levemente sus abdominales trabajados y sacudió la cabeza, acurrucándose más a su lado.

Pasaron más o menos una hora en silencio. Atentos al programa, aunque cada uno estaba sumido en sus pensamientos. Akane no podía creer que hacía unas horas odiaba a Ranma con toda su alma y ahora sentía que toda su vida era él. Ranma por otra parte no daba crédito a la paz que ella le hacía sentir. Akane bostezó, se acomodó mejor sobre su pecho y Ranma la atrajo un poco más para aprisionarla contra su costado y su brazo sobre su cintura. Apagó el televisor, se giró un poco y abrazó completamente a Akane, sintiendo su dulce y fresco aroma. Ella se giró, quedando uno enfrente de otro. Ranma sonrió y Akane pudo apreciar su belleza entre las sombras de la oscuridad. Acarició su barba recién rasurada y rozó su nariz con la de él, cerrando los ojos por aquella leve caricia.

—Te amo —dijo Akane, causando en Ranma una sacudida que experimento con agrado, acarició su nuca hasta llegar en donde la espalda pierde su nombre y la besó levemente.

—No creo que más que yo, buenas noches, mi Akane —susurró a su oído, mientras se besaban de nuevo. Akane sintió que se derretía ante aquellas palabras y la forma en que se lo dijo, nunca antes un "Akane" le había gustado tanto como en ese momento. Se rozaron y disfrutaron de la noche, sin romper la promesa que habían echo, la cual estuvieron a punto de romper antes de la llegada de la cena. Al final se quedaron dormidos, disfrutando de la compañía y cariño del otro.