Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Capitulo 23
Ranma despertó primero que Akane, incluso ni siquiera pudo dormir. Recordaba las palabras que había dicho Akane al estar dormida. Aquel nombre se clavaba en su pecho y sentía como por sus pulmones no pasaba el aire a su cerebro. Tomó un poco más de agua y meditó cual sería la mejor forma de enfrentarla no quería lastimarla de nuevo como había echo en la oficina, pero tampoco podía dejar así las cosas. Tenía que hacer una trampa en donde le dijera la verdad. No había desayuno, como las veces pasadas. No tenía ganas. Escuchó el sonido del celular de Akane desde le habitación y se apresuró a entrar. No le importaba si la despertaban sino más bien quería saber de quien se trataba.
Akane se rascó los ojos y tomó la llamada mientras notaba que Ranma estaba apoyando en el marco de la puerta. Para Ranma fue un gran esfuerzo no mirar su perfecto cuerpo desnudo, aún así, estaba demasiado lastimado para pensar en algo más de la discusión que le esperaba con Akane.
—¿Qué pasa? —preguntó Akane con una voz extraña y no era precisamente la de un recién despertar. —¡Kasumi cálmate!
Ranma se acercó un poco más, sabiendo que aquel tono no era para nada bueno y pudo ver como los ojos de Akane se abrieron de par en par y lo miró con espanto mientras saltaba de la cama y buscaba algo de ropa.
—¡¿Cómo?! ¡¿Dónde?! —gritó desesperada mientras Ranma tomaba unas cuantas prendas que Akane ya tenía en su departamento y se las ofrecía, tensándose por no saber lo que estaba sucediendo. —Estaré ahí en cinco minutos —dijo y terminó la llamada, notando como tenía un nudo en su garganta.
Ranma la tomó de los hombros y la sintió temblar y antes de poder decir algo Akane se arrojó a sus brazos mientras lloraba desconsoladamente. Ranma sintió algo extraño en su pecho, la rabia por lo que había sucedido la noche anterior había desaparecido, sabía que no era por el momento para discutirla y la apretó a él con fuerza.
—Tranquila, dime que pasa, Kane —dijo acariciando su corto cabello y pudo escuchar un llanto desconsolado que quería detener al precio que fuera.
—Mi padre… Sufrió otro ataque —dijo de forma ronca y Ranma la miró con sorpresa. Sabía que Soun estaba enfermo del corazón pero todos esos días lo había visto bien. Akane lo miró con desconcierto, y Ranma supo que no contestaría sus incógnitas, se separó suavemente de ella y la miró con tristeza.
—Te llevo Kane, ponte algo de ropa y te espero afuera.
***
Cuando llegaron al Dojo, Soun ya había sido atendido por el doctor Tofu. Akane notó que sus hermanas habían estado llorando incluidas Nabiki que pocas veces lo había echo. Sanosuke jugaba con sus carros de plásticos sin saber exactamente lo que pasaba y Ranma posó una de sus manos en el hombro de Akane.
—¿Qué paso? —preguntó Akane inquieta, sintiendo como sus manos temblaban. Nabiki la miró algo cautelosa, Ranma entendió que quería privacidad y se separó de ellas, sentándose al lado de Sanosuke que se emocionó al verlo mientras le mostraba sus autos y empezaban una competencia.
—Shampoo se fue de la casa —explicó Nabiki mientras se escuchaba todo el rencor al decir aquellas palabras.
—¿Hizo enojar a papá? —preguntó Akane sin saber porque aquello había sido demasiado fuerte para provocarle a su padre un infarto.
—Cologne lo hizo.
—¿Cologne? —preguntó Akane sin comprender y Ranma puso atención a aquello. Sabía de quien estaba hablando y recordó lo despiadada que era aquella anciana.
—Vino por Shampoo, papá se opuso a que se la llevara y bueno… Al parecer Shampoo no es nada de nosotras.
Los ojos de Akane se abrieron de par en par, Ranma no se sorprendió demasiado, pues lo sospechaba desde antes. Aunque supo que aquello para Akane si era una nueva noticia.
—¿Cómo? —preguntó casi en un susurro y Kasumi entró a la cocina para preparar un poco de agua caliente sabiendo que su esposo se lo pediría después para atender a su padre. Nabiki tomó aire y miró a su hermana que estaba apunto de una crisis nerviosa.
—Nos engañaron todo este tiempo. Shampoo no fue hija de la hermana de papá. Solo le hicieron creer eso y bueno… Cuando papá le estaba diciendo a Shampoo que podía quedarse porque él la quería como una sobrina ella arremetió contra él. Lo insulto sin ningún pudor y le dijo cosas muy fuertes, haciendo que a papá le diera un ataque por tantas emociones.
Akane sabía a que se refería su hermana cuando decía "tantas emociones" Soun se había enorgullecido de Shampoo por la forma en que luchaba, nunca antes nadie le había ganado y sabía que para Soun era un recuerdo de su hermana difunta. Akane ni siquiera sabía que estaba sintiendo. Definitivamente no sentía dolor por saber que no era su prima, más bien le agradaba la idea. Pero de la misma forma tenía sentimientos encontrados.
—¿Adónde fue?
—No lo sabemos, solo tomó sus cosas y se marcho con Cologne, eso si… Te dejo un mensaje —Akane miró a su hermana con extrañeza y Nabiki sonrió con ironía recordando lo que había pedido Shampoo —, dijo que quería que recordaras el beso de la muerte. Que esta vez no tendría piedad y acabaría contigo.
Akane sintió algo extraño en su interior, pero su orgullo le ganó a cualquier miedo que hubiera sentido.
—Estaré esperándola entonces.
—Por supuesto que no, Akane —replicó Ranma acercándose a ellas. Ranma sintió los ojos de Nabiki clavados en él con desaprobación —Shampoo es mucho más fuerte que tú. Además, esta enojada y…
—Puedo contra ella, Ranma.
—No seas terca, Shampoo te destrozara en cinco segundos.
—¡Por supuesto que no, soy lo suficientemente fuerte y capaz para darle a Shampoo su merecido! No me iré corriendo como un animal asustado solo porque Shampoo es una amazona.
—¿Te parece poco? —replicó Ranma empezándose a molestar por su terquedad. —Las amazonas son las mejores guerreras chinas que hay acabaran contigo sin ningún problema.
—Buenos días —dijo una voz extraña que sacó a Ranma y Akane de la pelea y los hizo girarse y al hacerlo Akane se congeló. Era Shinnosuke. ¡¡Shinnosuke!! Que se había atrevido a ir al Dojo cuando ella le había dicho que no. Ranma sintió un golpe bajo, y supo que la rabia regresaba a él.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Akane con la garganta seca. Ranma sintió como sus pulsaciones subían y sabía que era la rabia que se estaba apoderando de él. Tenía que controlarse sino quería cometer una locura y sabía que no era el omento propicio para hacerlo.
—Recibí una noticia, que tu padre estaba mal.
Nabiki sonrió levemente y Akane supo que había sido ella. Shinnosuke mantuvo su distancia pero también clavó sus hermosos ojos en Ranma, mirándolo sin miedo ni resentimientos, solo con recelo.
—Quería saber como estaba y como estabas tú.
Akane escuchó una queja en la garganta de Ranma, ella posó su mano sobre el brazos de Ranma, intentando calmarlo, aunque sabía que no conseguiría gran cosa. —Estamos bien, Tofu lo está atendiendo.
—Me alegra —dijo Shinnosuke sinceramente, sabiendo que Soun era todo para Akane y el resto de las Tendo. A pesar de aquella situación tan incomoda sonrió levemente y la miró de una forma que a Ranma no me le gusto. No era como los demás que la miraban, de aquella forma tan cínica y lasciva que habían utilizado Kuno, John K´lonret y los otros, sino que la miraba de una forma bastante tierna, completa, de la misma forma que él la miraba y eso no le gustaba.
—¿Podría hablar contigo?
Akane se quedó de piedra, ¿cómo era capaz de preguntar eso teniendo a Ranma enfrente? Lo creía loco, pero antes de poder decir algo sintió como la mano de Ranma apartaba la suya de su brazo y se giraba diciendo —Nos vemos más tarde en la oficina, Akane.
Aquel Akane había sido el más frío que le había dado en toda su vida. Ni siquiera se giró de nuevo para verla y eso la inquieto. Quiso ir detrás de él y explicarle que nada pasaba pero se contuvo sabiendo que Ranma tenía que confiar en ella y viceversa, como se lo había prometido.
—No deberías de haber venido y mucho menos decirme eso enfrente de Ranma.
—Lo siento, pero necesito hablar contigo.
—Ya no tenemos nada más que decirnos, Shinnosuke. Además, no quiero tener problemas con Ranma por esto —dijo Akane con rudeza. Era cierto. Le había costado demasiado trabajo regresar con Ranma para que todo se desboronara en un abrir y cerrar de ojos.
—Solo quiero que sepas que cuentas conmigo para cualquier cosa —dijo de improviso, tomando a Akane por sorpresa, no se esperaba aquel gesto después de la forma en que le había hablado. Clavó sus ojos en los hermosos de Shinnosuke que eran mucho más claros que los de Ranma y se dio cuenta que ninguna de sus palabras eran falsas. Shinnosuke no podía mentir y estaba ofreciendo su apoyo de forma desinteresada —, quiero que me avises sobre los avances de tu padre. Él me agrada y lo sabes. Siento haber molestado.
—Gracias —dijo Akane con voz seca, no sabiendo que era lo que estaba sucediendo en su vida. Amaba a Ranma con todas sus fuerzas pero se sentía culpable por la forma en que Shinnosuke estaba sufriendo, no quería hacerle daño a nadie. Intentó no fijar sus ojos en los de él sabiendo que aquel dolor se acentuaría más en su pecho —. Tengo que arreglarme para el trabajo, nos vemos después y gracias de nuevo por preocuparte —dijo y abandonó apresuradamente el recibidor para no verlo más, Shinnosuke iba a detenerla pero se contuvo. Nabiki que los había estado observando de lejos recordó los viejos tiempos en donde ellos eran unos adolescentes enamorados y sintió pena por Shinnosuke, por la forma en que miraba a su hermana sabía que la seguía amando. No sabía porque, pero Ranma no le terminaba de gustar y si ella pudiera elegir con quien se quedará su hermana escogería sin pensar dos veces a Shinnosuke.
**
Ukyo sonrió al ver que Ryoga dormía en su sillón. No había pasado nada entre ellos y se sentía feliz por eso, ya que le había demostrado que estaba interesado en algo más con ella. Ryoga no se había marchado porque su orientación no era lo suficientemente buena. Se despertó al escuchar los pasos de Ukyo y ella sonrió mientras se acercaba a él para saludarlo y Ryoga aprovechó para darle un leve beso en la boca que la dejo pasmada, no se lo esperaba y cuando se separaron sus mejillas se sonrojaron completamente al igual que las de Ryoga, quien no entendía lo que empezaba a sentir por ella, pues era lo bastante fuerte como para confundirlo.
—¿No te duele la espalda?
—Para nada, es un sillón demasiado cómodo —sonrió Ryoga respondiendo a la dulce sonrisa que Ukyo le brindaba, incluso le pareció mucho más hermosa que la de Akane.
—¿Qué quieres desayunar?
—Sería muy feo que te pusiera a cocinar. Te llevo a una cafetería que seguramente te va a gustar.
Ukyo asintió y fue hasta su habitación para cambiarse de ropa, disfrutando de lo que estaba viviendo con Ryoga, lo cual era demasiado nuevo.
**
—¿Kuno? —preguntó la suave voz de Shampoo que resonó en su despacho. Este sonrió suavemente recordando su dulce voz.
—Pensé que no vendrías —apuntó con una voz extraña, como si le alegrara aquel hecho.
—Dijiste que era urgente, además, dijiste que el tema de conversación era Ranma —A pesar de no tener nada más con ella pudo sentir como algo se abarrotaba en su estomago, incluso sintió ganas de vomitar que apenas podía controlar, sabía lo que era, celos.
—Solo te interesa él en esta vida, cierto.
Shampoo sonrió levemente, haciendo que su boca se curvara de una forma completamente sensual que invitaba a cualquier hombre a desear sus labios, pero Kuno ya no lo hacía más y ella lo sabía. —Es como preguntar si se necesita agua para vivir. Mejor dime que quieres porque no puedo seguir perdiendo mi tiempo de esta forma tan torpe. —Shampoo abrió los ojos de par en par al escuchar un extraño sonido que se produjo detrás de su espalda y al saltar ágilmente dando una vuelta completa en el aire observó como una espada gigante se clavaba en la pared de aquella oficina. Pudo ver como Kuno se levanto de su puesto y la miró con admiración.
—Eres fabulosa.
—¿Quieres luchar contra mí? —preguntó ella con una risa sarcástica, cargada de desden y Kuno sonrió de la misma forma sacudiendo la cabeza de forma negativa.
—Solo quería saber si era cierto que me había casado con una de las mejores amazonas de China.
Shampoo rió casi convirtiendo aquella risa en una carcajada y lo miró llena de odio, mientras con un hábil salto se poso en uno de los sillones, demostrando su talento —No soy una de las mejores amazonas, soy la mejor amazona de toda China —recalcó las últimas palabras —. No entiendo que estas buscando realmente.
—Tú quieres a Ranma y yo a Akane.
—¿No te dan celos que te haya cambiado por él?
Kuno rió y la miró de forma seria sin perder aquella desagradable sonrisa que demostraba todo su rencor —Estoy celoso por Akane, no confundas las cosas.
—¿Ella te contó lo que tuve con Ranma?
—No. Tengo mis fuentes, querida. De igual forma no estamos hablando de eso en este momento. Se útil y quita pasivamente del camino a Ranma, sino quieres que acabe con él sin piedad.
Esta vez fue el turno de Shampoo para reírse fuertemente, como si le hubieran contado un chiste, después se cruzó de brazos y lo miró de forma retadora.
—¿Crees que podrías vencer a Ranma? ¡Estas loco!
—No me tientes, usa la cabeza y convenza a Shinnosuke para que quite del camino a Ranma, sino quieres conocer mi verdadera fuerza.
Shampoo rió de nuevo y regresó gentilmente al suelo, mostrando sus hermosas ropas chinas que vestía.
—Solo lo haré porque ya lo tenía en mente, no creas que lo hago por tu inteligencia. Idiota —dijo y de un saltó abandonó el lugar saliendo por la ventana mientras Kuno la admiraba saltar los tejados de la cuidad, le costaba creer que fuera tan buena en el combate.
**
Akane se apresuró a subir el ascensor, quería explicarle a Ranma lo que había sucedido y cuando llegó a su oficina esperó que Mao la anunciara con Ranma pero ella no lo hizo, sorprendiendo a Akane.
—El señor Saotome esta ocupado, señorita Tendo.
Akane frunció el ceño —¿Con quién esta?
—Con una de las modelos… —Akane no siguió escuchando. Sabía que aquello era peligroso. Había notado la forma en que las modelos se fijaban en Ranma, todas querían que él posara sus ojos en ellas para sacar provecho de la situación, sabía lo coquetas y hermosas que eran. No quería arriesgar su relación con Ranma, y sin esperar que Mao la anunciara entró sin previo aviso notando que todo estaba de forma correcta. Ranma en su lugar, hablando tranquilamente con aquella modelo que la miró con cierta envidia. Ranma levantó su vista de inmediato y no mostró signo de molestia por aquella interrupción, Akane cerró la puerta y escuchó que la modelo estaba teniendo problemas personales, pero era conciente de la forma en que miraba y hablaba con Ranma. Intentaba seducirlo, la odió y sintió que en su estomago se hacía un nudo. Quiso golpearla y se sorprendía de los violenta que podía ser cuando alguien se acercaba a Ranma. Por primera vez lo estaba comprendiendo. Ranma terminó lo más rápido la conversación y la modelo abandono con pesar el lugar. No sin antes caminar de forma insinuante moviendo sus espectaculares caderas que Akane envidió.
—¿Cómo siguió tu padre? —preguntó con la voz grave, Akane le contó lo que Tofu le había dicho y la forma en que había encontrado a su padre. Todo parecía estar bien, nada grave realmente. Akane notaba que las cosas estaban diferentes, quería arreglarlo necesitaba hacerlo, pero antes de poder decir algo Ranma habló.
—¿Cómo dormiste, ayer?
Esa fue una pregunta extraña, pensó Akane. —Bien, ¿por qué…
—Me parece que tuviste una pesadilla —apuntó Ranma levantándose de su escritorio mientras caminaba por la oficina de forma despacio y calculadora.
Akane se tensó, recordó su sueño, no había sido nada diferente a la charla que había tenido con Shinnosuke en la sala de su casa. No sabía si era lo más apropiado contarle aquello, aunque al final supuso que sí, pues sabía que ella desearía saberlo si estuviera en el lugar de Ranma. —¿Hable entre sueños? —preguntó de forma nerviosa, recordando lo que había soñado, Ranma sonrió parcialmente pero no había nada de gracia en aquella sonrisa.
—Para nada —mintió, Akane suspiró pesadamente y tomó asiento enfrente del escritorio de Ranma mientras este se acercaba a ella, rondándola.
—Shinnosuke fue a mi casa, la misma noche, antes de salir.
Ranma intentaba calmarse, y le costando un gran esfuerzo, pero sabía que tenía que controlarse por el bien de aquella relación que tanto deseaba y que no perdería por nada del mundo.
—Estuvimos hablando de algo que no tiene nada de importancia.
—¿Qué es ese nada? —replicó Ranma con voz fría, concentrando su vista en el comportamiento corporal de Akane, esperando ver alguna señal que le dijera que estaba mintiendo, pero lo único que veía era su nerviosismo.
—Fue a decirme estupideces, cosas sin sentido.
—No estás respondiendo a mi pregunta, créeme que soy una persona poco paciente.
—Ranma no fue nada —dijo Akane nerviosa, notaba aquel hilo tan frágil que era la relación. —Me dijo disparates que no quiero recordar…
—¿Lo quieres? —preguntó esté con voz firme y los ojos entrecerrados levemente, Akane se levantó y sacudió su cabeza notando la distancia que había entre ellos, pero Ranma la acortó de improviso.
—Lo estimo, y lo quiero, pero como un amigo. No más que eso.
—Nuestro compromiso no es nada serio, aún —agregó con gravedad, Akane parpadeó al escuchar aquello, ella ya lo daba por un hecho. —Si sientes alguna confusión…
—Quiero estar contigo, no con alguien más —cortó Akane firmemente. Ranma clavó sus ojos en los de ella y notó que ahora era Akane la que cortaba la distancia. Incluso paso más de lo que él hubiera querido, ya que ella era su debilidad. Cerró parcialmente los ojos al percibir su dulce fragancia y pudo sentir las finas manos de Akane sobre su pecho. Abrió sus ojos azules-grisáceos e inclinó levemente la cabeza, aprisionando las mejillas de Akane, quien clavó sus ojos marrones en los azules de él.
—Te amo Ranma, te amo como jamás he amado a alguien. Tendría que volver a nacer para amar a otro —aquello provocó una sacudida en Ranma. Le encantaba que Akane le hablara de esa forma, solo esperaba que no mintiera, ya había sido demasiado ciego antes y no quería que esta vez le sucediera lo mismo y mucho menos al saber que ya no tenía nada asegurado, pues le había devuelto parcialmente la empresa a Akane y eso era la única resistencia que hubiera podido usar contre ella si lo dejaba.
—Te amo —repitió de nuevo al ver la confusión en los ojos de Ranma, que la miró de repente regresando al mundo real. Pasó uno de sus gruesos dedos por los delicados labios de ella que sintió un cosquilleo en su vientre.
—Te creo Kane —dijo Ranma al fin. Inclinando más su espalda para quedar a la altura del rostro de Akane. Primero rozó sus labios con los de ella, sintiendo su agradable aliento mezclándose con el suyo y por fin le dio aquel contacto que tanto ansiaban los músculos más sensibles de todo su cuerpo. Sus labios se unieron de forma suave, sin prisa. Solo disfrutando del momento. Ranma abrazó su cintura y pudo sentir su pequeño y delicado cuerpo entre sus fuertes brazos. Akane gozó de aquel roce. Con solo aquella insignificante caricia se sentía protegida debajo de aquel abrazo. Definitivamente jamás lo dejaría. Lo amaba demasiado para concebir dejarlo.
La puerta de la ofician se abrió y Ryoga paró en seco al ver que estaban juntos, pero Akane rompió el agarre recordando las tantas veces que los había encontrado en situaciones comprometedoras y sus mejillas se sonrojaron vivamente al igual que las de Ryoga por la interrupción.
—Lo siento yo…
—Puedes pasar, ya me voy —explicó acercándose para besar suavemente a Ranma que correspondió el gesto de la misma forma. Clavó sus ojos en ella hasta que abandonó la oficina y Ryoga lo miró con una sonrisa que desapareció al instante al ver el semblante serio de Ranma.
—¿Te sientes bien?
—Ahora tengo dos problemas, Ryoga, pensé que el monigote de Shinnosuke no significaba nada, pero me doy cuenta que es mucho más peligroso que Kuno.
—¿Qué piensas hacer?
—No me queda más que confiar en Akane —dijo no muy convencido, y Ryoga pudo ver la intranquilidad en su semblante.
—¿Confiaras en ella de verdad? —preguntó algo desconfiado, Ranma levantó la mirada y clavó sus hermosos ojos en su amigo que lo miró preocupado, sonrió con sarcasmo y algo de ironía.
—Esta conmigo ahora.
—Y si…
—Lo mataría —replicó de forma seca, haciendo que Ryoga sintiera como los vellos de su espalda se erizaban bruscamente, como si le hubieran dado una descarga eléctrica en su espina dorsal. —La amo tanto, que sería capaz de lo imposible por Akane.
**
Shinnosuke estaba listo para partir. Tomó su libreta en donde tenía anotada las direcciones de su abuelo y algunos amigos que visitaría para saludarlos de nuevo. No había tenido gran sentido ver a Akane, es más, resentía haberlo hecho. Prefería tener su recuerdo a verla nuevamente, eso había abierto la herida que había cerrado a fuerza. Le costaba partir ciertamente, pero tenía que hacerlo. Tomó su equipaje y cuando estaba dispuesto a salir de aquella habitación pudo sentir la presencia de alguien más, se giró apresuradamente y se encontró con la hermosa figura de Shampoo que reconoció al instante.
—No puedes irte —replicó de inmediato, este la miró secamente y ella sonrió ampliamente. —Tenemos que hablar sobre Akane.
**
Akane se estiró sobre su cama, había pasado una noche ciertamente extraña. Tomó un baño y cuando bajó a desayunar solo se encontró con su hermana mediana que había preparado el desayuno, la miró con sorpresa pues ella odiaba hacerlo y esta le devolvió una mirada ciertamente extraña.
—Kasumi fue con papá a ver a Tofu, vino por el y se lo llevo.
—¿Por qué no me despertaron?
—No te preocupes, yo me entere por esto —apuntó mientras levantaba una de sus manos en donde tenía una nota escrita con la letra de Kasumi, Akane tomó asiento y degusto el desayuno que su hermana había preparado.
—Pensé que estarías con Ranma.
Akane la miró con algo de molestia —Papá esta enfermo, no me hubiera ido con él de ninguna forma —Nabiki se encogió de brazos y regresó toda su atención a su comida hasta que Akane habló de nuevo —. Esta raro.
—¿Cómo raro? —preguntó y Akane se desesperó.
—O sea, extraño, diferente, no es el mismo.
—¿Por qué lo dices?
Se mostró algo tímida y bajo la cabeza mientras entrelazaba sus dedos de forma nerviosa —Es cierto que no me hubiera quedado en su casa por la situación de papá… Ni siquiera me invitó a ir —Nabiki rió fuertemente al escuchar aquello y Akane golpeó la mesa con vergüenza al ver la risa que había provocado en su hermana, que no era nada cómoda y la hacía sentir como una adolescente —¡¡No te rías, Nabiki!! —replicó enfadada como si fuera una niña de cinco años y Nabiki agitó su mano en el aire mientras le quitaba importancia al asunto.
—Seguramente pensó que le ibas a decir que no. Considero que no era prudente hacerlo y simplemente se quedo callado.
—Eso espero.
Se apresuraron a terminar con el desayuno y se fueron juntas al trabajo, Akane esperaba que Ranma regresara a la normalidad, no habló mucho en el camino a pesar de que Nabiki le preguntaba sobre algunos temas que respondía con poca extensividad. Cuando llegaron a la empresa Akane se apresuro a llegar a la oficina de Ranma, se encontró con Mao que la saludó amablemente y llamó a Ranma por el teléfono para dejarla pasar después.
—Buenos días —saludó Ranma la ver a Akane entrar, ella cerró la puerta y sonrió levemente, mientras notaba como se quedaba sentando en su amplia silla.
—¿Te encuentras bien? —preguntó extrañada, notando que no estaba como siempre. Ranma la miró con el entrecejo levemente fruncido y sonrió mientras se levantaba de la silla y la iba a saludar con un beso en la boca como era su costumbre.
—¿Por qué no lo estaría?
—No lo sé. Te siento extraño, distante… —Ranma no la dejó terminar la frase, acarició su mejilla y ella se quedó sin voz. La miró de aquella forma que lograba desnudar su alma y las palabras y pensamientos se extinguieron en Akane.
—Eres tan hermosa —dijo de repente, haciendo que Akane abriera sus ojos de golpe, lo miró y lo pudo ver enamorado. Sintió un cosquilleo en su interior y sonrió al sentirlo cerca, besó suavemente sus labios y ella respondió el gesto completamente entregada. Ranma la abrazó con fuerza de la cintura y ella enredo sus brazos sobre sus hombros mientras sentía su varonil fragancia.
—No olvides que te amo, Ranma —dijo con angustia, no sabía porque sentía aquello dentro de ella y definitivamente no le gustaba, pudo sentir el tacto de Ranma diferente, que se aferraba a ella como si fuera un naufrago que dependía de su cuerpo para no morir.
—Tú eres la que no lo debe de olvidar —dijo este de vuelta y se besaron suavemente, mientras ambos se dejaban llevar por aquella pasión y el amor que sentían, Akane se sintió más tranquila y pensó que seguramente lo que Nabiki le había dicho con respecto a la prudencia de Ranma era correcto. —¿Lista para la cena de compromiso? —cuando Akane escuchó aquella pregunta lo miró como si le estuviera hablando en otro idioma —, ¿no te dijo tu padre?
—¿Mi padre?
—Hable con él hace como dos horas. Dijo que todo estaba listo para esta noche.
Akane comprendió que lo de la visita con el doctor Tofu había sido mentira, que todo lo estaba haciendo para preparar su compromiso, lo que no entendió fue la razón del porque lo estaba haciendo, las cosas no le cuadraban y empezaba a preocuparse. Se percató de que Ranma la miraba de forma calculadora, como si estuviera tratando de determinar algo y pudo ver como su semblante se ponía nuevamente serio y distante.
—¿No quieres? —Akane pudo sentir la dureza de sus palabras, y lo seco que era el tono de Ranma, como si le doliera la reacción que estaba teniendo, se apresuró a responder mientras sacudía la cabeza de forma negativa.
—Claro que no, solo que… No entiendo…
—Te dije hace poco que si tenías duda o que si no querías…
—Sí quiero, Ranma —cortó Akane notando el cambio en el semblante de Ranma, lo deseaba, pero no de esa forma tan apresurada. Recordó a Shampoo, Kodashi y todas las mujeres que estaban detrás de Ranma y que haría cualquier cosa por escuchar lo que Ranma estaba diciendo y estar en su situación así que sintió miedo de perderlo y supo que no se podía echar para atrás, además de que no lo quería. —. Solo que… No tengo ropa, no tengo accesorios, no tenemos invitados…
—Creo que tu padre nos dio la sorpresa a los dos, pues estoy enterado de que algunos de tus amigos lo saben y bueno, yo le diré a Ryoga. Incluso mi padre estaba enterado.
—Maldito viejo —dijo sin sentir rencor, solo estaba indignada por la forma en que lo había hecho.
—Toma —dijo llamando de nuevo la atención de Ranma y pudo ver un sobre que le ofrecía, Akane parpadeó varias veces y se extraño del contenido.
—Pero…
—Tomate la mañana, busca el vestido, los accesorios y lo demás que necesites, págalo con eso.
—Ranma, es tu dinero no…
—Quiero pagártelo. Eres mi prometida.
—Será a medias…
—Kane, insisto. Para eso soy el hombre, si te doy el dinero y te digo que te lo compres es porque quiero dártelo como un regalo.
—Entonces yo te pago el tuyo.
—Kane…
—Ranma en serio. No quiero molestarte y mucho menos que gastes dinero en esto, creo que yo puedo… —no pudo terminar la frase porque la puerta de la oficina se abrió abruptamente, sorprendiéndolos a ambos, se trataba de Nabiki que los miró de forma extraña mientras ellos se sorprendían por la forma en que había entrado al despacho.
—Creo que hay algo que necesitan ver los dos —dijo con voz seca y Ranma tomó de la mano a Akane para salir con ella de la oficina mientras seguían a Nabiki que los llevaba al centro de aquel piso en donde se aglomeraban los empleados de ese lugar. Ambos distinguieron una hermosa melena púrpura y supieron que se trataba de Shampoo, pero no entendían porque todos estaban reunidos mirando impacientes lo que se estaba desenlazando.
—¡Ranma! —llamó Ryoga acercándose a ellos que lo miraron con desconcierto.
—¿Qué pasa Ryoga? —preguntó Akane mirándolo de forma preocupada.
—Ustedes tienen un dos por ciento de las acciones. Pero al parecer el tuyo con Nabiki es compartido mientras que el de Shampoo…
—Quieres decir que Shampoo tiene un por ciento completo de la acción de la empresa —replicó Nabiki frunciendo el entrecejo y Akane la tomó del brazo mirándola sin comprender totalmente.
—¿Eso que quiere decir?
Ranma aclaró su voz mientras los miraba con molestia y Akane sintió una presión al escuchar sus crudas palabras —Shampoo puede tomar decisiones en la empresa tanto como ustedes.
—Así es —dijo la dulce voz que todos reconocieron como la de Shampoo. Ella los miró fríamente y con una sonrisa traviesa que demostraba su maldad ante lo que iba a hacer, todos se percataban de que un hombre la acompañaba, les estaba dando la espalda y ella lo señaló sin que él se girara aún. —. Como sabrán… Con las obligaciones que exige mi carrera de modelaje no puedo estar mucho tiempo en la empresa…
—¡¡Nunca te ha importado, jamás has tomando una decisión en lo que tienes de vida, no tienes ningún derecho de hacerlo ahora, además, no eres una Tendo, por tanto no tienes los derechos!! —replicó Akane apenas conteniendo su rabia, Ranma tomó nuevamente su mano y le indicó que se calmara, aunque a él también le estaba costando trabajo hacerlo. Shampoo sonrió de nuevo de forma victoriosa y sacudió su cabeza lentamente de forma negativa mientras entrecerraba sus hermosos ojos violetas.
—Mi tío Soun —dijo llena de sarcasmo y burla —no quito la acción a mi nombre, por tanto sea o no parte de tu querida familia aún tengo los derechos sobre ella.
—¡¡Eres una…
—Tiene razón —interrumpió Ryoga la frase que Akane le iba a lanzar a Shampoo y ella habló nuevamente con aquella sonrisa victoriosa que no había desaparecido de su rostro.
—Cómo les estaba diciendo… Por mi atareada carrera no puedo estar presente y como dicen las leyes puedo nombrar un encargado que me represente en todo momento con la participación de la actividad de la empresa —miró a Ryoga que conocía los términos legales y de igual forma a Ranma que no dijo nada pues todo lo que estaba diciendo se encontraba en regla —busque uno que tiene toda mi confianza y creo que hará una excelente y honesto labor… Su nombre es Shinnosuke —al decir esto todos se extrañaron por la presencia de aquel hombre, pero Ranma y Akane sintieron una descarga eléctrica en especial Akane al verlo de frente, él clavó sus hermosos ojos en ella mientras la miraba con ferviente interés, un interés que quemaba el interior de Ranma y le exigía que defendiera lo que era suyo.
