Amour : un mot, cinq lettres et une signification
Amor: Una palabra, cuatro letras, un significado
Capitulo 26
Akane estaba más feliz que nunca, aquel beso le había demostrado que lo que sentía por Shinnosuke no era más que un pasado el cual finalmente se había cerrado. Amaba a Ranma y era el hombre que quería para el resto de su vida, no estaba dispuesta a perderlo y subió las escaleras de la empresa apresuradamente olvidando la cantidad de pisos que tenía que pasar, no estaba dispuesta a esperar el ascensor, necesitaba decirle que lo amaba como nunca había amado a nadie y sintió su corazón saltar al llegar a su piso, corrió a la oficina de Ranma y se detuvo en seco al ver a los encargados de mudanza moviendo sus muebles.
—Cuidado señorita Akane —le dijo uno de los señores encargados y pudo ver como regresaban todos los muebles que Ranma había mandado a sacar cuando la despojo de su oficina.
—¿Qué está pasando? —preguntó completamente desubicada y el mismo señor que le había advertido la miró sin saber lo que estaba pasando.
—El señor Saotome nos dijo que reacomodáramos su oficina, señorita.
—¿Dónde está?
—No lo sé señorita, no lo veo desde ayer.
—¿Qué paso con la otra oficina?
—Instaló otra habitación, dijo que era para usted, ambas.
—Pero…
—Akane —llamó la voz conocida de su padre que la hizo girarse y se quedó plasmada cuando la abrazó con fuerza.
—Eres un genio hija, lograste que la empresa se recuperar y no solo eso, cumpliste tu sueño de expandirte, no solo los chinos quieren tratar con nosotros, sino también los coreanos, árabes y latinoamericanos.
Akane no sabía como reaccionar, no se esperaba aquella respuesta y cuando se separó de su padre tomó los papeles que este le ofrecía estudiando las graficas que mostraban resultados positivos después de las colecciones y el trabajo realizado en los meses pasados.
—¿Dónde esta Ranma? —preguntó de inmediato ida, pero Soun no le puso atención pues empezó a criticar la oficina de su hija que estaba volviendo a ser equipada como en el pasado, Akane recordó lo que le dijo aquel hombre y corrió a la que antes había sido su oficina y al entrar se quedo sin habla. Era un estudio completamente equipado para que pudiera diseñar como nadie en esa empresa. Contaba con los instrumentos mas lujosos, nuevos y especializados para su carrera donde incluía luces especiales y una pared llena de espejos que lograban presentar los diferentes ángulos de aquel maniquí que estaba delante de ella.
—Debo decir que tu decisión me dejo pasmado —dijo Soun a espaldas de su hija que se giró de inmediato, sentía como sus manos temblaban y como sus piernas hacían un esfuerzo sobrenatural por sostenerla, suponiendo lo que había pasado. —Pensé que querías a ese chico… Pero bueno, supongo que Shinnosuke es lo quieres de verdad.
—¿Dónde está Ranma? —preguntó con la garganta seca.
—No lo sé, me dijo que ya había hablado contigo, la empresa se recuperó de gran forma que pudimos pagarle a Ranma como se debía, sin duda era un gran chico —dijo y dejó a su hija ahí porque lo llamaron para celebrar su regreso, Akane también estaba incluida pero no era capaz de reaccionar. Escuchaba a las personas reírse a su alrededor incluso vio como Kuno se acercaba a ella, no quería hablar con nadie y mucho menos con ese hombre, entró apresuradamente a la nueva oficina de diseño y cerró con llave, queriendo escapar por primera vez de lo que había sido su mundo.
Estuvo varios minutos ahí parada, sin poder reaccionar, sintiendo como le arrancaban una parte de su alma. Paseó sus hermosos ojos por toda la habitación y sin poder hacer nada supo que necesitaba dibujar, desahogarse. Se acercó aquella mesa de dibujo perfecta, con la que siempre había soñado y se percató que había un libro de dibujo nuevo. Tomó delicadamente uno de las tizas negras que prefería y abrió el libro encontrándose con la letra de Ranma que la congelo mientras leía el contenido de aquella pequeña carta. Notó como había varias hojas arrancadas y sombra de lo que seguramente Ranma había escrito anteriormente.
Akane: Es bastante difícil empezar con esto… La verdad nunca había escrito algo así y mucho menos a… Alguien como tú. Espero que haya sido de tu agrado el regreso de tu oficina. Ordene que todo regresara a su lugar y bueno, me tome el atrevimiento de instalar un cuarto de diseño que fuera apropiado, si me quede corto te pido una disculpa, jamás me dejaste ver la forma en que diseñabas, pero ciertamente busqué que todo fuera moderno y apropiado. Espero que algún día puedas perdonarme por la forma en que te trate o las veces que te humille, sinceramente era la única forma que encontré para que una mujer de tu nivel se fijara en alguien como yo, nunca me he caracterizado por demostrar mis sentimientos de la mejor forma, realmente soy bruto en ese aspecto, y las veces que fuiste presa de mis celos fue porque no estaba en la capacidad de hacerte ver la gran necesidad que tenía de ti. Sé que esto no será nada normal, ni mucho menos lógico pues ciertamente estábamos "bien" pero ambos sabemos que no era así. Desde que Shinnosuke regresó pude ver lo abatida que estabas, lo inquieta que eras y bueno, no soporte verte así, después de analizar todos esos elementos me di cuenta que tu felicidad no estaba conmigo, sino más bien con él y créeme que lo respetare, te aseguro que no te buscaré.
Espero que seas muy feliz,
Saotome Ranma.
Akane se quedo plasmada con sus últimas palabras, sus ojos estaban abiertos y casi en blanco mirando aquella pared que era la única testigo de sus reacciones. Sus manos se congelaron sobre aquel libro de dibujo y sintió como sus piernas flaqueaban. Su respiración estaba cortada y sentía como una mano invisible le oprimía el corazón, haciendo que su pecho le doliera.
—¿Qué es esto? —preguntó confusa sintiendo como si le clavaran un puñal en el pecho.
Ranma la había dejado, se había ido y ella no tenía ni la más mínima idea de donde estaba. Las imágenes pasaron rápidamente enfrente de ella, como si se tratara de una película y pudo apreciar a la perfección el rostro de Ranma, sin poder evitarlo sus piernas se resistieron a seguirla soportando y se desplomó cayendo pesadamente al suelo mientras escuchaba un llanto que solo una vez había conocido, aquella noche donde perdió a su madre, sentía como las lágrimas quemaban sus mejillas y como los sollozos destrozaban su garganta y su pecho. Recordó su primera noche con Ranma, y las demás que había tenido con él, recordó su risa y su dulce tacto apretó sus manos sobre su rostro y perdió el sentido del tiempo.
(NS)
—Me preocupa Akane —apuntó Nabiki mientras Ukyo levantaba su mirada para posarla en los ojos de la mediana de los Tendo. —Ranma se fue… Sin duda eso fue toda una sorpresa —Nabiki sabía que Ukyo conocía acerca del tema, no se había sorprendido cuando él se marcho y sabía que Ryoga estaba al tanto del tema, probablemente Ukyo tenía conocimiento de donde estaba, y le sorprendía que después de ver la reacción de Akane no hiciera nada.
—Nunca llegamos a conocer a las personas —respondió y los ojos de Nabiki se clavaron en ella sin ninguna piedad.
—Comparto el mismo pensamiento… —no pudo terminar su frase, pues un sonido extraño las distrajo, al girarse Nabiki se dio cuenta que se trataba de Shampoo, quien se llevaba las últimas posesiones que había dejado en el Dojo. Llevaba muy poco equipaje y no iba vestida de forma extravagante ni llamativa sino más bien con una vestimenta china que recordaba no haberle visto desde que era niña.
—¿Qué piensas hacer?
—Nos vamos a China —dijo aquella anciana que Nabiki detestaba, había salido de la nada y Shampoo se notaba triste, pensativa y ajena a la situación que se estaba viviendo, cuando Nabiki habló ella poso sus hermosos y únicos ojos púrpura en ella y se notaba el sentimiento melancólico que la embargaba.
—¿No ha venido a verla? —preguntó sin importarle la forma en que Ukyo y Nabiki la miraban, ella enmarco una ceja y se cruzó de brazos.
—¿Dé que hablas? —exigió saber Nabiki, Shampoo miró el lugar y después a su abuela, que le dijo algo en mandarín que ninguna entendió y salió de la habitación dejándolas solas.
—Ranma, ¿no ha venido a verla?
—Sabes perfectamente que él se fue —respondió Nabiki ranciamente, Shampoo frunció el ceño y suspiró nuevamente.
—No se despidió de mí.
—¿Sabes dónde está?
Shampoo al escuchar aquella pregunta sonrió vagamente, mirándola de una forma juguetona que llego a molestar a Nabiki, quien se sorprendía de su tolerancia con esa china. —Por supuesto que no, pero lo voy a encontrar sea como sea —sentenció tomando su equipaje para salir de ahí pero antes de hacerlo miró de reojo a Nabiki que la estaba fulminando con la mirada. —Y aunque lo supiera, jamás se los diría lo que más deseo es que Akane sea tan infeliz como yo —finalizó la frase mientras salía con gracia de la casa. Nabiki apretó los puños, tragándose toda la lista de insultos que tenía preparada para ella, miró de nuevo a Ukyo pero esta ya había desaparecido. Suspiró pesadamente y tomó un vaso para servirse agua, ya que lo necesitaba.
(NS)
Ukyo jamás pensó ver a Akane así, estaba completamente desecha, su cuerpo estaba ahí, pero sabía que ella no se encontraba tendida en aquella cama. Le estaba dando la espalda a la puerta y supo que estaba llorando por la leve reacción que tuvo su cuerpo al aguantar un sollozo.
—¿Akane? —llamó dudosa, no queriendo molestarla pero no hubo respuesta. Ciertamente sintió que retrocedía los años cuando Shinnosuke la dejo, era una situación similar y aquello seguramente le afectaba más a Akane. —¿Akane?
—Quiero estar sola —respondió con un tono casi inaudible que la desconcertó por unos momentos, pero Ukyo comprendía, recordó la amenaza que Ryoga le había hecho cuando le explicó que no podía decirle a Akane donde se encontraba Ranma, pero le dolía la situación que estaba viviendo.
—Sé cómo te sientes…
—¡No! —exclamó Akane levantándose del lugar en donde había estado tendida por largo rato, su amiga clavo la mirada en ella mientras se sorprendía la forma en que había reaccionado —Tú no tienes ni la más mínima idea de lo que se siente esto.
—Akane, superaste lo de Shinnosuke…
—Lo de Shinnosuke no se compara con esto. Lo de Shinnosuke paso porque era una niña y no sabía lo que era realmente ser amada —replicó Akane furiosa, no estaba enojada con Ukyo, sino más bien necesitaba desquitarse con alguien y ella era la única que estaba presente.
—Ryoga me pidió que no te dijera lo de Ranma, pero creo que es importante que lo sepas…
—¡No quiero! —exclamó Akane de golpe, tomando a Ukyo por sorpresa, Akane se levantó al fin de la cama y se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas. —No pienso ir a buscarlo después de lo que me hizo, se fue como un cobarde, no quiso enfrentarme.
—Bueno, puede ser que….
—No quiero Ukyo, si se va talvez es mejor.
—Pero…
—Quiero estar sola, por favor —dijo seriamente, Ukyo iba a replicar aquella discusión pero antes de que pudiera hacerlo habló de nuevo —. De verdad, quiero estar sola —sentenció y Ukyo asintió mientras salía apresuradamente de la habitación para dejarla sola.
Akane no sabía que estaba haciendo en realidad, pero aquel sentimiento de dolor se había fusionado con un resentimiento que sentía desde el fondo de su corazón. No entendía como Ranma había sido capaz de hacerle eso, probablemente estaría cegada por la rabia.
—Talvez fue buena idea que se marchara —se dijo a si mismo, en un intento desesperado por auto consolarse —, lo que mal empieza mal termina.
(NS)
—¿Vas a salir con Kuno? —preguntó Nabiki con desagrado mientras Akane buscaba unas galletas en la alacena, esta se giró para mirarla y se encogió de hombros.
—Estoy harta de él, le diré que no me moleste más, sino salgo con él me seguirá llamando e insistiendo y es lo que menos quiero.
—¿Cómo te has sentido?
Akane se encogió nuevamente de hombros restándole importancia al asunto y sonrió mientras se metía una galleta a la boca.
—Ya pasaron tres meses desde que Ranma se fue, tampoco le llorare eternamente.
—Tienes razón —dijo Nabiki sonriendo satisfecha por la respuesta de su hermana menor, sin duda lo había tomado de una forma positiva y no estaba desecha como la primera vez que le paso. —Voy a salir, ¿no importa si te dejo sola un rato…
—No, no, para nada —respondió Akane instantáneamente mientras sacudía su mano en el aire —, me tomare un baño, vengo de correr.
—Perfecto, cualquier cosa me llamas, papá aún no llega del trabajo y Kasumi esta en la escuela con Sanosuke… —fue lo último que escucho mientras la voz de Nabiki se perdía por lo largo del pasillo, Akane rió al verla así y le gritó que la quería mientras subía apresuradamente a su habitación para preparar el exquisito baño que pensaba darse.
Entró al cuarto de baño donde se desnudo apresuradamente y al ver el agua lista sonrió, amaba ducharse y ese momento era el único donde verdaderamente se relajaba. Pero antes de poder meterse escuchó como llamaban a la puerta.
—Seguramente Nabiki olvido las llaves —dijo al recordar la forma tan atropellada con la que se había ido, tomó una toalla y se apresuró a bajar, pero al llegar a la planta baja y al preguntar por ella se encontró con una voz varonil que no conocía, recordó que no estaba en condiciones para abrir la puerta así que se limitó a preguntar através de la puerta.
—¿Qué se le ofrece?
—¿La señorita Tendo Akane, está?
—Soy yo —respondió dudosa.
—Estoy aquí de parte del taller, quería hacerle entrega de su auto, señorita.
Akane sonrió ampliamente, después de varios meses su auto estaba reparado, gritó de la emoción y olvidando las condiciones en que se encontraba abrió la puerta de golpe y el encargado de la entrega tuvo que sostenerse para no caer de espaldas al verla así, cuando Akane se percató de aquello recordó que solo tenía una toalla puesta y sus mejillas se sonrojaron bruscamente.
—¡Disculpe, disculpe! —exclamó apenada pero el mensajero sacudió la cabeza y le entrego la tabla donde tenía el documento que especificaba que se le estaba haciendo entrega del auto, Akane lo firmo inmediatamente y el hombre le entregó las llaves para alejarse apresuradamente, cerró la puerta de inmediato y saltó de la felicidad al saber que su auto ya estaba arreglado nuevamente.
—Demoro demasiado en estar listo —se dijo a si misma y entró nuevamente al Dojo para tomar su deseado baño, al pasar por su habitación observó que su ventana estaba abierta y prefirió cerrarla, pues cuando saliera de la ducha podía enfriarse y no quería exponerse a un resfriado.
Entró al cuarto de baño, y por fin pudo disfrutar del baño que tanto estaba deseando, se despojó de aquella toalla que cubría su cuerpo y se introdujo de inmediato sintiendo como el agua tibia poseía toda su figura. Recargó su cabeza en el borde de cerámica, mientras se concentraba en poner su mente en blanco, pues lo último que quería era recordar. Tomó el jabón que estaba en el dispensador y lo restregó gentilmente contra su piel. Después de cuarenta minutos salió del agua, cubrió su cuerpo con la toalla y salió de ahí. Fue hasta su habitación y sintió una fresca brisa que la desconcertó por completo.
—Pero sí cerré la ventana —se dijo extrañada, probablemente su mente le había jugado una mala pasada, sentía sus músculos relajadas y después de mucho tiempo se sintió plena. —¡Estoy tan cansada! —dijo y se arrojó a la cama sin importarle que estuviera completamente mojada, miró atentamente al techo y suspiró pesadamente. —¡Te odio Ranma! —gritó de improviso, soltando su frustración, porque aunque fingiera delante de los demás que estaba bien, no lo estaba. Cada día sentía con más pesadez su ausencia.
—¿De verdad es así? —preguntó una voz que le congelo los sentidos, Akane abrió los ojos a un tamaño casi exorbitante y se incorporó inmediatamente sobre la cama, dirigiendo su mirada hacia donde estaba aquella persona que jamás pensó ver de nuevo.
—Ra… Ranma —dijo al fin, sintiendo como su mandíbula temblaba, odiaba ser tan vulnerable a él y se percató que estaba mucho más guapo que antes, pues vestía completamente diferente, de una forma que jamás lo había visto y sintió como su corazón daba un golpeteó violento contra su pecho. Sus ropas eran bastante tradicionales, sus brazos se miraban a la perfección y notó que estaban mucho más trabajados que antes, no sabía porque pero lo veía diferente, recordó que practicaba artes marciales, dedujo que probablemente había estado entrenando.
—Akane…
—¡Lárgate! —gritó de inmediato, señalando la puerta, mientras Ranma la seguía con la mirada, sin moverse del lugar en el que estaba. Su cuerpo estaba reaccionando al ver a Akane en aquel estado en el que se encontraba. No podía evitarlo, aquellos meses sin ella había sido muy difíciles y al tener aquella imagen frágil y sensual de la mujer que amaba le cortaba la respiración. Akane no comprendía el porque no se movía de donde estaba —¡Ranma vete! —gritó de nuevo y se percató de lo que estaba pasando. La mirada de Ranma estaba clavada en ella, especialmente en su cuerpo y rostro y recordó el estado en el que estaba.
—Estás hermosa, Akane —apuntó al saber que había recordado su estado, amó el color de las mejillas de Akane sonrojadas y pudo ver como intentaba cubrirse torpemente.
—¡Ranma sal de aquí!
—Tengo que hablar contigo —dijo sin importarle lo que le había dicho, quería apartar sus ojos de ella para no incomodarla más, pero era algo que no podía hacer, pues parecía que sus ojos eran imanes sobre ella.
—No tenemos nada de que hablar, me dejaste muy claro todo cuando te fuiste.
—Las cosas no fueron así…
—¡No quiero nada contigo, Ranma! —gritó molesta, y su celular sonó en ese momento, ambos miraron el aparato y Akane se lanzó a él, no quería ver a Ranma, no era capaz de hacerlo. Al tomar la llamada se dio cuenta que era Kuno, y se arrepintió de haber tomado la llamada.
—¿Cómo estás Akane?
—Kuno, no puedo hablar en este momento —dijo y pudo ver como el rostro de Ranma se tensaba al saber que se trataba de él, notó aquella rabia que siempre se posaba en Ranma cuando sabía que se trataba de él e intentó cortar la llamada rápido pero Kuno no la dejaba, pues le hablaba de diversos temas insistiéndole que tenía que hablarle. Ranma se cansó y con un rápido movimiento tomó el celular de Akane para terminar con la llamada.
—¡¿Qué diablos pasa contigo? —replicó frustrada, queriendo quitarle el celular, pero Ranma lo elevó para que no pudiera alcanzarlo y Akane lo miró con rabia.
—Tenemos que hablar.
—¡No quiero Ranma!
—¿Regresaste con Kuno? —preguntó de forma ronca, tragándose su enojo, Akane lo miró incrédula, ¿cómo era capaz de preguntarle eso?
—Dime que quieres.
—Ya te dije, tenemos que hablar, creo que las cosas no quedaron tan claras…
—No soy una muñeca que puedes manejar a tu antojo —le cortó molesta, mirándolo seriamente, Ranma se estaba pasando y este le presto toda la atención del mundo —Te vas sin decir nada, me dejas y ahora regresas como si nada hubiera pasado.
—Te dije que las cosas no sucedieron como creí, por eso estoy aquí para explicarte…
—No quiero, entiende que no soy un juguete con el que juegas y desechas cuando se te de la gana…
Ranma acortó bruscamente la distancia que los separaba y Akane se congeló al sentirlo tan cerca, incluso retrocedió pero para su mala suerte chocó contra su cama, la cual se convirtió en su enemiga ya que la dejo entre ella y el cuerpo de Ranma. —Responde mi pregunta, ¿regresaste con el idiota de Kuno?
Akane se quedó muda, no sabía porque había sacado esas conjeturas , lo cual le parecía completamente estúpido —Yo puedo hacer lo que quiera con mi vida.
—¡Te deje para que fueras feliz con Shinnosuke, no con ese idiota! —exclamó molesto, tomándola del brazo, Akane sintió que las manos de él le quemaban e inmediatamente rompió el contacto.
—¡Eres un idiota! ¿Quién te crees para decidir acerca de mi felicidad?
Ranma se inclinó, dejando un mínimo espacio entre su boca y la de ella, que congeló a Akane, podía sentir los latidos briosos de su corazón, que amenazaban con salírsele del pecho —Entonces, deja de jugar conmigo y dime cual es tu felicidad —Akane no creía lo que escuchaba, no entendía como Ranma no era capaz de saber que su felicidad era él. Lo abofeteó, tenía ganas de matarlo y Ranma no hizo nada para quitarse el golpe, la tomó bruscamente de las manos y la besó con una pasión hambrienta, desesperada y descontrolada.
—Sue… Suel… Suéltame —dijo luchando contra los labios de Ranma que la dejaban sin aire, intentó luchar y sintió como aquellas manos que la quemaban la aprisionaban por completo, tomándola de la cintura con gentileza y deseo.
—No sabes como te necesito —susurró completamente embriagado con la dulce fragancia de Akane, la cual tenía los ojos cerrados, disfrutando de aquel placer que los envolvía. Las manos de Ranma se enredaron en el corto cabello de Akane, haciendo que echara su cabeza hacia atrás para tener acceso a su cuello, aquel cuello con el que soñaba desde la última vez que lo había probado. —No sabes las veces que maldije mi suerte por no tenerte… —Akane abrió los ojos con resentimiento, pues aquellas sensaciones acababan con ella y pudo ver lo compenetrado que estaba Ranma en su tarea por hacerla sentir. Sus ojos azulados estaban completamente cerrados, y se notaba la paz que lo inundaba en aquel momento. —No puedo imaginar mi vida sin ti… No soporte ni siquiera tres meses sin ti. Eres todo lo que necesito Akane, todo. —Akane no podía hablar, aquello era demasiado para ella, quería amarlo, incluso había olvidado aquel detalle que la había marcado por ese tiempo y enredo sus frágiles brazos sobre el cuello de Ranma, mientras sentía como su piel reconocía la de él.
—Yo también te necesito —dijo dándole bandera blanca a Ranma que la miró fijamente, con sus mejillas un poco sonrojadas por la excitación que ella le provocaba.
Sin esperar más fue lentamente sobre ella, recostándose con ella sobre la cama, aquella que ya era nuevamente la aliada de Akane, quien aprovechó para despojar a Ranma de su camisa, notando su perfecto cuerpo sobre ella.
—¿Dónde estuviste? —preguntó entre besos, cerrando los ojos al sentir como las manos de Ranma se guiaban sobre sus piernas hasta detenerse en su muslo para apretarlo con deseo.
—Entrenando —dijo con los ojos cerrados, mientras la besaba apasionadamente mientras Akane lo estudiaba, los ojos azules se posaron en aquellos marrones que lo observaban —, era lo único que me ayudaba para no volverme loco.
—Casi me matas, Ranma. Shinnosuke ya no es nada en mi vi… —Ranma la calló con un beso, y ambos rieron al saberse enamorados.
—Lo sé, me lo tope mientras entrenaba —dijo y Akane abrió los ojos con sorpresa, y después sonrió, elevando su mano para acariciar el rostro de su amante. —No hablemos de nadie.
—No, este momento es de nosotros, solo de nosotros —susurró suavemente introduciendo su mano entre la toalla que cubría pobremente el cuerpo de Akane. Entre besos, susurros cariñosos Akane recorrió la espalda de Ranma, sintiendo cada músculo y disfrutando de los diferentes roces que él le daba. Ranma la despojó completamente de la toalla y la miró con amor, admirando su perfecto cuerpo mientras Akane hacía lo mismo con el suyo, lo incitaba a quitarse el pantalón, donde se apreciaba su sexo excitado. Akane rió al sentir la lengua de Ranma alrededor de su ombligo, lo cual le provocaba mil sensaciones y enredó sus dedos en el cabello de este.
Ranma posó sus manos sobre el pecho de Akane, sintiendo la dureza de sus pezones, mientras ella gemía suavemente, rogándole por más, jugando con el cuerpo de él, mientras lo despojaba de las últimas prendas que le impedían el contacto pleno con su cuerpo. Ranma se inclinó para atrapar uno de los pezones de Akane, sintiendo como ella se aferraba necesitada de su espalda.
—Eres un tonto —dijo de forma cariñosa, cuando tuvieron nuevamente contacto visual, Ranma sonrió enamorado, mientras acariciaba su rostro perfilado.
—¿Podrás perdonarme? —preguntó lamiendo tiernamente su cuello, provocando un respingo en Akane que la hizo reír entre gemidos.
—No sé —dijo de forma coqueta, tocando el sexo excitado de Ranma —Será difícil convencerme.
Ranma sonrió pícaro, le dio un beso en los labios y bajo hasta estar a la altura de su ombligo, la miró con una sonrisa maliciosa y empezó a besar la zona, mientras bajaba lentamente haciendo un camino al sexo de Akane, que se erizo al sentir su lengua sobre su intimidad —¿Muy difícil? —preguntó sabiendo la respuesta y ambos se rindieron a lo que sentían, podían discutir acerca de lo que había pasado, de la forma tan brusca en que Ranma la había separado de él, pero no valía la pena, pues en aquel acto se estaban demostrando todo lo que sentía el uno por el otro y no había forma de mentir, aquello era demasiado natural, verdadero y perfecto. Se amaron con paciencia, cada uno estaba concentrado en lo que hacían, Akane gozó de la experta lengua de Ranma sobre su intimidad y pudo escaparse en un momento para darle el placer que quería darle, se arrodilló en su colchón mientras Ranma se apoyaba en sus codos para no perderse detalle de lo que Akane haría y ella sonrió, seduciendo a Ranma que no perdió su vista en las acciones de su ninfa.
—Te dije que iba a ser difícil —señaló mientras se inclinaba nuevamente sobre el cuerpo de Ranma, mientras este sonreía levemente al ver nuevamente aquella faceta erótica que amaba de Akane.
—¿Vas a castigarme? —preguntó arqueando una ceja sutilmente, haciendo que Akane mordiera por instinto su labio inferior al verlo tan atractivo.
Colocó una de sus manos en el pectoral de Ranma y lo miró fijamente, con una medio sonrisa que lo hizo temblar —Sabes, no es una mala idea, me gusta bastante esa posibilidad —se rió suavemente, mientras hacía un recorrido descendiente que le cortó a Ranma la respiración al tomar su sexo gentilmente en su pequeña mano. Akane, tembló al sentirlo completamente despierto, las leves palpitaciones que daba el sexo de él por lo que estaba sintiendo en aquel momento. —¿Te gusta? —preguntó apropósito al ver la reacción que causaba en Ranma a cada caricia que le daba, ella elevaba su mano y la bajaba a un ritmo que lograba desbocar a Ranma, quien se tragaba sus gemidos del placer mientras Akane se empecinaba por arrancárselos
—N… No me hagas esto, Akane…
—¿Quieres que pare? —preguntó suavemente, liberándolo mientras se inclinaba para estar a la altura del rostro de Ranma, ella apoyó sus manos sobre los hombros de Ranma y quería cuestionarlo, pero no contó con la habilidad de Ranma que se aprovecho de su equivocación para penetrarla rápidamente y provocaba un gemido de Akane que tuvo que sostenerse de los hombros de Ranma para no perderse aquella hermosa sensación
Ranma sonrió plenamente y elevó sus caderas mientras se clavaba más en Akane, haciendo que esta lo mirara agradecida —Necesitaba estar dentro de ti —rió suavemente al apreciar la juguetona mirada de su chica —, no sabes la tortura que es hacerlo con la mano y sin ti.
Akane sintió un escalofrió al escuchar aquello y lo miró con picardía —¿Te has dado placer a ti mismo pensando en mi? —aquello no le desagradaba para nada, Ranma sonrió seductoramente y movió sus caderas de nuevo haciendo más firme la penetración, tomó la esbelta cintura de la chica y no rompió el contacto visual en ningún momento.
—Desde el día en que me besaste —rió y Akane se sonrojó inmediatamente, sintiendo como sus mejillas se llenaban de sangre —Me veía como un niño de quince, no sé que me has hecho preciosa —sus palabras eran totalmente sinceras, Akane sintió como la elevaba suavemente para penetrarla de nuevo y ella quiso colaborar siguiendo el ritmo que Ranma le había marcado.
—Pervertido —susurró excitada, mientras sentía la magia de aquel acto, Ranma se acostó completamente en el colchón mientras Akane quedaba encima suyo, y así ella tuvo más libertad de moverse como le gustaba y sabía que el disfrutaba, apoyo sus manos en los fuertes pectorales de Ranma mientras sentía la comodidad del sexo de él.
—Tú eres igual que yo, no te quejes preciosa.
Ambos rieron y siguieron haciendo comentarios cómicos, románticos e incluso se callaban para escuchar los gemidos del otro, aunque Akane no lograba arrancarle todos los que quería a Ranma, se entregaban la misma pasión que siempre, pero había algo más, algo que Akane detecto al instante, en Ranma había paz, confianza y eso la hizo sonreír, sentía como Ranma estimulaba su cuerpo, pero sentía más un contacto directo entre los sentimientos de cada uno, se miraron fijamente, y Akane sintiendo la intensidad de aquellas acción y Akane buscó refugio en los brazos de Ranma que la estrecharon con fuerza, metió sus manos bajo la cabeza de Ranma y en lugar de besarlo como Ranma esperaba escuchó un dulce gemido que lo hizo temblar.
—Te amo, Ranma —gimió y sintió como Ranma aumentaba el ritmo de la penetración, haciéndola gritar al final y pudo sentir como Ranma terminaba dentro de ella, haciendo que experimentara una nueva sensación, al sentir como Ranma se esparcía dentro de ella, no tenía miedo, nunca antes había sentido aquello y parecía que a Ranma tampoco le importaba realmente, observó un hilillo extraño de descendía de la mejilla de Ranma y se sorprendió al saber que era algo parecido a una lagrima. Sin duda aquellas palabras habían llegado al alma de Ranma, se dejo descasar tranquila en el pecho de Ranma, sabiendo que a este no me molesta y suspiró el aroma que había dentro de su habitación.
Ranma acarició la espalda desnuda de Akane, sintiéndose dichoso por tenerla ahí, por haber sido aceptado nuevamente y pego su nariz contra la cien de Akane intentando robarle todo su aroma natural.
—Nunca había escuchado esa frase Akane, quiero decir, nunca antes con esa convicción.
Akane sonrió, levantándose levemente para poder besarlo pero antes de hacerlo, lo miró con una tierna sonrisa.
—Nunca me habías hecho el amor de esta forma, tan tierno, tan calmado, tan pasivo.
—No quiero separarme de ti.
—No lo hagas, no me vuelvas a dejar, porque esta vez no te lo voy a permitir, que te quede claro —dijo Akane y se besaron suavemente, disfrutando del trato que estaban cerrando sin saberlo, ya no era lo mismo de antes, ahora tenían algo que no había tenido antes, lo cual era tranquilidad y plenitud, algo que los ayudaba a lograr la perfección a largo plazo.
—Deberías tomarte unas vacaciones —apuntó Ranma y Akane lo miró con una sonrisa maliciosa, rieron y se abrazaron de nuevo, acariciándose el uno al otro, sin importar los demás ni nada que no fuera ellos, definitivamente este era el momento que querían, y que nadie lograría romper.
—No me tienes —sonrió con dobles intensiones y Ranma captó su juego al igual que Akane al responderle la mirada. —¿Cuáles son tus planes? —sintió los dedos de Ranma resbalar en su espalda y lo besó de nuevo, disfrutando del placer que aquel roce le producía. Simplemente ya no había nada que discutir sino más bien quedaban cosas por descubrir juntos, y Akane definitivamente estaba dispuesta a tomar dicho reto si estar al lado de Ranma se trataba.
Fin…
Notas de Anaiz16 : Bueno, parece ser que por fin llegamos al final de la historia por fin! Después de tanto tiempo verdad. Disculpen, se me acabo el tiempo libre que tenía pues estaba con la Universidad pero gracias a Dios ya termine mi carrera, ahora iré detrás de otro titilo pero aún tengo un poco de tiempo, en fin… Espero que no lo haya decepcionando con el desenlace, estoy trabajando aún en el tema de hacer un epilogo o no, sinceramente tenía ganas de hacerlo porque quería demostrar una perspectiva más intima de los protagonistas, pero tenía una duda ya que no quería llenar de cursilerías este capitulo, este final ya estaba predispuesto desde que llevaba la mitad de la historia, sinceramente lo que buscaba era encontrar un punto medio de ambos que fuera compatible, pues fue lo que no vi en la seria original y el vacío que me había dejado. Espero que les haya gustado la historia estoy trabajando en otra que pronto les subiré el adelante, solo quiero tenerlo bien concreto para no dejarlos colgados como los deje con este historia y sinceramente no me gusta abandonar mis creaciones, espero sus comentarios, y espero que hayan disfrutado de esta historia, la verdad me gusto mucho hacerla y recibir una retroalimentación con ustedes que son bastante agradables especialmente para crecer como escritora.
Un beso, nos vemos pronto
Anaiz
