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Infidelidades
por JD Wordenwood

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Capítulo 4:Dioses

Mi mirada se pierde en la puerta del Salón de Requerimientos al ver a Ron salir con paso apresurado en búsqueda de su hermana. Cuando la puerta se cierra paso mi mirada por la habitación, la cual todavía está decorada como un prado nocturno alumbrado por la luz de los candelabros y las estrellas del cielo encantado. Llego a Harry, el cual está parado al costado de la silla. Su mirada de desconcierto responden a la mía, todavía luce visiblemente excitado.

Me comienzo a reír y él me mira con desconcierto. - ¿Qué pasa? – me dice acercándose hacia mí. Tomo asiento en la hierba, al costado del jacuzzi semi-lago que queda al ras del suelo. - ¿Porqué te ríes Hermione? – Él se sienta a mi costado y se echa en el césped, mirando hacia las estrellas. Hago lo mismo y respiro el aire de la habitación, el cual tiene un aroma a fresas y chocolates, por la tarta que comimos.

- Me río porque pensábamos estar separados hoy día y estamos aquí juntos, después de una cita. – me dice todavía entre carcajadas. Volteo mi rostro para poder verla y me maravillo. Iluminada por las velas Hermione luce encantadora echada en la hierba, su vestido celeste se amolda a su cuerpo y sus brazos y piernas despliegan su suave y blanca piel por el suelo. – Y también por como reaccionó Ron, y cómo reaccionas tú ante ella. – Me dice clavando su mirada en el decreciente bulto de mis jeans.

- Es cierto – le respondo. – A pesar de todo somos tú y yo, juntos aquí. ¿Sabes que te besaría en este mismo momento? – La veo mirarme fijamente y esbozar una sonrisa.

- ¿Qué es lo que te impide hacerlo? – me responde en un hilo de voz - ¿La situación tan extraña que hemos tenido esta noche o que con quien querías estar era con Ginny? – La siento extraña, Hermione nunca la había mencionado en alguno de nuestros encuentros, salvo en la vez que conversamos, algo sobre ella o su hermano. Lo nuestro era nuestro, es como si lo nuestro fuera ajeno e independiente al resto del mundo.

Me acerco hacia ella. Sin ponerme encima, sino al costado. La observo con detenimiento. - ¿Todo está bien Hermione? – le digo para confirmar. – Tú sabes que lo nuestro es maravilloso… – El dedo índice de su mano se posa en la comisura de mis labios.

- No hables de eso ahora Harry – Me dice llevando el mismo dedo hacia mi rostro, acariciándome. – Hemos pasado un buen rato, ella es tu novia y Ron es mi novio. Las cosas son así, ya hemos conversado de esto. – Ella evita mi mirada y se pone de pie. Rápidamente me pongo de pie y voy detrás de ella, la veo recoger sus suéter de la silla y dirigirse hacia mí.

Los ojos de Harry me miran expectantes, mi mente es un mar de emociones. ¿Qué es lo que me pasa? Ron ha sido la razón de mi existencia durante años, he sufrido, he llorado, me he reído y cuando creí que todo estaba bien esto comenzó. Pero Harry, Harry es mi mejor amigo… él es en parte una de las personas que me han hecho ser quien soy actualmente. Es raro, es indescriptible. No sé lo que quiero. ¿Qué pasa si me desenamoro de Ron y quiero estar con Harry? Creo que voy a comenzar a hiperventilar, nuestras vidas se destruirían.

- ¿En qué piensas? – me dice poniéndose detrás de mí. – Yo quiero quedarme a probar este jacuzzi ¿Porqué no me acompañas? – Sus ojos esmeralda me enfrentan y sin dudarlo sus dedos se posan en los botones de su camisa blanca.

Harry desata uno a uno de los botones, haciendo crecer la visión de sus pectorales. Su blanca y marcada piel está recubierta por una suave mata de vellos oscuros. Veo sus tetillas flexionarse al quitarse la prenda y dejarla en la hierba. Harry se rasca la cabeza y el vello de su axila emerge, los músculos de sus brazos se tensan y con su otra mano se quita la correa del jean. La opción de ver a Harry completamente desnudo de manera clara, en un espacio grande y lo suficientemente iluminado me excita. Él sabe como hacerlo.

- ¿No me vas a acompañar? – me dice con una mirada pícara, veo abrirse el botón del jean y bajárselo poco a poco. Noto un sensual bulto formarse en su bóxer gris del cual minutos también se desprende. Salta un poco para quitar sus medias y queda completamente desnudo.

Me siento media tonta observando el cuerpo desnudo de Harry por primera vez de esta manera tan destapada y nítida. Sus músculos definidos y las cantidades precisas de vello negro que se distribuyen por su cuerpo haciéndolo acogedoramente sensual. Sus labios me sonríen de nuevo y lo noto darme la espalda. Paso mis ojos por su marcada espalda hasta llegar a su definido trasero y lo veo meterse en la humeante agua del jacuzzi. – Está riquísimo Hermione – me dice y yo no pronuncio palabra.

Un suave cosquilleo recorre mi cuerpo al ver a Harry sumergirse en la cálida agua y ponerse de pie, las gotas escurren desde su abundante cabello azabache hacia la punta de su pene erecto. Me muerdo los labios y siento mis mejillas enrojecerse a más no poder.

- Ven – le digo al notar que disfruta de la imagen visual. Me sostengo del filo del jacuzzi, tocando la hierba mágica para hacer que mis brazos estén flexionados y atraer a Hermione hacia mí. – Solo hay que relajarnos, nada más. – le digo queriendo que venga a mi lado, quiero sentirla a mi costado desnuda y tranquila. Como nunca antes lo he hecho. Nuestros encuentros son tan esporádicos, o en lugares incómodos, chicos y oscuros. Nunca antes hemos tenido un sitio así. Cerrado. Lindo. Amplio.

- No sé Harry – me dice con una expresión dubitativa. Sus ojos se posan en mi pecho y en mi rostro, veo sus piernas flaquear un poco por la indecisión. – No sé si esté bien… además deberíamos ir a hacer que Ginny y Ron no se maten… podrían preguntarse que ha sido de nosotros.

- Vamos Hermione, Ron debe estar durmiendo ya y Ginny… Ginny debe haberse escondido y estar regresando a su habitación. - le digo colocándome las gafas para verla mejor. – No me hagas salir a traerte. – Ella me mira con una mirada desafiante y sonríe.

- No te atreverías – me dice mirando rápidamente hacia la puerta. – Sinceramente creo que esta noche no está bien. – La veo moverse rápidamente y de un salto salgo del jacuzzi.

Harry me mira desnudo, se endereza y toda su altura hace desprender muchísimas gotas de agua las cuales caen a la hierba. – Recuerda que soy un buscador y que puedo agarrarte en un dos por tres. – Decido correr hacia la puerta pero a unos centímetros de ella caigo al suelo, agarrada por Harry. Él se ríe y yo hago lo mismo.

- Me has mojado toda – le digo sonrosada. El se ríe jovialmente. - ¡Estoy empapada Harry! – le digo gritando y riéndome. Sus labios se dirigen a mi cuello y nos quedamos tendidos metros antes de la puerta de la habitación. Él encima mío, desnudo, mojado e irresistiblemente sexy… y yo. Vestida, excitada y atemorizada.

Harry habrá tocado mi cuerpo en la oscuridad, lo habrá podido besar, sentir, oler. Pero no lo ha visto con claridad. Mi corazón late por cada uno de sus besos y caricias. Sin embargo, el temor de estar desnuda frente a un hombre por primera vez, completamente, me llena. El temor de estar desnuda frente a Harry y no gustarle me invade. Sus dedos se deslizan a las tiras de mis vestidos, mientras me besa los hombros lo noto tratar de bajar las tiras por ellos con dificultad.

- Ven Herms, ven conmigo. – lo veo levantarse y con una sonrisa pícara me da la mano. Toda su desnuda anatomía se expande ante mí y unas ráfagas de calor salen desde el centro de mi cuerpo y me poseen. Sus dedos mojados pasan por mi cabello y sus ojos esmeralda brillan bajo la luz de los cientos de candelabros. – No temas.

- Nu-nunca he estado desnuda frente a alguien Harry – le digo en un hilo de voz – No tengo un cuerpo despampanante… - veo la sonrisa borrarse de su boca y sus ojos verdes mirarme fijamente. De pronto, siento sus manos posarse con fuerza en mis hombros y él acercarse hacia mí.

- No sé que te hayan dicho antes pero – siento mi corazón latir más fuerte en cada una de sus palabras y mis sentidos solo responder a él. A su varonil voz, su atractiva imagen, su olor a hierba húmeda y sus importantes palabras. – Hermione Granger eres una mujer hermosa y yo… - Miles de palabras, de opciones, de frases, de momentos pasan por mi cabeza antes que Harry termina la oración. ¿Cuál es la manera correcta de terminar dicha oración? – digo, lo nuestro es mucho más que algo físico… no sabemos que es pero para mí todo va más allá.

Veo el rostro pensativo de Hermione. Su cabello castaño desordenado y con rastros de hierba adornan sus ojos de color chocolate concentrados en los míos pero, francamente, en otra parte. Se muerde el labio inferior con insistencia y las yemas de sus dedos se dirigen hacia mi rostro. – Eres extraordinario, Harry Potter – pronuncian sus labios con una suavidad impresionante. Siento sus labios apegarse sobre los míos y sus manos intentar al mismo momento quitarse su hermoso y semi-mojado vestido celeste.

Ella se ríe y yo la ayudo, al borde del jacuzzi retrocedo un poco y resbalo. Hermione ríe de manera encantadora. La noto sonrosada y con una expresión decidida en sus ojos, me sonríe de manera coqueta y lentamente se deshace de la celeste tela de su vestido, arrojándolo a un costado. Veo a una hermosa mujer castaña en su ropa interior y me vuelvo loco. Hermione va más allá. No solo es su cuerpo lo que me trae así.

Con paciencia la noto quitarse su sujetador y siento mi pene vibrar dentro del agua al ver sus ya conocidos senos ser liberados. Sus pezones erguidos se mueven con el resto de sus atributos cuando se agacha para quitarse los tacones. Su mirada de vergüenza se complementa con la mía y la noto volver a repetir la manía de morderse los labios con tanta fuerza. Una vez descalza, su sonrojo es excesivo. Sus manos van y vienen de su calzón el cual trata de bajar y subir con impaciencia, todavía dubitativa.

Veo a Harry salir del jacuzzi una vez más, su rostro está tranquilo y su cuerpo completamente empapado. Sus ojos me brindan seguridad y tranquilidad. Cierro los míos al sentir sus labios y su lengua en mí, su pene presiona mi descubierto vientre y me siento mujer. Mi cuerpo responde a cada uno de los movimientos de sus brazos en mis senos y cada mínimo roce me excita cada vez más. Un gemido se desliza de mis labios cuando siento los dedos de Harry jalar mi calzón y rozar con la tela de este mi sexo.

Siento la blanca y suave tela deslizarse por mis piernas hasta percibirla en mis pies. Sus labios besan mi frente y con sus manos me hacen bajar al jacuzzi. Siento la cálida agua acoger cada uno de mis músculos y mis huesos. El brazo de Harry rodea el mío y sonrío. – Gracias – le digo en su oído. – Por esto. – Sin responder siento sus dedos guiar mi rostro hacia el suyo.

Harry me besa con delicadeza. Sonreímos. – A veces me gustaría estar todo el día así, contigo. – me dice mirando en cielo repleto de velas y estrellas, siento su brazo apretarme más contra él. Llevo mis manos hacia su pecho y hago flotar mis pies. – Un día podríamos encerrarnos en el baño de prefectos, podría ser nuestro nuevo escondite.

- No me importa donde, mientras estés contigo – me responde mirándome a los ojos. Sus labios se dirigen a mi cuello y sus piernas se abren a cada lado de las mías. Siento mi erección incontenible rozar con el muslo de Hermione, puedo verla estremecerse pero sus ojos me miran con seguridad. – Bésame – me dice. Lo hago, tratando de mantener mi pene lejos de su sexo, este no es el momento para nuestra primera vez.

Ella gime cuando beso sus senos una vez más, sentimos el agua moverse con nosotros y nos zambullimos abrazados. Se ríe y yo sonrío al verla reír. Siento su mano viajar por el agua y tocar la parte baja de mis abdominales, mirándome cierra su mano sobre mi miembro y lo comienza a mover lentamente. Mi respiración se hace más pesada con cada uno de los movimientos de la mano de Hermione. – Oh – le digo completamente empapado.

Sus ojos destilan lujuria – Salgamos – me dice dándome la mano. Echados en la hierba lado a lado, de la mano, la siento respirar de manera pesada. Paso mis dedos por sus muslos y ella tiembla del placer. Sus manos tocan las mías y sus labios viajan rápidamente por mi mojado pecho.

- ¿Qué haces? – le digo al notarla tan abajo. Sus caderas erguidas dejan notar su precioso trasero, el cabello castaño luce completamente empapado y cae por su pecho y se desplaza por su espalda. Siento sus senos rozar mis piernas y un rayo de electricidad me golpea al sentir la mano de Hermione correr mi prepucio y lamer tímidamente la lubricada punta de mi pene. - ¡Hermione! – le digo con la voz entrecortada demasiado excitado y erecto para pensar más.

Sus ojos de color chocolate me miran dubitativos y siento mi pene crecer en sus propias manos. La veo tragar saliva, tomar mi miembro con ambas manos y lamerlo suavemente como si fuera una bola de helado. Millones de sensaciones viajan por todo mi cuerpo y comienzo a realizar un suave e instintivo movimiento de cadera. Sus manos aprietan las mías con fuerza y sus ojos están conectados permanentemente con los míos, de pronto siento la calidez de la boca de Hermione cubrir gran parte de mi miembro.

- ¿Esta bien así? – me dice mirándome tímidamente – Nunca pensé que haría algo así por alguien, Harry. – me dice recalcando algo que yo siempre pensé sobre Hermione Granger. Siento su saliva lubricar aún más mi glande descubierto y su lengua tocar hasta donde puede llegar. Le respondo con mis gemidos. Toda la sangre de mi cuerpo está concentrada en mi miembro y millones de sensaciones placenteras y maravillosas van y vienen. Siento mis piernas y brazos débiles, mi respiración acelerada y me doy cuenta que frunzo la cara con fuerza cada segundo. Ella es una diosa.

La respiración de Harry me indica que es el tiempo de subir y besar sus labios. Él cambia de posición, poniéndome contra la hierba. Sus labios se juntan con los míos y me besa apasionadamente. Siento su miembro estar ladeado hacia la derecha y moverse entre mi muslo, tratando de evitar mi sexo. – Me encantas – me susurra Harry al oído. Abro los ojos y veo los suyos cerrados, sus labios en mi cuello y sus manos por todo mi cuerpo. Sus piernas tensionadas hacen presión para no aplastarme contra la hierba y su espalda me cubre acompasadamente.

Llevo mis manos hacia su espalda y clavo mis uñas al sentir una sensación maravillosa. Él besa mis labios. Respiro de manera pesada y gimo fuertemente. Una de sus manos aprieta mis senos y la otra acaricia mi sexo. Vuelvo a gemir, él hace lo mismo y junto con varios espasmos siento un abundante líquido caliente depositarse sobre mi vientre, llegando hasta mis senos. Los labios de Harry presionan los míos con más fuerza y me quedo recostada sobre su pecho que sube y baja según nuestra respiración. Él es un dios.

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La luz del amanecer invade el aula creando sombras por doquier. Mi corazón se acelera al ver el cuerpo desnudo de Malfoy en un rincón del aula, durmiendo sobre mi vestido rojo. Yo estoy completamente desnuda debajo de la túnica de Slytherin que tuvo la decencia de prestarme, recostada sobre su pálido pecho. Es la primera vez que dormimos juntos. Es la primera vez que lo hemos hecho más de una vez, sin temor a que nos descubran, a que pregunten donde estamos.

Sus ojos grises se conectan con los míos y su mano se desliza por mi espalda. Siempre pensé que sería el colmo despertar al lado de Draco Malfoy pero a medida que sus dedos se escurren por dentro de su túnica, en mi espalda desnuda, me gusta esta extraña sensación. Toco su cabello rubio y él esboza una sonrisa. – Y tú que "no querías" – me dice con voz somnolienta en un susurro sensual – No quisiste ninguna de las cinco veces ¿no comadreja? – él se ríe y yo paso mi mano por su pecho. – Te encantó, vi como me disfrutabas.

Se sonroja y me hace reír. Ginny Weasley luce linda. Es guapa, es ardiente, es deseable pero ¿linda? ¡Soy Draco Malfoy! Ella puede ser un juguete sexual para mí pero ¿linda? ¿linda? Trato de despejar mis pensamientos y me levanto bruscamente, ella me mira con desconcierto y la sonrisa que esbozábamos hace unos segundos se desvanece. Cuando eso pasa siento la calidez de la noche desparecer y la frialdad llegar a mí de nuevo.

Busco mis pantalones y me los pongo, al igual que mi camisa de colegio. Toda nuestra ropa nos sirvió de almohadas, me visto con las prendas arrugadas y ella se sienta sobre una mesa de madera, desnuda debajo de mi túnica. Sus gemidos se vienen a mi mente cuando me acuerdo lo que hicimos sobre esa mesa. Siento mi cuerpo responder rápidamente.

- ¿Mi túnica? – le digo evitando su mirada. – Tú saldrás primero, yo dentro de unos minutos. – No quiero hablar del tema, esto no puede volver a pasar. Sexo es una cosa, pero dormir juntos, acariciarnos en el amanecer besarme sin tener intención de poseerla me parece inadmisible. Ella es Ginny Weasley. Es la novia de Harry Potter, la novia a la cual la hago mía cada vez que quiera… y cuantas veces quiera.

- ¿Cómo se supone que voy a ir a mi Sala Común, Malfoy? – me dice obligándome a mirar su vestido hecho trizas, olvidado y arrugado en el suelo – Tendrías que haber pensado en que quieres tu túnica antes de romper mi hermoso vestido rojo.

- Está bien, puedes ir con mi túnica. – me dice con recelo en sus ojos grises. Recelo, frialdad, distancia. Tres cosas que estuvieron ausentes en durante la noche, que estuvieron lejos de él. El brillo cálido de sus ojos grises en cada uno de los momentos, la calidez y silencio de su persona al abrazarme y al besarme al final de cada uno de nuestros orgasmos. Su abrazo al dormir juntos. ¿Quién es ese chico? ¿Dónde esta? Aquí no lo veo. – No te preocupes por tu vestido Weasley… te dije que te lo repondría y eso haré. – Lo veo voltearse y mirar hacia los iluminados terrenos.

Agarro mis tacones rojos del piso y los llevo en mis manos. Abro la puerta del aula y camino en la sombras de los pasillos. Una vez en mi habitación cierro los doseles de mi cama y estrujo la túnica de Slytherin de Draco Malfoy con mi cuerpo. Llevo mi nariz hacia el cuello y su olor entra en mí otra vez, excitándome.

Me la quito, poniéndome mi pijama que se encuentra debajo de mi almohada. Me dirijo a mi baúl y la guardo arrugada en el rincón más oscuro y escondido. Muerdo mis labios y me pregunto: ¿Dónde estará Malfoy? ¿Cuándo podremos volver a dormir juntos?

Me dirijo hacia la ventana de mi habitación y veo los terrenos. Mis ojos contemplan extrañada la presencia de mi hermano y Luna caminando apresurados hacia los comienzos del Bosque Prohibido. Van de la mano. Los largos cabellos de mi amiga relucen bajo la luz del sol del amanecer, Ron vestido de Quidditch la sigue a paso lento.

Mi corazón se acelera, lo veo y no lo creo. Luna se apoya en el tronco de uno de los primeros árboles del bosque, Ron la aprisiona con sus brazos y la besa suavemente en los labios. La infidelidad corre en la sangre Weasley. La infidelidad corre por todo Hogwarts.

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Hola a todos! Aquí esta el cuarto capítulo de Infidelidades, el cual me ha gustado mucho escribir y tiene elementos muy importantes para el resto de la historia. Espero que a ustedes también les guste, como pueden ver los eventos del fic están fríamente calculados y hay de todo: parejas canon, parejas no canon y muchas sorpresas!

Como ya estoy otra vez en clases me costará un poco más subir los capítulos tan rápido, es por eso que sus reviews me ayudarán e inspirarán para poder brindarle un capítulo de este fic cada poco. Saludos.

Muchas gracias a: Lunaza, Makarva, Emma Belikov, Dayana, JayLopez, Hideemi, The Darkness Princess, Franco, Nataval, Fernando y Deathangei por sus reviews.