Holissssssss........Vengo con un nuevo capítulo que espero les guste.
Tengo que decir que este capítulo es muy importante, es decisivo para Hinata y Sasuke
Ojala se encuentren bien. ¡¡Gracias por sus bellos reviews!!.....Y sí , pobre Sasuke, y sus sueños húmedos.....realmente parecía que lo hacían en la casa de té, bueno, esa era la idea jajaja
Espero sus comentarios....definitivamente ayudan mucho.
Besos y Abrazos
The Nights
4-Noche de espera
La nieve ha dado paso a la lluvia que cae lenta, resbalando como lágrimas por la Aldea esa noche.
Ahora el sonido tenue del agua caer contra los cristales de la ventana se ve amortiguado por la voz de un hombre en el departamento de la Hyuga.
-Hinata…-susurró el rubio inseguro.
La aludida se giró, instándolo con la mirada a que hablara.
-Eh…. ¿Dónde se supone qué va esto?- Se rasco la nuca avergonzado. Y le mostró a su novia los vegetales que recién había terminado de picar.
La pelinegra se largo a reír. Era realmente tierno ver a Naruto intentar aprender a cocinar. Los vegetales estaban muy mal cortados, todos irregulares. Pero se esforzaba. Realmente lo hacía. Como todo en lo que se comprometía
-Naruto-lo reprendió con ternura-porque no mejor arreglas la mesa-Alzó una mano y le acarició la mandíbula-Yo terminaré la cena-él le sonrió.
-Siempre echo a perder la comida-bufó divertido.
Antes de irse a la sala Naruto recogió una masa de mechones de ébano con el puño, y la aplastó contra su rostro, inhalando la fragancia fresca y floral de Hinata.
-Te prometo que la mesa quedara perfecta-le aseguró.
Ella sonrió al verlo salir. Se giró para comprobar el estado de las cosas, aún le quedaban detalles para terminar el Sukiyaki. Tenía que poner mucha atención a la cocción de la carne, y además estar muy pendiente del arroz porque de hecho la última vez que había cocinado con Naruto el arroz se les había quemado por estar "distraídos".
Soltó un largo suspiro "la comida, la comida", tenía que seguir pensando en ella. Eso era lo que se venía repitiendo mecánicamente desde que su novio había llegado esa noche al departamento. Pero las palabras en su cabeza eran otras. El recuerdo de la tienda de té traía un calorcito a su cuerpo. Renovándolo. Se sentía como una niña entusiasmada porque tenía un secreto.
Uno verdadero. Un secreto oscuro y tentador. Ya no se reconocía. Sasuke la había hecho cambiar tanto ¿Dónde estaba la tímida y culposa Hinata?
Se mordió el labio inferior con aprehensión viendo ya como el olor que desprendía la carne anunciaba por fin que la cena estaba lista. Vertió las verduras previamente sazonadas y salteadas con la carne, y se maravilló por lo apetecible que lucía la comida.
-Naruto-lo llamó con voz suave.
El rubio asomó la cabeza desde el umbral de la puerta. Sus enormes ojos azules se iluminaron. Expectantes.
-Datebayo….Hina….se ve delicioso-El ninja le dio alcance a la menuda figura de la Hyuga quitándole los platos de las manos-Déjame a mi-le guiño un ojo- Esta noche te atenderé yo.
La Hyuga lo observó a un paso delante de ella acomodar la comida, ordenar los cubiertos y por último encender un par de velas blancas sobre la rustica mesa de madera antes de dejar el departamento a oscuras. Todo con una increíble rapidez. Típico del nuevo rayo de Kohona. Lo único que se escuchaba en esos instantes era a la lluvia caer.
-Y bien ¿Qué prefieres? ¿Vino o Sake?-Naruto hizo tintinear las dos botellas en sus manos.
Hinata parada a unos pasos de él lo miró con curiosidad. La verdad es que no le apetecía beber esa noche. La última vez que lo hizo terminó enredada en las sabanas del Uchiha.
Golpe mental. No debería pensar en él estando con su novio.
-Lo que prefieras-Intentó responder casualmente. Alejando la imagen del Uchiha.
-mmm….esta noche de lluvia hace frio….el Sake es mejor-abrió la botella y sirvió dos vasos.
Le extendió uno a la pelinegra. Ella lo cogió y tomó asiento.
Se miraron por entre medio de las velas. Él le sonrió y estiro la mano sobre la mesa para tomar la mano de ella. Le rodeó los dedos entrelazándolos. Se le cortó la respiración. Estaba tan hermosa.
-Datebayo….Me dejas sin palabras- Dijo soltando el aire retenido en los pulmones minutos antes.
Ella le apretó la mano.
-No digas esas cosas-se rió un poco para aliviar la tirantez en su corazón-comamos-sugirió.
Él se encogió de hombros, y pasó literalmente a engullirlo todo sobre la mesa. Hinata lo estudió con sus bellas pupilas, preguntándose si alguna vez volvería a sentarse en esa mesa sintiendo que amaba al hombre frente a ella.
-Mañana podríamos ir a comer ramen al Ichiraku-propuso el rubio terminando su último bocado de Sukiyaki.
Hinata se pasó una mano por su larga melena oscura
-No puedo, mañana tengo que ir a la mansión-hizo un mohín con la boca-con eso del matrimonio de Neji todos andan enloquecidos, además Tenten va a probarse su vestido de novia-bajó la mirada observando su plato con algo aún de comida.
-Que suerte que no te pueda acompañar a la mansión-manifestó el rubio sin la menor culpa. Lo último que quería el ninja era tener un enfrentamiento con el patriarca Hyuga.
Hinata alzó la vista.
-¿Por qué? Pensé que iríamos juntos-su voz sonaba decepcionada. Todavía tenía esperanzas de que se aliviaran las tensiones entre el clan y su novio.
-No-negó lentamente Naruto bebiéndose lo último que le quedaba de Sake-El dobe se va de misión mañana y, yo voy a tener que hacer el informe pendiente que debemos de la última misión que hicimos juntos-A ella casi se le detiene el corazón.
Hinata tuvo que quedarse callada. Sus largas pestañas ocultaban en ese momento las emociones entre las que se debatía. Detestaba confundirse, sentir esa presión en el pecho. ¿Sasuke se iría a la mañana siguiente? Su mente viajó a la servilleta que por tres días había guardado tan celosamente.
Ella respiró hondo, y se percató de que le temblaban las manos.
El pensamiento se le hizo insoportable. Tenía ganas de huir. De sentir la lluvia contra su piel Se levanto.
El rubio se puso de pie y tomó su mano cuando ella se levanto de la mesa. Un pequeño jalón que hizo a la ninja quedar frente a él.
Sus miradas estaban recorriendo el rostro del otro bajo el débil oscilar de las velas. Una de ellas se extinguió cuando él encontró su boca con los labios. Lentamente. Un roce que fue cargándose en la medida que el beso se profundizo.
Naruto llevó la mano a la nuca y la sostuvo fuerte. Apretada contra él. Exigente.
Ella sabía lo que significaba. La estaba reclamando para él esa noche.
Una noche oscura y lluviosa…una noche que….
La pelinegra se apartó de él. Alejándose de su calor.
No puedo-balbuceó débil
Hinata tuvo que apoyar la cabeza en el hombro de Naruto, tan confundida, tan vulnerable. No podía entenderlo. ¿Por qué lo rechazaba?
-Lo siento-dijo mientras sentía que Naruto acariciaba con los dedos su sedoso pelo.
-No importa Hinata. Sé lo cansada que debes estar, has tenido mucho trabajo con la vieja de Tsunade.-respondió calmadamente el ninja.
Ella negó con la cabeza.
-No sé que decirte.
-No digas nada- Ahora frotaba con sus pulgares los sedosos mechones de pelo.
Naruto estudió el rostro de Hinata ya vuelto hacia arriba y, con las palmas de la mano, siguió la forma de su clásica y exquisita estructura ósea.
-Eres hermosa-Deslizó la mano por su garganta, luego por sus hombros y por toda la longitud del brazo hasta enlazar sus dedos-Será mejor que me vaya-Besó su frente y deshizo el agarre.
A Hinata se le atragantó la respiración ¿Por qué no le decía algo? Pero el ninja había desaparecido en el aire.
Sola y con los últimos vestigios de las velas se acercó a la ventana. La lluvia caía fina, obstinada, tranquila.
Una lluvia tan densa que nada se podía ver a través de ella. Cegaba sus sentidos y la hacía caer inevitablemente en sus recuerdos.
Una servilleta doblada. Unas palabras escritas. Un deseo profundo de querer guardar ese recuerdo, aunque en el fondo supiera que debió botarlo. Deshacerse de una prueba que la enloquecía, que la hacia ver una parte desconocida de ella.
Pero estaba tan dentro. Con la pasión, con el anhelo, con la fiera necesidad de estar a su lado. De ir a su encuentro.
Dio pequeños pasos hacía su habitación. Lentos. Casi agónicos.
En la oscuridad que la rodeaba buscó a tientas la evidencia. No necesitaba leerla pues había tenido tres días para memorizarla. 72 horas aferrada desesperadamente a ese mensaje.
Sus labios en el silencio de la noche murmuraron cada palabra aprendida. Y comprende.
Comprende que en ella duermen, agazapadas, aquellas emociones que quería evitar, presumir muertas. Comprende que nunca más podrá considerar a ese hombre como ajeno; que él ha hinchado sus raíces en cada centímetro de su piel. Que jamás, aunque a menudo tratara de creerlo, Sasuke se irá de su interior.
Y comprende finalmente que la invitación escrita por ese hombre la ha marcado. Que ha sido lo único en lo que ha pensado. Que pese a la hora, la lluvia y la oscuridad. Quiere acudir, aunque él ya no esté, pues ha pasado el tiempo inclemente, y ella ha faltado a la cita.
Pero aún así irá.
Irá porque rechazó a su novio por pensar en él.
E irá a la profundidad del bosque a anhelarlo. A sentirlo. A ver si ha quedado algún rastro, el más mínimo, que le permita pensar que esta con él. Con su olor. Con su calor.
Por eso corrió a través de la lluvia. El agua empapando cada fibra de su cuerpo. Pero no le importaba. Sólo tenía en la cabeza el fuerte impulso de llegar lo más pronto posible. Correr, correr.
¿Él aún estaría en el bosque?
No lo sabía. Deseaba que así fuera.
Se detuvo.
Y allí estaba él. Apoyado contra un árbol. La silueta oscura mirándola. Anulando de golpe las largas horas de espera, los días. Todo.
Ahora sabía que había estado anhelando furiosamente ese momento.
-¿Me esperaste?-preguntó en voz baja, con el corazón en la garganta.
-Pensaba que ya no vendrías-la figura negra se enderezó y comenzó a acercarse a ella.
-No sé que hago acá- admitió Hinata con la voz tan ronca que sonó como una invitación. Él se desplazó aún más cerca, sin tocarla-Sasu……-Intento hablar pero la intensidad de su mirada la estaba derritiendo, creía incluso que el agua se evaporaba ante la fuerza de sus ojos. Tan intensos. Tan ansiosos. ¿Cómo podía resistirse a esos ojos?
-No puedes evitarlo-Sasuke acortó las distancias definitivamente. Sus cuerpos estaban tan cerca que ambos notaban el calor que emanaban sus pieles-Es demasiado tarde-él le tocó el cuello húmedo con la boca, tan sólo una caricia ligera como una pluma.
-Crees que es así, pero no-Hinata se percató de que, aunque su cabeza entendía con claridad que quería moverse, que debía hacerlo, su cuerpo se negaba a cooperar. No quería apartarse de él.
La risa de Sasuke sonó grave y ronca, con su peor tono de diversión masculina. Era la primera vez que la escuchaba.
-No es posible que de verdad pienses que puedes alejarte de mí ahora-Saboreó su garganta con la lengua y deslizó los labios por su barbilla hasta el extremo de su boca-Sólo… entrégate-murmuró sobre sus labios, y el anhelo se desató ardiente por ella. Apasionado.
Y sus palabras quedaron flotando en la lluvia.
Sasuke se inclinó. El primer contacto de sus labios fue de una ternura increíble, moviendo la boca sobre la de ella para memorizar cada sensación y forma, como si se hubiese quedado embelesado, como si le encantará su sabor. Aquello la desarmó más que cualquier otra cosa. Sus piernas parecían de goma, pero él se limitó a sujetarla con más fuerza contra sí, con gesto protector, como si quisiera resguardarla. Hinata encontró con sus manos la espesa melena oscura y se aferró a ella cerrando los puños, en busca de apoyo. ¡Dioses! Ese hombre la estaba atrapando para siempre, y ella se entregaba sin oponer resistencia, ya no más.
El bosque a su alrededor parecía disolverse entre la neblina y la lluvia. Sasuke profundizó el beso, sosteniéndola quieta mientras se encendía fuego en sus sangres. Bajo su piel.
Hinata miró su rostro cubierto de gotas de agua. Estaba tan perdida en él.
-Ven conmigo esta noche-susurró Sasuke con la voz áspera de necesidad.
