Les adviertó de que este es un capítulo bastante rojo....jejejeje
Espero actualizar pronto...¡Gracias por sus reviews! Se los agradezco de corazón.
Realmente han hecho que está historia fluya rápido.
Ojala les guste.....Espero sus opiniones.
Abrazos y besos.
TheNights
5-Tercera Noche
Escuchó sus palabras traspasándole el alma. Una invitación definitiva. Guardó silencio contemplando por primera vez el lugar en el cual Sasuke la había citado aquella mañana en la tienda de Té.
Era un bosque precioso pese a la oscuridad que los rodeaba.
Hinata Sentía las gotas de agua caer una a una sobre ellos. Una leve ventisca se había levantado por todo el bosque. En esos momentos se escuchaba a su alrededor el rumor de las hojas mojadas moverse contra las ramas cobijadas en la oscuridad de esa noche de invierno sin luna.
Él esperaba una respuesta.
-Ven conmigo-volvió a repetirlo con la voz ronca y ansiosa.- Entrégate a mí-Era la voz de la seducción, una necesidad tan arrolladora, tan grande, que ella no pudo negarse.
Calada hasta los huesos, consintió en silencio. Decidió entregarse a él, sin remordimientos, sin represiones. Sólo él y ella.
Lo miró a los ojos, y se quedó sin habla.
La intensidad del ansia, de verse consumida por él, la atrapó con tanta fuerza que Hinata se sujetó a él para evitar caerse. Sasuke comprendió todo y la rodeó con los brazos, de repente, estuvieron moviéndose por el tiempo y el espacio. Una perfecta teletransportación. El viento le levantaba el pelo ondeante hacia atrás como un canto de sirena, meciéndolo en la noche lluviosa como hebras de seda.
Él movió su boca sobre sus labios, devorándolos. Y Hinata sintió su deseo, descarnado y ávido, las ganas que sentía de despojarla de sus ropas y entregarse a los misterios de su cuerpo.
Luego, se encontró con el suelo de su propio departamento a sus pies. Completamente a oscuras lo guió de la mano hasta su cuarto. Sin ninguna duda. Ya no podía esperar más. Sentía a su corazón golpear con fuerza en su pecho de pura ansiedad.
Sasuke la abrazó por la espalda. Su aliento golpeando su cabello. Despacio acarició con sus manos la suave piel, siguió con una lentitud aturdidora el camino de sus ropas, cada una cayendo seguida de otra. Besos ligeros eran repartidos por el resto de su piel hasta que sólo quedaron los centímetros de sus cuerpos desnudos, rozándose, anhelándose.
Él la siguió hasta la cama con cuatro columnas tapada por una colcha blanca, allí el ninja cubrió aquel menudo cuerpo con el suyo. Ella se movió debajo de Sasuke y se arqueó para ofrecerle su pecho. Cerró los ojos y gimió en voz alta cuando él se lo llevó al calor de su boca. Le rodeó la cabeza con los brazos y le sostuvo contra ella, cada succión de su boca obtenía una respuesta de calor líquido en su cuerpo.
Sasuke extendió una mano sobre el estomago de la chica, y más abajo, hasta ahondar con un dedo en la entrada aterciopelada que lo esperaba cubierta de calor, disposición, y necesidad. Un relámpago descargó a través de él, de ella y se precipitó por la sangre de ambos.
-Nunca podremos detenernos ¿no es así?- preguntó ella en voz baja, casi inaudible enceguecida por el deseo.
Él ahondó aún más con sus dedos, un incentivo deliberado. Podía notar como se aferraban a él los músculos de terciopelo de ella. Mientras su cuerpo exigía alivio a gritos, como una bestia hambrienta.
-¿De verdad quieres detenerte, Hinata? ¿De verdad me dejarías?- Atrajo aún más a la ninja con su mano mientras sus dedos ahondaban, exploraban y avivaban aposta el fuego que se propagaba por sus cuerpos.
Hinata pasó la lengua por sus tan perfectamente formados músculos en una suave caricia. Mordisqueando su piel con suavidad juguetona.
-¿Cómo podría dejarte alguna vez? Lo intenté. Pero no puedo. Casi desde el principio sabía que era un intento inútil-Tuvo que callar. Sasuke le estaba haciendo cosas con las manos que la dejaban fuera de sí.
La boca de Hinata se movía como si tuviera vida propia por encima del pecho de Sasuke. Buscó y encontró el fuerte pulso. Lo acarició con su lengua, una suave pasada. Él en cambio se agarró a las caderas de la Hyuga con más fuerza, casi hasta el punto del dolor. Ella tuvo que hundir sus dientes en su hombro, pues la invasión profunda de Sasuke fue como un relámpago que los abrasó. Ella soltó un grito de dolor y placer, que se fundió con el grito ronco y triunfal de él.
Sasuke empezó a moverse, casi incapaz de soportar la tirantez que lo tenía atrapado. Lo apretaba de un modo tan ardoroso y adictivo que él deseo perderse en ella para siempre. La fiera fricción terminó de consumirlo del todo. La boca de Hinata, tan dulce, tenía ahora un sabor erótico y frenético, que se acoplaba a la perfección con su ritmo salvaje y exaltado.
Se perdió en la pura sensación, se enterró más a fondo y con más fuerza pues quería adentrarse tanto en su interior, quedar entrelazados, para que fuera imposible separarse. Esa mujer tenía que ser sólo suya
Hinata le agarró la espalda, temerosa de verse arrastrada para siempre. Podía sentir como él la sostenía con fuerza por las caderas, la mantenía quieta para seguir perpetuando su invasión. Y verlo era mucho más de lo que ella podía soportar, tenía un aspecto indómito con el pelo caído alrededor de su rostro en tensión que lo volvían tan perversamente seductor.
A Sasuke se le escapó un gemido gutural, profundo y ronco, un sonido arrancado desde su mismísima alma. Alzó la cabeza, con sus ojos negros, excitados, feroces por el anhelo. La besó en los ojos, las comisuras de los labios, la barbilla. Ella notó el aliento sobre su garganta, el roce acariciador de la lengua. Todo su cuerpo se contrajo como reacción, incrementándose aún más el placer de Sasuke, hasta que pensó que podría morirse.
-Eres mía. Ahora ya lo sabes-Lo dijo como una declaración, como una orden que ella no se atrevería a desobedecer.
Hinata sonrió contra su hombro por sus exigentes maneras. No tenía idea de que el heredero Uchiha pudiera llegar a ser así. Pero no tuvo mucho tiempo para pensarlo, a continuación se encontró llorando de placer, su garganta se movía de forma convulsa con cada invasión.
Cuando el inesperado fogonazo descargó en el cuerpo de Hinata, ella se mordió los labios. Los oscuros y ardientes ojos de Sasuke se concentraron en su boca, reflejando la profunda emoción desatada. Su grito entrecortado fue acallado por Sasuke cuando encontró su boca y atrapó el sonido para siempre.
Cada musculo en tensión de sus cuerpos fue arrollado por una reacción que pareció prolongarse eternamente, la liberación, el mundo dando vueltas a su alrededor.
Permanecieron echados juntos sin moverse, sin hablar, saboreando el momento, saboreándose el uno al otro. Sasuke fue el primero en moverse, cambió de postura a su pesar.
La estrechó entre sus brazos, como si de pronto Hinata pudiera caer en la cuenta de que se había entregado a él e intentará escapar, escapar como lo hizo la última vez. Ahora no sería así porque ellos dos eran amantes.
Hinata acarició el brazo que la rodeaba con actitud posesiva.
-¿Qué será de nosotros ahora?-Preguntó ella, había un matiz de preocupación en su voz.
Él se apoyó en un codo. Una brisa helada se colaba por la habitación. Tiró del edredón para taparse y también él se aproximó un poco más para abrigarla con su calor corporal.
-Nos seguiremos viendo. Somos amantes-Respondió con simplicidad.
Hinata se apartó unos mechones de ébano del rostro y lo miró a los ojos.
-Amates es una palabra muy….-se calló.
-Somos amantes, Hinata. Lo quisimos esa noche en mi departamento-dejó un sutil beso sobre su cuello-Lo seguimos queriendo ¿Niégamelo si puedes?-la retó con un tonó de humor masculino.
Hinata se sentó y se cubrió los pechos con la colcha, consciente de pronto de su desnudez. Sasuke pasó una pierna sobre su muslo con gesto despreocupado, manteniéndola ahí quieta.
-No hay un solo centímetro de tu cuerpo que no conozca, Hinata-Le echo una mirada descarada-No es el momento de sentirse tímida-La ninja se dio media vuelta y lo miró pestañeante.
Ella podía notar el sonrojo que se extendía por todo su cuerpo ante sus miradas. Y también de la manera en que él había colocado la pierna, podía notar su virilidad presionando contra ella, su calor y su fuerza, la necesidad creciente que volvía a inflamarse.
-Usas esto….para controlarme-logró decir. Él le dedicó una sonrisa impertinente y se frotó contra ella con gesto sugestivo.
-¿Esto? ¿Qué es esto? ¿Estás insinuando que soy capaz de aprovechar nuestra relación sexual para salirme con la mía?-Ella se puso a reír, no pudo evitarlo.
-Aprovecharías cualquier cosa, señor Uchiha, para salirte con la tuya, eso lo sabes bien-Sasuke tomó un pecho en su mano y extendió el pulgar sobre el sensibilizado pezón.
-¿Y funciona?-Su voz rozaba su piel inflamándola.
-No es posible que quieras repetirlo, Sasuke-protestó apartándose de él y de la tentación de su cuerpo.
Él la cogió por la cintura y la atrajo contra su miembro ya duro para entonces. Recorrió el contorno de las caderas de Hinata y le acarició el trasero.
-Eres hermosa, Hinata-le dijo en voz baja, mientras la hacia volverse boca abajo debajo de él.
-Sasuke-soltó el nombre en una protesta entrecortada. Sus manos eran fuertes, rudas incluso, y la mantenían quieta. Notaba el aliento en su espalda y su boca próxima a su hombro cuando intento escabullirse. La posición la hacía sentirse vulnerable en extremo.
El Uchiha se apretó contra ella, la necesidad de tomar el control sobre aquel frágil cuerpo era tan fuerte como la necesidad de darle placer.
-Me deseas, lo siento en todo tu cuerpo-Una sonrisa descarada curvo sus labios.
-Es demasiado pronto-Un gemido se escapo de los labios de la Hyuga.
-Para tu cuerpo, no-Mientras pronunciaba esas palabras, usó la mano para verificar la disposición de Hinata, y la sacó bañada en calor líquido-¿Cómo he podido resistirme a ti tanto tiempo?-volvía a necesitarla otra vez. Era una necesidad tan poderosa. Ella lo hacía sentir tan vivo. Todos sus recuerdos morían cuando la contemplaba.
Tal vez pareciera que Hinata se oponía a esa peculiar forma de dominación, pero la verdad era que no podía resistirse a la necesidad que la consumía al estar cerca de Sasuke. Ella se apretó contra su cuerpo, consintiendo, y enardeciendo todavía más al Uchiha. Se reía en voz baja, juguetona, pero se le cortó la respiración cuando él lanzó aquella invasión intima sobre ella. El cuerpo de Hinata se comprimió contra él y le retuvo, se agarró a él, tensándose de vida y calor.
Un poderoso brazo la sujetaba con gesto posesivo por la cintura, todo el cuerpo de Sasuke la protegía de repente.
-¿Estamos locos, nosotros dos por desearnos tanto?-murmuró él.
-Aquí, el único loco eres tú-respondió entre jadeos, moviéndose con él, empezando a perder el control de nuevo así de rápido-Yo debería de haberme resistido-Dijo jadeante. Sasuke aumentaba el fuego con movimientos seguros, fuertes, abalanzándose dentro de ella, sujetándola con sus manos- No puedo creer que vaya a permitir que te salgas con la tuya-Y le costaba creerlo, parecía imposible que estuviera de rodillas sobre su cama disfrutando el ser poseída por ese hombre, deseando más, deseándole una y otra vez.
Cuando al final se desmoronaron, sujetándose el uno al otro, con los cuerpos revestidos de un fino lustre de transpiración, estaban extenuados, exhaustos, saciados.
Sasuke fue incapaz de poder conciliar el sueño en las pocas horas que faltaban para el amanecer. Sostenía el cuerpo de la Hyuga contra su pecho, ella dormía profundamente. Verla así y tener la certeza de que descansaba le daba cierta tranquilidad antes de irse, por lo menos sabía que ella estaría a salvo en su ausencia.
Mirando la ventana de la habitación vio llegar el amanecer. Nada de claro, ni luminoso, simplemente una luz que se filtraba por entre medio de las nubes que llevaban varias semanas tapando los cielos de Kohona. Soltó un suspiro molesto. Había llegado la hora de irse.
Le había costado tanto salir de la cama, apartar de él aquella preciada carga. Se vistió negándose continuamente a mirarla, aunque fuera de reojo, pues presentía que si miraba el perfil de la mujer dormida en la cama, no tendría la fuerza para irse.
Era cruelmente injusto tener que marcharse después de esa noche. En especial si consideraba que en su posición de ninja nada aseguraba que volvería. Pero esa era su misión, ser ninja era su vida.
No la vio cuando se encamino a la salida y se reprendió mentalmente con la ligera idea de volver atrás y despedirse de ella al menos con un beso en la frente. Negó con la cabeza, pues sabía que si ella despertaba y lo miraba con esos ojos de luna mandaría todo al diablo, como venía haciéndolo con todo en su vida por ella últimamente.
Tenía que teletransportarse pronto. Afuera de la Aldea lo esperaba su equipo Anbu y, él como su capitán no podía darse el lujo de fallarles.
Miró por última vez aquel departamento que ahora le parecía tan acogedor, y en un sonido mudo desapareció.
