Holis otra vez!!

No saben cuánto lamento haberme demorada tanto en actualizar, les pido mil perdones. Mi excusa no es la mejor del mundo, pero es que me fui de vacaciones, y dejé la libreta con los apuntes de esta historia en mi casa, pues la tengo escrita ya entera. Ahora si voy a traspasarla lo más rápido que pueda al ordenar para que la lean. De nuevo, mil perdones.

Espero que no se hayan olvidado de ella.

Muchas gracias a quienes se han tomado la molestía de dejarme algún review, y también a aquellos lectores anonimos.

Besos y abrazos.


The Nights

6- Amanecer

Le costó un par de minutos abrir los ojos. La claridad del amanecer golpeó sus pupilas transparentes con una fuerza inusitada. Entonces, desnuda, y con el cuerpo pesado como un pedazo de plomo, se estiro sobre las sabanas, como si fuera un gato. Sus sentidos captaron al instante el olor. Inhaló su aroma. La embriagadora fragancia masculina que él había dejado impregnada en la cama, en su piel, en todo su cuerpo, y en su alma. Dando un sonoro suspiro enfocó la vista en el techo, distraída, pero a la vez tan profundamente perdida en sus reflexiones.

La noche con Sasuke había válido la pena hasta el último aliento. Antes de que llegara él, nunca había conocido una explosión de placer y pasión como esa. Con tales magnitudes. Sin duda, a esas alturas ya se creía adicta a su piel, a su boca, a sus manos, a todo en él.

¿Iba a ser capaz de dejarlo? No. Nunca. Él ya la tenía atrapada en su peligrosa red. Y ahora, por primera vez en su vida, la noble Hinata Hyuga, se estaba permitiendo el lujo de mandar todo al diablo. Quería a Sasuke con ella, y aunque sabía que venían problemas titánicos en el camino, estaba totalmente dispuesta a correr el riesgo. Lo que sentía era demasiado intenso como para ignorarlo, como para pararse a pensar en terceros. Quería algo para ella, por fin. Estaba cansada de pensar siempre en los demás.

-Amantes… -Hinata murmuró la palabra acariciando cada silaba, con los ojos brillantes de algo que nunca antes se había visto en ella.

De un brinco se levantó de la cama, llena de ilusiones. Apenas envolvió su cuerpo con una sabana para irse derecho al baño en pos de una buena ducha. Mientras el agua caía por su cuerpo, no paraba de lanzar exclamaciones. En todo su cuerpo había una serie de marcas, bastante evidentes. Eran un símbolo de la pasión desatada la noche anterior. Zonas rojas, algunas algo violetas, y centímetros de piel demasiado sensibles al tacto. ¡Oh, por Dios! Se sentía tan viva, rebosante de energías. Bella y sensual.

Una hora después, y consciente de lo retrasada que estaba para su visita en la mansión Hyuga. Hinata salió de su departamento caminando envuelta en un abrigo negro cerrado hasta el cuello, y con todo su cabello de ébano suelto, el cuál enmarcaba maravillosamente sus facciones de porcelana.

Una criada la recibió con entusiasmo a su llegada a la mansión. Llevaba bastantes días sin hacer una visita. Hinata la siguió embebiendo con todos sus sentidos el que ahora era su antiguo hogar. Unas puertas de madera lacada se abrieron permitiéndoles entrar al despacho del patriarca Hyuga. Adentro dos hombres de similares ojos le dieron la bienvenida con una cálida sonrisa.

-Hija Querida-el padre de Hinata se apresuró a coger a su hija entre sus brazos. La indiferencia del pasado era una huella que se había extinguido cuando la joven reclamó su independencia, ganándose así, todo el respeto del Clan-Luces muy bien-le comentó con aprobación.

-Su padre tiene toda la razón, prima-la inconfundible voz de Neji llegó hasta a ella-Te ves radiante. Cualquiera diría que tú eres la novia en vez de mi querida Tenten.

La joven enrojeció ante tanto halago, y no pudo hacer más que despeinarse su sedoso cabello en un ademán nervioso y apenado.

-No digan eso. Me avergüenzan-los reprendió con suavidad, pero profundamente complacida-Me imagino que debes estar muy nervioso por la boda, Neji-afirmó ella.

El apuesto jounin sonrió.

-Al contrario, sólo quiero que pase la semana para poder casarnos-en su voz se podía palpar su felicidad.

Hija y padre rieron. Sin embargo, el padre de Hinata no tardó en recordarle los motivos de su visita.

-Me parece que las muchachas deben estar esperándote. Estaban ansiosas de que llegaras-le dijo él.

Casi enseguida apareció una de las criadas para llevársela a las habitaciones de la señorita Hanabi.

Hinata se despidió con una elocuente reverencia a su primo, y padre. Caminó detrás de la criada ansiosa ya de tener un momento de intimidad con aquellas mujeres tan queridas para ella.

Su hermana menor se deshizo en atenciones para con ella, y no paró de hacerle preguntas sobre el trabajo en el hospital. Hinata le respondió con paciencia ante la mirada divertida de Tenten, la que frente a ellas se probaba un Kimono ceremonial ante un enorme espejo- Ese sería el kimono que llevaría el día que se uniera a Neji para siempre.

-¡Las bodas son siempre tan lindas!-exclamó Hanabi con las mejillas sonrojadas-¿Cuándo vas a casarte hermana?-miró a Hinata sentada a su lado, dándole un leve empujón.

-¡Es verdad!-la secundó la castaña-¿Para cuándo la boda con Naruto?

Hinata empezó a mover sus dedos nerviosamente, una molesta costumbre que tenía desde su tierna infancia. Desvió la vista apenada.

-Eh…no…con Naruto aún no pensamos en matrimonio-se mordió los labios por la mentira. La infidelidad no era precisamente un requisito para casarse-Pero, ¿Por qué no te animas tu Hanabi? Estoy segura de que papá se alegraría mucho.

-¿Yo?-la menor de los Hyuga se apuntó a sí misma-¿Y con quién? Si ni siquiera tengo novio-dijo desilusionada.

Tenten y Hinata compartieron una mirada cómplice.

-¿Qué hay de Kiba?-preguntó la castaña maliciosamente.

Fue como si le hubieran pegado con una sartén caliente a Hanabi, pues se levantó como un resorte, con el rostro totalmente afectado.

-Ese…él…-empezó a balbucear-…Es mi capitán-terminó por articular sonrojada.

Las dos mujeres rieron. Era casi de domino publico que Hanabi y Kiba estaban locos el uno por el otro. Desgraciadamente él era demasiado prejuicioso, y ella demasiado orgullosa como para que alguno de los dos cediera. Una verdadera lástima tomando en cuenta que sólo se estaban conformando con su relación laboral para estar más cerca. Hinata creía que más temprano que tarde caerían las barreras entre esos dos. Le hacía verdadera ilusión ver a su antiguo compañero de equipo junto a su hermana pequeña.

-Somos un equipo. No se confundan-terminó por justificarse en vano la menor de los Hyuga.

Al oír lo último algo cambio en la profundidad de los ojos de Tenten. Hinata lo notó al instante. Una sospecha se encendió en su cabeza.

-Hermana, no sabes cuánto me gustaría probar uno de esos tés, con sabor a lavanda que tan bien preparas. ¿No es muy caprichoso de mi parte, pedirte que nos deleites con uno?-la voz de Hinata era una suplica imposible de denegar.

-Por supuesto que no-le soltó Hanabi-Iré inmediatamente a prepararlo-les dijo vibrante de entusiasmo por salir de la habitación.

Cuando la puerta se cerró tras su salida. La voz de la heredera Hyuga se escuchó como un murmullo.

-¿No va a ir a la boda, no es cierto?-Tenten la miró con un profundo dolor en sus ojos.

-Fuimos con Neji a verle. Queríamos entregarle la invitación personalmente-la muchacha soltó un profundo suspiro-Estuvo a punto de cerrarnos la puerta en la cara, si es que Neji no llega a impedírselo-ella meneó la cabeza abatida-Nunca va a perdonarnos, Hinata. Él ve las cosas como si nosotros lo hubiéramos traicionado adrede-sus ojos se perlaron de pequeñas gotitas-Yo no quería engañar a Lee. Te lo juró-le dijo con la voz estrangulada-Pero no pudimos evitar enamorarnos con Neji.

Hinata fue al encuentro de su amiga y se estrecharon en un profundo abrazo.

-Ya ha pasado más de un año y aún no nos perdona-sollozó Tenten-Éramos… tan… amigos y tenía tantos deseos….de verlo junto a…nosotros…lo extraño-le dijo al oído de Hinata.

-Tranquila-la consoló la Hyuga profundamente conmovida. En el fondo abrazaba a Tenten por algo más que simple empatía. Sentía que era como estar viendo su futuro por delante. Lo que iba a pasar si Naruto y Sakura se enteraban de su traición. ¿Cómo saber que iba a ser de Sasuke y de ella?


Por lo menos tenía que reconocer que pasar todo el día en su antiguo hogar, había sido como una inyección de calor y energías. Los preparativos de la boda y el ánimo a su alrededor eran verdaderamente contagiosos. En un principio pretendía quedarse a dormir, tal cual cómo se lo había dicho a Naruto, pero tuvo que cambiar de planes a última hora, y no era necesariamente por voluntad propia.

Mientras toda la familia cenaba, le llegó un aviso de que la señorita Haruno la buscaba. Sólo el que se la hubiesen nombrado la puso ligeramente nerviosa. Antes de encontrarse con ella, su mente había creado tantas posibilidades que iba casi dispuesta a enfrentarse en un duelo. Para su alivió Sakura le sonrió amistosa, y luego se largó a pedirle rápidamente que por favor la cubriera esa noche en su turno en el hospital. Según ella ya había hablado con Shizune y Tsunade, sólo le faltaba encontrar una persona que la reemplazara, aunque no le dio ninguna razón para justificar el cambio, sólo le dijo que era algo urgente. Hinata aceptó porque se sentía culpable, más que porque quisiera tener trabajo en su día libre. Y eso era lo que se encontraba haciendo ahora. Iba camino al hospital a trabajar cuándo no le correspondía.

Cuando entró Shizune le dirigió una mirada extraña.

En los hospitales de ninjas por las noches solía darse un fenómeno. O bien estaban abarrotados con emergencias, o se trataba de largas noches de espera en que llegaban uno o dos casos. Lamentablemente, esa era una noche como la segunda. Aburrida, y con parte de su cabeza apoyada sobre una mano, Hinata revisaba un par de fichas médicas sin entusiasmo. Ya era la tercera vez que las leía. Se estaba empezando a arrepentir de haber cambiado el turno con Sakura.

De sus labios brotó una honda exhalación, si seguía así iba a terminar dormida sobre el escritorio. Reprimió un bostezo con la mano, irguiendo parte de su cuerpo contra el respaldo de la silla en la que reposaba. Cerró los ojos por un momento, permitiéndose escuchar las palpitaciones de su corazón. Una sonrisa curvo sus labios de melocotón. No se apresuró a levantar sus frondosas pestañas, porque aún sin verlo, era capaz de sentirlo. Había memorizado su olor, incluso las vibraciones que emitía el aire cuando se teletransportaba. Lo hizo esperar unos segundos, que se volvieron eternos para ambos. Cuando abrió sus preciosas pupilas, una silueta vestida de negro y con el rostro cubierto por una mascara de cuervo estaba parado a unos pasos de distancia de ella y el escritorio.

Hinata no pudo evitar ensanchar su sonrisa. Se levantó enseguida para ir a su encuentro. La silueta permaneció estática hasta que ella llegó hasta situarse frente a él, con sus cuerpos muy juntos. Un calor conocido los rodeó.

-¿Ha ido bien la misión?-apenas terminó de preguntarle, se arrepintió. Por supuesto que le había ido bien, si era Sasuke Uchiha.

-Era un mero tramite-le respondió con la voz amortiguada por la mascara-Fui a buscarte a tu casa, ¿Qué haces aquí?

Hinata sonrió e inclinó la cabeza a un lado.

-Vine a cubrir a tu novia-le dijo en voz baja e inocente. Llevó sus manos a su oscura camiseta, metiéndolas por debajo de ella para encontrar con las palmas abiertas, los voluminosos músculos de su pecho-Te ves un poco tenso.

Se escuchó un rechinar de dientes.

-No hagas eso-le advirtió con voz ronca.

-Sólo te estoy tocando, sin más-comentó ella con recato, y deslizó ligeramente las uñas sobre su piel, siguiendo cada músculo con cuidado infinito-Me gusta tocarte-a él se le escapó un sonido de la garganta-¿Es eso malo?

Sasuke atrapó sus manos y las sostuvo con fuerza contra él.

-Vas a meterte en problemas. Alguien se acerca.

-Me preguntó si te sentirías más cómodo, si te ayudó con otra parte-Hinata soltó con suavidad sus manos y siguió con gesto travieso la línea que descendía sobre el vientre plano de él. Se puso a trabajar con los dedos, que rápido soltaron las ataduras.

-Deja de provocarme-la acusó, y volvió a gemir cuando su cuerpo se liberó de la contención que lo mantenía cautivo.

Hinata alzó la vista, juguetona. Estaba consciente del peligro que corrían, pero eso volvía todo más interesante.

-Hummm….qué bien-susurró al observar la evidencia del deseo-Muy bien.

Si seguía mirándola a los ojos, pese a la máscara, iba a perderse para siempre. Nunca sería capaz de mantener el control. Como si ella le leyera el pensamiento, bajó aún más las manos, rozándole las fuertes columnas de los muslos y desplazando sus dedos de nuevo hacía arriba, poco a poco, hasta que Sasuke fue incapaz de respirar. Entonces ella tomó en las manos su pesada erección, sintió todo su grosor y acaricio la punta con dedos expertos.

Sasuke no pudo contenerse, y echó la cabeza hacía atrás mientras el placer se apoderó de él, mientras el fuego se precipitaba por sus venas. Apretó los dientes.

-¿Qué estás haciendo, mujer? ¿Intentas volverme loco? ¿Acaso quieres que nos descubran?

-Pensaba que te estaba dando un poco de alivio.

Hinata siguió con sus manos jugueteando. Persuasiva en sus movimientos fue deslizándose por encima y alrededor de su miembro hasta que Sasuke estuvo tentado de clamar misericordia.

-¿Aún no ha llegado?-susurró intrigada, ya que como estaba entretenida en otras tareas no podía activar su Byakugan para saber que tan cerca estaba su futura visita. Lo único que sentía era su chakra acercarse.

Un grave rugido escapó de la garganta del Uchiha.

-Justo ahora acaba de entrar al ascensor que la traerá a este piso-dijo entre dientes Sasuke.

-¿De verdad?-dijo Hinata distraída con la ardiente erección. Le rodeó las caderas con las manos mientras se agachaba hasta encontrar la alfombra con sus rodillas. Le oyó jadear y alzó la mirada descubriendo que el ninja se había despojado de la máscara. Ahora su perfecto rostro masculino estaba marcado por las severas líneas de la necesidad. Ella sonrió despacio, y una vez más inclinó la cabeza.

Sasuke nunca había visto nada más hermoso en su vida. Hinata tenía el rostro blanco y perfecto esa noche, con sus largas pestañas y ojos de diamante cargados de misterio, y su boca tan erótica que quiso retener ese momento para toda la eternidad. Parecía una diosa pagana.

Luego, su cálido aliento bloqueó en Sasuke toda capacidad de pensar. Su boca, húmeda y caliente, le arrebató el poco autocontrol que le quedaba. Mientras los suaves labios se deslizaban sobre su cuerpo, él agarró dos puñados de su cabello sedoso para atraerla un poco más. Sus caderas se lanzaron dentro de su boca casi sin poder hacer otra cosa. Ella le arañaba los muslos con las uñas, con delicadeza, pero instándole a acercarse todavía más. Movía las manos sobre sus nalgas, siguiendo su contorno con cariño, y luego pasaron de nuevo a la parte frontal.

-Está en el piso-jadeó el Uchiha empujando su cuerpo dentro de la ardiente boca de la ninja. Luego apretó los dientes y empezó a ponerla en pie. A su pesar, Hinata dejó la exploración erótica y permitió que tirara de ella hacia arriba para apoyarla contra su figura dura como una roca. Sasuke pegó sus labios a su boca para devorarla, dominarla y poseerla. Sus brazos amenazaban con aplastarla y dejarlos a ambos con los pulmones vacíos de aire.

Traviesa Hinata apartó sus labios hinchados de besos de los de él, giró apenas un poco su cabeza para mirar la puerta. La perilla se movió lentamente. Con los reflejos de años de entrenamiento Sasuke desapareció.

Hinata apenas logró alisarse el cabello, cuando la imponente figura de la rubia Hokage apareció en el umbral de la puerta.

Tsunade miró a los alrededores antes de decirle algo. Su nariz se arrugó en un mohín, como si estuviera percibiendo un aroma, a Hinata le recordó a su amigo Kiba, pero pese a todo, se mantuvo quieta y tranquila, dominando cualquier reacción en su cuerpo.

De pronto, los ojos de la Hokage se fijaron en ella, en un duro escrutinio

-¿Qué haces aquí, Hyuga?-la joven parpadeo confundida por la pregunta-Shizune me dijo que estabas en el hospital. Pero hoy es tu día libre-le lanzó una mirada molesta-¿Dónde esta Sakura?

-Eh…-Hinata titubeo, ¿Acaso la Hokage no sabía?-…-La estoy reemplazando-le dijo, viendo sorprendida como los ojos de la rubia parecían brillar amenazadores.

-¿Y quién les dio autorización a ustedes para cambiar turnos?-la increpó con la voz crispada Tsunade cerrando los puños de sus manos con fuerza.

-Yo pensé…-la joven ninja calló. Por lo visto Sakura le había mentido, pero ¿Por qué? Luego se lo preguntaría, por el momento era mejor cubrirle las espaldas.

-¿Tú pensaste qué, Hyuga?-la figura de la rubia se inclinó hacía ella.

-Bueno…pensamos que no habría problemas, Hokage-le soltó apresuradamente.

La mujer negó con la cabeza soltando un bufido.

-Pues, pensaron mal-le respondió malhumorada-Ya hablaré con Sakura sobre esto. Ahora acompáñame a mi oficina-Tsunade se dio la vuelta esperando que la siguiera.

Hinata se quedó clavada al piso. No podía llegar e irse, sentía aún la presencia de Sasuke en el hospital.

-No voy a esperarte toda la noche, Hyuga-Hinata la miró desesperada, intentando buscar una excusa.

-Pero tengo trabajo pendiente-le replico en voz baja, mientras la Hokage se giraba para mirarla.

Tsunade soltó una carcajada ronca, dirigiéndola una mirada astuta, parecida a la de un halcón.

-No me vengas con tonterías. Sé que estabas muy bien acompañada-los colores subieron al rostro de Hinata-Pero yo soy la jefa aquí, y una orden es una orden, ¿Me has entendido?

Aunque le pesara, la rubia tenía la razón. Mordiéndose los labios asintió sombríamente, y se preparó para seguirla, pero no sin antes girarse un par de veces a mirar algo frustrada el lugar dónde sin interrupciones podría haber estado compartiendo una noche de pasión con el Uchiha.

Horas después, y aún en la oficina con la Hokage, Hinata contemplaba a través de las ventanas la clara luminosidad del amanecer. Sus ojos se tiñeron de cierta congoja. La presencia del Uchiha había desaparecido hacía un par de minutos, era lógico que se hubiera cansado de esperarla toda la noche. Suspiro, si las cosas hubieran resultado diferentes, podría haber estado contemplando ese amanecer junto a Sasuke.


Le agradezco a las siguientes personas por sus reviews: Rika De Hiwatari , Fany D. Flowright ,Dark Amy-chan , Rach Black ,viicoviic, Lia Du Black, Secretpoisson , harukauzaki , vegetapr69 , narutokonoha , GabrielleDeLaCroix,SaBaKu-No-MeNnY, kairi-Sparda , helena-uchimaki no gaara, kperscy, Pamelix y istharneko (para el próximo capítulo prometo dedicarles unas palabras individualme) ¡Gracias por su apoyo!