Holis!

Muchisimas gracias a quienes no olvidaron el fic, me dejaron reviews y lectores anónimos!

Me motive para terminar el capítulo final, y de verdad espero que lo disfruten.

Gracias por todo, y pronto nos estaremos leyendo en mi próximo fic.

Se les quiere mucho!

Saludos y abrazos.

Quiero agradecer especialmente a : DarkAmy-chan, SaBaKu-No-MeNnY, layill, Rach Black, , flordezereso ,emeraude serenity, Juno 01, fanny, jean carlos, gesy, ana-gaara, Naomi-chan Uchiha, Rieko-sama, Hiromi-kun, Naoko Ichigo, hinasweetnaru, Hiromi-san, Lady Akari-520, Mina-San86, ana, susuna, Girl-Darkness, osanai ko kuram, LennaParis, ETOLPLOW-KUN, helen, Misaki,Anna Granger 69, viicoviic, hinata-uchihadark, skarlet3, Secretpoisson, EthereldCrow, Le Petite Vicky , GabrielleDeLaCroix, phebe-chann,Lilamedusa , harukauzaki, Pamelix, Sunrise spirit, Neko Chibi -Daiia- , shaapithaa, kairi-Sparda, Fany D. Flowright, Rika De Hiwatari, Lia Du Black, vegetapr69, narutokonoha, helena-uchimaki no gaara, kperscy, y istharneko . ¡GRACIAS! Sus increíbles comentarios le dieron la energía al fic para tomar forma.


The Nights

12- Última Noche

Los fuegos artificiales de todas las gamas de colores sonaron fuertemente mientras iluminaban el cielo oscurecido de esa particular noche. En todos los rincones de la Aldea de la Hoja celebraban el festival del fuego, y sus habitantes con coloridos trajes tradicionales y no tanto, se habían volcado a las calles a disfrutar de juegos, bebidas, comidas, bailes, espectáculos artísticos y exhibiciones de todo tipo.

Por todos los rincones se respiraba un aire festivo, y una vez que una ebria Hokage dio un elocuente discurso, obviamente redactado por Shizune, se comenzó con la fiesta.

Un grupo de viejos amigos, circulaba tranquilamente entre medio de los puestos de comidas y variedades, aprovechando ese momento en que los tres hombres gozaban de tiempo libre sin sus respectivas parejas.

Pero la aparente paz no duró por mucho tiempo.

De pronto una blonda cabellera apareció abriéndose paso entre la multitud.

-¡Shika, por favor. Yo quiero un oso de felpa para mí!-manifestó la rubia Ino Yamagaka haciendo un notable puchero con sus labios-Kiba acaba de ganarle uno a Hanabi. Tú tienes que hacer lo mismo por mí. ¡Soy tu esposa!-le reclamó con las manos en las caderas señalándolo acusadoramente.

El manipulador de sombras miró a sus acompañantes con un gesto de absoluto desinterés disculpándose por la interrupción.

-Mujer problemática-murmuro mientras tomaba la mano de su esposa para cumplir con su capricho.

Los otros dos hombres se miraron cómplices, y continuaron caminando.

-¿Te hubieras imaginado Sasuke en los exámenes Chunnin que terminaríamos así?

El poseedor del Sharingan inhalo el aire nocturno atrapando en sus pulmones las suaves fragancias de su Aldea. Desde la muerte de su Clan y la posterior pérdida de su hermano, no creyó volver a sentir que pertenecía a algún lugar, sin embargo ahora se sabía en su hogar, y aprovechaba cada momento para disfrutar esa sensación.

-Jamás, Neji-respondió sereno.

-Tu vida era la venganza y la mía cumplir mi destino en el Clan Hyuga ¿Y míranos ahora?-la voz del hombre sonó divertida, algo que no era común en él, pero con amigos Neji tendía a actuar más relajado-En pocas semanas seremos familia.

-Y tú serás padre muy pronto-le recordó.

El Hyuga sonrió con sus labios y ojos. Su expresión se ilumino aún más al localizar a dos figuras femeninas en uno de los puestos de comida.

-Mira-señalo hacía el puesto-Vamos donde Tenten y tu futura esposa.

Neji caminó con rapidez hacía las mujeres tomando desprevenida a su esposa en un protector abrazo a su abultado vientre de siete meses. Era una escena enternecedora.

Hinata se apartó de ellos para darles intimidad, y reunirse con el serio y estoico Uchiha que la esperaba más allá.

-¿Estás disfrutando del festival?-le preguntó el moreno en tono cálido a la Hyuga mientras entrelazaba sus manos, ella asintió y se dejo guiar por él.

Caminaron juntos admirándolo todo, o por lo menos eso era lo que hacía Hinata seguida de cerca por Sasuke. En el camino se cruzaron con Sakura y Lee, ambos paseaban igual que ellos, se saludaron con afectuosa cortesía, al final las heridas habían sanado. Compartir tanto tiempo como médicas y la comprensión que llega después de que las emociones se calman consiguió que las asperezas se limaran entre ellas. Extrañamente las dos habían compartido una situación similar, y que afortunadamente de aquellas infidelidades hubiera nacido el amor y buenas relaciones de pareja termino por acercarlas. En especial, porque cinco meses atrás Sakura se había casado con Lee e incluyo a Hinata como madrina entre Tenten e Ino. Lamentablemente el gran ausente fue Naruto.

Finalmente sus pies los llevaron al puente en que se reunía antiguamente el equipo siete. Desde allí se tenía una vista preciosa de la Aldea, sin embargo el ninja no pudo evitar un profundo pinchazo de nostalgia en su pecho al recordar tiempos pasados allí, en su infancia, en especial recordaba a Naruto, ya habían pasado dos años desde la última vez que se vieron en esa fatídica pelea en la misión, por un momento se pregunto cómo se encontraría, pero pronto alejo esos pensamientos y sus brazos buscaron el pequeño cuerpo de Hinata para acercarla a él en un abrazo posesivo y amoroso.

Sasuke esperaba realmente que el tiempo hubiera traído el perdón de parte de su amigo. Aunque no lo pronunciaba en voz alta, extrañaba a Naruto y pensó muchas veces en ir a Suna a buscarlo, pero el temor por una nueva pelea y la prohibición de la Hokage, quien temía un conflicto entre ambas aldeas si es que no se comportaban, terminó por disuadirlo de su idea.

Ahora iba a casarse con la mujer entre sus brazos, y deseaba que Naruto estuviera allí. A una parte de él le parecía incorrecto casarse sin la bendición del Uzumaki, por eso había esperado tanto tiempo para proponerle matrimonio a Hinata, esperaba aún que su amigo regresara.


Los colores de los fuegos artificiales fueron lo primero que vieron sus ojos azules cuando cruzó las puertas de la Aldea. Su memoria le recordó la festividad que se celebraba, entonces se felicito mentalmente por adelantar su regreso semanas antes.

El Festival del Fuego era la ocasión perfecta para volver.

Su sonrisa zorruna se ensancho aún más.

El tiempo vivido en Suna fue como una bendición en su vida, aunque al inicio no lo había visto de esa manera, sólo quería alejarse y hundirse en su dolor y soledad.

Una vez instalado en el árido desierto, el dolor comenzó a calmarse, vinieron las reflexiones, las recriminaciones, la culpa y el odio. Los primeros cinco meses se dedico a cumplir misiones en completo mutismo, bebía alcohol más de lo normal e incluso compartió la cama con varias desconocidas, nada parecía calmarlo, nada era suficiente para él, hasta que sus excesos le llevaron una reprimenda del Kazekage, su amigo Gaara, quien le mostró los errores de su conducta autodestructiva, la manera en que se estaba perdiendo a si mismo; lo llamó a ser el ninja valeroso y noble de antes, a recordar su sueño; y fue allí que se decidió a sanar, curar las heridas del corazón requerían de toda la voluntad y el temple de su humanidad. Le tomó su tiempo, pero lo consiguió, por fin recobro la paz y fue capaz de perdonar.

Su amor por su Aldea, Hinata, Sasuke, Sakura y los demás era mucho más fuerte que cualquier rencor. Quería que ellos fueran felices, y él también quería serlo, por eso había decidido regresar, adueñarse otra vez del sueño que pobló su existencia desde que era un niño, y el cual lo inspiró dándole la fuerza necesaria para buscar su felicidad.

Por eso, volvía para ser el nuevo Hokage de la Aldea escondida entre la Hoja.

Sus pasos rápidos y discretos lo hicieron confundirse fácilmente con la multitud. Iba sonriente y de lo más feliz, y demás esta decir que estuvo tentado a detenerse en varias ocasiones para abrazar a los conocidos y ex compañeros con los que se topó, pero ya habría tiempo para eso. Primero debía cumplir con una misión que se había autoimpuesto.

Entonces el destino, la suerte o el mismísimo Dios decidieron jugar a su favor. Aquellas personas a quienes deseaba ver primero que a nadie estaban a unos metros de distancia, hablando entre ellos, en el antiguo lugar de encuentro del equipo siete.

Que afortunado era. Comenzó a acercarse a ellos.

-Llévame a casa-le pidió ella apartándose con suavidad de él y, llevando una mano a sus labios para ocultar un bostezo inoportuno.

Sasuke frunció el ceño.

-Estas cansada-afirmó él acariciando los largos mechones del cabello azabache de Hinata-últimamente estas siempre muy cansada y tienes mareos-señaló con suspicacia-¿Te has hecho examinar?

Hinata enarcó una ceja

-¿Qué insinúas, Sasuke?

-Bueno, que pueden ser síntomas de un em…

La voz del Uchiha se perdió al ver las pupilas abiertas de su pareja en un claro gesto de estupefacción, por eso siguió la trayectoria de lo que ella veía con tanta impresión, y sus propios ojos oscuros se abrieron con sorpresa.

No podía ser, después de tanto tiempo….

-Na…Naruto…-balbuceó la ninja en un sonido ahogado.

Y los pasos del ninja acercándose resonaron con más fuerza sobre la madera del puente, haciéndose notar.

El rubio tenía la vista fija sobre la pareja, pero la oscuridad dificultaba descifrar las expresiones que adornaban su rostro.

Sasuke entonces se movió sigiloso como un felino por delante de Hinata, totalmente en guardia activando el Sharingan al instante. Aquella actitud protectora sorprendió grandemente al Uzumaki, haciéndolo sentirse orgulloso de su amigo.

-Calma, Sasuke. Vengo en son de paz-señaló él alzando las manos-Sólo quería saludarlos primero. Los he extrañado mucho-agregó risueño.

Por alguna razón el aire entre los tres no se volvió denso, al contrario, sólo era silencioso y calmado. Aquello consiguió tranquilizar al Uchiha quien desactivo su línea hereditaria.

-Creí que aún faltaba tiempo para que regresarás, al menos eso dijo la Hokage.

-Eh…pues…me adelante-explicó riéndose el rubio mientras se rascaba la nuca.

-Bienvenido entonces, Naruto-habló con dulzura Hinata saliendo desde atrás de la figura de Sasuke.

Los ex novios se sonrieron durante unos momentos.

-Eh...la verdad es que quería hablar con ustedes ¿No los interrumpo o si?-Naruto reanudo la conversación.

-Ya nos íbamos a casa, Hinata esta algo cansada-respondió el Uchiha, cauto.

-No les quitaré demasiado tiempo-se apresuro a decir el Uzumaki-Nada más quería decirles que en el pasado quedaron nuestras diferencias. Yo los perdone, y espero puedan perdonarme los dos por mi agresividad y mis palabras-los miró a ambos- Son mis amigos y no quiero perderlos.

Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas, y se lanzó emocionada a los brazos de Naruto, quien le correspondió el abrazo enternecido.

-No tienes ni que decirlo, Teme- ambos se estrecharon las manos. Naruto reía, y aunque Sasuke no era asiduo a las risas, sonrió y su sonrisa se reflejó en sus ojos.


Sasuke se apoyó en el marco de la puerta de la cocina observándola, sacudiendo la cabeza y con la mirada fija en Hinata, que en esos momentos, muy alegre, se movía por toda la sala prendiendo velas, dándole al lugar un agradable aspecto romántico. Sin embargo, al ver a la ninja parecía que cada paso suyo era el grácil movimiento de una bailarina. Estaba feliz, y no podía culparla, él también lo estaba. Haberse reconciliado con Naruto ponía al fin todas las piezas de sus vidas en armonía.

-Me parece que vamos a celebrar el regreso de Naruto, por eso las velas ¿o no?

Su risa flotó hasta él y, al tocarlo, le procuró una agradable calidez.

-Absolutamente, pero no es el único motivo.

-¿Ah no?

La Hyuga se giró hacía él, y con ojos traviesos lo invito a acercarse a ella, por supuesto, Sasuke acepto la invitación. Cuando estuvo lo suficientemente cerca Hinata le echó los brazos al cuello y anudó las piernas en torno a su cintura. Inclinó la cabeza hacia él, y su cabello se derramó sobre el Uchiha como una lluvia de seda. Él sintió como el parpadeo de una mariposa aleteaba sobre su pulso y enseguida su ritmo cardiaco se disparo.

-Jamás imaginé que podía ser tan feliz, ni en mis más grandes fantasías-dijo ella, y dejó descansar la cabeza en su hombro, mordisqueándole el lóbulo de la oreja-Pero apareciste tú y lo cambiaste todo.

Sasuke le cogió el trasero con ambas manos para prestarle un apoyo. Al mismo tiempo, aplicó la presión suficiente para que sus intimidades hicieran contacto, de los labios de ella brotó un sugerente gemido.

-Estoy embarazada.

La apretó más hacía él.

-Lo intuía-dijo, y le mordisqueo el labio inferior-No te imaginas cuanta felicidad y luz has traído a mi vida-le hizo cosquillas en la comisura de los labios con la lengua, encendiendo una flama que los hizo arder de deseo a los dos.

Sasuke buscó sus labios en un beso largo y ardiente, lleno de gratitud alegrándose de que ella fuera la dueña de su corazón.

Hinata se fundió en él frotándose contra su cuerpo. Él caminó con ella hasta depositarla sobre el sillón de la sala, la cubrió con su cuerpo cuidadosamente sin despegar sus bocas, y en el momento en que se hizo hacía atrás para recuperar el aire su corazón latió con fastuosa dicha. El rostro de Hinata en la sombra que proyectaban las velas era extremadamente bello junto a las dulces curvas que prometía su joven cuerpo, aquello lo desarmó, reafirmando lo obvio. Haberse involucrado hace más de dos años atrás, aquella noche, fue la mejor decisión que pudieron tomar los dos en su vida.

La Hyuga alzó una mano y le rozó la cara, hasta que encontró su cabello oscuro y hundió los dedos en su espesa melena. De la garganta de Sasuke escapó un ruido leve.

-Hinata, llevas un tesoro preciado. Debemos hacer el amor con cuidado desde ahora-con el pulgar, le acarició el mentón y siguió el contorno de sus labios.

-¿De verdad?-ella respondió tirando la parte de arriba de su uniforme jounin hasta liberarla de sus pantalones. Deslizó de inmediato sus manos sobre su pecho desnudo, los dedos totalmente abiertos para abarcar la mayor superficie posible. Siguió el contorno de sus músculos bien definidos, hambrienta de él-Yo soy la médica aquí, y nuestro bebé esta en perfectas condiciones. Relájate, Sasuke-la voz femenina sonó incitante, una seducción nada disimulada.

Él hundió las manos en su pelo y le echó la cabeza hacia atrás para plantar en ella el fulgor de su mirada.

-Aún así debes cuidarte. No quiero que ninguno de los dos peligre, por eso, nada de misiones para ti.

-Sasuke…-pronunció ella su nombre en un murmullo, y se inclinó hacia delante para besarle el pecho. La exploración de su boca caliente le aceleró el pulso-Como nunca, hablas demasiado cuando lo que necesito es acción-dijo la ninja, y levantó la cabeza para dejarle ver que sus ojos reían-Sabes lo que es la acción ¿O no? Mi ropa es pesada e incómoda-agregó mientras se inclinaba para jugar con la lengua en su pecho.

El poseedor del Sharingan ya no soportaba que ni el tejido más delgado separara sus cuerpos. Le abrió la blusa que llevaba y la lanzó a un lado sin pensárselo dos veces. Movió las manos suavemente por la blanquecina piel desnuda, siguiendo la delicada línea de sus huesos, la curva de sus pechos. Respiró casi bufando cuando cogió aquel leve peso en las manos y con los pulgares le frotó los pezones. Moldeó su cuerpo, apartándole la ropa mientras sus palmas y sus dedos se demoraban, saboreaban y acariciaban.

-Sas…Sasuke-pronunció su nombre, como un aliento, aspirando su esencia masculina en sus pulmones.

-Sólo acabamos de empezar-contestó él, quien se inclinó aún más para lamerle el vientre aún plano.

Hinata sentía el deseo en ascenso del Uchiha, cómo su cuerpo le quemaba y le dolía, cómo se endurecía hasta llegar al dolor del placer. Sus manos se volvían más duras, más exigentes, y ella se alegró íntimamente al pensar que él también perdía el control.

-Te quiero dentro de mí-murmuró, una suave demanda-Quiero tu cuerpo dentro del mío. No quiero que me trates como si pudiera quebrarme en cualquier momento. Estoy, estamos bien-lo dijo deliberadamente, sabiendo qué reacción desatarían esas palabras en su cuerpo, ya llevaba tiempo conociéndolo, descifrándolo, y ahora más que nunca sabía que él estaba atrapado en la misma tormenta de fuego que ella.

-En el suelo, donde pueda hundirme más profundo. Quiero hundirme en ti tan profundamente que no lograrás sacarme jamás-aquella frase de abierto reconocimiento de parte de él fue como un arrebato en el momento en que la arrancó del sillón y la tendió sobre la gruesa alfombra. Luego la siguió, necesitándola con tanto ahínco que ahora estaba grueso y duro, incapaz de soportar un momento más aquel deseo.

La Hyuga levantó las caderas para ir a su encuentro cuando él se adelantó y la penetró y la llenó, sintiendo ese cuerpo húmedo y caliente que se aferraba con fuerza a él. Ella dejó ir su aliento, y de él escapó como un hálito. La sensación repentina que le produjo era adictiva, una sensación total. Sasuke la cogió por las caderas y dio inicio a su rítmica penetración con movimientos duros y seguros que se hundían cada vez más en ella en busca de todo: su cuerpo, su alma y corazón.

Sasuke echó la cabeza hacía atrás, y por un instante, su cabellera se convirtió en un aura de seda oscura que sedujo aún más a la ninja. Su cuerpo tomó posesión de ella, más duro y más rápido, sin parar, tensándola a ella de deseo hasta que Hinata pensó que ambos saldrían despedidos por los aires de tanto placer.

El Uchiha alcanzó el clímax con ella mientras gritaba su nombre a los cielos, a los adornos de la sala, a un lugar sin nombre de sensaciones elementales.

Sobrecogidos por la intensidad del encuentro, Sasuke la estrechaba en silencio, sosteniéndose sobre una mano para no aplastarla con todo su peso.

-¿Te encuentras bien?-inquirió él con voz pausada. Le acarició el cabello con la otra mano mientras su mirada oscura la buscaba con un dejo de seriedad.

-Claro que estoy bien. Sasuke, eres tan atento conmigo-confesó, mientras le seguía el contorno de los labios con la punta de un dedo-Adoro tu consideración, lo digo en serio, pero soy una mujer fuerte, y nuestro bebé esta bien. Confía en mí.

Él se inclinó para besarla. La besó intensamente, completamente. Fue un beso que a ella le derritió el alma e hizo asomar unas lágrimas inesperadas en sus ojos.

-Me has sorprendido, Hinata. Por supuesto que confío en ti-volvió a besarla, esta vez con ternura, demorándose con ligereza. Muy a su pesar, se separó de ella y se apartó para incorporarse. Se inclinó y la levantó- El suelo debe estar duro. Creo que la próxima vez nos quedaremos mejor con una cama.

Hinata lo miró, y rió, lo que para Sasuke fue como una revelación. Mientras ella estuviera en sus brazos, todo estaría bien en el mundo.

FIN