Capitulo 3: Hermanos

—Puede que yo quiera ser más que tu amigo —susurro cerca de mi oído, su nariz comenzó a jugar con mi cuello a recorrerlo desde mi oreja hasta mi mentón

—¿Así?— pregunte con tono juguetón

—Tal como lo oyes—

Trate de apartarlo un poco pero el no reacciono del mismo modo, tomo mis manos, las entrelazo con las suyas y las puso a ambos lados y se acerco todavía mas. Solo unos centímetros separaban nuestros rostros…

—Jajaja- ambos estallamos en risas, su cuerpo libero el mió pero sus manos no.

—Vamos llegaremos tarde — su cuerpo estaba recuperando el aliento, yo continuaba riendo cuando sentí como saltaba mis manos, como reflejo comencé a sentir un extraño hormigueo en las manos, no estaba segura del motivo pero tenia una teoría.

—¡Si¡ — lo alcancé justo cuando salía por la puerta y entrelace de nuevo sus manos con las mías, la extraña sensación desapareció…

Humm interesante.

La verdad no sabía mucho sobre sus hermanos, solo conocía al mayor Emmet, pero habían pasado 10 años desde la última vez que lo había visto y Alice la más pequeña, ambos estudiaban en un colegio extranjero y venia de visita o eso creía yo, le había pedido a Edward que me hablara de ellos pero lo único que me dijo es que debía conocerlos, sus palabras exactas fueron "es difícil hacerlo, créeme tienes que conocerlos" no se muy bien que quería decir con eso pero supongo que lo averiguaría. Gracias a una foto que me había mostrado podía reconocerlos y pero cuando llegamos al aeropuerto me sorprendí tanto como cuando vi. por primera vez aquella foto, eran tan distintos y parecidos al mismo tiempo, por un lado se encontraba alice, tan pequeña y delgada que daba miedo que se quebrara, con sus fracciones perfectamente equilibradas y su cabello puntiagudo que bailaba con el viento mientras caminaba, y por otro el enorme emmet jamás había visto a un hombre tan alto he imponente, con tan solo ver su cuerpo daba miedo pero al llegar a su rostro cualquier indicio de temor era oculto por su gran sonrisa, de aquellas que te recuerdan a los niños de 4 años, también era obvio que edward no era el único con ojos de color en la familia. Eran tan diferentes pero encajaban perfectamente y cuando edward se les unió no me quedo ninguna duda, cualquier persona que no los conociera fácilmente se daría cuenta de que eran hermanos.

—¡Edward¡ — la mas pequeña de los cullen, corrió a los brazos de su hermano

—Alice, cuanto tiempo —Dijo mientras correspondía a su abrazo.

—Pues no seria demasiado si a cierta persona se le ocurriera visitar a sus hermanos — su voz sonaba como un coro perfectamente sincronizado

—Si, que cosas no — era gracioso ver a la pequeña criaturita ponerse de puntitas y desordenar el cabello de su hermano.

—¡Hey!, chico cuanto tiempo ¿Te has podido divertir sin mí? — emmet se acerco a sus hermanos y los levanto a ambos en un abrazo llamando la atención de mas de uno, me daba la impresión de que le agradaba el hacer alarde de su gran fuerza pero la forma en que lo hacia solo daba risa. La escena eran tan linda, tan… familiar, que me sentí ajena al momento, me di la vuelta con la intención de esperarlos sentada en una de las mesas que se hallaban cerca.

—¡Bella! Cuanto tiempo, como has crecido… pero veo que algunas cosas no cambian, sigues teniendo ese rubor en tus mejillas, genial esto será divertido — sus brazos enormes me levantado en aire en un abrazo de oso que casi te dejaba sin aire

—Emmet todavía me recuerdas—

—Como olvidarme de ti, en los 20 minutos que nos conocimos terminaste con 3 rasguños, 2 raspadas en la rodilla y con una venda en tu brazo, créeme eres difícil de olvidar — genial todavía lo recordaba quien diría que estar cerca de un árbol eran tan peligroso

—Lo ves ahí esta de nuevo el rubor ¡Genial! esto será lo mejor —

—Quieres dejarla en paz – le dijo edward depositando un pequeño golpe en su hombro

—Si, esa no es forma de saludar… hola soy alice—

—Bella—

—Si, lo se… seremos grandes amigas— comenzó a dar pequeños saltitos, y de un momento a otro cayo en mis brazos, este abrazo era distinto era delicado pero lleno de entusiasmo

—¿Que ahora eres psíquica? — dijo edward con tono burlón

—Te sorprenderías hermanito — volvió la cabeza hacia su hermano y después volvió a abrazarme

—¿Así que cuanto tiempo se planean quedar?- pregunto edward en el camino hacia su auto

—Me ofendes edward acabamos de llegar y ya quieres que nos vallamos— dijo emmet con tono ofendido

—Claro que no, es solo que llamaron y dijeron que vendrían pero nada mas, solo quiero saber—

—No te preocupes, no nos iremos— ahora fue su hermana la que contesto

—¿Como?— pregunto confuso edward

—¡Nos Quedaremos!—dijo entusiastamente alice

—¡!¿Que?¡—

—N-o-s q-u-e-d-a-r-e-m-o-s — dijo emmet diciendo las letras lentamente

—Ya entendí emmet, pero ¿Cómo?, ¿Por qué?—

—Pues yo ya estoy cansado de estar encerrado entre 4 paredes—

—Y yo ya hice todo lo que tenia que hacer ahí, ahora tengo otro proyecto en mente— dijo alice al mismo tiempo que me veía extrañamente, cuando se percato de que la observaba solo me dedico una sonrisa

—Que bueno, será genial tenerlos cerca— dije tratando de unirme a su conversación

—No sabes cuanto- dijo emmet provocando de nuevo que mis mejillas ardieran

—Bella, iremos a la misma escuela y tenemos varias clases juntas no es genial— dijo alice dando saltitos de nuevo, al parecer le agradaba demostrar sus emociones.

—Lo es — dije ahora yo en tono entusiasta, de hecho lo será solo la he conocido unos momentos y realmente me ha caído bien.

En el camino hacia la casa de los papas de Edward, alice y emmet nos platicaron como era su ahora antigua escuela, y nosotros tratamos de contarles un poco acerca de lo que había en los alrededores, había algo en esta familia que lograba que me sintiese cómoda, como si estuviera en el lugar indicado.


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