DECLARACION: los personajes no me pertenecen son propiedad de stephanie meyer, BLA BLA, ya saben lo que quiero decir

Nuevos amigos

BPOV

Llegue cansada a mi casa, mi mama todavía seguía de viaje así que como de costumbre, la casa se sentía demasiado grande, jamás comprenderé los arranques que le dan alice cada vez que vamos de compras, en mi armario ya no cabían tantas faldas – que posiblemente nunca usara, claro no amenos de que alice me obligara –, blusas y pantalones.

Deje todas la bolsas en mi habitación y me di un baño, después de salir me puse mi usual blusa con agujeros y mis pans para dormir.

Hoy ni alice ni Edward pasarían por mi así que por fin podría usar la camioneta, tenia un año con ella, pero como edward siempre venia por mi no había tenido la oportunidad de usarla, charlie me la había regalado al cumplir los 17.

—Alice, ¿por que estas tan emocionada? – le pregunte una vez que la vi esperándome en la entrada del salón, compartíamos historia juntas.

—Hoy llegan – dijo, emocionada y dando sus característicos saltitos

—¿Llegan quienes? – pregunte

—Isabella Swan, pero que atrasada de noticia estas – dijo con expresión severa – hoy llegan los chicos nuevos, dicen que son hermanos o algo así

—Aaa, si ya lo sabia pero no tenia idea de que seria hoy – dije restándole importancia mientras me acomodaba en mi asiento

—Bien chicos, guarden silencio, quiero presentarles a una nueva compañera – le profesor le tendió la mano y la chica entro

—Hola mi nombre es Rosalie Hale – bien esto ciertamente no ayudaba a mi autoestima, frente a mi y frente todo el alumnado se encontraba una de las mujeres mas hermosas que había visto – digo una por que alice le pisaba los talones – alta, de curvas bien marcadas, de cabello rubio rizado el cual le llagaba un poco mas arriba de la cadera, sus ojos celestes resaltaban su perfecto rostro, y a justar por la expresión de alice tenia un excelente justo por la ropa.

Que le pasaba últimamente al mundo, que decidió mandar a sus mejores creaciones al mismo lugar, alice, Emmet, Edward… espera edward desde cuando yo considero a edward hermoso, - ¿hermoso? yo jamás dije hermoso – me desvié del tema, rosalie era la perfección en persona

—Señorita Swan – me sobresalte cuando note a todo el salón dirigiendo su atención hacia mi – me alegra que nos acompañe quisiera recorrerse un poco para dejar un poco de lugar para su nueva compañera –

—humm, si claro – me moví, dejando el suficiente espacio para que ella pudiera tomar asiento

—Rosalie verdad – susurro alice

—Si

—Me encanta tu ropa – dijo emocionada

—Gracias, verdad que esta linda, es de la nueva colección de shantal — alice soltó un gritito ahogado

—Si, acabo de ver esa línea esta mañana – parece que ellas se llevaría muy bien

—¿Tu nombre? – pregunto entusiasmada

—Soy alice y ella es bella – dijo mientras me señalaba

—Hola – me sonrió

—Hola, aaa lo siento pero yo no se nada de moda, pero me gustan tus zapatos – le asegure

—Jaja, no te preocupes, me gusta tu blusa – valla hasta su risa sonaba bien

—Alice la escogió – la señale y esta sonrió orgullosamente

—¿Te acabas de mudar? – pregunte mientras caminábamos hacia la cafetería

—Si, mi familia compro una casa, así que me hermano y yo tuvimos que cambiarnos de escuela –

—¿Tienes un hermano? – pregunto alice

—Si, somos de la misma edad pero nos toco en clases separadas ¿y ustedes? –

—Yo si, tengo dos

—Yo soy hija única

—Hey, chicas hasta que llegan, queremos presentarle a un nuevo amigo – grito Emmet

—Genial nosotras también queremos presentarles a alguien – agregue

—Chicos ella es rosalie – dijo alice, haciendo alusión con sus manos

—Y el es jasper – dijo emmet

No estaba segura si era yo la que estaba mal, tal vez la ausencia de sol me había afectado pero podía jurar que yo ahí sobraba, alice y jasper se sonreían mutuamente pero verlos era como meterte en una conversación que no es de tu incumbencia… y emmet y rosalie estaban bastante parecidos, solo que ellos habían pasado directamente a saludarse antes de que alguien dijera o hiciera algo… si definitivamente yo ahí sobraba.

—No tienes la sensación de estar estorbando – me sobresalto la voz de edward tan cerca

—Lo siento no pretendía asustarte – dijo mientras comenzaba a pasar su dedo por mi brazo

—Si, creo que estamos estorbando – me fui de ahí en cuanto le dije, no podía quedarme más tiempo o se daría cuenta de lo desbocado que se hallaba mi corazón, comenzaba a ser costumbre que se acelerara de más cada vez que me acercaba a Edward.

—¿Que te sucede? – pregunto confuso

—Te lo dije, estorbamos ahí – le dije todavía dándole la espalda, como fuera tenia que hacer que el rubor desapareciera de mis mejillas

—A, solo por eso te fuiste – dijo decepcionado

—Si ¿por que, que pensaste? – me di la espalda en cuento tuve el valor de verlo de frente

—A, bueno pensé que tal vez me habías extrañado y querías estar a solas conmigo – me dijo disminuyendo considerablemente la distancia entre nosotros

—humm, no esa no fue la razón – dije tratando de seguirle el juego

—Segura – me tomo por la cintura y me estrecho contra su cuerpo

—Muy segura – dije tratando de safarme de su agarre

—¿No te soltare sabes?, no importa la fuerza que uses – cálmate, cálmate, deja de bombardear tan fuerte corazón

—Y quien dijo que quiero que me sueltes

—¿A, no? – utilizando un tono insinuador, comenzó su recorrido por mi cuello

—N…o – no mi mente me fallaba, mi cuerpo hormigueaba y yo cada vez perdía mas mi voluntad, no podía dejar que las cosas se me fueran de control, tenia que controlarme.

Edward continuo su recorrido por mi cuello, pero de un momento a otro me levanto en brazos y me acorralo en una de las paredes que quedaban escondidas por los árboles, atrás de la cafetería.

—¿Edw-ard, que haces? – mi voz que fallaba

No contesto, continuo su recorrido pero esta vez me estrecho mas a el, podía sentir cada uno de los músculos de su cuerpo, sus brazos, su pecho duro y perfecto, mi mente fallaba, necesitaba entender que me sucedía, por que tenia unas enormes ganas de que edward dejara de jugar con mi cuello y me… besara, mi cuerpo estaba rendido, mi mente se había dado por vencida, Edward podría hacer lo que quisiera en ese momento.

—Be…lla – sus ojos mostraban un fuego que no pude interpretar, poco a poco comenzó a acercarse, solo centímetros me separaban de el, suspiro y pude oler su aliento en mi rostro, mi corazón latía y latía, mis mejillas estaban completamente coloradas, me dolían.

Se acerco todavía mas, sus labios estaban a punto de tocar los míos…

Cerré los ojos