DECLARACION: los personajes no me pertenecen son propiedad de stephanie meyer, BLA BLA, ya saben lo que quiero decir

CONFUSIÒN

BPOV

Se acerco todavía mas, sus labios estaban a punto de tocar los míos…

Cerré los ojos

Nuestras respiraciones se unieron en un suave compás.

RINGGGGGGGGGGGGG

Ambos saltamos, el sonido del timbre son sorprendió a los dos.

—Será mejor que entremos – dije, tratando de utilizar un tono normal

—Aja – su rostro mostraba decepción, enojo y ¿tristeza?

Los dos teníamos clase de biología, regresamos a la cafetería pero ya no estaba ninguno de los muchachos. El camino al salón fue silencioso e incomodo, cuando llegamos cada uno tomo el lugar que le correspondía y no dijo nada.

Edward mantenía la mirada perdida en la ventana, el profesor ya había empezado la clase pero no parecía darle interés alguno, ni yo tampoco, tenia que aclarar lo de hace un momento.

Edward siempre a sido mi amigo, el me ayudo a salir del estado en el que me encerré cuando sucedió el accidente, el simple a me a defendido, aun cuando el a tenido novia siempre a tenido tiempo para mi. El ha sido como mi hermano mayor, protegiéndome de todo y todos. Yo siempre lo había visto de esa manera.

Hace algún tiempo comenzamos un extraño juego de "seducción" si se le puede llamar así, jamás hemos ido demasiado lejos, y siempre a sido divertido.

¿Entonces que cambio?

¿Me he confundido? ¿Será que me he dejado llevar?

Ahhh, todo es muy confuso.

Edward continuaba perdido en sus pensamientos, eso era todavía más confuso, tal vez había malinterpretado mi reacción, tal vez lo había confundido con mi manera de actuar.

No, nada servia, todo estaba igual de revoltoso, para edward siempre a sido nada mas que un juego, para mi también debería ser así.

Tendría que olvidar mis enredos y dejar que todo continuara tal y como era – como debía ser – no podía permitir que mis ideas arruinaran nada.

Asentí en forma de aceptación para mi misma.

EPOV

Con un demonio

Que rayos me paso, todo era normal todo era exactamente igual, comenzábamos con las insinuaciones, después yo me ponía a jugar con su cuello y… hasta ahí, después ambos reíamos y seguíamos como si nada.

Como deje que se me fuera de nuevo de las manos.

El tocarla, tenerla tan cerca, el sentir que ella era mía, ¿desde cuando comencé a tener ese tipo de pensamientos?. Bella es mi amiga, mi pequeña hermanita, así siempre ha sido y debe ser.

Me había perdido, me había dejado llevar, gracias al cielo que el timbre había sonado sino ni yo se lo que habría pasado, pero ahí el otro detalle, me moleste, me enfurecí por haber sido interrumpido yo quería terminar… yo la quería besar.

Bella pareció no darle importancia y tomarlo como otro de nuestros juegos, eso me aliviaba y me dolía al mismo tiempo.

AAAHH, jamás había estado tan confundido.

Tenia que restarle importancia a mis ridículos impulsos, no podía permitir que mi relación con bella se arruinara, ¿Qué pensaría ella, si conociera mis pensamientos? Probablemente se molestaría y me juzgaría de loco.

No debía dejar que algo cambiara.

Además, tal vez solo me deje llevar por el momento, no se volvería a repetir.

BPOV

El timbre sonó y su sonido me sobresalto de nuevo, me saco de mis pensamientos, comencé a guardar mis cosas. Edward ya había terminado y me esperaba parado.

Caminábamos por el pasillo, ahí debíamos separarnos para nuestra siguiente clase. Me voltee hacia el y le sonreí quería que todo volviera a ser igual, el me de volvió la sonrisa y tomo su camino.

—Bella ¿estas bien? – pregunto preocupada

—Si, no es nada alice –

—Segura – asentí

—Oye y ¿que tal es jasper he? – le dije en un intento de cambiar de conversación y funciono

—¡Oh! es tan lindo y educado, no sabes bella es genial – dijo fascinada

—Creo que a alguien la flecharon – le dije sonriendo

—No lo se, es que es tan… -

—Lindo – le dije

—¡Exacto! —Me rei

—sip realmente has sido flechada –

—Pero yo no soy la única, viste a emmet, el y rosalie no se despegaron un solo minuto –

—Señoritas, se que su conversación es muy importante pero les agradecería que la tuvieran mas tarde – las dos asentimos y tratamos de poner atención a la clase

La clase se fue muy rápida, ambas tomamos nuestras cosas y salimos en dirección al estacionamiento donde estarían los demás esperándonos.

—BELLAAA, ESPERAAA – me di la vuelta y me encontré con un muchacho rubio bastante conocido

—Ah, hola Mike – trate de sonar amistosa

—Bella ¿puedo hablar contigo? – me volví hacia alice, ella asintió y continuo caminando

—¿Que sucede? aaa perdón por el golpe del otro día – le dije apenada

—Ah, no te preocupes, no fue nada – le sonreí, pero el pareció tomarlo de forma equivocada – bueno me preguntaba… ya se que las cosas no empezaron bien entre tu y yo, pero… - cosas ¿Qué cosas? – bueno, te gustaría ir a comer conmigo algún día, tal vez el ¿viernes? – genial y ahora que debía hacer

—No puede – yo conocía esa voz, volví la vista para ver a un muy molesto edward, por mas que quisiera no podía disimular cuando estaba enojado, su frente estaba arrugada y sus manos estaban cerradas en puños. Mike se estremeció un poco y puedo jurar que retrocedió un paso.

—Bueno, qu…que tal el sábado – pregunto nervioso

—Tampoco puede – tomo mi mano con fuerza y me alejo del lugar.

—Se hablar por mi misma gracias… y suéltame me lastimas – me safe de su agarre pero volvió a tomarme solo que ahora de ambas manos, introdujo su mano en la bolsa de mi suéter y saco algo, abrió la puerta de su volvo y me metió en el asiento de copiloto, ni siquiera me di cuenta del momento en que llegamos al estacionamiento, le dio la vuelta al coche, le arrojo algo a emmet y entro.

—Yo tengo mi coche, no necesito que me lleves – le dije mientras abría la puerta, pero demasiado rápido se estiro y la cerró.

—Emmet se lo llevara – se escuchaba molesto, muy molesto.

—Pero como, no tiene las llaves – entonces recordé cuando metió su mano a mi bolsa, busque las llaves de mi camioneta y ya no estaban.

Estaba acostumbrada a que cada vez que un chico planeaba "invitarme a salir" edward inventara una excusa para que yo no fuera o simplemente asustaba al chico y este no volvía a dirigirme la palabra otra vez.

Pero hoy se había pasado de la raya, ni siquiera me había dejado hablar y después me metió en su auto sin siquiera preguntar. Estaba enojada, molesta, enfadada, quería decirle algo pero no tenia palabras en la cabeza, la impotencia me rodio y comencé a llorar.

Vergonzosamente las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. Edward pareció darse cuenta y se orillo a un lado del camino.

—No llores – dijo con voz dulce

No funciono y las lagrimas, comenzaron a desbordarse mas rápido. Edward me rodó con sus brazos, pero yo estaba así por su culpa, me separe de el violentamente, me percate de su mirada dolida ante mi rechazo.

—Bella, entiende ese chiquillo solo quiere jugar contigo – sonaba triste, arrepentido

—¿Como sabes?, el… solo me invito a salir - edward volvió a arrugar su frente y sus manos se convirtieron en puños de nuevo.

—Por que yo conozco a los chiquillos de su clase – esta vez había subido el tono de voz

Dirigí mi mirada a la ventana

—Bella, perdóname si te lastime – no lo voltee a ver – escúchame – tomo mi mentón y me obligo a verle – no dejare que ningún idiota te haga daño, n-i-n-g-u-n-o – dijo haciendo énfasis en la ultima palabra, no había rastro de mentira alguna.

Suspire, ese era edward, aunque me molestaran sus métodos, esa era una de las razones por la que lo quería tanto.

Siempre me cuidaba.