·Actualizado el 22 de mayo del año 2008
# Segundo Capitulo:
El joven de morados cabellos caminaba inseguro mientras entraba en compañía de sus hermanos al instituto, sabía que sería el primer día de clases para el hermano de Yoh por lo que también sería el primer día de clases para la rubia misteriosa y para la hermana de Horo Horo.
¿Por qué tenía que ser el "seductor"?, odiaba hablar con las chicas.
Vio alejarse a sus amigos, estos tenían una vida social más amplia que la de él...además ellos no tenían cómo misión buscar a la peliazul.
-- ¡Argh! ¿Dónde estará la habitación numero 406? Hao y Anna se aprendieron el camino, pero yo no.-
Pensaba una peliazul que no miraba por dónde iba sino que miraba un pequeño mapa que tenía en sus manos.
-- ¡Esta cosa es muy pequeña! –
Gritó antes de chocar con la única persona que caminaba por ese corredor, antes de caer al suelo el misterioso joven le sujetó de la cintura fuertemente y le acercó hacia él. La peliazul alzó su mirada, se sonrojó a más no poder, él era uno de los amigos de su hermano y vaya que era guapo.
Ren la miró, un ligero rubor apareció en sus mejillas y mirando hacia otro lado le dijo:
-- ¿Buscas alguna habitación en particular?, yo puedo ayudarte.–
Pillilla le miró con una boba sonrisa en su rostro, se separó de él mientras le seguía sonriendo y luego habló.
-- ¡Muchas gracias!, necesito encontrar la habitación 406, sabes dónde queda.-
La mirada suplicante de Pillilla le hizo sonreír, era cómo una niña pequeña. Le quitó el papel del mapa y el del horario que la peliazul tenía en sus manos, lo miró memorizando casi todas las cosas que la joven tendría que hacer... ya había empezado con el plan de ayudar a Horo Horo.
-- Sigueme, después nos tocaran clases juntos. Eso es interesante, mi nombre es Ren Tao –
Dijo mientras miraba cómo las mejillas de Pilica se teñían de un color carmesí y bobamente le dijo:
-- Placer...mi nombre es Pilica.-
Si que era lindo, pero no podía perder su tiempo - ¿o si podía? -. Ella estaba para saber por qué la separaron de su hermano y por que él nunca intentó nada para verla.Sin darse cuenta, Pilica se puso a llorar ante vagos pensamientos que atravesaban su mente.
-- ¿¡Por qué estas llorando!? –
Exclamó preocupado Ren, quien no sabía qué había dicho de malo para hacer llorar ha esa joven así...no recordaba. La joven se sorprendió y en un divertido grito le pidió disculpas, ya que él no tenía la culpa.
-- No fue tu culpa, yo he tenido muchas emociones, muchas...cosas han sucedido en esta ultima semana.-
Le confesó la peliazul mientras miraba hacia el final del pasillo y se limpiaba con su manga las lágrimas que caían de sus ojos.
-- No se ve muy bien que llores, eres muy linda.-
Dijo Ren, poniendo a pruebas sus encantos de conquista. Luego añadió:
-- Para que te alegres, te diré que tu cuarto esta al lado del que de repente uso con Yoh, un castaño con cara despistada y que parece drogado, y además con Horo Horo...un joven que tiene el cabello azul cómo tú.-
Esto último lo había dicho a posta, la mirada de Pilica cambió totalmente y ahora le miraba tranquila.
-- ¿Horo…horo?, quieres decir...el joven llamado Horokeu, ¿cierto?.–
Preguntó tratando de no hacer notar mucho el interés, cosa que no pudo, ya que el brillo de sus ojos al delataba.
-- Ahá, Horokeu Usui; Su vida es una completa telaraña, es un glotón y siempre anda escribiendo cartas para su hermana…-
Le dijo mientras cerraba los ojos con tranquilidad, pero abría uno para mirar como reaccionaba Pilica. Quien realmente había sido sorprendida
-- A…su…hermana? –
Preguntó la peliazul, quien ahora miraba fijamente ha Ren y hasta le sujetaba del brazo. El chico le miró sus azules ojos, su cabello y se preguntaba ¿Cómo aquella preciosa princesa podía ser hermana de alguien como Hoto hoto?.
-- Manda cartas al orfanato donde se criaron él y su hermana, por lo menos él se crió hasta los cuatro años y algo, casi cinco; Pero la hermana nunca respondió–
Le dijo a Pilica
-- Yo estaba por cumplir los cuatro…-
Dijo en un susurro mientras Ren la miraba, ella recordaba a su amigo, o algo así. El pelimorado captó la atención de Pilica con un extraño relato de lo que su hermano adoptivo le contó una vez.
-- Ellos serán tus nuevos padre…-
Le decía una señora con delantal rojo a cuadros.
-- Pero…¿y Pilica? –
Preguntó el pequeño al notar la ausencia de su hermana, ¿Por qué no estaba con él?
-- Ella se quedara con otra familia…será feliz. Tú te quedaras con ellos…-
Dijo presentándole a unos padres, quienes andaban con un niño de extraño peinado y al parecer de la misma edad que él.
-- No quiero. ¡Yo quiero a mi hermana! –
Gritó mientras queria ir a buscarla, pero le cerraron el paso antes de que saliera de aquella sala.
-- No Horokeu, Ella ya no esta aquí…-
Dijo mientras observaba al muchacho llorar, ella seguía ordenes y ante eso no podía hacer nada. Un silencio, que fue roto por el grito de una niñita se había hecho precente.
-- ¡Hermano! –
Repetía en gritos una y otra vez un pequeña, mientras era arrastrada por las "tias" del orfanato hacia una habitación donde ella conoceria a su nueva familia.
-- ¡Esa!, ¡esa fue mi hermana! –
Dijo Horo Horo, pero todos negaron aquel verdadero hecho.
-- Horito, Ellos…los señores tao, serán tu nueva familia. Piensa que te irás junto ha tú amigo Yoh.-
Le trataban de convenser, el peliauzl sonrió con lagrimas a los que serían sus padres, no negaba que estaba agradecido pero ahora también había perdido a su hermana.
-- Eso fue lo que el nos contó, pero parece que hay un problema con el orfanato, porque hace poco descubrimos por Yoh que nunca le llegaron las cartas a su hermano, por lo que las cartas de Horo Horo... Nunca te llegaron.-
Le dijo Ren, Pilica estaba sumida en las conclusiones que estaba sacando en ese momento que no escuchó realmente lo que Ren le había afirmado.
-- ¿Por eso... la hermana nunca contesto? –
Pregunto la peliazul, medio distraía. Ren sonrió y volvió ha añadir:
-- Nunca te llegaron dichas cartas, por eso nunca contestaste.-
Esta vez Pilica le miró sorprendida, para sorpresa de Ren la joven se abrazó al pecho del joven.
-- Esto es difícil, no sé cómo acercarme a él, cómo decirle que soy Pilica…que soy su hermana; necesito tiempo, pero necesito... ¿¡Necesito que me ayudes por favor!?.–
Le dijo sonrojada mientras se soltaba del abrazo que ella misma le había dado. Ren le miro y asintió tranquilo, acarició la cabellera azul mientras trataba de encontrar los ojos de su nueva amiga.
-- Oye, aquí esta la habitación 406…la 405 es de Horo y Lyserg, las veces que Horo se queda a dormí aquí. De repente vamos a dormir a casa de nuestra madre. La 407 es la mía, pero la habitación 406 es para tres personas ¿No? –
Pregunto un curioso Ren. Sólo serían Pilica, la rubia y quién más...(?)
-- Somos Anna…una amiga, esa niña rubia que tú viste la primera vez que nos vimos; igual compartiremos con Hao…Hao es hermano de Anna y mió, ella también es mi hermana…en realidad hermanastros pero odio esa palabra. Gracias por todo Ren Tao…que estés bien –
Dijo mientras abría la puerta, con una pequeña llave celeste y se despedía de su nuevo amigo con un beso en la mejilla, el cual dejó al Tao con un sonrojo bastante notable. La joven entró a su habitación en busca de lago y dejó al pelimorado sumido en sus pensamientos.
¿Qué tenía esa chica que le atraía tanto?,no era tiempo para pensar esas cosas ya que ahora debía ir a hablar con Horokeu… dejaría sus pensamientos para comentarlos con su almohada.
Ese día dormirían en la habitación 407. Iba a entrar a su habitación, pero se escuchó una puerta abrirse por lo que rápidamente volteo en busca de la cabellera azul de la hermana de su amigo pero no solo encontró esa sino que una cabellera verde que salía de la habitación 405.
-- ¡Ren! ¿Mañana nos podemos ir contigo? o irás a tú casa... es que Anna, Hao y yo no tenemos mucha idea de dónde quedan nuestras aulas. ¿Me pasarías a buscar?.–
Pregunto mientras no notaba la mirada del extraño de pelo verde, ella sólo le sonreía ha Ren coquetamente, pero como se sintió demasiado observada miró hacia atrás y vio Lyserg algo sonrojado mirándole.
-- ¡Hola!.–
Le saludo sonriente la peliazul pero luego siguió hablándole a Ren, sin importarle mucho aquel extraño chico. Los ojos rogantes de la peliazul fueron suficientes para que el Tao accediera y dejara a una muy contenta Pilica, quien le abrazó mientras canturreaba-
-- hehe, entonces esta bien, mañana pasas por mi; Adiós.-
Le dijo mientras tenía intenciones de besar su mejilla pero besaba la comisura de los marcados labios del joven; Ella disimuló bien aún con el toque carmesí sobre sus mejillas y le sonrió en despedida a Ren para luego entrar en su habitación.
-- Hola Ren.–
Habló el peliverde, mientras miraba con odio a Ren. Ellos nunca se llevaron bien, aunque fueran y tuvieran los mismos amigos, entre ellos nunca habían buenas vibras por llamar al discreto odio que existía entre ambos.
-- Hola.–
Contestó cortantemente Ren, mientras devolvía una gélida mirada.
-- ¿Quién era ella? –preguntó Lyserg interesado en la peliazul que había visto minutos antes, estaba celoso del Tao pero si se lo proponía sería él quien se la levantaría primero.
-- No te importa.-
Le dijo cortante, con odio mientras entraba a su habitación dando un portazo que dejó a un solitario Lyserg en el pasillo.
-- Hijo de puta…-
Pensó en voz alta Lyserg mientras entraba enojado a su habitación, ya sabría su nombre. Por su propia cuenta.
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# Fin del Segundo Capitulo
Continuará...
Actualización realizada el 22 de Mayo del 2008
