Disclaimer: Los personajes de Naruto que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.

Advertencia: En este capi no hay mucho que decir, sólo que tiene un final que deja en intriga.

Aclaraciones:

Texto normal

-Diálogos-

-Pensamientos-

***** (Groserías)

(Comentarios y aclaraciones mías)

~~~~~SDSDSDSDSD~~~~~ (Cambio de escena)

Kary: Hola de nuevo a todos!, sí lo sé, me he tardado milenios en actualizar, pero es que no había tenido oportunidad de venir a un internet, así que…

Inner: pero lo importante es que traemos este capi, antes de que se acabe el año.

Kary: si!

Inner: y esperamos que lo disfruten y que nos manden sus reviews!

En tiempos del apocalipsis

Todo acto tiene consecuencias

Ya estaba todo listo: los autos, las armas, los muchachos y la noche; esta última les hacía compañía en silencio, como guardando el secreto junto con los jóvenes y buscando la manera de ayudarlos, además de mantenerlos ocultos bajo sus sombras.

En el mayor silencio que pudieron, cargaron todo en los coches; todos se asintieron, como dando una señal de que todo iba a estar bien; sin perder ni un segundo más, todos se subieron al carro que habían acordado:

En el primero, que era el de Itachi, se subieron éste, Pein, Kisame, Kakusu, Hidan y Zetsu; en el segundo, que era el de los jóvenes arqueólogos se subieron ellos, Konan, Sasuke y Tobi.

Ambos autos arrancaron al mismo, logrando, para alivio de todos, que el sonido pareciera el rugido de alguna de las bestias en vez del encender de un auto.

-Muy bien… de aquí ya no hay marcha atrás- era más o menos el pensamiento de todos los que iban en alguno de los autos; de inmediato los choferes aceleraron; el ruido de los motores bajó un poco hasta parecerse hasta un ronroneo.

-Nos espera una larga noche- susurró Sasori a todos los que iban con él- será mejor que duerman un poco; yo les aviso cuando quiera descansar para que alguien más maneje- asintieron y se acomodaron en sus asientos.

Deidara parecía querer quedarse despierto para hablar con el pelirrojo, pero lo pensó mejor y se acomodó para dormir, ya que él sería quien tomara el auto después. Trató de cobijarse bien con las sabanas que había traído del hotel y antes de dormirse miró a su maestro: lucía algo cansado, pero no con sueño; más bien su meuca era de decisión; esto tranquilizó un poco al rubio que se durmió de inmediato.

Fue una larga noche para los dos que la hicieron de conductores en la "primera ronda", miraban a su alrededor de vez en cuando, atentos a cualquier sonido extraño, y dispuestos a pisar el acelerador a fondo o a usar las armas que había traído el tal Zetsu.

Aproximadamente a la media noche, cuando sus ojos ya se empezaban a cerrar, Sasori le hizo una seña al otro auto, que iba atrás de ellos (pues él dirigía el camino), para que se detuvieran; ambos carros pararon en un mirador del camino, que dejaba ver un pueblo a lo lejos; pero la visión dejaba de ser agradable con el pueblo en ruinas.

-Dei… Dei- movió un poco el hombro del rubio para que se despertara sin hacer mucho ruido.

-¿Am?- le dijo abriendo los ojos lentamente.

-¿Podrías manejar tú?

-Si… claro; sólo déjame salir un momento para despejarme- le dijo bajándose del carro; por el espejo Sasori pudo ver que alguien del otro carro también se bajaba; sin bajarse del carro, se movió al asiento del copiloto y se acurrucó, aprovechando que estaba aún calientito.

Afuera Deidara se estiró un poco y respiró el aire frio; se encontró con Pein, quien era el que iba a manejar en el otro carro; este le hizo una señal para que se acercara.

-¿Qué pasa?- le preguntó el rubio.

-¿Cuánto falta para que lleguemos?- el de ojos azules miró alrededor, tratando de reconocer el lugar; fue hasta que miró el pueblo en ruinas a lo lejos que se dio cuenta.

-Bien… como… diría que de 7 a 8 horas- Pein cambió su expresión a una de preocupación.

-Es demasiado, podrían encontrarnos en el camino- le advirtió.

-Lo sé, pero no hay otra forma de llegar; que nosotros sepamos no hay ningún atajo, aunque la verdad es que no sabemos mucho de los caminos terrestres hacia allá; para ir y para venir, viajamos en avión.

-Comprendo…- Dei intentó calmarlo, pues era esencial que todos se mantuvieran bien.

-No te preocupes… seguro que no nos vamos a encontrar con ellos…- pero un rugido cercano los interrumpió; ambos miraron a donde se había escuchado, y vieron a una de esas criaturas aproximadamente a 300 metros de ellos- retiro lo dicho.

-¡Vámonos!- le gritó el pelinaranja y cada uno corrió al auto que le correspondía.

Deidara fue el primero en entrar a su auto y lo prendió de inmediato; despertando a los demás, que al notar la preocupación del rubio miraron hacia atrás y se encontraron a la horrible bestia acercándose a ellos.

Por otra parte, Pein no tuvo tanta suerte, y al entrar en el carro e intentar encenderlo, este parecía no querer arrancar.

-¡Que demonios!- gritaba este furioso, intentando una y otra vez que el carro "respondiera".

-¡*****!, ¡Enciéndelo!- gritaba el albino ya desesperado.

-¡Eso intento, imbécil!- le gritó el otro.

-¡Por Dios! ¡Ya casi está aquí!- gritaban los demás; uno de ellos golpeó por accidente a Hidan, quien se resbaló un poco de su asiento y miró lo que había en el "piso" del auto.

-¡Genial!- tomó el arma que había visto y se asomó por la ventana- ¡MUEREEEEE!- dijo disparando a lo loco sin preocuparse de las balas que iba a gastar; pero al fin y al cabo la criatura terminó sucumbiendo y el albino sonrió socarronamente- ¡jeje!, ¡soy el mejor!- gritó volviendo a meterse en el auto, el cual, al fin pudo arrancar y se pusieron en marcha para seguir a los otros.

-Eres un idiota- le reclamó Kakusu en cuanto estuvieron en el camino de nuevo.

-Pero este idiota te salvó la vida, además…- se acercó a su oído para que sólo él lo escuchara- ayer en la noche no pensabas que era un idiota, sobre todo cuando tenía tu…

-Ok, ok, ya entendí…

~~~~~SDSDSDSDSD~~~~~

El resto del camino había sido tranquilo; ciertamente se encontraron con menos problemas que los que imaginaban, como por ejemplo que parte del camino se hallara obstruido por rocas que quien sabe cómo habían llegado ahí.

Afortunadamente no se encontraron de nuevo a las criaturas, y ya estaba comenzando a clarear el día cuando en el auto de los arqueólogos Deidara los despertó:

-¡Chicos!, ¡Chicos!- los "pasajeros" comenzaron a abrir los ojos con lentitud y observaron distraídamente el paisaje selvático que se ofrecía ante ellos fuera del carro- falta poco para llegar, será mejor que se preparen para lo que pueda estar esperándonos allá- todos asintieron y Sasori sacó un brazo por la ventanilla, para avisarle a los demás que pronto llegarían.

Pasaron aproximadamente 10 minutos más en los que sólo vieron grandes árboles y enredaderas colgando de ellos, mostrando una jungla que despertaba, mientras los carnívoros nocturnos se apartaban o definitivamente ya se habían ido; al parecer aquellas criaturas sólo atacaban a los seres humanos, ya que todo lo demás permanecía en calma y parecía que los animales estaban bien (en lo que cabía)

De un momento a otro, divisaron a lo lejos la gran pirámide, y a pesar de que sólo Deidara y Sasori la habían visto, al parecer fueron ellos los más sorprendidos, puesto que sobre ella ya no había ningún observatorio: era la pirámide únicamente, que a pesar de perder el "toque" que le daba este, aún mantenía su imponencia.

Al acercarse más pudieron notar todo lo que ahí había pasado: encontraron una decena de cuerpos, de los trabajadores que habían acompañado a Orochimaru y a Kabuto; todos los cadáveres ensangrentados, mutilados e irreconocibles, dando un aspecto miles de veces peor que un cementerio de guerra; y combinado con el silencio apenas roto con el soplar del viento, causaba terror aún en el alma del más valiente.

-No puede ser…- decía el rubio sin poder creerlo, mirando los restos de aquella masacre; había palidecido de repente al ver aquellos cadáveres putrefactos en el suelo, en plena etapa de descomposición y ya desprovistos de sangre en las venas: sentía unas horribles nauseas y también creía que en cualquier momento se iba a desmayar.

Se estacionaron a unos 50 metros de la pirámide, seguramente porque el ojiazul no quería pasar el auto por encima de los cuerpos y producir así algo más detestable; él fue el primero en bajar, seguido por el pelirrojo y por los demás que, incapaces de articular una palabra, contemplaban el "cementerio" con espanto; incluso una lagrima silenciosa se había escapado de los ojos de Konan.

-Am…- Pein llamó la atención de los demás y habló en un tono de voz que no se parecía nada al que usaba habitualmente- vamos ya… entre más pronto terminemos con esto, menos tendremos que lamentar- adelantó unos pasos, pero una criatura salió a su encuentro y le impidió dar un paso más, a su vez, Pein no pudo ahogar un grito que salió de su garganta y lo hizo retroceder.

Hidan y Kakusu se adelantaron esta vez y comenzaron a disparar de manera maniaca.

-Jaja ¡Muere!- gritaba el albino disfrutando de verdad el ver como la bestia se desplomaba frente a ellos- jaja, pero si esto es demasiado fácil- se burló; antes de que pudiera seguir con sus carcajadas, se vieron rodeados, por lo menos, por 5 de esos seres- demonios…

-¡Deben saber a que hemos venido!-gritó el pelinaranja desesperadamente- ¡Corran!- sin que se los dijeran otra vez, los muchachos corrieron evadiendo como podían a las criaturas, pero antes de que siquiera pudieran correr 10 pasos, éstas se habían puesto enfrente de ellos nuevamente- ¿Qué hacemos?

-¡Corran!, ¡Yo los cubro!- les gritó el albino sonriendo socarronamente.

-¡Estás loco!, ¡Te van a matar!- le gritó Kakusu.

-¡Y si no se van, también!- le reclamó el otro- ¡Corran!- los otros no muy convencidos se comenzaron a mover.

-¡Entonces yo me quedo también!- les gritó Kakusu, y son otra cosa que decir, los dos jóvenes comenzaron a correr en la dirección opuesta, atrayendo a las 5 "cosas" hacia ellos y despejando el camino para los demás.

El resto del grupo emprendió la carrera hacia la base de la gran pirámide, encontrando para su desgracia más bestias, que parecían atraídas por su simple presencia y comenzaban a salir prácticamente de la nada.

-¡*****!- Pein estaba al borde de la desesperación- ¡Todos!- los demás lo voltearon a ver- ¡corran en direcciones diferentes!, ¡Sasori y Deidara!, ¡Cuando estas cosas estén distraídas, ustedes corran hacia la pirámide!, ¡Nosotros las detendremos!- todos asintieron al escuchar el plan y en cuanto el pelinaranja movió su mano como dando una señal, así lo hicieron.

Tal y como lo había planeado "el líder", las criaturas se desconcertaron y se dispersaron, dejando libre el paso a los muchachos, los cuales salieron disparados hacia la pirámide y como nunca, subieron los escalones a una velocidad impresionante.

Al llegar arriba se asustaron de sobremanera, pues estuvieron a punto de caer en un agujero que había en el "suelo" de la pirámide, y del que no se veía ni el fondo; Deidara bordeó ese agujero por un lado y Sasori por el otro, buscando lo que sea que les fuera a ayudar.

El pelirrojo se acercó a algo que le había parecido un bulto en el suelo y se encontró nada más y nada menos que con el cuerpo desgarrado de Orochimaru; fueron un par de segundos en los que no supo que hacer: si dejarlo como estaba o si darle una patada en el estomago; ciertamente aún le tenía rencor, pero ahora había recibido su merecido; la voz de Deidara lo sacó de sus pensamientos.

-¿Danná?, ¿Qué haces?

-Na-nada- y continuó buscando; el problema era que los muros ya no estaban y por consiguiente tampoco los murales; tampoco estaban ahí los instrumentos; en pocas palabras: ahí no había nada que los pudiera ayudar.

Los jóvenes se miraron horrorizados: ¿Habían traído a sus "amigos" a ese lugar para nada?; y para apoyar más esos pensamientos, se escuchaban gritos de terror abajo.

-¡¿Qué hacemos?- le preguntó el rubio al otro, completamente aterrado.

-No…- miró el cuerpo de Orochimaru en el suelo; se le ocurrió una idea de pronto y se aproximó a él. Lo levantó sin miramientos ni cuidado alguno y lo hizo a un lado; en cuanto hizo eso una sonrisa asomó en su rostro- ¡Mira!- Dei se acercó y también se alegró, puesto que se encontró con aquel pequeño mural que había dado comienzo a todo- muy bien… tú dirás Dei: ¿Qué hacemos?

Deidara lo miró; trató de que algo se le ocurriera, pero su mente estaba en blanco: todo lo que había pensado de la solución fue tan sólo una corazonada, pero ahora que estaba frente a frente con la situación nada se le venía a la mente.

-No lo sé…

-¿QUÉ?, ¡Pero si tú fuiste el que dijo de debíamos venir!

-Sí, pero… ¡no sé qué hacer!- se sintió inútil y estúpido; deseó con todas sus fuerzas el que algo pasara: ¡Lo que fuera!, no importaba si una de esas cosas llegaba a donde estaban ellos, puesto que ya no le importaba; unas lagrimas de impotencia resbalaron por sus mejillas- ¡NO SÉ QUÉ HACER!- gritó más fuerte y con un puño golpeó el mural con todas sus fuerzas, para liberar un poco su frustración; pero no se esperaba que el mural se agrietara y se comenzara a romper- oh no…- miró como ese trozo de pared se hacía pedazos frente a sus ojos.

Sin embargo, y a pesar de lo desesperados que se comenzaban a sentir los muchachos, se encontraron con…

-¡Un trozo de papel!- gritó el pelirrojo al verlo surgir de los restos de escombro; rápidamente lo tomó en sus manos y le quitó el polvo de encima; Deidara a su vez, vio que ahí se había quedado un pequeño trozo de obsidiana algo afilado; lo tomó con una mano para observarlo con más detenimiento- mira esto- le llamó su maestro- ¿Puedes reconocer estos símbolos?- sobre ese trozo sólo había dos "ideogramas".

-A ver- acercó el pape para ver mejor- me parece que este es "sacrificio" o algo por el estilo.

-Sí, y…- miró el otro símbolo- es…- trató de recordar lo que había en uno de sus libros- "valiente", o "guerrero", algo así.

-… "el sacrificio de un héroe"- dijo simplemente el rubio, como si fuera algo obvio; entonces todo cobró sentido: miró el trozo negro de obsidiana y lo levantó; el pelirrojo entonces lo miró- Danná: por favor discúlpame…

-¡No, Deidara!- la daga negra se elevó aún más- ¡NO~!


Inner: y así termina este capi…

Kary: ¿Qué hará Dei?

Inner: lo sabrán hasta el próximo capi jeje.

Kary. Somos malas jiji.

Inner: bueno, y los agradecimientos son para:

Kary: mimideichan19 y proshvo

Inner: las queremos mucho chicas!

Kary: nos vemos hasta el otro capi, que por cierto…

Inner: será el final!

Kary: si, y va a estar más largo que los anteriores.

Inner: intentaremos traerlo antes del otro año.

Kary: y sin más…

Inner: Nos vemos!