Disclaimer: Los personajes de Naruto que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.

Advertencia: Quizás una que otra lagrimita…

Aclaraciones:

Texto normal

-Diálogos-

-Pensamientos-

***** (Groserías)

(Comentarios y aclaraciones mías)

~~~~~SDSDSDSDSD~~~~~ (Cambio de escena)

Kary: Bienvenidos sean todos a este…

Inner: … ¡El último capítulo de éste fic!

Kary: Bueno, pero ANTES DE QUE COMIENCEN A LEER les digo que plis, plis lean todo el capi, la verdad el final puede ser algo extraño, pero les aseguro que no hay un mal sabor de boca en todo lo que pase…

Inner: les decimos esto porque…

Kary: ¡Oye!, es un secreto, pero ustedes ya lo sabrán cuando lo lean, y eso sí: ¡No se adelanten!

Inner: Bueno, y aquí está:

Kary: ¡esperamos que lo disfruten y que nos manden sus comentarios con respecto al capi y a todo el fic en general!

Inner: ¡Ah sí!, y los comentarios al final xDD


En tiempos del apocalipsis

Toda historia tiene un final

-¡No, Deidara!- la daga negra se elevó aún más- ¡NO~!- pero no pudo evitar lo que se avecinaba, y el filo de brillante obsidiana calló, enterrándose en el pecho del "héroe" y llenando de sangre el piso, sin embargo, aún después de eso… Deidara no cayó- ¡Dei!, ¡Dei!, ¿Qué has hecho?- el pelirrojo se acercó al otro y lo tomó en sus brazos.

-Da-Danná- tosió bruscamente y de su boca salió un poco de sangre que resbaló hasta su barbilla.

-No… Dei, ¿Qué hiciste?

-Sa-sacrificio- tosió de nuevo, está vez de manera más violenta- a… u-un he-héroe es todo… a-aquel q-que se sacrifica p-por los de-demás- le estaba costando decir cada una de esas palabras, pues sentía la sangre caliente recorrer su garganta y salir por su boca; además el infernal dolor en su pecho sólo hacía más doloroso el hecho de seguir consiente y con vida- t-te ruego que me p-perdones… pero… a… es-esta vez no te podía dejar s-ser el héroe.

-No, Dei…- las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas; Deidara hizo un gesto de dolor.

-P-por favor Danná- Sasori miró aquellas orbes azuladas- en-entiérrala más- el pelirrojo abrió mucho los ojos, e hizo un gesto de negación- p-por favor- el rubio hizo otro gesto de dolor- a-acabalo ya… me duele… a-acaba c-con mi sufrimiento- el mayor cerró fuertemente los ojos y las lagrimas acudieron a ellos de manera más drástica que antes.

El muchacho se armó de valor y abriendo los ojos lentamente tomó la mano del menor.

-G-gracias- le dijo éste al notar que su Danná hacía más presión, apoyándose también en su mano- y t-te voy a extrañar- Sasori dudó un momento- ha… hazlo ya- de una vez por todas, el pelirrojo enterró aquella daga en el corazón de su amante.

La sangre corrió desde la daga hasta su mano y llenó todo el brazo; miró aquellos ojos nuevamente, y notó como la luz escapaba de ellos; como la vida se alejaba de su poseedor; intentó moverse, pero no pudo: las fuerzas lo habían abandonado. Dejó que las lágrimas corrieran a borbollones, mojando su camisa y el rostro de Deidara; gritó con desesperación y abrazó el cuerpo del que fue su amante, como si esperara traerlo a la vida con el simple hecho de tener su cuerpo.

Bajó su rostro, y acercó sus labios con los del rubio; pudo probar su sabor, y sentir la calidez que aún no había abandonado al cuerpo; soltó la mano del menor y limpió un poco la sangre con su camisa; después la acercó a sus ojos y cerró sus parpados: parecía un ángel ahora, uno que dormía y soñaba las maravillas del cielo; y eso era todo lo que deseaba Sasori: que sólo estuviera durmiendo.

~~~~~SDSDSDSDSD~~~~~

Pero abajo, en la base de la pirámide, cuando recién se habían subido los jóvenes arqueólogos, el grupo de muchachos que había ido a apoyarlos, ya se encontraba en grandes problemas: las criaturas los había rodeado y aún estaban llegando más; se podría decir que los atacaban por todos los frentes, y aún así nos quedaríamos cortos de palabras para decir de qué manera los tenían acorralados, sin oportunidad laguna de correr.

-No usen tantas balas- les advertía el pelinaranja a los demás.

-Para ti es muy fácil decirlo- le recalcó Itachi que era el que estaba más cerca de él- tú tienes buena puntería- agregó al ver como el otro disparaba una y otra vez, y en la mayoría de las ocasiones lograba derribar a uno de esos monstruosos seres.

-¡Intenta apuntar bien, Uchiha!- le gritó como reclamo.

-¡Eso intento!

-¡Itachi, a tu izquierda!- le gritó su hermano a un lado; Itachi volteó de inmediato y logró darle a una de las bestias que se había acercado hasta él sin que nadie más se diera cuenta.

Era una "contienda" difícil; los jóvenes resistían todo lo que podían y cada vez que hallaban la oportunidad, se movían hacia el frente o hacia un lado con la obvia intención de ganar terreno y no encontrarse precisamente encerrados entre la espada y la pared, o mejor dicho: "la garra y la pirámide".

-¡Demonios!, ¡Nagato!- le gritó Konan que también disparaba- ¡Son demasiados!, ¡Si Deidara y Sasori no terminan rápido, nos van a terminar matando!- ese comentario no fue sólo porque el número de criaturas era cada vez mayor, sino porque sabía que en cualquier momento se acabarían las balas.

-¡Lo sé!- le gritó desde donde estaba-… ¡Maldición!- gritó cuando estuvo a punto de morir gracias a una garra que pasó justo encima de él y que apenas logró esquivarla agachándose.

Los jóvenes atacaban a las criaturas como podían; esquivando por centímetros los rasguños o mordidas que podrían llegar a ser fatales si se lograban consumar; se podría decir que los chicos estaban por "salir" de eso, cuando se les comenzaron a acabar las balas.

-¡Aaaa~!- grito de Tobi- ¡Pein-sama!, ¡Pein-sama!, ¡Pein-sama~!, ¡A Tobi se le acabaron las balas!- dijo desesperado, saltando de forma ridícula y tratando de llamar la atención con los brazos.

-¡Cállate!, ¡Obviamente se te van a acabar! ¡Disparas como desquiciado!- pero no estaba exactamente en lo cierto; a su lado a Sasuke e Itachi se les acabaron las balas un segundo después.

Unos momentos después sólo Zetsu y él seguían disparando, ya que ellos eran los que tenían mejor puntería (ok, no lo expliqué, pero todos ellos eran parte de una banda callejera y por consiguiente usaban armas y todo eso; perdón por no explicarlo antes) y habían gastado menos balas.

Sin embargo llegó el momento en el que a los dos también les hicieron falta municiones; maldijeron en voz alta y tiraron sus armas al piso: ya inservibles, por lo menos en su caso; todos levantaron las manos y cerraron los puños, dispuestos a dar pelea, aunque sabían que tenía pocas probabilidades con esas cosas.

De pronto, escucharon un rugido más fuerte, pero no era uno de una de las bestias, sino el de un motor llevado a toda velocidad por un terreno difícil; y de la nada, salieron Hidan y Kakusu, sobre uno de los autos, el mayor manejaba e intentaba atropellar a cuanta criatura pudiera, mientras el albino iba con medio cuerpo fuera disparando, él sí, como un completo desquiciado.

Las estridentes carcajadas de Hidan resonaron por todas partes, haciéndolo ver como un completo maniaco; el auto se estacionó enfrente de los "salvados", de manera muy brusca, casi haciendo caer al albino hacia adelante.

-Jeje, ¡vinimos a salvarlos!- les dijo el menor como si les dijera que les trajo helado.

-Justo a tiempo- les agradeció la peli azul al ver que Pein no les decía nada.

-Por supuesto- se concedió Kakusu bajando del auto y entregándoles más cartuchos a los demás- ahora estamos listos para lo que venga- se acomodaron en posición de ataque (como barrera pues)

Otro tanto de bestias salieron de la jungla y nuevamente se pusieron alrededor de ellos, dispuestos a matarlos, aunque los muchachos igualmente estaban dispuestos a eso.

-¡Esto será divertido!- gritó el albino con una sonrisa (se notaba que disfrutaba matando)

Pero un extraño sonido llamó la atención de todos: comenzó con un leve zumbido y fue subiendo de volumen hasta convertirse en el típico sonido de un cuerno al ser soplado; al parecer venía desde el interior de la pirámide.

Cuando las criaturas escucharon esto, voltearon al mismo tiempo sus monstruosas cabezas, sin moverse por un momento; unos segundos después, el sonido se fue apagando tal y como había aparecido; en ese momento, las criaturas se comenzaron a "disolver": con un leve sonido de "puf" prácticamente desaparecían, una a una, en el aire, dejando solamente una nube de polvo gris que se desvanecía en el viento tan sólo unos segundos después.

-¡Lo lograron!- gritaron varios al unísono; Konan fue a abrazar y besar a Pein, Tobi se colgó del cuello de sus primos y estos a su vez y como un gesto muy raro, le devolvieron el abrazo y Kisame y Zetsu, y Kakusu y Hidan estrecharon las manos en señal de victoria.

-Lo único que me pregunto es cómo lo lograron- preguntó el Uchiha menor acercándose a su hermano.

Un nuevo sonido los hizo sobresaltarse a todos: era un crujido como los que se producen durante los temblores; la tierra bajo sus pies se movió un poco y se tuvieron que agarrar entre sí para no caer.

-¿Qué pasa?- preguntó Zetsu en voz alta; el grupo miró a la pirámide, esperando que de ella comenzaran a salir de nuevo las criaturas, pero se encontraron algo diferente: la gran edificación se estaba hundiendo en el suelo.

Admiraron anonadados como uno a uno, los escalones de aquella gran mole entraban en la tierra y cada vez la cima estaba mucho más abajo; pasaron algunos minutos hasta que la punta de la pirámide llegara a la tierra y todo el movimiento se detuviera, haciendo que se alzara una pequeña nubecita de polvo que cubrió a los dos que permanecían aún en el piso del que antes fue el observatorio.

-¡Deidara-sempai! ¡Sasori-san! ¡Lo hicieron!- les gritaba Tobi sin aún poder enfocar su vista hacia ellos- ¡Ustedes son buenos chicos!- les dijo alegremente buscándolos y esperando que salieran pronto del polvo para poder abrazarlos, pero ellos no salieron.

Cuando el polvo se comenzó a dispersar, escucharon un quejido; un grito ahogado lleno de dolor y en todos cundió el leve sentimiento de terror; a pesar de ello, ninguno se movió siquiera un poco, hasta que se pudo ver completamente la escena que se había estado ocultando de sus ojos:

Ahí estaban los dos arqueólogos, pero como ninguno de ellos, esperó (o más bien quiso) ver: Sasori permanecía en el suelo, sentado en inmóvil, sosteniendo el cuerpo del rubio y mirando su delicado rostro pálido y sin vida; el pelirrojo ya no lloraba: su dolor había crecido de sobremanera luego de que vio desde la punta de la pirámide como las criaturas desaparecían, y ahora, la aguda sensación en su pecho no podía expresarse con simples lagrimas: quería gritar, correr desesperadamente y después regresar a donde el cuerpo de su amado rubio y terminar con su vida tal cual y éste lo había hecho; pero su cuerpo no le respondía, y tan sólo atinaba a seguir contemplando a ese ángel suyo que reposaba en sus brazos.

Nadie habló, ninguno de los muchachos se atrevió a proferir una sola; ni siquiera Tobi, que había empezado a temblar y cuyos ojos se habían humedecido; Sasuke se abrazó de su hermano: amos tenían gestos de profunda tristeza en sus rostros, los otros tan sólo lucían apenados.

Al fin Konan se atrevió a caminar unos pasos hacía la pareja; cuando estuvo junto a ellos, se inclinó y puso una mano en el hombro de Sasori, de manera maternal y comprensiva, y con la voz más serena que pudo, le preguntó:

-¿Q-qué pasó?

-Para volver necesitaban sangre, y él no pudo encontrar una mejor que la suya propia- le respondió sin apenas levantar la vista- decía… que había que hacerse el sacrificio de un héroe… y él se convirtió en uno…- no pudo soportarlo de nuevo y las lagrimas fluyeron por sus mejillas; la peli azul tampoco soportó ese sentimiento y lo abrazó fuertemente, llorando junto con él.

Pasaron unos momentos más y la chica se separó de él, posando nuevamente su mano en el hombro del joven; buscaba las palabras adecuadas para ese momento, pero no se le ocurrió nada: no había solución, ni vuelta atrás, tan sólo el vacío de lo que seguía de la vida. Estas palabras las pudo leer el pelirrojo en el rostro de la chica; él tampoco veía una sola luz de felicidad, ni siquiera el saber que ahora estaba a salvo era suficiente como para apaciguar una vida próxima sin el rubio.

Y lloró por dentro: no podría sobrevivir ni un día sabiendo que no volvería a ver esa cabellera dorada, que esos ojos azules nunca se volverían a posar en los suyos y que nunca más sentiría la cálida presencia de quien fuera la llama de su vida durante todo ese tiempo desde que lo conoció. Y así como había pensado todo eso, su cuerpo comenzó a moverse prácticamente solo.

Había comenzado a temblar, pero una de sus manos se movió lentamente, recorriendo todo el estomago del rubio, hasta llegar a su pecho, donde estaba la daga de obsidiana; con firmeza, sujetó aquel objeto con el mango y lo comenzó a extraer, cuidando de no hacer más daño al pecho de su amado a pesar de que ya no importaba.

Konan miró lo que este estaba haciendo; al principio no le mostró atención más que a la delicadeza con el que el pelirrojo quitaba el cuchillo al otro, pero cuando éste logró sacarlo completamente y se apuntó a su propio pecho ella le gritó:

-¡Detente!- tomó la mano del muchacho, de manera que detuvo un poco el movimiento, aunque poco a poco la punta iba acercándose más a su pecho- ¡Ayúdenme!- les gritó a los demás, que estaban tan ensimismados en sus propios pensamientos, que tardaron un momento en reaccionar; en cuanto lo hicieron, se abalanzaron sobre ellos, para detener a Sasori, pero justo antes de que llegaran junto a él, un rugido muy familiar resonó en el pequeño llano:

Era una de las criaturas, que al parecer no había desaparecido como todas las demás, al instante los jóvenes levantaron sus armas con la obvia intención de disparar, pero algo los detuvo: era simplemente la presencia de aquella bestia que los había dejado pasmados completamente.

Ese ser avanzó lentamente hacia donde estaba el pelirrojo; los demás muchachos se hicieron para atrás con algo de terror, incluso Konan se separó del pelirrojo al ver que no había peligro pues este había soltado la daga negra por la impresión; la "cosa" siguió avanzando hasta llegar a estar justo enfrente de los arqueólogos, luego se inclinó hacia el cuerpo inerte de Deidara y respiró cerca de su rostro, moviendo algunos de sus cabellos; Sasori miró aquella criatura sin decir ni una palabra, de hecho, había algo en ella que le inspiraba confianza; estiró una mano con cierta duda, y acarició el hocico del "animal"; en cuanto tocó su pelaje, sintió la calidez del contacto.

Entonces la criatura se irguió cuan larga era y emitió un sonido extraño; no era ni parecido a un gruñido; más bien era una dulce nota de una flauta de pan, luego de esto se desvaneció en el aire al igual que las otras, y las partículas que quedaron, hicieron un pequeño remolino alrededor de los arqueólogos.

El pelirrojo sintió que se ahogaba por un momento, y que sus pulmones se llenaban de polvo, pero lo que de verdad le importó, fue el movimiento entre sus brazos; la nueva calidez que emanaba del cuerpo que ahí estaba; trató de enfocar su vista para ver si su tacto no le engañaba, pero sus ojos no le confirmaron eso, sino fueron unas suaves manos que lo tomaron por el rostro y acariciaron sus mejillas.

-¿Deidara?- preguntó y el polvo se disipó en un segundo.

-Aún no era mi hora- respondió una dulce voz.

-¡Dei!- gritó Sasori abrazando al menor- ¿Pero cómo?

-¡Oh, vamos!, ¡No arruines el momento con tus preguntas!- le gritó cierto albino a unos metros de ahí.

-Tiene razón- rio el chico y besó a su amante con dulzura y pasión, enredando sus manos en los dorados cabellos; cuando se separaron se miraron a los ojos unos instantes y el mayor susurró- gracias.

-No tienes porque darlas.

-Claro que sí, me salvaste dos veces- el rubio pareció no entender- con morir salvaste nuestras vidas, pero con regresar… salvaste todo mi ser- se levantó aún con el chico en brazos- ¡Vamos muchachos!, ¡El mundo nos ha dado otra oportunidad!, y contigo Dei… no pienso desperdiciar nada…

Y se alejaron de ahí, dejando atrás sangre, ruinas y restos de un apocalipsis que no se logró consumar…


Inner: Ora si: The End!

Kary: ¡Así es!, esperamos de veras que les haya gustado todo.

Inner: y que levanten la mano quien soltó una que otra lagrimita al principio…

Kary: XDDD, bueno… es cierto, incluso a mi me dieron ganitas de llorar al imaginarme la escena…

Inner: y eso que sabías cual iba a ser el final

Kary: seeee~ pero bueno… haaa

Inner: ¿Pero qué esperaban? ¿Qué Dei matara a Sasori?

Kary: Puede ser, así parece al final del capi anterior.

Inner: de hecho sí… pero así estaba planeado

Kary: xDDD

Inner: Y los últimos agradecimientos son para:

Kary: Grellicious x3, proshvo, mimideichan19, Nyroge y pamela-chan

Inner: de veras que les agradecemos haber leído

Kary: y esperamos sus últimos comentarios

Inner: nos vemos en el próximo fic!

Kary: meta ne!