Solo contigo.
En Londres, el sol ya se había ocultado, y era prácticamente de noche.
Aunque el cielo ya estaba oscuro, se podía apreciar despejado, e incluso las estrellas dejaban verse, y el viento de aquellas tierras lograba despeinar a menudo los rubios cabellos de ambos chicos.
Arthur caminaba al lado de Alfred hacia la entrada del cine, que no estaba nada lejos, manteniendo una expresión un tanto seria en su rostro, mientras intentaba no mirarlo. El joven ingles vestía un suéter gris que se amoldaba perfecto a su esbelta figura, un pantalón negro y unos zapatos de vestir. Se veía muy bien ante los ojos del americano, quien como siempre, vestía muy informal. Este por el contrario llevaba una chaqueta negra, jeans azules un poco ajustados y tenis converse rojos.
El rostro de Arthur mostraba incomodidad, y no había dicho mucho durante todo el camino.
Alfred en cambio, se notaba feliz, y con una sonrisa entre sus mejillas, como si no le importara que Arthur pareciera incomodo o incluso, molesto.
Más de una vez, Alfred había visto la mano de Arthur de reojo. Tenía muchas ganas de tomar aquella mano fría que le pertenecía a su querido Arthur, y entrelazar sus dedos con los de él, cosa que le parecía sin duda una idea tentadora, aunque sin embargo, se abstuvo de ello debido a que no le pareció adecuado hacerlo si Arthur seguía tan serio.
El silencio perduro aun cuando juntos entraron al cine y mientras seguían caminando hacia las taquillas, a Alfred se le ocurrió una idea para hacer que Inglaterra tomara más interés en el. Trataría de darle celos para que las cosas fueran más interesantes, y rompió por fin el silencio que había entre los dos.
—Arthur, en el camino estuviste realmente callado. —le dijo mientras miraba a la gente que pasaba cerca de ellos.
— ¿Y qué? —Arthur respondió con un aire un poco agresivo, como casi siempre.
—Pues pareciera que en realidad no querías venir conmigo. —agrego Alfred volteando a ver para otro lado. De pronto detuvo su paso, y se quedo parado ahí mismo, mirándolo a él esta vez con una expresión un poco seria. —Si no quieres estar aquí conmigo, puedes decírmelo de una vez. Haha~ De todos modos… hay un montón de chicas lindas que quisieran salir conmigo, y que por cierto, ¡tienen un mejor carácter que tú! —finalizo con una sonrisa arrogante de esas que el solo sabía hacer tan bien.
Ante todo lo que había dicho su joven compañero, Arthur no pudo evitar sorprenderse por lo que había dicho el que se hacía llamar su amante, pero después lo que no pudo evitar fue ponerse celoso y enojarse por sus últimas palabras. De algún modo le afectaba pensar que no le importaba a Alfred, y que él podía salir con quien se le diera la gana.
— ¿¡Qué! ¿¡Que rayos me estás diciendo? ¡Si no te gusta mi carácter, entonces puedes ir a divertirte con alguna r*mera o algo así! ¡Yo me largo, maldito engreído! —dijo molesto y se dio la media vuelta dispuesto a irse.
Alfred definitivamente no pensó que reaccionaria de esa forma. No quería empezar otra pelea con él, por lo que se apresuro a tratar de arreglarlo.
— ¡No!, ¡Arthur, era solo una broma...!. —le grito pero no dio mucho resultado puesto que el inglés no se detuvo y siguió marcha adelante — ¡Arthur…! ¡ARTHUUR! —siguió gritando mientras corría hasta alcanzarlo, y antes de que se alejara más, lo abrazo por la espalda, tomando por sorpresa a el otro chico.
— ¡SU-SUELTAME MALDITA SEAA! —dijo casi gritando el rubio despeinado, quien por cierto se había sonrojado un poco.— ¡SUELTAME~!—volvió a decir de manera muy tsundere.
—Vamos Arthur~, ¡era solo una pequeña broma! Es que no me gusta que estemos peleados, y tampoco me gusta verte serio. ¡Me gusta verte feliz cuando estamos juntos….por eso…Quiero tenerte junto a mí en el cine~!—el chico de gafas le dijo haciendo una especie de puchero mientras lo seguía abrazando. Claramente sus palabras eran ciertas.
El británico, se sonrojo aun más con aquello de "juntos" y pudo sentir como subió el calor a sus mejillas.
— ¡Pues no me gustan ese tipo de bromas! —contesto tratando de zafarse de los fuertes brazos de Alfred.
—Haha! Ok ok ¡no lo volve…—rio y no pudo concluir su frase debido a que se dio cuenta de que el comportamiento de Arthur no podía haber sido otro que el de un chico celoso. — ¡Te pusiste celoso Iggy! —dijo aun sin soltarlo.
— ¡¿Qué….?¡ ¡NO SEAS IDIOTA! ¡Y NO ME LLAMES ASI! YO…YO SOLO…. —apenas dijo, pero no pudo seguir tratando de mentir. Le resultaba casi imposible el negarlo. Si, se había puesto celoso, aunque tampoco se lo iba a decir.
Alfred, al notar que Arthur no pudo defenderse ante lo que él dijo, sonrió satisfecho, y entonces se acerco tiernamente al oído de Arthur.
—No te preocupes. Yo solo podría salir contigo. —le dijo suavemente al odio, de una manera muy seductora, que hizo a Inglaterra estremecerse y sonrojarse hasta las orejas, mientras una especie de corriente recorría su cuerpo.
Un momento después, lo libero de la prisión de sus brazos mientras soltaba una risilla— ¡Vamos Arthur, llegaremos tarde a la función~!— dicho esto, volvió a actuar despreocupadamente, y ahora sí tomó sin culpas la mano de su acompañante, quien seguía sonrojado, pero ya más tranquilo. Lo condujo hacia las taquillas para comprar los boletos.
Arthur no podía percibir mucho a su alrededor, y de hecho, no le importaba hacerlo. Sus ojos estaban centrados en Alfred, y lo que este había hecho hace unos momentos, le había parecido extrañamente agradable.
El ojiverde aun no se podía acostumbrar a tener una relación sentimental con el estadounidense, y esa era principalmente la fuente de sus diferencias, sin embargo lo único que en ese momento le interesaba era estar junto a él. Junto a ese chico rubio desbordante de energía. Claro que ni siquiera lo admitía para el mismo.
Arthur pensaba en tantas cosas en ese momento, que no presto atención a la compra que había hecho Alfred. No presto atención a qué tipo de boletos había comprado, que película se suponía que verían juntos.
De pronto, la voz del oji-azul lo trajo de vuelta.
—Ya compre los boletos Arthur. ¡Vamos a comprar rosetas de maíz, refrescos y dulces! — dijo alegre y esbozando una más de sus sonrrisas, apretó su mano con dulzura, conduciéndolo hacia la dulcería.
Arthur sonrió, y solo asintió con la cabeza, siguiéndolo obedientemente.
El entusiasmo y la sonrisa de Alfred eran en verdad contagiosos…..Y encantadores también, lo que hizo que Arthur pudiera sentirse realmente feliz al lado de Alfred. De su compañero….¿su amante…?
[Continuara~]
Gracias a todos los que de nuevo leyeron. En especial gracias a las primeras 5 chicas que dejaron review, ya que me motivaron a escribir escenas "candentes" para el siguiente capitulo xD, que por cierto no tardara mucho en publicarse.
De nuevo, aclaro no soy una experta en esto de escribir, pero aun asi, doy mi mejor esfuerzo.
Me gustaria que dejaran un review para saber si les gusto, o no les gusto... TwT.
¡Feliz año nuevo queridas fujoshis!~
