Capítulo 12

"Una buena idea pero… ¿un mal resultado?"

Su alimentación mejoró, carne, tubérculos más variados, apios silvestres, higos secos, serpientes asadas (eso no lo supieron hasta mucho después), carne de canguro y de otras que se le antojó muy delicada… y blancas y gordas larvas (que optaron amablemente por cederlas al notar que para ellos era un exquisito postre) y durante su incursión a un arroyo peces asados y cangrejos.

También tuvo un precio un notable esfuerzo por parte de los chicos. A un precio: Los chicos fueron presionados, casi, casi amenazados que aumentaran el ritmo de su avance, y a pesar del calor del desierto lo lograron; caminaron de día y parte de la noche, al menos dos días más. En realidad su avance no fue tan difícil porque su alimentación era mejor y tenían más agua.

Era otra cosa la que mantenía a Ray… preocupado. Un incidente hizo que la suspicacia del tigre blanco se activara:

Esa misma mañana se encontraron bajo un altísimo pero delgado árbol. El más joven de nombre Nweam intentó sin éxito bajar unos extraños y redondeados frutos verdes, no podía subir a riesgo de caerse en lo que se miraba un frágil tronco. Lo intentó con una vara y una piedra… nada. Aunque los aborígenes lo intentaron no pudieron alcanzar la frutas que se encontraban. Tyson en un gesto de agradecimiento les dijo (por decirlo así) les dijo que las bajaría. Tomó el lanzador y apuntó con mucho cuidado y limpiamente bajó un racimo de esas frutas, que cayó en las manos del más joven de sus acompañantes. Quien sonrió satisfecho. Tyson se llevó la mano al estómago y señaló la fruta. El muchacho negó. Extendió sus manos y las abanicó.

Tyson se encogió de hombros, mientras el muchacho guardaba esos frutos en su morral. Bajo la atenta mirada de los mayores. Nme nunca quitó la mirada del blade de Tyson.

Quizá solo fuera coincidencia, o quizá no, pero dos sucesos aparentemente sin relación le incomodaban, aunque por el momento prefirió no compartir sus inquietudes con sus compañeros.

Aunque era difícil mantener la calma.

Porque tanto en el día como en la noche sus guardianes miraban el cielo y se consultaban entre sí, sus rostros graves denotaban cierta impaciencia por no decir preocupación. Sin embargo, era la comunicación la que limitaba su conocimiento, por mucho que ambos se esforzaron (Ray y Nme) no podían entenderse el por qué de ese apresuramiento, esa urgencia de avanzar…

Sin embargo, mientras más caminaban poco a poco Ray comenzó a sentir esa extraña sensación de llegar… que algo le llamaba… que tenía que avanzar. Era y no era familiar. Miraba continuamente al poniente, aunque en apariencia se dirigían al sur, aunque con esos recovecos que tomaban no era muy certera su suposición.

Nme lo vigilaba y lo comentaba con sus amigos… conocidos o lo que fueran de él; los jóvenes no se daban cuenta de la sonrisa que se asoma en el rostro de Nme cada vez que miraba el desasosiego de Ray.

― "¡Kata Tjuta!" ― repetían constantemente.

Y era en esos momentos que avanzaban sin parar, no obstante las protestas de Tyson o el cansancio de Max y Kenny.

--ooOoo--

En uno de los descansos Tyson sacó distraídamente su blade y lo lanzó a unas rocas. Empezó a girar ante la atenta mirada de los aborígenes. Quienes se mostraron interesados en el extraño aparato, aunque algo asustados por la forma en que se movía siguiendo la voluntad de su dueño.

Nme apareció, detrás de Ray (silenciosamente como de costumbre) haciéndole estremecerse sin querer. Miró fijamente a Tyson y luego al resto. Parecía muy pensativo. Su rostro serio parecía que no estaba a gusto con eso.

Ray iba a decir que lo guardara cuando Nme se le acercó y le señaló a Dragoon. Y luego a él, a Max y a Kenny. Con una vara dibujó cuatro triangulitos que obviamente eran sus blades. Señalaba nuevamente a Tyson (quien se daba por no enterado) y a los otros.

Max que estaba a su lado sacó a Dracil.

Nme afirmó y señaló a Ray.

― "Parece que está interesado en los blades" ― comentó Max ― "Creo que deberías sacarlo"

― "No sé Max, quizá no sea buena idea" ― dijo con preocupación el chino, aún con dudas imitó al rubio.

Nme se quedó mirando a Kenny. Los chicos sabían que no tenía ningún blade. De nuevo el hombre señaló el blade de Tyson y al chico de gafas. Dijo algo, ninguno entendió.

Repitió lo dicho con un poco más de enojo.

― "Y-yo no tengo" ― tartamudeó Kenny quien instintivamente sujetó a Dizzy.

Uno de los hombres golpeó una vara contra el suelo haciendo que Kenny retrocediera asustado (estaba sentado en el suelo) y que Tyson perdiera la concentración y su blade se detuviera.

Nme se acercó a Kenny y el pequeño retrocedió aterrado. Cuando hizo el intento de sujetar a Dizzy, Tyson intentó detenerlo, pero no contó que los otros hombres fueran más rápidos y apuntaron sus lanzas y cuchillos a los otros chicos.

Ya inmovilizados, se acercó a donde Kenny y le intimó a entregarla, Kenny la apretó más contra sí, tratando de protegerla. El rostro de Nme se atirantó y uno de los presentes golpeó con el pie desnudo el suelo.

― "Kenny… dásela" ― le pidió Ray.

― "R-Ray… no" ― musitó el Jefe.

― "Hazlo Kenny" ― le urgió Ray al notar como los rostros de los hombres se atirantaban.

― "No lo hagas Kenny" ― intentó adelantarse Tyson pero un cuchillo en su garganta le hizo reflexionar.

Max no decía nada de puro aterrado.

Kenny la ofreció… Nme la recogió. La palpó… tratando de reconocer tan diferente textura, la zarandeó (ante la desesperación de Kenny); arriba, hacia abajo, a un lado, hacia el otro tratando de escuchar algo. Por lo menos eso pensaron los chicos.

Al parecer no encontró lo que buscaba. Se sentó en una roca, la puso boca abajo y encontró con un poco de esfuerzo encontró la forma de abrir y sacar la batería.

Kenny lanzó un triste gemido.

Ya sin la batería, Nme metió los dedos hurgando cada espacio. La volvió a mover bruscamente, nada.

Una idea surgió en la mente de Max.

― "Contrabando" ― tragó en seco… ― "Ray… creen que somos contrabandistas"

― "¿Contrabandistas? ¿Pero de qué?" ― preguntó Tyson.

― "Diamantes… este país es famoso por sus diamantes" ― jadeó involuntariamente ― "Deben creer que… traficamos con diamantes o con…"

― "o dinero…" ― completó el joven chino.

― "¿Qué pasa si no encuentran nada?" ― preguntó Tyson.

― "¡¿Qué van a encontrar si no tenemos nada?" ― protestó Max.

― "Eso temo… Max… eso temo" ― sentenció Ray.

---oooOooo---

Kai despertó de su corta siesta. No podía darse el lujo de dormir tan profundamente, en especial cuando existe el latente riesgo de despertar acompañado de alguna no tan amigable serpiente. Por suerte su sentido del oído se había acostumbrado a los sonidos del lugar y cualquier reptación, pasos o rodamiento de una piedra era detectable para su sensible sentido.

Su problema más serio además de sus heridas era el agua. Las dificultades con el agua eran grandes. Si bien había logrado aumentar el volumen de recolección, aún era insuficiente para un lugar como ese. No podía permanecer escondido en la profundidad de la cueva, aunque fuera más fresca, arriesgándose a tener inoportunas visitas o perder las que pudieran mostrarse desde lo alto de la cueva donde se encontraba, en especial porque aún le era difícil moverse con soltura. Un grito podría llamar la atención y encontrar ayuda o ver a los otros.

Al principio pensó en dejar la parte más brillante de su blade para que la luz del sol reflejara sobre ella como una señal porque era muy pequeña, aunque la luz del sol no era tan directa en el lado donde se encontraba. Tampoco el desarmar su blade era una idea atractiva.

Sobre la comida… era bastante bueno para ayunar y limitar la ingesta de alimentos era menos problemático que el agua. Las serpientes, ya llevaba tres más una que se asaba al sol y una incauta lagartija era suficiente para él.

Al parecer las serpientes habían entendido que penetrar al lugar no era buena idea y se mantenían alejadas o por lo menos no ya subían como era su costumbre, bueno si no se toma en cuenta que las más grandes devoran a las pequeñas y las antiguas propietarias del lugar lo eran.

Unos sutiles pasos le hicieron ver de reojo. Un pequeño movimiento de adentro le alertó… agudizó lo más que pudo su oído mientras sus ojos lograban divisar el origen del sonido. Durante algunos minutos el sonido cesó… pero era paciente y su visitante no. El ruido volvió a presentarse. Se acercaba lentamente. Tenía preparada una piedra como primer ataque.

Su visitante se asomó… Kai contuvo el aliento al descubrir quien era. No dudó como tampoco falló su puntería.

Su visitante yacía tendido en el suelo.

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Los chicos rezaban en silencio esperando que la parlanchina computadora se mantuviera en silencio. El hombre tocó su pantalla, sintiendo una extraña sensación que no comentó. Tocó el teclado… nada. De repente un botón le llamó la atención. Lo presionó y la pantalla se encendió. Por el susto la dejó caer, pero, quizá por primera vez en su vida Kenny se movió a tal velocidad que a duras penas logró que su aparato cayera en sus manos.

De la nada, Dizzy entonó los mismo cantos que antes… para luego acallarse… pero no a ruego de Kenny, sino porque impulsivamente pulsó el botón del volumen.

Se quedó en silencio. Algunos pájaros se escuchaban lejanos en el cielo. Todos tragaron en seco cuando vieron como el mayor de los hombres se acercó a Nme. Éste parecía pensativo. Hablaron suavemente. Al parecer trataban de llegar a un acuerdo.

Nme negaba y afirmaba mientras el otro llevaba el peso de la conversación. Finalmente Nme los señaló y el otro hombre gritó algo. El hombre que tenía al chico más cercano estiró su mano.

Tyson fue el primero en entender y negó con la cabeza mientras apretaba con más fuerza su blade. Pero no fue suficiente y uno de los hombres golpeó con su jabalina el rojizo suelo. Mientras insistía con más fuerza sobre el blade.

― "Tyson, dáselo" ― pidió Ray.

― "No le daré a Dragoon" ― negó el chico de la gorra.

― "Es solo un blade… no tienes a Dragoon" ― le recordó el pelinegro mientras extendía su preciado blade al hombre que también le exigía la entrega.

Max hizo lo mismo, no sin cierta inconformidad. El sonido de la madera golpeando el suelo se hizo presente.

― "Tyson, por favor" ― pidió Max, al notar como el hombre se acercaba amenazador a su amigo japonés.

Kenny sollozaba en un extremo apretando a Dizzy.

—ooOoo—

Kai miraba detenidamente el inerte animalito a sus pies. No era muy grande, pero en sus condiciones era una presa valiosa. El pelaje de la rata era casi del color de la arena cabía perfectamente en su mano. No era amante de matar animales, pero su supervivencia lo exigía, además, ya no podía hacer nada por remediarlo…

Respiró profundamente. Una mueca se dibujó en su rostro, mientras pensaba que Tala y los otros se reirían de él al notar sus escrúpulos.

Siembre había preferido quedarse sin comer antes que llegar a esos extremos… no es que le diera asco… no mucho; tampoco era tan 'delicadito' como argumentara Bryan… era una cuestión de principios, el no matar a menos que fuera amenazado o fuera su única forma de sobrevivir. En este caso tenía comida y esa muerte fue innecesaria.

Durante algunos minutos vaciló. Sentado en el suelo y apoyando su espalda se debatía que hacer. Cerró los ojos, teniendo cuidado de no dormirse. Suspiró largamente antes de ponerse de pie, no sin cierto dolor que nada tenía que ver con la muerte del roedor. Sujetó firmemente al animalito del cuello y salir a la luz.

Tomó el disco de ataque y lo reacomodó en su blade. Y comenzó la disgustante tarea de desollar y preparar al roedor.

---ooOoo---

Los jóvenes Bladebreaker aún no salían de su asombro al seguir con vida… y más aún que les dieran de todavía sus frazadas (ponchos, sábanas o mantas) comida y agua. Su blades aún permanecían en poder de Nme… extrañamente Dizzy no fue arrebatada y viajaba con Kenny… aunque ellos no viajaban del todo cómodos.

El motivo, sencillamente hubo un intento de fuga… infructuoso, por cierto.

Lo intentaron en la noche. Nme no estaba cuando despertaron y a una señal de Ray intentaron escabullirse pero rápidamente fueron reducidos al orden y durmieron con las manos atadas a sus espaldas.

En la mañana, aún no había aparecido Nme. El que parecía al mando les hizo una señal que tenían que levantarse y seguir. En esta ocasión no solo continuaron con las manos atadas a la espalda, como precaución tenían sogas en el cuello, unidos unos a otros de esta forma.

Avanzaron unos dos kilómetros (para ese momento Dizzy era llevada por el más joven de ellos, Nweam y no de buena gana), cuando apareció Nme.

Nme no parecía contento con lo que vió y pese a la explicación que le diera su subordinado, a su orden fueron liberados de las ataduras de su cuello. Solamente Kenny fue desatado de sus manos y devuelta Dizzy, para alivio tanto del chico como del joven guerrero.

Al mediodía, Nme se acercó a Tyson a quien le quitó la gorra, pese a las protestas del peliazul. Se acercó a donde estaba Ray a quien hizo ponerse de pie. Llamó a Nweam (el más joven de ellos) a quien le puso la gorra de Tyson, lo ató frente a ellos, aunque con las manos al frente.

A su señal, el joven empezó a correr, a una distancia de cinco metros Nme alzó su lanza y la dirigió contra el joven. Los chicos gritaron cuando vieron como la lanza le arrebataba la gorra. El joven levantó sus brazos y otro de ellos le lanzó un cuchillo cortando la atadura. El muchacho sonrió y recogió la gorra, la lanza y el cuchillo.

La mirada de Nme se dirigió a los ojos dorados… mientras sostenía un cuchillo. Y señalaba la comida y agua.

No era difícil interpretar la amenaza, en especial cuando todos sacaron sus cuchillos y golpeaban con fuerza el suelo con sus lanzas.

― "¿Ray?" ― preguntó Max.

― "No tenemos muchas opciones ¿no?" ― preguntó Ray.

― "No, me niego, no habrá nada que me obligue a aceptar…" ― se interrumpió cuando su estómago protestó… ― "¡Diablos!"

Ray suspiró pero asintió.

Nweam regresó y sin mucha ceremonia puso la algo maltrecha gorra a Tyson, quien bufó molesto.

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Después de la comida, la comitiva avanzó más rápido, aunque no todos de buen ánimo, quizá porque regresaron las ataduras a sus manos, aunque ahora hacia delante.

Acamparon mientras esperaban… algo.

Como siempre les dieron algo de comer y agua. Sorprendentemente el apetito de Tyson había disminuido, quizá porque estuviera molesto, preocupado o temeroso, lo cierto es que hasta su independiente estómago se comportó.

Era a Nweam quien se había adelantado hacía unas horas, así que cuando apareció los chicos se extrañaron que se miraba sonriente… parecía feliz pero al mismo tiempo asombrado. Unos ancianos aparecieron detrás de él. Parecían muy importantes porque todos, hasta Nme se inclinaron… bueno unos más que otros. Sus largas barbas blancas le daban un toque de solemnidad.

Nme se adelantó y les saludó con más formalidad, mientras se sentaban a una distancia prudente de ellos. Algo explicaba y señalaba a los jóvenes Bladebreakers, en especial a Max y les enseñaba los blades, que para consternación de los chicos los ancianos los tomaron y examinaron.

― "¡HEY!" ― protestó Tyson.

Pero su queja fue prontamente acallada por una mirada de uno de los hombres. Los chicos guardaron silencio, aunque atentos a los gestos de los recién llegados.

Los ancianos miraron detenidamente a los chicos y murmuraron algo antes de levantarse y entregaron a Nme los blades además de un paquete de dimensiones regulares envuelto en una especie de piel.

Casi al tiempo de irse llamaron a Nweam quien se inclinó ante ellos mientras le entregaban algo que no pudieron distinguir en la distancia. Luego los mismos ancianos se fueron.

El joven se acercó a uno mayor ante quien viéndole detenidamente tenían una semejanza muy particular, sin duda parientes. Señaló hacía el poniente y ante la sorpresa de ellos abrazó al hombre mayor. Después se inclinó y le ofreció lo que parecía ser una extraña pieza de madera. El hombre la recibió y afirmó. Sacó un pequeño tarro y se lo entregó. Nweam se inclinó y lo recibió con gran ceremonia.

Después de esa singular demostración… continuaron hacia el poniente.

No les ataron y como descubrirían más tarde fue mejor, porque el terreno era quebrado, ofrecía muchas dificultades así no se diga con ataduras y cargarlos no era precisamente una de las prioridades de los hombres de Nme y aunque lo fuera, ninguno, aunque quizá Kenny lo hubieran aceptado.

Casi atardecía cuando finalmente lograron salir de la oquedad del terreno y frente a ellos se encontraron con una de las maravillas de la naturaleza, grupo increíble enormes formaciones rocosas rojizas altas e imponentes, por lo menos de unos 300 a más de 500 metros de altura; más de uno abrió la boca estupefacto. En especial porque en ese momento como si la naturaleza les enseñara que tan esplendida pudiera ser lentamente cambió del color rojo al morado creando un inolvidable espectáculo.

Fue en ese instante que supieron finalmente donde se encontraban… Australia.

― "¿E-estamos en-en los Montes Olga?" ― preguntó Kenny.

― "Eso parece…" ― musitó apenas Max.

― "Pero…" ― comenzó Tyson.

― "Entonces…. ¡Entonces estaremos bien!" ― casi gritó Max ― "Hay un puesto de guardias…eh… ah… ¡Ah… eh… e-estaremos bien!" ― casi lloró.

Ray continuaba en silencio mirando atentamente los singulares monolitos y las serias caras de Nme y los otros hombres.

La emoción era comprensible.

Hacía casi un año, durante el campeonato habían llegado a Ayers Rock, ahí quedaron de encontrarse los cuatro antes de empezar en serio a luchar. Kai, Tyson, Max y Ray… solos y como favor especial les dejaron subir.

— "¡VAMOS!" — gritó con emoción Tyson quien avanzaba…

Fue detenido abruptamente por la mano morena de uno de los hombres de Nme y frente a él clavada una muy conocida lanza.

El resto de los chicos paró en seco. Miraron sorprendidos a los otros. Nme negó con la cabeza y señaló el sol que poco a poco bajaba. Luego Dirigió su mano en sentido opuesto y murmuró algo. Tyson insistió en avanzar pero la mano firme le detuvo. De igual forma que Nme señaló al oriente y luego al cielo y luego al poniente.

— "Creo que debemos esperar hasta mañana" — comentó Ray.

— "¿P-pero por qué?" — protestó Max — "Si nos apresuramos encontraremos a los guardias y se comunicaran a casa y… estaremos de vuelta, podrán llamar a… por ayuda para Kai"

— "Lo sé Max… pero no podemos hacer nada a riesgo de molestarlos… y no estamos en condiciones para eso"

Lo que no quiso decirle al norteamericano fue que quizá lo habían hecho para no llegar con los guardias y correr el riesgo de ser acusados de secuestro y ellos liberados… y corrían el riesgo de ser asesinados.

— "Mañana estaremos en casa" — canturrea el rubio mientras contemplaba.

Kenny dormía a un lado abrazado a Dizzy.

— "¿Te preocupa que nos maten?" — Tyson comentó con bastante calma para sorpresa de Ray.

— "Si" — dijo después de un rato y en voz baja para que Max no le oyera.

— "No creo que lo hagan" — continúo Tyson — "De haberlo querido lo hubieran hecho antes, ahora sería muy peligroso con la fogata a la vista de la estación de guardias"

Ray parpadeó ante el razonamiento de Tyson, quien se miraba muy pensativo mientras contemplaba el fuego abrazando sus rodillas.

— "Dime… ¿No te parece extraño que estemos en Australia, especialmente en es parque y nadie nos haya encontrado?"

— "Si" — musitó Ray — cuya sorpresa aumentaba ante la actitud de Tyson.

— "Creímos que eran ladrones… y ¿Si es al contrario?"

— "No entiendo" — declaró Ray.

— "Creo que piensan que somos contrabandistas o algo así y ellos son los guardias"

Ray se rascó la nariz, analizando lo dicho por el chico de gorra. Era bastante probable que estuviera en lo cierto, sin embargo, aún quedaba el hecho que no entendieran el inglés, sus trajes tan aborígenes con armas tan simples… tan rudimentarias y su extraño comportamiento ante Dizzy, como si nunca hubieran estado cerca de un ordenador portátil.

— "Será mejor que nos durmamos" — señaló Tyson, notando como Max, se había dormido con una sonrisa en su rostro — "Mañana tendremos la respuesta, Ray"

— "O más preguntas…" — dijo para sí antes de dormirse.

Tan cansados estaban que no escucharon un extraño sonido, grave y particular… (aunque no desconocido, porque ese precisamente era el que reproducía Dizzy) proveniente de un instrumento musical más particular, los cantos que de alguna manera celebraban algo y anunciaban que algo místico y maravilloso se vería mañana.

En la oscuridad Nme dibujó los cuatro triángulos con la punta invertida y sobre ellos colocó tres blades y miró… un espacio quedó libre.

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Uyyyy… finalmente logré actualizar.

Agradezco a todos aquellos mis apreciables lectores que pese a la tardanza aún siguen la historia o apoyan a esta muy retrasada escritora.

A algunos les contesté en la entrega anterior, otros por ser anónimos no. La mayoría acertó donde se encontraban cuatro de cinco chicos… Hasta el momento nadie ha acertado donde se encuentra Kai.

Quería que se encontraran… pero no estoy tan segura que lo hagan en el siguiente o quizá si, porque ya se me acabaron las opciones.

Como siempre y quizá con más aprecio: GRACIAS

Un abrazooooooo.