Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es otra pequeña novela que me ha cautivado. De la misma autora de Robando un corazón, los personajes Eward & Bella no dejan de desaparecer de mi mente, asi que aqui estoy otra vez compartiendo con ustedes esta magistral novela. Solo he cambiado ciertos detalles para que se adapte mejor a ellos. Al Final mencionaré quien ha sido la excepcional autora y así podamos mantener el misterio jeje. Espero lo disfruten mucho, como yo lo hice!
Y llegó el tan esperado final.. Espero que lo disfruten mucho, yo le tomé mucho cariño a esta historia. Nos vemos en los agradecimientos!
Capítulo 8 "El desenlace"
—Digamos que quiero que se me compense —respondió.
Entregándole el bolso, y tomándola por el brazo, comenzó a dirigirse hacia el coche.
Por mucho que Bella pensara que se estaba portando como un bruto y un desalmado, se encontraba tan cansada y se sentía tan derrotada, que no pudo hacer otra cosa que seguirle sin oponer resistencia.
Para cuando entraron en la autopista a la salida del aeropuerto, Bella ya se había quedado dormida. De repente, entre tinieblas, oyó la voz de Edward que le decía:
—Ya hemos llegado.
Sintió que él la ayudaba a salir del coche, a cruzar el porche, y a entrar a la casa. Después la tomaba en sus brazos, y… ya no sintió nada más.
Se había quedado profundamente dormida.
Cuando abrió los ojos, hacía un sol espléndido, y estaba en la cama grande sola. Todavía adormilada, sintió un malestar, una ansiedad que la invadía. Su memoria empezó a abrir una pequeña rendija entre los grandes cortinones que la bloqueaban.
Edward se iba a casar, ella no lo había podido soportar y se había escapado.
Pero, si se había escapado, ¿qué estaba haciendo allí en su cama?
Los cortinones empezaron a abrirse.
Edward la había pillado en el aeropuerto. Lo sabía todo. Sabía que ella había intentado espiarle para Jake. Y para castigarla, la había obligado a volver con él.
Luego la había llevado a casa, y subido a la habitación. La habría desvestido también, porque estaba desnuda. Y de seguro dormido con ella, porque la cama y la almohada no dejaban lugar a dudas de haber sido usadas.
Ahora tendría que enfrentarse a él, y pagar por lo que le había hecho. No es que le hubiera hecho nada, pero Edward sin duda consideraría que intentaba hacérselo.
Pero no era cierto. Aunque Edward no la hubiera descubierto, nunca le hubiera pasado ninguna información a Jake. Claro que ni en un millón de años conseguiría convencer a Edward de que ésa era la verdad.
Miró el reloj. ¡Las doce!
Llevaba durmiendo por lo menos doce horas. Tenía que ducharse, vestirse y enfrentase al mismísimo infierno, pero de una u otra forma se lo había buscado, así que en enfrentaría como una valiente.
Temiéndose lo peor, nada más terminar de arreglarse bajó a la cocina, donde Edward parecía la viva imagen de la vitalidad y la energía. Más despierto y más alerta que nunca, con algo que ella sabía era su perdición en la batalla, estaba peligrosamente atractivo y seductor.
—Iba a subir ahora mismo a ver si te habías despertado. He servido el almuerzo en la terraza. Debes de estar muerta de hambre.
—Sí, bastante. –contestó casi temiendo lo peor.
—Lo he cocinado todo yo solo, porque le he dado a María el día libre para que tuviéramos más intimidad.
—Lo dices para asustarme —dijo en tono tembloroso Bella.
—Pues parece que lo he conseguido. Tampoco tienes que poner esa cara de conejo acorralado.
—Edward, lo siento…
—¿Qué te parece si comemos primero, y dejamos las disculpas y demás para después? –la cortón con un tono firme sin darle a ella opción a nada.
Un silencio tenso reinó durante toda la comida.
—Tomaremos el café allí en la sombra, si te parece, porque el sol está empezando a calentar.
Terminado el café, y a sabiendas de que Edward estaba esperando que ella hablara, Bella no sólo permaneció callada, sino que hizo gala de no tener ni intención de iniciar ninguna conversación.
—Vaya, vaya, vaya… un conejo acorralado pero con carácter. Si recuerdo correctamente, estabas a punto de pedirme disculpas o me equivoco?
«Tu tía abuela te va a pedir disculpas», pensó Bella.
E inmediatamente respondió:
—Así es. –dijo con la cabeza gacha, sabía que era lo que le correspondía hacer pero aún así le molestaba que Edward quisiera humillarla.
—¿Y quieres que te perdone?
—No. Sólo quiero que me creas cuando te digo que nunca le hubiera pasado a Jake ninguna información.
—Te creo.
Oírle contestar eso la tranquilizó y, tras soltar un suspiro de alivio, continuó en tono mucho más suelto y sincero… le creía y eso a más de sorprenderla, le bajo todas sus defensas.
—Yo me negué desde el principio, y no quería ni ir a pedir el trabajo…
—Eso quedó demostrado desde el principio. Se te notó en la cara de satisfacción que pusiste cuando creíste que no te iba a dar el empleo. Pero claro, no querías decepcionar a Black, así que lo aceptaste –hizo una pausa para esperar la confirmación de Bella, quien asintió y él continuó -Luego decidiste que le dirías a Black que yo era un impresentable y tal vez un jefe inapropiado acosador, para que te dejara marchar de mis garras.
¡Por eso le había robado el móvil!
—Lo que hubiera sido una total pérdida de tiempo, dado que a Black le hubiera dado igual, es más te hubiera ordenado que siguieras adelante. Bastantes molestias se había tomado él al respecto.
—¿Cómo es que lo sabes todo?
—Kate, mi ex secretaria personal, me puso sobre la pista hace ya tiempo. Ella iba a un gimnasio donde una tal Leah se había hecho muy amiga de ella. Pero Kate es muy lista, y en nada de tiempo se dio cuenta de que la amiga en cuestión la estaba usando para sacarle información sobre mí. Luego se enteró de que se trataba de la hermana de Black, y me lo dijo. Black ya había intentado espiarme anteriormente, pero su agente resultó ser un inútil. Por eso esta vez recurrió a alguien de mayor confianza, su hermana. Yo contraté a un detective que me mantenía informado de sus idas y venidas. Cuando me enteré de su plan, decidí pasar al contraataque dándole facilidades…
—¿Facilidades?
—Le dije a la señora Rogers, que tan pronto como Black se dirigiera a ella, le diera vía libre a lo que pidiera. Por ejemplo, poner a la señorita Swan la primera en la lista de candidatas al puesto de trabajo.
—¿O sea, que tú ya sabías quién era yo antes incluso de que yo me presentara a la entrevista?
—Exactamente.
—Si sabías que era una trampa, ¿por qué aceptaste entrevistarme, y mucho menos, darme el trabajo?
—Eso ya te lo contestaste tú sola antes cuando me dijiste que para vengarme rompiendo tu compromiso.
—Pero eso no tiene sentido si tú ya sabías que tenía otra mujer, y que se estaba aprovechando de mí.
—Una pregunta. ¿Cómo logró convencerte si tú tenías tan claro que no querías hacerlo?
Bella no contestó.
—Supongo que te lo pidió como prueba de tu amor.
—Sí.
—Lo tienes que haber querido mucho.
—En ese momento pensaba que de verdad lo quería.
Edward permaneció callado durante una eternidad, o al menos eso le pareció a Bella.
—¿Y ahora?
—Ahora me he dado cuenta de que me he estado engañando a mí misma.
—Lo sabes desde ayer, imagino, cuando descubriste que te engañaba.
—No. Lo supe antes de eso, que nunca lo había querido y que ni siquiera me había gustado. Todo había sido una estúpida chiquillada.
—Pues no tienes aspecto de estar destrozada.
—Porque no lo estoy.
—¡Qué mala suerte tienes con los hombres!
—Lo dices como si hubiera tenido cientos.
—Que yo sepa James y Black… ¿o más?
De ninguna manera le iba a dejar saber lo sola que había estado al respecto.
—Unos cuantos…
—¿De acostarse?
—De amigos.
—¿De amigos con los que te acuestas?
—No. No me suelo acostar con mis amigos.
—Por lo menos con James sí.
—Tampoco.
—¿No me digas que no te acostaste con él?
—No.
—¿Ni siquiera lo intentó?
—Lo intentó demasiado. Me caía bien, pero yo no estaba enamorada de él y no me quería acostar con él. Por eso rompimos.
—¿Es que tú sólo te acuestas con alguien cuando estás enamorada?
Bella se dio cuenta de que ella sola se había metido en la trampa, y se quedó callada.
—¿O sea, que sólo te has acostado con Black?
Bella bajó la mirada, acaso era un problema que no se acueste con alguien?
—Aparte de unos pocos besos, jamás hizo ni intención de tocarme. Por eso seguí con él.
—Me gustan las mujeres con principios. –Edward sonrió complacido.
—No te rías.
—No me río, lo digo en serio. Me gustaría que la mujer con la me case tenga esos principios.
—Seguro que los tiene.
Con sus ojos verdes clavados en los de ella, Edward dijo suavemente:
—Hay una cosa que no entiendo.
—¿El qué?
—Hace un instante dijiste que sólo podías acostarte con alguien si estabas enamorada de él.
—O que me guste muchísimo.
—O sea, que yo te gusto muchísimo.
—Sí…
—O sea, que según tus palabras, no te has acostado con nadie, sino conmigo. Y sin embargo, no eras virgen.
La furia se apoderó de ella, porque siempre la acorralaba con sus palabras y ella no se enteraba hasta que era demasiado tarde?
—Eso no es para nada asunto tuyo… —empezó a decir.
—O quizás sí —la cortó él, pasando inmediatamente a un tono mucho más íntimo— Déjame que te cuente una historia –comenzó a caminar a su alrededor muy, muy cerca, quedándose parado atrás de ella donde casi sus labios podía rosar su nuca y su hálito se colaba en su cuello -Hace siete años, cuando yo era un joven alocado e inexperto, creí que me había enamorado de una despampanante rubia llamada Rose.
Bella palideció y se sintió desfallecer. Edward se puso en frente de ella para mirarla a los ojos.
—Era divertida, extrovertida y fenomenal en la cama. Cuando estaba a punto de declararme a ella, me enteré que me había estado usando mientras se encontraba un marido millonario. ¿Tú conoces la expresión «matar al mensajero»? –hizo una pausa para escuchar la respuesta de Bella, pero percatándose que ella no emitiría n un solo sonido ya que estaba petrificada, continuó -Pues eso es exactamente lo que yo hice. Lo pagué con una colegiala inocente que estaba convencida de estar locamente enamorada de mí.
Bella cerró los ojos, ahora sí se sentía emocionalmente acabada.
-Jamás me lo he perdonado. Aquella misma tarde volví al lugar donde vivía a pedirle perdón, y decirle cuánto me arrepentía de haberme portado como un salvaje. Sin embargo, las cosas se volvieron contra mí, y ella tuvo la oportunidad de ejercer su pequeña venganza cuando me acusaron de ser una especie de criminal. ¿Sigo?
Bella a más de petrificada, estaba sorprendida, él lo sabía todo… pero estaba asombrada también, pedirle perdón, había dicho? Oh no eso significaba que estaba más enojado por la venganza que había arremetido cuando dije no conocerlo. Se sintió morir pero pudo contestar.
—Lo siento —murmuró—. No debí haberlo hecho, pero me sentía tan dolida y humillada…
—Y con toda la razón del mundo, sólo que entones yo era demasiado joven para darme cuenta de ello. Al día siguiente volví, y me dijeron que tu madre y tú se habían ido. El padre de Rose dijo que no sabía ni adonde ni por qué se habían ido, lo que me hizo pensar todavía más que había sido por mi culpa.
—No fue por ti. Yo quería irme de Nueva York, pero no por ti. Mi madre tenía que irse…
Brevemente le contó cómo habían sucedido los hechos.
—Lo siento, no sabía que las cosas hubieran llegado hasta ese punto. Yo seguí yendo a ver si había noticias vuestras. Rose terminó admitiendo que lo de King había sido un desastre y, jurando que me quería, me pidió que siguiéramos como antes. Pero es asombroso cuánto se aprende en la vida cuando te hieren. Me di cuenta de que tenía mucho que agradecerte.
—¿O sea, que no estás enfadado conmigo?
—No. Lo que estoy es arrepentido de haberte hecho lo que te hice. Podía haber arruinado tu relación con los hombres para el resto de tus días… Y quizás lo hice. ¿Has estado realmente enamorada de un hombre alguna vez?
«De uno solamente», contestó Bella en su mente.
—¿Lo has estado? —repitió él.
—¿Cuándo te diste cuenta de que era yo? —preguntó para cambiar de tema.
—Cuando el detective al que había contratado me enseñó una foto tuya. No podía creérmelo. Llevaba siete años buscándote. Aunque hayas crecido y madurado, nunca hubiera dejado de reconocer tus ojos. Los más preciosos del mundo. Unos ojos que me han obsesionado estos siete largos años.
En un ataque irrefrenable de masoquismo, Bella comentó:
—Irina tiene unos ojos increíbles. Bueno, toda ella es guapísima.
—Sin ninguna duda. Cara perfecta, cabello y ojos bellísimos, un cuerpo de ensueño. Una lástima que no sea mi tipo.
—¡Que no sea tu tipo!
—No. A mí me gusta más el tipo de mujer de cara ovalada, melena castaña sedosa, ojos chocolates inmensos, y una boca apasionada.
Sin poder refrenar un temblor general, Bella preguntó:
—Entonces… ¿por qué te vas a casar con Irina?
—Yo no me voy a casar con Irina —contestó él riéndose suavemente.
—¿Y lo de la boda, el vestido, la iglesia…?
—Efectivamente hay una boda… en la que ella es dama de honor, y yo el padrino.
—¿Entonces quién se casa?
—Kate, mi ex secretaria personal, y Paolo, el hermano de Irina. Se conocieron hace dos años en Nueva York y se hicieron amigos. Luego se enamoraron, y dentro de un mes se convertirán en marido y mujer. Irina estuvo encantada desde el principio, y más cuando se enteró de que ella iba a ser dama de honor y yo el padrino. A pesar de la diferencia de edad entre nosotros, y de que yo jamás le he dado pie para ello, está convencida de que está enamorada de mí. No hay duda de que se le pasará tan pronto como encuentre a alguien más receptivo que yo.
Alargando los brazos, la tomó de las manos y la trajo hacia él sentándola en sus rodillas. Luego, acercando sus labios a su cara, susurró:
—Una vez me dijiste que me querías. Quiero pensar y esperar que todavía sea así, pero me gustaría oírlo de tus propios labios.
A Bella le hubiera gustado contestarle que lo mismo le pasaba a ella, que llevaba desde que lo conoció esperando oír esas dos palabras mágicas salir de su boca, pero se contuvo y, mirándole a los ojos, le dijo:
-Eso ya pasó Edward, te portaste como un verdadero canalla conmigo. Yo te quería sí, pero me heriste mucho! –Bella vio como el rostro de Edward se descompuso y vio dolor? –Además no creo que no te vayas a casar con Irina, de otro modo porque dejaste que te besara de esa forma? Eso no es cariño de "amigos".
El trató de recomponerse y contestar.
-Irina no es más que una chica a la que quiero como mi hermana menor, ella siempre que me ve intenta besarme en la boca diciendo que es muy inocente el gesto, sin embargo nunca se lo permito. Pero cuando te vi allí en la piscina con cara sorprendida, necesitaba saber que podías sentir celos por mí. Que no sólo habíamos compartido una hermosa noche de pasión sino que sentías algo más profundo por mí, por eso permití que lo hiciera. Ahora me doy cuenta que ha sido un error, no solamente porque te imaginaste toda esa locura del matrimonio, sino que ha sido en vano ya que me has dejado claro que ya no sientes nada por mí. Me doy cuenta que ha sido demasiado tarde.
Su rostro volvió a mostrar sufrimiento y Bella no soportó verlo así, comprendió que realmente la había pasado mal y que esperaba que ella contestara que aún lo quería… Bella siempre se sintió fuerte después sucedió siete años atrás pero jamás podría soportar que Edward sufriera y peor por su causa, peor por una mentira, porque ella lo amaba como el primer día.
Se acercó a él y tomó su barbilla, por segunda vez, no vio a ese hombre fuerte, ese hombre de negocios infalible; vio un chiquillo pidiéndole que le dijera que no era demasiado tarde.
—Te quería entonces, y te quiero ahora, nunca dejé de quererte, eres el único hombre al que he querido, perdona…
Los ojos de Edward se iluminaron con un brillo indescriptible y abrazó a Bella con urgencia con desesperación.
—No sé lo que habría hecho de mi vida sabiendo que ya no sentías nada por mi, que ya no estabas enamorada —contestó él casi en un susurro—. He pasado siete años obsesionado contigo, buscándote por todas partes, sin poder pensar en nadie más. Cuando por fin te encontré, creí que estabas enamorada de Black y casi me vuelvo loco de celos. Nunca podrás hacerte una idea de cuánto he soñado contigo, con tenerte en mis brazos, con besarte en los labios, con poder borrar el pasado, con poder decirte cuánto te amo, y con pedirte que te cases conmigo.
Una paz y un silencio indescriptibles los invadió a los dos cuando él terminó de hablar.
—¿Lo harás? —preguntó él impacientemente.
—¿El qué? —respondió Bella con ganas de hacerlo sufrir pero más feliz que nunca.
—Casarte conmigo.
—Me lo pensaré —contestó en tono de broma.
—¿Es que te lo tienes que pensar? —respondió él siguiéndole el juego.
-Y claro, crees que te perdonaré todo lo que me has hecho padecer como tu "asistente personal" Edward Cullen, me has tenido al borde del colapso nervioso todo el tiempo. –le dijo golpeándolo suavemente en el pecho.
-Él sonrió, no sé porque hago las cosas tan difíciles, pero tenía miedo de que ya no sintieras nada y necesitaba averiguar un poco.
-Ah o sea que ya sabías que te quería incluso antes de preguntármelo?
-En realidad no, tenía miedo.
-Oh mi amor, siempre te he amado
-Entonces te casarás conmigo?
—Tendré que sopesar primero si me interesas como esposo. –comenzó ella nuevamente el juego.
—¿Te ayudaría si te digo que seré el mejor esposo del mundo? –sonrió llevándole el dúo.
—Podría ayudar, sí.
—Generoso, cariñoso, amante, fiel…
—No vas mal, no vas mal…
—Prometo también hacerte feliz cada segundo…
—No sé, no sé…
—Incluso se me ocurre, como mínimo, una forma infalible de lograrlo…
—¿Ah, sí? ¿Cuál?
—En la cama. –la miró pícaramente.
—Estás empezando a convencerme… pero quizás no me vendría mal una demostración práctica de ese último punto…
—Amor mío, te diría eso de que el gusto es mío —dijo tomándola en sus brazos y besándola—, pero creo que en este caso es mejor que el gusto sea compartido.
-Te amo Isabella Swan, mi colegiala, mi secretaria, mi mujer, mi vida.
-y Yo te amo a ti Edward Cullen, mi futuro esposo.
Y se fundieron en el más apasionado de los besos dándole cabida a todo el amor que sentían el uno por el otro, llevándolos a la forma más básica de los amantes para demostrarse mutuamente su devoción y entrega.
Fin
Snif snif.. diganme que no ha sido maravillosa la obra!... espero realmente que les haya gustado tanto como a mi... ha sido un verdadero placer compartir con ustedes esta magistral novela, donde me le he sacado el sobrero a la asombrosa autora la Sra. Lee Wilkinson, nombre original: "Mistress Against her Will" que ha sido a quien debemos una historia tan bella. Cuando la he leido inmediatamente he pensado en Bella & Edward por lo que no lo pensé dos veces para publicarla aqui y tener una nueva historia en donde imaginar a nuestros personajes favoritos!
Gracias, mil gracias por haberme acompañado en este espacio, opinando dia a día acerca de la situación que atravesaban los personajes... A todos las alertas y favoritos, a los reviews que tanto me impulsaban a seguir actualizando... declarando que somos unas románticas incurables... Espero que en el futuro las nuevas lectoras que se unan a esta historia, sigan dejando sus comentarios... siempre serán bien recibidos y contestados...
Mi cariño inmenso para todas y cada una de ustedes, especialmente para BBQ25, MELI8114, tata XoXo, Ale, Mayswan, Mary28 Cullen, L`Amelie, Glaucia S, .Cullen, Patty69, LauCullen18, Joli Cullen, Horbak, Diana, Marym25, Beakis, Leslie Cullen 7, IrisAdrianis, Butterfly 98, Crosero, Astribella Cullen, Alimago y prince_sandra.
Gracias por todo su apoyo y comentarios!
Espero tenerlas de visitas en mis otras historias y adaptaciones!
Un abrazo enormeeeeeeee
Vivitace
