Personajes: Hyoga/Freya/Shun
Dulces rusos
Shun caminaba alegre por el pasillo rumbo a la habitación de Hyoga de acuerdo a sus cálculos el joven ruso debía ya haber llegado con la sacerdotisa hacia un rato ya y aún no tenía noticas de ellos. Llegó a la gran puerta de madera y se dispuso a tocar, pero antes de hacerlo oyó ruidos provenientes dentro y como el pequeño Shun también tiene uno pequeño dentro, llamado conciencia y sentido común, creyó conveniente no interrumpir.
-Ay es enorme- exclamó una voz femenina, deteniendo el paso del japonés abruptamente.
-Te lo dije- respondió la inconfundible voz del Cisne con aires de grandeza.
-Con razón me dolió- ante el comentario el peliverde comenzó a ponerse nervioso, pero lejos de moverse de la entrada siguió allí parado.
-Te dije que te relajes hermosa-
-No pude, es que quería sentirlo ya- respondió la sacerdotisa, los colores se subieron al joven Andrómeda.
-Eres insaciable, luego se lo pedirás también a los muchachos y eso quiero verlo- dijo Hyoga suspirando, la cara de horror de Shun era aún peor que la que puso en su primer enfrentamiento ante su hermano y los caballeros negros. No creyó jamás que fueran ese tipo de parejas, no los juzgaba pero la idea lo sacudió moralmente al igual que al pequeño Shun en él.
Tan shockeado estaba que jamás oyó los pasos que se acercaban a él, la puerta se abrió repentinamente para dejar ver a un asustado Shun parado en medio del pasillo y a dos jóvenes rubios muy vestidos del otro.
-Hola Shun, hola- se acercó amablemente Freya, pero el muchacho se echó hacia atrás desconfiado y confundido.
-¿Qué te pasa amigo? Salúdala y te daremos una sorpresita- riendo el ruso.-¿A él primero no Freya?- interrogó mirándola sonriendo de lado mientras la chica reía coqueta.
-¡Depravados!- gritó el bronce saliendo corriendo del lugar como si el mismo diablo lo persiguiera.
-¿Y a este que le pasa?- interrogó confundida la chica
-No sé al parecer no quiere dulces rusos, qué lástima es tan gracioso ver a la gente ver morder la coraza para llegar al chicle.- dijo Hyoga sonriendo inocentemente.-Yo quería ver a los muchachos cuando le pidieras que los pelen-
-Son tan deliciosos…-
-Oye ¿cómo está tu dedo?- interrogó el Cisne.
-Bien pero que astilla gigante se me metió al tratar de abrir esta caja.-
-Lo sé, pero te dolió más porque te tensaste, debiste relajarte.- la regañaba dulcemente el chico.
Bien pasaje del fic "lo que dejamos atrás" la verdad no podía dejar afuera a este trío…. Ya estoy preparando otras locuritas para mostrarles.
Mua, saludos
Nick Rivers
