Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 6
Cantar una alabanza
A la mañana siguiente me desperté temprano. Era sábado, y quería gastar la mayoría de mi tiempo en la biblioteca para poder comenzar con mi búsqueda. Me levanté, tomé una ducha, me vestí y luego me fui a tomar desayuno.
El comedor estaba casi vacío, un montón de estudiantes estaban todavía durmiendo o quizás recién despertando. Tomé asiento y miré alrededor.
Algunos Hufflepuff estaban comiendo silenciosamente mientras que dos Ravenclaw estaban haciendo su tarea. Sonreí pensando en que yo podría haber quedado en esa Casa.
Estaba comiendo un trozo de tostada cuando vi a Cho Chang. Ella caminó cuidadosamente hacia su mesa, mirando hacia abajo como si quisiera parecer invisible. Miró hacia mi lugar, y rápidamente comenzó a caminar hacia mí.
"Buenos días, Hermione" dijo.
"Buenos días" respondí. Se mantuvo en silencio y fruncí el ceño. "¿Quieres decirme algo?"
Bajó la voz y murmuró.
"En realidad, estaba buscando a Harry".
Educadamente moví mi cabeza y contuve un profundo suspiro.
"Creo que sigue en los dormitorios junto a Ron. Les gusta usar todo su tiempo libre en roncar". Sonreí deseando que Harry nunca supiera de esta conversación. Ciertamente a él no le gustaría lucir como un dormilón frente a Cho.
"Oh" dijo "bueno, dile 'Hola' de mi parte".
"¿Estás bien?" pregunté. Su cara estaba terrible: estaba pálida, tenía los ojos hinchados y dos enormes círculos grises bajo ellos que la hacían lucir como si viniera de la tumba. Incluso si sus cabellos estaban peinados y ella estaba bien vestida, ya no lucía como la antigua Cho Chang. La popular y llena de estilo Ravenclaw había cambiado a una silenciosa y triste muchacha.
"Sí, estoy bien. Sólo un poco cansada" murmuró.
"Sé que tú y Harry comparten el mismo dolor. Pero si quieres hablar acerca del Torneo" dije evadiendo el nombre del Hufflepuff "aquí estoy para escucharte".
Cho asintió, mientras las lágrimas llenaban sus ojos.
"Gracias Hermione" susurró.
Entonces se volteó y rápidamente dejó la estancia. La miré con simpatía y tristeza. Yo sabía que estaba sufriendo tanto como Harry. Ella era tan cercana a Diggory, su muerte ciertamente debe estar torturándola. Eso me dio aún mayor confianza en obtener éxito en mi proyecto.
Tomé mi comida y la envolví para luego caminar hacia la biblioteca. No planeaba ver a Cedric hasta la tarde.
Madame Pince me dio la bienvenida con una gran sonrisa.
"Buenos días, señorita Granger. Es un placer ver a estudiantes motivados como usted".
Le di una mirada avergonzada y entré en la biblioteca.
Elegí tomar asiento en la mesa más aislada: no había necesidad de ser atrapada con algunos libros sobre resurrección.
Busqué en los estantes aquel que contuviera libros sobre Criaturas Mágicas: lo primero era aprender más sobre el nuevo estado de Cedric.
Tomé media docena de enormes libros y rápidamente los llevé a mi mesa. Cayeron ruidosamente sobre esta y sentí la mirada de madame Pince sobre mí.
"Un ensayo importante" repliqué sonriendo.
Rumió algunas palabras y caminó de regreso a su escritorio.
Me senté y abrí el primer libro. Rápidamente lo cerré cuando me vi que sólo trataba sobre criaturas mágicas acuáticas, y tomé otro.
Un par de horas después, seguía buscando a través de las páginas. Finalmente cerré ese libro también y lo coloqué sobre la alta pila de libros que ya había "leído".
Suspiré de frustración. Por supuesto, fui una tonta en pensar que podría encontrar a la primera hora un libro titulado "Como traer a Cedric Diggory de regreso a la vida", pero bueno, esperaba poder encontrar algunas pistas.
¿Y qué si nunca encontraba lo que estaba buscando? ¿Qué si no había manera de salvar a Cedric? ¿Y cómo podría decirle que había fallado, que no era una bruja tan brillante, y que él estaba condenado a merodear ese maldito pasillo?
Gemí y me dejé caer pesadamente sobre la mesa.
"¿Necesitas algo de apoyo?" dijo una entretenida voz masculina.
"No, graci…" me levanté cuando reconocí quien era el dueño de esa voz. "¿Diggory?" jadee cuando vi su cuerpo flotando frente a mí. "¿Cómo es que estás aquí?"
Se encogió de hombros.
"Bueno, soy capaz de andar por todo el castillo. Solamente había decidido quedarme en el pasillo de Hufflepuff".
Sacudí mi cabeza.
"¿Pero por qué esperaste hasta ahora para mostrarme esto? Podrías haberme seguido cuando te dejé. No estabas seguro de si yo volvería a verte otra vez".
Cedric compuso su rostro con seriedad.
"Sí, pero no quería que te sintieras acosada. Tenías que tomar una decisión sola. Era una tu decisión personal, no la mía".
Lo miré y me mantuve en silencio un largo minuto. Tenía que confesar que estaba asombrada por su conducta. Cedric era un muy buen chico y además, respetuoso.
"Así que… vine aquí para ayudarte. Me dijiste ayer que estarías en la biblioteca".
Mi mirada se agravó y suspiré.
"Diggory, no puedo prometerme que tenga éxito. Ni siquiera estoy segura de que todo esto sea bueno para ti. No quiero darte falsas esperanzas. Todo lo que estoy por hacer podría resultar inútil e incluso inadmisible".
Me miró y se inclinó hacia mí.
"Lo sé, y estoy muy agradecido por todo ello. Yo sé que lo que estás haciendo es muy riesgoso… pero confío en ti" dijo "y si tú fallas o decides detenerte no te guardaré rencor".
Nos mantuvimos en silencio un par de minutos y luego, miró alrededor y exclamó.
"Entonces… ¿Cómo puedo ayudarte?"
Pasé mis dedos a través de mi cabello.
"Bueno, puedes buscar algunos libros en aquellos pasillos" le indiqué apuntándole algunos estantes "y cuando encuentres alguno interesante, me avisas".
Cedric asintió en acuerdo. Caminó a través del primer pasillo y me di cuenta de que él hacía lo máximo posible por seguir luciendo humano. Podría haber flotado, pero no lo hizo. Él siempre estaba eligiendo la forma común por sobre la surrealista.
Caminé hacia mi propio pasillo y comencé a acariciar los libros con la punta de mis dedos. Había tantos libros que me maravillaría si pudiera ser capaz de encontrar el correcto. Quién sabe si en realidad estuviera en esta biblioteca.
Media hora después, estaba de regreso en la mesa con una nueva pila de libros.
"¿Encontraste algo?" Cedric preguntó esperanzadoramente.
Simplemente moví mi cabeza a modo de respuesta mientras seguía leyendo por sobre los libros.
"Demonios" maldijo. Tomó asiento a mi lado. Mis ojos se ampliaron al mirarlo, sorprendida. Cedric me miró confundido. "Lo siento. ¿Quieres que me siente en algún otro lugar?"
"No, está bien" respondí. Me regresé a mi libro.
"Tal vez pueda ayudarte y mirar algunos libros" propuso.
"Sí, seguro. Sólo elige uno de ellos" apunté hacia el montón de libros.
Durante un largo minuto se mantuvo en silencio. Lo observé con una mirada inquisitiva. Ahora él se encontraba avergonzado.
"Necesito que…" su voz se apagó.
Mordí mi labio inferior tan violentamente que creo que mis dientes le hicieron una herida.
"Lo siento tanto" susurré.
Me levanté de mi asiento, elegí un libro, lo abrí y lo coloque sobre la mesa justo en frente de Cedric. Entonces, todavía demasiado avergonzada como para mirarlo a la cara por al menos durante la próxima hora (como mínimo), mi mente se hundió de regreso al libro que estaba leyendo.
Cada vez que escuchaba a Cedric vergonzosamente aclarar su garganta silenciosamente yo volteaba su página y volvía de regreso a mi libro, incluso aunque yo estaba segura de que él necesitaba sólo tres minutos para revisar atentamente cada página, él estaba señalándomelas solamente cada diez.
Después de un largo tiempo, mientras yo tomaba notas en un pergamino, Cedric se inclinó hacia mí y sonrió.
"Es tarde. Deberías ir a comer algo" dijo.
"No tengo hambre" respondí sin romper mi mirada del pergamino.
"Si tienes" apuntó. "Ve a buscar a tus amigos. Te veré más tarde".
Puse mi pluma contra la mesa y suspiré.
"De paso" dijo "¿encontraste algo? Te vi tomar algunas notas".
Lo miré y sonreí.
"No, sólo quería lucir como si estuviera trabajando en algo". Cedric me miró y luego se largó a reír.
Fui hacia el Gran Comedor y vi a Ron, Harry y los demás que ya estaban comiendo su almuerzo. Ginny estaba un poco aislada en la gran mesa y me hacía señas.
"Ven aquí, necesitamos hablar acerca del director" apuntó con una sonrisa satisfecha.
Rodé mis ojos pero mantuve una gran sonrisa.
"¿Dónde estabas?" preguntó Harry.
"En la biblioteca" contesté simplemente. Sabía que esta respuesta sería suficiente para ellos. Ciertamente a ellos no les gustaba hablar acerca de libros.
"¿Qué tal estuvo tu mañana?" pregunté.
"En realidad, Ron y Harry recién acaban de despertar" Ginny rió.
Los miré y luego sonreí.
"Oh, ya había notado sus ojos hinchados antes" me incliné hacia Harry y susurré "a propósito, Cho estaba buscándote".
Mi amigo torpemente escupió el jugo de calabaza que estaba bebiendo.
"¿Estás segura?" susurró.
Asentí.
"Una chica asiática con largo cabello negro y que pertenece a Ravenclaw… Bueno, estoy prácticamente segura de que era una chica" sonreí componiendo una asombrada mirada.
Harry rodó sus ojos.
"No, quiero decir que si estás segura de que ¿estaba buscando… me?" Asentí. Él colocó una falsa mirada de sorpresa. "Me pregunto qué es lo que quiere".
Esta vez fui yo la que rodó los ojos.
"Harry, sé que ustedes se han estado viendo bastante seguido. Así que por favor, sólo deja de actuar".
Las mejillas de Harry se colorearon ligeramente.
"Nosotros no hemos estado viéndonos… propiamente tal como tú lo crees. Sólo hemos hablado".
"Lo sé" repliqué "pero a ti que gustaría que su relación avanzara, ¿verdad?"
Me tensé esperando su respuesta. Harry vergonzosamente sacudió su cabeza.
"No lo sé. Una parte de mi lo quiere, pero otra parte…"
"…piensa sobre Cedric Diggory" repliqué con la voz quizás demasiado firme.
Harry suspiró.
"¿Piensas que lo que estoy haciendo está mal, verdad?" murmuró.
Sacudí mi cabeza. No sabía que responder. El novio de Cho estaba muerto, pero nunca leí en algún lugar que la chica en cuestión debiera mantener soltera por toda su vida después de eso. Pero no podía dejar de pensar en que Cedric en realidad no estaba muerto, él seguía aquí, y la última cosa que yo quería era que él algún día los encontrara besándose en algún pasillo. Eso sería demasiado doloroso para él.
"Sí, está mal" exclamé antes de que pudiera contenerme. Harry me miró con sus grandes ojos llenos de culpa y confusión. "¿Cómo puedes hacerle esto a él? ¿A Cedric? Lo viste morir y ahora tú sólo vas y estás detrás de su novia. Nunca podría haber imagino que harías una cosa como esta. Tú, más que cualquier otra persona, deberías respetar su memoria".
Harry estaba congelado de la impresión, abrió su boca para contestar, pero entonces se detuvo. Mirando hacia abajo, rápidamente se levantó y corrió fuera del Gran Comedor.
Suspiré. Había sido demasiado ruda, pero de verdad necesitaba proteger a Cedric del dolor de encontrar a su antigua novia con otro chico. Necesitaba proteger a mi mejor amigo también. No podía decirle que Cedric estaba aquí, con nosotros, pero estaba segura de que si se lo decía él se mantendría alejado de Cho Chang.
"¿Qué pasó?" Ginny y Ron preguntaron al mismo tiempo.
"¿Qué fue lo que le dijiste? No lo había visto así desde el año pasado en la enfermería cuando volvió del cementerio" Ron exclamó con la voz llena de preocupación y con reproche.
Sentí la culpa bullir en mi interior y pronto las lágrimas llenaron mis ojos. Me levanté de mi asiento y corrí a través de Gran Comedor hacia la puerta que daba al exterior.
Cuando sentí el aire frio acariciar mi piel, tomé un profundo respiro y no me pare de correr hasta que me detuve en el Lago Negro. Allí, me senté sobre el pasto y estallé en lágrimas.
Después de diez minutos, sentí como si mis lágrimas fueran insuficientes puesto que el dolor seguía allí, quemando mi corazón. Mientras más lloraba más pensaba acerca de las duras palabras que dije. Estaba segura de que Harry estaría ahora igual que yo, y eso sólo rompía más mi corazón. Mis sollozos eran más fuertes ahora, pero no tenía suficiente. Pensé que sólo estaría satisfecha si mis lágrimas pudieras llenar un nuevo Lago Negro, "El Lago de la hiriente y tonta amiga", ese podría ser su nombre.
Cubrí mi mojada cara con mis dos manos y seguí llorando. Después de otros diez minutos, escuché una voz alarmada.
"¿Granger? ¿Qué sucede?" miré hacia arriba y vi a Cedric en frente de mi. Lucía tan perdido, tal cual como me encontraba yo.
"¿Cómo supiste que me encontraba aquí?" pregunté mientras seguía llorando.
"No lo sabía. Estaba esperándote en la biblioteca pero tú no llegabas, así que te busqué hasta que te encontré aquí" dijo con voz calma. Pero entonces, se tornó alarmada.
"¿Qué te ocurrió? ¿Alguien te hizo daño?" preguntó.
Esas palabras causaron que nuevas lágrimas cayeran. Ahora Cedric estaba totalmente preocupado.
"Para de verme siempre como si yo fuera una buena persona. No lo soy. Nadie me ha herido, pero yo si lastimé a mi mejor amigo" sollocé.
Cedric se sentó en frente de mí.
"¿Qué pasó?" preguntó.
Sacudí mi cabeza que seguía escondida bajo mis manos.
"Hermione, mírame… por favor" dijo. Lo miré y pude ver su rostro asustado. "Ahora dime qué fue lo que pasó" apuntó con voz calmada.
"Él me pidió un consejo, y yo sólo le escupí esas palabras crueles en la cara" le expliqué.
"¿Qué palabras?" preguntó. Lo miré en silencio. Sacudió su cabeza cuando vio mi reticencia. "Lo siento. No estás forzada a decírmelo".
"Le hice tanto daño".
"Estoy seguro de que no es tan serio".
"Lo es" grité "Ron tenía razón. No lo había visto así desde el verano pasado".
Cedric se mantuvo en silencio durante un largo minuto, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Él sabía que yo estaba probablemente en lo correcto, yo había sido lo suficientemente cruel si es que había conseguido poner a Harry en el mismo estado en el que estuvo después de la tercera prueba".
"No me perdonará nunca" sollocé.
"Por supuesto que lo hará" murmuró Cedric, "él es tu mejor amigo. Él, más que cualquier otra persona podría perdonarte. Y estoy seguro de que él sabe que tú realmente no crees todas esas palabras".
¿Lo hacía?
"Ya ni siquiera me conozco a mí misma" susurré.
Cedric sonrió.
"Estoy seguro de que no lo haces" lo miré mientras él me sonreía. "¿Sabes porque no puedo imaginar que tú seas tan cruel? Porque eres ciertamente la persona más dedicada que he conocido nunca. ¿Cómo puedo estar seguro de que no querías herir a Harry? Porque una persona que sacrifica todo su tiempo y entrega toda su paciencia a un extraño no puede ser cruel. Porque una persona que está decidida a romper todas las reglas mágicas para ayudar a alguien no puede ser hiriente",
Me mantuve en silencio debido al asombro. Cedric me sonrió. Y yo lloré con aún más fuerzas.
"¿Qué fue lo que dije?" exclamó.
"Se suponía que tú debías hacerme sentir más culpable no que me cantaras una especie de alabanza".
Cedric rió.
"Bien… ¿te sentirías mejor si te digo que todo eso no eran más que mentiras?" sonrió.
"Definitivamente" respondí con una pequeña sonrisa.
Cedric sacudió su cabeza a la vez que sonreía.
Alzó su mano hacia mi rostro y se detuvo.
"Seca tus lágrimas" murmuró. "Y ahora, ve y encuentra a Harry, y dile que lo sientes".
Lo sonreí y me puse de pie.
"Gracias".
"Es lo menos que puedo hacer" respondió. "Déjame acompañarte a tu sala común".
Asentí, y en silencio caminamos juntos de regreso al castillo.
"No te preocupes, todo va a estar bien" Cedric me tranquilizó mientras alcanzábamos el pasillo que dirigía hacia la Señora Gorda. "Vendré a verte más tarde para saber cómo te fue".
Asentí y Cedric volteó su espalda hacia mí.
"Oh, espera" exclamé. "Voy a necesitar tu ayuda".
Cedric me lanzó una inquisitiva e intranquila mirada.
No muchas palabras :) Simplemente disfruten del Chap.
-Paascuala.
