Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.



Capítulo 12
Buscando un regalo de Navidad


Al día siguiente, Harry, Ron y yo fuimos a Hogsmeade. Pero la tensión entre Ronald y yo seguía allí. El estúpido era tan cobarde y orgulloso como para disculparse, así que Harry hacía su mejor esfuerzo para hablar con ambos.

"¿No estamos bien así, sólo nosotros dos caminando por Hogsmeade?" exclamó Ron felizmente.

Rodé mis ojos y Harry suspiró.

Ron miró alrededor y sonrió.

"Me siento como si estuviéramos completamente solos" agregó, "completamente solos… sin nadie…"

"¡Ya basta!" gritó Harry, "te estás comportando como un tonto".

Ron abrió sus ojos sorprendido.

"Así que, ¿ahora estás de su lado?" preguntó.

"Bueno, técnicamente ella no hizo nada malo" respondió.

Ron resopló y apretó los puños.

"¿Qué no hizo nada malo? Obviamente, ella solo estaba divirtiéndose con un estudiante mientras ambos me llamaban asno, y yo sigo sin saber quién es" gritó, "estoy seguro de que probablemente es Scott".

"Pensé que te había dicho que te mantuvieras fuera de mis asuntos con Scott" le grité.

"Ahora, por culpa tuya, toda la escuela va a pensar que soy un idiota si ustedes siguen diciéndolo por todos lados" se quejó.

"No hay necesidad de decirlo por todos lados para saber que Ronald Weasley es un imbécil. Podría incluso decir lo contrario y toda la escuela seguiría pensando que eres el más grande pelmazo de todo el lugar. ¿Y sabes qué? No hay nada que yo pueda hacer por ello, tú lo haces por ti mismo".

Ron abrió sus ojos sorprendido y pensé durante un minuto que su cabello se había enrojecido más de lo que ya era.

Me miró y también a Harry –incluso si no supe porqué– y caminó lejos de nosotros.

Harry suspiró incrédulo mientras yo mordía mi labio inferior. Okay, tal vez había sido algo ruda con él, pero bueno, yo necesitaba alguna venganza por lo que él había dicho el día anterior. No obstante me sentía culpable de poner a Harry entre los problemas que Ronald y yo teníamos. Por eso fue que le dije.

"Está bien Harry, puedes ir a Hogsmeade con él si así lo quieres".

Harry reflexionó un segundo.

"¿Pero qué pasará contigo?"

Sacudí mi cabeza y traté de componer una sonrisa.

"Tengo un montón de regalos que comprar, incluyendo el tuyo. Creo que sería mejor si tú no estás allí para verlo."

Harry frunció el ceño.

"Ok, iré con él, me aseguraré de que se tranquilice, y luego nos veremos en Hogsmeade".

Asentí.

"No demoraré, lo prometo", me dijo.

Lo miré correr e hice mi propio camino hacia la villa.

Una hora y media después ya estaba cargando mis paquetes. Me sentía bastante satisfecha con mis compras. Había conseguido un brazalete de perlas para Ginny, dos sweaters rojo y negro para los gemelos, un nuevo frasco para el sapo de Neville (había roto el otro hace una semana), algunas revistas para Lavender y Parvati, y dulces para los chicos. También había comprado una nueva bufanda y guantes para Ronald (estuve a punto de comprar una gorra también, pero entonces recordé su patética conducta), y para Harry una nueva pluma, negra con su primer nombre tallado en ella.

No obstante, me sentía desilusionada, no había encontrado un regalo para Cedric. Era muy difícil encontrar algo para un fantasma no-completo. Traté de animarme a mí misma y pensar que terminaría encontrando el regalo perfecto.

Pasé de largo frente a la tienda de Libros, pero demasiado tentada, volví sobre mis pasos hacia mi guarida favorita.

Saludé al vendedor y caminé hacia los estantes. Un libro atrajo mi atención: 'Todas las Escuelas de Magia del mundo'.

Puse mis bolsos abajo, tomé el libro y le di una rápida mirada a las páginas. Cinco capítulos trataban sobre Hogwarts. Leyendo algunas líneas caminé ciegamente a través de la Librería. Cuando finalmente miré hacia adelante, me encontré en un pasillo, al otro lado de la entrada.

Era algo extraño porque el pasillo lucía más oscuro que el resto de la habitación, y los estantes de madera estaban sucios, como si nadie se acercara mucho allí. Los libros eran gruesos y lucían antiguos.

Puse el libro que estaba sosteniendo sobre uno de los estantes y miré hacia los otros volúmenes.

'Maldiciones Imperdonables', 'Hechizos de Amor y Pociones', 'Juventud eterna (o casi)' y así muchos otros libros que se encontraban en los estantes.

Mi índice se detuvo sobre un libro de cuero café: 'Vida y Muerte'.

Mis ojos corrieron sobre el índice y luego sobre las páginas. Jadee cuando mis ojos se encontraron con el título de un capítulo: 'Renacimiento'.

Aparentemente, era algún tipo de poción, sentí como la emoción me embargaba por completo. Me sobresalté cuando escuché la campanilla de la puerta, como si haber sido encontrada con este libro pudiera enviarme a Azkaban.

Tal vez esto pudiera ayudarme: deseaba tanto que este pudiera ser el regalo perfecto para Cedric. Sonreí y miré el precio.

¡Oh, Merlín! Necesitaría dos veces el dinero del dinero que dispongo en el año para poder comprar este libro. Además, no tenía suficiente dinero ahora ya que había comprado los regalos de Navidad para mis amigos. ¿Qué se supone que debía de hacer?

Nunca me sentí tan desilusionada en toda mi vida como ahora, quiero decir, era como si estuviera sosteniendo la solución en mis manos ¡pero sólo la pudiera ver desaparecer de entre ellas! ¿Debería sólo esconderlo entre los paquetes y escabullirme fuera de la librería? Por supuesto, yo no era así, pero esto era como una emergencia.

Sintiéndome increíblemente desesperada, traté de memorizar rápidamente las líneas que estaba leyendo.

"Hermione," alguien llamó. Me sobresalté y miré a Harry de pie frente a mí. "Te he estado buscando por todo el pueblo" dijo, luego me examinó con cuidado y tomó una reticente e interrogante mirada. "¿Qué estás haciendo en esta parte de la tienda? ¿Y qué es ese libro?".

Descuidadamente dejé el libro de regreso en el estante y sacudí mi cabeza. No necesitaba que Harry comenzara a sospechar. "Nada".

Harry me miró de arriba abajo desconcertado.

"Se hace tarde," exclamó "deberíamos volver al castillo".

Pasé por el lado de Harry y fui al pasillo donde había dejado mis paquetes.

Vi a Harry darle una última mirada al estante, y luego encontrarse conmigo.

Pasé las siguientes dos semanas quejándome acerca de la perdida de la gran pista para mi trabajo. Di lo mejor de mí buscando algún duplicado del libro en la biblioteca del colegio, pero no lo encontré.

Obviamente ese volumen era lo suficientemente especial como para ser tan caro, y además, lo suficientemente poderoso como para no ser encontrado en la biblioteca de una escuela de magia.

Había decidido no hablar acerca de ese libro con Cedric hasta que estuviera segura de que podría ayudarle y también de que yo fuera capaz de conseguirlo.

Estaba en el Gran Comedor durante el desayuno cuando una lechuza me entregó la carta que había estado esperando por semanas y esperaba que pudiera ayudarme Le había enviado una carta a mis padres para desearles una feliz Navidad pero también para pedirles que me enviaran algo más de dinero.

Querida Hermione,

Nosotros también deseamos que pases una Feliz Navidad y un Año Nuevo. Tu padre y yo desearíamos tenerte con nosotros en casa. Me quedé sorprendida por tu petición: estaba segura de que te había dejado suficiente dinero para gastar durante todo el año. De todos modos, incluso si tu padre y yo deseáramos enviarme algo más, no podemos permitirnos gastar más dinero. ¡Tuvimos un montón de complicaciones con la Clínica Dental! Para hacer corta la historia, tuvimos que arreglar todas las cañerías y el plomero nos pidió un brazo y una pierna por ello. Lo sentimos cielo, y deseo que de todos modos puedas darle un regalo a cada uno de tus amigos.

Te extrañamos,

Mamá y Papá.

"Maldición," murmuré mientras doblaba el papel.

"¿Qué ocurre?" preguntó Harry.

"Nada. Obviamente, sólo me he estrellado. Asumí que tengo que sentarme y esperar porque la rueda de la fortuna siga rodando".

"Sólo relájate," dijo Ron "Navidad está a solo una semana".

"Lo sé, y eso es todo lo que importa. No he encontrado todavía un regalo para un amigo mío" exclamé frotando mi cara con ambas manos.

"Oh," Harry murmuró con una sonrisa comprensiva.

"Necesito estirar mis piernas. Los veo en clases, ¿okay?"

Harry y Ron asintieron, así que caminé fuera del Gran Comedor.

"Oh Hermione," una voz femenina me llamó cuando recién había alcanzado el pasillo. Me voltee y vi a Cho Chang de pie junto a la pared, discretamente alargándome una mano.

Caminé hacia ella con una mirada inquisitiva.

"¿Puedo ayudarte en algo?" pregunté.

Cho vergonzosamente miró hacia la distancia y pasó sus dedos por entre sus cabellos.

"En verdad, sí" murmuró en una suave y aguda voz. "Esto es un poco extraño pero quiero regalarle un sweater a Harry por Navidad" suspiré internamente. "¿Qué color debería elegir?" me preguntó con voz tímida.

Sacudí mi cabeza reticentemente. La relación entre Cho y Harry era aún un tema prohibido para mí.

"Nunca he tenido un gran gusto para elegir colores, lo siento" repliqué.

"Por favor," Cho suplicó "tal vez podrías decirme ¿cuál es el color favorito de Harry? Sólo quiero agradarle, él ha sido un buen apoyo".

Me dio una pequeña pero cordial sonrisa, y no pude dejar de suavizarme. Si tenía que ser honesta, no había visto a Cho sonreír así desde el año pasado. Sería cruel de mi parte entrampar su nuevo buen ánimo.

"Verde," respondí "es su color favorito. Le recuerda el color de los ojos de su madre" agregué.

Cho me dio una sonrisa más grande que la anterior y asintió.

"Gracias" murmuró y luego se alejó.

Ahora, me encontraba caminando por los pasillos, aún reflexionando acerca de la charla que había tenido con Cho. Cuando finalmente llegué a mi maldito pasillo favorito (¿acabo de decir 'favorito'?), encontré a Cedric de pie frente al cuadro.

"¿Nuevos mensajes?" pregunté sonriendo.

"Sí, uno de Scott. Incluso hace alusión a ti" respondió con voz entretenida.

"¿Qué?" exclamé.

"Velo por ti misma" dijo a la vez que retrocedía.

Me detuve frente al cuadro y leí la nota que Cedric me apuntaba con su dedo.

"Desearía que pudieras pasar la Navidad con nosotros. Gracias por el guante, y por confiar en mí. Oh, por si acaso, pareciera como si ambos nos embruteciéramos con la mensajera. Te extraño."

Parpadee un buen rato para luego fruncir el ceño.

"¿Embruteciéramos?" exclamé volteándome hacia Cedric.

Sonrió.

"Usábamos esa expresión para hablar acerca de una chica que realmente apreciáramos" explicó.

Suspiré de alivio. "Bueno, eso es un pensamiento algo vergonzoso".

Cedric sonrió y lo consideró silenciosamente. Caminé y tomé asiento en el banco.

Sonrió y caminó hacia mí.

"He estado pensando acerca de tu regalo de Navidad" murmuró con voz sedosa, inclinándose hacia mí.

Me tensé.

"No," jadee "No quiero ningún regalo de Navidad de tu parte".

Cedric frunció el ceño con una mueca.

"Cuidado Granger, me voy a sentir ofendido," bromeó.

"Estoy hablando en serio" retruqué.

Esta vez, Cedric se puso de pie y me lanzó una mirada más seria.

"¿Por qué?" Preguntó.

"Porque no he encontrado uno para ti, todavía".

Cedric rió y se sentó al lado mío.

"¿Y eso es por lo que estás tan exasperada ahora?" preguntó.

¿Realmente estaba tan exasperada? "Wow, realmente debería aprender a controlarme algo más," pensé.

"No quiero ningún regalo de Navidad" apuntó.

Le lancé una mirada grave.

"Todos quieren recibir algún regalo" replique acusándole.

"Estoy muerto, Granger. He aprendido a entender que es lo más importante en la vida, y créelo o no, un regalo de Navidad no es una de mis prioridades" terminó sonriendo.

Miré hacia abajo a la vez que mordía mi labio inferior.

"Lo siento. No quería sonar ruda y tan tonta" expliqué.

Cedric rió.

"De verdad, no lo hiciste. En realidad, creo que fue lindo" apuntó.

Me volví hacia él y sonreí.

Era extraño que esa simple oración me pudiera hacer sentir tan reconfortada. Después de todo, nunca he sido el tipo de chicas a la que le gusta escuchar cosas dulces. Pero bueno, no sabía porque pero me gustaba escuchar a Cedric decirme palabras tiernas. Era algo agradable, pero a la vez algo que sólo le permitía a Cedric y a nadie más.

Después de todo, estaba segura de que Cedric no era de ese tipo de personas que dicen palabras que realmente no significan nada. Él era un chico simple y genuino del cual nunca podría dudar de su honestidad.

"Lo siento, deseaba tanto poder ofrecerte un regalo especial" murmuré pensando en el libro que jamás podría tener.

Cedric lo consideró un par de segundos y luego sonrió. Se arrodilló frente a mí y atrapó mi mirada.

"Okay, yo sé lo que podría ser un perfecto regalo de Navidad" Lo miré fijamente de manera interrogante. Mi reacción lo hizo sonreír. "Pasa la víspera de Navidad conmigo. Yo sé que es egoísta pedirte que dejes a tus amigos por mí, pero… quiero tenerte a mi lado" admitió.

Me mantuve en silencio un largo minuto y lo miré profundamente a los ojos. Me sostuvo la mirada, expresando ternura, esperanza y tenacidad.

Levantó su mano hacia mí y espero.

Sin dudar, gentilmente "descansé" mi mano sobre la suya y sonreí.

"Por supuesto, estaré contigo" murmuré.

Cedric sonrió y luego miró hacia mi mano. La cubrió con la otra.

Observé esto con una punzada de dolor. Podía ver mi mano a través de las suyas, y deseaba poder sentir su tacto.

Miré hacia Cedric y le sonreí: estaba decidida, no importaba si no tenía el dinero, tendría ese libro a cualquier costo.

Este era el último fin de semana de Hogsmeade antes de Navidad. Fui a la villa y corrí hacia la tienda de libros. No sabía lo que le diría al vendedor todavía, pero no podía dejar la tienda sin tener ese libro en mis manos.

Cuando llegué, la tienda estaba vacía y el anciano estaba poniendo los libros en orden con un hechizo Wingardium Leviosa.

Tomé un muy profundo respiro y caminé hacia él.

"Buenas tardes, señor" comencé "¿Podría hablar con usted un minuto?"

El vendedor bajó su varita y caminó hacia el mostrador.

"Buenas tardes, señorita. ¿Puedo ayudarla?" Preguntó cortésmente con voz dulce.

"Sí. Yo… yo sé que esto sonará extraño pero me gustaría alquilarle un libro".

"¿Alquilar?" repitió el caballero, "Lo siento señorita, pero todos mis libros están a la venta".

Sacudí mi cabeza.

"Lo sé señor, pero realmente… de verdad necesito este libro. Es caro y no puedo permitirme comprarlo".

El hombre frunció el ceño y me dio una especulativa y vergonzosa mirada.

"Realmente lo siento," comenzó.

"Es un regalo para un amigo mío. Realmente quiero ofrecerle este regalo especial". Él señor hizo una mueca adolorida. Entré en pánico. "Si no puede alquilármelo" exclamé, "bueno, puedo comprarlo. Puedo darle algo de dinero ahora. Le prometo que le daré el resto en cuanto pueda".

Enterré mi mano en los bolsillos para recolectar mis monedas.

El vendedor me examinó un largo minuto.

"Este amigo de verdad que significa mucho para ti, ¿no es verdad?" preguntó.

Miré al hombre mayor. Completamente desesperada, elegí ser completamente honesta.

"Sí, lo vale," respondí "mucho más de lo que nunca le he dicho a él".

Miré hacia abajo cuando sentí que mis ojos comenzaban a humedecerse.

El vendedor me dio una pequeña y amigable mirada y asintió.

"Bueno, ¿cuál es el título del libro?" preguntó.

Me sentí aliviada, pero entonces tomé un profundo respiro, ¡Oh Merlín! Es de esperar que él no se alarme porque un estudiante de Hogwarts necesite obtener un poderoso libro de hechizos.

"Vida y Muerte" respondí.

Mi corazón estaba latiendo tan rápido y ruidosamente que pensé que todo Hogsmeade podría oírlo.

Me dio una triste mirada y tragó.

"Lo siento señorita. Se lo vendí a un joven mago" murmuró.

Sentí mi corazón saltarse un latido.

"¿Qué? ¿Cuándo?" pregunté confundida, sacudiendo mi cabeza.

"Dos semanas atrás" respondió con voz triste. "De verdad lo siento".

No, esto no podía ser posible. Había luchado tanto para obtener ese libro, no podía escaparse de mí tan fácilmente.

"¿Cuándo podría tener otra copia?" pregunté.

"No lo sé. Ese libro es realmente raro y caro como usted lo dijo," respondió "pero hay un montón de libros interesantes aquí para tu amigo… si quieres darles un vistazo".

Sin una palabra, escapé fuera de la tienda, los ojos llenos de lágrimas.