Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.



Capítulo 13
El hechizo Starcatcher


Ya era de noche, todos los estudiantes estaban esperando en la arena, listos para cantar y festejar a sus compañeros, especialmente a uno.

Yo estaba nerviosa mordisqueando mis uñas incapaz de esperar más.

Pero entonces, sentí como si conociera esta escena, como si conociera este momento, como si lo hubiera vivido algún tiempo atrás. Miré a mí alrededor y sentí el pánico llenar todo mi cuerpo. Dumbledore, Snape, McGonagall, Bagman… y ¡Moody! No, yo conocía perfectamente este momento, sabía muy bien lo que iba a ocurrir sólo en un par de segundos.

Me sentí tan sola y débil: todas estas personas alrededor de mi no sabían lo que yo, ellos no sabían lo que iban a descubrir.

Y entonces, ocurrió. Se escuchó un ruido y una luz brillo frente a nosotros. Los músicos comenzaron a tocar, y los estudiantes a aplaudir y cantar.

No, no… no otra vez. ¡No podía creer que esto estuviera pasando de nuevo! Estaba condenada a vivir una vez más aquel doloroso momento, y no podía hacer nada excepto mirarlo.

Bajé por las escaleras del 'coliseo' y caminé vacilante hacia la multitud.

Cerré mis ojos cuando escuché el grito de Fleur. Sabía lo que estaba a punto de ver cuando pasara entre todas esas personas, sabía lo que iba a 'encontrar'. Pero lo hice, así era como debía de ser. Tenía que repetir lo que había pasado incluso aunque no lo quisiera.

Cuando alcancé el lugar, vi con dolor a Harry arrodillado en el suelo, él estaba llorando fuertemente. Gemí y caminé un poco más cerca de donde Harry estaba llorando. Sabía lo que iba a ver. Quería cerrar mis ojos pero no podía. Era como si estuviera en mi cabeza, pero no podía controlar mi cuerpo.

Miré abajo y vi con horror el inmóvil cuerpo de Cedric, tirado en el suelo.

Pero esta vez, era diferente de la primera, me acerqué y me arrodillé cerca de él. Acaricié sus pálidas y frías mejillas y lo llamé. Ya no oía los gritos y llantos de los estudiantes, estaba centrada en él, sólo en él.

"Cedric" susurré.

No reaccionó y tan sólo pude mirar sus quietas y vacías pupilas. Amos Diggory salió disparado de la multitud y cayó al suelo. Rápidamente me levanté y vi con terror y angustia a ese padre llorar sobre el cuerpo de su hijo.

Cedric Diggory estaba muerto, otra vez.

Me desperté y un fuerte chillido escapó de mi boca. Mi cara estaba mojada por las lágrimas. Jadee mientras trataba con todas mis fuerzas de componerme. Pero era incapaz de hacerlo, ese sueño había sido tan horrible, tan doloroso, me sentía mucho más devastada de lo que había estado ese día el año pasado.

Era incapaz de detener las lágrimas que seguían cayendo por mis mejillas. Estaba respirando agitadamente mientras cubría mi cara con ambas manos. Entonces jadee, me voltee sobre mi estómago y enterré mi cabeza en la almohada para llorar libremente sin molestar a mis compañeras de dormitorio.

Cuando finalmente me calmé, me mantuve en la cama, mirando hacia el techo. Estaba desilusionada de que Cedric no estuviera aquí en este momento para confortarme. Deseaba tanto poder verlo caminar a través de la pared y sentarse cerca de mí para hacerme olvidar esta pesadilla.

Pero hoy no era cualquier día, era el 24 de Diciembre, y me sentí algo más relajada cuando recordé que pasaría la Víspera de Navidad con él, y exclusivamente con él.

Diez minutos después, me forcé a mi misma para levantarme de la cama. Me vestí con ropas muggles y bajé las escaleras hacia la sala común.

Encontré a todos los Weasley y a Harry allí, hablando acerca de regalos, pero también de la cena de Navidad.

"Hey, no lo toques" escuché a Harry gritarle a Ginny.

Mi amiga se sobresaltó y gimió.

"Pero no puedo esperar hasta mañana para abrirlos" se quejó. Hizo ojitos de perrito triste. "Por favor, déjame abrirlos".

Harry se mantuvo en silencio un largo minuto, y sentí como si mi mejor amigo estuviera a punto de rendirse.

"Por favor Ginny. Quiero que esperes hasta mañana en la mañana. Te lo prometo, serás la primera en abrir tus regalos".

Ginny suspiró e incluso murmuró algunas inaudibles palabras, para luego finalmente caminar hacia mí. Me saludó y luego fue a encontrarse con sus hermanos.

Tomé asiento al lado de Harry.

"Buenos días" dije.

Harry me miró y se congeló un par de segundos.

"¿Estás bien?" preguntó preocupado, "¿Qué pasó con tus ojos?".

Miré hacia otro lado y traté discretamente de cubrirlos con mi mano. De paso, sentí los primeros signos de un cruel y fuerte dolor de cabeza.

"Tuve una mala noche" murmuré.

Harry frunció el cenó y me miró durante un largo momento.

"Okay bueno, espero que esto no te detenga de celebrar Navidad" dijo.

Mordí mi labio inferior. No esperaba tener que entrar en ese tema tan pronto, para ser honesta quería esperar hasta la comida.

"En realidad," comencé con voz suave "eso era lo que quería hablar contigo" mentí.

Harry me miró con sorpresa. "Lo siento, Harry. Pero este año, no podre estar con ustedes para la Víspera de Navidad".

Harry suspiró.

"No me digas que planeaste trabajar en tus tareas durante Navidad, ¿no es así?" exclamó.

"No" respondí. "No soy sólo un ratón de biblioteca", quería replicar. Incluso si estaba segura de que Harry lo sabía bien, sentía como si Cedric, a veces, me conociera mejor de lo que ninguno de mis amigos podría nunca. "Pero he planeado algo para esta noche" me justifiqué.

Harry frunció el ceño.

"¿Con Scott, verdad?" dijo con un neutral pero reticente tono de voz.

Sacudí mi cabeza.

"No. Scott estará con sus amigos" respondí, "No voy a estar con ningún estudiante de la escuela".

Bueno, podrías decir que esa última oración era una mentira, pero considerándolo, era verdad de alguna forma: Cedric ya no era un mago de Hogwarts.

Harry suspiró y luego pasó sus manos a través de sus cabellos.

"¿Estás segura de que eso es lo que quieres?"

Conocía lo suficiente a Harry como para entender que esa pregunta era su manera de decir "Hazlo a tu manera".

Asentí y compuse una sonrisa.

"¿Puedo confiarte el que se lo digas a Ron?"

Harry hizo una mueca de dolor y asintió.

"Gracias" murmuré, luego me puse de pie y me fui al Gran Comedor a tomar desayuno.

Silenciosamente tomé un lugar en la banca. No necesitaba ver mi cara en un espejo para saber que ciertamente lucía malhumorada y también profundamente deprimida. Estaba deprimida. Dos días atrás, cuando estaba en Hogsmeade, había llorado todo el camino de regreso al castillo, y en la noche, en mi cama, volví a llorar.

Me sentía tan pequeña, débil y culpable. Me culpé a mi misma tan fuerte por no haber tomado ese libro antes. Incluso desee haber sido lo suficientemente valiente para escabullirme fuera de la tienda ¡con el libro entre mis bolsos! Probablemente no hubiera dormido por un tiempo, con el remordimiento carcomiéndome, pero maldición, podría haber trabajado en esa poción para revivir.

Mis oscuros pensamientos eran aparentemente visibles para todos porque Ginny tomó asiento al lado mío. Me miró durante un largo minuto, y esperé para que finalmente comenzara a hablar. Y lo hizo.

"Hermione, ¿estás segura de que te sientes bien?"

Le miré y vi su cara cruzada por la preocupación.

"Estoy bien," respondí "¿por qué me lo preguntas?"

"Mírate," exclamó "luces tan triste. Nunca te he visto así antes".

"Estoy bien Ginny. No te preocupes" murmuré mordiendo un pedazo de mi –desabrida– tostada.

Ella sacudió su cabeza.

"No puedo. Hermione, tú eres mi mejor amiga. Me culpo a mí misma. He estado tan ocupada hablándote de Dean que no me he dado cuenta de que tú estabas sufriendo tanto".

"No estoy sufriendo tanto" apunté. Era un poco divertido ver como Ginny siempre se encargaba de exagerar las cosas.

"Bueno, ¿qué va mal?" preguntó.

¿Qué podría decirle? Ella esperaba por una respuesta, y estaba segura de que no se iría hasta que tuviera una.

"Hice una promesa que no pude mantener" susurré.

Ginny se encogió de hombros.

"¿A quién le hiciste esa promesa?"

"Es un poco complicado, y es secreto".

Ginny se tensó como si yo le hubiera lanzado una imperdonable.

"¿No quieres decirle ese secreto a tu mejor amiga?" preguntó con tono ofendido.

Suspiré. Tomé su mano y traté de confortarla. ¡Merlín! Se suponía que era yo la que necesitaba apoyo, y ahora yo estaba tratando de encontrar las palabras correctas para ayudarle.

"Ginny. eres mi mejor amiga. Pero no puedo hablar de esto contigo. No ahora" murmuré.

Frunció el ceño.

"No vas a soltar prenda, ¿verdad?"

"No" respondí con una pequeña sonrisa. (Bueno, probablemente lucía como una mueca)

Ginny palmeó mi mano y tomando uno de mis rizos lo colocó detrás de mi oreja.

Veinte minutos después, mientras seguía quejándome de mi misma, escuché ruido de pasos.

"¿Es verdad?" dijo Ron.

Me voltee hacia él, con ningún sentimiento expresado en mi cara. Mi amigo pelirrojo me miró de arriba abajo. Detrás de él, vi a Harry quien me estaba dando una mirada de disculpa.

"No estarás con nosotros esta noche, ¿verdad?" preguntó.

Froté mis hinchados e irritados ojos y suspiré.

"No, no estaré" respondí, "No quiero discutir contigo, no he estado muy bien últimamente".

Miré hacia abajo y descansé mis codos sobre la mesa de madera esperando a que Ron me gritara.

"Bueno, está bien," dijo con tono calmado "pero tendrás que cenar con nosotros, ¿de acuerdo?" preguntó esperanzado.

Salté de la sorpresa. Miré hacia él y vi su rostro calmado. Eso era… ¡inesperado! De verdad. Finalmente los milagros pueden ocurrir en Navidad.

"Lo haré" respondí.

Ron me dio una pequeña sonrisa y asintió. "Es mejor que nada" dijo. Su voz no contenía reproche, era neutral con una punzada de desilusión.

Miré hacia Harry quien lo miraba tan sorprendido como yo. Me dio una satisfecha y alegre sonrisa.

Eran las siete, y la cena estaba próxima a ser servida. Mi dolor y aburrimiento se aligeraron un poco cuando recordé que muy pronto estaría encontrándome con Cedric. Realmente no lo había visto desde que fui a Hogsmeade. De hecho, para compensar mi ausencia después de la cena había asumido que sería mejor si pasara más de mi tiempo con él.

Estaba sorprendida de ver cuánto extrañaba la presencia de él cerca de mí durante estos dos días. Y tal vez esto había hecho que me hundiera más en mi desilusión.

En los dormitorios, todas las chicas estaban vistiéndose y maquillando sus rostros. Lavender estaba cepillando su cabello mientras Ginny estaba cambiando su sweater por quinta vez.

Gracias a Merlín, evadí todos esos problemas. Estaba vestida con pantalones cafés, un sweater beige manga larga y una chaqueta café sin mangas. Había tomado mi cabello en una cola de caballo dejando algunos rizos sobre mi cara.

Dejé el corredor Gryffindor y caminé hacia el Gran Comedor. La habitación estaba iluminada con miles de velas. El cielo raso estaba luminoso, las grandes banderas de las Casas colgando sobre las cabezas de los estudiantes. Casi todos estaban reunidos, sentados alrededor de sus respectivas mesas. Los gemelos estaban lanzando algunos pequeños fuegos artificiales por todo el comedor mientras Filch corría tras ellos, haciendo las peores amenazas que podríamos haber escuchado jamás.

Dumbledore, sentado en su silla, miraba la escena con una sonrisa. Luego, sus ojos se voltearon hacia mí y me dio una amistosa sonrisa. Sonreí de regreso y caminé hacia mi mesa.

Scott, quien estaba hablando con sus compañeros, corrió hacia mí.

"Feliz Navidad" exclamó. Me abrazó sonriendo a la vez.

"Leí tu nota en el cuadro" dije.

Scott hizo una mueca y pasó los dedos a través de sus cabellos.

"Oh, lo siento. Pero, no es lo que tú piensas. 'Embruteciéndonos' es una expresión que solíamos usar con Cedric".

Sacudí mi cabeza y sonreí.

"Lo sé" respondí.

Scott se relajó.

"Bien. Me siento tranquilo de saber que él te haya incluido en el secreto" terminó guiñándome un ojo.

"Sí, mucho más de lo que puedes imaginar" pensé.

Escuchamos a sus amigos llamarle. Se volteó hacia mí dándome una mirada de disculpa.

"¿Quieres sentarte con nosotros?" propuso, "No te preocupes, estarás muy bien con el grupo".

Sonreí.

"Ya había planeado algo para esta noche. Gracias de todos modos" respondí.

Scott me dio una mirada desilusionada pero sonrió. "Feliz Navidad" dijo antes de irse de regreso a su mesa.

La cena estaba casi terminando cuando Dumbledore se puso de pie para darnos un anuncio: los estudiantes eran libres para andar por el castillo hasta la medianoche, pero después de esa hora todos deberían estar de regreso en sus salas comunes.

La mayoría de los estudiantes explotó, y pude ver que la boca de Umbridge formaba un gran "¿Qué?" Obviamente, el director había olvidado compartir esa información con ella.

Ella trató de hablar, pero Dumbledore aumentó su tono de voz.

Cuando finalmente él se sentó, ella se puso de pie para hacer su propio anuncio (ciertamente para dar algunas reglas) pero no tuvo tiempo puesto que todos los alumnos estaban escapando fuera del Comedor.

Ella resopló y se sentó de regreso en su silla.

Les desee Feliz Navidad por última vez a mis amigos y dejé el Comedor. No sabía cómo era técnicamente posible, pero el pasillo estaba vacío cuando llegué a él.

Estaba por llegar al pasillo que guiaba a la sala común de Hufflepuff cuando lo escuché.

"Hoy no hay pasillo. Es una noche especial, ya sabes".

Me detuve y sentí como una gran sonrisa aparecía en mi cara.

Mo voltee alrededor y vi a Cedric de pie atrás de mí.

"Que bueno verte" las palabras escaparon de mi boca.

Me sonrojé un poco, y Cedric me sonrió.

"También es bueno verte," respondió. "Bueno, incluso puedo decir que te extrañe estos últimos dos días".

Y así era como me sentía, como si estuviera descubriendo sus rasgos otra vez. Olvidé mi pesadilla, ahora completamente relajada por su presencia.

"¿Dónde vamos, entonces?" pregunté.

Cedric guiñó y dio un paso adelante.

"Bueno, escuché el anuncio de Dumbledore y" hizo una mueca, "vi la cara de Umbridge".

Miro hacia otro lado por un par de segundo como si tuviera miedo de ser escuchado, o debiera decir como si estuviera a punto de contarme un secreto. Sonrió y agregó "Así que, sé que eres mía hasta medianoche".

Reí, sorprendida. "No es suficiente, pero trataremos con ello" dijo.

Levanté una ceja y le di una inquisitiva mirada.

"¿Qué estás tramando?" pregunté.

Me sonrió.

"Vamos" dijo a la vez que caminaba hacia las puertas de salida.

"¿Afuera?" dije sorprendida, "¿Para qué?"

No me respondió y caminó a través de los terrenos.

¿Qué se suponía que significaba todo esto? De todos modos, mentiría si dijera que no me gustaba. Amaba cuando Cedric me sorprendía. Y especialmente esta noche. Así que no hice más preguntas y lo seguí.

El aire estaba frío pero era agradable, y los terrenos nevados eran plácidos para observar.

Alcanzamos el lago y me apuntó un tronco quebrado donde podía sentarme.

"¿Cómo reaccionaron tus amigos sobre lo de esta noche?" Preguntó tomando lugar junto a mí.

Froté mis manos para poder calentarlas.

"Bueno, bastante bien. Ron no se molestó" respondí.

"Wow, eso es asombroso" rió.

Asentí y le regalé una sonrisa.

Lo miré profundamente a los ojos, y pude verlo tensarse.

"¿Está todo bien?" preguntó. "Pareciera como si tú…"

"Estoy bien… ahora" murmuré.

Cedric guardó silencio algunos segundos, preguntándose si debería insistir para obtener respuestas o confiar en mis palabras. Eligió la segunda opción, suspiré de alivio.

Pasamos el siguiente par de horas hablando de todas las cosas que cruzaban por nuestras mentes. Me hizo reír y, al mismo tiempo, olvidar todos mis problemas.

Entonces se detuvo, mirando hacia arriba.

"Siempre me ha gustado mirar las estrellas" dijo.

"Son hermosas" respondí.

Sonrió y miró de regreso hacia mí. Pude ver la nostalgia en sus ojos.

"Mi padre y yo solíamos, una vez a la semana, salir al jardín de mi casa. Nos echábamos en el pasto y nos quedábamos mirando las estrellas. Mi padre me enseñaba todos sus nombres muggles, y así pasábamos toda la noche". Lo vi tomar una expresión de seriedad. "Hace dos años. El día antes de que regresara a Hogwarts, mientras estábamos en el jardín, mi padre compartió conmigo uno de sus más antiguos secretos," me incliné más cerca de él, concentrada en sus palabras. "Me enseñó un hechizo. Un hechizo que solo algunos magos y brujas conocen".

"¿Un hechizo?" pregunté con curiosidad. "¿Podrías darme su nombre?"

Cedric rió, aparentemente no sorprendido por mi pedido. Bueno, era verdad de que pensé durante un segundo en ir a la biblioteca para obtener información sobre este raro hechizo.

"Haré algo mejor" dijo, "voy a mostrártelo". Abrí mis ojos sorprendida. "Toma tu varita". Me sentía emocionada pero también temerosa. ¿Qué haría ese hechizo? Y ¿cómo Cedric planeaba mostrármelo? Saqué mi varita que estaba medio enterrada en los bolsillos de mi pantalón y la extendí hacia Cedric. El sacudió su cabeza. "Tú vas a conjurar el hechizo por mí. Sólo tienes que repetir lo que te diga".

"¿Estás seguro? Pregunté. "No quiero quemar el castillo por accidente".

Cedric rió y se puso de pie. "No te preocupes. Confío en ti. Vas a hacerlo perfecto, tal vez incluso más de lo que yo podría". Le lancé una firme mirada. ¿Cómo podía él confiar en mi más de lo que yo confío en mi misma? Me levanté y me pare frente a él. Cedric tomo una expresión de concentración. "Okay," dijo "levanta tu varita, dibuja un semicírculo y luego, di 'Stellam Noctis Coerce'"

Le di una última mirada asustada pero su confiada sonrisa se mantenía ahí. "Mantén tu otra mano firmemente cerrada" agregó, "ábrela solo cuando te lo diga". Asentí y tragué. La cara de Cedric se suavizó. "Confías en mi, ¿verdad?" murmuró.

Compuse una sonrisa y asentí.

Apreté mi puño mientras con mi otra mano, levantaba mi varita en el aire, haciendo un semicírculo. Luego, dije el hechizo.

Un haz de brillante luz azul salió disparada de mi varita hacia el oscuro cielo. Lo miré elevarse en un par de segundos y luego desaparecer.

Miré a Cedric con una inquisitiva mirada. Sonrió. "Mantén tu mano cerrada".

Esto era tan misterioso, pero sin preguntar nada obedecí. Apreté un poco más mi puño cuando, de repente pude sentir mi piel tocando algo que no estaba allí antes. Me congelé, y poco a poco, el desconocido objeto creció en mi mano. Finalmente, el fenómeno se detuvo y una brillante luz escapó de entre mis dedos.

"Puedes abrir tu mano ahora" murmuró Cedric.

Lentamente solté mi agarre y miré el objeto: en mi palma había una bolita de cristal. Dentro de ella, se podía ver una pequeña y luminosa luz blanca brillando.

Cedric caminó hacia mí.

Lo miré.

"¿Qué hechizo es?"

"Este es el Hechizo Starcatcher. Atrapa una estrella, y la guarda en esta pequeña bola de cristal. Así como una estrella, esta luz nunca deja de brillar," murmuró. "¿Te gusta?"

Mirando hacia la figura, exclamé. "Es magnífico, Cedric. ¿Pero por qué me lo mostraste a mí?"

Cedric sonrió. "Bueno, este es mi regalo de Navidad para ti".

Era tan increíble, demasiado hermoso para mí. ¿Cómo podía tomar este maravilloso regalo cuando yo no tenía uno para él? Él me bajo una estrella y yo ni siquiera fui capaz de comprar un viejo libro.

La culpa y dolor regresaron a mí, y sentí mis ojos llenarse de lágrimas.

"No puedo aceptarlo, Cedric. Lo siento" dije.

El Hufflepuff se tensó y entró en pánico.

"¿Por qué no? ¿No te gusta?" preguntó, confundido.

"Este es, por lejos, el mejor regalo que he recibido nunca" respondí, "pero no lo merezco" dije.

Me dejé caer sobre el tronco y lloré. Cedric se arrodilló sobre la nieve frente a mí.

"Sabía que algo andaba mal en cuanto te vi" dijo, "dime que es lo que está pasando".

Mire hacia él. Su cara expresaba tristeza, preocupación, pero más que nada, ternura.

Decidí ser completamente honesta con él, no podía pretender interminablemente que todo estaba bien. Debía decirle.

"Lo siento, Cedric. Fallé" dije. "No elegiste a la bruja correcta. No puedo traerte de regreso. Te mereces algo mejor".

"No, no. No digas eso" exclamó acercándose a mí, "yo sé que eres la bruja correcta. No podría haber esperado por una mejor persona. Confío en ti y como ya te dije antes, nunca podría guardarte rencor. Nunca".

Apuntó a la bola de cristal. "Por favor, tómala. No quiero dársela a nadie más que a ti" su voz se fue apangando pero agregó, "esto simboliza mi confianza en ti".

Lo miré a los ojos y limpié las lágrimas de mi rostro.

Protectoramente aferré el objeto. "Lo cuidaré. Lo prometo" dije.

Entonces, dije el primer pensamiento que cruzó por mi mente. "¿Cómo es que siempre encuentras las palabras correctas para confortarme?"

Cedric rió y su cara se iluminó un poco. Se puso de pie y se inclinó hacia mí. Presionó sus impalpables labios en mi frente.

"Feliz Navidad, Hermione Granger" susurró después que retrocedió.


Uff, otro de mis capítulos favoritos... pero es que en verdad quién se habría imaginado que le regalaría una estrella... *Y Paz muere de amor* Sería algo demasiado fantástico el poder recibir algo así, sería mágico, mucho más que el verdaderamente mundo mágico en que se supone que pasa todo.

En fin... este es un regalito para todas. Una actualización con dos capítulos para que disfruten de más bellos momentos Cedric/Hermione.

Ah sí, antes de que se me olvide. No quise traducir el nombre del hechizo ya que considero que se lee/escucha mejor en inglés. Básicamente es como "Hechizo atrapa-estrellas" y obviamente eso como que no suena muy lindo XD ~ Y ademas si visitan mi perfil, encontrarán un wallpaper [1280x800] que hice de regalo para mi linda beta Miss Kathy90, y que es completamente Cedric/Hermione, incluyendo una pequeña manipulación donde hago que Hermione y cedric bailen juntos en el Yule Ball de cuarto año :D. Ojalá les guste y si desean usarlo... pss sin problemas.

Nos vemos pronto ;D ~
-Paascuala.