Internado Forks para Chicos Rebeldes
Capitulo 2
El Internado
Dos días se habían pasado volando y ahora estaba yo arriba de un avión llendo hacia el destino más cruel del mundo.
Cuando llegue al aeropuerto de Seattle, por supuesto que Forks no tenía aeropuerto, un taxi me esperaba. Subí mi maleta con mi ropa, ya que mis otras cosas como escritorio y computador se los habían llevado ayer para que estuviera listo cuando llegara yo.
El camino hacia el infierno, digo internado, fue el más largo de mi vida. Solo pensar que ya no podría ir a fiestas todos los fines de semana y que obligatoriamente tendría que asistir a clases me estaba matando. Nunca había tenido malas calificaciones, pero asistir a clases no era mi fuerte.
Por fin habíamos llegado. Había una enorme reja con un gran portón que decía "FORKS BOARDING SCHOOL".
-Uhg… espantoso.-murmuré.
En un lado de la reja había un cartel que decía "Alumnos manténganse alejados de la reja". Otra mala señal. Esto sería simplemente genial.
Entre en el taxi. Hacía un día lluvioso y nublado.
Bajé del taxi y vi a una señora gordita que esperaba en las escaleras de un edificio. Al verme ensanchó un sonrisa y se acercó a mi.
-Genial… preparate Bella – me dije a mi misma mientras fingía una sonrisa amistosa.
-Buenas tardes querida – me dijo amablemente- Tu debes ser Isabella.
-B.. si, Isabella esa soy yo.
-Oh déjame que te ayude con tus cosas.
-No, no se preocupe, yo puedo sola. –La verdad solo llevaba dos maletas… no tenía tanta ropa ni cosas así que no necesitaba más.
-Muy bien cariño, ahora si eres tan amable – me dijo invitandome a seguirla.
"No me queda de otras…" pensé.
-Bueno, primero que nada, bienvenida a Forks, estoy segura que te adaptaras muy bien. – silencio- Las normas aquí son muy sencillas; tus clases comienzan a las 9 en punto, no llegues tarde –me dijo mientras subiamos una escalera. – Debes estar en tu cuarto a las 9 de la noche a menos que tengas alguna actividad con algún club -"JÁ! Si como no…" -, los dormitorios de los chicos y las chicas están mezclados para darles más seguridad con sus pares del sexo opuesto – "Ok, si hay chicos… bien no está tan mal entonces" – pero por nada del mundo aprobamos conductas inapropiadas entre los estudiantes si sabes a lo que me refiero – me dijo con tono inquisitivo.
-Si… si la comprendo.
-Muy bien, el desayuno se sirve a las 8 y la cena también. Tu horario está en tu habitación junto con todas las cosas que tus padres enviaron ayer. Ah y antes de que lo olvide, cada habitación cuenta con una televisión que después de las 9 comienza a dar un programa del circuito cerrado de la escuela –"Ay Dios, donde me enviaron ¡!" – Alguna duda?
-Si… esta car… digo escuela tiene salidas a la cuidad o algo asi?
-Si, todos los sabados se les permite a los estudiantes ir a la cuidad. Tengo entendido que tus padres enviaron tu auto ayer también, creo que deberia llegar para mañana.
-Si… algo así… -dije desinteresadamente.
-Bueno cariño, esta es tu habitación –dijo la señora mientras abria una puerta blanca.
La habitación era de un blanco intenso que casi llegaba a dejarme ciega, pero era muy amplia. Vi mi computadora y mi equipo de musica con mis grandes parlantes. La cama estaba pegada al enorme ventanal con un balcón que daba hacia el lago. En la pared habian colgados unos folletos de la escuela, un horario y algunos banderines que decían "VAMOS ESPARTANOS". Supuse que era algo así como el slogan de la escuela.
-Te dejo a ti y a tus cosas para que te familiarices. Recuerda que a las 8 la cena estará servida. – y con esas palabras se giró hacia la puerta y se fue.
Solté un gran suspiro y me deje caer sobre la cama. Sabía que debía llamara papá y mamá pero los torturaría un rato, después de todo ellos me habían mandado a una cárcel.
Conecte los enormes parlantes hacia la computadora y la prendi preparada para poner algo relajante para dormir un rato. Aun eran las 5 así que las clases debían haber terminado y tenía mucho tiempo antes de ordenar mis cosas e ir a cenar.
Saque de mi bolso un paquetito de M&M para comer por mientras.
Me dirigí al PC y puse algo de musica relajante para calmar mis nervios. Clair de Lune siempre me ponía mas relajada.
Me tiré sobre la cama a disfrutar, hasta que unas molestas risotadas de chica me despertaron del trance.
-Jaja! Yaa! Espera por lo menos a que abras la puerta – y escuché como se abría la puerta de al lado de golpe.
"ah no… un vecino desagradable, que horror!" pensé.
Lance un bufido y me pare en dirección a la musica.
"Fall Out Boy es lo que necesito" –y puse la musica a un volumen que me permitiera solo oir la canción.
Volví a mi cama dispuesta a relajarme cuando los ruidos en la habitación de junto volvieron. Escuche como chocaba alguien contra la pared y después como se besaban dos personas muy escandalosas.
-Eddie me encantas cuando te pones así…
"Qué demonios! ¬¬" Me levanté hacia la musica y la subí aun más.
-No hagas eso Eddie! Jajajajaja
-Ya estuvo –me dije para mi misma y subí la música lo más que pude.
Ahora si no se escuchaba nada, perfecto. Me volví a tirar a la cama hasta que escuché unos golpes desenfrenados en la puerta.
-Agh! Es que no se puede tener un rato de descanso en este basurero!
Me paré hecha una furia y me dirigí hacia la puerta. Tomé una bocanada de aire y la abrí muy fuerte decidida a encontrarme a alguien que me regañara por la musica… pero me encontre a un chico alto, sin polera, con el cabello cobrizo algo despeinado y unos profundos ojos verdes apoyado sobre el marco de mi puerta con cara de cabreado.
Me miró unos segundos con cara de querer matarme, pero luego, como si no se hubiese esperado que yo le abriera la puerta, puso cara de desoncertado y me habló.
-Te importaría?
-Qué? –le dije sin oír nada a causa de la musica.
Apuntó a los parlantes y entendí. Me dirigí a bajar la música, pero cuando me volví hacia la puerta para ir a hablarme me encontre con que había entrado a mi habitación y estaba apoyado contra la pared.
Me aclaré la garganta y el me miró.
-Qué pasa? –pregunté.
-Solo me preguntaba si te importaría bajar la musica para que mi no… Tanya y yo podamos estar en paz.
-A sí que tu eres el vecino que causa tanto alboroto. Qué pasa? Te desconcentra la musica amigo? –me reí por lo bajo y el puso cara de pocos amigos.
-Solo me molesta que la pongas a todo volumen, sabes, hay gente aquí que si tiene vida sexual.
Touché – y pude ver la sonrisa que se formaba en sus labios al verme sin respuesta.
-Pues si te gusta tanto tener sexo, ve a otro lugar- le dije con indiferencia y me di vuelta hacia la ventana.
-Tu no eres de aquí verdad? Es decir… eres nueva.
-Si, pero eso a ti no te importa. –Quería que se fuera de una vez.
-Como quieras –me dijo y pude ver por el reflejo de la ventana que levantaba las manos como diciendo que no era culpable – pero te sugiero que si quieres hacer algún amigo dejes de ser tan hostil.
-Y tu tan metiche. –le dije dandome la vuelta y mirandolo con ira. Es decir, que se creía, nisiquiera lo conocía y estaba dandome consejos estupidos. Como si yo quisiera hacer algún amigo en este lugar…
-Bueno ya me voy. Hasta luego ermitaña. –dijo mientras salia del cuarto y cerraba la puerta tras el.
Me quede algunos segundos mirando a la puerta cerrada y buscando cual era la mejor opción para canalizar la rabia y no romper todo a mi paso. Decidí que subir aun más la música era la mejor elección.
Sonreí con satisfacción al escuchar que la puerta de al lado se abría y se escuchaba un "Eddie, así yo no puedo… nos vemos después".
-Punto para mí. – y ahora si me recosté tranquilamente sobre mi cama.
Debo haber dormido horas, porque me desperté y era de noche y por supuesto, estaba tarde para la cena.
Me levante rápido y me miré al espejo del cuarto de baño (si, las habitaciones tenían su propio cuarto de baño), era un desastre. Intenté peinar mi ondulado cabello pero fue imposible, así que decidí que una cola de caballo lo arreglaría todo.
Salí corriendo del cuarto en busca de la escalera que ya había olvidado donde estaba. Y por supuesto que tropecé con un pequeño bulto… enano… hada… Dios mio era una estudiante!
-Disculpa! No te vi. –dije apenada.
-No, yo lo siento –dijo una voz cantarina- suelo andar distraída… y llegar tarde a la cena.
No pude evitar reírme un poco ante ese comentario.
-Soy Alice-dijo estirándome su pequeña mano en forma de saludo- Alice Cullen.
-Soy Bella… Swan y bueno, soy nueva .-tuve que decirlo ya que me puso cara de que el nombre no le sonaba.
-Oh, ya veo –dijo como si le pareciera divertido.- Presiento que seremos buenas amigas. La miré algo extrañada, no solía escuchar ese tipo de cosas. –Bueno, bajamos ¿
-Si, si… vamos.
Bajamos la eterna escalera conversando un poco. Había que admitirlo, la chica era simpatica, muy rara, pero simpatica.
Llegamos al comedor y… Oh-Por-Dios..!
Creo que me quedé con la boca abierta un momento porque Alice me obligó a cerrarla.
-¿Qué es esto? Laguna Beach? Gossip girl? Un jodido desfile de modas!-dije aun atonita. El salon estaba lleno de chicas con cuerpos perfectos y ropas perfectas.
-Si, bueno… Bienvenida al Forks Boarding School –me dijo Alice con una sonrisa complice. En ese mismo momento me fije bien en su ropa. Iba muy bien vestida… la chica parecía saber mucho de moda, pero no iba nada exagerada como si iban muchas otras chicas del comedor.
Tragué saliva y miré mi ropa. No pude evitar reirme para mis adentros. Una camisa a cuadros, unos vaqueros pitillos y unas zapatillas converse, bueno… al menos era normal.
Alice caminaba de una manera muy grácil, casi parecia que bailaba. Era muy delicada, mientras que yo, a penas arrastraba los pies. Caminamos a buscar la comida y unas ensaladas.
-Puedes sentarte con nosotros –me dijo expectante y como, bueno, no conocía a nadie mas…
-Está bien… gracias.
Seguí a Alice y por el rabillo del ojo pude ver que mucha gente la miraba… nos miraba… bueno, me miraba. Odiaba ser la nueva.
Llegamos a una mesa en donde habían 3 chicos más: una chica y dos chicos. Alice se sentó y yo dudé un poco.
-Vamos… no mordemos, lo juro –me dijo, así que me senté.
-Enana, trajiste compañía –dijo uno de los chicos que era muy grande… casi el triple mio, lo juro.
-Emmet no me digas enana y sí, ella es Bella mi nueva amiga. –levante la mano tímidamente en forma de hola. –Bella –me dijo dirigiéndose a mi – el es mi hermano Emmet, ella su novia Rosalie y el mi novio Jasper –dijo sonriendo.
-Mucho gusto Bella –dijo Rosalie. La miré un poco antes de decir nada y joder, no vayan a pensar que soy lesbiana o algo así, pero la chica tenía un cuerpo de muerte. El cabello rubio le caía por los hombros y tenía unos intensos ojos azules.
-Gracias. Ojala no les moleste que me siente con ustedes.
-Como crees? – me dijo Emmet sonriendo – las amigas de la enana son amigas nuestras.
-Alice nunca invitaría nadie que no fuera simpático –dijo Jasper, el otro rubio de ojos azules. También era guapo pero tenia un semblante algo serio. Me pregunté como podría estar con Alice. Al parecer Jasper notó que algo me parecía raro y dijo – Rosalie y yo somos mellizos… por eso el parecido.
-Aaaah! –asentí.
Los chicos eran muy simpáticos y decidí que talvez valía la pena ser su amiga o algo así.
De repente alguien más se sentó en la mesa.
-¿Cómo está mi gente favorita? –dijo el chico de ojos verdes mirando a los de la mesa, hasta que sus ojos se posaron en mí.- Esto es nuevo… pero si no es mi vecina ermitaña.
Genial, un idiota en la mesa.
-Qué tal, Eddie? –le dije imitando a la chica de su cuarto. Pude ver la expresión de burla de las caras de todos.
-No me llames así.
-Tu no me llames ermitaña.
-Bien, veo que ya se conocen –dijo Alice. –Bella el es mi hermano Edward- Su hermano? Mierda…
-Así que te llamas Bella –me dijo con una sonrisa torcida capáz de deslumbrar a cualquier chica… menos a mi.
-Si, me llamo Bella.- y esas fueron las ultimas palabras que cruzamos en toda la cena. Después de eso ninguno habló más hasta que nos fuimos a nuestras habitaciones.
