Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.



Capítulo 21
Advertencia


A la mañana siguiente, me desperté particularmente nerviosa pero orgullosa. ¡Lo había conseguido! Había ingresado en la oficina de Snape, y lo mejor de todo ¡es que había salido de allí en una sola pieza!

Mi precioso frasco estaba ahora escondido en un lugar seguro.

Me había despertado temprano esa mañana, esa era la razón por la que había salido de la sala común cuando todos aún estaban vistiéndose o tomando una ducha.

Rápidamente hice mi camino a través de varios pasillos y alcancé la entrada. Dije la contraseña y rápidamente subí las escaleras. Entré en la oficina y encontré a Dumbledore sentado en silencio en su silla. Lucía particularmente concentrado en el libro que estaba leyendo. Aclaré mi garganta para hacerle saber que estaba allí. Levantó la mirada hacia mí y sonrió.

"Oh, señorita Granger, es un pájaro madrugador. ¿Hay algún motivo por el cual esté aquí?"

Mordí mi labio inferior. "En realidad director, me gustaría hablar con usted si está dispuesto".

Dumbledore me miró de arriba abajo y asintió. "Tome asiento, por favor" propuso mientras cerraba su libro y usaba el hechizo para hacerlo regresar a su estante.

"Señor, quería hablar sobre el homenaje a Cedric Diggory. Usted probablemente escuchó lo que había pasado…"

Dumbledore frunció el ceño.

"Traté de hacer lo máximo posible para razonar con Dolores Umbridge, pero hubiera sido más fácil detener una bludger con mi barba…"

Medio sonreí y vi a Dumbledore tratando de lucir serio otra vez.

"Lo que quiero decir señorita Granger es que la hubiera detenido si hubiera sido capaz de hacerlo. Como usted sabe, Dolores Umbridge fue enviada por el ministerio. Estoy sometido a su autoridad".

"Pero remover ese cuadro no es nada más que una provocación. Ese homenaje significa demasiado para muchas personas de la escuela" exclamé.

Dumbledore me dio una apreciativa mirada. "¿Incluyéndola a usted?" preguntó.

Miré hacia otro lado por unos segundos y luego me voltee hacia él. "Incluyéndome" respondí.

Me quedé en silencio un momento. "¿No hay algo que podamos hacer para que tengamos el cuadro de regreso?"

Dumbledore se levantó de su silla y con calma caminó hacia su fénix. Le acarició el pico.

"No hay nada que yo pueda hacer señorita Granger" dijo. Mordí mi labio inferior, estaría mintiendo si dijera que no había esperado esa respuesta. "pero…" agregó, ahora mirándome de regreso "usted sabe, una única regla está compuesta de tantas palabras que usted puede casi olvidar de que era que trataba esa regla. Todas esas palabras cubren las otras y finalmente no considera todas las posibilidades… A veces, sólo necesita tener una buena vista y encontrar el vacío". Lo miré confundida. Dumbledore observó su reloj y se encogió de hombros. Su cara se transformó en una expresión más compuesta. "Debería de reunirse con sus compañeros ahora, señorita Granger. He escuchado que habrá un delicioso y esponjoso pastel de vainilla esta mañana". Me dio una gran sonrisa y caminó de regreso hacia el fénix.

"¿De qué demonios estaba hablando?" pensé. Lo que él había dicho recién no tenía ningún sentido. Por supuesto, había entendido que era algún tipo de pista. ¡Pero Merlín qué pista! Creo que ahora yo estaba más perdida de lo que había estado antes de hablar con él. Pero, asentí educadamente y me levanté de mi silla. Estaba cerca de alcanzar la salida, cuando me llamó.

"Señorita Granger, lo que está tratando de hacer por el homenaje del señor Diggory es una hermosa prueba de respeto y bondad" dejó salir y luego se sentó de regreso en su propia silla. "Es por eso por lo que le voy a preguntar una única cuestión y deseo que usted me responda con honestidad".

Asentí en silencio y lo miré. Dumbledore se quedó callado un minuto y abrió –luego– la boca. "¿Hay alguna cosa que quiera decirme que concierna a usted o a Cedric Diggory?"

Sentí mi corazón acelerarse y todo mi cuerpo calentarse con miedo.

"No profesor" respondí, aterrada de que pudiera darse cuenta de que yo estaba mintiendo. No podía decirle sobre el "fantasma" de Cedric y mi plan para traerlo de regreso a la vida. Lo que yo estaba planeando hacer no estaba autorizado, podría ser expulsada de Hogwarts, e incluso podría ser marginada del mundo de la magia. Dumbledore lo consideró por un largo minuto con una media sonrisa y una maliciosa mirada. Asintió con su cabeza de forma que decía que mi respuesta no le sorprendía y me miró de regreso. "Puede irse ahora" murmuró. Le agradecí. "Tenga cuidado, ¿ok?" me preguntó con una voz que no esperaba respuesta alguna. Asentí y caminé hacia la salida.

Rápidamente hice mi camino hacia el Gran Comedor cuando, sumergida en mis pensamientos, choqué con un alto y firme cuerpo. Miré hacia arriba y comencé a disculparme cuando reconocí las facciones del chico.

"¿Buscando a alguien que hechizar, Granger?" dijo él, medio en broma, medio en serio.

Mordí mi labio inferior y compuse una sonrisa. Aaron me miró de arriba abajo y suspiró.

"No sé qué es lo que está pasando contigo últimamente, pero cada problema que he tenido que pasar a comenzado por ti. Primero tú y Malfoy, y ayer Scott Logan".

Pasé mis dedos por entre mis cabellos y miré hacia otro lado, incapaz de mantener su firme mirada con la mía.

"Estoy hablándote, Granger. Lo mínimo que puedes hacer es mirarme" dijo.

Pestañe y voltee mi mirada de regreso a la de él. Aaron estaba considerándome con una calmada pero formal expresión.

"No sé sobre la pelea entre Scott y Malfoy".

"Voy a resumirlo" dijo, "no me preocupa que los chicos de la escuela tengan alguna explosión de hormonas cuando te ven, pero evita que lo expresen en el medio de los pasillos. ¿Fui claro?" amenazó.

Me sentí sonrojar como nunca lo había hecho antes. Todo lo que quería en ese segundo era esconderme dentro de una muralla y no aparecer nunca más. Mis mejillas y probablemente toda mi cara estaban ardiendo por la vergüenza.

"Esto… esto no tenía nada que ver conmigo" murmuré.

"¿Ah no?" respondió Aaron, sorprendido. "Formar una pelea por causa de una chica es una muy buena prueba de una explosión de hormonas, ¿no?"

Miré hacia abajo y rocé mi cuello nerviosamente.

"Es extraño que tú digas eso porque conozco a alguien que tuvo una explosión de hormonas solo un par de años atrás".

Aaron y yo abrimos ampliamente nuestros ojos con sorpresa y nos volteamos hacia Scott, quien estaba sonriendo orgullosamente.

Él caminó hacia mí y puso su brazo alrededor de mis hombros.

"Cuidado, Logan" le amenazó McCoy, "o voy a darte ahora lo que me he contuve de darte la última vez".

Scott rió más fuerte y me miró.

"Déjala tranquila, Aaron. Sabes que ella no es una amenaza para la escuela" Scott sonrió y se encogió de hombros, "Y por favor, todos sabemos que Malfoy no tiene hormonas. Estoy prácticamente seguro de que nunca ha coqueteado con una chica, él está demasiado preocupado en adorarse a sí mismo y… a su padre".

Scott sonrió y Aaron lo consideró por un par de segundos antes de rendirse y sonreír levemente por la broma. Sin embargo, le lanzó dagas con sus ojos a su compañero de habitación y se alejó.

Suspiré de satisfacción y me voltee hacia Scott.

"Gracias por ayudarme a librarme de él" le dije.

Mi amigo sonrió y asintió.

"Aaron ama explotar su inflexible cara y ahora su posición de Premio Anual, pero él no es diferente de Cedric o de mí. Él es un Hufflepuff" explicó, orgulloso de su casa.

"Entonces, ¿no te puso en detención?" le pregunté, tranquilizada por las palabras de Scott.

Se lanzó a reír. "Me puso en detención por dos semanas".

Jadee en sorpresa. "¡Dos semanas!"

"Hey, él es el Premio Anual, y me atrapó en una pelea…"

"No tenías que hacer eso por mí" murmuré, avergonzada.

Palmeó mi hombro y sonrió. "Por supuesto que sí" respondió, "y quién más lo habría hecho por ti si no era yo. Obviamente no tu amigo pelirrojo: la única cosa que logró hacer fue volverse rojo de la rabia…" bromeó.

Mordí mi pulgar y contuve la urgencia por reírme con fuerza. Scott estaba dando risitas, pero luego me miró y me dio un guiño. "Lo siento, no lo tomes a mal, yo sé que es tu amigo y todo…"

Sacudí mi cabeza y le dije que estaba bien. Entonces, le agradecí y entré en el Gran Comedor. Me senté en la mesa Gryffindor y comencé a comer. Ron estaba lanzándome dagas con la mirada.

"Primero Logan y ahora McCoy" escupió, "¿Has decido llegar a ser uno de ellos?"

Miré hacia él y suspiré. "Hufflepuff, Ron. Ellos son Hufflepuff. Deja de sonar tan reticente, ellos son tan fantásticos como lo somos nosotros, tal vez incluso más".

"¿Tal vez incluso más?" repitió Ron, ofendido.

"Sí, Ronald. Ellos son más amigables conmigo, de lo que los Gryffindor nunca hemos sido con ninguno de ellos. Ellos realmente no se preocupan por lo de las Casas, a ellos les gusta divertirse, y defienden a todos los demás y a sus amigos".

Ron me consideró como si me hubiera golpeado la cabeza contra el duro suelo.

"¿Qué está pasando?" preguntó Harry, sentándose al lado de Ron.

"Parece que Hermione se ha enamorado de los Hufflepuff" replicó.

"Bueno, en realidad me he enamorado de uno de ellos" pensé.

Harry me miró. "¿Es eso verdad?" preguntó.

"Me gusta estar con ellos" me encogí de hombros.

Ron me miró y luego a Harry quien nos miraba a ambos.

"Esa es una buena idea" dijo finalmente.

Sonreí mientras Ron gritaba un "¡¿Qué?"

"Sí, ella tiene razón. Estoy completamente de acuerdo con Hermione. Los estudiantes necesitan estar unidos especialmente ahora que Voldemort está de regreso y el ministerio está en contra de Dumbledore. Umbridge quiere dividir para conquistar, ¿verdad? Eso no sería fácil si todos nosotros nos apoyamos con los demás".

Sonreí y miré orgullosamente a mi mejor amigo.

"¡Tú quieres que lleguemos a ser amiguitos con los Slytherin!" gritó Ron.

Harry rodo sus ojos. "No, probablemente no. Y los Slytherin de seguro que no lo quieren tampoco. Pero por lo menos comencemos con los Hufflepuff y Ravenclaw".

Dos días después, estaba saliendo de la torre de Astronomía con los otros estudiantes, cuando divisé un vistazo de una gran y alta silueta.

"Ven a la cabaña, justo después de clases. Golpea tres veces y abriré la puerta" susurró la voz, una mano cubriendo su boca.

Asentí y mire la silueta abandonar la torre de manera definitivamente no discreta, mirando a todas las personas que lo estaban viendo y caminando pegado a las murallas.

Rodé mis ojos y comencé a reír. Hagrid podía ser tan divertido, a veces. Entendí que era sobre el polvo de cuerno de Unicornio, pero Merlín, no tenía que actuar nuestra reunión como un drama teatral. Creo que tengo que hablar acerca de la conducta de Hagrid con Cedric, él probablemente se reiría tanto como yo.

No obstante, me sentí increíblemente emocionada y nerviosa. Estaba tan cerca de terminar, y este ingrediente era el último.

Después de la escuela, hice mi camino hacia la cabaña de Hagrid y le hice caso golpeando tres veces. Me sentí tentada de hacer un cuarto golpe pero luego pensé que eso probablemente lo asustaría hasta el infierno. Hagrid estaba en ese segundo demasiado nervioso como para sonreír por la broma, y quien sabe lo que podría pensar: tal vez que eran Dementores o algo peor.

Hagrid abrió la puerta y cuidadosamente miró alrededor de toda la cabaña antes de hacerme entrar.

Tomé asiento y Hagrid caminó para tomar su caja de té.

"No quiero té, Hagrid. Gracias de todas maneras" murmuré.

Hagrid no escuchó lo que le había dicho porque tomó la caja y la abrió. Enterró dos dedos en ella y atrapó un paquete de papel que podía caer en la palma de mi mano. La extendió hacia mí con una mirada preocupada. Lo tomé y lo desenvolví meticulosamente.

Descubrí un hermoso polvo brillante, tan blanco como la nieve fresca. "¿Es de una hembra?" pregunté.

Hagrid se sentó en su silla y asintió. "De la más hermosa" respondió, orgulloso de sí mismo.

Cubrí el polvo de regreso con el papel y lo puse en mi bolsillo.

"Gracias, Hagrid. Lo que hiciste por mí es maravilloso. Nunca lo olvidaré, ni tampoco él" susurré.

"¿Quién?" preguntó Hagrid habiéndome escuchado.

"No importa," murmuré. "Él te agradecerá por sí mismo cuando llegue el momento".

Hagrid me miró confundido. Apreté su mano, agradeciéndole y dejando luego la cabaña.

Ya era de noche, y no podía dormir aún. Tenía un ensayo que escribir, y me había tomado toda la noche terminarlo. Cuando me sentí lo suficientemente satisfecha de mi trabajo, silenciosamente tomé el gran libro de debajo de mi cama y regresé a la Sala Común.

Leí atentamente el capítulo para estar segura de que no olvidaba ningún detalle. A primera vista, toda la lista estaba completa, excepto por la sangre humana. Pero Cedric me había dicho que él podría encontrar una solución. Voltee las páginas y me mantuve leyendo. Entonces, mis ojos captaron una introducción que no había visto antes.

Leí cada línea cuidadosamente y luego sentí un nudo en la garganta cuando hube terminado de leerlas. Miré hacia arriba y fruncí el ceño: no había considerado esa parte del hechizo. ¿Pero era suficiente para detener todo? Para decirle a Cedric: "¿Lo siento, no puedo hacerlo? ¿Buena suerte con esta vida no-completa de fantasma?"

"¿Qué estás leyendo?" escuché a Cedric murmurar en mi oído.

Salté sobre mi silla y rápidamente cerré el libro. Me voltee hacia Cedric y compuse una sonrisa.

"Nada. Sólo estaba revisando las últimas consideraciones".

Me regaló una tierna sonrisa y se sentó en la mesa frente a mí.

"Cedric" murmuré, escondiendo el libro tras mi espalda para estar segura de que nadie pudiera echarle un visto, ni siquiera él. "¿Tienes miedo?" pregunté. Él levantó una ceja. "Estamos acercándonos a la fecha. ¿Eso te asusta?"

Cedric sonrió. "En realidad, estoy emocionado" dijo francamente.

Sacudí mi cabeza, con una punzada de amargura pero con un montón de satisfacción. Cedric notó mi no-tan-feliz estado de ánimo. Sus facciones se tensaron, y su mirada se suavizó.

"¿Qué pasa? ¿Hay algo de lo que quieras hablar?" preguntó acercándose a mí. "Tú sabes que puedes decirme lo que sea… cualquier cosa" agregó.

Miré hacia él. ¿Debería decirle? ¿Tenía yo el derecho de decirle? ¿Podía tan sólo quitarle su felicidad? No, probablemente no. Eso sería muy egoísta de mi parte, y yo conocía lo suficiente a Cedric para estar segura de que él podría detener todo el proceso si yo le decía sobre lo que había leído recién. No podía hacer eso. Estábamos tan cerca de conseguir el éxito. Tenía que correr el riesgo. Cedric lo valía.

"No, estoy bien. Sólo estoy un poco preocupada por la muestra de sangre".

Cedric sonrió y levantó su mano para acariciar mi mejilla. Se detuvo antes de hacerlo.

Esta vez, miró hacia otro lado, un poco avergonzado.

"Tú dices que podemos usar la sangre de cualquier humano, ¿verdad?"

Asentí. "Sí, pero como ya te dije, es una decisión muy importante".

"Lo sé, lo sé" dijo, mirándome de regreso. "Pensé que podríamos usar tu sangre… si estás dispuesta". Batí mis pestañas en sorpresa. "Hermione, tú me encontraste, tú has estado apoyándome, tú has estado siendo la más maravillosa compañía que hubiera podido desear, y yo… yo tengo sentimientos profundos por ti. Así que, lo siento si esto suena un poco horripilante pero… " sonrió, "no quiero la sangre de nadie más que la tuya".

Reí incluso si sentía mis ojos humedecerse. Cedric nunca me había dicho que me amaba, pero no necesitaba que lo hiciera. Yo sólo lo sabía. Y yo quería que él estuviera completamente seguro de sus propios sentimientos antes de decirme las dos palabras.

Cedric sonrió y puso su mano sobre la mía. "Lo siento, siempre estoy pidiéndote que hagas algo, pero te prometo que es la última vez. Estoy absolutamente determinado en cambiar nuestras posiciones…"

Le sonreí, saboreando la vista de su tierna y torcida sonrisa.

"Esto podrá sonar un poco horripilante, señor Diggory" le dije, "pero te daré algo de mi sangre."

Ambos reímos y silenciosamente nos miramos. Cedric me miró profundamente a los ojos, y luego de una pausa abrió su boca.

"Hermione" dijo, "necesito hacer algo y no soy capaz de detenerlo más". Fruncí el ceño pero me mantuve enfocada en sus palabras. "Sé que esto no tendrá el mismo efecto como me gustaría que fuera pero…"

Lo miré cuidadosamente inclinarse hacia mi cara. Mi corazón estaba latiendo rápido cuando entendí a lo que quería llegar. No podía culparlo por ello porque yo también lo quería. Me mantuve en silencio y lo dejé moverse más cerca. Pronto, su cara estaba a sólo una pulgada de la mía. Suavemente abrió sus llenos pero impalpables labios y delicadamente los puso cerca de los míos.

Cerré mis ojos y traté de enfocarme en el sentimiento de ser besada por el chico que yo amaba, incluso si la sensación no estaba allí. Levanté mi mano y la descansé lo más cerca que podía de su mejilla.

Nos mantuvimos en ese silencioso momento por un par de segundos y finalmente nos separamos. Cedric me miró, un poco avergonzado.

"Desearía haberte podido dar un beso más apropiado" murmuró.

Sonreí y acaricie mis labios con la punta de mis dedos.

"Me gustó" le aseguré.

Él sonrió. "Me gustó también" murmuró de regreso.

Se sentó a mi lado y hablamos sobre todo excepto del hechizo para revivirlo. Yo había tomado mi decisión, no importaba lo que había leído en esa introducción. Lo haría. Por supuesto, no había hecho una decisión a la ligera, yo sabía lo que eso podría implicar, pero tendría que afrontarlo. Me importaba demasiado Cedric para realizar el hechizo… a toda costa.