Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 22
Venganza y Confianza
Ahora que ya había obtenido todos los ingredientes, sólo necesitaba paciencia para preparar la poción. Y la prueba era muy dura y complicada. Había leído en el libro que necesitaría dos meses completos para realizarla. Así como hacía dos años atrás, había elegido hacer todas mis preparaciones en el baño de chicas. Pero, a diferencia de la poción Multi-jugos, necesitaría ser más paciente y meticulosa con la poción de Renacimiento. Le pedí a Cedric que no fuera al baño conmigo: no quería que Myrtle me viera hablando sola, y sabiendo que ella era viciosamente preguntona no tenía duda alguna de que ella llegaría a entender mi plan. No podía arriesgarme a echarlo todo a perder.
Día tras día, justo después de clases o durante el almuerzo, solía venir al baño diciéndole a Harry y a Ron que iba a la biblioteca. Con cuidado, seguí atentamente cada instrucción del libro. A veces, Myrtle estaba mirándome con una curiosa y conocedora sonrisa.
"Preparando una nueva poción ¿así como la de hace dos años atrás?" preguntó una tarde.
Miré hacia arriba y le sonreí. "Sí, Myrtle, y me gustaría que permaneciera en secreto por el momento. ¿Puedo confiar en ti?"
Myrtle me consideró con una desdeñosa mirada. "Por supuesto, no soy una chismosa. Lo que pasa en el baño de Myrtle se queda en el baño de Myrtle".
Le regalé una amistosa mirada y volví mi atención de regreso al libro.
Los días pasaron y así le siguieron las semanas, Cedric estaba más y más confiado y emocionado. Frecuentemente se quejaba de no vernos muy seguido (sólo en la noche o durante clases). Cuando finalmente encontramos tiempo para hablar, él lo usaba para discutir que planes tenía para hacer cuando volviera a la vida. Algunas de sus prioridades eran: golpear a Malfoy (incluso si por seguridad yo no dejaría que Ced se acercara a él a menos de 15 pies de distancia), también quería volar, besarme, regresar a la escuela, jugar quidditch con todo el equipo, agradecer a Hagrid, Harry y a todos los estudiantes que nos habían ayudado con la poción, hablar con Scott… 'patear el trasero de Umbridge' como él solía decir.
Todas sus expectativas me hacían sentir más animada y feliz, y por esta razón no podía enfocarme en la introducción que había leído. Cedric lo valía, él más que nadie. Incluso si yo no podía decirlo era un detalle, lo consideraba algo menor comparado con mi mayor miedo. Me horrorizaba cada vez que me preguntaba cuál sería la reacción de Cedric si yo fallaba, si la poción no era efectiva, o si yo había cometido algún error en la preparación. Ese era el porqué del que fuera tan meticulosa, no podía fallar. Hubiera sido capaz de cuidar la poción durante tres noches seguidas si hubiera pensado que eso me podía ayudar a tener más oportunidades de tener éxito. Desafortunadamente, no había encontrado nada en el libro que pudiera calmar mi miedo.
Un sábado por la tarde, mientras estaba pasando al segundo paso de la preparación, escuché a Myrtle llorar desde uno de los retretes: conocía lo suficiente de esta chica como para estar segura de que ella estaba en una de esas horas donde estaba de mal humor. Ella voló a través del baño, ruidosamente chillando cuando me vio. Traté lo más posible de mantener la cabeza abajo esperando que ella no se diera cuenta de mi presencia: pero falle.
"Y tú, ¿qué estás haciendo aquí?" gritó "Estoy aburrida de compartir mi baño contigo"
Me mantuve en silencio e hice oídos sordos. Myrtle dejó salir un horripilante chillido exasperado. "¡Sal de aquí! Y déjame 'estar muerta' en paz".
"No puedo" susurré con simpleza y sin mirarla.
Myrtle bufó. Entonces, voló alrededor de la habitación y violentamente se lanzo contra mí. Su rostro se detuvo a una pulgada del mío. Salté en sorpresa. "Porqué no te llevas tu espeso cabello a tu sala común. Tanto como sé, los estudiantes son libres de hacer lo que sea que quieran en sus salas comunes tanto como no sea dañino para los estudiantes de la escuela. ¡Así que lárgate de aquí!" gritó.
Abrí mis ojos con sorpresa y tuve el extraño sentimiento de que un foco de luz había aparecido sobre mi cabeza.
"¿Estás segura de lo que me acabas de decir?" le pregunté. "¿sobre esa regla?"
El fantasma me observó y luego se encogió de hombros. "Sé perfectamente las reglas de la escuela. No las han cambiado nunca y jamás lo harán. Nadie puede quitarlas".
"Nadie…" repetí para mí misma con una maliciosa sonrisa.
Pasé mis dedos por entre mis cabellos, ya formando todo mi plan para obtener la venganza que había estado esperando por tanto tiempo.
"Myrtle, te prometo que te dejaré en paz todo el día si me ayudas en algo" dije.
La chica consideró mi frase y después de que le hubiera dicho el plan que había pensado, asintió y luego sonrió.
Así que a la siguiente hora, había corrido para encontrar a Scott. Él había disfrutado del plan tanto como yo, y antes de que hubiera podido agregar cualquier cosa, él ya se había ido rápidamente dentro de su sala común para advertir a los demás estudiantes.
Al día siguiente, en la tarde, como habíamos planeado, todos los Hufflepuff, Harry y yo estábamos en el pasillo desde donde el cuadro de Cedric había sido quitado varias semanas atrás. Dos Hufflepuff habían entrado en la oficina de Filch y sacado el cuadro. Como esperábamos, el viejo celador había alertado a Umbridge, probablemente diciéndole que los alumnos estaban preparando algún motín.
Diez minutos después, la vimos caminar a través del pasillo, furiosa y enojada, probablemente acarreando su Pluma de Sangre en los bolsillos para los alborotadores, seguido por un muy calmado y sereno Dumbledore.
Ambos se detuvieron en frente del grupo, y debo decir que éramos varios. Cedric, como le había pedido, había recién entrado en el pasillo, observando toda la escena con una curiosa y preocupada mirada.
"¿Qué es lo que tienen planeado hacer con este cuadro?" nos preguntó Umbridge.
"En realidad, pensamos que este homenaje tiene todo el derecho de estar en la escuela" le respondí, dando un paso hacia adelante.
Umbridge me dio una violenta mirada. "¿Tú? Debí haber sabido que esto era su idea". Entonces nos miró a todos y sonrió, obviamente no asustada. "Como usted probablemente sabe, yo personalmente removí el cuadro y la regla es clara: Cualquier objeto que interrumpa la seguridad o el bienestar de la escuela queda prohibido sin oportunidad de ser regresado".
Escuché cuidadosamente sus palabras, saboreando mi victoria y su humillación. Di otro paso hacia adelante y sonreí. "Oh, conocemos la regla que no nos impide colgarlo en la muralla".
Umbridge me miró con una expresión sorprendida y ofendida mientras Cedric se acercaba un paso más, tratando de entender lo que yo estaba haciendo.
"Pero mi regla es clara señorita Granger…"
"Y la única regla de que estoy hablando es clara también" le corté, "como leí en el libro oficial de reglas de Hogwarts: Las diferentes casas son libres de mantener cualquier objeto en su sala común sin intervención de extraños contra este objeto si, primero, no es de ningún modo riesgoso para la escuela y los ocupantes de ella y segundo, que al menos la mayoría de los estudiantes de la Casa estén de acuerdo en mantenerlo con ellos".
Umbridge abrió sus ojos en shock. "Tú no puedes hacer esto" exclamó.
Sonreí. "Está en lo correcto, yo no puedo. Pero ellos sí" respondí. Di un paso atrás hacia Harry y miré a Scott. Él dio un paso hacia adelante y dijo fuertemente "Aquellos que estén de acuerdo en colgar el cuadro de Cedric Diggory en la sala común de Hufflepuff levanten la mano".
Él inmediatamente levantó la suya, confiado, seguido por todo el equipo de quidditch. Luego, Aaron levantó su mano, y así lo hicieron los otros estudiante. Rápidamente, todas las manos estaban arriba: desde los de primer año hasta los de séptimo, nadie había estado en desacuerdo.
Scott me dio una gran y fantástica sonrisa y me voltee hacia Cedric, quien, si hubiera sido capaz, habría llorado de felicidad (incluso aunque no lo admitiera jamás).
"Estoy muy seguro que tenemos la mayoría" Scott sonrió tomándose la libertad de bromear, miró a Umbridge con una desafiante expresión.
Umbridge estaba perdiendo el temperamento, eso era seguro, y trataba lo máximo posible de mantenerse tranquila y no rodar sobre el suelo de la ira.
"Tú no puedes hacer esto" repitió a gritos.
"Dolores" habló Dumbledore, "creo que no hay nada que podamos hacer. El libro de reglas de la escuela está protegido con magia: nadie puede cambiar las antiguas reglas. Además, no hay nada malo en mantener este honorable homenaje para un valiente y bondadoso chico como Cedric Diggory. Tal vez deberíamos enfocarnos en las necesidades reales de la escuela, ¿no lo cree?"
Las facciones de Umbridge se tensaron y miró intensamente al director quien mantenía el rostro calmado y neutral. Umbridge tomó un profundo respiro y se encogió de hombros. "Está bien. Pueden conservarlo" dijo.
Todos los estudiantes estallaron con dicha y satisfacción en el pasillo mientras Cedric estaba sonriendo felizmente.
Umbridge se volteó y me dio una última desafiante mirada antes de alejarse caminando.
Dumbledore me sonrió maliciosamente y se fue también.
Reí con satisfacción. Scott me abrazó, y también Harry lo hizo. "Estoy orgulloso de ti" dijo mi amigo antes de abrazarme otra vez.
Lo abracé de regreso y miré hacia Cedric quien estaba justo al lado de la muralla: él moduló un "Gracias" y sonrió.
No podía ser más feliz, olvidé durante ese momento todos mis miedos y dudas. Cedric estaba feliz y yo también lo era.
Los días siguientes, Umbridge no se detuvo de mirarme. Ella me odiaba tanto como yo a ella. Pero su intensa mirada no me perturbaba, simplemente no me preocupada, o digamos que yo tenía algunas otras preocupaciones. Incluso si la preparación de la poción estaba casi por terminar, había algunas modalidades que todavía necesitaba sortear. Debía de hacer el hechizo justo frente a la tumba de Cedric, así que necesitaba encontrar un medio de transporte para llegar hasta allá. Una solución cruzó mi mente: un traslador. Esa era una discreta, perfecta y rápida manera de alcanzar el cementerio en la noche. El problema: no sabía cómo transformar un objeto en traslador. Y llegado a ese punto, me empecé a preguntar ¿quien en la escuela, que no fuera un profesor, se relaciona con suficientes personas para estar seguro de conocer al menos una persona que pueda ser capaz de hacer un traslador? La respuesta apareció en mi mente como algo obvio: Scott.
Así que después de almuerzo, rápidamente fui a la mesa Hufflepuff y le llamé. El chico estaba sentado con todo el equipo de quidditch y algunas otras personas de su año. Todos ellos me miraron, y, para mi gran sorpresa, me sonrieron amistosamente, obviamente no molestos con mi llegada.
"¿Puedo hablar contigo un minuto?" le pregunté.
Scott asintió y calmadamente se levantó de la banca. Entonces me siguió fuera del Gran Comedor, y lo guié hasta un vacío pasillo.
"Scott, me gustaría que me hicieras un favor" le dije.
Scott frunció el ceño, tomando una expresión más seria. "¿De qué se trata?"
"¿Conoces a alguien en la escuela que pueda hacer un traslador?"
Lo consideró algunos segundos. "¿Para qué?" exclamó.
"Por favor, sólo dime" le corté rápidamente antes de que tuviera tiempo de preguntar alguna otra cosa.
Rascó su cuello. "Conozco a alguien pero no creo…"
"No importa" le dije, "sólo dime quien es".
"McCoy" pestañeó.
"Oh demonios" suspiré, "¿No hay alguien más?"
"Nunca he escuchado que él haya hecho mal un traslador" respondió.
Pasé mis dedos por entre mis cabellos y suspiré. "Bien, hablaré con él. Gracias".
Okay, Aaron no era exactamente el nombre que esperaba escuchar, ya había planeado en sobornar al estudiante si realmente lo necesitara, pero ahora con Aaron, simplemente ya no había oportunidad. Bien, tendría que arrodillarme si hiciera falta, pero ciertamente que conseguiría lo que quiero.
Así que por la tarde, nerviosamente golpee la puerta de su oficina. Esperé que él me dijera que ingresara. Aaron estaba sentado en su silla, leyendo lo que parecía eran los reportes de los prefectos.
Él miró hacia arriba y levantó una ceja en sorpresa.
"Granger…" dijo, "¿Qué estás haciendo aquí?"
Tomé un profundo respiro y me voltee para cerrar la puerta detrás de mí.
"Necesito hablar contigo en privado" le dije con voz inocente pero firme.
El asintió y me apunto la silla. Me senté y fije mi mirada en él, sin palabras durante un largo minuto.
"Quiero preguntarte algo, pero quiero que me escuches como un compañero y no como un Premio Anual" dejé salir después de un segundo, "Necesito que me hagas un traslador".
Aaron abrió sus ojos un poco. "Cómo tú… ¿Y qué te hace pensar que yo podría darte uno?" Mordí mi labio inferior con expresión culpable. McCoy rodó sus ojos y se inclinó hacia atrás en su silla. "Logan definitivamente no es capaz de mantener su boca cerrada".
Se inclinó de nuevo, pero esta vez hacia mí. "Está bien, yo puedo hacer trasladores. ¿Para qué lo necesitas?"
"Quiero ir… al cementerio, donde está enterrado el cuerpo de Cedric" respondí casi susurrando.
McCoy me observó en silencio y luego comenzó a hablar. "No me había dado cuenta de que tú y él tenían una relación. Incluso si sólo un amigo podría levantarse contra la Suma Inquisidora por alguien más". Se quedó en silencio y luego hizo un gesto con la mano. "Está bien, te daré un traslador. ¿Cuándo y a qué hora quieres que sea efectivo?"
"En dos semanas a las 11 pm" respondí con una mirada firme.
Aaron frunció el ceño. "¡En el medio de la noche! ¿Debo recordarte que los estudiantes no están autorizados para salir de sus salas comunes después de las 7 pm?"
"No" dije simplemente, "conozco la regla".
"Y tú piensas que sería emocionante pedirle al Premio Anual un favor y libremente decirle que tú estás planeando romper las reglas. ¿Eres suicida, Granger? Fácilmente podría ponerte en detención sólo por lo que me has dicho".
Asentí y parpadee nerviosamente. "Lo sé y es por eso que te lo pregunté como compañero".
Aaron me miró y ciertamente pude ver la determinación en sus ojos porque levantó su mano y la pasó a través de su pelo.
"Necesito llegar allí… Esto es importante" agregué.
Aaron suspiró con frustración y se inclinó hacia mí. Él estaba tan cerca que pude sentir su tibia respiración en mi cara. "¿Qué es tan importante para que quieras romper las reglas, arriesgar tu lugar en Hogwarts y tu reputación, para salir a un cementerio en el medio de la noche sin protección, obviamente más determinada que nunca?" preguntó. Él estaba mirándome intensa y firmemente. "Dímelo" me urgió con voz ofensiva.
Rápidamente miré hacia la puerta, preguntándome si sería lo suficientemente veloz para salir de aquí antes de que él pudiera alcanzarme, pero entonces desistí. Yo necesitaba ese traslador.
Lo miré, percatándome que él no había apartado su severa mirada de mí.
"Necesito cambiar algo que no debería haber pasado" le respondí murmurando.
La mirada de McCoy se suavizó y se transformó en una confusa. Se levantó de un salto, fue hacia la puerta, y la cerró con pestillo. Entonces, se volteó de regreso hacia mí e hizo un ademán para que siguiera con mi explicación.
Tomé un profundo aliento, y por primera vez, compartí mi mayor secreto con alguien.
Dos semanas después, la noche antes del hechizo, estaba en mi cama, mirando hacia el techo, incapaz de dormir. ¿Cómo podría? La noche siguiente se suponía que traería a Cedric de regreso de la muerte.
La poción estaba lista, así como todo mi plan. No podía imaginar que dos días después, Cedric estaría vivo de nuevo, sonriendo, respirando, capaz de tocar objetos. Y yo estaba esperando tanto que esto funcionara. Por otro lado, incluso deseaba que la advertencia hubiera estado equivocada y que todo fuera bien. Sacudí mi cabeza y traté de enfocarme en otra materia menos terrorífica.
Nerviosamente golpee mis dedos contra mi otra mano: estaba impaciente porque fuera mañana. Incluso si el día fuera normal, tal como siempre, iría a desayunar, luego a mis clases, almuerzo, clases de nuevo, entonces a cenar, de regreso a la sala común… y finalmente, esto podría empezar. El día iba a ser mortalmente largo. Después de un par de horas de pensar y preguntarme cosas, por fin, caí dormida.
A la mañana siguiente, me preparé como estaba acostumbrada, me vestí y luego me fui al Gran Comedor.
Me forcé a mí misma a comer incluso si no podía decir que tenía hambre.
Después de las clases de la mañana, y una increíblemente larga y aburrida lección de DCAO con Umbridge hice mi camino hacia el Gran Comedor… otra vez.
Estaba a punto de entrar cuando vi a Cedric de pie cerca de las grandes puertas. Abrí mis ojos sorprendida y caminé rápidamente hacia él.
"¿Por qué estás aún aquí? Tienes que irte, ahora" susurré.
Una semana atrás, habíamos planeado que siendo Cedric un fantasma, no podía tocar el objeto mágico y ser trasladado conmigo, así que debería irse antes. Nos encontraríamos en el cementerio por la noche.
"Está bien. Estaré allí a tiempo" me respondió dándome una confiada sonrisa. "Sólo quería verte antes de irme".
Sonreí. "No te preocupes" murmuré, "puedo hacerlo sola".
Cedric asintió y acarició mi mejilla (o algo así) "Ten cuidado, ¿ok?" susurró.
Al atardecer, justo después de cenar, me levanté de mi banca, como los otros estudiantes. Vi a Aaron, al otro lado del comedor, quien me hizo una señal de asentimiento. Le di una de regreso e hice mi camino hacia la sala común de Gryffindor.
Los Weasleys, Harry y yo llegamos a nuestros dormitorios. "Buenas noches, Hermione" dijeron Harry y Ron.
Yo sonreí, y antes de que ellos pudieran alejarse, los abracé fuertemente. Ambos me miraron confundidos, pero los tranquilicé con una sonrisa, incluso si yo no sabía si era más para ellos que para mí.
Luego, entré en mi dormitorio y encontré a Ginny, Lavender y Parvati conversando. Hablé con ellas un poco para luego ir a mi cama, y hacer algunas tareas: bueno, eso quise tratar de hacerles creer incluso si ahora estaba tan excitada y nerviosa como para enfocarme apropiadamente en los libros.
A las 10:30, las chicas se quedaron dormidas. Silenciosamente me levanté de mi cama y me vestí con unos jeans negros y un sweater café. Amarré mi cabello en una cola de caballo y me envolví en mi larga chaqueta café. Puse la varita en mi bolsillo, junto con un pequeño cuchillo, un pedazo de papel donde estaba escrito el hechizo y mi precioso frasco.
Salí fuera de la sala común y caminé en silencio a lo largo de los pasillos. Cuando alcancé la salida, encontré a Aaron quien estaba haciendo sus rondas. Me vio y rodó sus ojos.
"¡Al fin! Llegas tarde" exclamó en voz baja.
"Las chicas estaban muy habladoras esta noche" le dije.
"Ok… ¿así que estás lista?" preguntó, sonando asustado. Yo asentí. "Y está… ¿está él aquí con nosotros?" preguntó avergonzado.
"Él ya se fue. No podía ser trasladado conmigo" expliqué. Era un poco bizarro hablar sobre Cedric con alguien, y era más bizarro aún hablar sobre él con Aaron. Pero, se sentía bien de algún modo. Cuando le conté toda la verdad, había sentido como si un peso que había estado llevando por varios meses se hubiera alivianado.
Aaron asintió y nerviosamente rascó su cuello.
"¿Dónde está el traslador?" pregunté para romper el pesado silencio.
"En los terrenos, en el suelo, en frente del viejo roble. Es un libro". Le agradecí.
"Ya es hora de irme" dije, mirando hacia mi reloj.
Abrí la puerta y sentí el frío aire acariciar mi cara. "¿Estás segura de que no quieres que vaya contigo?"
Me voltee hacia él y sonreí. "No, no quiero que el Premio Anual sea atrapado por mi culpa".
Me dio una agradecida pero también simpática sonrisa.
"Gracias… por todo" murmuré.
Me fui e hice mi camino a través del oscuro y mojado parque.
Me tomó casi diez minutos alcanzar el roble. Justo como había dicho McCoy, encontré el libro, puesto en el suelo. Miré mi reloj: 10:57. Impacientemente corrí mis dedos a través de mis cabellos y esperé. Bueno, que es lo que pensarían si alguien me viera: de hecho, yo estaba volviéndome completamente loca, incapaz de esperar más.
Cuando finalmente el reloj alcanzó las 11 pm. Me arrodillé y puse mi índice sobre el libro. "Cinco… cuatro… tres…" susurré para mí misma, ansiosa. "Dos… Uno". Tomé un profundo respiro y jadee cuando me sentí siendo transportada.
Dejé salir un pequeño sollozo cuando mi cuerpo golpeó el suelo. Mis ojos estaban fuertemente cerrados. Mi corazón latiendo con rapidez: tomé profundos respiros y olí el pasto mojado. Finalmente me forcé a abrir los ojos. Rodé sobre el suelo para quedarme sobre mi espalda: el cielo estaba profundamente oscuro y cubierto por muchas nubes grises. Mi visión fue interrumpida por Cedric quien estaba de pie, bajó su cabeza y me miró con una expresión divertida.
"Miedo a volar… Debería haber sabido que tenías una debilidad" dijo, sonriendo. Rápidamente me levanté, quité algunas hojas y algo de pasto que se habían quedado en mi pelo y sobre mis ropas. "¿Estás bien?" preguntó.
Yo asentí. "¿Cuánto has estado esperando aquí?" pregunté, un poco preocupada de escuchar que él había estado un par de horas justo al lado de su tumba.
"No demasiado" respondió. Sentí que estaba un poco incómodo pero silenciosamente reconfortado por verme.
Se volteó y me apuntó con su mirada la dirección a tomar. Respiré profundamente y caminé con calma a través del cementerio: lucía como un parque, con árboles y plantas, y supuse que con flores naciendo durante la primavera y el verano. Pero la atmósfera era pesada y demasiado silenciosa para parecer normal y casual. Era fácil de suponer que estábamos en un cementerio.
Rápidamente alcanzamos una lápida de mármol gris y blanco: ansiosamente me atraganté cuando mis ojos leyeron las líneas:
Cedric Diggory
1977 – 1995
Un amoroso y amado hijo
"¿Habías estado alguna vez aquí antes?" pregunté, sintiendo mis ojos arder con las lágrimas.
"No" murmuró, "Consideré que venir aquí era como… admitir que definitivamente me había ido".
Lo miré y pude ver su cara llena de pena y arrepentimiento. Él se compuso a sí mismo y me dio una pequeña sonrisa.
Evalué esa sonrisa como una forma educada de decirme "Ok, ¿podemos empezar ahora?"
"No leí nada en el libro que pueda ayudarnos a saber qué es lo que pasará contigo" dije. "No sé cuanto durara el proceso y si… ¿será doloroso o no?". Temblé cuando me imaginé a Cedric sufriendo.
Él asintió, tratando de lucir confiado, pero yo sabía que estaba tan aterrorizado como yo.
Sentí una gota de agua caer en mi mejilla. Parpadee. "Va a llover" dije "deberíamos apurarnos, no quiero que la poción sea diluida y se vuelva ineficiente por culpa del clima" gruñí.
Ambos nos paramos en la tumba. Cedric me dio una mirada de confianza.
Mis dedos se enterraron en mi bolsillo y alcanzaron mi equipamiento. Extendí la poción y miré el brillante líquido azul. Entonces me congelé con miedo. Sentí todas mis dudas y todos mis temores sobrepasarme. Estaba aterrorizada, incapaz de moverme.
"¿Qué va mal?" Cedric preguntó finalmente.
Lo miré, mientras sentía una lágrima rodar por mi mejilla.
"¿Y qué pasa si fallo?" murmuré, "¿Qué si la poción no es efectiva o si sólo es un mito? No podría nunca mirarte a los ojos porque estaría tan asustada de ver resentimiento o decepción. No sé ni siquiera si podría vivir con toda esa culpa".
Cedric abrió sus ojos en shock.
"Por supuesto, nunca podría sentir algo así contra ti. Tú eres demasiado importante" exclamó.
"Pero tú estarías condenado a verme tener una vida" lloré con dolor, "Ese sería mi mayor castigo por haber fallado".
Cedric avanzó un paso hacia mí. "Hermione, voy a confesarte algo: No tengo miedo. No tengo miedo de lo que podría pasar esta noche porque yo sé que tendrás éxito" murmuró.
Lloré con más fuerzas: "¿Cómo puedes creer en esto con tanta tenacidad?"
"Porque confío en ti" respondió con confianza. "Yo sé que no podrías herirme y sé que no lo harás".
"Tengo tanto miedo" susurré con voz llorosa.
Cedric sonrió. "Bueno, déjame ser el confiado por los dos" susurró, "¿Confías en mí?"
"Por supuesto que lo hago" le respondí.
"Bueno… sólo confía en mí cuando te digo que puedes hacerlo" lo miré, su rostro estaba sereno y calmado.
Yo había trabajado tan duro por esto y ahora estaba simplemente paralizada en el medio de un cementerio siendo apoyada por la persona que se suponía yo tenía que salvar. Sentí como si los puestos hubieran sido cambiados. Yo, verdaderamente confiaba en él más de lo que nunca había confiado en mí misma.
Sequé mis lágrimas y asentí. Cedric se inclinó y besó mi frente. Otra gota de agua golpeó mi piel, y, por un segundo, estaba segura de que había sido capaz de sentir el tacto de Cedric. Eso me dio la motivación para apurarme: la lluvia estaba llegando.
Cedric caminó de regreso hacia su lugar.
Finalmente agarré mi cuchillo y lo saqué fuera de mi bolsillo. "Levanta tu palma" murmuré con voz determinada.
Cedric obedeció. Extendí mi propia mano y enrollé la manga de mi chaqueta. Rápida pero eficientemente la hoja cortó mi palma. Mordí mi labio inferior para contener el dolor y la necesidad de llorar. Vi a Cedric parpadear. "No te muevas" dije con voz débil pero firme. Apreté mi puño. Miré la sangre fluir entre mis dedos y finalmente caer. Como tenía que ser, la sangre goteó a través de la mano de Cedric antes de golpear el suelo. Escuchamos el sonido de un trueno justo cuando yo dejaba caer el pequeño cuchillo y tomaba el frasco. Mis dedos firmemente acariciando el vidrio.
Miré a Cedric quien me regaló otra confiada sonrisa. Cerré mis ojos: yo podía hacerlo. Tendría éxito, podría traerlo de regreso, y tenerlo a mi lado. Exhalé y violentamente lancé el frasco en el suelo justo donde mi sangre había estado cayendo antes. Escuché el vidrio romperse y desenrollé el pedazo de papel. Leyendo cada palabra del hechizo, apuntaba a Cedric con mi varita. Otro sonido de un trueno se sintió en el cielo y alcé la voz con determinación. Humo empezó a escapar de la poción y pronto estaba rodeándonos. Agarré mi varita fuertemente y traté lo máximo posible de ignorar el pánico que quería llenarme por completo. Repetí el hechizo de nuevo, más alto que la primera vez, determinada y confiada de ver el crucial fenómeno.
Rápidamente miré a Cedric y, cuando pronuncié las últimas palabras del hechizo, otro violento trueno con una muy brillante luz de un rayo golpeó el cielo justo cuando una luz apareció de la punta de mi varita y golpeó a Cedric. Él gritó con dolor y justo antes de que yo pudiera reaccionar, otra luz apareció y me golpeó directo en el pecho.
Grité y dejé caer mi varita, incapaz de enfocarme en algo más pero era como si todo mi cuerpo estuviera sufriendo y quemándose del dolor, como si miles de cuchillos estuvieran enterrándose perpetuamente en mi piel. No obstante, levanté mi cabeza y miré a Cedric que seguía llorando.
La luz envolvió y levantó a Cedric en el aire, ambos estábamos conectado por la misma luz ahora: mientras más alto era levantado Cedric, más enferma me sentía yo. La luz golpeó violentamente el suelo mientras me sentía muy próxima a desvanecerme. Un último chillido escapó de la boca de Cedric cuando, en un segundo, la brillante luz dejó mi cuerpo y se desvaneció.
Colapsé sobre el suelo, mis piernas incapaces de sostenerme más. En realidad, no habían sido capaces de mantenerse mucho tiempo, pero creo que el hechizo fue lo que me hizo permanecer en pie durante todo ese tiempo. No sabía cuánto había durado el fenómeno al final, pero me sentía como si hubiera sido una eternidad, incluso si probablemente sólo hubieran sido unos segundos. Tomé profundas respiraciones y, justo después de un menos potente eco de un trueno, comenzó a llover. Mantuve mi cabeza abajo, tratando de recomponerme y encontrar la fuerza para levantarme. Estaba de rodillas sobre el suelo sosteniéndome contra mis brazos, mis ojos aún fijados en el pasto mojado, sintiendo la lluvia golpear violentamente mi cuerpo.
Levanté mi cabeza y miré hacia arriba.
"Cedric" murmuré. Escuché otro eco de un trueno. "Cedric" repetí con voz más alta. No escuché respuesta, solo el sonido de la lluvia repiqueteando contra el suelo. Sentí mi corazón saltarse un latido. Me forcé a mí misma a levantarme. Miré a mí alrededor: nada. "Cedric" llamé con voz calmada. Necesitaba mantener la calma o sabía que me paralizaría si no lo controlaba. Lo llamé de nuevo, ahora completamente mojada. ¡Eso no podía ser posible! Esto no podía estar pasando. Mi mayor temor estaba haciéndose realidad, y para peor, yo lo había causado. Era responsable. Frenéticamente miré a mí alrededor una… dos… tres veces… hasta que ya sabía de antelación lo que encontraría en cada lugar. Vi el mismo árbol, las mismas tumbas, las mismas rocas negras, el mismo tronco roto. Todo había permanecido en su lugar excepto la única cosa importante que yo quería y necesitaba ver y tener a mi lado. ¿Dónde estaba? ¿Estaba él…?
…No. No. No podía decirlo, no podía pensarlo.
Miré a mí alrededor una vez más, más y más rápido hasta que me sentí mareada. Me congelé y mis ojos se detuvieron justo en frente de la blanca y gris lápida donde estaba el epígrafe.
"¡CEDRIC!" grité con pánico en medio del cementerio.
Uff nuevamente una actualización a la carrera xD ~ peroooo llegamos a lo más importante del fic, así que espero que se queden con ganas de leer por más ;D. Pensaba dejarles el siguiente cap colgado de inmediato peroooo será de regalo para mañana XDD ~
Dejenme repetirles que agradezco por montones sus reviews, alertas y favoritos :) me ha encantado que haya tenido este apoyo el fic. Así que psss nada más que reiterar mis agradecimientos.
Entre otras cosas, Sissou ha terminado el fic, así que estoy muy emocionada por ello. Y dejenme decirles que para su tranquilidad, me quedan 5 caps que traducir y listo. Así que espero poder volver a traerles caps seguidos.
Besos y Abrazos por montón.
-Paascuala.
