Cap2:
Extraña, rara y terriblemente misteriosa así era como Mimori se estaba comportando últimamente y eso a Kyouko la estaba desquiciando después de todo siempre habían sido muy buenas amigas, se querían casi como hermanas o incluso más que hermanas y sin embargo desde que le había rogado que alejara a Tsuruga Ren de ella para poder escapar de su regañina ella se comportaba de forma extraña, ¿acaso estaba enfadada con ella por haberla dejado sola en el claro del bosque tanto tiempo?, todo era culpa de Tsuruga Ren, Kyouko enfadada miró hacía este al que parecía que no le perturbaba nada, sentado en una de las tantas mesas rodeado de gente y a su derecha su fiel amigo Yashiro Yukihito, siempre estaban juntos y cuando no era así era un milagro.
Ella apreciaba a Yashiro y también a Tsuruga pero es que a veces era demasiado protector y ni que decir con lo referente a sus travesuras.
Ella sabía qué hacía cosas que no debía de hacer, pero es que la vida era tan sumamente aburrida que sin un poco de aliciente para hacerla más interesante uffff.
Frustrada echó una triste mirada más hacía Tsuruga y Yashiro y se puso en pie decidida a localizar a Mimori y a hablar con ella para averiguar porque la estaba evitando y la trataba de forma tan distante.
Comenzó a caminar dirigiéndose con pasos lentos y cansados por no decir tristes y sin fuerza, salió a la luz del día el cual parecía terriblemente hermoso lo que la hizo a ella enfadar más por sentirse como se sentía, comenzó a dirigirse a los lugares que su amiga solía ir, pero sin suerte alguna, estaba cerca del bosque por lo que miró hacía este, comenzó a caminar para dirigirse a su interior y ver si estaba ella allí cuando alguien la detuvo:
-Te dije el otro día que no entrases sola ahí, últimamente están habiendo demasiada incursiones como para….-
-Ya lo sé, pero no sé dónde está Mimori, y no he podido advertirla aun de lo que me dijiste.-
Dirigió su mirada cargada de preocupación hacía este y pudo ver que Yashiro también estaba allí el cual la saludo con un gesto de su mano y miró a Tsuruga de reojo pues este al ver la mirada de Kyouko se había detenido en seco.
-Si vas a entrar iré contigo, Yashiro avisa a Miguel que me retrasaré un poco.-
-No, no es necesario que hagas eso, ve con Miguel yo puedo buscarla sola-
-¿Insinúas acaso que no necesitas que te ayude?- Kyouko se quedó helada en el sitio mirando la sonrisa distante que este tenía en su rostro y miró de reojo a Yashiro el cual parecía haberse quedado blanco, ella tragó fuerte y negando formó una sonrisa forzada en su rostro a la par que sentía que un sudor frío la recorría y se corrigió rápidamente para decir:
-No, por supuesto que no, estaré terriblemente agradecida si decides acompañarme a buscar a Mimori.-
La sonrisa en el rostro de Tsuruga fue reemplazada por una un poco menos luminosa pero sin duda más mucho más verdadera y declaró:
-Entonces mejor ir ya.- Kyouko asintió y comenzó a caminar delante de este el cual solo la contempló unos segundos perdido:
-Rennnnnnnn.-
Ahora fue el turno de este de quedarse estático en el lugar, colocó una mirada de indiferencia y terriblemente inocente y dijo:
-¿Yashiro?- de repente este lo golpeó en la cabeza y declaró:
-¿Se puede saber por qué intimidas a Mogami así?-
-Yo no hice tal cosa, de todas formas, ve a avisar a Miguel que me retrasaré, ¿sí?-
Sin más comenzó a caminar tras Kyouko la cual ya se había perdido entre los árboles.
Kyouko caminaba con cuidado y sabiendo que tras ella se encontraba Tsuruga, pero intentando obviar semejante hecho, sus pasos reconocían el terreno después de todo siempre desde niñas habían jugado en ese claro, era por ello que Mimori y ella lo adoraban.
-Sería bueno que nos separásemos, si veo algo raro gritaré para que vengas a ayudarme.- prometió esta cuando vio que este iba a protestar, lo cierto es que se sentía terriblemente nerviosa cuando este se encontraba cerca de ella, sin esperar una respuesta por su parte echó a correr y se perdió entre los árboles, escuchó una maldición por parte de este y como intentaba seguirla, pero ja él no conocía el bosque como ellas después de todo.
Su carrera la llevó ceca del claro y entonces comenzó a andar lentamente según se iba acercando comenzó a escuchar murmullos y voces, rápidamente reconoció la de Mimori:
-¿Ya te marchas?- la voz de ella estaba cargada de cierta tristeza.
-Me temo que así debe ser.- Kyouko se detuvo en seco, no, estaba muy segura de porqué pero sabía que reconocía esa voz y que no debería de encontrarse allí, dio unos pasos lentos, asustada por lo que podría ver:
-¿Vendrás mañana?- preguntó esta esperanzada.
-Sabes que si.-
-¿Tendrás cuidado?-
-Nadie puede conmigo.- declaró este terriblemente pagado de sí mismo.
-Shou, prométeme que no te dejarás atrapar.-
-Solo por ti.- cuando llegó donde podía ver perfectamente el claro se llevó ambas manos a la boca terriblemente asustada al ver como Mimori besaba a un demonio.
La respiración se le entrecortó y su corazón comenzó a pararse para después ir acelerándose poco a poco, el miedo la embargó lentamente, iba a dejarse ver cuando ambos se separaron y se miraron sonriendo, eso la detuvo en seco, ¿qué estaba pasando?, iba a girarse para marcharse cuando él se giró para tomar ese camino e irse y entonces se encontró con el demonio que por poco la atrapó en las puertas del infierno.
Estaba bien resguardada y por ello al pasar cerca de ella no pudo verla y se marchó sin notarla si quiera, mientras que ella no pudo apartar su mirada de él en ningún momento hasta que desapareció en el lugar.
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Estaba en lo alto de las ramas de uno de los árboles de su amado bosque una vez más como otras muchas, solo que en esta ocasión la razón era muy distinta, demasiado de echo los últimos días su escondite secreto había sido ese, y una vez más se refugiaba en esas ramas para ocultarse de los ojos de los dos seres a los que espiaba en secreto.
Para empeorar la situación no podía dejar de observar a los dos amantes prohibidos desde que había descubierto su terrible secreto y a pesar de que no entendía por qué seguía yendo allí no había faltado ni una sola vez desde que había descubierto el secreto de Mimori.
Al parecer el que ahora se encargaba de esconderla se había convertido también en el centro de las reuniones de esos dos, se cobijaban en su sombra para impedir que el sol molestara a Shoutaro Fuwa, el demonio que había embrujado a su amada Mimori.
Desde el primer momento en que lo había visto en el inframundo le había resultado terriblemente enigmático y a la vez demasiado atrayente, tanto que resultaba peligroso, desde que se había encontrado con sus cautivadores ojos no había cesado ni una sola noche de soñar con él e incluso había fantaseado secretamente con volver al inframundo para poder verlo secretamente, más que fantasear lo había planeado, de hecho lo tenía todo calculado hasta el más mínimo detalle, lo único que no terminaba de encajar era la presencia constante de Tsuruga Ren a su caza.
Pero a pesar de todo al final no había sido necesario porque él mismo había ido a su territorio, pero contrariamente a ella que iba a ir a verlo a él, él había ido solo por Mimori, la dulce y delicada Mimori.
En todas las ocasiones en que llevaba espiando esas reuniones habían tratado infinidad de temas, los que a ella más le gustaban y le llamaban la atención eran los relatos de él, su voz acariciando cada palabra que salía de sus labios abriendo a su mente diferentes aspectos del mundo de los demonios y de los caídos, algunas cosas hacían que se estremeciera de miedo, pero sin poder evitarlo odiaba a Mimori cuando ella le rogaba que se detuviera que no siguiera con su relato, a lo que él solía soltar una pequeña carcajada cargada de sarcasmo y después asentía para depositar un leve beso en los labios de esta y ella sonreía para él como nunca antes lo había hecho para nadie más, ni siquiera para su mejor amiga es decir ella.
Otra vez los contempló mientras se despedían jurándose verse al día siguiente en el mismo lugar, y tal y como sucedía siempre Mimori se quedaba contemplándolo a él marcharse pero Shou no se giró ni una sola vez para verla a ella antes de desaparecer entre los árboles.
Ella también espero hasta que supo que Mimori ya no podría verla y se bajó de las ramas del árbol con su agilidad habitual para después colocar sus manos tras su espalda y dejarla reposar en el tronco perdiéndose entonces en sus pensamientos los cuales estaban completa y totalmente perdidos en el recuerdo de Shou Fuwa y Mimori, ¿Estaba actuando correctamente?
-¿Te encuentras bien?- delante de ella apareció como de la nada el rostro de Tsuruga Ren el cual la estaba mirando con cara de preocupación y duda.
Ya fuera por la cercanía o la sorpresa Kyouko se alejó sorprendentemente rápido dando un pequeño grito de horror.
-¿Tsuruga?, ¿qué haces tú aquí?-
-Eso deberíamos preguntártelo nosotros.-
La voz de Yashiro la hizo buscarlo con la mirada y lo encontró como siempre al lado derecho de este.
-Yo, tan solo paseaba y pensaba un poco.-
-¿Algo te preocupa?- preguntó Ren mientras era observado por Yashiro por lo que decidió alejarse un poco de ambos y coger una flor que había tirada en el lugar, una flor que Kyouko reconoció enseguida, era la misma que Fuwa había cogido en sus manos mientras le explicaba a Mimori como veía él a algunos ángeles en especial a ella.
-No especialmente.- dijo ésta apartando la mirada de la flor que ahora él examinaba con cuidado.
-¿Entonces por qué esa cara?- preguntó este.
-Tan solo es que creo que Mimori está molesta conmigo últimamente no la veo casi.- dijo restando importancia al asunto, Yashiro miró a Kyouko y como miraba a otro lugar y supo que a pesar de que lo que decía era cierto, era tan solo una verdad a medias.
-¿Nada más?-
El silencio se hizo entre los tres y Kyouko sabiéndose observada por ambos solo pudo morderse el labio inferior algo nerviosa y aclaró:
-Tengo algunas dudas sobre un asunto y no se con quién tratarlo.- dijo sencillamente sabiendo que si Tsuruga se proponía sacarle la información estaría perdida y con ella Mimori, debía de evitar esa pregunta como fuera.
Escuchó los pasos pausados de Tsuruga y supo de forma instintiva que estaba molesto, muy molesto, pero cuando hablo lo hizo con un tono suave y cauto:
-¿Es algo muy importante?-
Ella tan solo asintió, al levantar la vista hacía él se quedó estática, una vez más se encontraba esa sonrisa fría y falsa que utilizaba para enmascarar su enfado, mirándola aún le dijo:
-Viendo que no deseas confiar en mí y contármelo, tal vez Rasiel pueda serte de ayuda, quien sabe.- esa última parte la dijo en un susurro, ella se quedó un momento observando a este y el alivio la embargó, era cierto, ¿por qué no había pensado antes en ello?, podría poner cualquier excusa como que había leído algo extraño en uno de los muchos libros de este y sin duda no se negaría a responderle y a resolver sus dudas y hacerla ver el camino correcto.
La sonrisa repleta de alegría y cargada de esperanza que le dedicó a Tsuruga obligó a este borrar su propia falsa sonrisa y dibujar una cargada a su vez de aprecio y cariño.
-Gracias Tsuruga, Yashiro habéis sido de mucha ayuda de verdad, nunca sabré como pagaros este gran favor, de verdad que eres un buen amigo.-
Iba a echar a correr cuando sintió que le cogían la mano, miró hacía Tsuruga pero en lugar de su rostro se encontró con la rosa que este había estado sosteniendo y que el agarre sobre su muñeca había desaparecido y la voz cargada de cierta ansiedad de Yashiro le decía:
-Sí, sí, de nada, toma esto es para ti, sería mejor que te marchases ya o no podrás encontrar hoy a Rasiel.-
Ella aun sin apartar la mirada de la flor que este le entregaba sintió que el corazón le daba un vuelco, la rosa que él había acariciado, la rosa que Shou había dejado allí tirada, con cuidado la cogió de entre las manos de Yashiro y con mucho cuidado se la acercó a la nariz para olerla, una sonrisa se formó inconscientemente en su rostro. una sonrisa cargada de tanto significado que Yashiro sonrió de forma casual y miró a Tsuruga quien por otra parte no miraba a Kyouko.
Ella tras agradecer una vez más salió corriendo de allí, sin percatarse de que Tsuruga apretaba fuertemente los puños y golpeaba el tronco de uno de los árboles con tal fuerza que este tembló.
-¿Qué?-
-Amigos, amigos en los que no confía, ¿para qué ser amigo entonces?-
Yashiro no dijo nada tan solo observo como Tsuruga comenzaba a alejarse de allí suspiró, le esperaban unos días delicados.
