Internado Forks para Chicos Rebeldes
Capitulo 6
Despúes de la fiesta, una pelea
Cerré aún más los ojos. Odiaba el día post- fiesta, siempre me sentía horrible. Me pasé una frazada por encima de la cabeza para que el sol no me alcanzara y tomé un hondo respiro. El delicioso aroma llegó a mi nariz como intentando decirme que algo allí no iba bien… ese no era mi olor, pero aun seguía algo dormida por lo que no le tomé atención, así que me destapé pensando que así se me pasaría el arranque de torpeza.
Me di vueltas en la cama con una estúpida sonrisa en mi cara y estiré mis brazos intentando abrir la ventana para poder tomar algo de aire fresco, pero SORPRESA! No había ventana, solo una fría pared. Poco a poco la sonrisa se fue borrando hasta que ya no hubo rastro de ella y abrí mis ojos de par en par. "Mierda" esa no era mi habitación. Me senté en la cama de golpe y sentí como la resaca me golpeaba la cabeza sin ningún tipo de consideración.
-Auch… -dije tocándome al cabeza. Comencé a mirar el cuarto donde estaba. También era blanco así que aun seguía en la escuela, bien. Tenía un gran equipo de música y muchos Cds apilados en un estante. Algunas fotografías de una pareja de la cual no reconocía a nadie y un amplio escritorio lleno de libros y papeles. De repente sentí como se giraba la perilla de una puerta. Busqué la puerta responsable y vi que era una que estaba en la habitación, la del baño. Esperé impactada a que saliera algún chico del que no recordaría ni su nombre; aunque seguía con la ropa de ayer, pero siempre podría haberme vuelto a vestir, no?
La puerta se abrió casi en cámara lenta y detrás de una espesa cortina de vapor salió una figura alta y sin camisa secándose el cabello con una toalla.
-Veo que ya despertaste.- me dijo. "Oh-Dios-Mio". Me quedé un rato con los ojos como platos mirando a Edward antes de poder articular alguna palabra.
-Acaso nosotros…? –pareció tomarle un par de segundos entender lo que trataba de decirle.
-No, nosotros nada… -dijo y pude ver como se sonrojaba un poco al tiempo que se ponía una remera color gris.
-Entonces…?
-No te acuerdas de nada verdad? –me preguntó y al notar que yo no respondía repuso- Anoche tuvimos una discusión por … una estupidez y bueno te pusiste a beber y te rescaté de los brazos de Newton –tendría que agradecerle eso- y te traje a tu habitación, pero estaba cerrada así que no te iba a dejar durmiendo en el pasillo… es decir, no es que me importara… tanto –dijo casi nervioso- pero soy un caballero y…
-Si, si ya… -dije y me levanté.- Siento haberte hecho dormir en tu sillón –dije apenada y señalando el sillón que estaba pegado a la otra pared.
-No… está bien, no me molesta.
-Menudo espectáculo que debo haber dado anoche –dije desordenándome el cabello y mirando al suelo. La verdad… es decir… que vergüenza.
-La verdad si te veías algo chistosa, sobre todo cuando empezaste a subir las escaleras y te tropezaste unas diez veces -dijo con esa sonrisa torcida suya – después de eso tuve que cargarte. –y se rió por lo bajo.
-Tu me cargaste! Ay Edward de veras lo siento mucho yo no sé que decirte –dije moviendo las manos como loca y caminando por su habitación- es decir qué me pasa! No puedo creer que te haya hecho pasar por esto y a demás hacerte dormir en tu sillón es totalmente…
-Ya cálmate Bella- Me dijo tomándome las manos y sosteniéndolas para que me detuviera. Nos miramos no sé si una hora o un segundo pero bastó para que me sonrojara un montón, no creo recordar la ultima vez que alguien me había mirado tan de frente, pero definitivamente no me había sentido tan… incomoda como ahora.
-Si… es… o sea… lo siento, eso es lo que quería decir- repuse y como si se hubiese dado cuenta recién que estaba sosteniendo algo muy caliente, me soltó las manos. Asintió desviando su mirada un poco de mi. –Ahora… será mejor que… vaya donde Alice y… -dije caminando hacia la salida y tropezando con un millón de cosas en el camino- le pida mis… llaves…
-Si –me dijo- sino ya va a empezar a llamar a la policía reportando tu misteriosa desaparición.- y ambos reímos ante esa idea. Abrí la puerta y con ella cayeron 4 personas a mis pies. Hubo un pequeño silencio y entonces Alice dijo:
-E...encontré mi moneda! –y se paró del suelo.- Gracias por ayudarme a buscarla chicos.
-Si
-Por supuesto
-No hay de que hermanita.
Edward y yo los miramos con las cejas alzadas.
-Oh! Bella, Edward que coincidencia- dijo Rosalie.
-Demasiada diría yo- repuso Edward.
-Oh! Está bien, estábamos espiando detrás de la puerta! Pero ustedes nos dieron motivos! –admitió Alice.
Ambos esperamos callados por alguna explicación, pero como nadie dijo nada rodé mis ojos y caminé en dirección al pasillo.
-Nos vemos luego Edward- y el me levantó la mano en señal de "adiós".
Un segundo después sentí como se cerraba la puerta de su cuarto y dos pares de pies con tacones me perseguían a través del pasillo.
-Bella ya espéranos! No es tan fácil correr con tacones!- Luego recordé que Alice tenía mis llaves así que las esperé.
-Alice me das mis llaves?
-Estás enojada? –me dijo poniendo cara de perrito.
-No, porqué iba a estarlo?
-Porque los estábamos espiando… bueno eso no importa. Ya cuéntanoslo TODO! –dijo Rose muy emocionada. Las miré con cara confundida, no entendía de qué me estaban hablando.
-Oh vamos Bella! No nos vas a dejar con la duda! Qué hicieron tu y mi hermano ayer?-Ah! Se referían a eso.
-Pues nada…
-Esperas que te creamos eso! Empieza a cantar antes de que te hagamos hablar por la fuerza! –dijo Rose.
-Chicas, punto uno Edward solo me llevó a dormir a su habitación porque estaba ebria y la mía estaba cerrada con llave; punto dos, no soy tan zorra como para acostarme con un chico a penas lo conozco; y punto tres, olvidan que yo y Edward nos llevamos fatal?
Ambas se quedaron en silencio como si estuvieran pensando.
-Si, tienes razón, fuimos unas idiotas por pensar otra cosa.- admitió Alice.
-Lo sentimos –dijo Rosalie mirando al piso en señal de derrota.
-No se preocupen –dije riéndome un poco, la situación era chistosa; como iban a creer que Edward y yo? … es decir, no!
Alice me pasó las llaves y yo abrí la puerta.
-Bueno y? como fue despertarse en la cama del chico que más detestas? –dijo Alice riendo.
-No tan aterrador como verlo salir del baño después de la ducha –admití. Comencé a escuchar las risas de las chicas mientras entraba a mi habitación hasta que se detuvieron abruptamente. Eso o podía ser nada bueno.
-Espera un momento –dijo Alice.
-Cómo es eso de que lo viste salir del baño después de la ducha?- demandó saber Rose.
-Chicas, supérenlo- dije intentando cerrar la puerta.
-Y estaba desnudo! –gritó Alice.
-ADIÓS! –y cerré la puerta muy rápido para esconder lo sonrojada que estaba. Solo a ellas se les podía ocurrir algo así!
Me apoyé en la puerta y pude sentir el ruido de sus risitas afuera. Suspiré y me deslicé hasta quedar sentada en el piso.
-No van a dejarme en paz después de esto…
Edward POV
Salieron las chicas y me quedé solo con Emmet y Jasper quienes me estaban mirando con un tono raro en los ojos.
-Y? –dijo Emmet.
-Y… qué? –respondí.
-Nos vas a contar o no?- repuso Jasper. Los miré con desconfianza.
-Siempre podemos sacártelo a golpes, sabes?
-No sé de que hablan. –dije, pero de repente una idea cruzó mi mente. –No creerán que Bella y yo…?
-Dínoslo tu – dijo Emmet con una sonrisa que no dejaba ver nada bueno en su cara.
-Se volvieron locos! La conozco hace unos días…
-Nada que no hayas hecho antes…- Demonios!
-Si, pero es diferente, es decir, ella es nuestra amiga… su amiga… bah! Ya déjenme en paz! –dije caminando pro la habitación.
-Ahí lo tienes, algo pasó!
-Es tan difícil de creer que solo durmió aquí porque su habitación estaba cerrada con llave!
-Bueno bueno, te creemos…
-Y de ningún modo al iba a dejar en el pasillo así como estaba!
-Si, lo entendemos Edward…
-Así que no me vengan con eso de que…
-EDWARD YA!- Para variar había hablado de más.
-Tranquilo hermano, te creemos. –dijo Jasper dándome unas palmaditas en el hombro.
-Que bueno… ahora será mejor que bajemos a… no sé ver si descubrieron a alguien con lo de ayer.
-Si! Me parece haber escuchado que alguien se llevó el carrito de Newton anoche! Menudo susto que debe haber pasado cuando no lo encontró.
Nos reímos todos y salimos de la habitación.
Bella POV
Suspiré. Muy bien ya me había pasado toda la mañana pensando tonterías acerca de anoche y era hora de hacer los deberes de cálculo para mañana. Busqué entre mis papeles y no estaba en ninguna parte. Recordé que Emmet la había pasado por debajo de la puerta ayer en la mañana, pero donde la había puesto?
Y como un flash una idea legó a mi mente.
-Jacob! –no tenía nada que ver con la tarea de cálculo y la verdad no tenía idea por qué lo había recordado, pero una serie de imágenes mías besando al chico me golpearon.- Ay no…
Tenía que hablar con el, dejarle en claro que lo de ayer no era nada solo un arranque de locura, pero como iba a encontrarlo? Solo sabía que se llamaba Jacob Black y que vivía en la reserva Quileute. No podía pasearme por al reserva gritando su nombre para ver si aparecía, en caso de que quisiera verme; además ni siquiera podía salir de la escuela hoy.
-Dios –dije poniendo mis manos en posición de rezar y mirando al techo- si me quieres solo un poco por favor has que haya anotado su numero en el celular- rogué al tiempo que sacaba mi celular del bolso donde lo había dejado.
-Veamos… Baker, Beckett, Bingham, Black! Perfecto.- apreté el botón de llamar y despues de medio Segundo colgué. Qué demonios se supone que le iba a decir? "Si bueno Jacob? Hola soy Bella, solo llamaba para decirte que ayer tuve un ataque de adrenalina y no supe como canalizarlo así que te bese. Estamos bien verdad?" eso no sonaba para nada bien. Ensayé un discurso por lo menos unas cien veces antes de apretar definitivamente el botón para llamarlo.
Sonó una, dos, tres veces y luego contestó.
-Bueno?
-Esto… Jacob? –al diablo con mi discurso, lo había olvidado todo.
-Si
-Soy… soy Bella –había sonado más como una pregunta que como una afirmación.
-Hola Bella, como estás?- Algo andaba mal con este chico, estaba sonando demasiado normal.
-Bien y … tu?
-Bien! Menuda fiesterita la de anoche no?- AH! Definitivamente el chico estaba tocado de la cabeza.
-Si… justo de eso quería hablarte. Mira Jacob anoche yo…
-No te preocupes Bella, nos dejamos llevar y punto. A todos les pasa con un par de cervezas en el cuerpo, no?
-Pues… creo que sí. De todos modos lo siento, debo haberte dejado una impresión horrible.
-Nada de eso! Me parece que es genial… eso de ser alocado y cosas.
-Jajaja… algo así.
-Lo que si no me pareció nada genial fue tu discusión con ese chico anoche.-Discusión…. Ahora si lo recordaba! Había discutido con Edward!
-Es… Edward me saca de quicio.
-Sobretodo cuando empezó a besar a esa chica…. Quien no se veía para nada contenta cuando se iba. Creo haberla escuchado murmurar algo de que estabas muerta. – Muy bien Bella, más problemas con Tanya.
-Bah… ella está loca, no me interesa. –Jacob se rió y continuamos hablando unos minutos. Quedamos en que el próximo fin de semana saldríamos a patinar, y por suerte ya que me estaba muriendo de ganas de usar mi patineta.
Hice mi tarea que por suerte encontré debajo de mi cama vaya a saber uno por que y bajé a cenar con los chicos. Al llegar al comedor divisé la mesa y a un costado a Edward y Tanya discutiendo.
-No me puedes hacer esto Edward Cullen! Acaso no sabes quien soy yo.
-Deja el drama Tanya…-decía el calmadamente a la chica que estaba casi gritándole.
-Sabes como voy a quedar frente a la escuela si esto se llega a saber!
-Puedes dejar de pensar en lo que los demás van a decir solo por un minuto? Estoy harto de todo el drama! Ya déjame en paz de una vez quieres?- la indignada chica se dio vuelta hacia mi dirección y sin decirle nada a Edward comenzó a caminar.
-Estás muerta, entendiste? –me dijo en tono amenazante mientras pasaba por mi lado y de paso me empujaba.
Las siguientes dos semanas de escuela fueron horribles. Tanya se encargaba de hacerme la vida imposible. Mis cosas se perdían misteriosamente, mis ensayos nunca le llegaban al profesor, chicas a las que jamás había visto pasaban empujándome en los pasillos, estaba harta. Había decidido no hacer nada ya que era nueva, pero ese viernes por la noche ya era mi límite.
Estaba cenando con los chicos y les contaba acerca de mi salida con Jacob el fin de semana a patinar.
-No sabía que en Forks estaba prohibido patinar por los pasos peatonales –dije riendo.
-Nos has contado esa historia mil veces desde que llegaste el sábado, sabes? –dijo Edward algo mosqueado.
-Que sensible estás niño bonito… -dije sacándole la lengua. – No es mi culpa que tú no te diviertas.
-Ew, Tanya a las doce –dijo Rosalie en voz baja para que solo yo pudiera oírla.
Sentí como dos chicas se reían por lo bajo mientras se acercaban y lo próximo que supe era que tenía la comida de alguien derramada en toda mi remera.
-Oh Bella cuanto lo siento! –dijo Tanya con cara de mosca muerta. Ese era el tope, no iba a aguantar ninguna estupidez más.
-Oh si que lo vas a sentir zorra! –me levanté de mi asiento y haciendo caso de mis instintos le clavé un puñetazo directamente en la nariz. Pude escuchar un "oh" general, pero poco me importaba en ese momento. Tanya se quedó quita por un instante con la mano en su nariz y luego se me abalanzo para jalarme el cabello. ¿Por qué era que las chicas siempre atacaban con eso? Siempre jalan el cabello… pero para mi suerte, jamás había sido muy femenina para mis cosas y yo sí sabía golpear a alguien así que cuando caímos al suelo (debo admitir que la estúpida si tenía fuerza) le propiné otro golpe de puño directamente en el ojo. Por lo menos verla con el ojo morado valdría la pena de la expulsión.
Súbitamente sentí como dos grandes brazos me tomaban de la cintura y me alejaban de Tanya. Aun retorciéndome pude ver como Edward levantaba a Tanya del suelo y ella me devolvía una sonrisa ganadora.
La ira se apoderó de mi.
-Emmet suéltame la voy a matar! –le grité al chico que me sostenía y le di un buen codazo para que me soltara a lo que el respondió con un ahogado "Auch" pero no me soltó.- Te digo que me sueltes! – logré zafarme de sus brazos y fui en directa dirección a Tanya hasta que choqué con otro chico.- Edward no te metas.
-Ya basta.
-Muévete! –le dije empujándolo con toda mi fuerza.
-QUE TE CALMES!
-Ambos deben calmarse –dijo una tercera voz.- Señorita Swan, Señor Cullen, Señorita Denali, están en problemas. Todos a mi oficina.
-Y yo por qué! –dijo Edward.
-Usted, por el hecho de estar en el medio del asunto cuando yo llegué. –dijo el hombre.
-Joder… -dijo Edward soltándome y empezando a caminar. Ni siquiera me fije en si Tanya nos seguía, solo me preocupaba de caminar en silencio hacia la oficina del director. Hasta que una duda asaltó mi mente.
-Por qué te pusiste de su lado?
-De qué hablas?
-Fuiste a levantarla…
-Bella, le estabas dando una paliza, si seguías así la matarías… y con lo exagerada que es esa chica.
-De todos modos debiste haberme dejado pasar…
-Te estaba evitando problemas… ahora por lo menos no te llevarán presa por homicidio.
-Lo que tú digas… -dije y me quedé en silencio unos segundos- aunque gracias…
Pasamos uno a uno a la oficina. Primero Tanya, después Edward y después yo; contestamos algunas preguntas, aguantamos un sermón y luego nos hicieron pasar a todos.
-Detención para ustedes dos.
-QUÉ? Y que hay de ella! –demandé.
-La señorita Denali y yo… hemos llegado a un acuerdo que no son de su incumbencia. Ustedes dos están castigados. -Sentí el puño de Edward apretarse en forma de enojo.
"De seguro le hizo un par de favores al viejo" pensé.
-Ahora retírense antes de que les de otro castigo y no lo olviden, mañana a las 8 de la mañana en la oficina de limpieza para que se les asignen los castigos!
Bien… no había sido tan horrible. Aunque nos habían quitado nuestro único día de libertad… Suspiré.
-Detención…
