Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 23
Sólo el Principio
"¡CEDRIC!" grité con pánico en el medio del parque.
Frenéticamente sacudí mi cabeza, tratando de negar lo obvio: Cedric se había ido. Me sentí desfallecer, mi corazón explotando contra mi pecho y no pude evitar culparme por ello. Había hecho algo mal, debí haber cometido algún error en la poción o cuando había recitado el hechizo. No podía encontrar otra explicación. Los segundos comenzaron a pasar lentamente, poniéndome más débil y desesperada. No podía imaginarme a mí misma sin él, no podía imaginarme regresar a la escuela, hablar con mis amigos, y no verlo otra vez. Estaba fuera de mí. No podía ir y enfrentar mi vida y hacer como si él nunca se me hubiera aparecido, no ahora que había aprendido a conocerlo, a apreciar su compañía, a amarlo. Él había llegado a ser en los últimos meses mi cable a tierra en la escuela, y en mi vida también.
Lloré del dolor, cubriendo mi cara con ambas manos: las gotas de lluvia corriendo a través de mi pálida cara y mi tembloroso cuerpo.
"Por favor, regresa" sollocé, "te necesito".
Un flash de luz golpeó el cielo e iluminó todo el cementerio. La visión de ello me hizo llorar con más fuerza: estaba totalmente sola, con mi dolor y mí culpa. No me había movido de mi lugar, seguía sobre la tumba de Cedric, y no estaba planeando ir a ningún otro lado. No podía regresar a Hogwarts sola. Traté de pensar en cada detalle del libro que pudiera ayudarme a no hundirme en la desesperación pero era incapaz de ello. Tenía demasiado pánico como para razonar correctamente. Por primera vez, mi fachada de sábelo-todo había caído, no podía encontrar ninguna solución, esperanza o iluminación en mis libros. Estaba acorralada, ahora no tenía ni mis libros ni a Cedric, y me sentía increíblemente débil e ineficiente.
De repente sentí algo agarrar mi tobillo. Chillé del terror y la sorpresa. Luego miré hacia abajo, otro flash de luz apareció en el cielo y aclaró mi visión. Para mi gran sorpresa, vi que era una mano la que me tenía atrapada. Abrí mis ojos ampliamente en shock, horrorizada por la visión, pero luego la obviedad vino a mi mente.
Me arrodillé sobre el suelo y comencé a escarbar la tierra mojada. "Cedric" exclamé, respirando con fuerza y resolución. Mis dedos estaban quemándome con el dolor e incluso vi algo de sangre escapar de mis uñas. Escarbé con más fuerzas, agradeciendo que la lluvia hubiera decidido caer esa noche. Rápidamente, pude ver la muñeca y luego el antebrazo.
"Estoy aquí, no te preocupes" dije, cavando un hoyo en el suelo. Cuando estuvo lo suficientemente ancho, enterré mis manos profundamente en él y agarré sus brazos. Con toda mi fuerza, tiré de su cuerpo hacia mí. Y entonces lo vi: su hermosa cara. Reí de alivio y afiancé mi agarre para sacarlo de su tumba. Lo arrastré un poco para liberar todo su cuerpo, incluso sus piernas. Me incliné hacia él y toqué su rostro. Sus ojos cerrados. Él estaba respirando agitado. Entré en pánico y le di una rápida mirada a sus ropas: él estaba vistiendo un traje negro con una camisa blanca y una corbata negra a juego. Deshice ésta última, y no totalmente satisfecha, frenéticamente le saqué su chaqueta negra. Desabotoné el cuello de su camisa y me incliné de regreso hacia él.
"Respira profundo" dije, inconscientemente acariciando cada parte de él y saboreando el sonido del aire entrando y saliendo de su boca: él estaba vivo. Esperé un par de segundos, sus ojos seguía cerrados. "Cedric, abre tus ojos" dije. Empujé su cabello hacia atrás con mis dedos enfocándome solamente en su cara. Él se mantenía en silencio simplemente respirando (incluso si sólo eso ya era maravilloso de mirar). Estaba debilitada por el pánico. "¿Te ocurre algo?" le pregunté con la alarma inundando mi voz.
Tomó un profundo respiro y abrió su boca. Esperé pacientemente por él para que tratara de hablar. "Yo… yo no quiero abrirlos hasta que esté seguro de que la primera cosa que vea sea tu rostro" dijo con una susurrante pero vigorosa voz. Reí y me incliné más cerca de él. Sólo él podía hacer ese tipo de peticiones en un momento como este. Cedric podía ser tan impredecible y sorprendente, pero me gustaba esta parte de él.
"Okay, ábrelos ahora" dije. Lentamente sus párpados se movieron y se levantaron hasta que sus ojos estaban completamente abiertos. Me miró varios segundos y lo vi sonreír. "Ok, ahora todo es como quería que fuera" murmuró. Sonreí y acaricié su mejilla. Me incliné más hacia adelante y besé su frente, con una gran sonrisa que fui incapaz de remover de mi rostro.
La lluvia seguía cayendo abundantemente, y rápidamente Cedric estuvo tan mojado como yo.
"Lo hicimos" dijo.
"Lo hiciste" le corregí.
Lo miré y rápidamente pasé mis manos por sobre todo su cuerpo para estar segura de que no estaba herido, algo que nunca me hubiera imaginado que sería capaz de hacerle a un chico. Pero él no era cualquier chico, él era mi Cedric, y en realidad estaba demasiado preocupada para mirar a mi antiguo 'fantasma' no-completamente quien había regresado a ser humano de nuevo y estar segura de que él estaba bien como para pensar directamente en la ambigüedad de mi gesto.
"Ahora respira" dije. No me moví y simplemente lo miré durante los siguientes minutos. Cedric estaba de regreso, él estaba vivo. Era un milagro y aparentemente algo extraño y único si me refería a la introducción del libro. Cedric Diggory era mi milagro. Después de un largo rato, cuando finalmente me di cuenta de que me estaba congelando y que todo mi cuerpo estaba gritando por el dolor, pensé que Cedric no estaría muy lejos de sentir lo mismo.
"Necesitamos regresar a la escuela. ¿Puedes levantarte?" pregunté.
"Sí, eso creo" respondió.
Asentí y me levanté. Le ayudé a hacer lo mismo. Él se tambaleó un poco. Tomé su brazo y lo puse sobre mis hombros. "Está bien. Tú no has…" me detuve. "Tu cuerpo no ha caminado por varios meses".
Él asintió y se dejó guiar a través del cementerio, caminando lentamente. No había necesidad de apurarlo, su cuerpo había estado recostado e inactivo por un largo tiempo. Él sólo necesitaba algo de tiempo y descanso par que toda su fuerza regresara. Llegamos al traslador, el libro estaba en un estado lamentable, completamente mojado. Ambos nos arrodillamos y le dije que pusiéramos nuestras manos sobre él. Fui transportada de nuevo, y me sentí como si fuera a desmayarme, o, por lo menos a devolver mi cena. Golpeamos duramente el suelo y rápidamente me levanté para ayudar a Cedric. Él se puso de pie y lo hice inclinarse contra mí otra vez. Lentamente hicimos nuestro camino a lo largo de los terrenos y maldije al arquitecto y al paisajista por hacerlos tan grandes. Durante todo el camino, nunca me detuve a preguntarle como se estaba sintiendo. Olvidé completamente mi propio estado, mis ojos y mi mente dedicados devotamente a él. Con gran alivio, alcanzamos las grandes puertas de la escuela. Abrí una de ellas un poco y entramos.
El pasillo estaba placenteramente cálido e iluminado con velas. Caminamos silenciosamente a lo largo de ellos. No estaba esperando encontrar a Aaron. No conociendo la hora en que estaría de regreso le había dicho que volviera normalmente a su Sala Común después de que hubiera hecho sus deberes como Premio Anual.
"Sujétate" susurré, "encontraré un lugar donde puedas descansar". La única idea que apareció en mi mente fue la Sala de los Menesteres.
Fuimos hacia el pasillo y caminamos frente a la puerta mientras pensaba en una habitación donde Cedric y yo pudiéramos descansar algo. Una puerta apareció y la abrí. Descubrí un gran, cálido (y seco) dormitorio con una suntuosa y agradable cama. Lo guié hacia ella y lo senté. Corrí de regreso hacia la puerta y la cerré. Suspiré con alivio, satisfecha de que no hubiéramos sido atrapados por un profesor. Me senté a su lado y me quité la mojada chaqueta. Entonces, tomé una de las muchas mantas y cubrí los hombros de Cedric con ella.
"¿Tienes frío? ¿Necesitas algo? ¿Puedo hacer algo por ti?" pregunté, preocupada. Me paré en frente de él.
Gentilmente tomó mi muñeca y cuidadosamente me sentó en la cama a su lado. Aún sosteniéndola, llevó mis manos hacia su rostro y las miró. "¿Y tú?" preguntó. "¿Hay alguna cosa que yo pueda hacer por ti?" murmuró.
Fruncí el ceño, confundida. "Estoy bien. ¿De qué estás hablando?" exclamé.
Él suavemente sacudió su cabeza y tiernamente acarició mis manos. Las miré y finalmente me di cuenta. Mis dedos estaban horriblemente amoratados e incluso sangrando en algunas partes. "No es nada" dije.
"Lo lamento tanto" susurró. Me miró y pude ver sus brillantes ojos grises. Inclinó su cabeza, y después de una pausa comenzó a darle pequeños besos de mariposa a cada una de las yemas de mis dedos. Cerré mis ojos y temblé un poco, saboreando (quizás demasiado) el tacto de sus labios en mi lastimada piel. Respiré lentamente y sentí mi piel quemar un poco (incluso si había asumido que no era por causa del dolor), Cedric se detuvo y me tomó varios segundos el darme cuenta. Abrí mis ojos, sintiéndome avergonzada de mi conducta. Él estaba mirándome con una pequeña e inocente sonrisa.
Me levanté y Cedric dejó ir mis manos. Me voltee y miré a mi alrededor para observar la habitación. No había ventanas, pero realmente no necesitaba una para sentirme bien en ella. Velas y antorchas estaban iluminando la habitación. Había grandes pinturas y algunas cortinas rojas cubriendo las murallas. Divisé una pequeña pieza de mueble. Caminé hacia ella y abrí el vestidor. Encontré algunas bandas para curaciones. Sonreí y tomé una de ellas. Torpemente envolví la mano que me había cortado con el cuchillo para detener el sangrado. La habitación habría sido más perfecta si hubiera encontrado en ella algunas ropas. Desafortunadamente, Cedric y yo deberíamos tratar de pasar bien la noche con nuestras ropas mojadas.
Me voltee, todavía anudando la venda ayudada por mis dientes cuando vi que Cedric estaba acostado sobre la cama. Me apuntó la almohada libre al lado de él y me hizo un gesto para que le acompañara. Me sentí sonrojar un poco, pero luego rápidamente disipé el pensamiento de mi mente. Estaba demasiado cansada, y no tenía ni tiempo ni paciencia para caer en los detalles. Además, esto no era como si yo no lo quisiera. Por el contrario, estaba ansiosa de sentir y tocar a Cedric, insatisfecha por nuestros previos contactos físicos.
Me recosté sobre la cama, y más que todo, me acomodé dentro de la manta. Cuando me sentí cómoda levanté la mirada y vi que Cedric estaba mirándome. Levantó su mano y acarició mi mejilla. Sentí la calidez de su piel traspasando a la mía, la sensación me provoco una sonrisa. Estaba disfrutando cualquier detalle que me pudiera recordar que Cedric estaba vivo.
"No había pensado que esto sería tan placentero" susurró, "sentirte".
"Sí… Yo tampoco lo había pensado" respondí.
Tiernamente acarició mi cabello y siguió así hasta que sentí que caí dormida.
Abrí mis ojos y, sorprendentemente, me encontré parada en la arena, rodeada por los otros estudiantes de la escuela. Todos ellos estaban esperando por el ganador, por el Campeón del Torneo de los Tres Magos. Hufflepuffs y Gryffindors levantando estandartes de sus respectivas casas.
Me voltee y vi a Dumbledore, sentado cerca de los profesores incluyendo a Moody.
"No otra vez" susurré. Antes de que pudiera reaccionar un flash de luz apareció y todos vimos a Harry y a Cedric, tendidos sobre el suelo. Los estudiantes estallaron y gritaron con alegría y orgullo, cantando en voz alta.
"Detengan esto" les grité. Pero nadie me escuchó.
Los profesores comenzaron a aparecer alrededor de los dos competidores. Después de un par de segundos, escuché a Fleur Delacour chillar con horror.
Cerré mis ojos y temblé. Me sentí frágil. Caminé a través de la multitud que ahora estaba rodeándoles. Cuando finalmente alcancé el lugar, me encontré a Harry derramando lágrimas sobre Cedric.
Como cada vez que estaba allí, no podía evitar el dar un paso adelante. Luego me arrodillé y miré hacia el cuerpo de Cedric tirado sobre el suelo. La punta de mis dedos alcanzaron su mejilla, para luego acariciarla tiernamente.
"Cedric" murmuré. "Por favor, regresa" sollocé.
Él no reaccionada, y ¿cómo podría? Y por primera vez, pude llorar. Me incliné sobre su pecho. Descansé mi oído sobre su corazón y escuché.
Nada. "No, por favor. No me dejes" sollocé, mi cara refugiándose en el hueco de su cuello. "No te vayas. Te necesito" murmuré.
Levanté mi cabeza y lo miré. Sus ojos estaban vacíos, no más sentimientos, no más vida.
Cedric Diggory se había ido… otra vez.
Desperté con un salto, sudando. Cubrí mi cara con ambas manos y sollocé.
"Hermione" escuché a una voz murmurar con tono preocupado. Me voltee y vi a Cedric. Se inclinó hacia mí y tomó mi cara. Miré con fascinación sus facciones y sus ojos grises, mirándome con esa gran y maravillosa luminosidad de la vida. Sonreí y entusiasmadamente lo abracé. "Sólo era una pesadilla" me tranquilizó.
"No, no lo era" murmuré, "Eso pasó".
Rompí el abrazo y me recosté sobre la cama aún mirándolo. Secó mis lágrimas con cuidado y ternura. "Estoy aquí, ahora" murmuró. Sí, él estaba aquí, y probablemente no sabía cuánto significaban esas simples palabras para mí.
"Gracias" susurré, recordando aquellas noches en que había llorado sola contra mi almohada.
Cedric se recostó y me miró, en silencio. Me fui acercando, esperando a que reaccionara (como, no lo sé, deteniéndome) pero no lo hizo. Me acomodé sobre su cuerpo, y como en mi sueño, descansé mi cabeza sobre su pecho. Cuidadosamente escuché y disfruté del perfecto ritmo de su corazón latiendo. Era una melodía maravillosa que nunca me cansaría de escuchar. "El latido de tu corazón" susurró mi boca, "Es asombroso".
Rápidamente levanté la mirada: Cedric estaba observándome, como alguien que estuviera envuelto en una emocional escena de una película; él lucía concentrado y pensativo respecto de cada palabra que yo había dicho. Puse mi cabeza de regreso en su pecho y nos mantuvimos en silencio no se por cuánto tiempo y para ser honesta no me interesaba, simplemente me sentía demasiado bien como para pensar en lo que iba a pasar después.
"¿Tienes miedo?" pregunté.
"¿De qué?" dijo, frunciendo el ceño.
"De salir de esta habitación y encontrarte con las personas que pensaban que estabas muerto… y en realidad están en lo correcto" levanté una ceja y lo miré. "¿Tienes miedo de lo que ellos puedan pensar de que hayas regresado?"
Cedric miró hacia la distancia por algunos segundos, obviamente preguntándose sobre la incómoda situación. "No tengo miedo de lo que ellos puedan pensar. Lo que importa es ¿qué es lo que van a pensar las personas que realmente me preocupan?"
"Ellos estarán tan felices" dije, "así es como yo me siento".
Cedric sonrió pero luego su expresión cambio con seriedad. "Pero ellos pueden tener miedo… de mí".
Me senté en la cama otra vez, escandalizada. Se sentó y apoyó su espalda contra el cabecero.
"¿Miedo de ti? Eso sería tan ridículo y absurdo.
"Estaba muerto, Hermione. Mi cuerpo estuvo enterrado por varios meses. Eso es un poco extraño e incluso algo enfermo".
"Enfermo" prácticamente grité indignada, "Cedric ¡Tú fuiste asesinado! No veo que de enfermo puede tener el salvar a una persona buena y joven que no merecía ese tipo de destino".
"Hermione, ellos no pensaran lo mismo. Ellos son personas con la mente más cerrada" explicó, un poco decaído e incómodo.
Fruncí el ceño. "Les golpearé para que cierren la boca" dije.
Cedric sonrió, obviamente divertido. Acarició mi cuello. "Oh, yo sé que lo harás" respondió. Entonces tomó una inquisitiva mirada y frunció el ceño. "Hay un montón de personas a la que queremos golpear. Las personas se comenzaran a preguntar si estamos de regreso para hacer una guerra o algo así" rió.
Puse mala cara, un poco insatisfecha con que la discusión acerca de ese tema terminara tan rápidamente. "Ok, yo sé a quién te refiere cuando dices 'un montón de personas' pero voy a ponerlo claro: deja en paz a Malfoy". Cedric abrió sus ojos en shock. "¿Estás bromeando?" exclamó "¿Te has dado cuenta de cuánto tiempo he estado pensando acerca de ello?"
"Sí, y eso es exactamente el porqué estoy diciéndote esto. No hemos vaciado una tumba para llenarla de regreso con alguien más" respondí. Cedric rodó los ojos: me mantuve seria (incluso si no estaba muy lejos de derretirme ante la vista). "No quiero que lo toques, ni siquiera para peinar uno de sus rubios mechones".
Cedric me miró con una expresión enfurruñada y quejosa. Suspiré con frustración. "¿Cómo puedes ser tan infantil después de todo lo que has tenido que pasar?" dije. Él se largó a reír y tuve que admitir que era una de las cosas más placenteras de escuchar. Por supuesto que le había escuchado reír antes, pero ahora era tan diferente, podía ver cada parte de su rostro radiante con deleite, su risa no era sólo un sonido, era algo para mirar y admirar.
"Pienso que eso es lo que te gusta de mí" dijo, frunciendo el ceño y adoptando una expresión divertida.
"Oh, me gusta todo sobre ti" dije con firmeza, dando risitas.
Él levantó una ceja y se inclinó hacia mí. "Todo, ¿de verdad?" preguntó sorprendido. Yo asentí en respuesta.
"Incluso me gusta cuando dices maldiciones" sonreí.
"Oh, eso… Influencia de Scott" explicó con una pequeña e inocente sonrisa satisfecha.
"Tu mal habito de hacer trampa" agregué.
Él se inclinó y sonrió.
"No siempre" se quejó, "y eso es una cosa hereditaria".
"Y tu necesidad de cobrar venganza" continué.
Él se rió entre diente. "Sólo con Snape" respondió.
Rodé mis ojos. "¿Hay algo malo acerca de ti que no sea causado por alguien más?" pregunté.
Cedric tomó una expresión seria y pensativa, luego sacudió su cabeza. "No, definitivamente no. Soy un ángel" anunció.
Rodé mis ojos y agarré un cojín. Lo golpee en la cabeza con él. Se largó a reír, luego tomó el cojín y lo lanzó a través de la habitación. Entonces tomó mi cintura y me puso de regreso sobre la cama, su cuerpo encima del mío.
"No tienes que estas celosa, Granger" murmuró, su rostro a una pulgada del mío. "Soy una persona muy tolerante y prometo que haré lo mejor posible para enfocarme sólo en tus cualidades".
"¿Cómo te atreves a…" gruñí.
Cedric rió con más fuerzas y se inclinó más cerca. Sorpresivamente, besó mi frente con una ternura que no era apropiada en ese momento con nuestro pequeño juego. Su gesto me calmó y me hizo olvidar lo que estábamos hablando. Lo miré y la punta de mis dedos alcanzaron la línea de su mandíbula. La seguí hasta que alcancé el cuello abierto de su camisa blanca. Cedric estaba mirándome profundamente a los ojos, enfocado particularmente en cada parte de mi rostro. Rápidamente levantó la mirada hacia la pared y luego suspiró. Miré de regreso hacia mí y luego se echó hacia atrás.
"Hora de irse" dijo. Sus palabras me hicieron salir de mi ensoñación. Miré hacia el reloj. Si queríamos salir de la Sala de los Menesteres antes de que los demás estudiantes nos pudieran ver, tenía que ser ahora o deberíamos esperar hasta la siguiente noche. Lo miré y le vi cambiar su expresión a su anterior e incómodo rostro. "Ok, vamos" susurré. Ambos salimos de la cama: me envolví con mi largo abrigo café y Cedric se vistió con la chaqueta de su traje negro, colocando casualmente su corbata alrededor del cuello. Abrí la puerta y lancé una rápida mirada del exterior. Luego, ambos salimos de la habitación, caminando tan rápido como podíamos.
Llegamos a la oficina de Dumbledore algunos minutos después sin haber sido visto. Estaba recién amaneciendo y no tenía duda de que el director ya estaría despierto. Por otro lado, eso me hizo pensar en algo: ¿él duerme?
Abrí la puerta y entre primera en la gran oficina. Como esperaba, encontré a Dumbledore de pie frente a su estante personal de libros. Se volteó y me miró con una expresión divertida. "Pareciera como que siempre nos encontráramos al alba, señorita Granger" dijo sonriendo. Caminé unos pasos hacia él. "Usted se encuentra en un estado algo lamentable. ¿Qué ocurrió?" Me sobresalté un poco: no me había visto a mí misma frente a un espejo desde hace un par de días. Y sabiendo que había sido 'trasladada', luego que había sido golpeada por un poderoso hechizo, que toda la lluvia me había golpeado, y finalmente que había escarbado la tierra con mis manos no podía esperar lucir limpia y normal.
"Estoy bien, señor" respondí, "pero necesito hablar con usted".
Dumbledore asintió, luego dando una cuidadosa mirada a la puerta me dijo. "Su idea de usar el viejo libro de reglas de la escuela fue inteligente". Me sonrió.
"Gracias, profesor" respondí, indispuesta a hablar de eso en este crucial momento. Dumbledore se sentó en su silla. "¿De qué quiere hablar?"
Pasé mis dedos entre mis cabellos. "Es un poco delicado señor pero usted tiene que saberlo" mi voz apagándose a momentos, "algo inesperado ocurrió anoche".
Dumbledore frunció el ceño. "¿De qué se trata?" preguntó.
Nerviosamente mordí mi labio inferior y me voltee hacia la puerta haciendo una señal con mi cabeza. Dumbledore miró hacía ella con una inquisitiva mirada. Cedric la traspasó con una serena pero avergonzada expresión. Dumbledore se levantó de su silla y pasó por alrededor de su escritorio. "Esto es… inesperado" murmuró. "¿Dónde lo encontró?" me preguntó.
Di un paso hacia él. "En realidad profesor. No lo encontré en ninguna parte. Lo traje de regreso"
"¿A la vida?" preguntó Dumbledore, asumo que para reafirmar sus suposiciones.
Asentí, en silencio. Dumbledore me miró por un largo minuto y luego caminó hacia Cedric. Le puso su mano sobre el hombro. "¿Cómo te sientes, hijo?" preguntó "Lo siento si esto suena peculiar, no puedo encontrar algo más que preguntar".
Cedric asintió. "Vivo, señor" respondió.
Dumbledore asintió en respuesta. "¿Se siente diferente o débil?"
Cedric suavemente sacudió su cabeza. El director lo evaluó y susurró "Increíble". Yo miré la escena, medio aliviada sobre la reacción de Dumbledore frente a Cedric pero también algo asustada sobre lo que iba a ocurrir después. Él y la escuela no podrían pretender que nada le había pasado a Cedric, y ahora que el ministerio está presente en el castillo con Umbridge, la prueba sería más dura.
Dumbledore se volteo hacia mí. "¿Qué hechizo usó señorita Granger?"
"La poción del Renacimiento, señor. La encontré en un viejo libro".
Él acarició su larga barba y murmuró "El hechizo del regreso del amante". Me sonrojé un poco por el nombre que usó. Dumbledore caminó rápidamente a través de la oficina hacia su biblioteca como si quisiera buscar algo. Detuvo su caminata y me evaluó con la mirada. "¿Y cómo se siente usted señorita Granger?" me preguntó.
Fruncí el ceño, sorprendida por su pregunta, no la esperaba. "Bien…sólo un poco cansada" respondí.
Dumbledore asintió y nos miró especulativamente a ambos.
"Esto no es algo que un mago pueda ver frecuentemente. En realidad nunca ocurre. Y estoy algo sorprendido de ser uno de esos que presencian este milagro: una resurrección". Nos miró a ambos. "Porque lo que ocurrió esta noche no fue mágico, fue un real milagro. Nadie puede regresar de la muerte. Y usted probablemente habrá leído en el libro que nunca se había probado que ese hechizo fuera realmente efectivo". Entonces se detuvo y meditó unos segundos. "Esto también significa que… Cedric estaba en una forma espectral, ¿verdad?"
"Sí, profesor" respondió Cedric "Sólo ella podía verme".
Dumbledore se volteó hacia mí, "Interesante" musitó. Miré hacia abajo, sintiéndome un poco culpable y algo culpable por mi silencio. El director se mantuvo en silencio durante largos minutos. "Asumo que el señor Diggory está ansioso de ver a su familia y que ellos estarán sorprendidos pero felices de conocer sobre la nueva situación" se volteó hacia Cedric, "Enviaré a alguien a su casa y ellos serán libres de usar la Red Flú para venir a Hogwarts. Necesita entender señor Diggory que lo que le ocurrió es único, no puedo dejarlo salir de aquí por un tiempo, estará seguro en el castillo". Cedric asintió. Dumbledore desvió su mirada hacia mí. "También para usted señorita Granger, temo decirle lo mismo. La situación se va a volver muy delicada para ambos pero especialmente para usted. Para mantenerla a salvo, tendrá que quedarse en la escuela por un período indeterminado".
"¿Por qué?" preguntó Cedric, confundido.
"Señor Diggory, ella lo trajo de regreso de la muerte. Eso es algo único y juzgado inapropiado por algunos magos. Las personas muertas no pueden ser revividas así. Podría traer terribles consecuencias. Y magos y brujas que se ha encontrado que tengan ese poder son considerados como peligrosos para nuestro mundo".
Miré hacia abajo, sintiendo como si todo mi cuerpo estuviera siendo partido en dos. Mi acción tendría consecuencias en el mundo mágico, estaba seguro de ello ahora. Sería considerada como poderosa pero también dañina para los otros magos. A algunas personas les gustaré, y a algunas otras no, o peor, me temerán. Eso era tan doloroso de imaginar: no quería ser vista como una especie de heredero de Voldemort o algo por el estilo.
"Eso es ridículo" exclamó Cedric "Hermione no podría herir a nadie".
Dumbledore asintió. "Lo sé señor Diggory, somos muchas personas las que sabemos eso. Pero algunas personas no pensaran lo mismo, y no exactamente por la razón que usted está pensando. Su regreso a la vida es como una puerta abierta, una puerta abierta a la resurrección, pero también a la inmortalidad. Y la inmortalidad es peligrosa, especialmente en malas manos". Temblé cuando me imaginé a Voldemort regresando siempre de la muerte y causando dolor y terror en el mundo mágico, sin esperanzas de verlo detenerse. Me sentí mareada y me afirmé a la mesa que estaba cerca de mí para continuar de pie. Dumbledore miró hacia el reloj.
"El desayuno será servido pronto. Señor Diggory, usted se quedará aquí en mi oficina hasta la llegada de sus padres. Señorita Granger, usted vaya a la enfermería. Madame Pomfrey podrá hacerse cargo de… sus manos".
Dumbledore caminó hacia la salida.
"Señor" dije, "me gustaría quedarme con él… si lo permite".
El director lo evaluó por un par de segundos, luego asintió. "Puede quedarse aquí, pero quizás, al menos, usted quiera tomar una ducha y vestirse con las ropas de colegio" Rápidamente me miré a mí misma y asentí. El director me señalo la puerta. Miré hacia Cedric y le di una confiada mirada, luego dejé la oficina.
Definitivamente estaba pensando que todo esto no había terminado: en realidad era sólo el principio.
