Y llegamos al último, este es el fin de este corto fic ya me diréis que os parece al final.
Cap 4:
Furia en su más pura esencia eso era lo que recorría a Tsuruga en el momento de clavar su espada en el pecho del demonio que estaba contra la pared tirado en el suelo, y si este estaba muerto era porque no había sido capaz a alcanzar al otro en cuestión al que de verdad deseaba matar con sus propias manos si fuese necesario hacerlo.
Ver a Mogami en una situación así en la que se encontraba lo había enloquecido y abría sido capaz de actuar sin pensar y lamentarlo de verdad más adelante porque su objetivo había sido subir volando hasta allí y atravesar a ese indeseable con su espada en el mismo pecho pero al hacerlo habría ensartado a Mogami en la misma ya que este la tenía apretada contra él sin dejarla marchar.
Solo la serenidad de Yashiro y su típico piensa antes de actuar le habían detenido, él le había retenido hasta que había visto como ese despreciable ser tocaba el rostro de Mogami con sus manos, ahí ya nada había podido detenerle salvo su propio autocontrol y su deseo por saber que estaba pasando allí exactamente, cuando ella había comenzado a forcejear desesperada por soltarse de ese ser, había sido cuando Tsuruga había entendido que no era lo que toda su ira le estaba diciendo, que en realidad esa escena no tenía nada que ver con la conversación que había escuchado en la biblioteca entre ella y Rasiel, y mucho menos que ese despreciable demonio era el que había despertado en ella ese sentimiento tan incontrolable y desesperante el amor.
-Ha escapado.-
-No hace falta que digas lo evidente.- le recrimino a Yashiro el cual no volvió a hablar, por un momento y la niebla espesa comenzó a disiparse para dar paso a una silueta solitaria que se aferraba a las piedras de la torre.
-Deberíamos acercarnos y comprobar que esté bien.-
Tsuruga no le contestó tan solo agarró con fuerza el mango de su espada y tiró de ella, sin limpiarla si quiera la guardó en su vaina, ambos Yashiro delante comenzaron a acercarse a Mogami la cual seguía sin moverse.
-¿Te encuentras bien Mogami?-
Ella no pareció escuchar a Yashiro sino por el contrario parecía ida, Tsuruga apreció que sus nudillos estaban blancos signo inequívoco de que estaba apretando con suma fuerza la piedra en sus manos como deseando hacerla trizas.
-No te lo permitiré.-
La voz de ella era un susurro pero aun así Tsuruga distinguió esas palabras, miró a Yashiro y dijo:
-Será mejor que la llevemos al palacio seguramente cuando Mimori esté con ella se sentirá mejor.-
Sus palabras carecían de aprecio, carecían de desprecio, carecían de emociones, solamente era fría sin más, sin demostrar o pretendiendo intentar ocultar el torbellino que tenía en su interior un torbellino que sin duda lo estaba volviendo loco por momentos.
Solo deseaba hacer una cosa, pero lo peor de todo es que sabía que no podía hacerlo, él debía seguir las normas, entonces ¿cómo abrazarla y estrecharla contra él si todo contacto estaba prohibido?
Apretó sus puños y comenzó a caminar sentía como detrás de él Yashiro y Mogami lo seguían esta última siendo guida por Yashiro.
No tardaron mucho en llegar al palacio decidido a perderse de vista de esos dos se alejó a paso ligero poniendo como escusa que debía informar a Miguel de todo aquello.
Kyouko todavía estaba ida en sus pensamientos cuando sintió los brazos de Mimori envolverla en un fuerte abrazo, eso fue más que suficiente para hacerla despertar.
Se aferró a ella como si la vida misma le fuera en ello, hacía tanto que ella no hacía tal cosa que había comenzado a pensar que tal vez hubiese perdido su lugar en el corazón de su amiga:
-¿Qué pasó?, Yashiro me explico por encima que te atacaron, ¿quién fue?-
De repente el miedo la recorrió se aferró a ella aun más, ¿cómo decírselo?, ¿qué haría ella si supiera?
-Mimori, no puedes volver.- susurró después de un buen rato de estar abrazadas la una a la otra.
Mimori se separó de ella y la miró intrigada, mientras le ponía un mechón de cabello tras la oreja y le decía:
-¿De qué hablas?-
-No debes acercarte más.-
-No te comprendo Kyouko amiga, ¿qué sucede?-
-Él será tú perdición, Rasiel, me lo ha dicho, si te descubren amiga, si esto se sabe te matarán.-
La cara de Mimori pareció perder de un momento a otro la sonrisa para después recuperarla como si anda y decir:
-No sé de qué me hablas Kyouko seguramente estás aterrada por ese ataque es mejor que descanses y….-
-No, Mimori escúchame, él fue el que me ataco, Shoutaro Fuwa y un amigo suyo, ellos fueron los que me hicieron esto, escúchame Mimori, si sigues así él te herirá te hará daño.-
-No, deja de decir tonterías Kyouko, eso no es cierto, además Shou no vendría aquí.-
-LO SE TODO MIMORI, LO SÉ DESDE HACE MUCHO, QUE TÚ Y ÉL SON AMANTES SECRETOS.-
Kyouko había estallado impulsada por el temor de que ella se cegara y no la quisiera escuchar, cegada como estaba a no entender.
-No sé de qué me hablas.- volvió a repetir esta tercamente y terriblemente enfadada.
-Si no quieres entenderlo me obligarás a…-
-¿Delatarme?, adelante hazlo, ¿podrás vivir con eso Kyouko?- sin más se marchó dejándola a ella sola allí terriblemente desesperada y perdida, Mimori no la escucharía, ella no le haría caso, ¿qué podía hacer?, ¿qué debía hacer?, ¿y si hablaba con Tsuruga y le decía todo?, no, esa no era una buena idea, si él se enteraba de toda la historia sin duda entregaría a ambos a Miguel, él era un ciego seguidor de las normas, no podía hacer tal cosa o perdería a Mimori.
No, solo había una solución a todo eso, solo una maldita solución, cerró los ojos y se sintió despreciable y sucia a la vez, si al final hacía tal cosa, ¿qué sería de ella?
Mimori ya se había marchado hacía un buen rato y él se había quedado oculto en el bosque impaciente, después de un rato había ido hasta la torre y se había quedado allí apoyado esperando a que Kyouko apareciese, si era cierto todo lo que Mimori le había contado de ella no faltaría a la cita, el miedo a perder a Mimori la tendría en sus manos hasta hacerla comprender, ese día no se había despedido de Mimori como de costumbre, de echo, había sido bastante más frío, ella sin duda lo había notado y se había preocupado por su distancia, pero él ya había encontrado a quien de verdad buscaba, después de pensar detenidamente en el primer encuentro con Kyouko se había percatado el porqué Mimori lo había reconocido, era el otro ángel que había entrado en el inframundo con Kyouko, pero él no le había tomado ni la menor atención porque en realidad no era la que le interesaba, pero después de verla y tratarla algo en él se había removido deseando proteger esa pureza en ella, pero después de ver una vez más a Kyouko se había percatado de que era solo eso, quería protegerla nada más que eso sin embargo con Kyouko era diferente, al ver que lo había reconocido y que él solo recordaba a un ángel no creyó haberse confundido al ver a Mimori, pero si que lo había hecho, y cuanto tiempo había perdido por ello, ahora debía de tenerla, ahora que la había encontrado no podía perderla.
Shou estaba impaciente por ver una vez más a Kyouko, el sol del lugar comenzaba a ocultarse lo que lo hizo extrañarse, realmente ella había decidido desafiarlo hasta ese extremo.
Escuchó un sonido y se separó de donde estaba para mirar hacia el lugar del cual provenía este y se encontró con Kyouko, su cabello suelto, rubio y tremendamente largo, venía vestida con un vestido blanco, que la hacía verse hermosa, además la luz del sol la estaba iluminando de una manera que lo estaba enloqueciendo.
Sonrió al verla:
-Has venido.- su sonrisa llegó hasta sus ojos pero cuando él fijó sus ojos en los de ella se quedó estático, de los ojos de ella, de ese color turquesa, manaban lágrimas que caían por todo su rostro de tal forma que lo hicieron dar un paso al frente deseoso de hacerlas desaparecer, se percató enseguida de que ella parecía completamente ida, como si se moviese más por instinto que por cualquier otra cosa.
Sin poder contenerse se acerco a ella deseoso de entender que le sucedía, al llegar a su lado él tan solo rozó su mejilla con cuidado para después decir:
-¿Qué te sucede mi ángel?- a pesar de sus palabras ella ni se inmutó, parecía verlo sin ver en realidad: -Juro que si ese Tsuruga Ren te hizo algo yo acabaré con él.-
Sin poder contenerse ante lo que ella le estaba mostrando la abrazó con fuerza contra él:
-No te preocupes mi ángel, no dejaré que nadie te haga….- de repente cayó, algo acababa de causarle un fuerte dolor en el pecho, se separó un poco de ella y la miró a los ojos ahora ella si lo veía pero aun así de sus ojos no cejaban de salir lágrimas:
-No te permitiré herir a Mimori.- sus palabras eran un susurro, él por respuesta llevó su mano al rostro de ella y limpió sus lágrimas:
-Nunca lo habría hecho mi ángel, nunca habría podido hacer algo que te dañara y sin embargo sé que seré el culpable de tú sufrimiento a partir de este momento.-
Sin más y deseoso de aunque solo fuese una vez probar sus labios acercó su rostro al de ella y fundió sus labios con los suyos.
El beso fue corto, pero intenso, en él iban impresos los sentimientos que tantas veces había expresado a Mimori equivocadamente.
Un grito desgarrador se escuchó en el lugar, a la par que otro de terror.
Pero Shou una vez que se separó de Kyouko solo podía ver sus ojos ahora si enfocados en los de él, viéndolo solamente a él:
-Subí al cielo únicamente para conocerte a ti Kyouko.-
Ella comenzó a negar y dio un paso hacía él, el puñal que tenía en sus manos se incrustó más en el pecho de Shou y este solo pudo dar un paso retrocediendo, lo que lo llevó a chocar contra la pequeña muralla que lo separaba de una gran caída.
Pudo distinguir como Kyouko soltaba el puñal e intentaba alargar su mano para coger la de él, pero fue inútil y demasiado lenta, poco a poco sintió que comenzaba a caer, ella aun así se abalanzó contra la pequeña muralla y en ese momento supo que las lágrimas que ahora resbalaban por su rostro eran por él, antes eran por su amada Mimori a la que había querido proteger, pero en ese momento y tras ese beso que le había robado ella solo lloraba por él, la vio intentar saltar y rogó porque no lo hiciera.
En ese momento un brazo fuerte pareció agarrarla, ella se revolvió en ese agarre mientras sus ojos y los de Shou no se separaban.
Lo último que ella gritó y que él escuchó fue el nombre de este salir de sus labios.
-SHOUTARO NOOOOOOOO.-
Tsuruga había visto a Kyouko marcharse y sin dudarlo la había seguido, la expresión de ella era tal que el miedo lo había atrapado, sin dudarlo se dirigió a donde ella fuese.
En su camino se había encontrado con Mimori y sin dudarlo la había llevado con él, se había cansado de tanto misterio que se traían esas dos.
Mientras iban siguiendo a Mogami la interrogó, pero hubo un momento en que ante la historia que esta le estaba contando él se quedó helado y perdió de vista a Mogami, se centró en saber todo lo acontecido exactamente por labios de Mimori y sin perder tiempo o eso intentó le preguntó con urgencia donde se habían encontrado ella y su maldito demonio ese día, cuando ella le confesó el lugar Tsuruga sintió que algo andaba mal.
Sin preocuparse por lo que Mimori hiciese o no, corrió hacía la torre sagrada al llegar se quedó helado al ver como el demonio miraba a Mogami como fascinado, para después cambiar de expresión a una de perturbación, lo vio dar un paso y acercarse a ella, acariciar su rostro para seguidamente abrazarla con fuerza contra él.
En ese momento Tsuruga dejó de mirar y corrió para llegar hasta allí cuanto antes y acabar con ese indeseable ser.
Pero cuando llegó arriba lo que vio lo dejó consternado, allí estaba ella Mogami siendo besada por ese ser, mientras que las manos de ella estaban teñidas de sangre.
El grito desgarrador casi de locura de Mimori hizo entender a Tsuruga que lo que estaba viendo no era una alucinación sino real y lo más importante de todo que Mogami era quien había matado a ese ser.
Iba a acercarse cuando escuchó las palabras de él:
-Subí al cielo únicamente para conocerte a ti Kyouko.- en ese momento algo lo hizo desear que ese despreciable muriera ya, caminó para acercarse a Mogami pero la expresión que se dibujó en la cara de ella llena de desesperanza y de incrédula lo detuvieron en seco, cuando la vio negar e intentar acercarse más a ese ser deseo clavar él mismo un puñal en el cuerpo de ella.
Supo enseguida lo que le estaba pasando Tsuruga comprendió al fin que eso que lo embargaba no eran más que celos producto del amor tan intenso que sentía por ella.
Pero estos quedaron en el olvido en el momento en que vio como ella intentaba ayudar a ese ser, sino hubiese sido porque si seguía con esas intenciones ella también caería sin duda la hubiese dejado seguir, pero el amor te hace ser egoísta y a pesar de que sabía lo que le deparaba ahora todo eso a ella, la prefería así a no tenerla, por lo que corrió y aferró la cintura de ella impidiendo que así callera ella con él:
-SHOUTARO NOOOOOOOOOOOO.- El grito desgarrador y repleto de dolor que salió de los labios de Kyouko lo hizo desear con todas sus fuerzas que ese ser desapareciera ya.
Como si su deseo se hubiese cumplido supo el momento exacto en que eso sucedió porque ella se tapó la cara llena de dolor y comenzó a temblar.
Él la abrazó con fuerza, estaba prohibido, ¿y eso que más daba ya?, sintió que ella no dejaba de estremecerse y la separó de él mientras que Mimori corría hacia abajo deseosa de poder ver por última vez a su amado demonio, pero este ya no existía había desaparecido así que ese deseo no podría ser cumplido.
Tsuruga separó a Mogami un poco de su pecho e intentó retirar sus manos de su rostro necesitaba ver su cara, saber que a pesar de que estaba terriblemente desecha por dentro no le pasaba nada más.
-Kyouko estás…- se detuvo en seco en su afán por retirar sus manos de su rostro cuando una leve risa le llegó a los oídos, Mogami no se estaba estremeciendo porque estaba rota de dolor sino porque se estaba riendo.
-¿Qué…?-
-Ya no podrá herirla, ya no le hará daño.- sus susurros hicieron a Tsuruga apartar al fin las manos de esta de su rostro, cuando los ojos de ambos se encontraron él sintió un escalofrío recorrerle: -Ya está hecho, él ya no podrá herir a Mimori ella está a salvo, y yo, yo, jajajajaja.-
Las lágrimas resbalaron por el rostro de Mogami haciendo que él se desesperase, ¿qué más daba ya todo?, furioso ante el futuro que les esperaba no dudo y cayó la terrible y dolorosa risa de ella con un beso en los labios, ella ya no era un ángel, ahora era un caído y él ya no se resistiría más, aunque sabía que ella nunca sería de él, la protegería y para ello debía de acompañarla al lado del Lucero del alba.
Cuando se separó de ella, Mogami ya no tenía rastro de sus blancas alas, ahora habían sido reemplazadas por unas de color negro, él a su vez extendió las suyas propias y comprobó que tal y como había pensado ninguno de ellos pertenecía ya a ese lugar.
Cogió a esta en brazos y tomó el vuelo, estaba alejándose de allí cuando escuchó el nombre de Kyouko en un grito lleno de odio y dolor:
-KYOUKO, ¿POR QUÉ?- Volando con sus blancas alas llenas de pureza extendidas Mimori volaba hacia ellos con un puñal en sus manos manchado de sangre, la cual sin duda sería del demonio, él había desaparecido pero el arma que había logrado tal cosa no.
La miro directamente a los ojos furioso y ella por toda respuesta le lanzó una mirada repleta de odio y cargada de dolor, se percató enseguida de que no solo ellos habíamos caído, la pequeña y dulce Mimori la que todos habían querido proteger, también, las plumas de sus alas, blancas iban perdiendo su pureza según ella se iba acercando a ellos, poco a poco el negro y el gris las iban cambiando.
Cuando ella los alcanzó, Tsuruga se puso en guardia, pero ella tras mirar a Kyouko en sus brazos completamente desvanecida y con las alas negras saliendo de su espalda, rompió a llorar dejando caer el puñal de nuevo al lugar de donde lo había recogido:
-Me han dejado sola, me han abandonado, los dos se han ido, ahora ¿qué haré yo?-
-Busca a Yashiro.- eso fue lo único que pudo decirle Tsuruga antes de desaparecer en el cielo, buscando el camino indicado para llegar al que a partir de entonces sería su nuevo hogar.
Bueno este es el fin del fic, espero que os guste. Al estar basado en el video de Sho no podía cambiar mucho el final de este, de todas formas espero sus opiniones buybuy y hasta el próximo-
