Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 25
Reunión
CEDRIC POV.
Miré a Hermione alejarse, silenciosa y serena. No pude dejar de preocuparme un poco cuando pensé que no la vería por un par de horas. Algunas personas podrían encontrar eso algo ridículo, e incluso algunos jóvenes Hufflepuff podrían reírse de mí y mi sobrerreacción. Pero Hermione no era como cualquier novia: ella me había encontrado y no podía decir que lo había hecho yo, ella era la que me había salvado de mi soledad, ella había sido la única persona con la que era capaz de hablar, ella era el tipo de prueba de que yo no estaba completamente muerto. Después, ella me había ayudado a olvidar mi lamentable y triste estado, ella me había hecho olvidar –de cierta forma– que yo estaba muerto porque me había hecho sentir vivo otra vez. Con ella, yo me olvidaba del hecho de que era un fantasma –no–completo, capaz de atravesar paredes, y que era un error en el proceso natural de vida/muerte. Con ella, yo simplemente era Cedric Diggory, tal vez no el Chico de Oro, el capitán de quidditch, el prefecto y el competidor del Torneo de los Tres Magos, y no había extrañado en ningún momento parte de esas cosas cuando estaba con Hermione. Era simplemente yo mismo, completamente yo: no el que estaba muerto ni el popular Hufflepuff. Había compartido con Hermione cada momento, cada sentimiento por los últimos meses. Ella había estado ahí para mí cuando estuve triste, molesto, feliz y burlón. Ella había respetado cada parte de mi personalidad sin nunca juzgarme.
Ella se había convertido en un cable a tierra, el amarre que me mantenía lejos de caer en el olvido, y pronto en mi mejor amiga.
Asumo que el sentir la necesidad de tener a mi lado a la chica que me había salvado en todas las formas posibles en que una persona pueda ser salvada es normal, ¿no?
Dumbledore caminó hacia mí y tomó mi hombro.
"Hijo" murmuró, "te pido que seas paciente con tus padres. Ellos podrían estar sobrepasados e incluso algo incrédulos sobre tu regreso de la muerte, y si eso ocurre, sólo mantente calmado, y déjales abrirse a ti. Ellos perdieron a su único hijo, podrían verse shockeados cuando te vean".
Asentí en silencio y miré hacia otro lado. Dumbledore palmeó mi hombro de forma paternal y me pidió que fuera al otro lado de la oficina.
No sabía cuál sería la reacción de mis padres, y en realidad trataba lo máximo de no pensar sobre ello. Si pensara en ello podría imaginarme la peor situación que pudiera darse: algo así como que mis padres pidieran matarme porque yo era un impostor.
La puerta principal se abrió y la profesora McGonagall entró en la oficina. Lucía nerviosa y algo apurada.
"Albus. Los Diggory están aquí" mi corazón se saltó un latido cuando escuché las últimas palabras. Ella le dio un asentimiento con la cabeza a Dumbledore y dejó la oficina.
Dumbledore se levantó de su silla y miró a mis padres caminando a través de la habitación hacia su escritorio.
Les señaló unos asientos frente a él y regresó a su puesto.
Mi corazón estaba ahora saltando: ellos no habían cambiado nada (incluso aunque yo dudara que ellos lo hubieran hecho en menos de un año). Mi hermosa y tierna madre estaba sentada calmadamente, tratando de componer una sonrisa para el director. Mi padre lucía algo concentrado y tal vez asustado, esperando por todas las explicaciones. Sí, ellos estaban exactamente igual excepto por un punto: sus caras mostraban ese inmortal dolor y tristeza que todos los padres tienen cuando ellos han perdido a su hijo.
No pude evitar el sentirme culpable por eso. Me equivoqué al haberme quedado en el castillo y no haberle pedido a Hermione que les dijera la verdad acerca de mi y el hecho de que yo seguía aquí, en el mundo de los vivos.
"¿Por qué estamos aquí?" preguntó mi padre, confuso y algo molesto. "Minerva se negó a decirnos lo que estaba pasando".
Dumbledore los miró en silencio.
"Amos, si les pedí que vinieran ahora, es porque lo que estoy a punto de anunciarles no es algo que se deba tomar a la ligera" dijo con voz calmada.
¿Cómo podía mantenerse sereno en todas las situaciones?
Mi padre se tensó y guardó silencio inmediatamente.
"Es sobre… ¿Cedric?" mi madre murmuró ahora nerviosamente arrugando el borde de la capa beige que estaba vistiendo.
"Sí, Rose" respondió el director.
Mi padre tragó en seco mientras mi madre dejaba escapar un pequeño jadeo.
"Encontraron…" la voz de mi padre se perdió en un murmullo, "¿encontraron a su asesino?"
Me quede un poco sorprendido por el uso de la palabra 'asesino'. Nunca había pensado realmente en lo que me había ocurrido. Por supuesto, yo sabía que había sido asesinado por Voldemort, yo sabía que él no había tenido piedad conmigo y solo me había asesinado. Pero siempre evité el dejar que la rabia se apoderara de mí. No quería sufrir por algo que había sido causado por alguien más. Y en realidad quería que mis padres no se mantuvieran enfocados en las circunstancias de mi muerte, eso sería peor. Rabia, furia… podían llevar a la venganza, como un fuego insaciable que fuera poco a poco quemándote desde adentro. Estar tan ansioso de venganza podría ser fatal para quien lo siente. Esa era la razón del porqué siempre había querido mantener en la oscuridad esa noche en el cementerio, y en realidad deseaba que mis padres pudieran haber hecho lo mismo.
Dumbledore lo observó en silencio, inclinándose para estar más cerca.
"Esa no es la razón por la que les pedí que vinieran".
Amos se tensó. "Bueno Albus, no hay nada más que tú puedas decirnos que nosotros ya no sepamos ahora". Se levantó y tomó el antebrazo de mi madre para levantarla a ella también. "No queremos escucharte otra vez decirnos cuanto lo sientes y que lo que le ocurrió a nuestro único hijo es terrible. Ambos hemos tenido que vivir con ello, cada día de nuestras vidas. La ausencia de él está por todos lados a nuestro alrededor, incluso en los lugares más impensados. Simplemente nos recuerdas con lo que tenemos que vivir: nuestro hijo de 17 años está muerto".
Miré tímidamente hacia otro lado, sintiendo mi corazón palpitar con dolor. No podía disculparme a mi mismo por haberlos abandonado, por haberles hecho pasar por este disgusto.
"Bueno, eso es lo que quiero hablar con ustedes" dijo Dumbledore, levantándose también.
Inclinó su cabeza y me hizo una seña para que me acercara.
Mi corazón estaba latiendo con tanta fuerza que pensé que mi pecho iba a explotar, mis piernas estaban temblando y era como si fuera incapaz de encontrar aire para poder respirar.
Dejé mi escondite y caminé hacia ellos con una expresión inocente y amorosa.
Ambos se voltearon para seguir la mirada de Dumbledore y se congelaron en su sitio. Mi madre dejó salir un pequeño chillido, tomando firmemente el brazo de mi padre, quien lucía incapaz de sostenerse sobre sus piernas.
Me detuve, no quería asustarlos más. Decidí que sería mejor darles algo de espacio.
"Amos" susurró mi madre con voz débil.
"¿Qué es esto?" preguntó mi padre finalmente con voz áspera, volteándose hacia el director.
Me controle a mi mismo para no pestañear frente a las palabras de mi padre. "¿A qué estás jugando? No crees que ya tenemos suficiente sufrimiento como para tener que enfrentar esto".
"Soy yo" le murmuré.
Rápidamente me miró (lo único que yo podía decir es que esa era una mirada de esas que matan) y regresó la vista hacia Dumbledore.
"Es tu hijo, Amos" respondió el director finalmente.
Amos sacudió su cabeza frenéticamente, su rostro se tornó rojo (la señal de que estaba cerca de llorar)
"Mi hijo fue asesinado el 24 de Junio. No hay forma en que él pueda estar aquí, en esta habitación" lloró.
"Algo peculiar e inesperado ocurrió anoche. Fue regresado a la vida por uno de nuestros estudiantes".
Mi madre estaba ahora llorando sobre el hombro de su marido. Él mismo, estaba sacudiendo la cabeza, como negando el aceptar la verdad.
"Esto es ridículo. Nadie puede regresar a la vida. No existe ningún tipo de magia que pueda cambiar eso".
"Por favor, Amos. Vámonos" sollozó mi madre.
"No sé qué hechizo de ilusión usaste, Albus, pero el ministerio sabrá sobre esto. Seguro que sí" le amenazó mi padre.
Ambos se voltearon para caminar hacia la salida.
"No, mamá. Por favor" murmuré, incapaz de hablar apropiadamente.
Corrí hacia ella y la tomé por la muñeca.
"No la toques" gritó mi padre señalándome que retrocediera.
Lo hice y me congelé, asombrado por su agresiva reacción. "Deberías sentirte avergonzado muchacho, de jugar con los sentimientos de unos padres desolados".
Quería llorar, y gritarle que yo era su hijo. Que yo era el chico que ellos habían amado por los últimos 17 años. Que yo seguía siendo el mismo de antes. Que era… yo.
Dumbledore rápidamente se paró entre ambos.
"Cedric. Por favor, un paso atrás" me dijo con voz calmada.
"No lo llames así. Ese es el nombre de mi hijo" gritó nuevamente Amos, furioso, pero más que todo, devastado.
El director levantó sus manos y amistosamente sostuvo los hombros de mi padre.
"Yo sé que se supone que esto es imposible, pero te prometo que el chico que estás viendo justo frente a ti es tu amado hijo. Y me siento triste por ese pobre chico que ha tenido que ver a sus propios padres gritándole que no es quien dice ser y acusándole de ser un mentiroso. Él ha pasado a través de un poderoso hechizo y meses de soledad, mirando a sus amigos y padres llorar por él. Ahora, él te necesita".
Amos se mantuvo en silencio un largo minuto, luego miró hacia mí y tembló.
"Ese chico que persistes en decir que es Cedric no es más que un impostor. Nosotros perdimos a nuestro hijo, no queremos un sustituto".
Silenciosamente jadee en respuesta a las palabras de mi padre. Todo esto era como lo que temía que fuera. Ellos estaban rechazándome. No me querían.
"Vamos" dijo mi padre tomando nuevamente el antebrazo de mamá y guiándola hacia la puerta. No me había dado cuenta pero desde que le había tomado la mano, ella no había parado de mirarme.
"Espera" murmuró, "quiero verlo".
"Pero Rose, tú sabes que es una mentira" dijo mi padre, sorprendido, "Cedric está muerto".
Ella sacudió su cabeza. "YA LO SÉ" gritó. Lo miró a los ojos, los de ella brillantes pero firmes y decididos.
"He tenido que vivir con eso cada insignificante y vacío segundo de mi vida" sollozó. "Todos los días tengo que pasar frente a su habitación vacía con su cama hecha. Cuando te vas a trabajar, simplemente me quedo en la casa y veo todos los recuerdos de él. No quiero regresar a casa, sé lo que voy a encontrarme allí: silencio, tristeza y desesperación. Así que, por favor, sólo déjame mirarlo. Yo sé que no es Cedric de verdad, pero tengo que intentarlo porque no tengo nada que perder. Ya he perdido todo lo que más me importaba".
Miré la escena, en silencio, incapaz de decir alguna palabra, ni siquiera un sonido. Quería llorar por las palabras de mi madre. No podía imaginar lo que había tenido que pasar en los últimos meses.
Mi padre la miró con expresión confusa. Luego, su mirada se transformó en una llena de tristeza y entendimiento. Suspiró y asintió liberándola de su agarre.
Ella secó sus lágrimas e insegura, hizo su camino hacia mí, como si yo fuera algún tipo de monstruo peligroso. Se mantuvo de pie frente a mí. Miró hacia arriba y enterró sus grandes y tristes ojos grises en los míos. Me mantuve en silencio y esperé, rezando porque ella pudiera reconocerme.
Dio un paso más cerca y frunció el ceño, nunca rompió la conexión de su mirada sobre la mía. Era como si estuviera tratando de atravesar mi alma.
Mi padre y Dumbledore se mantuvieron de pie a los lados. Amos estaban rumiando en voz baja, obviamente no estaba de acuerdo con el repentino deseo de su esposa de echar una mirada a un impostor como yo.
La mirada de mi madre era un poco escéptica, pero desesperadamente ansiosa por un milagro. Luego, su mirada se fue suavizando cada vez más.
Ella peinó uno de mis rizos y luego acarició mi mejilla, aun manteniendo la mirada. Una gran, esperanzadora y feliz sonrisa apareció en su cara.
"Cedric" susurró suavemente.
Asentí quedamente, incapaz de hacer algo más.
Ella sostuvo mi rostro entre sus manos y dejó salir una pequeña sonrisa de alivio mientras una pesada lágrima rodaba por su mejilla.
"Mi hijo" exclamó.
Jadee, incapaz de seguir conteniendo mis emociones. Saltó sobre mí y me abrazó con fuerza. Acarició mi cabello y pude sentir su respiración sobre la parte de atrás de mi oreja.
"Estaba tan desesperada por vivir este momento otra vez. Sentirte" susurró llorando.
Levanté mis manos y la abracé de regreso.
"Rose" se quejó mi padre, asustado de tener que tratar con una llorosa y depresiva esposa más tarde.
"Es él, Amos. Sé que es él" exclamó ella. "Yo sé que se supone que es algo imposible, pero este chico es nuestro hijo. Reconozco su mirada".
"Tú esposa está en lo correcto, Amos" dijo Dumbledore. "Míralo. Verás por ti mismo que este chico es tu hijo".
Los ojos de mi padre se abrieron. Dudó pero finalmente hizo su camino hasta mí.
Rose rompió su abrazo y dio un paso atrás para dejarle algo de espacio, incluso si ella aún se mantenía tomando mi mano.
Él me miró con una mirada ya convencida. Este era completamente mi padre: siempre escuchando a mamá. Si ella decía algo, no había manera de que ella estuviera equivocada. Además, entre ambos, mi padre era definitivamente el más confiado. Cuando yo necesitaba algo, usualmente acudía a él, estando seguro de conseguir lo que quería.
Dejó salir un sonido mezcla de risa y llanto. Me abrazó, palmeando mi espalda.
"Mi Cedric" dijo, aún sollozando.
Mi madre se nos unió abrazándonos a ambos. No pude controlarme más y lloré. Me había vuelto otra vez el pequeño niño que solía ser cuando tenía 7. No importaba que ahora yo fuera un adolescente grande y pronto un hombre, era simplemente, en ese momento, el niño de mis padres.
"¿Quién es ese estudiante?" preguntó mi madre, sentada en una silla, aún sin soltar mi mano.
Dumbledore estaba mirándonos con una sonrisa que rápidamente se transformó en una mirada preocupada.
"Hermione Granger" respondió.
"¿Y ella estuvo aquí contigo, siempre?" me preguntó.
Simplemente asentí.
"Quiero darle las gracias y decirle cuan feliz estoy" explicó mi padre. Mamá aclaró su garganta. "Quiero decir, queremos agradecerle" se corrigió con voz débil.
Dumbledore y yo sonreímos, probablemente por la misma razón. Ellos estaban viviendo otra vez.
"Te llevaremos a casa" me murmuró mamá.
"No, Rose" dijo Dumbledore con tono calmado. "El ministerio pronto será informado sobre Cedric. Él estará seguro en el castillo."
"Esa es la cosa más ridícula que he escuchado jamás" respondió mi madre. "¿Por qué no estaría seguro en nuestra propia casa?"
"Cariño, Albus tiene razón. Cedric necesita estar en un lugar seguro, lo que significa que tiene que estar lejos de la ciudad y de cualquier otro lugar donde los periodistas puedan aparecer. Hogwarts está protegido, este es el mejor lugar".
"¿Y qué se supone que tenemos que hacer ahora? Regresar a casa y actuar como si Cedric siguiera muerto".
"Como dije, el ministerio pronto sabrá sobre Cedric, es solo una cuestión de tiempo, en realidad. Por supuesto ustedes serán libres de venir al castillo en cualquier momento que sientan la necesidad de ver a su hijo" dijo el director.
"Eso suena bien para mí" dijo mi padre, contento. Rose le lanzó dagas con sus ojos, como si él me hubiera lanzado a los mortífagos.
Ruidosamente suspiró y se encogió de hombros.
"Bien, será como tú digas, Albus Dumbledore" escupió simplemente. "Pero tan pronto como Cedric esté mucho más seguro, se irá a pasar varios días en la casa".
"Por supuesto" sonrió el director.
Ya llevábamos prácticamente dos horas que estábamos en la oficina.
Mis padres renuentemente me dijeron adiós, prometiéndome que estarían de regreso al día siguiente.
Mi madre rápidamente hizo una mueca hacia el director, molesta de que él les estuviera forzando a marcharse.
Ambos me abrazaron y emprendieron marcha hacia la salida.
Sorpresivamente (o quizás no tanto en realidad) mi padre era el más reacio.
"Vamos Amos. Tú hijo aún seguirá aquí mañana" exclamó Rose.
Mi padre suspiró y ambos se fueron.
Dumbledore me sonrió con la luz de la victoria en sus ojos.
"Estoy orgulloso de ti, Cedric. Manejaste la situación bastante bien".
Asentí y le sonreí. En realidad, no había hecho nada especial. Sólo me había mantenido en silencio y había esperado a que mis padres me reconocieran. Pero luego entendí que la razón por la cual el director estaba felicitándome era para exhortarme a que fuera paciente con lo que iba a pasar después. Y eso sería mucho más complicado de manejar.
McGonagall ingresó en la oficina, con rostro preocupado.
"Minerva, ¿no llevaste a los Diggory a tu chimenea?" preguntó Dumbledore.
"Le pedí a Filch que los llevara a mi oficina" explicó rápidamente. Ella entonces atravesó la oficina. Me dio una preocupada y triste mirada y luego se volteó hacia el director. "Albus, la señorita Granger está en el ala de enfermería. Se desmayó después de realizar un sumamente poderoso hechizo".
Ambos compartieron una mirada en silencio, como si estuvieran teniendo una conversación telepática. Para ser honestos, me dieron ganas de gritarles.
"¿Qué pasó? ¿Es algo serio?" pregunté.
Se miraron entre ellos con una molesta mirada de conocimiento.
"Señor Diggory. Tiene que esperar aquí, hasta que sepamos algo más sobre el estado de ella. Aún está inconsciente".
No esperé algo más. Regresar de la muerte no suponía el mantenerme prisionero en una oficina, no cuando Hermione podía estar en peligro.
Corrí fuera de la oficina y me deslicé escaleras abajo a toda velocidad.
Corrí a través de los pasillos, y luego llegué a uno más ocupado.
Todos los estudiantes, de cualquier casa y año estaban ahora mirándome con expresiones extrañas.
"Ese es Cedric Diggory" uno de ellos comenzó a susurrar.
"Pero si él está muerto" respondió otro.
Ni siquiera los miré. No me importaba lo que ellos pudieran pensar o decir. Lo único que me importaba en ese preciso momento era Hermione. En realidad, sólo estaba pensando en ella. No me importaban las consecuencias, el ministerio, los periodistas, las criticas. Sólo estaba seguro de una cosa: Hermione me necesitaba, y yo necesitaba estar cerca de ella.
Corrí más rápido y finalmente alcancé el ala de la enfermería. No podía controlar mi sobrepasada preocupación, porque simplemente golpee la puerta y comencé a llamar por Hermione.
Madame Pomfrey corrió hacia la puerta con una expresión muy molesta. Cuando me vio, se puso pálida y abrió ampliamente sus ojos.
"¿Cómo está ella?" pregunté simplemente.
"Señor Dig… ¿Cómo es posible?" exclamó, cerca de desmayarse.
"¿Dónde está ella?" dije en voz más alta.
"Guie al señor Diggory hasta la señorita Granger. Luego le explicaré todo" la tranquilizo Dumbledore (bueno, a mí).
Me podría haber preguntado como el director me había alcanzado tan rápido, pero estaba demasiado preocupado como para pensar sobre ese detalle.
Madame Pomfrey asintió y me apunto un tembloroso dedo hacia la esquina al fondo de la gran habitación. Me voltee y vi una gran cortina blanca que estaba escondiendo la cama.
Corrí hacia ella y la tiré con firmeza. Miré a Harry que saltó de la cama y me miró con una increíblemente pálida cara.
"Tú… tú… como es…" murmuró. Su mano buscó por su varita, obviamente listo para hechizarme.
"No tenga miedo señor Potter, este es Cedric Diggory" dijo McGonagall, avanzando atrás de mí.
Harry frunció el ceño e inclinó su cabeza para darle una mirada a Dumbledore quien estaba hablando con Madame Pomfrey.
Probablemente le habría sonreído en otras circunstancias, pero ahora, yo era simplemente incapaz de hacerlo.
Me voltee y la vi. Ella estaba tendida sobre la cama. Caminé más cerca de ella pero Harry dio un paso adelante entre la cama y yo.
"Harry, ella ha estado ahí para mí durante meses, creo que es tiempo de dar vuelta la situación" murmuré.
"¿Qué quieres decir?" murmuró, shockeado un poco más a cada segundo.
"Tú regalo de Navidad" respondí simplemente, sabiendo que el chico entendería rápidamente. "Ahora, por favor, déjame verla".
Harry bajó su varita. Sus ojos se humedecieron y estuve casi seguro de que él estaba a punto de estallar en lágrimas.
Sin embargo, se compuso a sí mismo y dio un paso atrás. Le di una mirada agradecida y caminé lentamente hacia la cama. Me incliné sobre ella y observe el pacífico rostro de Hermione. Era como si ella simplemente estuviera dormida y lista para despertar en cualquier momento. Los únicos signos que nos podrían hacer dudar acerca de su estado eran los grandes círculos bajo sus ojos y su cara demasiado pálida.
Corrí mis ojos sobre todo su cuerpo y me di cuenta de la escayola en su pierna.
"Cayó por las escaleras y se la rompió" dijo Madame Pomfrey, acercándose a mí, seguida por Dumbledore. "La arreglaré durante la noche".
Asentí incluso aunque eso no pudiera hacerme olvidar el dolor que estaba sintiendo.
"¿Cuándo se despertará?" pregunté con un murmullo, tratando de impedir los sollozos que estaban a punto de escapar.
La enfermera y Dumbledore compartieron esa exasperante mirada silenciosa de conocimiento que ahora odiaba ver.
"No lo sabemos" dijo ella finalmente.
Sacudí mi cabeza y rápidamente mire a Harry, rogándole porque me diera una explicación.
"Pero ¿qué ocurrió?... Yo… Yo simplemente no entiendo. ¿Se golpeó la cabeza?" murmuré con la voz algo llena de pánico. Como había dicho, realmente estaba tratando lo imposible para no explotar en frente de todas esas personas. Si había algo que odiaba más que cualquier otra cosa, era definitivamente no entender, y sentir que las personas me estaban escondiendo algo.
Madame Pomfrey le dio una temerosa mirada al director y dio un paso atrás como si yo estuviera presentando un tema que realmente no iba dentro de sus competencias. Dumbledore se acercó hacia Harry y yo.
"Lo que le ocurrió a la señorita Granger fue causado por… magia. No puedo decirle más sobre lo que le ocurrió, pero prometo que les diré tan pronto como sepa más sobre su estado".
Harry lucía devastado, y probablemente yo hubiera dudado de sus sentimientos por Hermione si yo no hubiera estado seguro de que él era como su hermano.
"¿Así que qué tenemos hacer ahora?" preguntó.
"Desafortunadamente nada excepto esperar" murmuró el director con voz pausada pero aun así preocupada.
Tiré de la silla que estaba cerca de la muralla y me senté en ella, tomando la mano de Hermione. No sabía cuánto tiempo le tomaría despertar, pero yo podía esperar, sería paciente, justo como ella lo había sido conmigo. Cuando necesité a alguien ella estuvo ahí, ahora ella era la que me necesitaba.
"Me quedaré contigo" susurré.
Lamento profundamente la demora, pero la universidad me ha estado matando. Y aún me queda una semana de tortura, así que volviendo de ella lo más seguro es que pueda retomar el ritmo de los capítulos.
Muchísimas gracias por sus mensajes de apoyo y peticiones para continuar el fic. Sigo leyendo todos los reviews, pero era contestarlos o subir... ya notaron que fue lo que elegí XDD.
Nos seguimos viendo!
Besos.
-Paascuala.
