Disclaimer:

Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, pero la trama es toda mía xD!


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Advertencia:

*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.

*Posible OoC e algunos personajes como Inuyasha y otros.

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Desear a tu propia sangre

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[InuxKag]

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[Long-Fic]

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By Yasaku Uchiha´s Lov3

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= Capitulo 3 =

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─ ¡Inuyasha! ─gritó Kagome corriendo hasta él con los brazos abiertos y justo en el momento en que él se giró ella le rodeo el cuello con los brazos, dejándolo momentáneamente aturdido─ ¡Eres un idiota! ¿Por qué no viniste ningún día de la semana pasada? ─inquirió ella sin soltarlo y apoyando su rostro en su pecho─ ¡Pensé que te había pasado algo! ¡Pensé que ya no te dejarían verme!

Inuyasha no sabía como reaccionar, estaba demasiado impresionado, para mover siquiera un musculo. Kagome se quedó quieta unos segundos, pero al darse cuenta del espectáculo que debía estar dando se separó del chico de inmediato con un gran sonrojo en las mejillas mientras desviaba la mirada demasiado nerviosa para encararlo.

─ ¿Por…por… por qué no habías venido? Hoy incluso pensé en no venir… ─confesó ella un tanto molesta, pero sin poder usar un tono de voz intimidante, como lo haría en cualquier situación en la que no se dejara llevar por sus impulsos.

─Tenía exámenes finales del semestre... ─murmuró mirando sus tenis con demasiada atención─ Traté de venir, pero tenía que quedarme hasta tarde en la biblioteca… No me daba cuenta de la hora que era hasta que ya había oscurecido lo suficiente, para encender las lamparillas… ─se excusó de manera torpe y fue entonces cuando cayó en la cuenta de que él no daba explicaciones de más.

Un silencio incomodó se extendió y las pocas personas que se habían quedado observándolos ahí parados, en la entrada del parque, poco a poco parecieron aburrirse de ellos, pues lo más interesante parecía ya haber sucedido.

Kagome movió sus pies removiendo la gravilla un poco y tomando aire levantó la mirada y habló ─Debiste de haberte esforzado mucho… ─comentó ella con el tono de voz más casual que fue capaz de usar.

─Cla…

─Porque eres tan estúpido que debió de ser difícil para ti salir incluso del Jardín de infantes ¿No? ─preguntó burlona, causando que el Taisho la mirara totalmente lleno de furia.

─ ¡Oh, claro! ¡Y seguramente una pobretona como tú ha de haber estudiado mu…! ─se detuvo la darse cuenta de lo que estaba diciendo y al mirar el rostro de la chica se sintió terriblemente mal.

En sus labios había una pequeña sonrisa, pero sus ojos estaban vidriosos. Tragó grueso. Sabía que había cruzado una línea muy importante y ahora no encontraba la manera de volver atrás.

─Kagome yo…

─Creo que… Iré a ver a Miroku… ─susurró ella impidiéndole hablar y sin más se giró entrando en el parque a toda velocidad.

Dio un par de pasos de manera torpe, tratando de seguirla, pero se detuvo casi al instante. Realmente la había lastimado con ese comentario.

Se mordió el labio un tanto incomodo, por las miradas que volvían a clavarse en él.

─Kuso… ─musitó y movió los pies de manera lenta, pues preferiría cualquier cosa a lo que estaba a punto de hacer, pues pedir disculpas nunca había sido una opción viable para él, pero en esa ocasión no le quedaba nada más que hacer si quería que ella volviera a ser su… amiga.

(…)

─ ¡Es un idiota, Miroku! ─gritó la joven dándole una patada con todas sus fuerzas a un tronco─ ¡Y encima de todo no puedo enojarme con él tanto como me gustaría! ─vociferó totalmente frustrada por lo que estaba pasando.

Cuanto más trataba de imaginarse gritándole a Inuyasha y dándole unas cuantas patadas y cachetadas, en su mente se formaban escenas en las que en lugar de ser una chica agresiva, era una chica totalmente dulce y sumisa mientras se besaban con descontrol con ella recargada en un árbol, aprisionada por su cuerpo en el momento que las manos del joven la recorrían.

─ ¡Kusooo! ─exclamó desesperada mientras golpeaba con sus puños el mismo tronco, pero se detuvo al escuchar la risa divertida de su amigo─ ¡No te burles de mi pervertido inmaduro! ─casi le suplicó mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos─ No es para nada divertido… ─murmuró dejándose caer en el piso y abrazando sus piernas, ocultando su rostro en su rodillas─ Ya no se que hacer con él… ─gimió mientras unas lágrimas traicioneras salieron de sus ojos.

─Vamos kag… ─murmuró Miroku con los labios contra su cabello, rodeándole los hombros con un brazo─ ¿Con él o contigo? ─inquirió acariciándole el brazo de manera seductora, pero totalmente inconsciente.

─Da igual… Es un verdadero imbécil Miroku… ─susurró y soltó sus piernas, para abrazar el torso de su amigo y hundir su rostro en su pechó.

─Kagome… Tendrás que decírselo tarde o temprano o alejarte de él para siempre, ya estoy empezando a cansarme de tus dramas cada que te enojas con él y la ver…

─ ¡La verdad no tienes porque estar conmigo! ─gritó enfurecida de nueva cuenta y empujándolo, pero él no la soltó y mientras ella forcejeaba Miroku se dejó caer sobre ella.

─No te enojes conmigo por culpa de ese inmaduro Kagome ─susurró acariciándole el rostro a la chica que sonrió ligeramente, incapaz de resistirse a los encantos de su amigo.

─Pues entonces quítate de encima o… ─le amenazó ella, pero antes de que la chica fuera capaz de siquiera empujarlo un poco, su peso había desaparecido.

─ ¡No te atrevas a tocarla pervertido! ─gritó la voz de Inuyasha y Kagome enderezó de inmediato, mirando sorprendida como él joven Taisho trataba de pegarle a su amigo, él cual esquivaba los golpes con cierta facilidad y le dirigía una sonrisa a la chica.

─Vamos Inuyasha… la violencia no es la manera de resolver las cosas ─aseguró guiñándole un ojo a Kagome la cual sonrió un tanto confundida─, además ¿Por qué no Inuyasha? Ella no es nada tuyo, no hallo ninguna razón para que te pongas tan celoso ─comentó como si del clima se tratase y Kagome se levantó de inmediato un tanto nerviosa por esa observación.

─ ¡¿Qué?! ¡Yo no… yo no estoy…! ¡¿Quién dijo que yo estaba..?! ─preguntó nervioso y sonrojándose ligeramente, cosa nada común en él cuando se trataba de enfrentar a alguien, pero Kagome quien se iba a acerar a él, frunció el ceño y se giró enfadada de nueva cuenta.

A su parecer no tenía nada que perder si lo admitía, pero claro ¡El orgullo de un Taisho era enorme! Según tenía entendido, y el chico se lo estaba demostrando.

─ ¡Me largo! ─gritó aun más enojada que unos minutos atrás.

Inuyasha se giró a verla, preocupado de que aun siguiera enfadada con él por lo anterior, pero al verla caminar con la cabeza gacha y sus hombros sacudiéndose ligeramente, sintió una gran oleada de culpa.

Corrió tras ella tras dirigirle una mirada llena de odio al chico de ojos azules, ya en otro momento se encargaría de mostrarle que no debía meterse con sus cosas.

Sacudió la cabeza ante tal pensamiento y al alcanzarla dudó un momento con la mano extendida si tomarla del brazo o no, pero justo antes de que pudiera decidirlo, ella se giró con los ojos brillantes, pero decididos.

Pensó que tal vez no era el momento ni el lugar, pero verdaderamente Miroku tenía razón… Muchas veces lo habían hablado, y él insistía en que los sentimientos de ella eran correspondidos, pero que si ella no se atrevía, jamás pasaría algo verdaderamente trascendente… Incluso más que las constantes insinuaciones del heredero.

Sin siquiera meditarlo por un segundo más o sabía que se arrepentiría, lo besó.

No sabía si lo que hacia estaba bien o mal ni siquiera si a eso se le podía llamar beso, simplemente juntó sus labios con los de él.

Se quedó estática por unos segundos, con los ojos fuertemente apretados y justo en el momento en que se iba a separar de él, la boca de Inuyasha se movió de manera salvaje contra la de ella.

En cuanto se hubo recuperado del shock que le había causado él beso de la chica, sus instintos más bajos volvieron a aflorar. Sus labios se movieron rápidamente, mientras su lengua trataba de abrir los labios ─suponía─ vírgenes de Kagome.

La tomó de la cintura, pegándola a él y caminó hacia adelante, obligándola a retroceder, sin estar muy seguro de cuando se estamparían con un árbol, pues se encontraban aun dentro de alguna jardinera del parque llena de arboles.

Kagome abrió la boca y gimió llena de placer en el momento en que el delicioso aliento del chico le inundo la boca junto con su lengua, la cual no tardó más de dos segundos en recorrer su cavidad de manera desesperada, robándole el aire y enloqueciéndola hasta él punto de empezar a acariciarle el pecho por encima de la camisa, tratando de sentir sus firmes músculos a través de la tela, al igual que las manos del Taisho, sobre la playera que seguramente en algún momento había pertenecido a Souta, tratando de sentir sus curvas debajo de su mano.

Kagome se sentía totalmente abrumada, pero completamente feliz de haberse atrevido a actuar de esa manera, le alentaba el hecho de que él chico le estaba respondiendo de una manera muy poco platónica, pues el aire empezaba ser necesario en sus pulmones y simplemente él no la dejaba escapar.

─Inu… yasha… ─musitó entrecortadamente contra sus labios y él un tanto recio se alejó de sus labios, pero justo un par de segundos después, le estampó la espalda contra un árbol y le sonrío de manera muy arrogante.

─Creo que esto me gusta… ─susurró él, sosteniéndola firmemente de la cintura para que evitar que se alejara de él como solía hacerlo cada vez que tenían algún tipo de encuentro parecido, pero ninguno propiciado por ella…

(…)

Se encontraban sentados debajo de un árbol, cada uno recargado en un lado diferente, dándole la espalda al árbol y al otro. Kagome se encontraba un tanto incomoda, pero la tímida sonrisa en sus labios no desaparecía, ni siquiera cuando lo mordía levemente, soñando aun con el contacto de los de Inuyasha.

─ ¿Y…bien? ─preguntó él, sacándola de su ensoñación, con una voz tan seria que la tensó de inmediato.

─Pues… Me gustas… ─susurró ella sonrojándose de una manera increíblemente perturbadora, pero sabía que tenía que ser sincera en esos momentos o cualquier esperanza que pudiera tener de estar con él desaparecerían en el acto─ Pero eso supongo ya lo sabias.

Y sí, ya lo sabía, pero jamás se imagino que el momento en que ella le dijera algo llegaría tan pronto, es más, ni siquiera contaba con eso. Desde el principio se había imaginado que si algo pasaba seria porque él mismo lo habría propiciado, pero hasta el momento, el valor le había fallado de manera indignante.

─Lo… Sabía… ─afirmó mirando el cielo y después negó con la cabeza─ Tú sabes que pasa conmigo ¿Verdad? ─inquirió muy incomodo por decirlo de una manera tan retorcida, pero no podía decir más, por eso siempre buscaba sexo y nunca una relación. Los sentimientos le resultaban muy vergonzosos.

─Dijiste que te gustaba "eso"… ─susurró frunciendo el ceño y arrancando pasto con una violencia nada propia de ella.

─Me gusto besarte ─respondió Inuyasha con ligereza y es que mientras no hablaran de sentimientos podría continuar con esa charla que le parecía un tanto innecesaria.

Kagome sonrió ligeramente, sintiéndose victoriosa, pues sabía que el Taisho no seria capaz de renunciar a ese privilegio hasta que se hartara por completo y es que a pesar de todo, en esos momentos se confiaba por completo a Miroku. Si ella le gustaba a Inuyasha él no se negaría.

─Supongo que quieres hacerlo… otra… vez… ─musitó quedamente sonrojándose, eso era terriblemente vergonzoso para ella.

─Y no solo besarte ─aseguró él encogiéndose de hombros a pesar de que ella no podía verlo mientras una sonrisa malvada se extendía por su rostro.

─Tú sabes que tienes que hacer si quieres más entonces ─le informó ella y se levantó─. Me voy… ─anunció cuando había dado apenas tres pasos y de inmediato el joven se levantó de un salto. La tomó del codo, obligándola a girarse y cuando lo hizo la miró firmemente a los ojos, con un poco de recelo.

Entendía perfectamente lo que ella le insinuaba y no era que le molestara la idea ni mucho menos, pero a él no lo iban a forzar a ello.

─Bésame ─le ordenó y ella abrió la boca sorprendida─. ¿Quieres ser mi novia? ─inquirió apretándola mandíbula y ella la cerró mirándolo confundida─ Demuéstrame que tan buena eres besando ─la retó y Kagome no pudo más que sonrojarse en extremo, pero en su rostro se notaba que estaba muy molesta.

─No voy a ser tu juguete Inuyasha ─susurró un tanto decepcionada por la actitud que él había tomado con ella─. De cualquier manera… No creo que sea muy buena idea si te vas a comportar como un idiota…

Se soltó de un tirón y caminó de nueva cuenta, pero al llegar al camino de gravilla, una vez que salió de los arboles, Inuyasha la volvió a tomar con fuerza del brazo.

─Kagome, no hagas esto ─le susurró con la voz afectada, pero mantuvo su rostro totalmente impasible.

─Inuyasha… Me gustas ─dijo ella totalmente seria. Se estaba cansando de la actitud de Inuyasha y lo que esperaba realmente era que comprendiera que para ella era más que un juego─. Realmente me gustas, quizá cuando madures pueda volver a intentarlo ─musitó ella soltándose con movimientos suaves y una ligera sonrisa en los labios.

─ ¡No, espera! ─gritó mientras se volvía a afianzar de su brazo.

Kagome suspiró un tanto desesperada por la situación, si bien ya estaba empezando a oscurecer y el lugar se estaba quedando vacio. No tenía la menor idea de si Miroku ya se había ido a refugiar al otro lado del parque o tal vez incluso se había marchado a uno de esos centros comunitarios para ayuda a personas sin hogar, seguramente él anciano se estaba preocupando un poco y Souta tal vez estaría histérico, por lo cual le gritaría enfurecido cuando la viera llegar sana y salva al templo.

─Dime Inuyasha ─cedió al darse cuenta que nada de eso le importaba realmente si al día siguiente ella y el joven heredero seguían siendo solo amigos.

─Bésame ─repitió y ella hubiera rodado los ojos fastidiada si no fuera porque esta vez no era una orden, más bien parecía una suplica─, por favor… ─agregó mirándola con ojos brillantes, a lo cual no fue capaz de resistirse.

Se acercó a él y levantándose un poco de puntas fue capaz de llegar a sus labios al jalarlo un poco del cuello.

Sus labios se movieron lentos y temblorosos sobre los de él, no muy segura realmente de cómo hacerlo, pues en el beso anterior él había llevado el ritmo, de una manera tan acelerada, que no había sido capaz de memorizarlo de manera correcta.

Suave…

Tierno…

Delicado…

Así era el beso cuando él comenzó a responder.

Sí, el otro beso había sido maravilloso, sin duda era uno incomparable, pero ese era mejor en muchos sentidos, ella podía percibir claramente como Inuyasha se contenía al momento en que las manos del chico la tomaban de la cintura, para atraerla a su cuerpo con movimientos suaves.

Esta vez, él esperaba que ella no se lo tomara a mal, pues la necesitaba y lo que hacia, le estaba costando más de lo que jamás había imaginado, pues la atracción sexual hacía ella era más fuerte que él mismo.

No quería hacerlo, pero sabía que pronto el aire les haría falta, así que suspiró resignado mientras se separaba de ella.

La miró a los ojos totalmente confundido por sus propias acciones.

Sabia que lo había hecho, para que no lo dejara solo, porque cuando no estaba con ella así se sentía, pero lo que no era capaz de asimilar era el que ella se estaba volviendo parte esencial de él, una parte que no estaba dispuesto a perder jamás.

Sus mejillas estaban totalmente sonrojadas y no podía evitar pensar que se veía aún más hermosa.

─Entiéndelo Higurashi… ─susurró acercándola más a su cuerpo y besándole suavemente la mejilla, para luego deslizarse a su cuello.

La besó ahí de manera suave, acariciándola apenas con el roce de sus labios, pero un par de segundos después no fue capaz de resistir el impulso de probar el sabor de su piel. Pasó la lengua sobre ella en una sensual caricia que la tensó de inmediato.

Eso realmente no se lo esperaba y el que se sintiera tan bien le asustaba demasiado. Colocó sus manos en él pecho de Inuyasha tratando de empujarlo mientras se alejaba un poco de él. Era incomodo que él hiciera eso.

Resignado y muy molesto por el rechazo se alejó de ella mirándola fijamente.

Se veía demasiado deseable para soportar alejarse de su cuerpo, pero sabía que ella era más complicada de lo que debería.

─Inuyasha… ─musitó mirando el suelo y dando un par de pasos hacia atrás, muy consiente de cada vez oscurecía más y más─ Yo… ─la mano del chico tomó la suya con suavidad y ella lo miró a la cara con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

En el rostro del Taisho había un ligero sonrojo.

─ ¿Quieres…? ─musitó él pero se detuvo sonrojándose un poco más ¡Por eso siempre había preferido el sexo! Nunca tenía que declararse a nadie…

Kagome se sonrojó ligeramente deduciendo las cosas por si misma.

─Si quiero ─se apresuró a decir y después bajó la mirada claramente avergonzada y el oír la carcajada del heredero se avergonzó aún más.

─Eres increíble Kagome… ─susurró obligándola a levantar el rostro, para besarla con descontrol─ Realmente lo siento mucho… ─agregó cuando se separó de ella e hizo una mueca de disgusto─ pero es tarde y te aseguró que si no llegó en media hora a casa el idiota de Sesshomaru se encargara de que me castiguen.

─Pero… ─se quejó ella y él le plantó otro beso mientras miraba a su alrededor cuidando que nadie fuera testigo de ello.

─Te veo a las tres quince ─le dijo alejándose de ella─, entre más temprano mejor, no iré a practicar, así que más te vale llegues temprano ─le advirtió y sin más se alejó corriendo a toda velocidad.

(…)

Entró a su casa caminando de la manera más silenciosa que podía, se había retrasado demasiado al pasar a visitar a Sango, pero ahí realmente no había sido su culpa, pues aunque no quisiera, no podía dejar a su mejor amiga llorando sola a la mitad del estacionamiento del centro comercial porque el imbécil de su novio la había golpeado de nuevo.

Ese círculo vicioso ya lo estaba sacando de quicio, pero él no podía decir nada a nadie porque no era problema suyo y él no iba a andar de niñera por todos lados. Ya tenía suficiente con su prima y con Kagome… su Kagome…

─ ¡Inuyasha! ─y como lo supuso desde que estaciono la BMV, Sesshomaru le diría quien sabe cuantas cosas por haberse retrasado tanto, a pesar de que o era tan tarde como para hacer dramas, además ¿Qué le podría pasar? Nada, aunque bueno, esa pregunta se podía cambiar por ¿Qué podría hacer? Muchas cosas, entre ellas salir con una chica que no era de su misma clase y que sin lugar a dudas haría rabiar a su padre.

Corrió a las escaleras, pero antes de llegar siquiera a la mitad él ya había aparecido en el vestíbulo, por lo cual se detuvo, esperando que le reclamara.

─ ¿Dónde estabas? ─preguntó Sesshomaru y él solo rodó los ojos.

─No eres mi padre para decirme algo ─le espetó y sin decir nada más se dirigió a su habitación.

Además, si a su padre no le interesaba, menos al idiota de su hermano.

Era consiente de que su padre lo amaba de verdad, pues de los presentes en la casa él era el favorito, pero en los últimos años quien había sido su favorita sobre él, aunque no estuviera presente, era sin duda su "adorada" hermanita que seguramente se encontraba en algún lugar haciendo estupideces y era su actitud hacia la memoria de su hermana el hecho de que su padre y él chocaran continuamente, pues Inuyasha realmente no toleraba la idea de que la mocosa que había matado a su madre se encontrara con vida y que su padre la amara tanto.

Cerró de un portazo y cruzó la habitación.

Ese lugar era su paraíso personal.

A simple vista, parecía una sala de juegos, con varios puff de colores plateados, rojos y negros regados por todos lados sobre la alfombra negra que recubría todo el piso, una gran pantalla de plasma cubriendo la pared con una consola de video juego y todo un equipo de Guitar Hero, una mesa de futbolito y un hockey de mesa. Las paredes eran de un color plateado, recubiertas en s mayoría por afiches de distintas bandas y automóviles. Había dos puertas de madera de bisagras en la pared derecha y otra más, esta corrediza en la pared izquierda. El techo estaba el doble de alto que en el pasillo, pero las paredes se detenían a la mitad con un barandal negro como protección.

Gruñó y se sacó los tenis dejándolos en cualquier lugar, luego mientras caminaba a la segunda puerta de la derecha se quitó la playera, dejando ver su bien trabajado abdomen, que si bien le encantaba como lucia, realmente no le gustaba esforzarse tanto para tener ese cuerpo, pero al ser agobiado siempre por la prensa tenía que esforzarse realmente para no avergonzarse en lo más mínimo.

Abrió la puerta, dejando ver un pequeño cubículo vacio con una escalerilla atornillada a la pared. Subió por ella y dirigió sus manos al botón de sus pantalones.

─No te los quites por el amor de Dios Inuyasha ─dijo una voz y él miró al fondo hasta su cama.

─ ¿Qué haces aquí Rin? ─preguntó molesto y se quitó el pantalón de cualquier manera─ Es mi cuarto y puedo hacer lo que quiera ─aclaró con una sonrisa arrogante en sus labios al ver que la chica sonrojarse y prepararse para reclamarle.

─Claro… ─suspiró ella y negó con la cabeza en ademan de resignación, pero su rostro se iluminó de repente─ Estuviste con Kagome ¿Verdad? ─inquirió dando saltitos alegremente en la cama como si tuviera cinco años.

Se encogió de hombros y se acercó a la cama tumbándose de espaldas, cerró los ojos y suspiró profundamente.

Su prima observó todo extrañada y dejó de saltar para dejarse caer de rodillas a su lado.

─ ¿Paso algo? ─susurró suavemente mientras se recostaba sobre él en una posición muy comprometedora.

─Nada… ─contestó en medio de un suspiró y ella negó con la cabeza.

─Inuyasha… Dime que paso… ─suplicó ella acariciándole el cabello, para luego besarle el cuello suavemente─ ¿O quieres que te convenza? ─susurró acariciando su pecho de manera sumamente sensual.

Inuyasha bufó.

Realmente quería que lo convenciera, porque estaba totalmente consiente de que hacia dos semanas no lo hacía con nadie y ya estaba empezando a necesitar una buena sesión de sexo.

Si bien, con kikyou nunca había sentido culpa en lo más mínimo al hacerlo con Rin, estaba plenamente consiente de que si lo hacia con ella el primer día de su noviazgo con la chica, bueno… simplemente se sentiría basura, porque en eso se convertiría.

La mano que le acariciaba el pecho bajo, por su abdomen hasta la orilla de sus bóxer, en los cuales se escondió.

─ ¡Aahh! ¡Rin! ─gruñó reprendiéndose mentalmente por no haberla detenido a tiempo y es que en esos momentos, su "adorable" prima tenía la "situación" en su mano, la cual lo apretaba de una manera enloquecedora.

─ ¿Me lo vas a decir? ─preguntó ella con una gran sonrisa en sus labios mientras Inuyasha la tomaba de los hombros tratando de alejarla un poco de él.

─Rin… para… ─le ordenó, pero en su voz se podía distinguir que era lo que en verdad deseaba.

─Dímelo ─insistió ella cediendo ante el empujé del heredero, pero no lo soltó en ningún momento.

Su mano se movió a lo largo de la verga de Inuyasha con clara intención de calentarlo más, pero él solo cerró los ojos.

─Ok ─dijo enojada sacando la mano del interior de la ropa de Inuyasha, pero antes de que él pudiera reaccionar a su tono de voz amenazante se sentó a horcajadas sobre él.

Se movió sobre él de manera insistente e Inuyasha gimió desesperado cuando ella se levantó un poco y justo después se dejó caer con fuerza sobre su miembro.

─ ¡Mierda Rin! ─gritó desesperado y enojado.

Su prima era como él, ambos amaban el sexo duro, salvaje, pero eso si lo estaba matando ¡Él no podía hacer eso!

Ella sonrió satisfecha, pensando que había logrado su cometido.

─Dímelo ─repitió ella moviéndose con más fuerza sobre él─. Te estas poniendo muy duro Inuyasha… Y no voy a quitarte toda esa tensión hasta que no hables… ─amenazó.

─ ¡Kagome es mi novia! ─vociferó y ella se quedó estática, por un momento, para luego soltar un suspiro resignado─ ¿contenta? ─inquirió y Rin soltó una risita, para quitarse de encima.

─Lo lamento ─pero en realidad no parecía que lo sintiera de verdad.

─Lo dudo…─murmuró él molesto y haciendo una mueca cuando se sentó en la orilla de la cama─ ¿Ahora qué? ¿Tendré que hacer trabajo manual? ─preguntó molesto y ella se encogió de hombros.

─No, yo te ayudo si así lo deseas… ─susurró ella e Inuyasha tragó grueso al ver como se bajaba de la cama y se hincaba frente a él entre sus piernas.

─No lo hagas… ─dijo, pero en su voz se distinguía la batalla interna que estaba librando.

─Solo piensa en ella… ─le aconsejó jalándole los bóxers y él, demasiado obediente se levantó lo suficiente para que ella pudiera sacárselos─ De ese modo te gustara más y no le serás "infiel" ─agregó y él suspiró de placer cuando sintió su aliento chocando contra su entrepierna.

(…)

Suspiró por milésima vez esperando a que Inuyasha rompiera el silencio tan tenso que reinaba a su alrededor.

Le era demasiado extraño encontrarse así con él. Recargados en un árbol, escondidos a la mitad de una jardinera con él abrazándole los hombros con un brazo, ambos con las rodillas recogidas hacia sus pechos.

Estaba a punto de pararse y correr lejos de él cuando por fin abrió la boca.

─Rin quiere que vayas a cenar ─anunció Inuyasha torciendo los ojos.

─ ¿En… enserio…? ─inquirió confundida.

─Quiere conocerte mejor, según ella, además de que quiere presentarte a su novio ¡Esa niña esta loca! ─exclamó dejando caer su rostro a sus rodillas.

Realmente quería matar a su prima ¿Cómo se le ocurría decirle eso justo después de darle una de las mejores mamadas de su vida? Su cerebro estaba embotado.

─Ya sabe que… bueno, que salimos ─musitó mirándola a los ojos.

─ ¿Y tu…tu…pa…? ─tartamudeo asustada ante el hecho de que ello fuera posible.

─Ni de chiste se lo diré antes de empezar mi último semestre en la preparatoria ─respondió seriamente negando con la cabeza─. No quiero que me mande a la militarizada o que me saque de mi carrera por el coraje, aun no me perdona el haber terminado con Kikyou ─suspiró y cuando escuchó la risilla de Kagome la miró con el ceño ligeramente fruncido─ Cuéntame la broma y también me rió ─soltó sarcástico.

Ella se alejó un poco mirándolo a los ojos y una vez que estuvo segura no se enojaría con ella, respondió:

─Si no mal recuerdo, fue ella la que termino contigo ─se encogió de hombros quitándole importancia, para después abalanzarse sobre él abrazándolo del cuello─. Yo jamás te dejaría Inuyasha… ─susurró logrando que él se tensara por completo.

¿Qué porque no le gustaban las relaciones serias? ¡Por eso mismo! ¡Nunca había soportado ese tipo de tensión en el cuerpo ni los escalofríos en su espalda! Y ahora que lo pensaba ¿Dónde se habían perdido esos últimos? Miró a la chica que se acurrucaba a su costado, demasiado inocente e ingenua para ser su novia, pero eso al parecer no le molestaba demasiado, pues suspiró un tanto aliviado al darse cuenta de que tal vez, solo tal vez fuera capaz de estar con ella sin hacerle daño, pues ella… Simplemente no podía alejarse de ella, Kagome era tan ella, como para que él se quisiera alejar de ella.

─Inuyasha… ─murmuró ella tímida y él la miró. Frunció el ceño confundido─ Me… ¿Podrías…Solo…Tu mano? ─él parpadeo confundido pues su mano estaba en un lugar muy cómodo para él.

Sonrió arrogante y la apretó un poco sobre el muslo de Kagome.

─ ¿No te gusta? ─preguntó acercando su boca a su oído, para depositar un suave beso.

─No… Lo hagas… ─le pidió ella y él obedeció de inmediato. Cosa que realmente lo confundió. Siempre que ella le pedía algo lo hacia ¿Por qué? No lo entendía…

─De acuerdo… ─la empujó un poco y ella lo miró asustada con temor a haberlo hecho enojar con ese rechazo, pero el contacto a pesar de ser sumamente placentero le asustaba un tanto. Sonrió arrogante y le paso el brazo por los hombros de nueva cuenta─ Solamente te iba a llevar de compras ─se justifico encogiéndose de hombros.

─ ¿Para…?

─Tienes que ir quieras o no, además, no pienso dejarte ir con esa ropa ─contestó separándose de ella de nuevo y levantándose de un salto─. Es sábado, la cena se servirá a las nueve… ─se detuvo calculando un poco-Eso me deja con poco más de seis horas para dejarte presentable.

Ella se levantó con él un tanto confundida y muy cohibida al notar que la miraba de pies a cabeza a manera de evaluación ¿Realmente era importante todo ese rollo? Era más que obvio que si, pero realmente le era incomodo el hecho de aparentar ser mejor de lo que era.

─Inuyasha… yo no se hacer esto… ─murmuró negando con la cabeza y él dejo de examinarla, para mirarla extrañado.

─ ¿No sabes ponerte la ropa? ─inquirió alzando una ceja y cuando ella se sonrojó y abrió la boca para corregirlo agregó─ Porque si es así, te aseguro que no hay problema, yo te puedo vestir ─se acercó a ella y la abrazó de la cintura acercándose a su cuerpo. Ella desvió la mirada sonrojándose aún más─ y luego desvestir… ─Kagome se sobresalto y lo empujó alejándose de él.

─ ¡No seas cochino Inuyasha! ─gritó ella y el heredero no pudo más que soltar una carcajada mientras se dirigía hacia los caminos de gravilla dejándola atrás.

─Sera mejor que te apures Kag, si quieres elegir algo más estoy de promoción por un par de besos ─anunció sobre su hombro y ella corrió hasta él con una gran sonrisa en sus labios, para después tomarlo de la mano.

Él se extraño un poco, pero afirmó el agarre a la mano de Kagome.

Caminaron en silencio hasta la motocicleta que el chico había dejado fuera del parque, bajo la mirada muy atenta y critica de la mayoría de las personas.

─Sube ─le ordenó tendiéndole un casco negro con el emblema de los Taisho en grabado en plateado.

Suspiró.

─ ¿Realmente tienes que mostrar quien eres en todos lados? ─preguntó un tanto fastidiada.

Inuyasha soltó una risita y arrancó en cuanto ella se abrazo a su torso con muy poca fuerza.

─Sí, es molesto que muchas personas que no conozco me observen al notar el emblema en cualquier prenda ─se detuvo de golpe y ella se sujeto con fuerza de un momento a otro tras soltar un pequeño gritito─, deberías sujetarte mejor o caerás, además deberías de saber que es muy ventajoso en ciertas ocasiones, no recibo multas de transito y como la moto también tiene el emblema, nadie cuerdo se atrevería a tocarla siquiera.

Arrancó de nueva cuenta y ella se aferró a él con tanta fuerza que no pudo más que sonreír arrogante.

Recorrieron a calles de Tokio a una velocidad de vértigo, hasta lugares que ella jamás había visitado. La motocicleta se detuvo en la entrada de un gran centro comercial que parecía ser de incluso cuatro pisos de altura, dejándola asombrada y sintiéndose muy inferior.

Como si fuera una niña pequeña, Inuyasha la guió por el lugar halándola de la mano con insistencia cada vez que ella se distraía con alguna cosa o alguna de las tiendas.

Estaba admirando el lugar, cuando Inuyasha se detuvo de golpe y ella chocó contra su espalda, para luego dirigir su mirada al mismo escaparate que él y sonrojarse sin más remedio.

─Pervertido… ─murmuró ella sin intención alguna de que la escuchara, pero él sin duda alguna logró captarlo por completo.}

─Para nada, solamente recordé que me faltaba comprar algo importante… ─la jaló a la entrada y luego miró a Kagome, para quitarse la chaqueta─ Póntela y tienes que tener cuidado con lo que dices ─Kagome se la puso rápidamente, para darse cuenta de que con ella puesta, dejaba de parecer una mocosa que vivía en una bodega.

Aún así, no muy convencida y totalmente roja se dejo arrastras al interior de la tienda.

─ ¿Qué tal chico? ─inquirió una voz demasiado sensual para los oídos de Kagome.

─ ¿Tienes material nuevo? ─preguntó Inuyasha casi en un murmullo mientras miraba a su alrededor.

Dos hombres más se encontraban ahí, uno viendo un estante de "juguetes" y otro examinando una revista Playboy por encima de la bolsa.

─Dos recién grabadas ─musitó muy bajo y Kagome que miraba por a uno de los hombres con desconfianza, notó como de pronto su mano se quedaba estática sobre lo que parecía un látigo de cuero, para inclinar la cabeza y escuchar con más claridad─, claro que esta vez te saldrán más caras chico, ya no puedo seguir cambiando los nombres en el inventa…

─Eres estúpido ─interrumpió Inuyasha frunciendo el ceño y Kagome lo miró preocupada al darse cuenta de que el hombre se acercaba a ellos claramente molesto.

─Inuyasha… ─lo llamó con la voz temblorosa y él la miró frustrado, pero al notar que estaba un tanto asustada hizo una mueca.

─Espera, solo un poco… ─le pidió y ella se aferró más a la mano de él que hasta ese momento no se había dado cuenta la sostenía firmemente─ Ya tengo mi licencia de mayoría de edad ─susurró y sacó su cartera, pero como para sacar la credencial tenía que utilizar las dos manos, Kagome se aferró más a él, a pesar de notar que el hombre que al parecer iba a hacer algo había regresado al escaparate con los juguetes sadomasoquistas, no quería soltarse de él─ Tranquila… ─le susurró, pero ella negó con la cabeza en el momento en que él la miró.

Inuyasha suspiró frustrado y la jaló hacia su cuerpo, para abrazarla por la cintura.

─Vengo otro día… ─anunció y sin más la arrastró fuera del lugar─ Podrías ser menos cobarde ─se quejó una vez que salieron de la tienda y fue entonces cuando Kagome pudo leer el rotulo de la tienda, aunque ya no lo necesitaba pues era más que claro una vez que te encontrabas dentro. "Sex Shop".

─No me gusta ese lugar… ─susurró un tanto incomoda, pero sintiéndose aliviada de que al parecer él no pensaba soltar su agarre en torno a su cintura, lo cual significaba que no se había molestado demasiado con ella.

─Supongo que es normal ─admitió en un suspiró─, pero tendré que volver mañana… ─anunció y ella sintió un escalofrió recorrerle la espalda, al imaginarlo volver ahí.

─Y ¿Por qué demonios vas a ese lugar? ─inquirió ella empezando a molestarse, pues al parecer él era un cliente reconocido de ese lugar.

─Digamos que compro películas ─respondió con una sonrisita de suficiencia en el rostro que Kagome no se explicó, pues a su parecer, comprar películas no era nada malo.

─Ah, bueno ─respondió e Inuyasha la miró con el ceño fruncido─, supongo que esta bien.

─ ¿Enserio? ─inquirió sin comprender nada─ ¿Verías una conmigo? ─inquirió con la perversión en la sonrisa que apareció en su rostro.

─Claro ─aseguró ella e Inuyasha soltó una gran carcajada.

─Ya lo dijiste, ahora no te puedes echar para atrás ─le advirtió y ella se confundió, pero lo dejo pasar.

Anduvieron por unos minutos hasta que Inuyasha se detuvo frente a una tienda llena de vestidos de noche.

Kagome miró el escaparate repleto de ellos y luego se mordió el labio inferior para bajar la mirada.

─No Inuyasha… ─susurró cuando él la soltó, para dirigirse a la puerta. Él la miró con una ceja alzada─ No puedo dejar que hagas esto…

─Pues tendrás o te aseguró que Rin será terriblemente molesta conmigo ─Kagome lo miró y al notar que se empezaba a desesperar de verdad avanzó hacia él.

─Pero nada demasiado costoso… ─musitó ella tomándolo de mano.

─Claro ─suspiró el sin hacerle mucho caso y la arrastró dentro del lugar.

El local era por lo menos diez veces más grande que el que habían visitado anteriormente, repleto de percheros llenos de vestidos y conjuntos de telas finas, de diseñadores reconocidos.

─ ¡Inuyasha! ─gritó una voz aguda y de inmediato la mano que él le sostenía se encontró abandonada, pues había abierto sus brazos para recibir a una hermosa pelirroja que se había abalanzado sobre él.

─Ayame… Suéltame… ─le ordenó y ella obedeció de inmediato con una mueca en el rostro.

─Que frio ─se quejó y luego su mirada se poso en la de Kagome que se encontraba con el ceño fruncido y los puños firmemente apretados─. Hola ─saludó sonriéndole cálidamente.

─Hola ─respondió Kagome confundida.

─Colores que le queden ─dijo el heredero y Ayame se encogió de hombros para caminar hasta un perchero con vestidos totalmente convencionales.

─Toma Inuyasha ─le pidió ella tendiéndole varios.

─Nada rosa ─le advirtió y ella asintió.

─Cierto ─asintió de manera pensativa─, Rin no me lo perdonaría jamás, ni naranja, ni rojo… ─susurró colocando los descartados fuera de su vista─ Verde, azul marino y celeste, negro, quizá le quede un purpura… ─musitó acercándose a ella y colocando un vestido a su lado, para luego asentir─ Si necesitas algo me llamas Inuyasha.

Se marchó dejándolos solos y el chico descartó varios en el instante, para quedarse con solamente dos.

─Kagome ¿Cuál te gusta más, el azul ó el negro? ─preguntó el heredero mostrándole dos modelos idénticos.

─El… ¿negro? ─se encogió de hombros mientras preguntaba.

─De acuerdo, ahora busquemos uno que se vea mejor en ti ─dejó ambos vestidos sobre una repisa llena de faldas y la empujó a la zona de ropa para adolecentes.

(…)

Se encontraban en la entrada de la mansión, Kagome se retorcía nerviosa las manos, mientras Inuyasha le miraba de reojo con una sonrisa arrogante.

─Kag, tranquila, no te van a comer ─le aseguró y de inmediato Rin salió de corriendo hasta ellos vestida con un hermoso strapless, con la falda de tul elevada a la mitad del muslo con la parte superior de suave satín, con detalles bordados de color dorados.

El cabello totalmente liso con una tiara, un guarda pelo de corazón y unas zapatillas de bailarina con las tiras entrelazadas hasta sus rodillas.

─ ¡Oh, Kami! ¡Se ve hermosa, primo! ─gritó ella totalmente emocionada─ Sin duda para la próxima tu eliges como me arreglare ¡Eres increíble!

─Claro Rin… Soy él mejor, eso todo él mundo ya lo sabía, pero una cosa más ¿Aquí el que mejor se ve soy yo o no? ─inquirió dándose una vuelta y tomando las solapas de su saco.

Kagome sonrió ante esto, pues a su parecer la Taisho se veía terriblemente hermosa con esa ropa.

─Me gusta como te ves ─aseguró ella con una tierna sonrisa.

Kagome se sonrojó y bajo la mirada, si bien, ella no iba tan extravagante como Rin, también se veía deslumbrante con ese vestido negro de tirantes y la falda ligeramente elevada, el cabello recogido en un elegante moño sostenido por un par de palillos, combinados a la perfección con los tacones que llevaba.

─Gracias… ─musitó avergonzada y tomó la mano de Inuyasha con fuerza desmedida.

─Vamos a dentro ─le ordenó ella tomándola de la mano y jalándola─. ¡Tienes que conocer a Kohaku! ─gritó sin poder evitarlo y en cuanto cruzo la puerta arrastrándolos a ambos se quedó helada.

Sesshomaru sostenía al chico por el cuello de la camisa contra la pared, mirándolo con odio mientras el otro correspondía a ello aunque claramente confundido.

─ ¡Sesshomaru Taisho! ─gritó ella olvidándose de los otros dos y dirigiéndose hasta ellos.

─Creo que es mejor desaparecer por un rato… ─susurró Inuyasha en el oído de la chica mientras colocaba sus manos en su cintura haciéndola estremecer─ Vamos… ─la empujó hasta las escaleras y la condujo por el pasillo hasta su habitación─ Creo que aquí estaremos a salvo hasta que acabe el drama…

Kagome abrió la boca sorprendida cuando él abrió la puerta y lo recorrió con la mirada totalmente asombrada.

─Genial ¿No? ─inquirió con voz ronca en su oído, haciéndola estremecer.

─ ¿Esto es tu cuarto? ─inquirió con ella retrocediendo un paso para que su espalda chocara contra su pecho mientras la abrazaba por la cintura.

─Sí ─la apretó contra él mientras caminaban hasta uno de los pufs, donde la obligó a sentarse─. Espera un minuto ─le indicó y se dirigió a toda velocidad hasta la puerta que daba a la parte superior de la habitación.

La chica miró a su alrededor observando todo lo que ahí había, suspiró sintiéndose sumamente incomoda, a su parecer ella no era nada conveniente para él, pero en esos momentos, le parecía genial ser el nuevo capricho del chico, al menos hasta que sintiera algo verdaderamente fuerte por ella.

─Que idiota… ─suspiró.

─La verdad sí, y mucho ─dijo el chico apareciendo frente a ella─, pero ahora dime el porque por fin te das cuenta.

Kagome sacudió la cabeza tratando de quitarle importancia y e levnató de un salto, para darle un beso que él correspondió con la arrogancia destilando en su sonrisa.

─Inuyasha… ─lo llamó suavemente─ ¿Me dejarías si tu padre te lo ordenara? ─inquirió contra sus labios que aún se movían en un beso lento─ Di la verdad ─le suplicó antes de atrapar el labio inferior de Inuyasha entre los suyos.

─Tal vez… ─admitió sin dejar de besarla.

─ ¿Y regresarías con Kikyou? ─preguntó separándose para mirarlo a los ojos.

─No creo… Entre ella y yo hay más choques por carácter que por otra cosa ─respondió totalmente quitado de la pena mientras se inclinaba para besar su cuello de manera lenta y tortuosa─, ambos queremos ser los dominantes… ─susurró, para después pasarle la lengua con suavidad─. Contigo no tengo ese problema…

─ ¿Y como lo sabes? ─preguntó ella con una risita.

─Porque sí y listo… No te puedes resistir a mí ─aseguró besándola en los labios de nueva cuenta.

─Idiota… ─musitó abriendo la boca para darle paso a la lengua del Taisho quien gruñó al sentir un suave mordisco en ella.

─Gracias…

Con un hábil movimiento Inuyasha logró dejarse caer en un puf con Kagome sobre él besándose con algo más que solo deseo.

Pronto las manos del chico abandonaron la cintura de Kagome para empezar a deslizarse a su cadera y después por sus muslos, causando que ella se sobresaltara alejándose de sus labios un poco.

─ ¿Qué haces? ─preguntó sonrojada y él sonrió, para empujarla al piso con suavidad, quedando sobre ella en la alfombra.

─Nada especial…─respondió encogiéndose de hombros, para después dirigir su mano al bolsillo de su pantalón─ Solo quería darte esto antes de la cena ─le susurró y colocó entre sus rostros una fina cadena de plata con un dije muy extraño─ ¿Te gusta? ─inquirió cuando ella lo tomó y se quitó de encima para que ella se pudiera enderezar.

─Es… hermoso… ─musitó ella impresionada por la perfección con la que el escudo de los Taisho estaba grabado en ese pequeño ovalo de plata. Lo giró en su mano y en la parte de atrás distinguió otro grabado que la hizo sonreír─ ¿Inuyasha? ─preguntó sonriéndole un tanto burlona.

─Sip, era mío, pero a mi no me quedan los accesorios ─explicó rodando los ojos con fastidio.

─Gracias… ─susurró apretándolo con fuerza en su mano y después se incoó para darle un suave beso en los labios al chico, quien la atrapó por la nuca dándole un beso totalmente fuera de control─ Pero no pienso agradecerte de otra manera…

─Lo supuse ─se quejó negando con la cabeza de manera resignada, para luego sonreírle de una manera nada común en él─. Vamos a bajo…

─Claro… ─susurró ella un tanto aturdida por esa manera de sonreír, pero aún así logró ponerse en pie y salir de la habitación tomándolo con una mano y con la otra sosteniendo con fuerza el collar.

Caminaron por los pasillos hasta que llegaron a las escaleras, por ellas subían las voces de varias personas, Inuyasha la miró por un momento y le soltó la mano, para después acercarse y depositar un corto beso en sus labios.

─Primero dejemos que se acostumbre a ti y después le diremos ─le susurró y después bajo las escaleras con ella siguiéndolo un tanto incomoda, pues se sentía perdida en ese lugar si él no la guiaba.

Llegaron al comedor y la chica respiró profundamente mientras apretaba la cadena con más fuerza, tratando de darse valor con ello.

El heredero abrió la puerta y dejó que ella entrara primero, al hacerlo todos en el comedor se quedaron callados, para dirigir su mirada a ella y el chico.

Sesshomaru se encontraba sentado del lado derecho de la cabecera de la mesa, que era para doce personas, mirándola con semblante imperturbable, Kohaku la miraba curioso y Rin con una enorme sonrisa que insinuaba más de lo que a la chica le hubiera agradado.

─Genial… ─musitó sarcástico Inuyasha─ El viejo no ha llegado… Como siempre se le olvida que tiene que…

─Cenar con mi familia ─interrumpió una voz detrás de él y Kagome se giró al mismo tiempo que él chico, que se encontraba claramente conmocionado, pero una sonrisa conciliadora apareció en su rostro, haciendo que Kagome también sonriera como acto de reflejo ante ese gesto─. Buenas noches señorita Higurashi ─saludó de manera cortes empujando a su hijo a un lado, el cual hizo una mueca de disgusto.

─Buenas noches señor Taisho ─respondió ella inclinando levemente la cabeza, tratando de evitar que el hombre notara su incomodidad.

─ ¿Así que ella es tu invitada para la cena de hoy? ─preguntó inquirió de repente mirando a su hijo de una manera sumamente fría, que Inuyasha reconoció de inmediato como su forma habitual de hablar y que Kagome sintió pavor al escuchar.

─Es obvio ¿No? ─murmuró por lo bajo Rin, sonriéndole de manera cómplice a Kohaku.

─Rin, por favor… ─dijo la voz de Inu-No de manera firme, lo cual causo que ella se impresionara levemente, pues ella era la "princesa" de esa casa, al menos ella ocupaba el lugar de la hija que él había perdido y que le hablara así era realmente extraño.

─Hmp… ─se quejó ella cruzándose de brazos molesta y la mano de Kohaku a su lado se posó en su rodilla, para dedicarle una sonrisa conciliadora.

Inuyasha rodó los ojos fastidiado, pues si bien no quería a su hermana, adoraba a su prima como si lo fuera o tal vez un poco más de lo que debería, según creía, pues las constantes noches que pasaban juntos, sin duda no era algo que no dejara huella en ambos.

El patriarca se dirigió a la mesa y tomó su lugar en la cabecera de la misma, demasiado serio para estar de un humor normal y todos en la mesa ─Salvo Kagome─, lo notaron de inmediato.

Inuyasha empujó a la chica por la espalda, obligándola a sentarse en la segunda silla de la izquierda, mientras él tomaba la primera, al lado de su padre, con el ceño fruncido y mirando a su padre un tanto molesto.

Realmente no esperaba que la tratara de manera ejemplar, pero al menos se esperaba que entendiera que ella estaba ahí por ser importante para él y que eso le bastaría para no ser tan prejuicioso. Lo único que en esos momentos lo aliviaba es que ella no notaria algo anormal en su comportamiento, puesto a que estaba más que acostumbrada a tratos fríos y despectivos de parte de la gente.

─Señorita Higurashi ─llamó el Taisho mayor cuando una anciana entró al lugar con una bandeja de plata en las manos─ ¿Ha usted estudiado algo importante? ─inquirió con una sonrisa un tanto burlona haciendo que Kagome se sonrojara de la vergüenza al no poder responder nada lo suficientemente impresionante ─ni siquiera aceptable─, para agradarle más que como una simple chica.

La anciana observó claramente sorprendida como la mano de Inuyasha que se encontraba sobre la mesa se dirigía a la de ella y la llevaba debajo de la mesa, totalmente tenso, al notar que la chica bajaba la mirada, así que solo atinó a golpearlo en el brazo con la charola haciéndolo mirarla enfurecido, pues ella nunca cometía errores.

─ ¿Qué demonios sucede contigo Kaede? ─preguntó molesto y ella negó con la cabeza después de dirigirles una mirada significativa a esos dos─ Ugh… ─se quejó al comprender, pero de inmediato recobró la compostura. Realmente ella no iba a ser muy buena candidata para su hijo, pues a su parecer no era más que una chica de la calle demasiado… especial para seguir rechazándola como lo había hecho hasta esos momentos.

Sacudió la cabeza.

─Hmp… Rin ─se giró a la derecha y miró a su sobrina, quien susurraba cosas a Kohaku, quien sonreía sumamente divertido al escucharla hablar de cómo decoraría su habitación para la noche de bodas.

─Me llamaron de la escuela ─dijo el hombre y ella lo miró mordiéndose el labio inferior un tanto avergonzada─, te encontraron en los baños con alguien ─Kohaku solo bajó la mirada al plato apretando los labios y de inmediato el patriarca lo miró con una ceja alzada─. Y si Kohaku, aunque tu padre hermana halla arreglado que no dijeran tu nombre con dinero, yo se que fue contigo.

─ ¿Puedes creer lo chismosa que es la gente Koha? ─preguntó la chica mirando a su novio con una gran sonrisa, él cual solo rodó los ojos.

─ ¿Gomen ne? ─inquirió el chico alzando las cejas mientras miraba a Inu-No, él cual frunció el ceño.

─No quiero más quejas ─les advirtió y Rin asintió de inmediato─, ni sexo en mi casa ─agregó y ella asintió más lentamente tratando de ocultar una sonrisita─, ni en e auto, ni en el campus, ni en el club, ni en los vestidores o probadores de cualquier lugar ─terminó y al ver que la sonrisa en los labios de su sobrina no desaparecía suspiró resignado y se giró a mirar a su hijo, el cual se mantenía frio y ajeno a la charla.

─ ¿Y que tal la universidad? ─inquirió tratando de hablar de algo que no le causara dolor de cabeza.

Inuyasha dejó de mirar a Rin con el ceño fruncido y dirigió su mirada a Kagome quien aún sostenía su mano fuertemente.

Él ya se imaginaba que seria duro para ella, pero nunca creyó posible el hecho de que por el simple hecho de un comentario, una lágrima rodara por su mejilla.

Realmente no se creía capaz de hacerlo, pero tomando una gran bocanada de aire se giró dispuesto a dejar claro que era lo que sucedía ahí. La tomó por el mentón levantándole el rostro.

─No Inuya… ─trató ella, pero sus labios fueron rápidamente ocupados por los de Inuyasha, haciéndola soltar un suspiro contra ellos, llamando la atención de los demás presentes en esa mesa.

Siendo consiente de ello, Inuyasha la sostuvo de la barbilla mientras con su lengua se abría paso por los labios de Kagome, los cuales se volvían realmente débiles en cuanto él se posicionaba de ellos.

Su lengua acaricio la de la chica de manera suave y sumamente sensual, haciendo que ella dejara de luchar contra él.

Inu-No apretó los puños con fuerza descomunal, claramente molesto por la manera tan poco educada de actuar de su hijo mientras que Rin prácticamente saltaba de felicidad en su silla. Sesshomaru y Kohaku solo observaban la escena sin inmutarse.

─Inuyasha si tanta hambre tienes deberías de servirte patatas ─comentó la anciana Kaede acercándose a él, para darle con un cucharon en la cabeza.

Se separó de ella de inmediato, más por el golpe que por el comentario.

─ ¡¿Qué demonios haces vieja?! ─se quejó mirándola enfurecido y Kagome le pegó en la cabeza con un puñetazo, que sin duda alguna hizo que una carcajada saliera de los labios de Rin─ ¡Kagome! ─gritó enojado y dolido a la chica.

─No debes hablarle así a la señora Inuyasha ─lo regaño con una sonrisita de suficiencia.

─Claro… ─se quejó él y la anciana le sonrió a Kagome quien de inmediato le devolvió la sonrisa.

Kagome escondió sus manos en los bolsillos delanteros de su vestido que estaban cerca del borde y luego se mordió el labio inferior, cosa que a Rin le simpatizo, pues se parecía mucho a la forma que ella lo hacia.

─Kagome ─la llamó e Inuyasha le dirigió una mirada amenazante─, acompáñame al tocador ─le ordenó levantándose y su tío se aclaró la garganta.

─No necesitas escolta para ir.

─Nop, pero quiero que me acompañe ─respondió altanera y Kagome se levantó con una sonrisita cuando ella la miró.

La chica se dirigió a Rin, la cual esperaba un poco detrás de la silla del patriarca.

Un pequeño objeto de oro salió del bolsillo al momento que ella saco la mano. El hombre que era él que lo había notado se inclinó a recogerlo y en el momento en que lo observo detenidamente, se quedó helado y sintió como sus ojos se humedecían.

─Kagome… ¿Taisho? ─Susurró y Kagome se volvió a él sonrojada, por la idea que había cruzado por su cabeza en el momento en que él le había llamado de esa manera.

─ ¿Padre? ─inquirió Sesshomaru con voz un tanto ansiosa y el hombre le tendió el objeto que ella reconoció de inmediato.

─Disculpe eso es mío… ─musitó ella mordiendo su labio de nueva cuenta y fue entonces cuando Inu-No supo el porque desde que la había visto por primera ves le había parecido tan familiar.

Si bien el objeto no decía nada de "Taisho", pero él reconocería ese pequeño anillo en cualquier lado, pues había sido él mismo quien lo había obsequiado a su esposa para que grabara el nombre de su bebe.

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Continuara…


Hola!!! Etto… ¡¡¡Gomennasai!!! Me tarde milenios!!! Pero pues con los trabajos de la school… a pesar que no los hago todos… Se me seca el cerebro!!! Me levanto a las 5:00!!! Y me duermo cerca de la 1 o las 2!!! Diariooooo!!! Y todo por un poco de tiempo extra!!! Pero realmente la escuela me estresa, además de que traigo todo el rollo de que tengo que organizar a las porristas nuevas!!!

De verdad!!! Gomen neee!!!

Prometo esforzarme, pero probablemente no sea tan rápida como lo soy normalmente, aunque puede que sus reviews me den animos xD, pero ahora estoy trabajando en una segunda temporada de mi Fic anterior "Un amor más que fraternal", pero esta vez con un toque un poco más realista, pero mil veces más erótico (o al menos eso espero)!!!

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Kisses de Isa tkm!!!

P.D. Así me dicen en la school !!!