Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.


Capítulo 29
Ovación


HPOV.

Un par de días pasaron después de que había despertado Harry, los Weasley y algunos Gryffindor me visitaron durante su tiempo libre. Cedric no había dejado mi lado excepto cuando me veía con mis amigos; entonces él se iba a los terrenos o a recorrer el castillo, probablemente hablando con sus amigos.

La mañana siguiente me había encontrado por primera vez con Rose Diggory: ella era una mujer encantadora, muy educada y serena, incluso aún cuando Cedric decía que ella era un poco más autoritaria que su marido. Ella había venido ese día con un ramo de rosas rosadas. Cedric había tenido tiempo para contarle que yo había despertado porque no lucía asombrada cuando me vio sentada en mi cama.

Puso las flores en un vaso y se sentó al lado mío, un poco nerviosa, incapaz de encontrar las palabras.

Y yo entendí su comportamiento: ¿qué le podrías decir a la chica que había traído de regreso a la vida a tu amado hijo: "¿Qué tal estás?"? No, probablemente no.

"Me sentí tan agradecida cuando Cedric me dijo que estabas despierta" dijo finalmente. Yo asentí y le sonreí. Rose miró hacia otra dirección y se encogió.

"Yo… también sé sobre tu condición y el hecho de que no puedes usar magia" agregó con voz tímida. "Lamento que te esté ocurriendo todo esto y…"

"No me arrepiento de nada" le corté, sabiendo que ella estaba esperando oír esas palabras. Como una madre, ella no podía evitar el sentirse culpable por lo que me había ocurrido, porque ella sabía que estaba conectado a la resurrección de Cedric. "Cedric merecía su segunda oportunidad".

Rose asintió y me dio una pequeña sonrisa. Palmeó mi mano mientras contenía un sollozo.

"Si hay algo" comenzó, "que necesites, cualquier cosa, por favor siéntete libre de pedírmelo".

Fuimos interrumpidos por Cedric entrando a la enfermería. Me regaló su fantástica y genuina sonrisa y comenzó a caminar hacia mi cama para darme su usual beso en la frente pero entonces se detuvo y avanzó hasta el lado de su madre. Rose contuvo una risita por la reacción de su hijo.

"¿Así que finalmente conociste a mi madre?" me preguntó, a lo cual asentí. Cedric sonreía pero entonces me guiñó un ojo. "Mamá, no me digas que le estabas contando algunas historias sobre mí de cuando era un niño" dijo con voz calmada con una nota de pánico.

Rose sonrió.

"No" exclamó, "tú sabes que ese es el trabajo de tu padre. No el mío". Cedric consideró sus palabras y luego rodó los ojos. Dejé salir una risita. Era maravilloso verlo interactuar con su familia.

Más tarde ese día, le escribí una tarjeta a mis padres en la cual me disculpaba por no haberles enviado noticias. Asumí que sería mejor que ellos no se enteraran sobre lo que había pasado en las últimas semanas.

Traté de sonar confiada y entusiasta tal cual como siempre lo hacía cuando les escribía. En realidad, los extrañaba un montón. Haber estado cerca de morir (incluso si yo nunca hubiese usado esas palabras en frente de Cedric o de alguien más) me hizo darme cuenta de cuánto los amaba y me hacía estar ansiosa, como cada verano, de verlos a ambos. Ellos eran una gran parte de mi vida, y eso era exactamente el porqué había decidido esconderles la verdad: más allá de todo, quería protegerlos del dolor y la tristeza.

Me había quedado dormida hasta que oí a Cedric susurrando mi nombre. Me desperté y sentí bajo mis dedos el paquete que se suponía les enviaría a mis padres. Miré hacia arriba y me encontré a mi novio, inclinado hacia mí con una gran sonrisa. Cansadamente me senté contra la cabecera.

"Para ti" murmuró entregándome una rosa rosada. Sonreí y la tomé. "No te puedes imaginar todo lo que tuve que hacer para traértela" dijo con una sonrisa.

Miré rápidamente hacia el vaso sobre la mesita y le sonreí.

"Gracias" respondí simplemente, acariciando los pétalos con mis dedos. "Tú eres mi caballero de brillante armadura personal".

Cedric miró hacia mi regazo y tomó el paquete. "¿Para tus padres?" preguntó.

"Sí. Creo que se comenzarán a preocupar si no reciben alguna carta de mi parte".

Cedric asintió con una punzada de culpa. Puso el envoltorio en el bolsillo de su túnica. "La enviaré por ti" propuso. Asentí sabiendo que él había tomado esto como su misión personal.

Después de una pausa, tomó mis cobertores y comenzó a apartarlos. "Es hora de tu paseo" dijo. Sonreí y le ayudé a liberarme de las frazadas: esta 'carrera' para mí era el único momento en que podía salir de la enfermería y respirar aire fresco. Era también el único momento cuando podía estar sola con Cedric, disfrutando de la intimidad entre nosotros. Por supuesto que nosotros no éramos tan cercanos así, yo seguía estando en la parte del aprendizaje de nuestra relación, y bueno, me gustaba. Cedric era maduro, él sabía exactamente hacia donde quería que fuera nuestra relación amorosa: él era agradable y comprensivo, y realmente se tomaba su tiempo en lo referente a nosotros. Él no era del tipo de esos estudiantes de cuarto o quinto año quienes solamente querían una chica por el deseo de avanzar en algo con ellas tanto como fuera científicamente posible.

"¿A dónde iremos hoy?" pregunté entusiasmadamente.

Cedric puso mala cara mientras alcanzaba la silla de ruedas hasta el lado de mi cama. "Yo no soy el que va a llevarte afuera. Harry y… Weasley" escupió, "quieren pasar algo de tiempo contigo fuera del ala del Hospital". Asentí. Cedric se detuvo y luego agregó. "En realidad, Harry quiere pasar algo de tiempo contigo. Weasley solo busca encontrar algún modo de molestarme".

Me cargó fuera de la cama y luego me colocó sobre la silla de ruedas.

No pude evitar sonreír. "¿Eres posesivo?" pregunté.

Cedric sacudió su cabeza, listo para una respuesta negativa. "Absolutamente" exclamó, orgulloso de sí mismo. Reí, sorprendida por la inesperada respuesta. Se arrodilló en frente de mí y tomó mis manos.

"Lo siento pero te tuve sólo para mí por varios meses" murmuró, "asumo que necesito acostumbrarse a compartirte con el resto de las personas". No pude evitar el sentirme halagada: era tan sorpresivo el escuchar estas palabras viniendo de un estudiante popular, y era más maravilloso escucharlo del chico del que estás enamorada.

Acaricié sus mejillas con mi pulgar y me incliné para besarlo.

Las puertas se abrieron repentinamente y Ron entró con rapidez en la habitación con una molesta mirada que pasó a ser autosuficiente cuando vio que detuvo un casi beso. "¡Ya es hora!" gritó, palmeando sus manos. "Dijiste cinco minutos. No podemos permitirnos perder más tiempo; nosotros tenemos tareas y otras cosas que hacer". Cedric exhaló fuertemente mientras yo palmeaba su hombro. Se levantó y me llevó hacia la salida.

"Hola, Ron" dije.

Mi amigo se inclinó hacia mí y besó mi mejilla, algo –incluso aunque fuera amistoso– a lo que yo no estaba acostumbrada recibir de él.

"Harry nos está esperando en el pasillo. Está emocionado de verte" exclamó Ron. Su mirada se tornó en una desafiante cuando tomó lugar tras la silla de ruedas. "No te molestes" murmuró hacia Cedric, "yo la llevaré".

Le sentí tomar las manillas con una excesiva y completamente innecesaria fuerza.

'Algunas cosas de chicos', pensé conteniendo una risita.

Cedric asintió educadamente y dio un paso atrás. Me sentía emocionada y orgullosa de verlo ser paciente con Ronald solo para agradarme. Ron comenzó a dirigirme hacia afuera de la sala de Hospital.

"Trata de no llevarla a través de las escalinatas" Cedric dijo con una sonrisa acompañada de una dura mirada. ¡Ok, me equivoqué!

Ron bufó y dejó la enfermería. Le di una última mirada a Cedric que estaba de pie en el medio de la habitación y me despedí con una confiada sonrisa.

Luego nos encontramos con Harry en el pasillo, quien estaba apoyado contra una muralla. "¿Estaba lista?" preguntó.

Ron sonrió. "Te dije que lo estaba y era así" exclamó felizmente.

Vi a Harry componer una pequeña mueca. Luego se acercó a mí y me abrazó. Ahora estaba feliz de compartir algo de tiempo privado con mis dos amigos: había sido un largo tiempo. Había estado tan ocupada con los ingredientes, y después la preparación de la poción que prácticamente no había pasado tiempo con ellos, excepto durante las horas de clases.

Hicimos nuestro camino a través del castillo: los estudiantes mirándonos, los Gryffindor saludándome, y algunos Hufflepuff sonriendo.

"Parece que eres popular ahora" Harry dijo con una sonrisa.

"No creo que los Slytherin piensen lo mismo que tú" respondí. Yo ni siquiera pensaba en si era popular: todas estas personas estaban saludándome porque no tenían nada más que hacer con sus cuerpos para lucir ocupados en algo. Ellos probablemente estaban escondiendo sus verdaderos sentimientos detrás de sonrisas.

Mi amigo bufó, como si los Slytherin no fueran realmente una parte de Hogwarts y no contaran en la encuesta.

Ginny apareció en el pasillo y corrió hacia nosotros. "Voy con ustedes" gritó. Los tres asentimos.

Pronto, estábamos fuera del castillo y llegando al patio. Ron insistió en cargar la silla de ruedas con Harry para ir al lago, incluso aunque yo no quería ser algún tipo de carga. Finalmente me di cuenta de que toda esta empresa no era ni siquiera por mí cuando Ron exclamó con cara presumida. "Así que Diggory no es ni siquiera capaz de llegar a esta parte del parque con la silla, ¿verdad?"

Ginny y Harry rodaron los ojos. "Vamos, Ronald" exclamó Ginny. "Deja de construir tu vida alrededor de Cedric Diggory. Ni siquiera eres su novio. Sólo relájate".

El chico se tornó rojo, como si estuviera quemándose. "No estoy construyendo ninguna maldita cosa alrededor de él" gritó. "Esto es… personal" agregó después de una pausa.

Harry adoptó una suave mirada. "Oh, nuestro Ron está enamorado. Eso es tan dulce".

Me mantuve en silencio durante toda la conversación: incluso aunque yo no entendiera realmente porqué Ron era tan brusco con Cedric o todo lo que concerniera a él. Consideré que era algún tipo de celos de amigos o bueno, meramente la naturaleza gruñona de Ronald.

Mi amigo se encogió de hombros y se sentó sobre el pasto.

"¿Cuándo dejarás esa silla de ruedas?" preguntó Ginny.

"Es algo de tiempo" respondí, "tal vez una semana o dos, hasta que estén seguros de que estoy lo suficientemente descansada".

Le di una confiada sonrisa a Ginny incluso si yo estaba ansiosa de poder caminar sobre mis dos piernas.

"No puedo creer que hayas tenido éxito en traer a Cedric de regreso a la vida" dijo Harry. Se detuvo. "Quiero decir, siempre he sabido que eres una bruja brillante pero ahora… esto es sólo impresionante".

"¿Cómo lo hiciste?" preguntó Ron.

Mordí mi labio inferior: yo sabía que este interrogatorio saldría en algún momento, así que eso quería decir que hoy era el gran día.

"Una poción y un hechizo" respondí, "muy elaborados y difíciles. Me tomó un tiempo conseguir los ingredientes y luego preparar la poción".

"Cedric me dijo que tú lo encontraste en el libro que te regalé para Navidad" dijo Harry.

"Es verdad. Fue un precioso regalo. Gracias de nuevo" respondí con una agradecida mirada. Nunca podría olvidar la felicidad que sentí cuando desenvolví el regaló y encontré el libro. Harry había aparecido –para mí– como el héroe que siempre supe que llegaría a ser.

"Y entonces su fantasma andaba errante alrededor del castillo, ¿uh?" dijo Ron con indiferencia.

Asentí y comencé a sentirme sobrepasada por la desazón que había experimentado cuando descubrí que el pobre chico estaba solo, incapaz de ser oído o visto. "Nadie podía verlo, ni siquiera los otros fantasmas de Hogwarts" dije, "lo vi la noche en que pegué una nota en su cuadro". Recordé nuestro primer encuentro y puse una pequeña mala cara cuando pensé sobre mi tonta reacción, colapsando en el suelo como si hubiera estado frente a una especie de monstruo. Sonreí y me prometí a mi misma que le tendría que preguntar a Cedric lo que pensó de mí cuando me vio casi temblando en el suelo.

"¿Cómo puedes explicar que sólo tú pudieras verlo?" preguntó Harry.

Quería responder que había sido increíblemente suertuda pero eso no se vería como una explicación lógica. Seguía sin poder responderme a mí misma, y en realidad dudaba que pudiera encontrar una respuesta algún día.

La cara de Ginny se suavizó. "Oh, tú eres su pequeño milagro" dijo con voz sedosa. "¡Eso es tan romántico!" Yo no sé si soy el milagro de Cedric, pero como le había dicho a él antes, él era el mío. Ahora, yo consideraba que nuestro encuentro, creciente relación y todo, era parte de mi suerte. Harry sonrió mientras me daba cuenta que Ron estaba bufando.

"Supongo que los ingredientes no fueron fáciles de obtener, ¿verdad?" preguntó mi mejor amigo.

Asentí. "Sí, habían algunas cosas de las que nunca había escuchado antes. Tuve que pedirle ayuda a Hagrid y…" mi voz se apagó, "robar un ingrediente de la oficina de Snape".

"¿Hiciste qué?" chilló Ginny. Me encogí y comencé a buscar algunas disculpas.

"¡Eso es tan genial!" interrumpieron los tres.

"Arriesgado…" agregó Harry.

"…pero tan genial" terminó Ron.

"Danos todos los detalles" me urgió Ginny.

Me reí y comencé a contarles toda la historia, disfrutando este particular momento con mis amigos.

A la hora de la cena, dejamos finalmente el parque (Ron y Harry teniendo un momento duro llevando la silla de ruedas hacia el patio pavimentado). Pasamos a lo largo de pasillos vacíos y no pude evitar pensar sobre la más aterrorizante pregunta, la pregunta a la que aún no tenía respuesta: ¿qué pensaría la gente de mí? Por supuesto, esto nunca podría influenciar mis sentimientos por Cedric y nunca me harían arrepentirme de lo que hice para ayudarle. Sin embargo, una parte de mi mente temía a las miradas de los demás.

¿Estarían todos juzgándome?

¿Sería considerada alguna especie de demonio usando magia negra para satisfacer sus caprichos?

Había aceptado, por primera vez, comer mi cena con el resto de los estudiantes en el Gran Comedor, y para ser honesta estaba petrificada, imaginándome a mi misma en el medio de la habitación, todos los ojos encadenados en mí.

Llegamos al Gran Comedor, y para mi sorpresa, estaba abarrotado. Incluso superado. Incluso dude de si habían un puñado de personas extrañas que se habían unido a sí mismos en el lugar para hacerme sentir más incómoda.

Todos los estudiantes que estaban conversando y comiendo se detuvieron y me miraron. Estaba tan silencioso, ¡que pensé que podría oír mis propios latidos! Harry silenciosamente me condujo a través del comedor hacia la mesa Gryffindor. Yo estaba enrollando nerviosamente mis dedos para contenerme de morder mis uñas.

Miré hacia la mesa Hufflepuff y vi a Cedric. En silencio, él estaba mirándome con rostro preocupado; entonces miró a su alrededor lanzando algunas angustiadas miradas a cualquiera que pudiera verle. Incluso aunque luché para no mirar a la mesa Slytherin, mis ojos se deslizaron hacia ellos y pude ver a Malfoy riéndose disimuladamente con sus dos perros falderos.

Me sentí sonrojar. Incapaz de aguantar más, tomé las dos ruedas de la silla causando que Harry se detuviera abruptamente de su caminar. Con mis manos, comencé a hacer girar las ruedas para dejar la habitación tan rápido como fuera científicamente posible.

Escuché el ruido de una silla siendo arrastrada y cuando miré hacia arriba vi a Dumbledore levantándose. Él estaba dominando toda la habitación con su presencia. Los estudiantes lo miraron, obviamente esperando a que hablara, pero nunca lo hizo. Meramente se mantuvo en silencio. Entonces lentamente levantó sus manos y comenzó a aplaudir.

El sonido de sus aplausos resonando a través del Comedor.

Lo miré con lo que con certeza era una mirada despistada. Dumbledore siguió aplaudiendo orgullosamente, sonriéndome. A él se unieron la profesora McGonagall, luego Sprout, Flitwick, y Hagrid también, quien se levantó y aplaudió. Me voltee hacia Harry quien me dio una inocente mirada: él estaba tan perdido en esto como lo estaba yo.

Pronto, todos los profesores estaban levantados. Y entonces, él lo hizo: Cedric, quien estaba sonriendo, se levantó de su banca y comenzó a aplaudir con todo el orgullo que sentía por mí. Scott, el equipo de Quidditch, Aaron y el resto de los Hufflepuff al mismo tiempo que varios Gryffindor hacían lo mismo.

Antes de que pudiera pensar más sobre lo que estaba pasando, todos los estudiantes estaban levantados, aplaudiendo con sus manos.

Ron, Harry y Ginny se les unieron, y me encontré a mi misma siendo la única persona que se había mantenido sentada.

Director, profesores y estudiantes estaban sonriendo (excepto los Slytherin que se mantenían neutrales, pero ellos no contaban en la encuesta, ¿verdad?) y felicitándome por lo que había hecho.

Dejé salir una risa, sintiendo las lágrimas bajando por mis mejillas. Sequé una lágrima y miré a Cedric. Él estaba tan emocionado como yo: incluso aunque estaba sonriendo, yo podía ver sus ojos brillantes. Yo estaba feliz: estaba olvidando por ese corto momento todos mis miedos y dudas. La gente estaba orgullosa de mí.


Gracias por quieren aún siguen comentando la historia :D y tmb por comprender que a pesar de las complicaciones la terminaré si o si ;D

El proximo finde un nuevo chap ^^ ~ ya estamos en la recta final chicas!

Besos.
-Paz.