Hola!!! Weno, psss me esfuerzo todo lo que puedo y la verdad pienso darle un toque distinto al que quería al principio… Espero les agrade!!!
Disclaimer:
Los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, ya que si lo fueran desde la primera temporada Inuyasha y Kag hubieran tenido cachorros.
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Advertencia:
*Esta historia contiene incesto, al igual que escenas de sexo explicitas si no te agrada este tipo de relaciones o lectura NO lo leas.
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Desear a tu propia sangre
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[InuxKag]
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[Long-Fic]
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By Yasaku Uch1ha-Patt1nso0on
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= Capitulo 7 =
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La puerta se cerró tras ellos y la mujer se sorprendió al ver lo sumisa que se había vuelto Kagome al estar en presencia de Inuyasha. Ya que se sentó en el sillón sin que siquiera se lo indicaran totalmente cabizbaja.
Incluso llegó a preguntarse si era cierto que entre ellos dos no había pasado nada sexual.
Sacudió la cabeza tratando de sacar esas ideas de su cabeza, pues ella era consiente de que al patriarca no se le podía mentir cuando te exigía respuestas.
Se acercó a la mesa donde tenía todos los utensilios, vigilando atentamente los movimientos de Kagome, no se quería arriesgar a que de un momento a otro se levantara y tratara de escapar, aun cuando la notaba totalmente ausente.
En cuanto su mano se ocupó de tomar la aguja la voz del más joven de los Taisho la llamó.
─Yo me encargaré de tomar las muestras ─anunció y ella lo miró con las cejas levantadas.
─Lo lamento, pero eso no es posible ─le contestó con voz sumamente fría, para después apretar los labios en señal de desaprobación ¿Quién se creía para poder tomársela? ¡Ah, claro! El hijo del dueño.
─Yo se la tomaré ─insistió mirando a Kagome fijamente en todo momento, causando que se sintiera poca cosa. No era que ella deseara que un adolecente la mirara, pero… Le resultaba muy molesto que mientras se dirigía a ella no tuviera la decencia de verla a la cara─, y sino le molesta necesitamos un poco de privacidad.
Totalmente ofendida se dio media vuelta y salió por la puerta de servicio del consultorio, no quería verse humillada frente a su jefe y mucho menos aún por un chico de dieciocho años.
En cuanto la puerta se cerró Kagome se rodeo las piernas con los brazos subiendo los pies al sillón mientras hundía sus ojos en sus rodillas. No podía mirarlo a la cara sin sentirse miserable.
La cachetada por cortesía de Rin le había hecho aflorar toda la culpa que en algún momento había sentido. Ella tenía toda la razón, si bien la noche pasada se había ido de la mansión en términos no muy buenos con el chico, de cualquier manera nunca habían quedado en que habían cortado.
─Estira el brazo o no podre sacarte la muestra ─le ordenó la voz de Inuyasha demasiado cerca y justo en ese momento una mano le tocó el brazo.
Levantó la mirada rápidamente y se sorprendió al notar que el rostro antes impasible de Inuyasha se mostraba ligeramente avergonzado.
No pudo oponer la menor resistencia cuando las manos de Inuyasha se encargaron de colocar su brazo en el soporte, su toque la hacía sentirse perturbada, pero no podía hacer más que dejarse hacer por él.
Simplemente Kagome no tenía voluntad alguna contra Inuyasha.
Ella no podía quitarle la mirada de encima por más que lo intentara. Se sentía fascinada por él a pesar de lo ocurrido la noche anterior. Ni los gritos de Inuyasha, ni las caricias de Souta eran capases de borrar sus sentimientos.
Sintió un pinchazo en la cara contraria de su codo y estuvo a punto de quitar el brazo de un tirón, pero la mano firme de Inuyasha la detuvo.
─ Solo quédate quieta ─le ordenó seriamente.
Lo que estaba haciendo el joven Taisho no era nada que no hubiera realizado con anterioridad, pero eso le estaba llevando todo su auto control el o abalanzarse sobre ella con esa cercanía.
Kagome se sentía extraña, y de un momento a otro las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, rodando por sus mejillas.
─ ¿Qué querías hablar? ─preguntó con la voz afectada.
─Solo quería saber si estas dispuesta a estar conmigo si esta prueba da positivo ─respondió encogiéndose de hombros como si eso fuera de la menor importancia.
Kagome se quedó estática y la aguja salió de su antebrazo.
Inuyasha le colocó un algodón y le obligó a doblar el brazo pues estaba demasiado impresionada por lo que él le había dicho.
Algo dentro de ella celebraba y la hacia querer saltar de felicidad, al mismo tiempo que sentía un ligero sentimiento de asco.
No lo había pensado pues no creía que tuviera oportunidad, pero en esos momentos el pensar que si Inuyasha fuera su hermano, le desagradaba en sobre manera, ella no había sido criada para seguir las leyes y la moral, pero aun así sabía que era totalmente repugnante el hecho de una relación así.
El silencio reinó el lugar, pero Inuyasha logró descifrar sus pasamientos observando su rostro.
Suspiró pensando en que tendría que trabajar en ella. Sabía que Kagome lo seguía amando ¿Pues que chica no lo haría? Incluso después de variar peleas e interminables insultos kikyou había tratado de regresar con él.
Estaba seguro de que la chica no se resistiría a él, además de que no se creía capaz de dejarla ir.
Por Kagome sentía más de lo que desearía y aunque todo lo que pasaba le impedía estar con ella, no se iba a dejar vencer. Si resultaba ser su verdadera hermana se sentiría como la peor escoria del universo, por eso mismo se encargaría de que pasara lo que pasara nadie supiera la verdad.
─Si deseas volver… Sabes donde encontrarme ─tomó la muestra de sangre de Kagome y algo más que esta no alcanzó a distinguir de una mesilla, para salir por la puerta trasera.
La chica de ojos color chocolate miró como la puerta se cerró con el ceño ligeramente fruncido. No se explicaba el hecho de que quisiera estar con ella a pesar de todo. Se levantó y caminó mientras una ligera sonrisa aparecía en sus labios, pensó que aunque la idea era pésima y los motivos totalmente estúpidos, el hecho de que Inuyasha no le hubiera hecho el menor daño en ese momento.
(…)
Inuyasha se dirigió al laboratorio con una mueca de dolor en su rostro. Simplemente nunca pensó que hacer las cosas a su manera le iba a salir tan caro, pero de cualquier forma tenía que conseguir que esos resultados salieran como él quería, además sus acciones le ahorrarían un mal trago que no estaba dispuesto a soportar.
(…)
En cuanto salió del consultorio Souta la saco a rastras del edificio a pesar de que ella deseaba quedarse un poco más para poder ver a Inuyasha una última vez.
El resto de la tarde la pasó en compañía del chico. Él no la quería dejar sola ni un momento y ella era consciente de ello, pero estaba empezando a sentirse asfixiada y un tanto incomoda.
No habían hablado de lo sucedido la noche anterior y eso le hacia sospechar que tal vez él creía que entre ellos dos había una relación propiamente dicha, cosa que Kagome se sentía incapaz de aceptar y mucho menos después de la declaración del Taisho en el consultorio.
─Souta… ─susurró revolviéndose en sus brazos, pero estos no la soltaron ya hubiera sido porque no quería o porque no había entendido la indirecta.
─ ¿Qué sucede? ─inquirió sin dejar de mirar el vacio.
Se encontraban sentados en los escalones del templo, solamente ahí, sin hablar sobre nada, lo cual además de todo la estaba aburriendo.
─Quiero ir al parque ─respondió zafándose de su agarre y poniéndose de pie.
Él la imitó y ella frunció el ceño, eso ya no le estaba gustando, tampoco es que necesitara una escolta las veinticuatro horas del día.
─Sola ─especificó y él perdió su sonrisa para luego fruncir el ceño. Al notar que se encontraba molesto suspiró─, quiero ver a Miroku y a él no le agrada mucho estar con otras personas ─mintió de manera descarada, pues sabía que al chico le encantaba estar rodeado de gente, en especial si esta tenía carteras de fácil acceso en el bolsillo trasero.
─Oh… de acuerdo ─musitó irritado.
A su parecer Kagome debería de pasar el día con él, es decir, después de todo habían dormido juntos y aunque eso nunca había significado gran cosa para él, con ella era diferente. Llevaba varios meses tratando un movimiento con ella, pero la chica de ojos color chocolate había estado demasiado deslumbrada por el Taisho, para siquiera darle una oportunidad de salir con ella.
Seguramente Inuyasha solamente la había querido para un poco de sexo si se había vuelto contra ella de esa manera la noche anterior, lo cual en lugar de enfadarle siquiera un poco lo hacia sentir superior. Él sí había conseguido lo que Inuyasha no había logrado.
Había conseguido una noche de sexo con la chica y además de todo, la dulce, maravillosa y caliente sensación de estar con una virgen.
─Adiós ─murmuró Souta, pero ella aun un tanto enfadada por su forma de actuar solo se dio media vuelta y casi corrió en dirección al parque.
El chico del templo suspiró.
No le parecía justo que ella pudiera irse con sus amigos y dejarlo solo, por lo cual sin pensárselo un instante sacó su celular, dispuesto a contactarse con alguien que pudiera des estresarlo un poco.
(…)
─ ¿Y el idiota soy yo? ─inquirió Miroku alzando una ceja después de que la chica se desahogara con él.
Ella se sorprendió.
─Escuchaste todo lo que te dije ¿Verdad? ─le preguntó para asegurarse mientras fruncía las cejas─ ¿Por qué piensas que soy una idiota? Yo solamente soy una victima en este maldito drama de mi vida ─susurró subiendo ambos pies a la banca y abrazando sus rodillas a su pecho.
Miroku suspiró y se rascó la nuca, Kagome era todo un caso sin duda alguna, jamás pensó que a una chica tan normal, pero linda le pudieran pasar tales cosas en un periodo de no más de cuarenta y ocho horas.
─Todo ─aseguró acercándose y pasándole un brazo por los hombros tratando de consolarla ─ ¿Por? Realmente creo que es claro el por que lo creo. Puedes estar con él chico, si a él no le importa quedar como un bastardo frente a su familia y gente que lo conoce de toda la vida ¿Por qué a ti te importa siquiera una mierda las opiniones de gente que ni conoces ni estimas?
Ella se mordió el labio.
Eso ya lo había pensado antes, pero de cualquier manera sentía que era realmente estúpido siquiera considerarlo.
─Porque si son mi familia tengo que esforzarme por encajar… ─susurró ella no muy convencida de lo que decía.
Miroku miró sus ojos, y aunque estos no lo miraran, podía distinguir el dolor en ellos.
Le besó la coronilla y se sorprendió al darse cuenta de que olía extrañamente a algo parecido a la menta.
Se separó un poco de su cuerpo y cayó en la cuenta de que a pesar de traer ropa de chico, esta se veía en condiciones demasiado buenas para ser donadas por una institución, pero demasiado común para que pudiera ser un regalo del Taisho.
─Kagome ¿Por qué hueles tan bien y además traes esa ropa? Si algún refugio las da en ese estado dime y salgo pitando enseguida ─la broma no tuvo el menor sentido para ella, ni tampoco lo consideró como un insulto, era normal que sintiera curiosidad, pero tampoco se sentía con el valor para contarle lo sucedido con Souta.
─Solamente me di un baño y tomé algo de Souta… ─susurró la verdad a medias, al menos así cuando se atreviera a hablar con él, no la acusaría de haberle mentido con anterioridad, cosa que no toleraría.
─ Oh… ─fue lo único que contesto, había notado la incomodidad de Kagome al responder, por lo cual lo dejo pasar. La pobre ya tenía demasiado de que preocuparse como para que además a él se le ocurriera ponerse de necio.
Kagome suspiró.
─ ¿Qué hago? ─se sorprendió preguntándole a Miroku, el cual negó con la cabeza antes de contestar.
─Solo tú puedes decidirlo, aunque si yo fuera tú desearía ser su hija y gozar de la buena vida de una adolecente millonaria ─ese comentario la hizo reír, sin duda alguna esa era una buena respuesta, pero no le daba la respuesta que ella necesitaba y lo que en esos momento necesitaba era saber como responder a Inuyasha.
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Continuara…
Hi!
Bueno, pues solo paso de rápido con una muy clara misión: Dejar capítulos express antes de irme de viaje.
Tarde? Si lo hice solo fueron como dos o tres días, pero pues como ya salí de vacas aprovecho para no dormir y si escribir.
Ah y para los que aman Twilight les diré que mi primer regalo en esta navidad han sido unos pupilentes dorados y unos converse oficiales de Edward! Kyaaa!
Jeje lo lamento, pero psss a alguien le tenia que presumir.
Hablando en serio!
Me siento decepcionada. Mi ego esta decayendo y creo que mis habilidades como ficker también… En el capitulo anterior solo recibí 1 review.
Así que tomare las medidas que tomaba en otro Fic.
Déjenme 8 R&R y subo el que sigue, creo que es justo, pues he revisado y tengo 101 visitas registradas al chap anterior.
Vamos si se puede!
Los amo!
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Kisses!!!
